Vicio 1: Límite
El día en que Percy Weasley decidió terminar su relación con Penélope Clearwater, fue aciago para los dos.
Porque Penélope se permitió preguntas airadas hechas con tono compuesto, y hasta unas cuantas lágrimas, que cayendo por sus mejillas sonrosadas parecían gotas de diamante. Pero para Penny, todo tenía un límite, y ese límite empezaba en el lugar justo en el que comenzaba su orgullo. Era Ravenclaw hasta en las uñas: jamás se permitiría humillarse ante nadie. Por eso, la conversación acabó cuando Penélope se dio cuenta de que si no la finalizaba pronto, terminaría rogando de rodillas que él no la dejara. Y eso sólo le provocaría un dolor aún más amargo.
Porque Percy habló con voz monótona y fría. Dio motivos estúpidos y vacíos de contenido, soporto inmutable los reproches, los comentarios ácidos y hasta las lágrimas de Penélope, y no se permitió nunca mirarla a los ojos. Porque para Percy, también todo tenía un límite, menos su amor por ella. Y sabía que esa relación con él, hijo pródigo- pero no por eso menos culpable- de una familia de traidores a la sangre, sólo la estaba poniendo en riesgo. Penélope, hija de muggles, sangre sucia, era vulnerable por definición, y Percy no podía permitirse el lujo de llevar esa vulnerabilidad hasta el límite.
Porque Percy prefería que Penny lo odiara, antes que confesarle la verdad. Así, al menos para ella, todo sería mucho más fácil.
Porque, pensó, mientras la veía alejarse sollozando, y una lágrima tras otra empapaba sus mejillas y su mentón- para él, el dolor no tendría límite.
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Para quien me preguntó en la viñeta anterior donde estaban Percy y Tonks, debo decir que seguía el canon. Por lo tanto, Tonks está muerta y Percy casado con su mujer.
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Estrella
