purplehAM138: si, se ha bajado un poco el drama y las cosas vuelven a la normalidad por los momentos. Sam, pues no sé aun que pasará con ella... merece abrir los ojos y lo hará.

JennMcFanSamy: pues que horoscopo tan bueno, es cierto, Sam sigue super enamorada de él. Pero está actuando mal y eso acarrea consecuencias.

Feiberina: de que sucederá algo, pasara. Te aseguro uqe no será permanente...

FalulaBTRushersSeddie: no necesariamente se refiere a eso, pero si tendrá que olvidarla para que eso pase...

marlonx137: será feliz por los momentos pero no con Sam precisamente.

Espero les gusté el capitulo, tengo días con este pero me dio Dengue, ¿´Puedes creerlo? Me consumía en fiebre xD pero estoy mejor... besos

Isa


Mentiras en el viento

Nueva vida

Yo caminaba solo hacia la escuela. Me había quedado dormido como de costumbre, a pesar de no llegar tarde, Carly siempre me regañaba. Decía que no podía dejar que mi lado rebelde triunfara. Siempre ella con sus lados maternales y algo chocantes, pero estaba agradecido al menos de que alguien se preocupara por mí. Ya tenía tres semanas viviendo con Carly, en el antiguo estudio de iCarly.

Habíamos quitado todo los adornos y convertimos un estudio en un cuarto simple. Tenía una cama, una televisión pequeña y un gavetero. No era muy grande, pero en ese momento yo no necesitaba mucho. Básicamente llenaba un solo compartimiento y eso era mucho. No tenía mucha ropa, la mayoría era de Spencer, pero eso no era importante. También había comenzado a trabajar con T-Bo, Carly había hablado con él para que me permitiera trabajar durante un solo turno.

La paga no era muy buena, tampoco era agradable recibir órdenes de un loco maniático. Tal vez a eso se refería Sam cuando se refería a mi madre, ahora que lo pesaba ella tenía razón, pero así la quería. El día que murió mi madre, ese día lo recordaré el resto de mi vida…

"Era un día común, faltaban dos días para iniciar las vacaciones de verano. Como era de esperarse, Sam estaba con Brad en su casillero, compartiendo uno de esos besos que solía compartir conmigo. Trate de ignorar la punzada de dolor en mi pecho y seguir adelante, no permitiría más humillaciones, no estaba dispuesto. Me dispuse a sacar los libros de mi casillero cuando mi celular comenzó a vibrar en el bolsillo de mi chaqueta.

-Fredward, tu madre está muerta… -su tacto, la indiferencia y la tranquilidad en su voz me dejó en shock. ¿Cómo puede estar muerta? –Te quiero aquí lo más rápido que puedas, necesito que saques tus cosas de la casa…

No sé en qué momento dejé de escucharle, lo único que escuché fue el estruendo de mi celular cuando se estrelló en el suelo. Podía sentir las miradas sobre mí, el cuchicheo que se formaba a mí alrededor y de cómo me señalaban. No me importaron mis clases, tampoco la posible amonestación de parte de mis profesores, solo quería salir y buscarla. Necesitaba saber que todo era mentira, que era una depreciable y tranquilizadora broma de ese maldito.

Abrí la puerta principal de la escuela y no lo pensé dos veces antes de salir corriendo. En el trayecto pude haber muerto, esquivé cuanto auto se me atravesara en el camino y fueron muchos debo admitir. Necesité de un respiro cuando faltaban solo tres cuadras para llegar, aun tenía en mi mente una cosa y eso era ver con vida a mi madre. Me dije un par de veces que podía descansar luego, que solo necesitaba salir de dudas. Comencé a correr nuevamente hasta llegar a la pequeña urbanización donde vivíamos.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza cuando vi varias patrullas y el camión negro, ese grande y cuadrado donde guardan a los muertos, a un lado de ellas. Me acerqué rápidamente a él, esto tenía que ser mentira…

-¿Dónde está? –Grité con el dolor impregnado en mi voz. –Dime que es mentira…

-Fredward, tranquilízate… -dijo con tranquilidad. – ¿Ve lo que le digo? Está desorientado desde que se enteró, lo mejor será internarlo.

