DISCLAIMER: Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada, Toei y a quien más corresponda, pero a mí no (ya que si eso pasara sería millonaria, pero no). Sólo hago esto por amor al arte y a este anime/manga.
Esta historia es una continuación de mis fanfics "La Princesa y la Máscara" y "Me Gusta Cuando Callas"
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El Problema de Amarnos
Por Aquarius-chan
Capítulo 4: Problemas en el Santuario - Parte 1
Ya había pasado un mes desde la noticia. Solo conocía esa información la orden dorada y los caballeros de Bronce que siempre acompañaban a la diosa, quienes no se tomaron muy bien la buena nueva. Por supuesto que el caballero se tuvo que contener las ganas de arrojarlos uno por uno al Yomotsu, no solo por Athena, sino porque, entre sus compañeros, dos eran maestros de esos "insolentes".
Los regalos no tardaron en llegar. Como no sabían si era niño o niña, les daban ropas o juguetes que podía usar sin importar el sexo del bebé. Pero aun así, todos preferían que el futuro hijo de Máscara de Muerte sea niño. Un "sobrinito" con quien jugar y para enseñarle ciertas cosas que las niñas no podían aprender. El italiano, Afrodita y Mu eran los únicos que se hacían a un costados con esa idea, después de todo su madre era Athena y su "abuelo" el Patriarca, una muy mala combinación.
El vientre que la peli lila mostraba apenas se mostraba, pero se veía hermoso desde el punto de vista del cuarto guardián. No se permitía perderse una visita al médica y, en cuanto llegaban, todos lo acorralaban y lo interrogaban hasta con la pregunta mas innecesaria que podían hacer.
Pero, fuera de ese contexto lleno de felicidad y compañerismo, había alguien que aun no estaba feliz con la idea.
-Si sigues frunciendo así el ceño te saldrán arrugas, y eso que aun no tenemos edad como para que sea así - rio Kanon.
-No estoy para bromas - se quejó Saga - ¿Por qué no vas allí con ellos y piensas qué le regalarás en los próximos días?
-No es mala idea, pero tengo la obligación como gemelo de acompañarte y tratar de hacer que te molestes para que saques de tu rostro esos gestos llenos de amargura - se sentó a su lado - Tienes que superarlo.
-¿Cuántas veces tuvimos esta conversación y no obtuviste resultado alguno? - cuestionó y se acomodó en el sofá para mirarlo directamente.
-Lo sé, pero se aman, tendrán una hija, son felices - pensó como seguir - No fuiste el único que fue rechazado Saga, tengo entendido que el Pegaso también y míralo, está allí alegre felicitando a nuestro compañero y llenándolo de buenos deseos - vio como iba a hablar, pero lo interrumpió - Y tú ni siquiera te confesaste, solo te mantuviste callado.
-Eso es porque la respeto.
-Si claro, por eso pensabas en revolcarte con ella en tu cama - vio la mirada sumamente amenazante de su gemelo mayor - ¿O me vas a negar eso? No te enojes por escuchar la verdad - suspiró - No soy un experto en romances, pero en tu lugar trataría de superarlo, de buscar a alguien más. Ni siquiera estás del todo viejo, digo tenemos la misma edad solo eres... - trató de recordar - ¿Diez minutos?
-Si diez minutos - afirmó.
-Bueno, diez minutos mayor que yo. Tenemos 29 años Saga, no te vas a deprimir porque una chiquilla que además es - abrió los ojos y simuló espantarse - DIEZ AÑOS MENOR QUE NOSOTROS MALDITO PEDÓFILO - rio ante el gesto de su hermano.
-Eres un idiota - lo golpeó en el hombro y sonrió al ver como se lo sobaba porque parecía haberle dolido en serio.
-Bueno, no te pongas violento. Pero hablando en serio, tenemos mucho por qué vivir Saga - se levantó del sofá - Trata de ponerte feliz de que al fin ese infeliz sádico loco asesino bueno para nada encontró la felicidad y podrá armar su familia - apoyó su mano en el hombro del mayor - Ambos conocemos su historia y sabemos que se merece esto para calmar su alma.
