Y he aquí el último capítulo de hoy 28 de Julio(día de la independencia de mi amado país :3 y... en fin), los otros cuatro los colgaré dentro de unos días o la otra semana. Discúlpenme otra vez por tanta demora y disfruten el capítulo que será narrado por el mejor deportista del anime y la reina orgullosa y adorable.
"Sólo recalcar..." -nuevamente- "...que está más dramático y la única advertencia es que está subida de tono en ciertos capítulos... Por eso está en T y no M, todavía *insertar risa malvada*. Las edades se dividen casi igual... Yaya y Kairi tienen 16; Amu,Rima, Nagihiko y Kukai tienen 17, Utau tiene 18 e Ikuto (hermoso, sensual y misterioso -w-) tiene 20."
DATO: Es una historia paralela a la que todos conocemos.
DATO2: A los que se den cuenta, pido disculpas si es que les molesta que me base en la historia de Utau y Kukai, y Rima y Nagi en Shugo Chara! Encore!(manga que DEBEN HABER LEÍDO PORQUE ES BESHO~). Es que no me imaginé mejor historia de amor que esa, es demasiado adorable ese capítulo... fue inevitable no querer basarme en ello. ¡LO SIENTO! TT 3 TT
DATO3: Shugo Chara! © PEACH-PIT (#Respect)
Descubrimientos
Kukai.
El día que salí con Utau, no sabía qué hacer realmente, no había salido como una chica de su clase antes… Terminé enseñándole fútbol, porque al parecer no sabía nada de deportes. Pasamos un increíble sábado para sorpresa mía, ella era algo diferente a lo que mi cabeza había idealizado. Toda la semana me la pase con ella, explicando sobre distintos deportes. Parece que es lo único que realmente no sabía. Pero el siguiente sábado… conoció a mis hermanos.
— ¡Oi! ¿No te mandé a comprar pan hace quince minutos?
—No te va a escuchar, lleva un rato de esa manera.
No tenía ganas de salir y había dicho claramente que hoy no saldría a comprar nada ni hacer ningún pedido. Ya no era problema mío si no me escuchaban. Era un sábado muy tranquilo para mí, había corrido en la mañana, había tomado un buen desayuno, quería salir a manejar bicicleta unas horas y luego volvería para almorzar. Eso era lo que tenía planeado.
— ¡Oi!
— ¡Auch! ¡Imbécil, eso duele!—dije llevándome la mano a donde me había golpeado.
Por un momento había sentido todo mi cuerpo estremecerse. Aunque no sé si fue por el golpe o porque no quería que vieran con quien estaba hablando.
—Ya, chicos cálmense—dijo el penúltimo intentando calmar a Unkai, quien me había golpeado la nuca.
— ¡Pero Kukai no me escucha!—dijo quejándose el tercero, haciendo un infantil puchero.
— ¿Huh? ¿Quién no escucha a quién?—pregunté claramente indignado.
— ¡Tú!
—Igual tendrás que salir, es viernes, te toca a ti—dijo el de lentes desde la mesa del comedor—. Además quiero el diario empresarial.
—Si vas a salir me compraras mis papas de sabor concentrado—dijo Rento asintiendo feliz.
— ¡¿Por qué no me escuchan?!
—No te vayas a confundir con el pan de frijol.
— ¡PERO-!
— ¿Vas a ir a comprar?
—Yo no he dicho-
—Me compras mi revista entonces—dijo el mayor volviendo a su habitación.
— ¡Pero les he dicho que no voy a salir hoy! ¿¡Por qué no hacemos piedra, papel o tijera como antes!? Sería genial que decidiéramos las cosas como antes, además Unkai no fue el miércoles a comprar, fui yo y-
El sonido de mi celular me distrajo de mi improvisado discurso.
—Un segundo—dije sacando mi celular.
-No planeaba salir a comer, pero si tu invitas, no hay ningún problema (;
Sonreí al ver su respuesta.
Había estado conociéndola mejor en esta última semana, pasaba más tiempo con ella. A veces pienso que buscaba cualquier excusa con tal de tenerla cerca y disfrutar de su compañía. Resultó que le gustaba el ramen, por eso habíamos acordado salir un día de estos para una comer en una nueva tienda que habían abierto. Además de que me había invitado a una reunión en una casa de playa. Mi verano se estaba poniendo –en definitiva- cada vez mejor.
— ¿Otra vez un mensaje?
— ¿Con quién hablas tanto últimamente?
Piensa Kukai, piensa, pon algo que demuestre interés pero que no se muestre desesperado… Bien, aquí vamos…
—Oi~ ¿Estas prestando atención?
