Perdonen el abandono de este fic, he estado con una y otra cosa últimamente, lo saben. Bueno, pues resulta que han cerrado las carreteras en mi ciudad, o al menos las que comunican mi ciudad con la capital y las salidas de ésta a otras ciudades importantes. Y entre todo eso, que debo pararme más temprano para caminar el tramo que está bloqueado, resulta que me caí y hasta me pegó un carro… sí, así como lo leen. Me la he pasado hoy en cama porque me duele al caminar, me tomé unas pastillas y me puse pomada… ¡y a escribir! Que necesitaba sacar capítulo antes de hacerme vieja, ¿o no? Espero sea de su agrado.
Capítulo IV: Inicia el juego
Cuando Tamaki llegó a su departamento lo primero que hizo fue quitarse la corbata y lanzar los zapatos lo más lejos posible. Sentía que cada uno de los elementos de su traje le estaba asfixiando, recordándole una y otra vez que había fallado nuevamente en la captura del enemigo número uno de la policía japonesa. Uno a uno desabrochó los botones y dejó caer la camisa blanca para dirigirse al cuarto de baño con sólo los pantalones puestos.
Dejó que el agua caliente se llevara sus errores, su mente concentrándose sólo en diseñar un plan nuevo que le permitiese capturar a Pierrot, sentía que poco a poco se convertía en una marioneta del ladrón fantasma, moviéndose en la dirección que él deseaba, eligiendo el camino que aquél le trazaba.
No más.
Le había pedido a Nekozawa con la mayor discreción que investigara los documentos de casos anteriores, no sólo aquellos en los que había trabajado su departamento, sino los expedientes de 20 años atrás. Necesitaba saber si existía conexión alguna entre los objetos o dueños robados. Hasta el momento habían intentado conectar a unos con otros, sin éxito alguno; en el caso anterior se había dicho que la elección de los blancos era completamente al azar, pero ahora mismo comenzaba a dudarlo. ¿Cómo era posible que Pierrot hubiese entrado en la casa cuando todas las entradas y salidas habían estado vigiladas? Alguien le había ayudado desde adentro, de eso estaba seguro.
Se regañó por enésima vez en la noche. Si alguien traficaba información con Renge desde hace años era lógico pensar que la discreción o el honor de sus hombres era cuestionable, pero eso era algo que no deseaba replantearse en ese momento.
En ese momento sólo podía confiar en Nekozawa, prácticamente le conocía desde la secundaria y sabía que era un hombre íntegro a pesar de los muchos rumores que pudieran alimentar sus otros compañeros de trabajo… qué dilema.
Inmediatamente después de tomar una muestra de la gota de sangre se había encargado de llevarla a Kyouya, aunque el azabache dirigiera un hospital, era bien sabido que una de las divisiones de su clínica era un sofisticado laboratorio.
–¿Qué quieres que haga con esto? –le miró seriamente el azabache, no le había agradado que su amigo lo sacara de la cama a media noche y pidiera verse en su trabajo.
–Es sangre de Pierrot –miró fijamente la bolsita transparente con un isótopo dentro–, con esto finalmente podremos atraparlo.
–Odio decepcionarte, pero esto apenas alcanzará para un par de pruebas –Kyouya se ajustó las gafas, la muestra era demasiado pequeña.
–Lo sé… ya lo sé –él también había pensado en ello, lo cual le enfadaba.
–Entonces, ¿qué estudios quieres le haga?
–Por el momento, sólo que la etiquetes y guardes en un lugar seguro. Ponle un pseudónimo y asegúrate de que nadie la contamine, Kyouya, sólo confío en ti para ello –le miró directamente a los ojos.
–¿A qué debo tal honor? El laboratorio forense es más apropiado que mi Clínica… ¿o acaso ya ni siquiera puedes confiar en los tuyos? –el tono de su voz era calmado pero frío.
–Alguien está traficando información… –confesó– Mientras no sepa de quién se trata estoy atado de manos.
–He oído que la nueva reportera del Tokio times se está llevando las exclusivas de tu caso.
–Esto no se trata de crónicas o fotografías cualquiera… alguien ayuda a Pierrot desde adentro –golpeó molesto la mesa del laboratorio.
–Oh, qué dilema –por el tono de su voz Tamaki no podía saber qué pensaba su amigo en ese momento.
–No debería extrañarme, es necesario conocer los planos de las mansiones y museos, incluso los de las alcantarillas de Tokio, la policía tiene acceso a todo eso y aún más: alarmas, valores de las obras de arte, papeles aduanales… –el descontento en el rubio crecía a cada momento más– ¡Si no hacemos algo la INTERPOL ha amenazado con retirarnos el caso!
