Teléfono

Día lunes igual: extensa jornada de trabajo.

Muchos veían de buena manera el inicio de la semana. Les simbolizaba que debían empezar una nueva semana llenos de energía después de un fin de semana…

Roy Mustang no pensaba así.

El día lunes era símbolo de terminar trabajos atrasados y recibir nuevos memorandos que requerían de su inspección y aprobación. El día lunes era símbolo de horas extras.

Daba igual que los demás oficiales llegaran con "las pilas puestas" después de lo que fue un gratificante fin de semana de descanso, él tuvo que firmar papeles atrasados. Para colmo de males, le esperaban aun más en su oficina.

¿Por qué Hawkeye le llevaba siempre tantos papeles? No era justo.

Mustang suspiró con cansancio y cerró con llave la puerta de su casa. ¿Por qué le ponía llave si a su regreso todo iba a estar igual? Por los ladrones, le respondió su sentido común.

Lástima, otra semana de preocupaciones sin descanso a la espera de ganar puntos para un futuro ascenso.

Ring, ring, ring, ring…

Digamos que Roy Mustang no podía tener más suerte. El teléfono de su casa comenzó a sonar apenas guardó la llave de su casa en su bolsillo.

- Maldito sea quien llama –murmuró para sí Mustang.

Se acercó con prisa tras tener un enfrentamiento con el pomo de la puerta –no quería ceder- dispuesto a coger el auricular del aparato telefónico.

- ¿Hola?

Pi, pi, pi, pi, pi, pi, pi…

Genial, cortaron.