PARTE 4

Ross estuvo inconsciente dos días más. Dwight prefirió esperar a que el pequeño hematoma en su cabeza desapareciera por completo antes de moverlo a una habitación común y quitarle los sedativos. Ross se despertó lentamente, sus ojos pestañaron hacia una claridad encandilante. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Un sordo gruñido salió de su garganta. Sólo veía luz. La luz del camión a su lado apareció en su mente, Ross abrió más los ojos e intentó hablar pero no sabía que decir. El camión estaba muy cerca, podía sentir su impacto contra su cuerpo. Algo se movía a su alrededor, seguramente estaba muerto. De pronto algo se interpuso en su campo visión y tapó la luz. Ross trató de enfocar la vista, la imagen era borrosa. Un rostro dulce de piel blanca y cabellos rojos se materializó ante él. Un ángel. "Ross, estás muerto." Pensó. Pero el ángel comenzó a tener más rasgos. Mejillas redondeadas y ojos verdes. Labios color carmín y el cabello atado en un colita a un lado de su cabeza. ¿Acaso los ángeles se sujetaban el pelo? "Ross, Ross ¿Puede oírme?" Escuchó que el ángel decía, pero Ross no tenía fuerzas para contestarle y volvió a dormirse. Demelza estaba controlando el suero de Ross Poldark cuando escuchó un leve gruñido, estuvo a su lado en un momento, recién estaban comenzando a quitar el medicamento que lo mantenía dormido, pero aún así era pronto para que despertara. Como era de esperarse, volvió a dormirse.

Demelza había mantenido al tanto a Verity Poldark, aún no entendía porque nadie de su familia lo visitaba. Verity le había dicho que la noche siguiente podría ir a verlo, que le era imposible ir durante el día. Ya no habría tanto problema, una vez fuera de terapia las normas para las visitas no eran tan estrictas. Aún así sería bueno de hablara con el Dr. Enys en persona, le dijo.

Durante los últimos tres días Demelza había pasado buena parte de su horas de trabajo junto a Ross Poldark. Era el paciente que requería más cuidado de todos los que estaban en su piso y Dwight le había pedido que cuidara bien de él, no que ella descuidara a los demás pacientes, pero al ser Ross una persona con cierto interés público y, Dwight le había dicho en voz baja, su familia ha sido muy generosa con la clínica en el pasado. Pues a su familia no parecía importarle en absoluto la salud de Ross, pero aún así ella se esforzó en su trabajo. Era un requisito indispensable para ejercer su profesión no sentirse cohibida – ni atraída – por los pacientes, pero Demelza no podía evitar admirar el cuerpo de Ross Poldark. Principalmente cuando debía bañarlo o, mejor dicho, pasar una toalla húmeda por todo su cuerpo. Ahora que la hinchazón de los moretones había comenzado a reducirse, todo lo que sentía bajo sus manos era su piel tersa y sus firmes músculos. Por supuesto que no todas sus tareas eran placenteras, pero Demelza hacía tiempo que se había acostumbrado a ellas. También había comenzado a pasar sus momentos de descanso en su habitación, había dejado algunas revistas en unos de los cajones que había de la sala y el libro que estaba leyendo. Demelza se preguntó si qué tipo de libros le gustaría leer a él.

En la cuarta noche que Ross pasaba internado el Dr. Dwight Enys decidió que era hora de despertarlo. Demelza estaba de pie detrás de él, hacía una horas que ya le habían dejado de dar los sedantes. "Ross. ¿Ross? ¿Me escuchas? ¿Sabes adonde estas?" preguntó el doctor con voz clara. Ross decidió que no estaba muerto. Una voz resonaba en su cabeza, llamándolo. Lo primero que sintió fue el dolor en la pierna, un cosquilleo que comenzó en su pie y subía hacia su cintura. Quiso moverla pero no pudo hacerlo. Eso le hizo abrir los ojos. Ross se encontró con un hombre en bata blanca parado junto a él. Su rostro le parecía familiar. "Buenas noches, Ross. Soy el doctor Dwight Enys. Estás en una clínica, ¿Me comprendes? Cierra los ojos si es así." Ross apretó sus párpados por un instante. "Muy bien. Ahora te haré unos pequeños chequeos." Dwight inspeccionó su ojo con una linterna, e hizo que le siguiera el dedo con la mirada. Luego chequeó su pulso y le tomó la presión. Ross intentó hablar, pero su boca estaba seca. Antes de que Dwight girara su cabeza, Demelza dio un paso adelante.

De atrás del doctor Ross vio emerger otra persona. Una joven colorada, vestida con un ambo verde. Al parecer su ángel era sólo una enfermera. Ross la siguió con la mirada mientras ella se acercó a la mesita que estaba al lado de la cama y mojo un algodón en agua y lo paso por sus labios para que el bebiera. "Ella es Demelza, una de nuestras enfermeras." Dijo Dwight, pero Ross no lo escuchó, estaba concentrado en saciar su sed y beber esas pocas gotas de agua sin ahogarse. Cuando terminó le dijo a la enfermera "Pierna… no puedo."

"Te has quebrado la pierna." Dijo el doctor en su otro costado y Ross volvió la vista de nuevo hacia él. "¿Recuerdas algo de lo que pasó?" – Ross trató de recordar, después de un momento dijo "Había un camión."

"Si Ross. Un camión chocó contra tu auto. Tuviste un accidente. Te has quebrado una pierna y fisurado el brazo derecho. También te golpeaste fuertemente el rostro, tuvimos que operarte. De la cara y de la pierna. Pero ninguna de las heridas fue de gravedad. Tuviste suerte, aunque me temo que tendrás una cicatriz." Ross quiso llevar las manos a su cara, pero uno de su brazos ya estaba inmovilizado, y la enfermera tomó con sus manos en el otro brazo para evitar que lo levantara, había tubos inyectados en el. "Tranquilo Ross," le dijo el doctor – "estarás bien."

Los recuerdos volvieron a su mente de repente. El camión, la oscura carretera, y también lo que había ocurrido antes. Su padre, el anillo. Elizabeth y Francis. Sintió su corazón golpear contra su pecho. Pitidos y ruidos extraños comenzaron a sonar por sobre su cabeza. "Relájate Ross, todo estará bien." Volvió a asegurarle el doctor. ¿Todo estará bien?! Todo era un absoluto desastre. Lo había perdido todo. Y ahora encima estaría inválido. Ahora además ella sentiría lástima por él. Hubiera sido preferible que muriera en ese accidente.

"Vuelve a darle el calmante." Demelza asintió e inyectó una dosis del medicamento en la sonda que estaba conectada a las venas de Ross Poldark. El se volvió a dormir en unos instantes.