Cap. IV: "Niños"
Sin importar cómo sonara: no quería a Russel cerca de su familia. No importaba cuán intentara y se esforzara él en sonreírle, en continuar haciéndolo como desde que llegó. Había sido una de esas personas infelices que rondan en el mundo, en su propia vida, mientras compartió techo con él. Y había sido totalmente lo opuesto, mientras estuvieron lejos.
Desde entonces había ido creando su felicidad. Hasta que la verdadera felicidad llegó a tiempo, de la mano de Rachel y, ahora, de aquella adolescente temerosa, no quedaba ni rastros. De la persona que había sido junto a Russel, ni el más mínimo recuerdo vagaba en ella.
Sin embargo continuaba conociéndolo. Y sabía que ciertas cosas le molestaban y estaba segura que aún lo hacían. Como los niños, por ejemplo y ella tenía tres. Y no iba a incomodar a ninguno, mucho menos a Rachel o hacerla enojar con la presencia de su padre.
Brittany pasó frente a ella, siguiendo los pasos de Santana, y Russel intentó ingresar. Quinn se hizo a un lado, estorbándole el paso e impidiéndoselo.
- Es una gran sorpresa que estés aquí- sin titubeos, sin miedo ni vergüenza le habló. Aquella Quinn Fabray que había florecido cuando comenzó en el negocio de la estafa y había desaparecido ya, regresó por él- ni en sueños me lo hubiese imaginado-
- Si, lo sé, y en parte es mi culpa haber desaparecido todos estos años-
- ¿En parte?- él rascó su nuca y gesticuló nervioso. Quinn echó un resoplido irónico ¿dónde había quedado el Russel Fabray que cada viernes se embriagaba y le había sido infiel a su madre en más de una ocasión? No era más que un poco de papel arrojado y ahora ella lo estaba soplando. Le parecía ridículamente inversa la situación ahora-
- Santana me dijo que te habías casado. Que tienes tres hijos Que habías formado una familia. -
- Tengo mi familia, sí. Y están adentro, aquí vivo con ellos-
- Sí, lo supuse…. ¿puedo conocerlos?- entrecerró los ojos y, tras aquella intensa mirada, él dio un paso atrás. No, no quería que los conociera. No quería que Luke y Chloe lo llamaran abuelo ni quería verlo tomar entre sus brazos a Brooke.
Él era su padre y hasta allí quería que esa relación se estancara. Estaba viendo en partes, quizá, las cosas cómo deberían pasar pero su mente siempre la dominaba y en ese momento le exigía aquel pensamiento.
Y su cuerpo iba a obedecerla. Alzó el mentón y abrió su boca, dispuesta a decírselo con la sinceridad brusca que la caracterizaba.
- ¿Quinn?- de repente la puerta se abrió más y Rachel, algo confundida, apareció y se detuvo a su lado. La observó y luego a Russel. Hubo un cruce de miradas entre ambos y a la morena pareció no impacientarla. Y a él pareció agradarle- hay dos mujeres dentro y dicen ser tus mejores amigas. Bueno, una tiene medio cuerpo dentro de la heladera y la rubia cargando a Brooke-
- Sí, son Brittany y Santana. Te hablé de ellas una vez ¿lo recuerdas?- Rachel le sonrió, con total seguridad y estiró una mano hasta resguardarla bajo su mejilla. Quinn cerró los ojos un momento, su esposa la conocía y sabía cuánto estaba necesitando de ese gesto. Ese contacto que le recordaba de que estaba allí para ella, más que solo en cuerpo-
- Por supuesto que lo recuerdo, mi amor-
- Y él es mi padre- tomó aquella mano entre sus dos y la acercó más. Rachel se detuvo frente a ella y Quinn miró a Russel. No esperaba nada de él, solo que la tratara con respeto-
Con una caricia en la unión de ambas, Rachel se soltó y se alzó a dejarle un beso en la mejilla. Y él le respondió con un agradable abrazo, un brazo tras su espalda y descansando el mentón un momento en su hombro.
