Capitulo 4: Nueva melodía
Acomodo sus lentes para poder leer la lista que estaba en el hall de entrada del edificio de clases y busco su nombre. Su dedo fue bajando por la lista hasta que por fin dio con lo que buscaba y observo la nota que había obtenido como resultado de la prueba de grabación.
—Pase—murmuro con orgullo
Eso significaba que ella no debía de dar la prueba de nuevo y estaba a punto de irse a su salón de clases, sino fuera porque vio la lista de alumnos de la clase A. Se acomodo nuevamente los lentes y volvió a hacer el buscado del nombre en la larga lista de los alumnos hasta que encontró el nombre de Otoya.
—Baja puntuación—murmuro mientras le daba la espalda a la lista—era demasiado obvio que no paso
Ahora que sabía su nota y la del pelirrojo, se fue a su salón de clases. Por lo menos se sentía emocionada por saber que había pasado sin necesidad de juntarse con alguien para trabajar en la letra y la canción, pero por el otro lado, sentía algo de lastima por que durante la prueba de grabación, Otoya se dejó ganar por los nervios y fallo.
—No estoy de acuerdo con su baja puntuación—escuchar a alguien hablar al final del pasillo la hizo reaccionar—Yo sé que cante perfectamente
—Esa voz—murmuro
Ella noto que al final del pasillo por el que iba, se encontraban Tokiya y Hyuga-sensei hablando. Para no ser vista por ambos, simplemente se escondió en otro de los pasillos que cruzaban el pasillo principal y asomo la cabeza para observarles en silencio.
—Vamos a ver que sucedió con el gemelo—murmuro con cierta burla
—Oh, es cierto, pero te falto usar lo más importante—Hyuga se acercó a él y le puso un dedo en el pecho—eso que se llama "Corazón". Incluso cuando se trata del corazón, hasta la nueva canción de tu odiado hermano es mucho mejor—le dio una mirada de seriedad antes de inclinarse un poco y decirle algo al oído
Tal vez no pudo escuchar que era lo que le murmuraba y tampoco pudo verle la cara a Tokiya, pero si vio cómo su espalda se tensaba ante lo que sea que le dijo Hyuga. Aunque no supiera que le decía, por lo menos sabía que tampoco Tokiya había pasado la prueba y debía tomarla de nuevo.
—Lo lamento, yo no creo en las mentiras—esta vez Hyuga hablo con normalidad y después siguió su camino
Tokiya se dio la vuelta y camino por el camino contrario por el que fue Hyuga. Su expresión era neutral, no mostraba ningún tipo de emoción por lo que le dijo su profesor, aunque sus manos estaban apretadas en puños, única señal de que estaba enojado. Decidió cortar camino a su salón de clases caminando hacia el pasillo principal y fue allí cuando se encontró con Oyuky al doblar la esquina.
—Perdón—dijo ella
Oyuky se quedó un momento paralizada y luego se dio un golpe mental por haberse disculpado. Inconscientemente el haber espiado le hizo disculparse sin razón alguna, ya que podría haber fingido que no escucho nada o que estaba de paso.
—"Oh simplemente no hubieses dicho nada, idiota." —se reprochó mentalmente
— ¿Y cuál es la razón para disculparse ahora?—le pregunto Tokiya— ¿tienes la intención de ganarte mi confianza y acercarte a Hayato?
La chica le miro incrédula por sus palabras y suspiro con cansancio.
—Con esa actitud tan fría no me sorprende que no tengas amigos—le dijo y comenzó a alejarse—Oh por cierto...—le miro por sobre su hombro—Hyuga-sensei tiene razón, solo eres una máquina que canta sin emociones, sin... ¿Cómo dijo? —Hizo que pensaba y después chasqueo los dedos— ¡Ya se! Te falta corazón—le vio que mantenía su expresión seria y se dio vuelta para alejarse
Ahora se encontraba de mal humor después de ese pequeño encuentro con Tokiya, aunque se le fue pasando mientras más se acercaba al salón de la clase A. Recordó a Otoya en cuanto se encontró cerca del salón del chico, a quien no había visto después del desastre de su prueba y sin ninguna noticia de su parte.
A decir verdad, ella ya se había acostumbrado a tener rondando al siempre alegre y positivo pelirrojo. Entrando en la escuela con sus demasiado enérgicos saludos mañaneros, su compañía cuando caminaban hacia los salones de clase o cuando almorzaban, ella siempre en silencio y Otoya hablando sin parar de todo lo que le sucedió en su clase, ver al único que se quedaba a su lado aun y cuando ella lo tratara mal.
Pero se había dado cuenta de que tan sola se podía llegar a sentir, ahora que volvió a estar sin una compañía como la que le brindaba el pelirrojo. Ella recordó que en el pasado tuvo a alguien así en su vida, ese alguien estaba aun cuando todos la aislaban o se burlaban de ella. Siempre tuvo a alguien en su vida que le dio ánimos o la acompaño en los peores momentos. Era extraño, ya que recordó lo que su padre le dijo una vez de niña, el refrán que decía "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" ¿Debía aplicar eso con él? Acaso ella ¿extrañaba la compañía de Ittoki Otoya?
— ¡Minami-san!
Se sobresalto en cuanto escucho una animada voz que le llamaba, por un momento se confundió con Otoya, que siempre le llamaba con tanta emoción, pero quien vino corriendo hacia donde ella estaba, resulto ser Natsuki.
—Hola—saludo algo incomoda, ya que había olvidado que Natsuki tenía una forma aún más alegre que la de Otoya para hablar
— ¡Hola! —el chico estaba prácticamente radiante de alegría al verla
Detrás de Natsuki, ella pudo ver que se encontraba Masato, quien hizo una leve inclinación de cabeza como saludo a lo cual ella respondió y después se movió para estar en frente suyo antes de hablar.
