Hola, Como han estado mis amores?

Primero que nada pido disculpas por la horrorosa tardanza, como dije antes no he estado muy bien de salud y el doctor solo me ha dado una hora al día en la computadora para poder mejorar la salud de mis ojos, ¡Pero afortunadamente he encontrado una solución! he de escribir mi borrador en un cuaderno y nuestra querida Made-chan me escribe el resto en la computadora, nos pasamos horas dando los toques finales pero ella tiene a paciencia del mundo. En fin ¡Espero te guste tu regalo Dany!

Y a todos los lectores gracias por su comprencion y paciencia, así como lo bienvenida que ha sido mi historia.

En este capitulo vemos como empezó la relación de Gajeel y Juvia.

¡Espero les guste!


Cap. 4

Lazos.

Las gruesas gotas de agua golpeaban fuertemente contra las ventanas siendo en cielo el escenario de una estruendosa orquesta que rebotaba contra las paredes y se colaba por sus oídos.

—E-entonces —la delgada voz de Lissana se escuchó por sobre la tormenta—Mientras Juvia-chan este afuera ¿Estará en peligro? —pregunto con nerviosismo y preocupación por su compañera.

Gajeel soltó un gruñido de desesperación—¡Si, eso es lo que intento decir! — Soltó con fastidio, Levy quien curaba algunos pequeños raspones en su piel retrocedió ante un grave gruñido. Estaba asustada y herida. Sentía que se quebraría en mil partes en cualquier momento, nunca había visto al Redfox actuar de esa manera tan fría…Bueno tal vez sí. La primera vez que se encontró con Gajeel, aquella horripilante noche que no quería recordar, solo en aquella ocasión lo había visto tan sediento de sangre.

Aquello le revivía un temor olvidado al mismo tiempo que le provocaba aquel extraño sentimiento; celos. Lily, Gajeel y ella misma habían formado una pequeña y muy extraña familia, si bien en un momento no se acomodó a la idea, término aceptando a la maga de agua como un miembro definitivo de su familia. Uno muy extraño si tenía que ser sincera.

Solo una vez había preguntado al Dragon el cómo había conocido a la maga elemental. Los ojos carmín habían mostrado nostalgia y sus labios se habían limitado a soltar "Fue hace mucho…Antes de que hubiera algo" Levy se había consternado, cuando intento hacer otra pregunta se encontró con el hombre dormido con la cabeza sobre su regazo. Eran cosas que en aquel momento, no parecían importar.

Se levanto lenta y amenazadoramente. Estaba furioso.

—¡Voy a ir a buscar a Juvia! —les miro—Ya que aquí parece que a nadie le importa lo que le pase—gruño mientras se acercaba a la puerta.

—¡Gajeel! —la potente voz de Titania se escucho—¡No hables de nosotros asi! Claro que nos importa Juvia, pero primero hay que pensar.

Y eso era cierto. La tormenta había aumentado, era demasiado fuerte y peligrosa.

—Muy bien—dijo mientras ramas arrancadas de su árbol golpeaban las ventanas, la tormenta aumentaba— ¡Yo iré por Juvia y ustedes quédense a pensar!...Solo recuerden quien tiene la culpa de esta estúpida tormenta.

Y con eso ojos del gremio se posaron en el golpeado alquimista.

Un ojo levemente hinchado—que dejaba la promesa de al día siguiente ser de un nada agradable color morado—el labio partido y la nariz sangrante, había recibido miles de heridas peores pero esas dolían mucho más que cualquiera que él recordara.

Estaban cargadas de culpa.

La ira había hecho que se lanzara sobre el Dragon pero tan pronto su mente reacciono en lo que le había hecho a la frágil maga su cuerpo se limitó a recibir los golpes de furioso hombre hasta que fue soltado. La voz de Lucy se escuchó por primera vez en algún tiempo:

—Gajeel…¿Juvia sabe lo que le causa los rayos, no? —El Dragon paro en seco justo antes de abrir la puerta—En ese caso estoy segura de que tendrá cuidado, ¡Tal vez allá ido a casa a descansar! — la palabra llorar sería sin duda más precisa, pero su voz sonaba animada intentando aligerar el ambiente.

La sorpresa del gremio fue palpable cuando el rostro del fiero hombre por un segundo—incluso tal vez menos—se reflejó la tristeza y preocupación.

—¿No lo sabe? — Soltó Gray que al no recibir respuesta más que una mirada culpable y furiosa siguió —¿Cómo no va a saberlo? ¡Tiene que saberlo! ¿O es que solo nos estas asustando con puras especulaciones tuyas? —dijo a la defensiva aunque esperaba de verdad que no fuera más que ello.

—¡Por supuesto que no lo son! —rugió y estuvo a punto de soltar algo de su colorido vocabulario hasta que en su mente apareció la reprobatoria mirada que Levy seguro pondría.

—¿Entonces qué es? —Grito—¡Si tú lo sabes es porque obviamente ya ha pasado antes! ¡¿Cómo no iba ella a saberlo?! —eso era sin duda un punto a su favor.

Gajeel cayó un momento debatiendo mentalmente si debía o no contar aquello que a sus ojos era tan personal, finalmente dijo:

—Ha ocurrido dos veces—explico—en las dos Juvia despertó como si nada hubiera pasado, creí que sería mejor no recordárselo.

Levy observo a su prometido y comprendió de inmediato el trabajo que le costaba a contar aquello.

