PERDONAD LOS DÍAS QUE NO ACTUALICÉ PERO ESTABA BASTANTE OCUPADA.


- Quinn te quieres espabilar, Rachel debe estar agotada por la intensa mañana que ha pasado con nuestras hijas y aún la tienes ahí al pie del cañón – decía la latina sentándose al lado de su amiga que estaba tumbada en el columpio del jardín de la casa de Rachel.

- Lo siento es que anoche no dormí bien – decía la rubia haciéndole más hueco a su latina amiga – Beth me estuvo haciendo muchas preguntas en relación a las pastillas que tomo para dormir, me dijo… que por favor no las tomara que ella me ayudaría y yo decidí hacerle caso y no tomarme la pastilla para que observase que lo mío no es una adicción – dijo mirando a su amiga a través de las gafas de sol – Santana no puedo pasar con Beth lo mismo que pasé hace años con Rachel – decía la rubia quitándose las gafas de sol mostrando las enorme ojeras que portaba, sorprendiendo a su amiga.

- Quinn… creo que deberías hablar con Rachel, ella entenderá mejor que nadie los pensamientos de Beth- Santana la abrazó al ver lagrimas en los ojos de su amiga.

Rachel a la distancia mientras conversaba con las madres de las amigas de Roz, no perdía de vista a la rubia y a la latina – si me disculpáis un momento – dijo Rachel con una sonrisa educada dispuesta a ir hacía donde estaban las dos chicas.

- Se puede saber a donde vas tu – dijo Uriel abrazándola por la espalda besando su cuello con una sonrisa – sé que hoy es el cumple de tu pequeña pero apenas me has mirado – le decía la castaña a la diva, tras el enfado de ayer apenas habían hablado de lo sucedido pero tras la comida, Rachel había vuelto a dirigirle la palabra, lo que Uriel no sabía o no quería saber es que Rachel estaba fingiendo por el cumple de su pequeña.

- Uriel, detente – le pidió Rachel dándose la vuelta para mirarla sin despegarse quedando aferrada en los brazos de Rachel – no entiendes lo que provocaste en Beth con la bomba que soltaste y suerte que mi pequeña estaba dormida – dijo la castaña mirándola seria – no entiendo porque tuviste que hacerlo –

- Lo siento vale, sé que me equivoque, te prometo que no lo volveré a hacer, y pensó cuidar todo lo que digo delante de las niñas – le suplicaba con la mirada atrayendo a la castaña hacia ella, para abrazarla. – Me puse un poquito celosa, sabes lo nerviosa que siempre me ha puesto Quinn – decía con una sonrisa haciendo con los dedos el gesto de poquito.

- Poquito – dijo Rachel con una sonrisa mientras imitaba el gesto de su novia – anda ven aquí – dijo atrayéndola hacía ella para cerrar la distancia y besarla. – Que sepas que esta conversación no acaba aquí – le señalo con el dedo, no era momento de hablar de esas cosas.

- Hola chicas – se acerco a ellas con una sonrisa, observando como Quinn y Santana se separaban rápidamente del abrazo y Quinn volvía a ponerse las gafas.

- Hola – dijo Quinn con una sonrisa fingida cosa que no pasó desapercibida a la castaña.

- Yo será mejor que vaya ayudar a Britt y a Beth con las pequeñas - hablo la latina levantándose y dejando que Rachel ocupará su lugar – Si necesitas algo ya sabes donde estoy, te quiero mucho – dijo la latina sorprendiendo a Rachel, acercándose y abrazar a su amiga.

- Gracias, te quiero – dijo la rubia cansada.

- Quinn… - la castaña le agarró la mano - ¿Qué ocurre? – le dijo preocupada.

- Nada ya te dije que me duele la cabeza, estoy cansada – dijo la rubia sin mirar a la castaña.

- Quinn… - le suplico.

- Es Beth… Tiene miedo de las pastillas… tiene miedo… -

- Que te suceda lo mismo que ocurrió con mamá – finalizo la castaña entendiendo la situación.

Quinn asintió.

Rachel se acerco más a ella y le quito con cuidado las gafas, con delicadeza le acarició las ojeras con ambas manos aprovechando por limpiarle las lágrimas.

- Hablaré con Beth – le tranquilizó - ¿Porqué no vas arriba a la habitación de invitados, te tomas una pastillas y descansas? – dijo Rachel – Y no te preocupes por Roz, podéis ver las estrellas mañana por la noche, estoy seguro que no será capaz de llegar esta noche con la energía suficiente como para mantenerse despierta – sonrió ambas observando lo feliz que estaba jugando con Hiram y Shelby.

- Yo… - dudo la rubia.

- No te he preguntado es una orden rubia, asique mueve ese culo y descansa, que mañana pienso dejar que te ocupes de tu hija por completo – rio besando la mejilla de la castaña.

- ¿Esta bien? – pregunto Uriel sentándose a su lado y dejando que Rachel se apoyara en su pecho.

- No, no lo está, pero lo estará, ya está en casa –

- Rachel, no puedes estar cuidándola siempre – le dijo Uriel – no puedes estar siempre salvándola –

- No se trata de ser salvada o no, Quinn no necesita ayuda, ella lo tiene todo en orden todo lo controla – dijo la castaña segura, conocía bien a Quinn.

- Ya claro, Rachel los dos años que ha estado en Europa ha adelgazado un montón y esa escusa de que la comida allí no le gustaba, es una mierda, Rachel estás segura que Quinn no está en las drogas –

- ¡Para! ¡Basta! Tú mejor que nadie sabes lo mal que lo pasé, para de decir esas cosas, no quiero que me metas en la cabeza cosas que no son – dijo molesta Rachel levantándose del columpio, llamando la atención de todos los adultos a causa de los gritos.

- No trato nada, solo piénsalo, sabes ¿cual es tu problema?, que todavía la quieres, estás tan enamorada de ella aún, que no eres capaz de ver que es una drogadicta – se levanto Uriel encarando a la castaña dejándola en silencio con la cabeza gacha llamando esta vez la .

- Lárgate, lárgate de mi casa, ahora mismo – dijo Rachel encarándola limpiando las lagrimas que salían sin control de sus ojos.

Uriel se acerco a decir algo más pero los padres de Rachel intervinieron – Creo que será mejor que te marches, Uriel, por favor no hagas más dramas innecesarios – dijo Hiram mirando a lo lejos la furia de la mirada de Russel que estaba siendo sostenido por Judy, al igual que apelaba a la racionalidad de la latina que junto con Brittany la sostenían.