—Yo creo que no.
—Dame eso—dijo Unkai tratando de quitarme el celular.
Me alejé lo más que pude y cubrí mi celular entre mis dos manos, el día que salí con ella me pregunté como reaccionarían mis hermanos al saberlo. Y en un principio pensé que sería mejor contárselos, pero en ese momento que me disponía a salir de mi casa, camino al punto de encuentro, pasaron un video de ella. Era una de sus nuevas canciones, y todos comenzaron a comentar de ella. Digamos que no sentí confianza en ese ambiente.
— ¡Aléjate! ¡Hay algo llamado privacidad!
— ¡Pero somos hermanos!
—Ya déjenlo, no tiene cinco años para andar jodiéndolo—dijo Kaidou saliendo nuevamente con rumbo a la cocina—. Anda de una buena vez Unkai.
—P-pero-
—Anda.
—Kaidou-niisan…
Realmente era mi admiración, mi ejemplo a seguir. Un hermano mayor debería ser como él, siempre buscando democracia entre los hermanos, igualdad para todos. Kaidou siempre ha estado ahí para mí, a pesar de todo, siempre buscaba la forma de solucionar los problemas o de alegrar mis días cuando era más pequeño. Por eso Kaidou es-
—Pero antes.
Y en un abrir y cerrar de ojos ya tenían mi celular.
— ¡NOOOOO!
Olviden lo que dije.
Traté de quitárselos pero Rento me detuvo y ya era muy tarde, estaban buscando mensajes seguramente y el timbre de nuevo mensaje se escuchó fuerte y claro esta vez…
— ¿Cómo es?…
—Cuarente y tres mensajes…
—Oh-My-God…
—Hmm… Y va a venir…
— ¡¿Qué?!
Me apresuré a quitarles el celular y leí la respuesta.
-Estoy muy cerca… Así que me pasó a recogerte y vamos juntos.
GENIAL.
Me asomé por la ventana y la noté en la entrada, habíamos pasado por aquí el día que salimos. Me había dicho que su casa estaba de camino y terminamos llegando primero a la mía. Obviamente la acompañé a su casa. Por eso ahora…
— ¿Qué miras?—preguntó curioso Rento detrás de mí—No será que…
Me apresuré a mover la cortina pero ya era muy tarde.
Si les digo que no se armó un escándalo al saber que una chica estaba en la puerta de nuestra humilde morada, sería mentirles. La palabra en cuestión se queda corta con lo que pasó. Más de uno parecía que iba a sufrir un paro, ese era el problema de no tener novia. Los 4 hicieron un círculo, y para mi sorpresa mi hermano más cuerdo –Shuusui- también estaba formando parte de este extraño comportamiento. Parecían estar murmurando cosas que no alcancé a escuchar, en unos segundos más se separaron dirigiéndose cada uno a un lugar diferente. Mientras que Kaidou estaba viendo televisión junto con Unkai, Shuusui parecía más entretenido leyendo algún periódico, pero sentada en el sillón cerca al par anterior. Por otro lado, Rento parecía entretenido en el bar de la cocina mirando su celular.
Tomé aire profundamente y abrí la puerta de mi casa, Utau parecía estar concentrada en las flores de la entrada porque pestañeó ligeramente al verme en la entrada.
—Hola—dijo asintiendo con su cabeza.
—Hola—dije sonriendo, ella sonrió conmigo y me quedé estático por unos segundos.
Dejemos claro, que no soy descortés, pero sentía que la reacción de mis mayores al saber quién era la que estaba en la puerta, al saber quién era con quien me mensajeaba… sus reacciones serían la vergüenza de mi vida entera. No soportaría pasar esa vergüenza con ella, de ser así no me tomaría enserio para nada… ¿Y a mí que me importa eso? Esa era una buena pregunta.
—Y… ¿No me dejarás entrar?—preguntó divertida, ladeando su cabeza.
Tragué grueso intentando pensar en alguna excusa, pero nada venía a mi cabeza.
—No sé si debas…
Ella me miró extrañada a la vez que enarcaba una ceja en señal de interrogación.
—Me refiero a… está desordenado, no me gustaría que vieras todo esto… ya sabes, hombres, padres de viaje… no es la casa más limpia en este momento.
— ¿Es broma?—preguntó con una sonrisa—. Ikuto nunca me dejó ver su espacio… sería interesante ver cómo viven ustedes en su espacio.
La manera por como chispearon sus ojos me ayudó en entender que realmente quería verlo y estaría preparada para todo, pero dudaba que la palabra todo incluya a los hermanos Souma.