— ¿Cómo te fue en el resultado? —le pregunto en calma
Por un momento ella se quedó observando a Masato a la cara, no porque le haya tomado por sorpresa la pregunta, más bien el hecho de escucharlo hablar después de tanto tiempo la sorprendió un poco. Como la primera vez que ella lo escucho hablar fue dentro de la bulliciosa cafetería de la escuela, apenas y si escucho lo que le dijo aquel día, pero ahora que se encontraban en el casi vacío pasillo a primeras horas de la mañana, le dio la oportunidad de escuchar claramente la voz del chico.
Su voz era calma y profunda, haciéndosele familiar en el momento, pero decidió no asociar un evento del pasado con algo de la actualidad. No había posibilidad de que ese chico fuera Masato, era más que imposible.
—...—sacudió ligeramente la cabeza para despejar sus teorías—me fue bien, pase sin problemas—hablo ahora con orgullo en su voz— ¿y tú?
—También y...
— ¡Yo también pase! —interrumpió Natsuki
—Oh, qué bien—asintió Oyuky
—Ya que estas aquí, podemos comer el pastel que hice para celebrar el que todos pasáramos—dijo mientras llevaba una bolsa colorida con la imagen de un pollito en esta y entraba en su salón de clases
—Oh, qué bien—repitió en calma
Por lo menos entrar con la excusa de probar el pastel que preparo Natsuki, le daba la posibilidad de ver al desaparecido pelirrojo. Masato la dejo entrar primero y ella paso al salón donde ya había varios alumnos, observando donde estaba el pupitre de Natsuki, fue hasta donde el chico estaba sacando unos platos descartables de la bolsa. Por su parte, Masato dejo sus libros en su pupitre y pudo escuchar a dos de sus compañeras hablar cerca de donde él estaba.
—¿Esa chica no es de la clase S?
—Si, ya la eh visto antes
—¿No es la que hizo ambas partes del trabajo para la prueba de grabación y paso?
—Pero ¿cómo lo hizo?
—Debe tener contactos en la academia o alguien lo hizo por ella
—Eso es horrible
Masato simplemente dejo sus libros antes de voltear a ver a sus dos compañeras, las cuales se callaron al ser observadas por el silencioso chico. Tras hacer aquello, fue a reunirse con Oyuky y Natsuki, en el pupitre de este último para ver el pastel del que hablaba el chico.
— ¡Aquí esta! —Natsuki levanto el plato para que vieran
El pastel, si así se lo podía llamar, era una especie de masa esponjosa de color carbón con una cubierta verde menta y con pedazos de lo que alguna vez fueron fresas ahora resecas. Ligeramente el pastel tenía un poco de vapor demostrando que no hacía mucho que se había hecho y olor a quemado mezclado con crema agria.
No se hicieron esperar las reacciones de Masato y Oyuky, siendo que el primero se congelo de horror al ver como un postre se podía deformar de tal manera que pareciese una especie de experimento fallido y la segunda simplemente reacciono como si fuese un animal frente al peligro, se movió para esconderse detrás de Masato, utilizándolo como una especie de escudo humano por la casi nula posibilidad de que aquella cosa cobrase vida e intentara atacarla.
— ¡Vamos a comerlo juntos! —al parecer no había notado nada extraño en las reacciones de sus dos compañeros
—E-esto...yo en realidad...ya desayuné...—ella comenzó a retroceder lentamente, chocando con un pupitre mientras buscaba la salida del lugar—p-pero gracias igual por...la invitación y...—sintió un escalofríos involuntario—el ambiente se siente extraño ¿Lo sienten también?
—Si—Masato también estaba alerta y no solo por el pastel que Natsuki estaba sirviendo en los platos—como si cambiara de repente
—Se siente tristeza—hablo el más alto mientras dejaba una carbonizada rebanada en un plato— ¿tú qué piensas, Otoya-kun?
El chico giro para ver que en uno de los bancos se encontraba Otoya, quien tenía la cabeza sobre el escritorio y un aura oscura de depresión le cubría por completo. Oyuky ni se había dado cuenta de que Otoya ya estaba dentro del salón, pero como este no parecía hacer ningún movimiento o sonido, pues prácticamente lo había ignorado al no reconocerlo por su actitud tan depresiva. Masato sintió una gotita de sudor resbalar por su sien al ver como Natsuki no parecía estar notando la tristeza de su compañero, debido a que el chico de lentes tenía un aura muy positiva.
—Otoya-kun, ven a comer el pastel con nosotros—le invito de buena gana
— De verdad el no entiende la situación—se lamentó Oyuky al ver que no prestaba atención al ambiente alrededor del pelirrojo
— ¡Presta atención a lo que está pasando! —le reprocho Masato
—Lo siento—Otoya se levantó de su asiento—no tengo derecho aun de comer pastel con ustedes—y se fue del salón con aquel aire de tristeza y dejando a sus compañeros mudos por su actitud tan extraña
—...creo que no eh sido muy considerado—dijo Natsuki con preocupación
—Tienes razón y tu castigo será comerte el pastel, solo—le dijo Masato, intentando salvarse de probar tal cosa que se titulaba "Pastel" en el plato que sostenía el chico
—No entiendo porque se pone así—hablo Oyuky de brazos cruzados—aún tiene la oportunidad de repetir la prueba
—Supongo que no te lo dijo
— ¿Qué cosa, Hijirikawa?