-¿Sabes? En todos estos años jamás pensé que tú me darías una lección de vida - sonrió.
-Eso es porque un grupo de adolescentes no iban corriendo hacia ti pidiendo consejos de todo tipo. Y tu tiempo como Patriarca no cuenta, estabas siendo manipulado - rio y comenzó a caminar.
-Gracias Kanon - susurró.
Su hermano tenía razón, pero sería difícil. En ese tiempo, desde que volvió a la vida, había amado a esa "chiquilla". La acompañó y ayudó en lo que pudo. Se enamoró de esa personalidad dulce y amable pero a la vez aguerrida e intensa que tenía la diosa. Y ahora estaba esperando un hijo de aquel que no dudó en traicionarla. No podía creer que Máscara de Muerte la amara en serio. Tal vez estaba demasiado celoso y encaprichado, pero ¿y si no se equivocaba? El historial del cuarto guardián era muy oscuro y daba pie a la duda. No se podía arriesgar.
El grupo de dorados, vestidos con sus ropas de entrenamientos ya sucia, se encontraban sentados a un costado en el coliseo. Todos hablan amenamente y de a rato reía animados.
-¿Ya saben que nombre le pondrán? - preguntó con su característico tono serio, pero en menor medida a la normal, Camus.
-Aun no - respondió Máscara de Muerte - Ni siquiera sabemos si será niño o niña.
-Por supuesto que será niño - retrucó Aioria.
-¿Y por qué estás tan seguro? - preguntó calmadamente Shaka.
-Pues porque...
-Porque así será, nosotros lo sabemos - interrumpió Kanon.
-No se ustedes, pero yo tengo el presentimiento de que será una niña - agregó Afrodita.
-Cállate - Milo le tapó con sus manos la boca - No digas esas cosas, a ver si no terminas teniendo razón.
-Saca tus manos de encima de mí o amaneces atravesado por rosas blancas - amenazó mientras lo empujaba - Solo tengo ese presentimiento.
-Bueno Afro, si es así - suspiró Aldebarán - Esa niña nunca tendrá novio ni amigos porque Máscara los matará - el aludido rio.
-¿En verdad creen que yo sería capaz de hacer eso? - Su típica sonrisa sádica que le salió inconscientemente mientras todos asentían - Bueno, tal vez haga correr un poco de sangre, pero nada del otro mundo, nada que no hubiera hecho antes - hizo gestos con su mano indicando que le restaba importancia.
-No se por que imagino que te la pasarías mucho tiempo en el Yomotsu - rio Mu.
-Me pregunto por qué todos creemos lo mismo - respondió Aioros recibiendo una afirmación por parte de todos menos del italiano que hizo un gesto de actuada molestia.
Todos reían animado, hablando del tema pero teniendo cuidado de que los que desconocían del tema se enteraran quien era la mañana estaba cada vez más cerca del mediodía y, poco a poco, la orden dorada se fue separando hasta deja solos al cuarto y al doceavo guardián.
-¿En verdad crees que será niña? - reprochó el peli azul.
-Tengo ese presentimiento - respondió el sueco - No se por que, pero lo siento así.
-Yo quiero que sea niño - protestó.
-Bueno amigo - se levantó - Lamento decirte que esas cosas no las puedes elegir. Y no pienso ayudarte a asesinar a alguien - comenzó a caminar dando pasos al lado contrario para luego frenar y mirar a su amigo de reojo y mostrando una risa cínica - Claro a menos que le haga algo, ahí si te ayudaré a desaparecerlo.
Como respuesta recibió una sonrisa similar a la suya y sin mas que decir siguió su camino. Máscara de Muerte sacó una goma de mascar de su bolsillo. No le había sido fácil dejar el vicio del cigarrillo, pero esa golosina le había sido de ayuda al igual que las amenazas de sus compañeros. Pero valía la pena. Sin que se diera cuenta, Saga se fue acercando mientras él se estaba quedando dormido.
-Máscara despierta - ordenó.
-Saga, ¿qué sucede? - preguntó medio dormitado - Estaba durmiendo.
-Lo se. Tenemos que hablar - el italiano se sentó.