Pasaron apenas unos segundos y ella carraspeó, recibiendo a la morena nuevamente entre sus brazos.
- Es un gusto, señor- la oyó decirle con aquella voz dulce, suave y sincera. Russel asintió levemente, sonriéndole apenas pero sin esfuerzo-
- Puedo entender por qué mi hija te ha elegido como su mujer y la madre de sus hijos. Eres muy guapa-
- Y puedo ver que ella ha heredado la misma característica de usted- Quinn rodó los ojos y tiró más de Rachel contra ella-
- ¿Van a coquetear en mis narices?-
- Tienes razón. Continuaremos luego- bromeó la morena- ¿por qué no pasa? Tenemos un almuerzo que preparar y luego un pastel que cortar-
Russel la miró y ella suspiró. Pero asintió, transmitiéndole de que podía hacerlo y lo hizo. Pasó al lado de ambos y se detuvo junto a Rachel:
- Russel Fabray-
- Rachel Berry- un apretón de mano y él finalmente se perdió dentro de la casa.
Quinn lo siguió con la mirada, hasta verlo desaparecer y luego vagó su vista en la morena.
- Vaya, los años que yo iba a tardarme en perdonarlo, tú lo has reducido a minutos. Qué minutos, segundos-
- Nunca me has hablado de él totalmente ¿de qué debes perdonarlo? Solo sé que tenían una relación distante, nada más-
- Pero lo haz hecho pasar como si nada-
- Lo siento, no pensé que iba a molestarte tanto- la voz de Rachel sonaba culpable de verdad, cohibida de haber hecho algo contra su voluntad. Quinn rodeó su cuello y tiró, apretándola contra su pecho -
- No es eso. Discúlpame a mí. Solo que muchas veces me había imaginado el día en que lo volvería a ver y…todo pasó tan rápido y todos mis reclamos quedaron atorados en algún lado. Nada es cómo me lo imaginé-
- ¿Lo quieres?- le preguntó Rachel acariciando su espalda-
- No…o bueno, quizá sí. Un poco….ni siquiera sé por qué no ha venido con mi madre-
- Creo que se merece una oportunidad-
- ¿Y por qué lo crees? Yo creo que no se la merece- la morena se alejó, apenas de su pecho y alzó la vista a ella. Se miraron, entendiéndose pero sin compartir la opinión-
- Todos nos merecemos una oportunidad con alguna persona alguna vez-
- Él no. No la merece-
- ¿Quién lo dice? ¿Tú? ¿La que odiaba enamorarse, no le gustaba ser romántica y detestaba convivir con niños? ¿La qué que no quería darle una oportunidad al amor y ahora no puede vivir sin el? ¿Tú lo dices?- Quinn se mordió el labio, derrotada y evitó mirarla un momento. Porque Rachel estaría festejando internamente y hasta iba a sentirlo si lo hacía-
- Sí, mi yo del pasado lo dice-
- Pues que pena, porque como a tu tú del pasado, no pienso obedecerle- atrapó su cuello y la empujó hacia abajo, obligándola a responder el beso que con tantas ansías comenzó.
Iba a intensificarlo, colar su lengua y separarse cuando el aire les faltara. Pero la morena se zafó, se alejó y le dejó unas palmadas en sus hombros mientras hablaba.
- Los niños están adentro, tenemos visita y debes ponerte algo de ropa. Vamos- Rachel tomó su mano y tiró de ella. Jalándola como siempre en una orden y Quinn caminaba detrás. Como siempre, obedeciéndole.
Cuatro horas con su suegro fueron agradables para Rachel. Él se comportó adecuadamente y pasó mucho tiempo hablando de tecnología con Luke; parecía que habían congeniado en esos temas y sobre Hanna, la niña que tanto le gustaba al pequeño.
Y Brittany y Santana la hicieron pasar una tarde divertida. Sobre todo Santana, aquella latina que reveló cientos de secretos de Quinn y tanto ella como los niños reían al oírlas. Incluso tomó una fotografía, de cuando Brittany se quedó dormida en el sillón junto a Brooke y se abrazaba a su cadera como cuando dormía sobre Charlie en la alfombra.