—Ittoki no tiene compositor para la segunda prueba—le comento
— ¡¿Cómo qué no?! —dijo sorprendiéndose a sí misma por el tono que uso
—Cuando le pidió ayuda al compositor, este se negó y comenzó a trabajar con otro aspirante a Idol para la próxima semana
— ¿Qué no se supone es en conjunto el trabajo? ¿No le afecta a él también esta decisión? —realmente no entendía cómo funcionaban las cosas dentro de aquella academia
—Parece que no
—Maldición—murmuro mientras tiraba de una cadena que tenía en su cuello—entonces si no consigue un compositor, no podrá pasar
—No
—"Debo ser una idiota por lo que estoy a punto de hacer" —pensó ates de dirigirse a la puerta del salón
— ¡Minami-san ¿A dónde vas?! —le pregunto Natsuki
—Tengo que hacer algo—y desapareció por la puerta
Tanto Masato como Natsuki se quedaron algo confusos por la actitud tan misteriosa que la chica podía llegar a mostrar en algunos momentos. Aunque a Masato le llamo la atención la forma en que se preocupó por el problema de Otoya, su concentración debía estar en esos momentos en los que Natsuki intentaba que probara su comida.
Luego de las clases, Otoya se encontraba deambulando por los pasillos de la escuela como alma en pena. Desde la semana pasada se había deprimido al saber que fallo en la primera prueba que les pusieron en la academia y en cuanto había llegado esa mañana para leer los resultados, simplemente le hizo decaer más.
— ¡Otoya-kun!
El pelirrojo detuvo su errante caminata por los pasillos y se volteo para ver a su profesor, Ringo, ir hacia donde él estaba.
— ¿Qué sucede Ringo-sensei? —le pregunto cuando llego con el
—Otoya-kun, me enteré de que tienes problemas para encontrar un compositor—le dijo con preocupación
—Ah...bueno, es verdad. Todavía no tengo compositor—se sentía incómodo y preocupado al decirlo en voz alta
— ¡Pues ya no te preocupes! —Ringo aplaudió con fuerza, sorprendiendo al chico— ¡alguien apareció y se ofreció como tu compositor! ¡El director le ha dado permiso para que sea tu compañero!
— ¿D-de verdad? —pregunto aturdido por aquello
— ¡Sí! —Asintió y se hizo a un lado para dejar ver a una chica de cabello rubio platino y ojos verde olivas escondidos detrás de lentes de marco redondo— ¡Ella se ha ofrecido!
— ¡¿M-Minami?! ¿T-Tú serás mi compositora? —el chico parecía no creérselo del todo
—...si...—asintió sin verle a los ojos
— ¡Muy bien! —dijo Ringo llamando su atención y aplaudiendo nuevamente—¡entonces los dejo para que se pongan de acuerdo ¡Y recuerden que la semana que viene es el recuperatorio! ¡Adiós!
Ringo salió corriendo rápidamente y dejando asombrados a sus alumnos por la gran hazaña, ya que llevaba tacones que no parecían aptos para correr o para caminar de todas formas. Oyuky y Otoya siguieron observando el pasillo por el que se fue, notando que en realidad solo se había escondido en una esquina del pasillo para vigilarlos, siendo que lo delato su cabellera rosada. Viendo esto, ambos le dieron la espalda para ir hacia la salida del edificio y, de vez en cuando, se daban la vuelta para ver al sensei pelirosado que los seguía vigilando.
—No lo entiendo—hablo Otoya, una vez que estuvieron afuera— ¿Por qué quieres ayudarme? ¿Qué no se supone estas en el curso de idol en la clase S?
—No tengo porque responderte eso—le dijo con la mirada al frente
—Pero...
—Solo...solo déjalo en que te ayudare y ya—por fin lo miro a la cara—nos veremos mañana, después de clases en el salón de música para pensar sobre la nueva canción que presentaras—y sin esperar una respuesta por parte del chico, salió corriendo para poner distancia
Otoya se le quedo viendo hasta que su figura se volvió diminuta por el camino que llevaba a los dormitorios. En ese poco tiempo en que la vio desaparecer, se quedó pensando por qué ella había decidido ayudarle después de todo lo que paso.
Al día siguiente, Oyuky ya se encontraba instalada en el tercer salón de música de la escuela. Aunque las clases aún no habían finalizado ese día, ella simplemente tomo su mochila antes de la ultima hora de clase y sin decirle nada a nadie, se marchó hacia el salón de música. De su mochila saco un cuaderno lleno de hojas de partitura en blanco que había comprado durante la mañana y tras sacar un lápiz para anotar ideas, simplemente se quedó observando el piano de la sala.
—Solo han sido unas semanas—dijo mientras se sentaba frente al piano—pero parece una eternidad desde que toque uno de estos—sacudió sus manos y las coloco en las teclas—espero recordar cómo iba esa canción
Estaba a punto de comenzar a tocar cuando escucho que la puerta se abría, logrando ver la rojiza cabellera del chico, quien asomo la cabeza para observar el lugar hasta fijarse en ella con cierta sorpresa.
—Minami—termino por abrir la puerta y entro en el salón—habíamos quedado para dentro de una hora. Las clases aun no acaban
—Ya sé, pero quería ver si podíamos ingeniar algún plan para la próxima semana, por eso eh venido antes—le explico al chico—Has venido a practicar, entonces ¿aceptas mi ayuda?
—Yo...—Otoya bajo la vista al suelo con cierta tristeza—pensé que mis canciones serian buenas si creía que lo eran, pero estaba equivocado. A pesar de que no quería, me di cuenta de que no soy tan bueno como Tokiya—negó con la cabeza—a este paso, no hay forma de que me convierta en un idol como esa persona...
El golpe de las teclas del piano lo hicieron saltar por la sorpresa y vio que Oyuky había golpeado con ambas manos las teclas, antes de ponerse de pie e ir hacia donde él estaba. Todo esto lo hizo en completo silencio hasta estar parada frente a él y después de segundos en los que le observo fijamente, simplemente su mano derecha choco contra el brazo del desprevenido chico.
— ¡Auch, Minami, eso duele! —se quejó Otoya mientras se masajeaba el brazo donde ella le pego— ¿Por qué me pegas?