-Hace un mes estoy esperando tener una charla contigo - comentó con una seriedad inusual en él - Aun así espero que entres en razón y que no sigas creyendo que llevo algo entre manos.
-De eso vine a hablar. ¿Qué traes entre manos? - el cuarto guardián se levantó molesto.
-Saga, no hay nada peor que un ciego que no quiere ver - se acercó a su vecino - Deja de molestarme con estas idioteces y déjame en paz por favor - se dispuso a marcharse pasando por al lado del gemelo mayor pero él lo detuvo agarrándole del brazo.
-Estás trayendo grandes problemas al Santuario y no te interesa - apretó su mano generándole un ligero dolor al de ojos azules - Tú no amas a Athena.
-¿Cómo te atreves a decir eso idiota? - trató de soltarse pero no podía porque el mayor había elevado el cosmos lo suficiente como para aferrarse a él - Ya suéltame - se estaba molestando.
-¿Cómo me atrevo? Si la amaras ni siquiera la hubieras tocado - sintió como su compañero elevaba el cosmos lo suficiente como para provocarle un pequeño ardor en la mano y haciendo que lo soltara.
-Pensé que la olvidarías - rio al ver el rostro sorprendido del geminiano - ¿O pensaste que nunca me di cuenta el como la mirabas?
-¿Qué dices? - trató de excusarse - Yo jamás...
-No Saga, no trates de refutarme - se paró quedando frente a frente con el griego - Si yo no hubiera tocado a Athena tal como lo dijiste, tú lo habrías hecho y lo se muy bien. Fuiste muy obvio - se giró dispuesto a marcharse - Así que deja de lado las hipocresías porque no van bien contigo.
-Eres un maldito - elevó nuevamente su cosmos. Tanto el de Cáncer como los demás caballeros, aprendices y soldados notaron eso - ERES UN MALDITO.
Después de gritar eso, Saga arrojó un puño que Máscara de Muerte apenas pudo esquivar, luego otro y otro hasta que uno le asestó en el pecho dejándolo momentáneamente sin aire. Agradecía el hecho de saber que el griego no llevaba su armadura puesta porque sabía que, si lo hacía, lo hubiera matado. Una multitud de habitantes del Santuario se fue acercando, una cosa era verlos enfrentarse en un entrenamiento pero otra cosa era que luchen en serio.
-Saga no quiero pelear contigo - avisó el italiano - Por favor detente.
Pero cuando vio como se acercaba peligrosamente, dio un rápido movimiento dándole una fuerte patada en el lado izquierdo de las costillas arrojándolo al piso. Sin pensarlo dos veces, se levantó y ambos comenzaron un combate cuerpo a cuerpo.
Golpes iban y venían, golpes que se esquivaban y que se estrellaban contra el cuerpo del otro. Pero la preocupación en la muchedumbre apareció cuando empezaron a utilizar sus ataques, por lo que elevaban en gran magnitud su cosmos.
En un momento se separaron, ambos estaban agitados y les brotaba por algún lugar de su cuerpo sangre. Pero sabían que aun no utilizaban toda su fuerza, fuerza que comenzaron a utilizar.
El elevado cosmos estaba alertando a todos en el Santuario. Máscara de Muerte sabía que si Saga se lo proponía, lo asesinaría en un abrir y cerrar de ojos, pero no se lo iba a permitir. Cuando noto que se ponía en posición para realizar la Explosión de Galaxias, preparó sus Ondas Infernales dispuesto a arrastrarlo al Monte Yomotsu. La colisión sería inevitable. Ambos arrojaron sus técnicas dejando a todos impresionados y aterrados por el posible resultado. Una enorme explosión se hizo presente, cubriendo con polvo todo el lugar e impidiendo ver como terminó todo.
Afrodita iba caminando tranquilo hacia su templo, iba a buscar su armadura, después de todo tenía que hacer la guardia vespertina y no quería llegar tarde. Se encontraba ya llegando al tercer templo, donde se encontró con uno de sus habitantes.
-Afrodita, creí que estarías con Máscara - se sorprendió.
-No, él tiene guardia a la noche y yo ya estoy llegando tarde a la mía - respondió - ¿Por qué?