–¿Sabes que mucha de esa información ya está disponible en Internet, cierto? –su amigo le miró fijamente– Quizás sólo se trate de un hacker, algunos niños de ahora son muy buenos con ello, pero finalmente no me corresponde a mí decirte cómo llevar tu caso. Guardaré esto hasta que me lo pidas –tomó la muestra del Suou–, definitivamente se perdería si quisieras cotejarla con todo Tokio.
–Sólo necesito una pista segura.
–Procura no colocar esto sobre tu vida personal, no sé si Haruhi esté de acuerdo con la forma en que ordenas tus prioridades.
–Ella siempre me ha apoyado en todo, lamento mucho haberla dejado plantada, ¿qué tal estuvo todo? –se preocupó por su novia.
–Muy bien, los Hitachiin y ella parecen muy unidos, creo que esta reunión les ha debido impactar…
–¿A qué te refieres? –no entendió lo que quería decir el de lentes.
–Personas que tenían sus vidas tan entrelazadas… no es fácil separar las madejas sin importar el tiempo ni la distancia… es como si dos planetas chocaran nuevamente…
–Bueno, Haruhi siempre causa impacto en las personas –sonrió.
–Tal vez demasiado… –murmuró el otro.
–Lamento haberte parado a esta hora… –se disculpó de nuevo.
–No hay problema, le he dicho a Mikoto que había una emergencia en el Hospital.
–¿Mikoto? ¿No salías con Azuma Rei?
–Rei era demasiado demandante –soltó un suspiro cansado–, constantemente quería pasar tiempo juntos y últimamente había llegado a pedirme la llave del departamento. Recordarás que terminé con Mayu cuando me pidió nos mudáramos juntos.
–¿Mayu? ¿No fue Kaede?
–Kaede quería hijos… tú sabes bien lo que pienso del compromiso.
–Ya conocerás a alguien que te haga cambiar de opinión –sonrió suavemente.
–Eso es lo que tú y mi padre desearían.
–Lo único que quiero es estar en primera fila cuando eso pase.
–Pues espera sentado –fue su fría respuesta.
–¿Quieres te lleve al departamento? –se ofreció.
–He traído el coche –el azabache se levantó de su asiento, llevando la muestra a guardar a un refrigerador tras de sí, Tamaki notó que cojeaba.
–¿Estás bien? ¿Te ha pasado algo?
–Uno de los Internos de Cirugía no ha atado a uno de los pacientes aunque se lo pedí, está en supresión etílica y se ha puesto irritable cuando hicimos el pase de visita esta mañana, me ha lanzado contra el carrito de las enfermeras –explicó tranquilamente.
–¿Seguro que estás bien? –se preocupó más con su explicación.
–Sí, el efecto de los antiinflamatorios ha debido pasarse, eso es todo. Si pido que aten a un paciente es por el bien de todos, espero esta vez lo entiendan –meneó la cabeza negativamente.
–Bueno, ese chico seguirá tus indicaciones a partir de ahora.
Tamaki no pudo evitar recordar los desacuerdos que él y Kyouya habían tenido durante la preparatoria por la gran diferencia de carácter de ambos. Recientemente regresaba de Francia, por lo que el cambio de cultura había sido muy brusco para él. Sintió que el agua comenzaba a enfriarse, por lo que se apresuró a salir de la tina, se secó con una toalla limpia y colocó un pantalón antes de marcar el número que se salía de memoria. La contestadora de Haruhi le respondió del otro lado, lo cual era obvio considerando la hora que era. Colgó.
*~* PIERROT *~*
Haruhi salió de la firma de abogados sin nada más que su cartera, prefería dejar su portafolio con la información de sus actuales casos en la seguridad del edificio.
–¡Vaya!, ¿así que es aquí donde trabajas?
Se giró sorprendida por el timbre de la voz, un azabache contemplaba el rascacielos por el cual saliera segundos atrás. A pesar de que el clima era fresco él usaba anteojos oscuros, una gorra de piel y una bufanda azul que combinaban muy bien con el abrigo gris.
–¿Qué haces aquí, Hikaru?
–He salido a tomar un respiro –volteó a verla por primera vez.
–¿Vestido así?
–Prefiero no ser reconocido –se encogió de hombros.
–Oh, cierto: pequeña estrella del rock –rodó los ojos un poco incómoda.
–Lo dices como si fuera algo malo.