Habían llegado por indicaciones de James, la única persona después de sus padres que conocía la dirección de su nuevo hogar. Y ahora ya estaban en la puerta, despidiéndose con una aclaración de que regresarían. Santana y Chloe habían lanzado una química cual tía y sobrina de manera instantánea y la latina le había prometido volver para pasar horas en algún shopping.
Rachel entendía el por qué del alejamiento entre su esposa y sus padres: Russel había hablado de Judy frente a la pregunta de Quinn y su respuesta fue segura, escueta pero avergonzada. Ella no quiso acompañarlo y, por el contrario, le había advertido que poco hablara de sí misma también. A la rubia pareció no inquietarle ni sorprenderla aquellas palabras. Pero sus horas con su propio padre fueron algo tensas, como dos desconocidos que nada tiene en común en una primera conversación.
Pero no podía evitar sonreír y acariciar su mano, en apoyo y cuando la veía esforzarse por mantener una cordial comunicación con Russel. Él socializó casi a la perfección con sus tres hijos y cargó también a Brooke, que le sonreía y tomó su rostro más de una vez.
A Rachel le parecía un buen comienzo para que esas relaciones crecieran. Porque creía que los niños lo necesitarían en un futuro y aquellas tres personas, extrañas hasta horas atrás para ellos, eran un gran apoyo emocional para Quinn. Le gustó verla relacionarse y mantener charlas con alguien fuera de su ámbito familiar.
Santana y Brittany esperaban por Russel dentro del auto. Él hablaba con Quinn a un costado de la vereda, luego de que la llamara porque necesitaba unos minutos a solas para contarle algo más. Luke Y Chloe estaban colgados sobre la puerta de acompañante, que ocupaba Brittany y terminaban de hablar con ellas un poco más.
Bajo la puerta principal, Rachel sostenía a su pequeña hija que se había quedado dormida y respiraba con calma contra su cuello. Pasaron minutos, en que cada tanto Quinn volteaba a verlas y le sonreía antes de regresar la vista a su padre. Antes de que volviera a hacerlo, el aroma característico de su hija en necesidad de un pañal nuevo, llegó a su nariz.
- Mamá le puso mucho chocolate a ese pastel ¿cierto, mi amor?- le preguntó en un susurro y con la voz que siempre utilizaba para ella: aniñada, infantil y divertida mientras acariciaba su espalda. Se perdió escaleras arriba e ingresó a su cuarto, el único de la casa que tenía su baño propio y caminó directo a el.
Acostó con cuidado a su hija sobre el mueble acostumbrado a usar en esos casos y quitó de la misma manera su pequeño short. Estaban en verano, bajo unos sofocantes grados arriba de lo normal y el médico le había recomendado cuidarla del sol, del sudor y mantener su cuerpo a temperatura normal. Retiró su pañal sin inconvenientes y lo lanzó al cesto de basura, antes de tomar una toalla húmeda de uno de los cajones.
- ¿Qué pasa, Brooke?- le preguntó al verla otra vez despierta y mirándola fijamente. La niña gesticuló media sonrisa, quizá inconsciente y comenzó a mover sus brazos, de arriba hacia abajo junto a sus pies- ¿te gusta que mami te cambie? Mamá lo hace mal ¿cierto?- la risa de la niña dibujó la de ella. Rieron, en complicidad mientras buscaba el talco- mamá es un poco…no torpe, ella te ama pero aún tiene algunas cosas que aprender. Y debemos ayudarla porque quiere saberlo todo. Y ahora que lo pienso, te robas mucho de mi tiempo con ella, cariño- agregó rociándola cuidadosamente con el polvo -
Con total experiencia, Rachel le colocó un nuevo paño limpio y volvió a vestirla. La puso de pie, aún sobre el mueble y tomó sus manos, algo alejada, incentivándola a que diera unos cortos pasos hasta ella.
