Les aviso muy sutilmente que antes de leer este capítulo, si no le gustan las escenas lime, lemon y esas coas... se salteen esas partes!! si no les molestan, lean tranquilos. Saludos a todos!

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4. Como un balde de agua helada

SIN decir más, fue Ginny quien se acercó timidamente a los brazos de Draco y lo besó con temor. El chico no salía de su asombro y aun mantenía los ojos abiertos mientras sus labios se movían inconcientemente sobre los de la muchacha. El beso fue tímido, sutil y delicado, de hecho, fue algo extraño. Ambos se sentían un tanto nerviosos por la situación y hasta se podía percibir cierta tensión en el ambiente sin saber por qué. Draco se apartó de ella dudando de la sinceridad de aquel beso, el dulce sonido de sus labios despegándose fue lo único que logró escucharse antes de que el muchacho gimiera casi imperceptiblemente pero no de placer, fue un gemido de angustia. La observó a los ojos fijamente, buscando una respuesta, Ginny no entendía por qué Draco se había alejado de ella y menos aun, por qué él la miraba de ese modo tan distante. Ella devolvió la mirada solo para que él se alejara un poco más de ella en respuesta.

- ¿Qué...?

- ¿Por qué lo has hecho?

Ginny abrió los ojos soprendida. ¿Acaso no era justamente que ella fuera suya lo que Draco deseaba?

- ¿De qué hablas? - Preguntó.

- No - Respondió él bruscamente. Una brillo frío se cruzó por sus ojos y llegó a causar un escalofrío en Ginny - Me usas - Draco parecía estar comprendiendo la situción lentamente. Durante esos dos días había visto la posibilidad de volver a poseer lo que jamás debió habérsele arrebatado de los brazos pero no había sido conciente del costo que eso podría traer, Ginny no quería estar a su lado, ella aun esperaba a Potter y el darse cuenta de que el haber sido débil por un instante y dejarse llevar por las emociones al decir las únicas dos palabras que más celosamente había guardado en su vida habían causado un dejo de tristeza en el rostro de Ginny, lo hizo caer - No quiero tu piedad.

Draco se levantó del suelo y la escrutó desde lo alto. Ginny, quien aun seguía sentada en el suelo, no entendía absolutamente nada de nada.

- ¿Qué pasa contigo? - Inquirió la pelirroja con la expresión más anonadada que podía dibujar en su rostro.

- No quieres estar conmigo - Respondió él enfadado consigo mismo más que con ella, se había rebajado, se había menospreciado para conseguir lo que quería. ¿Pero a qué precio? Tenía a Ginny, sí, la había conseguido pero no como él realmente le hubiera gustado tenerla, ese beso lo había demostrado. La verûenza lo embargó y sintió el deseo inmediato de abandonar ese lugar de una vez - Solamente estás conmigo por despecho, no quieres en realidad.

Draco se dio media vuelta, prefería no mirar a Ginny a los ojos por temor a que notara que lejos de enfado y rencor, ellos escondían un dulce y triste dolor. Ginny esperó sin mucha paciencia que el muchacho terminara con su explicación, pero al no formar palabra, espetó:

- ¿Quién rayos eres tú para hablarme así? - La agresión en las palabras asombraron a Draco, quien volteó para afrontarla. Ginny se había elevado a sus pies y su expresión atónita había sido reemplazada por una totalmente aterradora - ¿Cómo te atreves a tratarme como si fuera una....? - Frenó antes de decir una grosería.

Draco trastabilló, pero no retrocedió ni un sólo paso, Ginny se le acercó tan peligrosamente que la punta de su nariz casi rozó la de él, si no fuera porque Draco le sacaba varios centímetros de altura. Sus ojos ceñudos delataban furia, los de Draco sorpresa, los roles se habían invertido en tan sólo cinco segundos.

- Dilo - Provocó ella respirando sobre la boca de Draco - Di lo que piensas que soy.

- Yo no eso - Contestó él rotundamente dando un paso hacia deltante y provocando que Ginny retrocediera un poco, aunque sin cambiar su expresión desafiante, sus bocas estaban peligrosamente cerca.

- Dilo

- No

- ¡Dilo!