—Créeme—dije juntando más la puerta tras de mí—, es por tu propio bien.
— ¡Oh, vamos!—dijo al mismo tiempo que pasaba debajo de mi brazo empujando la puerta.
El movimiento fue tan rápido que apenas pude reaccionar. Cuando quise alcanzarla ella estaba en la sala sólo con sus medias, habiendo dejado ya sus zapatillas en la entrada.
—Utau, no—dije abrazándola por la cintura, intentando sacarla lo más rápido posible.
Sentí como todo su cuerpo se tensaba y cuando giró su rostro para mirarme noté sus mejillas sonrojadas. Realmente me sorprendí al ver sus ojos abiertos más de lo normal y su boca ligeramente abierta. Fue tarde cuando me di cuenta que pude haberla llevado cargada de esa manera a la entrada nuevamente, pues las miradas de mis hermanos ya se sentían en el ambiente.
Grande fue la sorpresa de la idol al caer en cuenta de que no sólo era yo, si no que tenía hermanos y eran cuatro, hombres y mayores que yo.
Los ojos de los mayores estaban desmesuradamente abiertos, obviamente no se esperaban que de todas las chicas del mundo fuera Hoshina Utau la que aparecería en la puerta de nuestro domicilio. Pero así era y no había nada para ocultarlo por más tiempo.
— ¡HOSHINA UTAU!
Fue Unkai el que rompió el silencio que había inundado la habitación en ese momento, y fue el primero que se acercó a asegurarse de que no era una ilusión.
Y otra vez mis reflejos no fueron los de siempre, porque me encontraba en el suelo y mis cuatro hermanos estaban rodeando a la rubia. No escuchaba con claridad lo que le decían, tampoco podía ver cómo reaccionaba ella porque ellos eran más altos. Así que me paré como pude y fui por el lado de Rento quien era casi de mi edad para poder salvar a la damisela en peligro.
— ¡Dejen de atosigarla! ¡Dan pena!—dije al mismo tiempo que la tomaba de la mano y la jalaba hacia mí, provocando que chocara levemente y quedara con su cabeza en mi pecho.
Todos se quedaron en silencio nuevamente, mis hermanos mirándome y Utau sin hacer nada más que seguir como estaba. La solté inmediatamente, por miedo a que tal vez la había sujetado muy fuerte y la había lastimado.
— ¿Utau?
El miedo me inundó por completo cuando no me respondió, tal vez ahora no quería verme nunca más porque creí que era igual de neandertal que ellos.
—Utau, yo-
Pero la risa que se escuchó en la sala fue en definitiva una que no me esperaba, no la había visto reír nunca de esa manera. La melodía más hermosa que había escuchado jamás, sus ojos estaban cerrados y se estaba sujetando el estómago. Sus perfectos dientes blancos se lucían con cada risa y sus pómulos estaban ligeramente sonrojados. La imagen por la cual cualquiera de sus fanáticos podría matar y yo la tenía en vivo y directo, justo en frente de mí, a pocos centímetros y en la comodidad de mi hogar.
—Tienes…—dijo tomando aire, mientras se limpiaba las lágrimas que brotaban de sus ojos—…tienes unos hermanos… muy graciosos—dijo terminando su frase con una sonrisa.
En fin, gané la primera competencia de ramen que tuvimos, me la pasé genial. A pesar de que ella insistió en volver a mi casa y mis hermanos estuvieron detrás de ella hasta que se fue, pero lo importante es que parecía estar divirtiéndose con sus comentarios… sobre todo con los vergonzosos comentarios sobre el menor de los Souma: yo. Cuando volví después de haberla dejado en su casa, no me dejaron dormir hasta que les contara todo… Sentí que había cometido una especie de crimen. Además me criticaron por ser un mal hermano y no confiar más en ellos.
La última semana de clases fue parecida a la penúltima, todos nos miraban raro a Utau y a mí por pasar tanto tiempo los dos juntos. También era raro que Rima haya comenzado a rechazar a tantos chicos o… Yaya, eso fue lo más sorprendente, pero confié en las palabras de la rubia que me dijo que no me preocupara. En ese momento, yo sólo pensaba en la idol, los demás no importaban mucho para mí en esos días. Definitivamente su sonrisa era una que no me gustaba perderme en las mañanas… Una sonrisa que me encanta provocar siempre, o al menos, la que creí que provocaba siempre.
— ¡Hey!—dije poniéndome delante de la rubia que parecía más entretenida en lo que estaba escuchando que en lo que estaba delante de ella.
Una linda sonrisa ladina surcó su rostro y de esta manera se quitó los audífonos.