—Por idiota—le señalo y luego se mostró más seria con el asunto—escúchame bien, Ittoki. Tal vez no tengas tanta habilidad como Ichinose para cantar—nuevamente lo vio bajar la cabeza con tristeza por lo que dijo—pero cantas desde el corazón. Tu canto es apasionado
— ¿Mi canto? —le pregunto
—Supongo que se debió a eso por lo que Ichinose no dejo de mirarte
— ¿Tokiya? —pregunto, pero luego negó—no puede ser, mi grabación fue un desastre
—Ringo-sensei dijo que no estabas dando ni la mitad de ti en ese momento—le contó lo que paso mientras el cantaba—todos vimos algo en ti ese día, yo vi algo que Ichinose no tenía. Corazón Ittoki—coloco su dedo en el pecho del chico, justo donde estaba su corazón—creo que esa es tu mejor cualidad
— ¿Mi cualidad?
—A lo que voy, es que no tienes que cantar igual a los demás, tú tienes que tener tu propia voz—se colocó la mano derecha en la cintura y la otra en el hombro del chico— ¿Qué te parece si encontramos tu voz? Busquemos tu canción, Otoya—sin pensarlo sonrió suavemente
Otoya se quedó embobado por un momento al ver la pequeña sonrisa que ella le dedico, luego se dio cuenta de que lo había llamado por su nombre de pila, y termino por sonrojarse al darse cuenta de que la sonrisa y el que le llamara por primera vez por su nombre, fueran el más hermoso gesto por parte de ella.
—Minami, gracias—poso su mano sobre la de la chica— ¡Hare mi mejor esfuerzo! —aseguro, sintiéndose recuperado con solo las palabras de ella
—Bien—asintió—comencemos entonces, pero antes de eso—ella volvió a pegarle en el brazo
— ¡¿Y ahora por qué?! —se quejó el chico
—Porque no te di permiso para que me toques, idiota
—¡¿Solo por eso me pegas?!
— ¡No seas llorón y vamos a ponernos a trabajar de una jodida vez!
Ya era de noche y Otoya había vuelto a su habitación con la sensación de no haber hecho ningún progreso durante la reunión, ya que Oyuky no tenía idea de que melodía podía ser mejor para el pelirrojo y pasaron dos horas en completo silencio, intentando algo vago para idear la canción. El chico se lanzó a su cama apenas termino de cenar, buscando alguna idea en su mente ya despejada del día, pero en vez de encontrar algo, simplemente se encontró quejándose en voz alta sobre no tener ninguna idea concreta.
—¡Sería más fácil, si todo viniera rápido a mi mente! —Cerro los ojos cuando comenzó a sentir jaqueca y al abrirlos de nuevo, se encontró con la cara de su compañero de habitación—¿pasa algo, Tokiya?
—No puedo concentrarme si hay mucho ruido—le dijo mientras se mantenía de brazos cruzados
—Lo siento, lo siento—se disculpó mientras se sentaba por un momento—tú también puedes hacer ruido, Tokiya
—Ese no es el punto—dijo mientras en su frente se marcó una vena palpitante— ¡estoy diciendo que quiero que te calles!
Luego de decirle a su compañero que se callará, decidió volver a su lado de la habitación para seguir trabajando en su tarea. La paz duro por lo menos unos quince minutos antes de que la puerta de la habitación se abriera con fuerza, sobresaltándolo al estar concentrado en su trabajo. Pensando que Otoya de nuevo estaba armando escándalo, se giró para pedirle que se callara y fue allí cuando vio a cierta chica que lo tenía bastante tenso últimamente.
—Ittoki—hablo mientras entraba sin invitación a la habitación—llegue
—Hola Minami—saludo aun tirado en su cama
— ¿No te enseñaron a tocar antes de entrar? —fue la pregunta de Tokiya
— ¿No te enseñaron a saludar? —le pregunto con cierto tono burlesco—no porque tengas carácter de tsundere, significa que debas ser tan mal educado
Sintiendo de que, si seguía hablando con ella, no ganaría más que algún otro escándalo armado por la invitada, decidió darle la espalda e intentar continuar trabajando. Cerro los ojos con fuerza y conto hasta diez cuando escucho claramente el cómo cerraba con fuerza la puerta de entrada, de seguro para molestarlo un poco más.
— ¿Y qué tal vas con la música? —le pregunto Otoya, sentándose correctamente en la cama
—Estoy en blanco ahora mismo—respondió la chica, enseñándole el cuaderno que llevaba con ella y que viera todas las paginas vacías— ¿Alguna idea para las letras? —le pregunto mientras se sentaban en la mesa de la habitación
—Hum...—lo pensó un poco y luego grito— ¡no viene nada a mi mente! —comenzó a despeinarse con desesperación— ¡no puedo hacerlo después de todo!
— ¡Otoya, hablo enserio! —hablo Tokiya de mal humor—¡Cállate ahora!
— ¡El que grita ahora eres tú, Ichinose!—decidió intervenir Oyuky y recibió la ya acostumbrada mirada fría del chico
— ¿Eh? Pero tengo que escribir la letra de la canción... ¡eso es! —dijo Otoya, sin notar la tensión que había entre sus dos compañeros—Tokiya, ¿puede decirnos como escribir las letras de canciones? —pregunto a su compañero
— ¿Ah? —Oyuky ladeo la cabeza, interrogante con la idea de Otoya
—No estoy obligado a decirte nada
—Oh, está bien—dijo levantándose de su cama— ¡vamos dilo! —le pidió
Oyuky se quedó sentada en la mesa mientras observaba como Otoya agobiaba a Tokiya pidiéndole y llegando a rogar por una pequeña ayuda de su parte. Tras varios segundos, Tokiya termino por rendirse, pero en cuanto comenzó a hablar, fue como si su compañero lo viera en una cámara rápida y no comprendió nada, al contrario, por cada cosa que decía se mareaba más y más hasta llegar al punto de quedarse blanco.