Draco no replicó. Guiado por un impulso lascivo, se lanzó hacia Ginny para devorar su boca penetrantemente, salvaje y animal. Ginny respondió al ataque perfectamente y se acopló a los brazos, piernas y lengua de Draco como si fuera ayer la última vez que habían compartido gritos de lujuria y placer. Las respiraciones se oían fuertes y Draco abandonó la boca de Ginny para dirigirse a su cuello y besarlo con placer, pasando la lengua húmeda y presionante por todo éste, succionando débil y fuertemente cada tramo de su piel, incluso mordiendo en algunos instantes. Los suspiros robados a Ginny resonaban en su oído y volvieron a la reacción masculina de Draco perfecta para la acción, su dureza estaba a punto y Ginny no pudo resistir el deseo de refregarse contra ella, elevando una pierna para sentir con más precisión la erección cerca de su propia palpitación. La calentura los envolvió al instante, parecía que ambos hubieran olvidado la inexplicable disputa que apenas segundos atrás habían compartido, las dudas e inseguridades seguían presentes, pero a ninguno de los dos parecía importarles. El fuego los poseía y el calor se adueñaba de sus movimientos, parecían querer llevar su furia a una batalla cuerpo a cuerpo. Draco siguió bajando en su camino hasta encontrarse con uno de los pechos de Ginny, pero la camisa que ella llevaba puesta obstaculizaba su labor, la muchacha por su parte, presionaba al cuerpo masculino con pasión y desesperación. La camisa de Draco estaba toda arrugada por la fricción y su cabello presentaba la misma imagen desaliñada debido a las manos hundidas de Ginny en ellos, acariciando y sientiendo la suavidad de cada fibra en sus dedos. No lo soportaban más, no sabían de dónde había provenido tanta excitación pero no les interesaba averiguarlo tampoco, la sensación de calidez, comodidad y complicidad los dominaba. Bruscamente, Draco rasgó la camisa de Ginny rompiendo los botones para dejar libre su paso y se dedicó a lamer y besar con pasión y lujuria cada uno de esos pechos libres de sostén, masajeándolos y presionando con la otra mano el cuerpo de Ginny más aun contra su erección, refregándose contra el cuerpo de ella, moviéndose de un lado al otro para sentir la fricción mover su delicada piel aun así, por encima del pantalón. Ginny gimió de satisfacción, la presión que sentía bajo su falda era indomable, tanto tiempo había estado sin sentir algo parecido que sintió como el fuego abrasador enrojecía sus mejillas, sus labios, los engrosaba y se preparaban para hundirse en el placer. Draco la aprisionó contra la pared y volvió a subir su boca para comer sus labios con voracidad, tocarle la piel desnuda de su espalda por debajo de la camisa rota y los cabellos revueltos por todo su rostro.

- Eres mi puta, Ginny - Gimió Draco mientras la lengua de Ginny saboreaba sus labios y él manoseaba los muslos descubiertos de ella.

Ginny elevó la mirada sensualmente y contestó sin dejar de lamerlo pasionalmente.

- Siempre lo fui - Dijo ella con voz profunda y las pupilas dilatadas.

La piel y cabellos de Draco se erizaron ante la respuesta. Había soñado con Ginny entregándosele de esa forma una y otra vez desde que la guerra del año anterior había interrupido y finalizado sus pasionales encuentros. El deseo y la lujuria se desprendían de cada beso que ella le estaba regalando y ahora sí pudo estar seguro de que Ginny no lo hacía por pena, ella lo deseaba, claro que lo hacía, y con la misma vehemencia y necesidad que él, incluso más. Extrañaba oír esas palabras sucias y desesperadas palabras de boca de ella, extrañaba regalarle la misma impaciencia en cada gemido y por sobre todo extrañaba tocarla, besarla, sentirla y apretarla, hundirse en ella. Quería hundirse de una vez dentro de ese cuerpo cálido y húmedo que ella le regalaba y quería hacerlo ya, Ginny levantó aun más la pierna y la enredó en los muslos de Draco, presionando descaradamente el bulto de él en su centro, sintiéndolo mejor que nunca. Perdida entre sus besos, lo despojó de la camisa casi tan violentamente como él a ella, y se acopló a aquel cuerpo masculino sintiendo la suavidad de la piel tersa que tenía a su merced, se deslizó por su pecho, bajó sus besos por todo su torso hasta encontrarse con el débil y claro vello masculino que cubría la ingle de Draco desde debajo de su ombligo. Ginny se arrodilló a sus pies y elevó el rostro para buscar con la mirada a Draco, los ojos de él ya se encontraban perdidos al saber lo que Ginny iría a hacer, y se saboreaba con la lengua al sentir la respiración agitada y caliente de Ginny sobre su ingle, mientras ella ponía sus dos manos sobre el cinturón de él y lo bajada, sin desabrocharlo, para respirar dentro de ese pantalón escolar sin dejar de mirarlo provocadoramente a los ojos. Draco estaba a punto de explotar, en cuanto Ginny uniera la punta de su lengua con el más insignificante milímetro de piel, sabía que la levantaría desesperado para adentrarse en ella y sentir sus jugos cálidos empapar toda su virilidad.