—No te pongas esos a alto volumen—dije soltándola—, quedarás sorda y ya no serás una idol.
—Ha-ha-ha… muy gracioso—dijo tomando su celular y metiéndolo en su mochila.
—Hablo enserio. Por cierto… hablaba enserio sobre salir después de clases.
Había mencionado aquello cuando después de nuestra primera cita habíamos ido a comer ramen, parecía que en verdad no seguía una dieta de idol.
— ¿Si? ¿No será que me estás retando?
— ¿Huh? ¿Qué insinúas Hoshina?
—No me rendiré tan fácilmente…—dijo haciéndome a un lado para entrar—…ten por seguro que esta vez no perderé.
— ¿Dos de tres?—pregunté sonriendo.
—Hecho.
Esa rubia era interesante en todo sentido, no era engreída como se decía, no era creída, no era superficial y no tenía ni un solo pelo de tonta. El día que habíamos salido los dos solos porque Yaya estaba enferma había sido muy extraño y fuera de lo común. Comenzando con que por fin tuviera una cita, después resultó que ella también tocaba el piano, no jazz, pero tocaba el piano. Le gustaba el ramen. Era pésima respecto a los deportes y muy observadora. Definitivamente me gustaría conocerla un poco más antes de viajar.
—Bien chicos, pueden salir…
La hora de almuerzo había llegado al fin y antes de que pudiera ir en busca de Hoshina, me detuvieron los del equipo de futbol.
—Oi… Tenemos solo esta semana para jugar, ¿te vas a ir a ligar en vez de jugar?
— ¿Qué hablas?
Se rieron de mí unos segundos antes de hacerme jurar que bajaría a jugar con ellos.
—Así que te irás…
Sonreí cansado ante la cantante, provocando que ella soltara una casta risa.
—Voy a ir a verte dentro de un toque—dijo guiñándome un ojo—, da lo mejor de ti—dijo antes de voltearse y salir del salón.
Sentía algo por la rubia, muy fuerte, algo que no sabía expresar claramente. Aunque tal vez sólo fuese una ilusión, un amor platónico, porque ella es lo más parecido y sería lo más indicado.
Tal vez no me gusta enserio, es solo uno de esos caprichos que usualmente tengo… pero sí que me causa interés, ella y todo lo que hace y como se desenvuelve. Es totalmente distinta a como cuentan algunas personas, puede ser por eso que me sienta interesado.
— ¡Kukai!
Pateé la pelota al medio campista y seguí corriendo.
Sion, se parece a ella, excepto porque aparentemente ella tiene un carácter más fuerte y se nota más… ¿melancólica? Pero que tocara el piano definitivamente provocó que mi corazón se detuviese, me recordó tanto a la castaña que por un momento quería sentarme a su lado y escucharla más de cerca. Y luego desperté y era Utau quien tocaba música clásica.
— ¡GOOOOL!
No sé cuantos chicos se me lanzaron encima gritando como histéricos, el partido estaba siendo complicado.
—Mira quien te mira~—canturreó uno de los chicos de mi equipo.
La mirada de la idol me resultó más hipnotizadora que el día que nos quedamos mirándonos en su primer partido. Aquella mirada me había atrapado profundamente, entonces entendí que no sólo por su cuerpo se guiaban sus fanáticos si no también por los amatistas que tenía como ojos.
Su sonrisa se ensanchó al mostrarle mi pulgar, fue algo tan instantáneo que parecía que se había vuelto costumbre. Algo ilógico pues sólo nos hemos comenzado a conocer mejor hace una semana.
— ¡Chicos cuídense! Kukai está motivado—bromeó el arquero del equipo contrario antes de tomar el balón para lanzarlo fuertemente.
No podía negarlo, porque no era del todo mentira.
El partido acabó y los tutores de último año nos dieron las dos últimas horas libres, pero yo sinceramente estaba rendido respecto a los juegos en este momento. Es una forma de decir claro, ni que estuviera mal para dejar los juegos. Me sentía más cansado de lo normal en realidad y tenía demasiado calor y me sentía muy pegajoso.
Genial, la imagen que a todo chico le encanta tener frente a alguien que le interesa.
—Buen partido.
Levanté mi rostro y la encontré con sus ojos fijos en mí. No parecía asqueada pero tampoco es como si estuviese impresionada –en el buen sentido de la palabra- conmigo.
Asentí con una sonrisa y luego soplé tan fuerte que mis cabellos castaños se separaron de mi frente. En serio estaba todo sudado. Cerré mis ojos y agité ligeramente mi polo en un vano intento por darme aire.
—Aj…—dijo oliéndome a mí mismo—Doy asco.
