CAPÍTULO 4

La cara de Edward era todo un poema. Él estaba acostumbrado a que todas las chicas babearan por él, nunca se le hizo difícil meterse al bolsillo a ninguna chica, pero eso le daba más aliciente para querer conquistar a Bella,nunca fue su objetivo prioritario pero se había convertido en un reto, Bella Swan se tragaría sus palabras y antes de que acabara el año escolar estaría besando el suelo que él pisaba.

-No dudes de mi palabra preciosa, antes de que termine el curso soñarás,respirarás y suspirarás por Edward Cullen - me susurró Edward al oído.

-No dudes tú de la mía playboy, antes de que termine el curso serás tú el que suspire por mí y sabes que es lo peor, que sólo es eso lo que vas a conseguir porque ni en sueños me gustaría tener algo que ver contigo.

La sonrisa que apareció en la cara de Alice no podía ser más grande, sin contar con las risitas camufladas que tenían Emmet, Rosalie y Jasper. Edward se levantó bufando de la mesa y en cuanto desapareció las carcajadas no se hicieron esperar. Le había dado a Edward de su propia medicina, y eso le hería el ego de una forma descomunal. Me las vas a pagar Bella Swan- pensaba mientras abandonaba el comedor- te juro que me las vas a pagar. Nadie se ríe de Edward Cullen, el que ríe el último ríe mejor.

El resto del día pasó sin más incidentes, no volví a ver a Edward cosa que agradecí, ya que ni yo me creía la actitud que había tomado frente a él , acababa de empezar el curso y ya me estaba metiendo en camisa de once varas. Me había hecho la valiente hablando pero no sabía muy bien como iba a salir parada de esta situación.

Cuando terminaron las clases, me despedí de Alice y me encaminé hacia casa, tenía que trazar un plan de cómo lidiar con Edward, iba a jugar con fuego y no me quería quemar. El chico estaba como un tren era muy obvio y cualquiera se podía engatusar con esos verdes ojos, esas facciones tan perfectas, esa jodida sonrisa, esos brazos, ese cuerpo...todo él, pero al fin y al cabo era un chico sin cerebro, sin corazón y no soportaba a la gente así, vale que el físico era importante, pero para que quería un cuerpo de infarto si sólo tiene una neurona.

Lo único que saqué en claro es que no podía caer en sus redes porque si lo hacía sería yo la única que saldría perdiendo.

Tras organizarme con los horarios y el organigrama de clases, me puse a hacer la cena para mí y para Charlie. Charlie era un auténtico desastre en la cocina, ni siquiera sabía cómo había podido sobrevivir todos estos años, pero yo cocinaría por él con gusto para recompensarle por toda la confianza que en silencio me otorgaba.

A la mañana siguiente, Alice pasó a recogerme a mi casa. La veía tan contenta y tan impaciente por estar conmigo que no le dije nada. A mí me gustaba tener mi espacio pero realmente esta chica me caía muy bien. Yo nunca había tenido muchos amigos, era el bicho raro pero con Alice había algo en ella que me hacía sentir bien, tenía la intuición que me decía que ella y yo nos ibamos a llevar realmente bien.

Al llegar al Instituto la situación era muy similar a la del día anterior, la gente seguía mirandome aunque las miradas eran menos intensas.

Mientras que esperábamos que llegaran Emmet y Rosalie, un fuerte estruendo apareció por la puerta del instituto.

Un flamante volvo plateado apareció por la puerta con la música de Green Day a todo volumen. De repente aparcó justo al lado de donde estábamos Alice y yo, haciendo que nos tuvieramos que apartar para que no nos atropellara. Alice empezó a bufar y no me hizo falta más para saber de quien se trataba.