Y Brooke lo hizo. Le dedicó una mirada con sus ojos verdes brillando y luego se lanzó a la orden de su madre. Fue cuando el mueble se terminaba que la sujetó y la felicitó con cientos de besos en su cabeza.
- Acabas de ocultarme su primera caminata. Cuando diga sus primeras palabras, al menos grábala- un grito sorprendido de la pequeña y ella volteó, donde su hija señalaba entre risas: Quinn estaba recostada en la pared y con los brazos cruzados, con su mirada fija en ambas-
- Nos asustaste- se quejó la morena fingiendo seriedad y la rubia se impulsó hacia adelante, acercándose a ellas- ¿haz visto lo atlética que podría ser nuestra hija cuando crezca?-
- Seguro, saldría a ti y a tus locur…. gustos. A tus gustos por salir a correr cada mañana. Amo eso-
- ¿Qué salga a correr?- la rubia negó ligeramente, rodeándole la cintura y atrapando a Brooke en un abrazo de las tres-
- No. Que digas nuestra hija- descansó un momento el mentón en la cabeza de su esposa y Rachel sonrió; cada vez que Quinn hacía eso, unas palabras de agradecimiento y demostrándole cariño saldrían luego de su boca- gracias por haberme ayudado con lo de Russel-
- Se merecían un momento solo para ustedes ¿Está todo bien? -
- Un poco, sí. Preguntó si podía volver, no sé cómo o desde cuándo pero esto de enterarse que es abuelo, es algo nuevo y no quiere alejarse de eso. Dije que le avisaría- ella se separó, hasta verla a la cara y Quinn humedeció sus labios, adelantándole que iba a continuar- no iba a darle el permiso sin consultártelo-
- Es tu padre-
- No realmente. Sabes que nuestra relación no se ha forjado en base a esa palabra y mucho menos a su amor-
- ¿Tú quieres que continúe viendo a los niños?-
- No lo sé. Si ellos quieren. Pero de igual manera no quiero que sea rápido- iba a protestar, abrió su boca para hacerlo pero la rubia juntó sus labios y la calló. Le correspondió, sin espera y pasó su pulgar en el labio inferior, quitándole algo de su brillo labial- ¿qué me dices de Brittany y Santana? Son como un caos juntas-
- Entiendo por qué son tus mejores amigas. Me agradaron mucho, Quinn y a nuestros hijos también. Pueden regresar cuando quieran- volvieron a besarse, en un leve roce y tacto que Brooke separó mientras tomaba la piel de su rubia madre, bajo su mentón y llamaba su atención- creo que podrías llevarla a la piscina. Chloe invitó algunos amigos y llegarán en cualquier momento. Saldré por unos víveres y prepararles la cena-
- ¿La cena? ¿A quiénes?- preguntó confundida, recibiendo a la niña en brazos y caminando tras Rachel, fuera del cuarto-
- Pues a los niños. Es la primera vez que vienen a casa y Chloe quieres darle buena impresión y estoy de acuerdo-
- Ese niños ¿a cuántos abarca realmente?-
- No lo sé, Quinn. Unos cinco o seis. Mañana no tienen colegio y aprovecharán el fin de semana largo-
- ¿Cinco o seis?- alzó la voz exagerada. Tenía dos ojos ¿cómo se supone que iba a cuidar tantos niños?-
- Y dos niñas se quedarán a dormir, como una pijamada. Usarán el cuarto de abajo, lo acomodaré un poco cuando regrese- tomó su cartera, del armario cerca de las escaleras y luego las bajo, mientras buscaba algo en su interior- ¿las llaves del auto?-
- En mi bolsillo- Quinn se detuvo a mitad de escaleras, cuando la morena regresó y hurgó en su pantalón. Apretó los dientes, ahogando un jadeo cuando acarició con sorna su miembro- recuérdame nunca quitarlas de allí-
Bajaron y se encaminaron a la puerta. Rachel abrió y volteó a verla: los ojos de Quinn estaban abiertos, con brusquedad y sus cejas alzadas, pasmada al ver la cantidad de niños que Chloe estaba recibiendo en la vereda. Allí no había cinco o seis. Había unos quince o más y recordó si había correas en algún rincón de la casa, para cuidarlos y que ninguno se le escape de su límite.