Ella sonrió y soltó una casta risa.
A decir verdad, me gustaría haber podido leer su mente en ese momento y saber que pasaba exactamente por su cabeza. Aunque puede que simplemente estuviera jugando conmigo como ella misma me lo ha confesado hace unas horas. Sin embargo, si les soy sincero, no me arrepiento de nada de lo que ha pasado, me gustó pasar tiempo con ella a pesar de que resultó que todo era una farsa. Como me gustaría haber rechazado su oferta de ir con ella en vacaciones.
Rima.
Un pequeño jueguito, había dicho ella, pero esto no había comenzado como un juego para mí, era venganza… Amu no tenía por qué saber la razón, ni mucho menos Utau, Yaya lo sabe porque ella pasó lo mismo que yo en cierto modo pero… Yo lo había ayudado a él a acercarse a Amu y decirle la verdad sobre Nadeshko, yo lo había ayudado y siempre sido un apoyo incondicional y no me gustaba ni nada pero… Tengo sentimientos, ¿no? No me gusta que me dejen de lado después de que haya estado a mi lado en un momento tan difícil, como lo fue ir a la boda de Nikaido. Y OJO, para que lo dejemos claro: A MI NO ME GUS TA BA FU JI SA KI NA GI HI KO AN TES DE VIA JAR.
Volviendo a casa de mis padres quienes habían decidido darse una nueva oportunidad, me encontraba tan emocionada y con una extraña sonrisa en mi rostro. Iba a pasar el verano lejos de mis padres, algo que en realidad deseaba desde hace mucho tiempo y esta vez no podrían negarse. Pero al llegar a mi casa y encontrar sola a mi madre con el celular en la oreja y sus cejas fruncidas… la persona con la que estaba hablando debía de ser mi padre.
Salí de la casa antes de comenzar a escucharla, habían estado de esa manera hacía ya dos días. Ir a casa de Amu ese viernes había sido la oportunidad perfecta para quitarlos de mi mente, creo que debí preguntarle si me podía quedar a dormir. El punto es: terminé en un árbol de cerezos muy peculiar.
Esto es deja vu.
Hace unos años había venido aquí cuando este árbol no había florecido aún, ese día había sido doloroso. Ver a mis padres separarse y mentirme aún sabiendo que ya no era esa pequeña niña que ellos creían. Había estado enroscada como un armadillo y Nagihiko había estado pasando por ahí, al final fuimos a ver flores de durazno y… Es una historia que me rehúso a recordar.
Esta vez el árbol de cerezos esta bellísimo.
—Qué bonito está esta vez—dijo una voz masculina a mis espaldas—… es lo que estás pensando, ¿no?
No tenía que voltear para saber quién era el que había dicho eso, tampoco es como si le fuese a responder.
— ¿Rima-chan?
A veces pienso que lo que quiere es que en serio lo odie, por qué es que tiene que ser así siempre con todas las chicas. ¿Que no le basta Amu? Porque es eso lo que me dio a entender desde hace ya muchos años.
— ¿Rima…chan?
Las chicas no son de piedra, tal vez he podido parecerle eso alguna vez pero no es así, tengo sentimientos. Cuando alguien te dice cosas como las que me dijo ese día o cuando sonríe contigo y trata diferente… o al menos eso es lo que yo creía. En definitiva, descubrir que una persona es así con todo el que te rodea… ¿qué te hace pensar?
—…oi Rima-chan…
Me duele pensar que si quiera pensé que era buena persona y que podía ser algo importante para mi hace algunos años. Pero ahora él no es de mi incumbencia, no tengo porque ser linda con él cuando él más que nadie sabe que me gusta ser sincera.
Porque mis sentimientos estarán sellados hasta nuevo aviso.
—Rima-chan… estás-
—Ni siquiera se te ocurra preguntarlo maldito mujeriego—dijo mirándolo a los ojos como hace tiempo no hacía.
— ¿Eh…?
Me giré y me dispuse a caminar.
—Espera yo-
— ¿Tú qué?—pregunté encarándolo nuevamente.
— ¿Por qué todo se tornó de esta manera? ¿Cuándo fue que paso? ¿Qué hice para que me volvieras a odiar en secundaria?
Abrí mis ojos incrédula.