¡Dios! Este hombre quería deshacerse de mí en serio. Comencé a retroceder, vi como el policía le hacía señas a sus compañeros y yo solo pude correr con todas mis fuerzas. Solo sé que mi mente quedo en blanco. Sentía mi cuerpo vibrar con cada impulso y golpeteo de mis pies contra el duro concreto. Seguramente me habían dejado de seguir, pero yo no quise detenerme para comprobarlo. A lo lejos, visualice una sección del parque abandonado, si quería esconderme debía ser un lugar así.

Me adentré en el parque rápidamente. Mis brazos sufrían rasguños, algo que no parecía importarme en ese momento. Me dejé caer cerca de un arrollo, no tenía sed, tampoco tenía hambre, solo quería respirar; sacar ese dolor que no me dejaba respirar. De pronto, grité… lo hice con todas mis fuerzas. Podía sentir mis cuerdas vocales vibrar y lastimarse.

Comencé a sollozar mientras caía en cuenta de la verdad, me quedaría solo. Abracé mi cuerpo con fuerza dejando salir todo ese dolor, ya nada sería igual."

Sentí algo cálido y suave deslizarse sobre mis mejillas, eso logró traerme a la realidad. Era Carly y me miraba con ternura, odiaba su actitud porque me hacía apreciarla más y a la vez hacerme sentir incomodo. La odio por hacerme eso. Esbocé una sonrisa o el intento de ella para tratar de no preocuparla, pero creo que no funcionó.

-No me mires de esa forma… lo odio –murmuré las últimas palabras mientras caminaba hacia el casillero.

-No pretendo hacerlo… -susurró en respuesta. ¡Genial! Ahora estaba triste y era por mi culpa.

-Hey, Carls… no lo veas de esa forma. Estoy mejor que nunca y es gracias a ustedes. No me van a alcanzar vidas para pagarles todo –aseguré con el mejor tono optimista que podía fingir.

La vi sonreír y asentir antes de tomar sus libros, esta era la parte que menos me gustaba. Ella se iría a sus clases y yo a las mías, que compartía con Sam. Sin embargo, estaba determinado a no dejar que sus insultos e insinuaciones me afectaran, ya era suficiente.

Caminé hasta el salón bajo las usuales miradas de odio, patéticas si me permito admitir. ¿Es que no se cansaban de lo mismo? Yo sí. Tomé asiento y esperé que ella se sentara a mi lado, por desgracia era mi compañera. El profesor comenzó a explicar el tema cuando Sam apareció con una sonrisa de autosuficiencia. No pude evitar arquear una ceja y reírme de su comportamiento, para mí su juego había terminado.

-Vaya, vaya. Miren lo que tenemos aquí –giré los ojos, estaba aburrido de lo mismo. –Fredward Benson, ¿no se le ve mejor? ¡Claro que sí! Con Carly bajo su brazo, le tocó a él ser el amparado.

Jamás imagine que ella se sintiera de esa forma cuando Carly la ayudaba. Escuché como todos reían de su chiste, si es que eso era uno. Ella se había convertido en lo que tanto odiaba por algo en común, un odio injustificado hacia a mí. La vi dejar de sonreír cuando esbocé mi mejor sonrisa.

-¿De qué te ríes? –siseó iracunda.

-De nada en particular… -respondí sin apartar mi mirada de la suya. –Estaba pensando que te veías adorable haciendo berrinches repetidos. ¿No te cansas de hacer lo mismo?

Todo el lugar quedó en silencio, de seguro estaban sorprendidos porque le había respondido.

-¡Cállate! Tú eres el que tiene menos derechos a hablar…

-Señorita Puckett, siéntese… -ordenó el profesor, pero como era de esperarse lo ignoró.

-… me engañaste con esa estúpida y lo vas a pagar. Nadie te quiere, Benson, ni siquiera tu madre… -¡Error! Con ella no se iba a meter.

Me levanté tan rápido que ni siquiera ella lo vio venir. La tomé de sus muñecas y la acerqué a mi cuerpo tanto como pude, lo que iba a decirle no era de incumbencia de la gente.

-Puedo aceptar que te metas conmigo, que me insultes y hagas que mi moral llegue al piso a diario. Pero a mi madre no la tocas, Puckett, es sagrada –susurré mirándola a los ojos. –Nunca imaginé que podía odiar tanto a la persona que tanto amé. ¿Sabes? Espero que cuando te des cuenta de todo no vuelvas a Carly o a mí pidiendo perdón, porque yo no te voy a perdonar.