- Regresaré luego- le susurró sobre su boca pero la rubia continuaba viendo tras su esposa- cuídalos bien a todos. Te amo- un fugaz beso y finalmente la morena desapareció.
Y decenas de niños pasaron a su lado, haciéndola tambalear y generando en ella algo de impaciencia.
Sacudió su cuello y movió su mandíbula: iba a ser una larga tarde.
- Si sigues así, estropearás todo ¿puedes calmarte? O irte a tu habitación, lo que quieres primero- Quinn alejó un momento a Brooke de su pecho, ambas sobre la silla plástica para tomar sol pero bajo una frondosa sombra ahora y miró a Chloe. De pie, a su lado y con su cabello húmedo, producto de que acababa de salir de la piscina-
- ¿Y ahora qué hice?-
- Ahora nada. Pero cinco minutos atrás sí. No bajes la música, no les llames la atención a mis amigos ni les prohíbas entrar a casa mojados- Quinn echó un resoplido y regresó a su pequeña hija contra su pecho-
- Si tu madre ve una sola gota adentro, me matará-
- Como sea, solo…haz de cuenta que nos miras pero no lo hagas-
- ¿Qué no lo haga? ¿O qué no mire a ese niñito…Louis?- ironizó cuando la rubia intentó alejarse y la obligó a regresar- ¿te gusta ese niño? Tiene cara de que no sabe sumar-
- ¿Y qué con eso? Hace deporte y también le gusto- Quinn se sentó con rapidez y la observó sorprendida, incrédula al oír esas palabras-
- ¿Él te lo dijo?-
- Tenemos 10 años ¿qué esperas? ¿Que nos enviemos cartitas?-
- ¡Ey, Chloe!- rodó los ojos, allí estaba ese niño llamándola desde la piscina y ella gesticuló al ver la sonrisa de su hija- ven, haremos equipos para jugar-
- Oye, oye- la detuvo del brazo cuando pretendió obedecerle- estoy vigilándote-
- ¿Y a Luke? –
- ¿Qué con él?- Chloe le señaló del otro lado, lejos del patio, su hijo hablaba por lo bajo y entre risas con una niña. Ella entrecerró los ojos, era Hanna, su compañera de la que tanto hablaba y al parecer se llevaban muy bien y tenían cosas en común, de las que se susurraban seguramente en ese momento.
Soltó a Chloe sin notarlo y se dedicó a mirarlo; ya le pediría explicaciones luego también.
- Veo que todo está bien por aquí- volteó enseguida y Rachel estaba sentada a su lado, recibiendo a Brooke que estiraba los brazos hacia ella-
- ¿Tú sabías que nuestros hijos ya empezaron con eso de la mariposita en el estómago y de los gustos hacia otros niños?-
- No lo sabía ¿cuál es el problema?- Quinn frunció el ceño ¡todo era el problema! Eran unos niños, sus niños y les faltaba muchos años por delante para pensar en eso-
- No lo sé ¿quizá de que no han terminado el colegio primario aún?- Rachel rió, llamando la atención de algunos que levantaron sus manos sin dudarlo y la saludaron a lo lejos. Ella les respondió con una sonrisa y nuevamente volvieron a la privacidad de ellas dos-
- Debemos hablar con ellos pero más allá de eso, no le veo el problema-
- Esa niña, Hanna ¿no es más grande que Luke?-
- Luke es más grande que ella-
- ¿Y qué me dices de ese tal Louis? ¿No abraza demasiado a Chloe?-
- Chloe está abrazándolo justo ahora….Quinn, amor, no importa eso- aseguró tomando el mentón de la rubia y obligarla a verla cuando intentó mirar la piscina- si los cuidamos, sin estorbo- agregó con obviedad- todo estará bien-
- Mmm…insisto, son muy pequeños para eso. Y ese niñito, Louis, no me cae bien- Rachel rió, antes de rodearle el rostro con una mano y besarla. Quitándola de la burbuja preocupada que por el momento no era necesaria.
