El sonido del despertador, te saco del dulce mundo de los sueños, no querías despertarte. Así que optaste por volver a taparte y dormir hasta que la repetición de la alarma se hiciera presente. Te diste la vuelta para abrazar al gato, pero algo no cuadraba… Tus brazos no llegaban a rodear por completo al gato, ignoraste el hecho, y trataste de volver a dormir, enterrando tu cara en el gato…

Pero una vez más algo pintaba raro, no notabas el pelo del gato en tu cara, era suave, pero no tanto como el pelaje de un felino, pasaste el dedo por encima, notabas que había una especia de caminito, leve pero estaba, hasta que llegaste a una zona con un agujero, pequeño. Notaste como "eso" se removía en el sitio.

Por alguna razón la fuerza desvela personas quería que no durmieras, provocando que abrieras levemente un ojo, y luego el otro. Y allí estaba… Un chico durmiendo, sin camiseta. Te sonrojaste a más no poder. ¿Qué hacia un chico en tu cama?, ¿Sin camiseta?, ¿Durmiendo tan tranquilamente? Te apartaste un poco del chico mientras mirabas al chico, su pelo era blanco, sus ojos seguían cerrados, por suerte y aun dormía profundamente.

No pudiste evitar desviar la mirada hacia su estomago, tenía una tableta bastante marcada, así que era eso lo que había tocado, ante ese pensamiento te sonrojaste como un tomate. Seguiste mirando unos segundos más, hasta que el chico se giro y con un brazo te rodeo, te encontrabas en medio de sus brazos, estos estaban también bastante bien entrenados, te rodeaban de haciendo algo de fuerza, pero un así sin hacerte daño, casi parecía protectora la forma en la que abrazaba.

Sacaste un brazo por la fortaleza humana, y te quedaste embobada con su pelo, empezaste a acariciarlo, era suave. Seguiste así hasta que topaste con algo. Intentaste ver lo que era, pero tendrías que salir del refugio de mantas y del chico, seguiste tanteando para ver que era, era muy suave, ante tu tacto se movieron, descubriendo lo que eran, eran dos orejas. ¿Qué demonios hacia un chico con orejas en la cabeza?

Miles de preguntas pasaron por tu mente, pero enseguida pasaron a segundo plano, en cuanto tu atención se volvió a fijar en el chico, seguiste acariciando sus orejitas, hasta que se ocurrió mirar al rostro del chico. Te paralizaste a la vez que los colores subían por tu cara, allí estaba el chico mirándote con una sonrisa en su cara.

-Ksesese, guten morgen, schön.*- Sus dos rubíes, que tenia por ojos, estaban posados sobre ti. Te fijaste en la cicatriz que le cruzaba el ojo derecho. Era muy llamativa como la de cierto gato blanco.

A penas pudiste articular palabra alguna. Pero no olvidarías una risa como esa, ni la voz ronca que la acompañaba.

-¿G-Gilbert?- Preguntaste a tientas, el gato era blanco y de ojos rojos. Y el chico alvino, y de ojos rojos, era el sí o sí.

-Así me llamo.-Dijo sentándose y de paso dejando claro que tampoco llevaba pantalones. Mientras estaba sentado, un rabo se movía de arriba abajo, inquieto, inconscientemente.

-¡Tapate!- Gritaste a la par que te dabas la vuelta y alertando a los gatos de que había que despertarse, pero fuera de tiempo.

-Bruder?- Ludwig, quien fue el primero en levantarse, también fue el primero en reaccionar.

-Ksesese, West mírame.- Dijo el alvino, para luego bajar de la cama y dar una vuelta sobre si mismo.- Vuelvo a ser el grandioso yo. Y tú no~.

-Ya lo veo, Bruder, ya lo veo… ¿Quieres taparte?- El gato negro mordió la sabana y la arrastro hacia su hermano que estaba riéndose porque era semi-humano. Y los demás no.

Una vez tapado Gilbert, fuiste a buscar algo de ropa para el al cuarto de tus padres. Buscaste por cajones y armarios, alguna prenda tendría que haber, para suerte de los dos, si. Una camisa blanca y un pantalón negro. Y bueno a parte la ropa interior.

Entraste a tu habitación con la ropa y viste a Gilbert con Ludwig en brazos, parecía algo incomodo.

-Gilbert, ten.- Dijiste mientras de dabas la ropa.

-Danke, schön.*- Te agradeció con una sonrisa dibujada en su rostro, lo que provoco un leve sonrojo en tu cara. Le empujaste al cuarto de baño, antes de que se cambiara sin vergüenza alguna delante de ti.

-Lamento el comportamiento de mein bruder.-Se disculpo el gato negro, parecía que estaba acostumbrado a tener hacerlo. Acariciaste en la cabeza al felino, que se removió incomodo donde estaba.

Sacaste a los gatos del cuarto para cambiarte. Cogiste la ropa y la dejaste en la cama.

En ese momento ocurrió una de las cosas más vergonzosas que te han pasado en toda tu vida. Te encontrabas en ropa interior cuando lo viste, una cabellera blanca saliendo del baño.

Gilbert salía de la habitación abrochándose los botones de la camisa. Tu solo atinaste a coger lo primero que te tapara, tiraste de la sabana de la cama, demasiado nerviosa y alterada. No calculaste bien y enredaste tu pie en la sabana y siguiéndole a eso tu entera, eras uno con la sabana.

Ahora mismo te definías en cinco palabras: torpe y muerta de vergüenza.

-¿Schön, estas bien?- Al parecer tu "preciosa" actuación, no le había dejado claro que saliera de la habitación. Sino que se acercara a ti, justo lo contrario, que bien.

Porque ahora estaba justo delante tuyo, con una mano sosteniendo la tuya, en un agarre firme, con fuerza, pero sin llegar a hacerte daño. Con la otra mano iba quitándote la sabana de encima, hasta dejarla colgando que te tapara bien.

Tu cara estaba completamente roja y su mirada rojiza clavada sobre tus ojos color (c/oj), no ayudaba nada, solo te ponía más nerviosa. Pero al quedarte mirándole a los ojos te quedaste perdida en ellos.

Y luego, como si fuera lo más normal del mundo, Gilbert cogió tu ropa y te la dio tranquilamente, y tras eso salió de tu habitación.


Traducciones:

*Guten morgen, schön buenos días, preciosa en alemán.

*Danke, schön. Gracias, preciosa en alemán.