—¿Estas escuchando o no? —le pregunto Tokiya
—Fue demasiado para el—hablo Oyuky mientras se levantaba de su asiento e iba a asegurarse de que Otoya se quedara de pie mientras intentaba procesar las explicaciones de su compañero—no creo que ayude tu método, Ichinose—esta vez lo dijo sin humor o burla, simplemente le decía la verdad— Ittoki ¿tienes alguien más a quien pedirle consejos? —Le vio asentir—vamos entonces...—Lo guió despacio hacia la salida.
—Gracias Tokiya, creo que vamos a pedirle consejo a los demás—dijo mientras se iba tambaleándose aun en blanco
Un rato después de que Otoya por fin se despejo de la sobrecarga de información, ambos se encontraron caminando por los pasillos del dormitorio de los chicos con dirección a la habitación de Natsuki para ver si tenía alguna buena idea o consejo para ayudarles con su bloqueo.
—Es aquí—señalo la puerta
El chico estaba por tocar la puerta cuando escucharon desde el interior, ruidos de una pelea y gritos de terror por parte de alguien al que Oyuky pudo identificar como Syo, ya que se conocía perfectamente la ruidosa voz de su compañero de clase. Ambos se vieron un momento, dudosos de tocar a la puerta tras escuchar el escándalo que armaban ambos chicos, pero al final, fue Otoya quien abrió la puerta de la habitación.
—Natsuki...—llamo y quedo impactado por lo que vio
Oyuky termino por asomar la cabeza con cierta curiosidad por ver que sucedía y termino por negar casi como lamentándose el ver que Natsuki estaba sosteniendo a Syo por las muñecas y que el rubio bajito intentara en vano liberarse, mientras pataleaba y se removía como un gusano.
— ¡Suéltame!—gritaba molesto
— ¡Te tengo! —dijo Natsuki
— ¡¿Qué están haciendo?!—pregunto Otoya con una gotita de sudor resbalando por su nuca
—Parece que estamos interrumpiendo algo privado—dijo Oyuky, intentando controlar las ganas de sacar su celular y grabar la escena—tal vez deberíamos volver en un rato—dicho esto, se dio la vuelta para salir de la habitación
— ¡No me dejen con este loco! —grito Syo al notar que ambos estaban observando la escena
Por lo menos recibieron una explicación del porque se daba la ridícula escena entre compañeros de habitación y Natsuki termino recibiéndolos de buena gana, sirviendo a sus invitados una taza de té y dejando un plato lleno de galletas que a primera vista parecían de chocolate, pero al verlas mucho mejor resultaban ser de vainilla, pero quemadas. Mientras que era el turno de Otoya por explicar que estaban haciendo, Oyuky solo se preguntó si aquellas galletas también eran obra del chico alto, como lo fue el pastel que parecía sacado de las peores pesadillas de un pastelero.
— ¿Escribir canciones?—Natsuki se sentó con sus invitados
—Si—dijeron Otoya y Oyuky
—Las estrellas trasmiten palabras bonitas en tu cabeza—les dijo con una inocente sonrisa en sus labios—así que todo lo que tienes que hacer es recordar
— ¿Estrellas?—pregunto Otoya confundido
—Sí, las estrellas—dijo convencido de lo que decía y ocasionando que Otoya se volviera a quedar en blanco
—Esto no es útil—murmuro Oyuky, ahogando sus palabras al tomar un sorbo de té. Se arrepintió al sentir el sabor demasiado fuerte
—No tiene sentido pedirle a un genio como Natsuki—hablo Syo desde su cama y fue observado por Otoya y Oyuky—Los que no son genios, solo se esfuerzan—les dijo con total seriedad, pero perdía puntos a causa de que llevaba en la cabeza un gorro con forma de rana que Natsuki le termino colocando a la fuerza
—No te muevas—dijo mientras le sacaba fotos desde distintos ángulos— ¡lindo! ¡Esto es bastante lindo Syo-chan!
—Todo lo que pueden hacer—continúo intentando ignorar a su amigo que tomaba mil fotos—es utilizar lo posible para compensar el déficit de talento...una pregunta...
— ¡Mira hacia acá!—pedía Natsuki
— ¡¿Cuántas fotos vas a sacar?!—pregunto Syo fuera de si
Al ver que no estaban obteniendo ningún resultado con su visita, se marcharon sigilosamente de la habitación para dejar a los compañeros pelear en paz. Caminaron rápidamente por los pasillos hasta que no escucharon ningún grito proveniente de la habitación de Syo y Natsuki.
—No sé por qué, pero el té de Natsuki me dejo mal sabor en la boca—hablo Otoya mientras hacía muecas
—A mi igual—admitió al sentir el sabor aun en su boca
—Sabe igual que cuando intente combinar la pasta de dientes con el enjuague bucal—dijo antes de ser observado por su compañera
—¿Qué hiciste, que? —le pregunto deteniéndose—¿Por qué mezclaste los dos productos?
—Pensé que como eran dos productos que servían para la boca, no pasaría nada si los juntaba para ganar tiempo en las mañanas—le explico antes de recordar su experimento—pero simplemente todo salió mal y me pase una hora llenándome la boca de agua para quitar el mal sabor
Otoya escucho que alguien intentaba no reírse y observo como la chica se tapaba la boca con una mano, al parecer debatiéndose mentalmente si reírse libremente o aguantar las ganas. Oyuky simplemente encontró divertido aquella simple historia por parte de Otoya e intentaba no reírse al imaginar a un despeinado y adormilado pelirrojo haciendo muecas de desagrado por mezclar pasta de dientes con enjuague bucal. El simplemente se quedó asombrado de escuchar por primera vez la pequeña risita que escapo de los labios de la chica, le pareció adorable de alguna forma y se emocionó de ser el, quien la hiciera reírse por un momento.