En ese intante, alguien abrió la puerta del salón que yacía a oscuras.

- ¿Ginny?... - Preguntó una voz tímida analizando en rededor con la mirada - ¿Estás aquí? McGonagall me mandó a... ¡OH POR DIOS!

La impresión de ver a Ginny arrodillada y despeinada, sin sostén, con la falda elevada descarademente y sus manos sobre la cadera de un Draco sumamente despeinado, descamisado, con la mirada perdida, tomándola del cabello con un brazo y con su completa hombría al descubierto y a punto de adentrase en vaya a saber uno donde, descolocó a Hermione Granger, quien se ruborizó tanto que parecía un tomate, empezó a tartamudear y en su afán de llegar a la puerta por donde habría entrado se tropezó con todo mueble a su paso.

- ¡OH DIOS MÍO! ¡Perdón, perdona! ¡No quería... no debí! ¡POR TODOS LOS CIELOS!

- ¡¿Qué diablos viniste a hacer aquí?! - Inquirió Draco sumamente molesto por haber sido interrumpido en semejante momento. Se dio media vuelta de inmediato para evitar que Hermione observara por más tiempo a su amiguito parado.

- ¡Merlín! ¡Hermione! ¡Yo no...! - Ginny estaba tan y más nerviosa y avergonzada que Hermione, se elevó brucamente a sus pies e intentó cubrirse como pudo el pecho con su camisa desgarrada - ¡No es lo que estás pensando!

- ¡No estoy pensando nada! ¡No pienso nada! - Gritó Hermione antes de salir corriendo del salón.

- ¡Hermione! - Gritó Ginny llamándola - ¡Hermione espera! - Dijo intentando acomodar un poco su aspecto para seguirla.

- Se ha ido - Sentenció Draco con cara de insatisfacción - ¿No era que sabían que estabas conmigo?

- Pues sí...debe haber pasado algo. Tengo que ir a hablar con ella - Dijo Ginny, de repente cayó en la cuenta de que lo que había estado a punto de pasar en ese salón. ¿Dónde había quedado su cordura? ¿Qué diantres había estado a punto de hacer? ¡Se iba a entregar así, sin ningún preámbulo a Draco! - Draco, yo... - Ginny se ruborizó instantáneamente y no quiso encontrarse con los ojos escrutadores del muchacho.

Draco por su parte, recordó las últimas dudas que lo habían atormentado antes de sucumbir a sus deseos carnales más bajos. Sintió verguenza de sí mismo por los planteos hechos antes del sucumbo y se encontró incapaz de sostener la vista en alto, por lo que miró fijamente al suelo mientras Ginny hacía exactamente lo mismo.

- No digas nada - Recomendó él - Tenemos que hablar, pero no ahora - Draco parecía molesto y dolido a la vez.

- Iré a buscarla - Dijo Ginny - ¿Te veo desp...?

- Yo te busco - Interrumpió Draco, al instante giró sobre sus talones y salió de la habitación sin decir ni una sola palabra más.