-No, por nada, solo pensé eso - calmó - Oye, sabes la que se te viene encima si llega a ser una niña, ¿no?
-La misma que se les avecina a ustedes si se atreven a atacarme - rio - Además yo también preferiría que fuera un niño para que lo podamos hacer jugar y no soy el único que piensa que será niña.
-Pero fuiste el único que lo dijo en voz alta - aclaró.
-En eso tienes razón, aun así no es motivo como para pedir mi cabeza - rieron los dos - ¿Y Saga?
-Saga se fue hacia el coliseo.
-Máscara quedó allí, creo que iba a descansar un poco - se preocupó - Saga aun sigue...
Pero los cosmos de sus compañeros mencionados los interrumpió. Sabían lo que le pasaba a Saga y lo que sucedería si Máscara se atrevía a responder a sus comentarios de la manera que él solía hacerlo. Ambos se miraron preocupados y, sin mediar palabras, se echaron a correr hacia el coliseo de donde ellos sabían que provenían ambas energías.
Corrieron a toda velocidad y gracias a ello llegaron muy rápido. El problema estaba en que ambos ya habían arrojados sus técnicas mas poderosas y no podían hacer nada para detenerlo. Agitados por las corridas, se acercaron esperando que haya ocurrido un milagro. Pero se les dificultaba ver por los escombros y el polvo que había.
Una vez disipada la tierra, todos los testigos notaron la presencia de dos personas más. En el centro, donde se suponía que habían chocado ambas energías, se encontraban Mu de Aries y Shaka de Virgo, ambos agotados por el cosmos que tuvieron que usar para detener ambos ataques. Algunos metros mas alejados de ellos se encontraban el tercer y cuarto guardián que habían sido arrojados por la explosión de sus técnicas.
-MU, SHAKA - gritó Kanon mientras se dirigía hacia donde ellos se encontraba - ¿Qué sucedió?
-Tu hermano y Máscara - respondió el lemuriano mientras se arrodillaba en la tierra - No se que les sucedió, pero estábamos haciendo la guardia y sentimos sus cosmos.
-Vinimos a detenerlos - siguió el hindú mientras trataba de reponerse - Usamos mucha energía, por lo visto ambos estaban muy enojados.
-Máscara maldición, ¿QUÉ HICISTE? - le reprendió el sueco mientras ayudaba a levantar a su amigo.
-Me defendí - respiraba entre cortado al mismo tiempo que miraba en dirección a donde se estaba levantando Saga con ayuda de su gemelo - Eso hice.
-No se tendrían que haber metido - comentó enojado el griego mientras trataba de respirar correctamente - Esto es un asunto entre Máscara y yo y de nadie más.
-Hay un problema - el maestro Dohko los miraba con ira vestido con su armadura dorada - Shion y yo no pensamos lo mismo. Ahora TODO EL MUNDO SE VA A HACER LO QUE ESTABAN HACIENDO - automáticamente todos los testigos, menos los dorados, huyeron despavoridos del lugar - Todos ustedes al templo del Patriarca AHORA - se giró y los miró de reojo - Y donde llego a sentir que se planean volver a atacar, juro que lo lamentarán.
Comenzó a caminar seguido por parte de la orden de mayor rango que estaba allí. El italiano era ayudado por su amigo mientras que el gemelo mayor por su hermano mientras Mu y Shaka iban detrás de ellos. Cuando algunos de sus compañeros que se encontraban en sus templos los vieron pasar y preguntaron qué sucedió, solo respondían con un "Luego te explicamos".
Llegados al destino, entraron al templo donde el ex Aries los esperaba.
-Mu, Kanon, Shaka, Afrodita ¿tienen idea de qué sucedió? - preguntó lo más calmado posible, sabían que ellos no tenían nada que ver con el asunto y no quería desquitarse.
-La verdad que no Patriarca - se apresuró en responder Mu - Estábamos haciendo la guardia con Shaka mientras esperábamos a Afrodita y a Shura y sentimos los cosmos Máscara y Saga, entonces decidimos detenerlos.