—Ya—se dijo Oyuky mientras se recomponía y volvía a mostrarse seria—Dime que tenemos otro lugar a donde ir—le pidió al chico
—Solo me queda ir a la habitación de Masa para poder preguntarle—le dijo sin hacer comentario de lo que paso unos minutos atrás—puede que su compañero también este en la habitación, deberíamos preguntarle también a el
— ¿Y quién es su compañero? —le pregunto
—Debe ser una broma—murmuro con un leve tic nervioso en el parpado derecho
Ambos se encontraban en la habitación que pertenecía a Masato y, para su desgracia, a Ren. Mientras que Otoya se encontraba explicándole a Ren su problema y que el chico de vez en cuando desviaba su mirada hacia donde ella estaba parada, se dedicó a observar la interesante habitación que compartían.
Jamás en su vida creyó que en una sola habitación se pudieran combinar dos estilos culturales tan distintos, por un lado, Masato que tenía su parte de la habitación al estilo japonés tradicional, incluso el chico estaba vestido con un yukata, mientras practicaba caligrafía. Por otro lado, Ren tenía la parte de la habitación decorada al estilo occidental y una cama bastante cómoda por lo que se apreciaba al estar tumbado en esta. También llego a preguntarse a sí misma, el cómo podían llegar a compartir una habitación sin matarse entre ellos.
— ¿Cómo hacer las letras? —pregunto Ren, por fin prestando real atención a Otoya
—Me preguntaba cómo lo haces, Ren
—Mira—le dijo mientras se ponía de pie y dejaba la revista en la cama—yo vivo para amar a las hermosas damas—tomo un dardo de una mesa—así que todas las palabras que salen de mi boca son canciones de amor—camino por el lado de su habitación—Susurro palabras de amor—continuo—y nunca dejo escapar...—preparo el dardo que lanzo dando al objetivo de lleno—...a mi presa—termino para observar a Oyuky con media sonrisa
— ¡No sé lo que quieres decir! —interrumpió Otoya con las manos en la cabeza y logrando fastidiar a Ren por interrumpir su pelea de miradas con la chica
— ¡N-nadie sabe! —Negó Oyuky, con cierto desagrado al entender que Ren le lanzaba una indirecta mientras hablaba con Otoya—Lo que dijiste no tiene el más mínimo sentido. De seguro se te acaba de ocurrir ahora mismo esas estupideces
Masato seguía en lo suyo cuando Otoya y Oyuky lo observaron cómo su última esperanza para salir del bloqueo que ambos tenían. Se movieron a la parte de la habitación del chico, sentándose en el suelo, a falta de asientos en esa parte de la habitación.
—Masa, eres la única persona con quien podemos contar. ¡Ayúdanos!—pidió desesperado
—Hijirikawa—pidió Oyuky, rogando no solo por la ayuda, sino para marcharse rápido de la habitación porque ya estaba cansada de que Ren la siguiera observando
Pasaron algunos minutos en los que Masato no les dirigió la palabra, sino que seguía escribiendo en una hoja y tras perder toda la paciencia al punto de marcharse, él les entrego la hoja. Ambos pensaron que posiblemente les había hecho una lista de consejos para el bloqueo, pero simplemente encontraron una única frase escrita en el papel. "Preso del corazón" fue lo único que decía.
—Eres muy peculiar para seguirte—dijo Otoya comenzando a derramar gruesas lágrimas
—Yo no...—ella mantuvo una expresión neutra mientras hablaba con el chico—realmente no puedo entender que pasa por tu cabeza, Hijirikawa
La idea de pedir consejos o ayuda para la canción de Otoya había fallado por completo o más bien había sido una total pérdida de tiempo para ambos.
Al día siguiente y tras terminar las clases, de nuevo estaban reunidos en la sala de música, en completo silencio. Oyuky sentada frente al piano, comenzó a tocar cualquier cosa que se le ocurrió, mientras Otoya seguía buscando una letra para la melodía que aún no se hacía. Por un momento, la chica se quedó pensando en algo y una melodía que escucho en sus sueños apareció, comenzó a tocarla mientras recordaba cómo iba, y en segundos tenía ya algo vago de una melodía.
La habitación quedo en silencio mientras dejaba de tocar.
—La encontré—susurro para sí misma
—Es una melodía agradable
— ¡Ah! —grito levantándose del piano con rapidez y cayendo al suelo al chocar su pie con su propia mochila que estaba a un lado del asiento del piano
— ¡Minami!—Otoya dejo su cuaderno y se levantó para ayudar a la chica a ponerse de pie
—E-estoy bien—dijo dejándose ayudar y colocándose los lentes que se habían inclinado hacia adelante en su rostro—solo me olvidé que estabas aquí, tan concentrada estaba que cuando me hablaste, pues reaccioné así de bien—dijo con cierta vergüenza
—Perdón, pero me gusta esa canción que tocaste—le dijo rápidamente—de alguna manera me llego hasta aquí—señalo su corazón
—Solo fue algo que recordé, una melodía que apareció en mi cabeza. Creo que podemos hacer la melodía si te parece bien...
—Es una hermosa melodía
— ¿Estas satisfecho con eso? —le pregunto con cierta duda de si era buena idea continuar con aquella melodía
— ¡Estoy feliz con eso! —aseguro Otoya—mientras estabas tocado, de alguna manera me inspiro a escribir algo—le mostro su cuaderno—Escucha esto... Llevados en esta melodía...Que ha sido creada por los dos...parece como si el futuro esta sobrepuesto con el día de hoy...—canto
— Son buenas letras—asintió con aprobación
—Por fin eh comprendido que después de todo, la habilidad es necesaria para poder expresar sentimientos
—A buena hora lo entendiste—dijo, aunque esta vez sin ninguna especie de malicia o burla cruel en sus palabras
—Minami... ¿recuerdas que te dije que te me hacías conocida?
—Ah sí, algo me dijiste cuando nos vimos por primera vez. ¿Pero porque me vienes con eso ahora?