Ginny quedó estupefacta tanto por su propio comportamiento como por el de Draco. ¿Qué era lo que había pasado? Francamente, no estaba segura, había aceptado ser la pareja de Draco con temor y hasta reticencia, temiendo equivocarse por hacerlo y al mismo por no hacerlo, le dio un beso tímido como prueba de que sus palabras eran firmes, pero se había sentido muy incómoda al hacerlo, se había sentido totalmente incómoda al besarlo, como si ese beso fuera meramente un reglamento prefijado como sello de un noviazgo confirmado. Era un beso de obligación y lo odió, no sintió nada más que vacío cuando lo propició y a pesar de eso, se sintió muy mal cuando Draco la rechazó. Al parecer a él tampoco le había agradado ese beso y fue exactamente el saber que él lo abandonaba lo que generó una profunda sensación de necesidad en su interior. ¿Draco rechazaba un beso suyo? ¿La atracción que hasta ese momento había juardo tener hacia ella se había esfumado de un segundo para otro? ¡Pues no! Ginny no podía creerlo, y por eso lo provocó, por eso acercó sus labios a su boca sin permitírsela, por eso se enfadó con él, para permitirle ver el fuego que ardía dentro de ella tan pasionalmente, para permitirle ver que a pesar de haber mezquinado un mísero beso y no haber transmitido en él nada , ella seguía siendo la misma de siempre, fogosa, provocadora, segura de sí, sensual...¿Pero porqué había tenido la necesidad de demostrale que seguía siendo tan deseable como siempre, y que si no lo había sido hasta ese momento era porque ella se negaba a serlo? ¿Por qué quiso provocar a Draco hasta el punto de tenerlo lamiendo cada centímetro de su piel desesperadamente? El recuerdo la estremeció de gusto, era demasiado todo lo que había pasado, no sólo casi se le entregaba por completo, ¡sino que hasta se había agachado para hacer...eso! Ginny no salía del asombro de haberse comportado de ese modo, era algo increíble que con tanta facilidad pudiera Draco transformar sus sentimientos en lujuria pura. ¿Pero era sólo lujuria? ¿Qué habría sentido si hubieran consumado el acto? ¿Todo ese deseo se habría esfumado junto con la necesidad o hubiese persistido en forma de ternura? ¿Era sólo cuestión de piel o el corazón estaba de por medio? Si Hermione no hubiera interrumpido el momento...y entonces lo recordó. Hermione había venido a buscarla, ella sabía que estaría con Draco, aunque seguramente no hubiese imaginado que estarían de ese modo, ni siquiera ella misma lo hubiese imaginado, así que ¿porqué fue a verla? Tenía que hablar con ella, quizás algo grave hubiera ocurrido.

Arregló lo mejor que pudo su aspecto (aun tenia las mejillas enrojecidas, el cabello despeinado y, por sobre todo, la camisa rasgada), y se dirigió antes que a ningun otro lugar a la sala comun de Gryffindor. Hermione pudiera estar allí, de todos modos, lo único que importaba en primera instancia era cambiarse de ropa, después la buscaría con más ímpetu; pero apenas salió del salón pudo ver a Hermione parada rígida como una armadura unos cuantos metros más a un lado, esperando por ella.

- ¡Hermione! - Se sorprendió - ¿Qué ha pasado, por qué...?

- Ginny perdóname, no quería...eh...interrumpir nada - Se disculpó su amiga mientras sus mejillas se encendían - Pero es que McGonagall me dijo que estaba buscándote y antes de que te encuentra ella mejor que lo hiciera yo - Dijo y luego se sorprendió - ¡Dios mío! ¡Menos mal que te encontré yo!

- ¿McGonagall? ¿Pero porqué...qué...? - La vergüenza de Ginny quedó aplacada unos segundos ante la revelación.

- ¡Parece que Fleur ya ha tenido a su bebé! - Dijo Hermione alegremente.

- ¡Oh Hermione, eso sí que es algo para festejar!

- ¡McGonagall nos dió permiso a ti y a mi para ir a San Mungo hoy viernes a ver al niño y quedarnos el fin de semana con tus padres, así que tenemos que apresurarnos! ¡Programaron un traslador para dentro de una hora!

- ¡Qué bien! ¡Tengo que cambiarme! - Dijo mortificada. Ambas chicas echaron a correr por los pasillos hasta que Ginny se detuvo un par de metros despues - Hermione...quiero explicarte lo que pasó...yo...

- Después tendrás tiempo, no te preocupes Ginny - Concedió ella - ¡Ahora vayamos a conocer a nuestro sobrino!

