El Potterverso es de Jotaká.
Este capítulo participa en el minireto de Abril de "Doce meses, una historia", del foro Amor de Tercera Generación.
«PARES»
Por Victoire Black.
IV. Mentiras.
—Estoy embarazada.
Lo dijo suavemente, como si quisiera que el chico frente a ella captara con claridad el significado de esas dos palabras. Al parecer, no lo hizo. Sencillamente la quedó mirando como si le hubiera hablado en un idioma desconocido.
Y, más allá de todo, era algo similar. No todos los días su hermana le iba a informar que está esperando un hijo. Menos aún a los dieciséis años.
La reacción inicial de Louis Weasley fue mirarla a los ojos para saber si era cierto o no. Desde pequeños jugaban ese juego: uno decía algo, y el otro adivinaba si mentía. Ambos ya a un año de terminar el colegio, y habiendo pasado cada minuto de su vida juntos, sabían detectar sus mentiras.
Y lo que decía Dominique, lamentablemente para su hermano, era verdad.
Cada vez que mentía, escondía sus manos detrás de la espalda; ahora las tenía entrelazadas al frente, ajustándose la capa. Asimismo, solía mover la nariz como si intentara espantar algo de su rostro —quizá la propia mentira, quizá el reflejo de la verdad—, pero nada, su rostro no se había movido desde que aquellas dos palabras hechizadas habían salido de sus labios.
—Mientes —replicó Louis, a pesar de saber que no.
—Si así fuera, lo sabrías, Lou.
Y era verdad, claro. ¿De qué servía mentirse a sí mismo? Sería traicionar a su propia hermana, la que le había contado la verdad a pesar de todo lo que aquello podría traer en sus vidas.
—¿Por qué? —fue lo único que atinó a preguntar, a media voz, sentándose en una butaca y mirando alrededor, a la vacía Sala Común que estaba siendo testigo de cómo trozos de su vida se caían a pedazos con solo dos palabras pronunciadas por su hermana, su mejor amiga, su otra mitad.
Habían nacido con minutos de diferencia, habían crecido juntos en la misma casa, por años en la misma habitación, compartían sueños, secretos, amigos... ¿No habían compartido también educación? ¿No tenían ambos claro cómo evitar que eso estuviera sucediendo en ese exacto momento?
—¿Por qué qué, Louis? —Había algo en la voz de Dominique que le sonó extraña.
—¿Por qué...? —comenzó a decir—. ¿Por qué tienes un mechón de cabello rojo? —Quizá no era el momento, pero podría jurar que la última vez que la había mirado...
—Lou, siempre fui pelirroja —aclaró—. ¿Te encuentras bien?
—Tu cabello es naranja: eso es rojo —explicó—. Y juraría que de pronto te pareces a... ¡Mierda! ¡Lily!
La chica que tenía frente a él soltó una carcajada. No era Dominique, por supuesto que no.
—Casi que temía que cayeras fulminado —se burló Lily Potter—. Poción Multijugos, lo confieso. ¡Me costó meses!
Después de haber descubierto que lo que había vivido en los cinco minutos anteriores era mentira, finalmente Louis pudo respirar profundo y pensar con claridad.
—Me vengaré —anunció a Lily—, lo juro. Es mejor que te cuides las espaldas. Y, bueno... Que tu broma no se vuelva contra ti.
Y, guiñándole un ojo, Louis salió de allí, ya planeando la mejor forma de realizar su cometido.