- Ese niñito no me cae nada bien- Rachel rodó los ojos. Escuchaba al menos una vez al día esa frase. Sacudió el cojín que estaba limpiando y miró por sobre su hombro a Quinn, que miraba por la ventana con la cortina apenas abierta –
- ¿Puedes dejar de observarlos? –
- No-
- Y ya no son unos niñitos. Llevas diciendo eso de Louis desde que lo conoces. Ha pasado tiempo, Quinn, supéralo-
- Mi hija tiene 15, es una señorita y no quiero a ningún niño tonto rondándola-
- Como quieras. Iré por Luke, se está tardando demasiado y debe estar listo para…Quinn-
- ¿Qué?-
- Mira este niño hermoso- murmuró orgullosa al llegar al primer escalón y ver a Luke bajándolos. Vestía una camisa rosada, prolijamente guardada dentro de su pantalón gris de traje y su cabello se peinaba a un lado, con su ligero movimiento de dedos a cada instante enredándolos en el- te ves muy bien, hijo- agregó acomodando el cuello de su camisa con rapidez-
- Gracias mamá- incluso su voz ya no sonaba igual y fruto de su adolescencia también era su barba clara, del color de su cabello afeitada al ras de su rostro- Tengo que irme, la fiesta empieza en media hora ¿me prestas el auto o….-
- Ni lo sueñes- lo cortó Quinn señalándole la puerta, de que ella lo llevaría- cuando vuelva no quiero a ese niñito afuera- le advirtió a Rachel, acercándose a dejarle un beso rápido en los labios-
- Louis, Quinn. Se llama Louis- sin embargo la rubia y su hijo ya habían desaparecido. Rachel suspiró resignada y estaba por arrojarse al sillón cuando un grito la llamó desde el segundo piso-
- ¡Ma!-
- ¿Qué sucede?- murmuró subiendo las escaleras-
- ¿Puedes cambiar el canal?- abrió la primera puerta, a la izquierda y le sonrió a la niña que ocupaba la cama y señalaba el televisor a metros de ella-
- Creo que ya es hora de dormir, Brooke-
- Pero ma- suspiró, derrotada frente a la petición de su pequeña y se acercó a ella-
- Está bien, solo hasta que tu madre vuelva ¿de acuerdo? No te despiertas ni con los gritos de Quinn y ya no podemos volver a llegar tarde a jardín otra vez. Hazme lugar-
Se acostó, a su lado y Brooke la abrazó mientras un nuevo dibujo animado aparecía en la pantalla.
Rachel cerró los ojos, al oír que el automóvil de Louis se alejaba y la puerta principal se abría, con Chloe seguramente y sonrió: Tan rápido como una estación cambiaba a la otra, dos de sus niños ya no eran tan niños y era cuestión de otro verano, otro invierno quizá, para que pasara lo mismo con Brooke.
La apretó contra ella y la oyó respirar con tranquilidad, al conciliar el sueño y miró al techo nuevamente: No, con ella no pasaría eso. Con Chloe y Luke ni siquiera había pasado en realidad, al menos no en su mente de madre.
Ellos nunca dejarían de ser sus niños.
Otro caps, queridas lectoras con un pequeño salto en el tiempo. Y habrá otro más en unos caps cercanos. Con nuevos personajes y otras pequeñas historias. En fin, nos leemos pronto.
Eliza1313: Lo de Quinn haciendo llorar a Brooke es como un juego, pensé que se había plasmado como tal. Igual ahora la peque sabe hablar, asique veremos si cobra venganza, saludos!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (de lo contrario Finchel hubiesen sido hermanos y Sam con Quinn *vomita* tambien, sobre todo esos dos) Que esten bien, saludos!