La solté ignorando por completo las miradas de mis compañeros y me centré en mis apuntes, no iba a dejar que arruinara mi día. Sé que me prometí a mi mismo que esto no me iba a afectar, que ella no causaría nada más en mí. Pero creo que me equivoque, si tiene otro efecto y no es dolor precisamente. Escuché al profesor decir que los muertos merecen respeto y estoy seguro que nadie había notado que mi madre ya no estaba. De reojo podía ver como las manos de Sam temblaban, no estaba seguro si era de ira u otra cosa.

Cuando terminó la clase, me despedí del profesor y caminé directo a los casilleros. Era hora de un nuevo cambio, no permitiría que nada ni nadie me pisotearan otra vez. Guardé mis cosas y busqué mi almuerzo. Caminé hasta el comedor que, como de costumbre, estaba repleto de personas. Me senté en una de las mesas desocupadas a esperarla, ella siempre tardaba un poco porque sus salones quedaban del otro lado de la escuela.

-Esperé por tanto tiempo que la enfrentaras, amigo –subí la mirada y me sorprendió ver a Gibby allí. –Yo sabía que tú no podías haberle hecho eso. Yo decía "Gibby, sino la enfrenta es culpable". Por dos años no reaccionaste y yo pensé que si lo habías hecho. –Estaba sorprendido, todo lo que decía él eran balbuceos para mí. –Yo te observaba y siempre me pregunté, ¿Cómo este chico pudo hacerle eso a Sam? Entonces siempre salía a relucir una respuesta y eso…

-Gibby, ¿Qué quieres? –Pregunté deteniendo su perorata.

-Quiero decirte que yo sé que eres inocente, tú no engañaste a Sam –aseguró con una sonrisa satisfecha en los labios. –Si no, no te hubieras defendido. Eres muy caballero para eso…

Enarqué una ceja ante sus palabras, no podía creer ¡su capacidad de deducción era un asco! Se sentó frente a mí sin dejar de sonreír y sacó su almuerzo.

-Hey, ¿todo bien? –Preguntó Carly sentándose a mi lado.

-Al parecer Gibby piensa que soy muy caballero para haberle hecho algo así a Sam –dije resumiendo sus palabras.

-¡Oh! Al menos lo supo sin escucharlo de un baño, ¿no crees? –La miré de reojo antes de asentir. –Me enteré lo que paso hoy, discúlpame…

-Carls, deja de disculparte por ella –sentencié haciéndola callar. –Es hora que todo cambie…

-Los cambios son buenos, mi amigo –dijo Gibby con una sonrisa en los labios.

Yo solo pude mirar a Carly y negar con la cabeza, este chico nunca cambia.

-Este sábado eres mío, Benson. Quiero que me ayudes a elegir un vestido para la promoción –me quejé quedamente, tratando que no me escuchara. Odiaba ir de compras con ella, nunca me había gustado. –También buscaremos algo para ti…

-¡Dulce! ¿Puedo acompañarlos también? –Carly lo observó por unos minutos y se encogió de hombros.

Yo no dije nada, igual no serviría porque iría quiera o no. Comencé a almorzar mientras escuchaba el parloteo de Gibby, hablaba sobre su relación con una de las chicas del salón. No podía evitar reír en ocasiones, era gracioso saber como ella huía de él cada vez que lo veía.

-Es curioso… -dijo él de pronto. –Nunca los había visto tan unidos, ni cuando Freddie babeaba por ti.

Tuve que reír de eso, tenía razón nunca había estado tan unido a Carly. La observé de reojo y estaba sonrojada, cosa que me hizo reír más. Todo había cambiado tan rápido y era gracias a ella. Me percaté de unos ojos azules que me miraban con intensidad, tal vez en otras circunstancias mi corazón se aceleraría y más. Pero solo verlos me hace sentir… nada. Ella se encargó de destruir todo lo que sentía, ahora siento nada.

-¿Estás bien? –Preguntó Carly entrelazando sus dedos entre los míos y yo solo pude dibujar una sonrisa y asentir. –Bien… -susurró apretando su agarre.