— ¿Dos veces? ¿Qué no has dicho que una podía ser mortal? —inquirió Erza con voz firme.

Pero el de ojos rojos apenas y la escucho su mente lo llevo hasta años atrás. Cuando no había nada.

— Claro que puede—dijo mirando duramente a la pelirroja—. Dudo que el cuerpo de Juvia aguante otro impacto así.

Camino por el estrecho camino del bosque procurando no resbalar con el lodo y el barro, tembló un poco estaba completamente empapado y la torrencial lluvia no ayudaba en nada. Pateo una piedra, eso solo hacía que quisiera acabar aún más rápido el trabajo. Podría tener la apariencia de un niño, pero al encontrarse solo y abandonado descubrió que solo había una forma de seguir con vida en ese mundo tan cruel, solo había una forma de persistir. Ser igual de cruel. Tal vez tuviera ocho años pero sus manos estaban más manchadas que las de muchos.

Él era Gajeel Redfox asesino a sueldo, su objetivo: El demonio de la lluvia.

Chasqueo la lengua recordar aquello le era frustrante.

—La primera vez que ocurrió fue cuando conocí a Juvia, estaba espantada. Aterrada tal vez—callo un momento pensando en si sería prudente decir lo siguiente—…Ella huía de mí.

—¿De ti? —pregunto Levy con voz tenue—¿Por qué? —expreso lo que todo el gremio

pensaba.

Los ojos rojos la enfocaron y mostraron culpa.

—Era mi trabajo— soltó—en lo único que parecía ser bueno, lo único por lo que me buscaban—suspiro—Me mando a llamar el jefe de una aldea, no había parado de llover en meses. Los aldeanos se habían dado cuenta de que la causaba, era lo que en la región llamaban: El demonio de la lluvia.

Agudizo el oído. Ya lo tenía, ese tipo al que llamaban demonio tenia los días contados, sería un trabajo rápido lo tomaría por sorpresa. Nunca sabría que paso, subió a un árbol y espero, no tardo más de un minuto cuando lo vio, una pequeña figura enfundada en una capa gris.

Se acomodó mejor en su lugar—¡Tetsuryū no Gōken!grito y vi complacido como el lugar donde anterior mente se encontraba la figura se había vuelto prácticamente nada, sonrió orgulloso eso había sido pan comido.

Claro, pan comido hasta que a sus prestigiados oídos llego el sonido de silenciosas y apuradas pisadas. Chasqueo la lengua eso era una molestia, no solo había empezado a llover más fuerte si no que ahora se escuchaban a la lejanía rayos chocando contra la tierra. Aquel hombre no solo era enano, era una molestia, no perdió más tiempo salió disparado detrás de la sombra que se empezaba a perder a lo lejos. Cuando considero que estaba a una distancia prudencial se preparó para volver a atacar, el círculo mágico apareció a sus pies—¡Tetsuryū no Gō…Un chorro de agua apenas lo suficientemente fuerte para empujarlo un metro si fue lo suficientemente eficiente para tirarlo de la rama en la que se había trepado.

Obviamente había cosas que ni siquiera su rival pudo haber predicho como el hecho de que en su intento por no ser tirado del árbol solo se impulsó hacia adelante…Cayendo a los pies de la pequeña persona que temblaba de pies a cabeza y que al verlo solo pudo atinar volver a correr, pero el niño fue más rápido se puso de pie y haciendo uso de la cabeza que le sacaba lo tomo de capucha de su pequeña capa haciendo que sus pies se tambalearan de un lugar a otro en busca de tierra firme.

¡Vaya que has sido una molestia!—Gruño mientras le daba la vuelta para verlo de frente—¡Pero no te preocupes pequeña escoria! ¡Seré piadoso y acabare contigo…—sus ojos por fin captaron entre la negrura de la noche y las gruesas gotas de lluvia las ligeras facciones, sus delgados brazos alrededor de un muñeco Teru Teru Bozu y sus ojo, esos ojos azul oscuro que al igual que el resto de su cuerpo temblaban de horror y miedo, pero el vio algo más vio la profunda soledad de sus ojos reflejados en los de ella. Si ella, la misteriosa figura era una niña escuálida y empapada con ojos cual farolas solitarias y abandonadas —...Rápido..—susurro al perder fuerza su voz.

Con ojos tan solitarios y abandonados como los suyos.

Y ahí Gajeel tuvo el fugas pensamiento de que al fin habría "algo" en su vida.

Pero tan fugas como vino...Se fue.


Hola de nuevo!

Una pequeña aclaracion:

*Teru Teru Bozu; muñeco de trapo que trae Juvia al principio de la serie y segun recuerdos de esta también desde niña, el cual tenia el propocito de detener la Juvia.

Espero les haya gustado y puedan perdonar mi tardanza, como dije parece que mi querida amiga y yo hemos encontrado una forma para que eso no vuelva a suceder.

Me harían muy feliz si me contestaran estas sencillas preguntas:

¿Les gusto el capitulo?

¿Tuvieron parte favorita? ¿Cual?

¿Que opinan de la situación?

¿Creen que le pase algo a Juvia?

¿Que piensan de Gray?

¿Como creen que se toma Levy las cosas?

¿Les gusto el recuerdo de Gajeel?

¿Que opinan de que la primera vez que se vieron fuera en esa clase de situaciones?

Besos.

¡...Nos leemos pronto!

Este fic se alimenta de reviews alimentalo para que crezca fuerte y sano (: