DRAGÓN BALL Z NO ME PERTENECE (OJALA,PERO NO), A SI COMO SUS PERSONAJES, SON PROPIEDAD DE AKIRA TORIYAMA

Bueno este es mi primer fic de dragón ball z, ya que creo que debió pasar algo más cuando el anciano kai despertaba los poderes de gohan, y bueno este es el ersultado.

espero que lo disfruten!

Siento la tardanza, pero es que estas dos últimas semanas las he tenido llegas de exámenes, y no me ha dado tiempo a escribir! Ojala acabe ya el instituto...

Como siempre agradezco muchísimo a todos aquellos que le hayan dado una oportunidad a mi historia, especialmente a todos aquellos que me han apoyado! gracias! ^.^


CAPITULO IV

-¿Vegeta…? ¿Pero qué estás haciendo tú aquí?-Goku estaba realmente confundido, ¿Cómo había conseguido Vegeta llegar a este planeta? ¿No se supone que es sagrado? ¿Es que ahora puede entrar todo el mundo? a lo mejor es jornada de puertas abiertas…

-Eso me gustaría saber a mi.-Contestó secamente, cruzándose de brazos.

-¿Eh…?

-Está aquí porque yo lo he mandado llamar.

Ambos saiyans se giraron al mismo tiempo, contemplando al dios que los observaba desde la puerta.

-¿A si que tú me llamaste? Je, ya me extrañaba que Yemma me dejara salir tan fácilmente del otro mundo, bueno ¿Qué quieres? ¡Ah! Y no esperes que te lo vaya a agradecer, porque no pienso hacerlo.

-No lo espero, pero necesito tu ayuda. Bueno, en realidad es él quien la necesita.-Dijo señalando a Goku con la cabeza.

-¿Mi ayuda?-Vegeta enarcó una ceja, confundido. Primero: ¿Quién decía que quería ayudarles? Segundo: ¿Cómo demonios iba a hacerlo? Por si no se habían dado cuenta él ya tiene un pie en el otro mundo…literalmente. -¿para qué? Mejor dicho, ¿Cómo? Por si no lo sabes ya estoy muerto.

- ¿Y? Goku también está muerto ¿No?

Vegeta parpadeó sorprendido. Bueno…Si, vale, Goku ya estaba muerto, eso era evidente pero...

-¿Si los dos estáis muertos, entonces, cual es el problema?

El príncipe saiyan se cruzó de brazos, gruñendo en señal de respuesta. Vale, No tenía una respuesta para eso.

Al ver que Vegeta no decía nada más, Shin interpretó ese gruñido como un: "por favor, puedes continuar".

El dios sonrió en señal de su triunfo y se aclaró la garganta antes de continuar.

-Como ya dije antes, necesitamos tu ayuda Vegeta.-Su tono de voz se tornó de repente serio, atrapando toda la atención de Vegeta.- El destino de la tierra depende de ello, a si que por favor presta atención a lo que te voy a decir, no tenemos tiempo que perder y no podre volver a repetirlo. Veras lo que sucede es que…

-Haber si lo entiendo, lo que pasa es que Gohan está sufriendo un grave trastorno de personalidad y si no conseguimos que su parte humana gane a la saiyan, nos podemos ir despidiendo del chico…

-Y si eso pasa también podemos ir diciéndole adiós a la tierra.

-Y para impedir que todo eso suceda tenemos que entrar en la mente de Gohan y cargarnos a su parte saiyan ¿No?

-Pues no. Ya te he dicho que no podéis eliminar a su parte saiyan, si hacéis eso Gohan jamás volvería a ser el mismo. Limitaos a ayudar a su parte humana a ganar. Y no vais a entrar en su mente, si no en su subconsciente.

-¿Y no es lo mismo?

-No, no lo es. La mente es donde nosotros reflexionamos, donde juzgamos y decidimos lo que debemos hacer. Pero, desgraciadamente, la mente nos puede juzgar malas pasadas, puede mentir. Por el contrario el subconsciente nunca miente. Nos dice lo que realmente somos aunque no seamos conscientes de ello…O no queramos admitirlo. Es la verdadera puerta del alma.

-Ya, bonito discurso, creo que me ha llegado al alma.-Contestó con ironía.

-En resumen, nos hemos metido en un buen lio ¿Nos vas a ayudar o no? Tú decides.

Goku miró a Vegeta.

Vegeta miró a Goku.

Ónix se encontró con ónix.

Se quedaron a si un rato, observándose mutuamente, retándose con la mirada. Sus ojos, Negros como la noche, danzaban entre chispas invisibles.

Ninguno de ellos estaba dispuesto a ceder.

Shin estaba a punto de interferir en aquella guerra silenciosa, cuando, sorprendentemente, Vegeta apartó la mirada, rompiendo el contacto visual.