—Yo te recuerdo del día del examen—le dijo en calma—tuviste problemas para entrar cuando se te acabo el tiempo, estabas peleando con los guardias de la puerta—eso le hizo recordar a la chica, ese desastroso día y que solo logro entrar porque hicieron una excepción con ella—Luego te vi en el examen—siguió—Recuerdo que cuando te vi, me dije "Hey, esa chica no se rindió para poder hacer este examen. Ella es increíble"
—Bueno, ese día tuve mala suerte—comento Oyuky con una mano en la barbilla—me desperté tarde, no había agua caliente para ducharme, me quede sin desayunar, olvide ponerme un abrigo más grueso contra el frio, un auto casi me arrolla, llegue tarde y casi me echan de una patada en la entrada por armar escándalo—enumero
—E-en todo caso—dijo Otoya con una gotita de sudor resbalando por su sien—Me diste fuerzas, porque estaba muy nervioso ese día y al final logre entrar a la academia. Así que gracias Minami, por ayudarme
— Tu realmente sabes que no hice nada ¿verdad? —Le pregunto cruzándose de brazos—llegaste tu solo hasta aquí, así que continua con tu buen trabajo y no te rindas Ittoki
— ¿Qué te parece si lo hacemos juntos, Minami Oyuky? —le pregunto mientras le tendía la mano
—Muy bien, Ittoki Otoya, adelante entonces—ella correspondió al apretón de manos, cerrando un trato
Llevados en esta melodía que ha sido creada por los dos
Parece como si el futuro esta sobrepuesto como el día de hoy
Con firmeza sin cambiar, como esta frase
Yo no quiero dejar pasar esto
—Bien—hablo Oyuky, mientras se encontraba sentada en un pupitre vacío del salón de música—creo que al fin está terminada, ¿Qué te parece? —le paso la partitura al pelirrojo
— ¡Fantástico Minami! —asintió Otoya mientras leía la partitura
—Bien, creo que ya podemos empezar a practicar con la música y tus letras, ¿no?
Otoya asintió mientras tomaba su guitarra y ella se sentaba en el piano.
"Minami...eh puesto mis sentimientos por ti en esta canción"
Nosotros dos que hemos tropezado
Y caído continuamente hacia el mañana
Si tú no estás aquí
Incluso las cosas que están delante de mi están llenas de ruido
Vamos a pedirle a dios que detenga el tiempo
Time Leap & Feed Back
Diablos
Aunque ya eh dejado salir un suspiro
Yo no puedo apartarme, yo no me apartare
De tus ojos
Con una sonrisa a toda velocidad
Vamos a dirigirnos hacia el mañana
¡Haz una señal de paz de 1000% en tu espíritu!
Yo lo diré esta vez, esa frase de dos palabras
Mi corazón no puede hacer nada más que volar...
Estoy cautivado contigo
La semana iba pasando rápidamente, pero cada tarde se metían en el salón de música a que Otoya practicara la canción para su recuperación en la prueba de grabación. Ellos se quedaban allí hasta que anochecía y solo cuando Ringo o Hyuga aparecían para pedirles que se retiraran, ellos no se movían del lugar.
Durante esa semana, pasaron cada día juntos, simplemente Oyuky lo hacía para ayudar a Otoya y no se dio cuenta de que el pelirrojo había comenzado a verla con otros ojos mientras pasaban los días juntos a cada hora libre.
Algunas veces nosotros sonreímos
Y algunas veces peleamos
¡Vamos a buscar ese sonido!
Nosotros debemos encontrarlo por casualidad
¡Esta música verdadera es solo para nosotros dos!
¡Es tan emocionante!
No importa cuán pequeño pueda ser
Haz tu canción y cree en ella, ¡eso es!
Con los recuerdos que hemos hecho
Si se trata de nosotros dos
¡Cualquier cosa puede convertirse en canción!
Comenzaremos a correr desde aquí
Incluso si somos torpes está bien
Después de que aclare
¡Has una señal de paz al buen clima!
¡Crucemos por el mundo, y tal vez el universo!
¿No estamos conectados por el rock?
¡Cree en mí!
Y por fin llego el día en que Otoya dio nuevamente la prueba. A diferencia de la primera vez que lo hizo, ahora se mostraba más confiado mientras cantaba su nueva canción que había hecho junto con Oyuky.
Afuera de la cabina se encontraban Oyuky, Ringo y Hyuga escuchando al chico cantar.
— ¡A cambiado muchísimo en una semana! —se alegró Ringo por el gran cambio de su alumno
—Seguir la letra de la canción no lo es todo—dijo Hyuga—el seguirá cambiando aún más...
Nosotros decidiremos el escenario
¡Solo para los dos haz una señal de paz!
Con una sonrisa a toda velocidad
Vamos a dirigirnos hacia el mañana
¡Has una señal de paz de 1000% en tu espíritu!
Yo lo diré esta vez, esa frase de dos palabras
Mi corazón no puede hacer nada más que volar...
Otoya dirigió su mirada hacia el cristal de la cabina, observando como Ringo y Hyuga hablaban entre ellos mientras el cantaba, luego vio a Oyuky, la cual dirigió su mirada hacia él, al darse cuenta de que le observaba. La chica hizo un signo de victoria, acompañado de una pequeña sonrisa para indicarle que todo iba perfecto. Otoya se sonrojo un poco al ver de nuevo su sonrisa y volvió a concentrarse en la canción.