— ¿Qué: qué hiciste?—pregunté mirando fijamente su rostro aún guardando la calma—. ¿Te pareció poco olvidarte de mí? ¿O si quiera ignorar todo? No soy de piedra Fujisaki, tengo sentimientos al igual que todas las chicas que te rodean, igual que Amu— estaba tan calmada que me parecía extraño —. Tengo un corazón… o al menos lo tenía y no sabes lo mucho que me arrepiento de haber venido aquí hace años y encontrarme contigo, de haber aceptado guardar tu secreto a una de mis mejores amigas y lo mucho que me llegaste a gustar. Porque enserio me gustabas—dije encogiéndome de hombros mirando como sus ojos eran los que se abrían ahora—y luego recordé que solo tenías ojos para mi mejor amiga, que curiosamente había sido tu mejor amiga también…
Se sentía raro decir esto sin gritarlo, como lo había visto en los dramas.
—Pero ahora, ni odio siento por ti, no siento nada por ti… o tal vez es que el odio es un sentimiento tan fuerte que me rehúso a sentirlo por ti… Y… y…
— ¿Tus padres están bien?
Todo lo que le dije… ¿y él solo pregunta eso?
— ¿Y eso a ti que te importa?—pregunté más consternada que antes.
— ¿No lo están verdad?—dijo acercándose.
—No te interesa—dije aún en mi lugar dije sin perder la calma yo.
— ¿Están bien?
Su pregunta fue tan calmada y estaba a punto de explotar que no se ocurrió otra cosa.
—Sí, están bien.
—Entonces, ¿por qué lloras?
Parpadeé un par de veces, antes de llevar mis manos a mis mejillas, encontrándolas húmedas.
Mierda.
—No están bien—dije quitando la humedad de mi rostro.
—Hmm… Me lo supuse—dijo con su tono calmado.
En un instante sentí un calor corporal llenarme, no era el calor que mi propio cuerpo proporcionaba. Era un abrazo. Su abrazo.
Recién en ese momento me daba cuenta de lo mucho que había crecido, mi cabeza quedaba justo en su pecho. Yo tenía la estatura exacta para poder escuchar como sus latidos se aceleraban, sabiendo que en ese preciso instante no era Amu la causante de esos latidos… Lo era yo.
—Suéltame—dije suspirando, me sentía a gusto, en realidad había estado queriendo un abrazo desde hace dos días.
—No, un rato más—dijo mientras llevaba su mano a mi cabeza y me acariciaba sutilmente el cabello—. Vamos, te acompaño a tu casa.
Recordé a mi mamá gritando por su celular y supuse que ahora no sólo peleaban por la línea telefónica si no frente a frente.
—No.
— ¿Qué piensas hacer?
—Llamar a Utau o Amu… Aunque Utau va a estar ocupada—dije recordando que Yaya la iba a ayudar—, Amu es la mejor opción creo…
—Hmm… ¿no quieres…?
— ¿Qué?
Levanté mi rostro y lo encontré con sus mejillas sonrojadas.
—Te ves ridículo…—dije sin poder evitar soltar una risa.
Frunció sus cejas por un momento y suspiró profundamente antes de volver a mirarme.
—A mi no me molesta si tu pasas la noche en mi casa…—dijo, aunque de inmediato negó lentamente con su cabeza y la dejó caer a un costado con una sonrisa—es solo una opción, no te vayas a molestar.
Curioso.
—No me importa si no molesto—dije encogiéndome de hombros, volviendo a apoyar mi cabeza en su pecho, sus latidos se habían acelerado incluso más que antes.
—No creo que a mi madre le importe—dijo con esa calma que destacaba en él hasta ahora.
Caminaba el delante y yo sujetando el filo de su suéter azul, me había negado rotundamente a tomarlo de la mano. Y él se había dado por vencido.
Tuvimos que cruzar el centro comercial, pues me dijo que su madre le había encargado algo y él se había desviado en el camino terminando en el lugar donde me encontró.
No tomé importancia y lo acompañé a una tienda donde vendían prendedores de cabello, pero no cualquier tipo de prendedores. Si no de esos que se ponían al bailar, bonitas flores en cada uno de ellos, aunque la mayoría tenía flores de cerezo. Algunas eran artificiales y otras no.
—Mi mamá bailará en el teatro el próximo miércoles… Quería regalarle algo.
—Tu mamá parece una verdadera Yamato Nadeshko…
—Sí… yo también lo creo… a veces—dijo sonriendo tiernamente…
¿Tiernamente? ¿Por qué pienso en esto? ¿Por qué si quiera me detengo a pensar en por qué lo pienso?
De pronto vi un cartel inmenso en donde estaba una bella mujer sonriendo de una manera muy sugerente, incluso podría llegar a pensar que podría tener unos veinticinco años. Obviamente no, porque sé de antemano que es la madre del joven que está a mi lado.
—Pienso que le quedaría bien el melón o blanco… combinaría con sus ojos—dije sin darme cuenta, de alguna manera no pude aguantar aquel comentario.
