CAPITULO 4:

DE REGRESO A LONDRES

Instantes después de que la luz se apagara, Hermione y Ginny miraron extrañadas por la ventana.

"¿Qué fue eso?" Preguntó Ginny boquiabierta.

"No tengo idea. Jamás había visto algo así." Dijo Hermione.

La puerta de su habitación se abrió, dejando entrar a Ron y Harry.

"¿Están bien?" Dijeron los dos al unísono.

"Si, encandiladas tan sólo ¿Y ustedes?" Dijo Ginny.

"Estamos bien." Dijo Ron y salió otra vez de la habitación "Voy a ver que las niñas estén bien…"

"Y yo voy a ver a mis padres." Dijo Ginny saliendo también.

"¿Qué crees que fue?" Le preguntó Harry a Hermione, cuando se quedaron solos.

"No tengo idea... ¿Estás bien, Harry?" Pregunto Hermione, notando de pronto una inusual palidez en el rostro de su amigo.

"Si... Ya estoy bien... creo." Harry miró a Hermione, pensando si podía contarle lo siguiente "Hermione, ¿No sentiste algo diferente cuando estaba la luz?"

"No lo sé, me tomó por sorpresa. No puedo pensar en una sensación en específico, estaba más sorprendida que otra cosa ¡¿Por qué?!" Exclamó Hermione preocupada, al entender la implicación de la pregunta que Harry le había hecho "¿Qué has sentido tú, Harry?"

"Me sentí mareado...y... y…" Dijo Harry balbuceando, inseguro de continuar "…Como si mis músculos temblaran... como una especie de angustia... como si tuviera miedo... mucho miedo..." Hermione lo miraba atenta, intentando encontrar una explicación al suceso. Harry rompió de nuevo el silencio y dijo "No le digas nada a Ginny, no quiero que se preocupe con mis tonterías. Y te pediría que no se lo dijeras a Ron, pero sé que no tiene caso." intentó bromear, aunque en ese momento, había demasiadas dudas como para siquiera reír. Hermione asintió sin decir otra palabra.

Momentos después estaban seguros de que todo se encontraba bien. Las niñas ni siquiera habían sentido la luz y seguían profundamente dormidas, y Arthur y Molly Weasley, lo habían tomado como un simple relámpago muy largo. Según ellos, uno nunca va a entender los fenómenos naturales del verano.

Pasado un rato, Ron y Ginny dormían ya profundamente en sus respectivas camas, dejando el suceso para analizar después, ya que, sea como sea, no había tenido ninguna especie de efecto significativo.

Hermione, sin embargo, no podía pegar el ojo. ¿Qué había sido eso? Y porqué Harry había sentido miedo. Lo conocía demasiado bien como para saber que no hubiera admitido tal debilidad, si no se tratara de una sensación especialmente intensa.

Debido a esto, Harry ni siquiera podía estar acostado. Se encontraba de pie, mirando por la ventana de su habitación; ni siquiera los ronquidos de Ron lograban interrumpir sus espesos pensamientos. Intentaba comparar la intensidad del miedo y la ansiedad que había sentido, con alguna otra ocasión, pero no podía recordar haber sentido nada igual, ni siquiera cuando sólo tenía once años y se había enfrentado a Voldemort por primera vez.

A la mañana siguiente se encontraban todos en el comedor degustando un desayuno al estilo Weasley. Como todas las mañanas, una lechuza llegó aleteando y cargando el diario del Profeta para Hermione, que al instante lo tomó, en espera de noticias sobre el incidente nocturno.

"Justo como lo pensaba..." murmuró Hermione "... Primera plana." Mostró el diario a Ron, que tomaba asiento en ese momento y sostenía una taza de té para ella.

"¿Qué dice?" Preguntó Harry al instante, adivinando lo que Hermione leía.

Hermione comenzó a leer "El mundo Mágico despierta esta mañana, preguntándose de dónde provenía el brillo nocturno que invadió el centro del Reino Unido, ¿Será algún tipo de magia poderosa, o se tratará solamente de algún invento Muggle que se salió de control durante la noche? Al parecer el epicentro de esta luz proviene de un punto entre Oxford y Salisbury, y expandió su brillo hasta poblados como Bristol y las orillas de Londres. El Ministerio no ha rendido declaraciones al respecto, ya que en los registros del Departamento Contra El Uso Indebido de la Magia no ha aparecido ninguna alteración. Este fenómeno permanece como una incógnita."

"Genial. No responde ninguna duda." Dijo Harry de manera irónica.

"¿Por qué te importa tanto? De todos modos no parece ser nada interesante." Soltó Ginny, untando un poco de mermelada a su pan.

"No lo sé. Simplemente me inquieta." Respondió el chico, lanzando una mirada de complicidad a Hermione.

De pronto, otra lechuza entró por la ventana y se posó al lado de Hermione. "¿Qué es esto?" Dijo, examinando la carta "Es del Ministerio... que extraño." Hermione leyó el pergamino, y al cabo de un momento, levantó la cara sin poder evitar un toque de alegría en el rostro.

Hermione pasó la carta a Ron para que la mirara. Unos segundos después, en los que Harry y Ginny los miraban llenos de ansiedad, Ron dejó la carta sobre la mesa, y sin poder evitar una gran sonrisa, se lanzó hacia ella en un abrazo.

"¡Es lo que siempre has querido!" Le dijo mientras ella se sonrojaba, en parte por la emoción y en parte porque Ron la abrazara de esa manera frente a sus padres, que acababan de aparecer en el comedor.

"Apliqué pero no pensé que sucedería tan pronto… pensé que pasarían años antes de que…"

"¿¡Que pasa!?" Inquirió Ginny.

