Voltron: Legendary Defender y todos sus personajes, pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento. Día 4 (Niñez) de la Keith Week, organizada por el grupo Sheith It de FB.
Aclaraciones al final. ¡Espero les guste!
—Papá, despierta. ¡Ya es hora, se te hace tarde!
El señor Kogane frunció el ceño levemente mientras se hundía de nueva cuenta entre las sábanas. Sabía que no habría manera de deshacerse de la insistencia de su hijo: él mismo le había pedido que lo despertase temprano. Sin embargo, esa mañana se sentía extraño, ligeramente mareado como para tener las fuerzas suficientes para incorporarse. Keith lo notó.
—¿Qué sucede? —preguntó, mirando fijamente al mayor. Éste abrió los párpados mientras le dedicaba una suave sonrisa.
—Nada, nada. Un pequeño dolor de cabeza y ya —respondió —. Creo que me faltan más horas de sueño —añadió, en un intento porque el niño optara por irse y lo dejara descansar, aunque también para estar solo y no preocuparlo. Sin embargo, Keith no se dio por aludido y tomó asiento en el borde de la cama, a su lado, sin dejar de mirarlo fijamente con esos grandes ojos que al señor Kogane le recordaban parcialmente a cierta hembra que había llegado de un lugar lejano y a la que nunca volvió a ver a pesar de que prometió regresar. Gruñó en lo bajo ante su recuerdo, se había prometido que ya no pensaría en ella, pero resultaba inevitable y más al ver al fruto de su relación contemplándolo con inquietud. Hizo un esfuerzo por sonreírle.
—Dame cinco minutos más, ¿sí? Cinco minutos y estaré como nuevo —prometió. Keith asintió con la cabeza antes de incorporarse y bajar de la cama, dirigiéndose a la puerta.
—Sólo cinco. Terminaré de prepararte el desayuno —dijo a la par que salía, casi presuroso. El señor Kogane asintió con la cabeza a pesar de que ya no podía verlo, y hundió el rostro en la almohada a la par que una mueca de dolor aparecía en su semblante: había momentos en los que sentía que la cabeza le estallaría, y ése era uno de ellos. Pero tenía que disimularlo lo mejor posible, porque no quería preocupar a Keith: era demasiado pequeño para entender muchas cosas, por eso le había prometido que su madre volvería a casa pronto, que los había dejado porque tenía cosas importantes que hacer (más importantes que ellos, también) pero que, en cuanto terminase con sus asuntos, regresaría a su lado y Keith podría contemplarla y darse cuenta que solamente se parecían en la profundidad de su mirada porque en lo demás, eran muy diferentes.
El señor Kogane ahogó un gemido de dolor pero, sobre todo, de desasosiego. Sí, Keith era todavía muy pequeño para entender sobre el abandono… y también lo era para entender sobre la muerte.
Sí, ya sé que llego tardísimo y me perdí completamente la semana y (ay) el cumpleaños de Keith. Pero creo tener muchas justificaciones XD aunque no lo crean, todo se me juntó: viajes a la casa de mis padres, a otros estados para ir a talleres y también trabajos finales de la escuela. Lo gracioso del asunto es que aún no termino ni la décima parte de lo que debo entregar, pero meh, tampoco es como si me importara. Lo hará después, cuando esté llorando por no haberme esforzado en el semestre (?)
Me hubiera gustado terminar este fic al menos en octubre, pero bueno, mejor tarde que nunca, supongo. De igual modo tenía los esbozos de los capítulos, pero me negaba completamente a subirlos inacabados (ustedes merecen respeto y cosas bien hechas a pesar de que no las hago tan bien (?)) de igual modo cambié un poco el summary y el título, ya no vale poner semana si me terminé tomando como miles de días lol
En fin, espero les sigan gustando estas mini historias a pesar de la larga ausencia, y nunca habrá palabras suficientes para disculparme por esto y también para darles las gracias por leer.