— ¿Lo crees?
Suspiré rendida y asentí antes de dejar de mirar el gran poster que había frente a mí.
—Te haré caso entonces, Rima-chan.
Mientras que él se dirigía buscar ese prendedor de cabello, yo me dirigía a la puerta de salida… estar en un lugar en el cual todo giraba prácticamente en torno a él no era buena, al menos no para mí.
Pero un objeto llamó mi atención, eran un traje rosa pálido, con una con bordes lilas y flores pequeñas en algunas esquinas. Encima de este había un bello prendedor de cabello de flores de sakura, que de alguna manera se veían un tanto diferentes en aquel accesorio. Por un momento pasó por mi cabeza cómo me vería vestida con aquella vestimenta y un par de abanicos… ¿Ya acabaste de fantasear?
Negué violentamente mi cabeza e intenté sacarme las imágenes que habían aparecido, porque sabía, muy en el fondo de mí, que había pensado en ello debido a que Amu me contó que una vez "Nadeshko" la invitó a su casa y bailaron juntas.
— ¿Nos vamos?—preguntó Nagihiko detrás de mí.
Asentí dejando atrás aquel traje que había llamado tanto mi atención.
No importa… Su casa, su casa era… una de esas casa antiguas de estilo japonés. Me dijo también que era una escuela de danza japonesa, por eso parecía tan grande. Aunque en mi opinión, aún si no hubiese una escuela al otro lado sería igual de grande. Al llegar, una señora mayor que lo saludó algo preocupada salió a nuestro encuentro, estaba vestida con un yukata verde oscuro y su cabello gris iba recogido.
— ¡Señorito! ¿Se puede saber a dónde se fue esta vez?—dijo la señora mirando hacia arriba.
—Tía…
Si me lo preguntan, la escena fue de lo más cómica, pues la expresión que puso él fue la de un niño que es reprendido por un adulto. Tuve que juntar toda mi fuerza de voluntad para evitar reírme, pues la diferencia de estaturas no favorecía la escena.
Él le explicó brevemente que había ido a casa de unos amigos y de allí se había ido al centro comercial a comprar el obsequio. Me presentó sonriente a su ama de llaves-que fue lo que me dijo después- y ella me brindo una sonrisa sincera e hizo una pequeña reverencia. A los pocos segundos pude ver a su madre, a quien la había visto pocas veces, una de esas porque había acompañado a Amu a ver a "Nadeshko" presentarse hace algunos años. Pero ahora que la tenía delante de mí… Su madre definitivamente parecía una mujer idealizada… Nadeshko, parecía lo que habían señalado los estereotipos de mujer perfecta japonesa.
La señora Fujisaki me sonrió animada y me invitó a pasar, insistiendo en que me sentara con ellos a comer. De solamente entrar me presentó a todos los que estaban ya sentados a la mesa, bastantes platos y bastantes personas. No recuerdo con claridad los nombres pero estoy segura de la mayoría era familia y algunos apoyaban en la academia de baile y la casa.
Me sentó casi al final, donde estaba sentado el padre de Nagihiko, quien estaba a la cabeza, a un lado se sentó su esposa y al otro el primogénito. Al lado de él me senté yo, y al frente de mí estaba su tía quien había salido a nuestro encuentro.
Todos comenzaron a comer una vez estábamos sentados y en silencio.
La comida estaba deliciosa, la mamá de Nagihiko me comentó que su hijo siempre había sido bueno en la cocina y usualmente apoyaba cuando tenían que hacer el almuerzo o la cena. No me sorprendió que él se sintiese apenado por como su madre alardeaba de él orgullosa. Aunque en mi opinión, sería grandioso tener a un hombre que pudiese cocinar, para alguien como yo que es un cero a la izquierda en la cocina. Claro que Nagihiko no estaba como candidato en ese entonces y me limité a pensar en que alguien así sería un buen marido.
El almuerzo terminó y algunos de los que me presentó Fujisaki-san, los que ayudaban en la casa, se levantaron y fueron llevando los platos a donde supuse estaba la cocina.
Mientras que nos quedábamos, los cinco del extremo, en completo silencio y todos se iban yendo y la mesa vaciándose.
— ¿Y, bien?—inquirió la peli violácea con su mirada fija en su único hijo.
Después de un intercambio de miradas entre los Fujisaki, en las cuales me miraron unas cuatro veces, y mientras que la señora al frente mío se limitaba a beber tranquilamente su té al igual que yo. Parecía que habían hablado con sólo esas miradas.
—Pues, quería hablar de eso—dijo sin apartar la mirada de su madre.