-¿Y por qué no?, suena divertido. –Ni Shin ni Goku sabrían decir con certeza si estaba bromeando o no.- Además, no es como si tuviera algo mejor que hacer.-Concluyó encogiéndose de hombros.

Goku sonrió agradecido. Eso en el idioma de Vegeta equivalía a un "Tranquilo, puedes contar conmigo", o al menos a si le gusto interpretarlo.

-Pero veo una pequeña laguna en vuestro plan ¿Cómo demonios vamos a entrar en la mente de Gohan?

-Subconsciente.-El dios le corrigió rápidamente.-Y por eso no te preocupes, ya lo tenemos todo preparado, solo falta que nos pongamos en marcha.

-¿Y a que estamos esperando? –Preguntó el saiyan algo impaciente, dirigiéndose hacia la puerta.- ¡No tenemos tiempo que perder!

-¡Te recuerdo que eras el que se quiso parar a comer!

-¡No se puede luchar con el estomago vacío! Además, ¡Yo pienso mucho mejor después de haber comido!

-¡Ja! Tiene gracia, lo dices como si pensaras alguna vez.

-¿Qué insinúas?

-Yo no insinúo nada, lo digo. Y tú.-Vegeta se giró hacia Shin, dando por terminada la conversación.- Llévame con Gohan, quiero ver el problema con mis propios ojos.

Ahora Vegeta sabía que Goku y Shin no estaban exagerando. El niño se veía horrible. Jamás lo había visto tan mal, ni si quiera después de su lucha contra célula. Y aunque NUNCA lo admitiría, sentía cierta lástima por él…

Miró un momento en dirección a la puerta. Shin y Goku habían preferido quedarse fuera. Vegeta supuso que Goku no quería volver a ver a su hijo en este estado, si lo hacía, estaba completamente seguro de que el saiyan no sería capaz de volver a dejarlo… ¡Ja! Ese idiota es demasiado blando, esa será su perdición, un guerrero jamás debe dejarse llevar por las emociones.

Gohan abrió lentamente los ojos. Le pesaban muchísimo los parados, y le costaba la misma vida mantenerlos abiertos.

Miró a su alrededor. Todo estaba borroso, y apenas lograba enfocar la silueta de la persona delante de él. Parecía que era…

-¿papa…?

Vegeta tuvo que hacer un gran esfuerzo para lograr comprender sus palabras. El niño hablaba tan bajo que hasta con unos oídos tan sensibles como los suyos le costaba entenderlo. Pobre muchacho…Espera…Acaba de llamarlo...¡¿No se habrá atrevido a compararlo con…?

-¡¿papa? ¡Mira niño ni se te ocurra confundirme con ese idiota de…!-Sus ojos, negros, redondos, profundos, lo observaban, atentamente…Débilmente, y Vegeta descubrió que no tenia corazón para decirle que no al niño.-Lo que sea…Vuelve a dormirte.- Tsk, se estaba volviendo blando.

El semi-saiyan asintió casi imperceptiblemente, dejándose llevar una vez más por la inconsciencia.

Vegeta solo esperaba que Gohan no recordara nada de esto cuando despertara.

-Poneos en el centro del circulo…A si, muy bien…Bueno, pues ya podemos empezar.

-¿Qué?, ¿ya está? ¿No tenemos que hacer nada?

-Lo único que tenéis que hacer es quedaros ahí, quietecitos, sin moveros –dijo recalcando la última frase.- ¿Creéis que seréis capaz de hacerlo?-Preguntó con sorna.

-No te des tantos humos, viejo, no olvides que soy un príncipe, y merezco cierto respeto.- Le espetó molesto ¿Quién se había creído que era para hablarle de ese modo?

-Tú serás un príncipe, pero yo soy un dios.-Contestó con una sonrisa triunfante.-Haz cuentas, creo que gano yo.

Vegeta hizo un gran esfuerzo por ignorar la risita burlona de Goku y se guardó su respuesta para si. No era idiota, sabía que este no era el mejor momento para pelear. Pero que ese anciano no piense que esto iba a quedar a si, después de todo, la venganza es un plato que sirve frio…

-Shin, apaga la luz. Kibito tu enciende esas velas.

Los dioses obedecieron rápidamente las ordenes de su superior, sumiendo el cuarto en una densa oscuridad, rota poco a poco por las pequeñas llamas de las velas, que comenzaron a rodear toda la habitación.

El anciano Kai se colocó delante de los saiyans, sin adentrarse en el interior del símbolo.

-Ahora cerrar los ojos, y pensar en Gohan. Olvidaos de todo lo demás, solo concentraros en el chico.-ordenó en voz baja, como si tuviera miedo de romper el silencio sepulcral que los había rodeado.