Draco Malfoy se sentía sumamente mal con todo lo que acababa de suceder. ¿Cómo había podido estar tan ciego? Había extrañado estar junto a Ginny desde el momento en que ella se separó de él, y todo ese año escolar le había resultado sumamente difícil mantenerse alejado de ella. Cada clase que compartían se habían vuelto una completa locura por tener que suprimir ese loco deseo de olvidarse de todo y besarla delante de todos, para que nadie quedara sin saber que Ginevra Weasley y él compartían y compartieron una relación profunda, pasional, intensa y prohibida, se negaba a creer que Ginny se hubiera olvidado de los momentos vividos y por eso había albergado esperanzas de volver junto a ella aunque siempre procuró ocultarlas de la vista de los demás. Esperó pacientemente, Ginny le había dicho muy claramente que se arrepentía de su infidelidad y que ahora que Harry volvía a su lado ella sería su leal y fiel compañera por la eternidad toda dejando la relación con Draco en el olvido, pero algo en su interior le decía que mantuviera la fe. Quizás fuera la sola necesidad de creer que las palabras de Ginny eran una farsa producto de sus inmensas diferencias familiares lo que lo mantuvieron alerta, pero decidió no entrometerse y dejar que todo siguiera su curso. Si Ginny sentía algo más por él tendría que salir a la luz en algún momento, pero durante un año ella no dio señales de pensar en volver junto a él, Draco se había sentido abatido, desilucionado y se había resignado, pero el verla ese día acostada en los jardines de Hogwarts, sola y perfecta, traicionó su convicción y la besó sabiendo que en pocos días las clases terminarían y no volvería a ver a Ginny nunca más. Ahora se arrepentía, no debía haberse metido en su vida otra vez, Ginny no lo quería de ese modo y él había quedado como un completo estúpido al demostrarle que él sí seguía pensando en ella.

Empero, el último momento compartido con Ginny lo había desconcertado. Apenas ella le dijo que aceptaba ser su novia lo besó, y ese beso le había demostrado que Ginny solo estaba con él porque Draco le ofrecía un cálido refugio donde esconderse de la verguenza, y por eso se alejó, pero la muchacha se transformó, sus ojos demostraron deseo, demostraron necesidad y anhelo y eso lo confundió. El remolino de besos y lujuria al que se había sumido por unos minutos derribaron todo en lo que se basaba, Ginny sí lo deseaba y sí quería sentirlo como suyo, sí quería pertenecer a él y entregarse completamente. ¿Por qué? No sabía qué creer, tenía temor y un profundo rencor dentro de sí, no olvidaba que hasta el momento, él solo era la segunda opción. Caminando por los pasillos llegó a la conclusión de que no permitiría que nada arruinara el momento, Ginny había aceptado ser suya, en cuerpo y alma, y por más dudas que tuviera, él estaba convencido de que ella sentía algo profundo por él y esperaría paciente a que ella también cayera en ese conocimiento.

- ¿Es verdad? - Preguntó una voz cercana.

Draco se había sentado en la escalinata y volteó para ver quién le había hablado.

- ¿Qué cosa? - Devolvió sin entender.

- Que estás con esa traidora... - Pansy habló con desprecio - ¿Cómo pudiste mezclarte con esa?

- Ten más cuidado con lo dices Pansy - Advirtió Draco - Es probable que te arrepientas luego.

- No me hagas reír - Espetó ella desafiándolo - No pudiste haber caído más bajo, Draco. Hay muchas escorias en este colegio pero nunca imaginé que eligirías a una de las peores.

- Que curioso - Contratacó Draco - Muchos me dijeron lo mismo cuando yo salía contigo.

Pansy Parkinson le dedicó una mirada de profundo odio.

- No creas que esto te va a resultar fácil. Weasley podrá estar a tu lado pero todos sabemos que es el despecho quien la llevó a tus brazos... - Dijo ella con sorna.

Draco se levantó de repente y amagó sacar su varita. El odio que expresó su rostro fue suciente para que Pansy se tambaleara y decidiera dejar a Draco con los pensamientos ligeros en su mente. En ese instante vislumbró la imagen de Ginny corriendo por los corredores junto a Hermione, ambas llevaban una valija de mano, sus mascotas (Ginny a Arnold en el hombro y Hermione a Crockshanks corriendo detrás suyo) y lucían bastante alegres. Cuando llegaron a su lado, Hermione se adelantó mirando de soslayo a Draco y procuró dejarlos solos unos instantes aunque a regañadientes.

-Draco - Ginny se había olvidado de avisarle al muchacho que no pasaría el fin de semana en la escuela - Eh...debo irme, volveré el lunes.

- ¿Qué, por qué? - Inquirió él - ¿Tus padres...?