—Mashiro-san, ¿puedes acompañarme a la sala?—dijo poniéndose de pie la ama de llaves, hice lo que me dijo y caminé detrás de ella, dejando atrás al trío Fujisaki.
Lo último que vi antes de salir, fue la sonrisa calmada con la que me despidió Nagihiko…
Una vez afuera, su tía se arrodilló detrás de la puerta y la cerró, no pasó más de un minuto y me tomó de la muñeca rápidamente. No tuve tiempo de protestar y ya estábamos detrás de otra puerta después de haber volteado unas tres veces entre los enormes pasadizos.
—Disculpe, pero que-
—Shh…—dijo poniendo su dedo índice sobre su boca en señal de silencio, para luego señalar el interior de la habitación, había abierto –sólo- un poco la puerta.
Cuando pude ver en el interior me di cuenta de que otra puerta se abría al frente y pasaban la madre de Nagihiko junto con él. Se sentaron uno frente al otro, pero ninguno mirando en mi dirección, por lo que podía ver a ambos mirándose el uno al otro.
—Entonces, Nagihiko, ¿a qué se debe la presencia de Rima-chan?
—Pues, tuvo un problema y no tiene donde quedarse, yo le dije que podría quedarse aquí.
— ¿Entonces, asumo yo, dejarás tus practicas por una chica… otra vez?
Cuando lo dijo no pude evitar recordar que Amu me había contado una vez que vino a casa de su querida amiga: "Nadeshko".
—No luce sorprendida—dijo de repente la señora al lado mío con una sonrisa cómplice—, parece que el joven amo le ha contado más cosas de las que creí.
Sonreí sin poder evitarlo.
—Parece que si—dije devolviendo mi mirada a la habitación.
Nagihiko cerró sus ojos y suspiró.
—No planeo, si es a lo que te refieres, dejar mis prácticas… además Rima-chan no será una carga—dijo volviendo a mirar a su madre.
—Pero esta vez es diferente, no eres Nadeshko y no tienes diez años—dijo manteniendo su mirada firme.
—Lo sé, madre, pero ya le dije que se quedaría aquí, no puedo dar vuelta atrás.
Mi sonrisa no se borró, de alguna manera no me daban ganas de golpearlo… bueno, tal vez sí, pero después me encargaría de eso.
—Es la segunda vez que veo al joven amo tan decidido.
—La primera vez fue con Amu, ¿verdad?
—Pues…
No necesitaba que me lo dijera, era obvio a quien se refería y sinceramente no necesitaba que me lo dijera en ese momento.
—Nagihiko—llamó su madre cerrando sus ojos y poniéndose de pie—, asegúrate de que tu… amiga, pase un buen rato aquí—dijo sonriendo en mí dirección, antes de cerrar la puerta del otro lado, pude distinguir que me guiñaba el ojo izquierdo.
—Pues parece que ya nos había descubierto—dijo dejando escapar una sutil risa la mujer a mi lado.
Lograr confianza con él ese día era algo que había planeado bien en pocos segundos, ir a su casa y conocer a su madre tal vez no, pero lo hice. Y según su madre soy la primera chica que Nagihiko le presenta, claro que Nadeshko ya le había presentado a Amu… pero según su madre yo era la primera. En fin, almorcé en su casa, mis padres no me llamaron si no hasta cuatro horas después. Descubrí ciertas cosas nuevas de él, como que ya no le gustaba Amu, o al menos eso notaba cuando hablábamos. Cuando teníamos doce toda la conversación en torno a ella, esa vez fue diferente. Era él hablando de muchas cosas excepto la peli rosada. Toda su atención era mía y de eso sacaría algo de provecho, ya que yo no saldría lastimada… eso era lo que pensaba.
¿Qué les pareció hasta ahora? ¿Les gustó o no? Porque sino lo cambio a como estaba originalmente, aunque personalmente no me gustó mucho la primera versión.
GRACIAS POR LEER *arrodillándose y estrellando su frente contra el suelo* Y MIL DISCULPAS OTRA VEZ :'D
Y bien, quedaron dudas... ¿qué pasó exactamente entre Amu e Ikuto? ¿Cómo Rima se llegó a enamorar? ¿Qué rayos le hizo Kukai a Utau? Y eso que todavía no ha narrado Nagi ni Yaya, a Kairi lo dejaré a un lado por el momento porque no tengo muy en claro como podría meterme en ese pesonaje. Cualquier duda respecto al personaje la puedo aclarar si es que me dejan un review o envían un mensaje.
ATTN. Kiriha-chan
PD: Esperen al siguiente cap que no tardará ;)