-Es verdad eso Patriarca - lo secundó el sexto guardián - No sabemos que sucedió antes de eso.
-¿Y ustedes? - el peli verde miró al gemelo menor y a Afrodita.
-Yo estaba yendo a mi templo porque estaba llegando tarde a la ronda de guardia, me crucé con Kanon por lo que charlamos unos minutos y sentimos los cosmos de ellos por lo que decidimos ir a ver que sucedía. - explicó muy rápido.
-Entiendo - lo pensó - Vayan y sigan con lo suyo.
Sin hacer un comentario, los cuatro miraron a sus compañeros con pena porque sabían cuan furiosos estaban los mas ancianos, a pesar de sus apariencias, del Santuario. Se dirigieron hacia la salida y se marcharon.
-Ahora ustedes dos me dirán - Shion cambió la tonalidad de su voz - ¿QUÉ DEMONIOS LES SUCEDIÓ? - Ninguno respondió - ¿No hablarán? Bien - se levantó de su trono - Dohko, ve y prepara dos celdas en el Cabo Sunión.
-Enseguida - sin dejarlos reprochar la decisión, el séptimo guardián se fue a seguir la orden.
-El tiempo de su estadía depende de ustedes - se acercó a ellos - Ángelo tú primero.
-Yo estaba descansando en las gradas del coliseo y luego vino Saga diciendo que quería hablar conmigo - explicó - Yo acepté tener la charla y comenzó a recriminarme y decir cosas que no son por lo que me defendí con palabras - hizo énfasis en eso último - Y comenzó a atacarme.
-¿Y tú Saga? ¿Qué tienes para decirme? - se puso en frente suyo - Porque se muy bien como es Ángelo y se que él jamás te hubiera atacado sin sentido, al menos no a ti.
-Yo... - se calló al notar el como Athena se hacía presente.
-Shion, ¿qué sucedió? - preguntó preocupada al ver a su amado y a uno de sus caballeros mas poderosos heridos.
-Sucedió que Mu y Shaka los tuvieron que frenar para que se dejen de pelear entre ellos. De no haber aparecido, se hubiesen matado - la diosa los miró.
Máscara, al no saber que decir, desvió su mirada azul de la verde de ella. Saga, por su parte, no sabía que decir. Estaba consciente que se había sobrepasado, que había atacado a un compañero porque no terminó de creer en lo que este le decía, que había cometido un error muy grande. No tenía excusas.
-¿Qué harás Shion? - preguntó mientras se agarraba, de manera inconsciente, su abdomen apenas abultado.
-Cabo Sunión - respondió de manera seca - No pueden pelearse entre ellos, esto es algo que usted dictaminó diosa Athena y ellos no cumplieron con eso. Pasarán unos días allí.
En ese momento, las puertas se volvieron a abrir, dando paso a Dohko.
-Shion, cuando quieras - avisó.
-Mas les vale que sea la última vez, ¿entendieron? - ambos asintieron - No los escuché.
-Si Patriarca - respondieron al unísono.
-Dohko llévalos, permanecerán una semana allí - sentenció.
Sin más que decir, el chino los escoltó, dejando al Patriarca y a Athena solos.
-Athena, lo siento mucho, pero estas cosas no pueden pasar.
-No te preocupes Shion - acarició su barriga - Pero no entiendo por qué.
-Ni yo. Ángelo me explicó un poco y sabe los motivos de la pelea porque es obvio que Saga lo atacó con algún sentido, pero no me lo dijo - le ofreció su mano para llevar a la diosa hasta su trono para que tome asiento - Y Saga ni siquiera habló, solo titubeó.
-Entiendo. Shion, si tú lo creíste necesario no te frenaré - avisó - En cuanto salgan hablaré con ellos.
-Me parece perfecto - sonrió - Necesita algo más Athena.
-Solo quería ir a Piscis, necesitaba preguntarle algo a Afrodita - contestó.
-Entiendo, enviaré a un soldado a que lo llame y que se dirija hacia allí. ¿Necesita que la acompañe?
-No Shion, muchas gracias - se levantó del trono del Patriarca y se dirigió hacia la salida - Nos vemos luego - como respuesta obtuvo una amable sonrisa de parte del mayor.