–Me da la sensación de que seguimos en la preparatoria cuando me hablas de esa manera… es tan…
–¿Adorable? –sonrió gatunamente.
–Egocéntrico –aclaró.
–Lo tomaré como un cumplido –no le brindó importancia–, ¿estás libre?
–Iba a comer algo.
–Perfecto, te invito, ¿todavía está esa Cafetería del centro a la que íbamos con Kaoru?
*~* PIERROT *~*
–¡No puedo creer que esto siga igual! –Hikaru miró a uno y otro lado de la cafetería, queriendo revisar hasta el mínimo detalle de la decoración.
–Pocas cosas cambian en Tokio –admitió la castaña.
–Pues me alegro que ésta sea una de ellas, ¿nos sentamos donde siempre?
–¿La mesa del fondo? –le recordó.
–Justo debajo de una fotografía de Hokaido.
Como si sólo necesitaran eso para ponerse de acuerdo, Hikaru y Haruhi caminaron rumbo a sus asientos de antaño, la mesera no tardó en llegar a su lado y dejarles la carta del lugar.
–Oh, no es necesario –el azabache rechazó el Menú–. Quiero un mokaccino, tres de azúcar, tibio.
–Te hará daño para los dientes –Haruhi movió negativamente la cabeza.
–¡Oye! Antes solíamos venir a tomarlo tras las clases –le recriminó.
–Teníamos 16… –se justificó– Un capuccino sin azúcar, caliente.
–Cambiaste… –murmuró el otro.
–Maduré –fue su respuesta.
–Te has vuelto aburrida, Haruhi.
–Y tú sigues siendo el mismo niño de antes –fue su sincera respuesta.
–Un niño que gana millones al año –le guiñó un ojo.
–Eres incorregible –se llevó la mano a la boca, intentando no reír, había algo en la actitud y manera de Hikaru que hacía imposible se enfadara con él.
–Soy adorable –le guiñó el otro ojo.
–Al oírte hablar así siento que nada ha cambiado.
–Aquí se siente realmente de esa manera –el azabache levantó el cuadro de la pared.
–¿Qué haces? –bajó el tono de voz, seguramente los regañarían si alguien los veía.
–Quiero saber si aún sigue aquí… Oh, sí, mira.
La castaña se asomó disimuladamente. En la pared bajo la fotografía de Hokaido vio tres nombres escritos con plumón permanente negro, la letra desprolija y tinta ligeramente desgastada corroboraba el tiempo que habían permanecido ocultos de las miradas indiscretas, de no ser así indudablemente les habrían borrado hace mucho. Pero se conservaban, de la misma manera que lo hacía el afecto que tenía hacia los gemelos Hitachiin.
–Me pregunto cómo es que nadie lo notó… creí que los dueños lo borrarían apenas limpiaran –tocó los nombres con la yema de los dedos, delineándolos.
–Bueno, este cuadro pesa mucho, precisamente por eso elegimos hacerlo aquí –el azabache soltó la pintura, apenas si había podido levantarla ligeramente.
–Tú elegiste –le recordó–, una idea así sólo se te pudo ocurrir a ti.
–¿Y de quién era el plumón? –sonrió gatunamente– Lo sacaste de tu mochila apenas lo propuse.
–En su momento parecía una buena idea… fue una tontería, tenía 16… era inmadura –trató de justificarse con ello.
–Eras divertida –se rió suavemente.
La camarera llegó con las bebidas en ese momento, entregándoselas a cada uno mientras hacía una reverencia y se retiraba. Hikaru iba a tomar de la pajilla de su moka cuando Haruhi abruptamente se enderezó en su asiento e intercambió las órdenes de ambos.
–¡Hey! –se quejó el otro.
–Hace mucho que no tomo uno de éstos –la castaña se llevó el popote a los labios, degustando lo dulce del café–. No sabe tan mal…
–No sé por qué dejaste de tomarlo en primer lugar… –se quejó el otro mientras contemplaba el capuccino frente a él, realmente no se le antojaba tomarlo– ¿A qué sabe esta cosa?
–No es tan malo, pruébalo –le animó.
–Por hoy paso –empujó la taza lejos de sí–, dame mi bebida.
–Es mía ahora.
–Si quieres la tuya, pídela.
–Ya la bebí, tómate la otra –le dio otro sorbo.
–¡No, es mía! –se inclinó al frente, intentando quitársela de las manos.
–Tiene mis gérmenes –se giró a la derecha, protegiendo el vaso con su cuerpo.