Ron le lanzó a Hermione una mirada, de esas que parecen solicitar un permiso. Ante el consentimiento de la chica, exclamó "A Hermione le acaban de pedir que se una a los Inefables... ¿Se imaginan todo lo que podría hacer en el departamento de misterios?" Dijo Ron con evidente tono de orgullo.

"¡En hora buena, Hermione! Esas son realmente buenas noticias." Dijo El señor Weasley, que tomó asiento en el comedor, mientras la Señora Weasley se acercaba a ella para darle un abrazo.

"Si, no puedo esperar a que nos cuentes todo lo que descubrirás ahí…" Dijo Harry, que siempre se había sentido atraído por todos los enigmas que se escondían en el Departamento de Misterios.

"Pues se supone que no puedo decir nada." Dijo Hermione alzando las cejas, y al observar la desilusión de sus rostros sonrió y dijo "Pero supongo que con ustedes puedo romper las reglas un poco... después de todo, son los que me han enseñado a hacerlo."

Al medio día, los amigos comenzaron a preparar sus cosas para irse de La Madriguera. Hermione organizaba algunas su baúl, mientras Ginny la miraba nostálgica, pensando en un montón de cosas; Le había pedido tiempo a Harry para pensar su respuesta, respecto a vivir juntos, aunque la realidad era que más bien pensaba cómo decirle que no del mejor modo, y Hermione que era la única persona con la que podía hablar de estas cosas y estaba por marcharse a Londres.

"Ginny, por qué no vienes unas semanas a pasarla conmigo, en mi departamento. Puede ser divertido y creo que aún tenemos cientos de cosas pendientes por hablar." Decretó Hermione.

Ginny la miró sonriendo. "¡Si solo esperaba a que me lo pidieras! Pero adelántense ustedes, le prometí a mamá que la ayudaría a cuidar a los niños un rato. Le diré a Harry que se quede conmigo y los alcanzamos en Londres." Dijo Ginny y salió emocionada de la habitación.

Hermione bajó las escaleras momentos después, con su baúl flotando en el aire detrás de ella. Ron se encontraba ya abajo despidiéndose de su madre y de las niñas.

"Molly, gracias por todo, nos veremos pronto." Dijo Hermione con dulzura.

"Claro que sí, querida. Ahora que estas con Ron, espero que vengan a visitarme de vez en cuando." Dijo La señora Weasley cariñosamente.

"Si, mamá, ya verás que sí." Dijo Ron. Después tomó a Hermione de la mano para que las despedidas tuvieran fin.

La señora Weasley los miró salir por la puerta juntos. Suspiró absolutamente complacida, pensando en cuánto tiempo había querido ver aquella imagen.

"Bien. ¿Y a donde vamos primero?" Preguntó Ron.

"Estaba pensando que podríamos ir al callejón Diagon, quiero comprar unos libros." Dijo Hermione.

"Me parece bien, y ya que estemos ahí, podemos ir a comer y pasear un rato" Sugirió Ron, mientras la abrazaba. "Por cierto, ¿en dónde está Harry?"

"Se irá a Londres más tarde junto con Ginny, la invite a pasar algunas semanas conmigo en mi departamento." Dijo Hermione sonriente.

"Ah... muy bien." Ron sacó su varita y dijo "Entonces vamos al Callejón Diagon. A las tres ¿te parece?"

Hermione asintió "Uno... dos... tres…"

Su alrededor se colapsó en un torbellino y unos segundos más tarde se vieron parados en la acera de aterrizaje del Callejón Diagon, en la cual podían aparecer sin correr peligro de aplastar a ningún otro mago en el proceso.

"Hay que llevar los baúles a los estantes de equipaje para no tener que llevarlos con nosotros." Dijo Ron haciendo que los dos baúles levitaran. Un rato después, se encontraron caminando entre las tiendas del callejón Diagon sin nada de que preocuparse.

"Emmm... Hermione... de casualidad Ginny no te menciono nada sobre no vivir en Hogwarts el próximo periodo escolar."

"Si te refieres a toda esa nueva de que Harry le dijo que vivieran juntos, sí. Ginny mencionó algo anoche..." Dijo Hermione fingiendo indiferencia. "¿Qué piensas sobre eso? ¿Estás de acuerdo?" Preguntó intentando tantear el terreno.

Ron dio un resoplido "¿Qué es lo que pienso? Que Harry es un cretino por tan siquiera atreverse a pensarlo." Escuchar esto era un gran alivio para Hermione, aunque ahora seguramente Harry estaba en aprietos. Ron continuó "Estuve a punto de lanzarle un hechizo ayer en la noche cuando me lo dijo, si no hubiera sido por esa luz que me distrajo, Harry estaría todavía doblado de la risa. Vivir con mi hermana… ¡Ha!.. Eso no será hasta que un Ministro haya realizado el ritual debido."

Hermione sonreía para sus adentros. Aun cuando las ideas de Ron fueran un poco anticuadas, conservaban un toque tierno y romántico "¿Sabes, Ron? No tienes ni siquiera porque preocuparte. Ginny no piensa aceptar la propuesta." Dijo antes de dar un corto bostezo. El rostro de Ron de inmediato cambió a una expresión de alegría. Hermione agregó "Sea como sea, no le digas nada a Harry, y deja que Ginny hable con él ¿De acuerdo?"

"Claro. Con saberlo me basta..." Dijo inclinándose y dándole un rápido beso a Hermione en la mejilla.

Lo siguiente que escucharon fue una voz fría, que arrastraba las palabras con odiosa familiaridad "Así que es cierto lo que dice el diario del Profeta... Weasley y Granger juntos..."

Ron y Hermione sintieron que la sangre se les congelaba, y con expresión de desprecio giraron sobre sus talones para encontrarse después de tanto tiempo con una de las personas que menos quisieran ver. Draco Malfoy.