- ¿Qué? ¡Oh no! - Aclaró Ginny dandose cuenta que Draco creía que sus padres la habían llamado al enterarse de su relación por boca de Ron o Harry - No es eso, sucede que la esposa de mi hermano a dado a luz e iremos a conocer al niño.

- Ah, ya veo. Entonces...supongo que no sabré de ti hasta entonces.

-No es mucho tiempo, te lo hubiera dicho antes pero acabo de enterarme, por eso fue que... - Ginny carraspeó - ...que Hermione fue a buscarme antes.

- Claro - Respondió él.

Se notaba a la legua que ambos estaban completamente distantes y se debían una charla profunda y aclaradora.

- ¡Ginny, debemos irmos! ¡En cinco minutos se activará y si no llegamos a tiempo el traslador partirá sin nosotras! - Interrumpió Hermione.

- ¡Ya voy! Bueno Draco...hasta luego.

Ginny no sabía si debía besar a Draco o no, si lo hacía sería un beso por compromiso y no tendría valor, pero no debió esforzarse en pensar porque Draco decidió por ella. Luego de responderle el saludo, el muchacho dio media vuelta y se alejó de ambas muchachas dejando a Ginny esperando y hasta molesta por haber sido despedida tan fríamente.

- ¿Todo bien entre los dos? - Inquirió Hermione habiendo notado la distancia entre ambos.

- No lo sé - Respondió Ginny sinceramente - Tengo que contarte muchas cosas Hermione, prometo hacerlo apenas tengamos tiempo. Esto es algo que llevará varias tasas de té explicar.

Hermione la miró sin entender, pero asintió y ambas continuaron su carrera hasta el despacho de la nueva directora de Hogwarts, Minerva McGonagall, donde el traslador las esperaba.

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Buenos días!! no me voy a cansar nunca de agradecerles que sigan ahí mandandome reviews, la verdad es que gracias a ustedes me dan ganas de actualizar! les agradezco tanto, tanto... queria aclarar una sola cosita: amo a Pansy y la puse asi de malita solamente porque me servia para el fic, no porque no la quiera o algo parecido. Ojalá les haya gustado este capítulo! se viene una fiesta que va a aclarar muchas dudas con respecto a Harry y lo reivindica, pero no quiero contar nada mas porque no quiero adelantarme! mejor contesto sus hermosos reviews:

yo-182: JAJJA, es verdad, Ginny se hacía la difícil y al final resultó ser bastante fácil... ¡NOO! QUIEN DIJO ESO??? jajaj, estuve leyendo tu perfil y descubrí que eres argentina!!! (de donde???), y que te gusta el D&G y el R&Hr!! excelentes gustos, obviamente, jaja.

Lynette P. Broderick: me causó risa que digas que es algo nuevo que "te tengan miedo", lo juro!! no voy a mentir, das un poquito de miedo, jaja, pero sos muy dulce para contar las "cosas no agradables" que encuentras, y eso es algo muy bueno! ahora sí, Hermione es muy buena amiga, solamente que pobre... tiene que debatirse entre dos de sus mejores amigos, es dificil. Además ella sabe algo que Ginny no y por eso duda tanto todo el tiempo, intenta no meterse mucho para no quedar ligada pero... ¡Hermione siempre se mete en todo! y te juro que no noto que Draco esté muy OoC, de veras, pasa que yo creo que al haber estado casi un año con Ginny llegaron a tener mucha confianza y eso, Draco es frio con Harry y los demás pero sino estoy segura que seria un chico muy pasional! (o quisiera que asi fuera, jaja) y otra cosa: seguí tu consejo, me porté super mal y ahora estoy con unos problemas que ni te cuento!!! en buen lio me has metido! jaja, suerte y besotes Vico!! (tenemos el mismo apodo!!!)

Darynka Malfoy: has regresado!! me emociona que te guste lo que pasa!! es mi primer fic asi que es medio raro, pero ojalá siga siendo de tu agrado n.n, y sí... Ginny fue muy tonta pero creo que ahora se va a empezar a dar cuenta de lo que tiene al lado... Draco te amamos! si Ginny no quiere, aquí estamos Darynka y yo para consolarte!

GachiB: gracias por leer la historia y agregarla a tus favoritos! me dejaste con una sonrisa cuando leí el review, me alegro que te haya gustado!!

Mil gracias por llegar hasta acá!

BESOS Y ACHUCHONES para todos.