El dios cerró los ojos y extendió ambos brazos hacia delante, manteniéndolos en el aire.

Goku tragó saliva cuando el anciano comenzó a susurrar, algo parecido a una oración, en una lengua que no era capaz de reconocer. Sacudió ligeramente la cabeza, concentrándose en su hijo.

Recordó tanto los buenos como los malos momentos que habían pasado juntos, todas las noches en vela porque Gohan no paraba de llorar (1) o porque tenía alguna pesadilla, y su sonrisa, oh, su sonrisa, realmente la adoraba. Era tan pura, tan cristalina, que a Goku le costaba creer que fuera algo real. Realmente se alegró al descubrir que eso no había cambiado, que su hijo seguía teniendo esa radiante sonrisa, a pesar de haber pasado casi siete años desde que lo vio por última vez.

Siete años…eso es mucho tiempo…demasiado tiempo...

Él nunca se había arrepentido de nada de lo que hubiese hecho, y pensó que jamás lo haría…Bueno, dicen que siempre hay una primera vez para todo…

De pronto se percató de que la voz del anciano sonaba mucho más lejana, como si hablara a través de un denso banco de niebla. Se tambaleó ligeramente, sintiéndose de pronto mareado…

La voz del anciano…Ahora apenas la escuchaba…

Dio un ligero traspiés hacia atrás, asustándose al notar que no sentía las piernas…No…No eran solo las piernas…No sentía nada… ¡No sentía su cuerpo!

Se dejo caer lentamente hacia el suelo, incapaz de mover un solo músculo. Simplemente su cuerpo ya no le respondía…

Solo entonces la voz del anciano desapareció por completo.

-¿Quieres despertarte de una maldita vez? No es la hora de la siesta. -Goku parpadeó un par de veces antes de abrir los ojos, intentando acostumbrarse a la repentina luz que los rodeaba.

-¿Q-que ha pasado?-Se llevó una mano a la frente, incorporándose lentamente. Sentía como si le fuera a explotar la cabeza…

-Yo iba a preguntarte exactamente lo mismo….Lo último que recuerdo es la voz de ese viejo y luego... ¡ban! De repente me despierto aquí.

-Ya…Oye Vegeta, me acabo de percatar de una cosa…

-¿De qué?

-Exactamente ¿Tú sabes dónde es "aquí"?

Ambos saiyans se miraron mutuamente unos instantes, antes mirar frenéticamente a su alrededor.

-Bueno creo que estamos en la mente de Gohan o algo a si…-Dijo Vegeta, recobrando la compostura.

-¿Esto es su mente?

-¿Por qué estas tan sorprendido? Nuestro objetivo era este ¿No? Entrar en su mente.

-No, si ya lo se, pero es que… me lo imaginaba de otra forma…

-¿Y qué te esperabas? ¿Qué estuviera todo hecho de chocolate?-Se burló, comenzando a andar hacía un destino que ni el mismo conocía.

-Claro que no.-Goku aceleró el paso, intentando alcanzar a su compañero.-Pero… Con todo lo que su madre le ha obligado a estudiar, pensaba que estaría más…No se…más lleno.-El saiyan miró una vez más a su alrededor, encontrándose con el mismo paisaje mirase donde mirase: nada.-Este lugar parece que no tiene fin… ¡Auch!, ¡Vegeta, no te pares de golpe sin avisar!

-¿No te has dado cuenta?

-¿Eh?... ¿De qué estás hablando?

-A nuestro alrededor no hay nada, absolutamente nada…

-Ya ¿y…?

-¿Y no te parece raro que no haya eco?

-Pues ahora que lo dices…

-¿Y tú me dirás de donde sale toda esta luz? Porque que yo no he visto ni una sola lámpara….y otra cosa ¿Cómo es posible que este tan oscuro si hay luz?

-Tu ganas, esto si que es raro…

-Déjalos hay, junto a la cama…¡Kibito se más cuidadoso!

El gigantesco dios dejó caer (no muy suavemente) los cuerpos inertes de los saiyans, colocándolos sobre unas camas improvisadas, justo al lado de donde descansaba el semi-saiyan.

-¿Y qué más da? No se van a dar cuenta, ¿recuerdas que estos cuerpos están vacíos?

-Ya lo se, pero aun a si podrías tener más cuidado, después de todo aun están vivos…Bueno, tu ya me entiendes.

-Shin, Kibito tiene toda la razón, no van a sentir nada.-El anciano dios se acercó al cuerpo de Vegeta, cogiendo uno de sus brazos y soltándolo en el aire, viendo como volvía a caer sin oponer ningún tipo de resistencia.-Ahora sus almas están dentro del subconsciente de Gohan, estos son solo carcasas vacías, solo materia.