En cuanto se fue, Shion hizo lo que había prometido y se sentó en su trono. Tenía una idea del por qué se enfrentaron ambos caballeros, pero no se animaba a decírselo ni a ellos ni a la diosa por temor a equivocarse. Suspiró ante ese pensamiento, los únicos que podían solucionar ese problema eran ellos y esperaba que lo hicieran mientras permanecían encerrados y sin la presencia de sus cosmos.
Ares se encontraba sentado en su trono con una sonrisa totalmente sádica en su rostro, sonrisa que demostraba lo feliz que estaba. Sabía que su padre no lo haría en el momento que él quería, pero si que atacaría al amante de su media hermana, lo que le provocaría un gran pesar y depresión que, sumado a su estado, la haría mas débil. No tenía aun a su ejército, le faltaba para eso, tal vez mas de un año, pero era un dios y podía esperar*. Además de que si atacara a la diosa de la Guerra Justa su santuario caería y así se podría apropiar de la Tierra. Todo estaba saliendo tal como él quería.
En eso vio como las enormes puertas de su templo se abrían y daban paso a la perfecta y sensual figura de la diosa Afrodita.
-¿Me quieres explicar que fue eso que le dijiste a Zeus? - exigió enfadada.
-¿Te lo dijo? - preguntó cínico.
-No, me comentó sus planes - se acercó peligrosamente.
Vestía su armadura divina que consistía en una parte que cubría sus pechos hasta debajo de las costillas dejando a la vista un buen escote que permitía ver parte de los bustos. Sus caderas estaban cubierta por un cinturón y una falda blanca, corta por delante y larga hasta los tobillos por detrás. Su abdomen quedaba a la vista. Sus botas le llegaban hasta la mitad de los muslos, sus antebrazos cubiertos y su cabeza presentaba una hermosa diadema. Todo en un tono rosado claro y con decoraciones en celeste.
-Preciosa - se levantó quedando al frente - Solo le dije la verdad - la tomó de la cintura y comenzó a acariciarla suavemente.
-Planeas algo en contra de ellos y...
-¿Y qué harás? - cortó prepotente mientras sus manos se estaban encargando de sacarle la parte de la armadura que cubría los pechos de la diosa, dejándolos libres. Seguido a ello comenzó a acariciar el voluptuoso busto y juguetear con sus pezones, acto que le sacó un suspiro a la peli azul.
-Sabes que no te conviene enfrentarte a mí - contestó amenazante mientras su mano acariciaba la entrepierna del dios de la guerra.
-Lo se perfectamente - rio antes de llevar sus labios a uno de los pezones de Afrodita que gimió al sentir como Ares acariciaba al mismo tiempo su sexualidad.
-Ares eres un maldito - volvió a gemir - Sabes que no me resisto a esto.
-Lo se, por eso mi madre te odia - la besó con pasión y lujuria.
Si, todo estaba saliendo como él quería.
Continuará...
*Entiendan esto como el adelanto para una fanfic que comenzaré a escribir cuando termine con esta :D
Comentarios de la Autora: MIL DISCULPAS POR LA DEMORA! Casi un mes que no actualizo D: Pero tuve muchos problemas y encima esta semana me mudé por lo que estaba sin internet y, como escribo mis historias en Onedrive, tampoco podía terminar el capítulo D:
Este capítulo fue interesante de escribir, no quería desarrollarme mucho en el momento de la batalla porque no soy buena escribiendo escenas así, por lo que lo resumí bastante.
Aparte de eso, estoy escribiendo el nuevo cap de "Despertares", que lo terminaré en cuanto pueda porque todavía sigo con los problemas que conlleva mudarse, y un oneshot Deathena :D
Ya les dije arriba que tengo mi pagina de Facebook, donde podrán ver todo lo que hago n.n Todavía esta creciendo, por lo que un like de ustedes es muy valioso para mí.
Acuerdense de dejarme sus reviews que, a pesar de que no las conteste, las leo y son muy valiosas para mí n.n
Sin mas nada que acotar, los dejo. Saludos y nos leemos luego :D