–Me arriesgaré, ¡dame mi moka! ¡El café amargo es tuyo! –se inclinó aún más.
–¡No seas infantil!
–¡Mira quién habla!
–¿Haruhi?
Los dos se detuvieron en el acto al escuchar esa voz. Kyouya recibía un vaso de café para llevar de la caja, deteniéndose al identificar al par tan peculiar. Tenía un par de meses comprando en esa Cafetería debido a que le quedaba cerca del trabajo pero jamás se había topado con Haruhi antes, no le hubiera extrañado sabiendo que en pleno centro de Tokio el establecimiento era una buena opción para aquellos que vivían, estudiaban o trabajaban cerca, pero lo que sí le había tomado desprevenido era verla allí con Hikaru, peleando por algo tan trivial como un mokaccino.
–Kyouya, ¿estás en tu descanso? –la castaña trató de guardar la compostura.
–Sí, no te había visto antes aquí, pensé que a ti y a Tamaki les gustaba el restaurante que queda cerca del banco –miró seriamente al Hitachiin.
–Nos gusta, pero hoy no quedamos en comer y me he encontrado con Hikaru cuando salía del trabajo –le dijo.
–Qué casualidad, ¿no? –dio un sorbo a su bebida sin despegar los ojos del otro.
–Tokio no es tan grande –contestó el azabache.
–Debo retirarme, aún tengo cosas qué hacer. Nos vemos después, Haruhi –se disculpó el de lentes.
–Seguro.
–Deberías apretar fuerte –le extendió una servilleta de papel al Hitachiin antes de marcharse.
–¿A qué se refería con… ¡Hikaru! –volteó a verle Haruhi.
–No es nada –el azabache usó la servilleta dada por Kyouya para apretar con fuerza los dedos de su mano izquierda donde ya algunas gotas de sangre comenzaban a salir.
–¿Qué te ha pasado? –sacó un pañuelo del bolso que llevaba consigo.
–Me he cortado los dedos con una cuerda rota de la guitarra durante el ensayo, apenas un rasguño. Seguramente se reabrió durante el forcejeo –bajó la vista.
–Todo por un moka… –le riñó.
–Alguien dijo una vez que era el mejor de la ciudad –bromeó.
–Es el mejor de la ciudad –recalcó, vendando sus dedos con su pañuelo.
–No era necesario –miró el pequeño vendaje improvisado.
–Estás herido.
–No soy el único.
–¿A qué te… refieres? –le miró fijamente.
–Kyouya cojea, el golpe ha debido ser duro –aprovechó para tomar el mokaccino y comenzar a beberlo.
*~* PIERROT *~*
Cuando Haruhi llegó a su oficina se encontró con una enorme caja de regalo encima de su escritorio, curiosa observó la tarjeta adjunta, no se sorprendió al distinguir la pulcra letra de Tamaki.
"Espero te lo pongas para el fin de semana, hará juego con el mío.
Tamaki"
Sonrió. La policía celebraba un baile de máscaras anual para recaudar fondos, en esta ocasión habían optado por realizar una subasta con objetos donados por importantes familias de Tokio y sus alrededores, esperando con ello obtener dinero para la Unidad de Quemados del Hospital Infantil. Tamaki había dicho que compraría los trajes, deseando que fuera una sorpresa para la castaña, así que había confiado en su buen gusto para ello. Resistiendo el impulso de abrir el obsequio, colocó la caja arriba del librero de su oficina.
Tenía que entregarle unos documentos de su caso actual a Mori, por lo cual tomó la carpeta correspondiente y se dirigió a la oficina de su jefe, la secretaria del mismo no estaba en su puesto, por lo cual se tomó el atrevimiento de entrar sin ser anunciada. Grande fue su asombro cuando se topó con el azabache sentado en su despacho sin camisa, el aludido volteó a verla.
–¿Necesitabas algo?
–¿Qué… qué…? –desvió la mirada apenada.
–Hola, Haru-chan.
Volteó a su derecha, topándose con Honey. Ante el bochorno experimentado ni siquiera había notado la presencia del joven rubio, éste tenía una pequeña aguja en las manos y se encontraba suturando una herida en el brazo izquierdo del mayor, si bien el corte no era profundo, tenía que cerrarse antes de que se abriera más.
–¿Qué sucedió? –les miró contrariada.
–Takashi y yo tuvimos entrenamiento de judo esta mañana, nos hemos pasado un poco del terreno amistoso y he terminado lastimándolo –le explicó apenado.