-Creo que estáis olvidando que en algún momento volverán a sus cuerpos…

-Claro, eso si consiguen volver…

-¡No digas esas cosas Kibito, que traen mala suerte!

-Shin, cálmate, sabes que lo que dice Kibito es verdad, a si que no la pagues con él. No debemos olvidar que hay muchas posibilidades de que fracasen, y en ese caso no conseguirán regresar.

-Se perfectamente que lo que dice es cierto pero…aun a si…

-Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, Shin, ya no podemos hacer nada más para ayudarles. Sabes que a los dioses no se nos está permitido adentrarnos en la mente de un mortal, sería ir contra las normas, y romper las reglas es un pecado muy grave, especialmente para unos seres sagrados como nosotros.

-Ahora mismo lo único que podemos hacer es rezar para que todo salga bien…Y tener un poco de fe en ellos.

El dios suspiró pesadamente, alternando su mirada entre los dos saiyans y el joven semi-saiyan que descansaba en la cama.

-sí, supongo que tiene razón maestro. Después de todo Gohan confía en ellos, y digo yo que por algo será ¿No?-Shin sonrió suavemente, llenándose de un renovado optimismo.-Ah, y otra cosa, lo que tengáis cuidados con los cuerpos iba en serio, imaginaos como se pondría Vegeta si descubriera que le hemos dejado una marca en el cuerpo (2).

-¡YA ESTOY HARTO!-Vegeta levantó los brazos, haciendo un exagerado gesto de exasperación.- ¡NO HEMOS PARADO DE ANDAR DESDE QUE LLEGAMOS! ¿¡Y QUE HEMOS ENCONTRADO! ¡NADA! ¡ABSOLUTAMENTE NADA!

-Shhh…Vegeta, cállate un momento…

-¡¿QUÉ? ¡MIRA NO TE ATREVAS A MANDARME A CALLAR PORQUE SI NO TE VOY A….!

-Tu calla y escucha…¿No oyes eso?

-¿El que?...-preguntó no con mucho interés.

-Eso.

-¿Umm?-Vegeta agudizó el oído, prestando atención a su alrededor.-¿Qué?, yo no oigo nad…-Un murmullo…un suave y lejano murmullo resonó por toda la… ¿habitación?, rompiendo lentamente el silencio que los rodeaba.

-¿Lo oyes?...Parece como si alguien estuviera llorando…

-¿De dónde viene?

-…Por allí.-Goku no esperó a que Vegeta respondiera, sencillamente comenzó a correr, rápidamente, sin un rumbo fijo. No tenía ni idea de a donde se dirigía, pero, entonces….¿Cómo sabía que si iba en esa dirección lo encontraría?...Llamémoslo instinto.

Goku se paró en seco, siendo alcanzado por Vegeta. Lo habían encontrado.

Era un niño, un niño pequeño. Sentado con las rodillas sobre el pecho, con su pequeña cabeza enterrada en ellas. Llorando.

-¿Pero…? ¿Qué demonios hace este crio aquí…?

-Oye, pequeño, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?-Goku no sabía porque, de verdad que no lo entendía, pero sentía que tenía que consolarlo. Solo quería estrecharlo entre sus brazos, abrazarlo, y no dejarlo ir nunca…Protegerlo de todo.

El pequeño dio un suave respingo, sorprendido por la voz del hombre, y lentamente levantó la cabeza. Pestañeó las lágrimas a distancia para poder ver a los dos hombres que lo observaban atentamente.

Goku sintió como se le formaba un nudo en la garganta, cortándole por completo la respiración... No puede ser. No podía ser. Simplemente era imposible…Pero…Ese niño es… tiene que ser…

-¿Gohan..?


CONTINUARA...

(1)Goku se refiere a cuando Gohan era un bebe, y se pasaba llorando toda la noche.

(2)Por si aún queda alguna duda sobre lo que ha ocurrido, el símbolo que dibujaron los dioses formaba parte del ritual que acaban de hacer, sirve para separar el alma del cuerpo (y que Goku y Vegeta estuvieran muertos facilitó muchos las cosas), y el anciano se encargo de guiar sus almas al subconsciente de Gohan, por eso les pidió que se concentraran solo en él.

Bueno, Pues por fin lo he subido, gracias por la espera!

Lo siento si tardó un poco en subir el próximo capítulo pero es que me voy de excursión una semana con mi clase del instituto y no voy a poder escribir durante ese tiempo ¡No nos dejan llevarnos los ordenadores! ¿Lo bueno? ¡Que después viene la semana santa! ¡Toda una semana de descanso! ¡Prometo subir el próximo capítulo en semana santa! Claro, a no ser que sufra algún accidente en la excursión que me impida hacerlo...Ahora tengo miedo de ir.

Gracias a todos los lectores!

Por favor, dejen reviews!