De momento la puerta se abrió, y apareció el mismísimo diablo en persona ¡Cómo se podía ser tan sexy¡ ¡Respira Bella- me dije para mis adentros¡. Cual sería mi cara cuando lo vi bajar del coche ya que una sonrisilla picarona, se instaló en su cara, seguro pensando que ya había sucumbido ante sus encantos pero lo que él no sabía era que yo era una persona muy terca y que si me proponía pasar de él lo iba a conseguir.

-Alice, preciosa Bella- saludó mientras cerraba la puerta.

-Alice, has escuchado algo, me ha parecido oir a un buitre- le comenté a Alice en voz alta para que me oyera. Las carcajadas le siguieron después y el puso cara de circunstancia, pero al momento la recompuso y una sonrisa apareció de nuevo en su cara.

Pasó muy pegado a nosotras y cuando estaba junto a mí, me pegó una nalgada y susurró en mi oído ¡Niña mala¡ y ahora el que empezaba a carcajearse era él mientras abandonaba el lugar.

Me dejó estupefacta y ya cuando pude reaccionar unas manos me elevaron por detrás dándome vueltas en el aire, era Emmet. Hizo bien en sujetarme porque si no hubiera salido tras Edward a partirle la cara. ¿cómo se atrevía el muy cretino?.

¡ Bella, Bellita, Bella¡ ¿Cómo amaneciste hoy?. Sólo conocía a Emmet hace un día y ya lo veía como un hermano mayor. Me hacía reir mucho y a su lado me sentía segura.

-Todo iba de maravilla hasta que llegó el macarra de tu hermano, sinceramente no me llego a creer que sea vuestro hermano, y menos mellizo de Alice ¿Seguro que no lo abdujeron los extraterrestres y lo han enviado para joderme la existencia?.

-La verdad es que pienso como tú. Ese no es mi hermano, o por lo menos antes no era así. Tendré que pensar seriamente en tu teoría sobre los extraterrestres.- Y rompió a reir.

Estaba totalmente enojada y lo peor de todo fue cuando miré hacia la puerta y lo vi rodeado de mujeres babeando por él como si fuera el rey del universo. Patético, realmente patético.

-Emmet, yo que tú lo haría-le dije

-Bueno, bueno- dijo Alice- dejemos de hablar del extraterrestre de mi hermano y hablemos de lo que vamos a hacer hoy. ¿Tienes algún plan para después de clases Bella?.

-Ummmmm, no sé Alice, ¿En qué pensabas?- Realmente lo único que me apetecía era llegar a casa, coger un buen libro y ponerme a disfrutar de un buen café pero algo en la cara de Alice, me decía que no iba a ser así.

-En la hora del almuerzo concretamos ¿vale? Ahora vamos a clase de mates antes de que el profesor entre y nos deje en el pasillo por impuntuales.

La verdad es que las matemáticas no eran lo mío y si quería optar a una beca me debía aplicar muchísimo en esa clase. En Florida tenía muy buenas calificaciones y este año tendría que hincar los codos si quería que me admitieran el carrera de Publicidad y Marketing, ya que la nota que pedían era elevada y por lo tanto me tendría que aplicar.

Antes de ir a almorzar, me dispuse a ir al aseo. Mientras estaba allí tres chicas entraron y al oir mi nombre me quedé en silencio.

-No te preocupes Tanya - decía una. No dejaremos que esa borde de Bella Swan arruine nues...tus planes. Además yo oí como Edward le decía a James que en cuanto se la tirara la enviaría al bote de la basura.

-No jodas Jessica- dijo la otras chica. Edward es mío y sólo mío y no permitiré que ninguna zorra me lo quite¡.

-Sí Tanya, Jess lleva razón. En cuanto la deje tirada como una colilla lo tendrás solito para ti. ¿Por qué no divertirnos un poco? La pobre se quedará tan destrozada en cuanto la deje que nadie más se interpondrá en tu camino. Y sabes que cuando Edward se propone algo lo consigue y si su reto es tirarse a Bella Swan porque es la novedad lo hará. Tú mejor que nadie deberías saber que en vuestra relación nunca ha habido exclusividad verdad? Además así matamos dos pájaros de un tiro ¿No has visto la cara de babosos que ponen todos cuando pasa ella?.