–¿No deberían ir con un Doctor? –se preocupó, sabía cuán buenos eran los dos pues había visto sus entrenamientos en un par de ocasiones, no por nada sus familias tenían dojos.
–Está bien, nos ha pasado antes, sólo debo darle un par de puntos, de no ser así volvería a sangrar –le informó, continuando su labor.
–¿Qué querías decirme? –Mori cambió el tema al ver la carpeta en sus manos.
–Es sobre el Señor Matsumoto, estoy llevando actualmente su caso y al enterarse del evento de la policía ha decidido contribuir este año con una estatua de su colección, afortunadamente no entra en los bienes que reclama su esposa, así que no hay problema con donarla a la caridad, pero quería consultarlo con usted –le informó, sacando unas fotografías de la pieza que deseaban ceder.
–Perfecto, la policía se alegrará con esta adquisición –el abogado tomó los papeles que le extendía–. Me aseguraré de investigar que todos los documentos estén en orden y luego le comunicaré al Sargento que puede pasar a recogerla a la Mansión Matsumoto.
–De acuerdo, le diré entonces que puede donarse.
–Ya que estás en ello, me gustaría que revisaras la documentación de tu amigo Kaoru, quiere donar un manuscrito, pero no estoy muy seguro de que pueda hacerlo –comenzó a ponerse la camisa luego de que Honey terminara.
–¿Qué? –la petición la tomó desprevenida.
–Hitachiin Kaoru quiere donar el manuscrito original de una de sus novelas, incluye también versiones alternas de la historia, lo cual no sé si es posible puesto que la historia secundaria está protegida bajo otros registros, pero considerando que se trata del mismo autor no creo que…
–Sí, eso lo entiendo, pero… ¿Kaoru donará algo al evento de la policía?
–El Original de su primera novela, "Doce campanadas". Hikaru cederá una Gibson Firebird V 1975 autografiada –consultó sus registros.
–¿Hikaru también? –la castaña no salía de su asombro.
–Precisamente ha venido esta mañana para entregarme los papeles que lo acreditan como dueño y autentifican el modelo –le explicó.
–No fue una coincidencia estuviera aquí… –masculló.
–No sé si tiene un motivo oculto, Haruhi, pero si los papeles están en norma, y tal parece que es así, la guitarra ronda los 10 000 dólares; sin embargo, ya que es blanca, un color poco usual, está autografiada y se encuentra en excelentes condiciones, el precio se va a elevar. En cuanto a Kaoru, tengo entendido que una de sus primeras ediciones se vendió por cerca de 6 000 euros en Europa, y ya que hablamos del manuscrito, espero que eso signifique más para sus lectores.
–Me extraña no te dijeran, Haru-chan –le miró contrariado Honey–. Quizás querían pasar como donadores anónimos.
–El anonimato no es una opción con tales presentes –contestó Mori.
Haruhi estuvo de acuerdo con ello. Hikaru tal vez no se diera a notar, pero Kaoru había gritado a los cuatro vientos con ello que sólo podía tratarse de él.
–Acaban de llegar y ya están causándome problemas –se quejó, saliendo del despacho.
Caminó rumbo a su oficina cuando un chico con un enorme arreglo de rosas pasó a su lado, casi chocando con ella. Sora, la secretaria de Mori, iba llegando en ese momento, por lo cual recibió el presente, al parecer el destinatario era el azabache. La guapa rubia firmó de recibida la orden del mensajero mientras que éste colocaba las rosas sobre el escritorio de la chica y se despedía de ella. Apenas dio media vuelta para salir cuando las rosas estallaron, volando los pétalos por todos lados e inundando la oficina. Haruhi y otros curiosos se acercaron ante este acontecimiento. En medio de los tallos, hojas y espinas una carta apareció.
"Este sábado le robaré lo más preciado a la policía.
Pierrot"
Lo único seguro y que Haruhi tenía en mente era que el Baile de máscaras no tendría nada de tranquilo.
¿Qué tal? Espero que les haya gustado este capítulo, he tratado de hacerlo más largo para todos ustedes, en Word eso significó 10 hojas, pero siento que aún no avanzamos tanto como me gustaría. Sin embargo, espero poder dar más pistas en el siguiente episodio, cuyo título será "Baile de máscaras", lo cual nos da una idea de qué tratará. Por cierto, ¿ya vieron quién hace un pequeño cameo desde "The Host's girlfriend"? Seguirán apareciendo personajes que presenté en mi otro fic, aunque no tendrán gran relevancia en este caso ;)
¡No se olviden de dejar un lindo review! Así sé cómo va la historia y lo que opinan de la misma :3
