Imagen número 4 de la lista: Chica y pájaros negros, propuesta por Genee.

Personaje: Hikari.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.


Alas negras

La noche cayó, y con ello el frío, aunque en estos territorios este apenas si mermase durante el día. Era en momentos como este que recordaba sus días en el Sur, la nostalgia le invadía, pero pronto se recordaba que esos días se quedaron atrás.

Había viajado hasta más allá del Muro, escapando de un grupo de fanáticos religiosos, y sin embargo, una parte de ella se alegraba de ello. Aquí podía ser una especie de luz para la gente de las aldeas, quienes acudía a ella en momentos de necesidad, de modo que "Bruja del bosque" perdía el carácter negativo que llegó a tener.

El único sonido presente en ese sendero era el que hacía al pisar las hojas y ramas caídas, ya casi estaba llegando a su pequeña morada a la orilla de un riachuelo. Fue en ese momento que lo sintió. Un frío desolador inundó el aire, mucho más intenso que cualquiera que hubiese sentido antes, había algo en él que le hizo entrar en estado de alerta, algo andaba mal.

Ella estuvo a punto de convertirse en una septa, llegando a conocer mucho sobre sus técnicas de sanación, pero el llamado de los antiguos dioses fue más fuerte. Aun cuando no lograba comprender en su totalidad los mensajes que estos entregaban, estaba segura de que algo terrible estaba rondando en el Norte, también ayudaba el que mucha gente lo comentara, sin embargo, ella decidió permanecer en su morada, todavía quedaban gentes del pueblo libre en una aldea cercana.

Una presencia la sacó de sus pensamientos, miró en todas direcciones. Su corazón comenzó a agitarse y entonces los notó, ese par de ojos azules observándole entre los árboles, cubiertos de un brillo espectral, que llenaron de terror su corazón.

Comenzó a correr tan rápido como lo permitían sus piernas, dirigiéndose casi por instinto hacia la aldea. Tropezó con una rama y rodó por una ladera hasta que llegó al terreno plano en la base de la colina, las ramas le infligieron pequeños cortes, mas no parecía que se hubiese roto algo, por lo que continuó su carrera. Al llegar a la aldea sólo el silencio le recibió, cada casa que visitaba, la encontraba abandonada y con todos sus enseres, como si la prisa hubiese sido más apremiante que cualquier previsión.

Entonces se percató de ellos. Una bandada de cuervos rodeaba las inmediaciones, sentía como esos pequeños ojos negros le escudriñaban. Le faltaba el aire.

—Hikari... —dijeron estos, con su extraña voz.

Se despertó sobresaltada. Una manta le cubría los hombros, seguramente su madre no la quiso despertar y le abrigó con ella, el reloj marcaba las una de la madrugada. Dirigió su mirada a la razón de sus recientes desvelos, una pequeña adicción que le atrapó antes de que se diera cuenta. «Mejor me voy a la cama» pensó «Aunque... sólo un capítulo más».


Creo que no hay dudas respecto a que saga estaba leyendo ella, pero por si acaso, se trata de la saga Canción de Hielo y Fuego del autor George R. R. Martin. Si bien en primera instancia había pensado en que Miyako fuese la protagonista, al final me dije ¿por qué no?. Espero que les haya gustado.

Nos leemos luego.