Yo estaba alucinando en colores literalmente . Estas tres zorras me las iban a pagar y en cuanto a Edward cuando salga de ésta habrá preferido estar en una sala de torturas antes de haberme conocido.

Me esperé a que salieran, y en cuanto salí me refresqué la cara. Tenía que tener la cabeza fría. ¡Dios, era mi segundo día y ya estaba así¡. Vale que podía ser un poco borde, pero es que no podía ser hipócrita y comportarme como esas cabezas huecas siliconadas. Por suerte o por desgracia las de su especie abundaban y siempre opté por recluirme en mi misma. Pero ahora tenía conmigo a Alice, y juntas podríamos hacernos cargo de exterminar a este clan de víboras.

Salí revisando, que las siliconadas hubieran desaparecido ya y me encaminé al comedor buscando a

Alice, ya sabía que íbamos a hacer después de clases, elaborar el plan para acabar con ellos y no morir en el intento.

Cuando llegué al comedor Alice ya estaba allí junto con Rosalie. Me compré el almuerzo y me encaminé hacia ellas. Mientras me acercaba pude observar como Alice tenía la mirada triste y no dejaba de mirar hacia la mesa de las zorras. Mi sorpresa fue que junto a ellas se encontraba Jasper melosamente enganchado a una morena de pelo largo.

-¿Qué pasa chicas?¿Por qué esa carita Alice?

-Hola Bella- me dijo Rosalie. Su cara también mostraba una expresión entre pena y furia.

-Hola Bella- me dijo Alice.- no es nada, solamente se me quitaron las ganas de comer me dijo mirando hacia la otra mesa.

-Lo que pasa es que mi hermano es idiota- dijo alterada Rosalie. El muy tonto ha vuelto con la zorra de María. Pensaba que ya lo había superado y en cuanto ella le dice que vuelva él va y vuelve. Lo tiene atrapado¡.

Entonces Alice no pudo evitarlo y se puso a llorar. -Eyyyy Alice, qué tienes? No será por Jasper verdad?- me daba mucha penita verla así.

-Es que no sé qué ve en ella. Le ha puesto los cuernos un millón de veces y a él parece no importarle. Siempre llega ella y le engatusa y él se deja llevar. Y en cuanto lo hace los demás dejamos de existir. Y eso me duele Bella, no sabes cuanto me duele¡- me dijo llorando.

Entonces Rosalie y yo nos miramos y con una mirada lo entendí todo, Alice estaba loquita por los huesos de Jasper y la verdad lo tenía que estar pasando mal.

-A parte de eso, en cuanto aquel grupo se junta no dejan títere con cabeza, tienen a medio instituto amedrentado, porque si no se hace lo que ellos dicen tu vida se puede convertir en un auténtico calvario.

Entonces lo tuve muy claro, íbamos a poner en marcha un plan del que las dos íbamos a salir beneficiadas. Yo acabaría con Edward "semental" Cullen y con el club de las zorras y Alice conseguiría a Jasper como que yo me llamo Isabella Swan.

Me quedé mirando hacia la mesa donde el extraterrestre se había sentado también y miles de ideas empezaron a pasar por mi mente, haciendo que en mi cara se instalara una sonrisa malévola inconsciente.

Rosalie, me miró alzando una ceja, parecía que me hubiese leído la mente- ¿Estás pensando lo que yo estoy pensando? me dijo.

-No sé si estamos pensando lo mismo, pero si te digo que a partir de hoy van a cambiar muchas cosas en el Instituto de Forks.

Alice levantó la cabeza y algo le hizo click en la cabeza, nos miró a ambas y con una sonrisita a lo Jocker, que realmente daba miedo anunció "Temblad zorritas, temblad".