Estos sentimientos...están desbordados
Voy a hacer mi mañana contigo
— ¡Lo hicimos genial! —dijo Otoya, una vez que se encontraron afuera del edificio de clases
—Tranquilo, aún faltan los resultados—le dijo Oyuky mientras se sentaban en un banco del jardín—al fin podemos descansar
—Era muy hermosa—hablo Otoya tras sentarse a su lado en el banco—tienes talento para componer Minami
—Gracias, y tú tienes una hermosa voz—le dijo con una pequeña sonrisa que logro sonrojar al chico
—No pensaba que podía cantar de esa forma, gracias por todo—dijo mientras le tomaba las manos y se sorprendió— ¡Minami tienes las manos frías! —se alarmo al sentir la piel fría de la chica
— ¿De verdad? —le pregunto en calma
— ¡Sí! ¿Qué te ocurre? ¿Estás enferma o tienes frio?
—No, creo que se debe a que estaba nerviosa
—¿Estabas nerviosa por mí? —pregunto con cierta alegría de que ella pensara en el
—Bueno, pues si...—le dijo mirando extrañada las caricias en sus manos, aunque no las aparto como usualmente haría— ¿supongo que era por eso? —levanto la ceja interrogante
—Oye Minami ¿puedo llamarte de una forma diferente?
— ¿Diferente cómo?
—Quiero llamarte Oyuky—y le beso los nudillos de ambas manos para sorpresa de ella
Y en aquel momento paso una avioneta que estaba siendo conducida por el mismísimo director Saotome. La avioneta volaba algo bajo por el campus y se pudo ver perfectamente como en la cola de la avioneta estaba colgando un cartel que decía "Está prohibido enamorarse". La avioneta dio un par de vueltas alrededor de donde ellos estaban y después desapareció tras una de las torres del colegio, dejando completamente mudos a ambos, por la forma tan excéntrica de recordarles a todos sobre la regla más importante de la escuela.
—Incluso nos vigila desde el cielo—negó Oyuky mientras se llevaba la palma de su mano a la frente—este tipo es increíble, pero en el mal sentido
—Más bien creo que nos estaba espiando—dijo algo asustado por eso aquella idea que tuvo—y esta era mi oportunidad
— ¿Tu qué? —le pregunto la chica
— ¡Nada! —Dijo algo nervioso
—¡Otoya-kun! ¡Minami-san! —grito Natsuki, quien corrió hasta llegar a donde estaban sentados
Detrás del chico venían Syo, Ren y Masato. Todos se acercaron al banco para felicitar al pelirrojo por haber logrado cantar y a Oyuky por haber ayudado a Otoya a hacer una nueva canción que presentar. Mientras que Otoya se sentía avergonzado por los cumplidos de Natsuki y las palabras de ánimo de Syo; Oyuky oculto muy bien que los halagos de todos estaban alimentando su escondido ego.
—Y para celebrar esto, eh traído un pastel que hice anoche—dijo Natsuki y les mostró al grupo lo que parecía el intento de un pastel
Syo, Masato y Oyuky reaccionaron a la defensiva en cuanto vieron el pastel del chico, por lo que solo Otoya y Ren se acercaron a ver dicha creación del más alto del grupo.
—No me pienso comer eso—murmuro Oyuky
—Siendo sincero, yo tampoco—hablo Masato en voz baja
—Hacen bien, muy bien—les dijo Syo a ambos y les dio una palmada en la espalda—hay que eliminar esa abominación de la comida cuanto antes
Antes de que Oyuky se negara a participar en una misión imposible, alguien rodeo sus hombros con un brazo y sintió la sedosa voz de Ren en su oído derecho.
—Bueno Lady, ¿Qué te gustaría como premio por tu gran trabajo? —le pregunto el chico, sin notar como una sombra oscura se posaba en la mirada de la chica—¿te gustaría que te lleve a cenar a algún lado para celebrarlo?
—Ittoki, dame una mano aquí—pidió la chica con los dientes apretados
—¡Ren, no, aléjate de ella ahora! —el chico separo a Ren de Oyuky, evitando una muerte innecesaria—a Oyuky no le gusta que la toquen. ¡No la toques que lo odia!
—¿Oyuky? —pregunto Syo antes de caer en la cuenta de que ese era el nombre de pila de la chica—¿desde cuándo se llaman por sus nombres?
—¿Nos perdimos de algo durante su semana juntos? —pregunto Ren en cuanto escucho lo que dijo Syo
—¡Que envidia, Otoya-kun ya es amigo íntimo de Minami-san! —dijo Natsuki con un puchero
—¿Íntimos? —pregunto Masato con sorpresa
—¿Tanto así están ahora? —pregunto Syo
—No me esperaba eso de ti, Ikki—le dijo Ren
Otoya no encontraba un momento para poder hablar y defenderse para que no exageraran con el asunto, pero pudo notar que Oyuky no se sentía para nada cómoda en la actual situación. En ese momento recordó una de las cosas que pudo aprender sobre la forma de comportarse de ella y se dio cuenta de que era lo que la tenía tan mal en aquel instante. Rápidamente tomo la mano de la chica y comenzó a correr por el camino que llevaba al lago del colegio.
—¡Lo siento! —se disculpó Otoya con los demás, mientras corría con la chica—¡A Oyuky no le gusta estar rodeada de mucha gente, así que me la llevo a un lugar más tranquilo! ¡Adiós!
—¡Esperen, Otoya-kun y Minami-san! ¡No han probado el pastel! —grito Natsuki antes de comenzar a seguirlos
—Así que esto empieza así, ¿eh Ikki?—murmuro Ren con cierta rivalidad brillando en sus ojos—No te creas que te daré tan fácil a mi preciado objetivo—y comenzó a correr para alcanzar al dúo
Así que solo quedaron Syo y Masato en el lugar, aunque tras verse un momento, decidieron que era mejor ir tras sus compañeros antes de que armaran algún escándalo en el campus de la escuela.
—"Supongo que todo está bien ahora, ¿no? —pensó Oyuky mientras se dejaba arrastrar en silencio y escuchando como los llamaban los demás—Ittoki ya paso el examen, así que eso que me molestaba ya se fue. Puedo continuar con mi vida ahora, ¿no?"
Continuara...
