Aquí les dejo la segunda parte del capi anterior; seguimos con los mismos conceptos en períodos de tiempo. Espero que les guste. Y prometo que a partir del próximo capi los haré más largos. De a poco estoy intentando complacer a todos los que me dejan RR, gracias por seguir la historia.
Besoss!!
Sayito!
Capítulo 4: Mientras en otra parte … ( Parte II )
Se encontraban una pequeña niña de 5 años con un bebé en brazos y otro pequeño niño de tan sólo 2 años a su lado, en la periferia de una aldea desconocida para ellos. Veían pasar gente extraña, algunos portaban armas, otro maldecían su suerte. Ellos estaban muy asustados por lo que huyeron de ahí. Encontraron una pequeña cueva junto a la entrada de un bosque y se refugiaron ahí; temblando de frío y hambre. La noche no tardó en llegar y ellos se rindieron a los brazos de Morfeo, deseando que todos los asesinatos que habían presenciado ese día fueran tan solo una terrible pesadilla.
Se escuchaba el llanto de un bebé, por lo que movida por la curiosidad se acercó a la cueva de la cual provenía dicho sonido. Ese día la anciana Chiyo había tomado un camino diferencia hacia su hogar por lo que cual sería su sorpresa al encontrarse con 2 pequeños niños durmiendo en el suelo de la cueva, y un bebé llorando desconsoladamente. Los niños debían estar realmente débiles para no despertarse por los gritos del bebé.
La anciana se llevó al bebé con ella para darle algo de comer. Improvisó algo en que darle algo de leche de cabra, ya que era el único ganado que tenía, lo cual fue aceptado gustosamente por el hambriento bebé. Luego de eso el pequeño se durmió; y ella lo dejó a cargo de su nieta Matsuri, una pequeña de 4 años; mientras ella regresaba a la cueva a buscar a los otros niños.
Los días pasaron y los pequeños fueron adaptándose a las costumbres de la anciana. Ella fue ganándose su confianza poco a poco siempre interrogándose cual sería el pasado de los niños.
La pequeña Temari rápidamente hizo amistad con la nieta de Chiyo, volviéndose inseparables. Su hermano del medio, Kankuro, desarrolló una especial fascinación por los muñecos de madera que la anciana fabricaba.
Pasaron 5 años y Kankuro ya era un experto en cuanto a tallar en madera. Había aprendido el oficio junto a Chiyo, la forma de hacer los muñecos y cual era la mejor madera para que éstos duraran más y se conservaran mejor. A su vez sentía cierto instinto protector hacia la nieta de Chiyo, Matsuri, la cual siempre andaba con su hermana. Matsuri tenía ciertas atenciones para con él que lo hacían sentirse querido, por lo que le empezó a tener un cariño especial.
Su hermano pequeño Gaara se había convertido en un niño retraído, el cual a los 5 años aún no había emitido palabra alguna. El niño jamás se integraba a las actividades que se organizaban entre Chiyo, su nieta y sus hermanos.
Pasaron 3 años más y la anciana Chiyo recibió una visita. Era la primera persona que Temari veía desde que vivía con su abuela postiza. Sus ojos se posaron en él al sentir una presencia a unos metros de su hogar. Un apuesto hombre con túnica la estaba viendo fijamente. Ella se incomodó un poco ante la intensa mirada de ese hombre pero eso no la intimidó. Se acercó decidida a él con paso firme y la cabeza en alto.
- Quién es usted y que desea?
El hombre la miró alzando una ceja como si estuviera evaluando a la niña que tenía enfrente, la cual no había podido dejar de mirar desde que había divisado su silueta agachada trabajando entre las flores del jardín – Soy un amigo de de Chiyo– dijo al fin – ella se encuentra? – preguntó educadamente con un acento extraño.
- Aquí estoy – contestó la anciana saliendo rápidamente de la casa para saludar a su visitante – Mucho tiempo sin verte Shikamaru. Puedo ayudarte en algo?
Shikamaru dejó de mirar a Temari para prestar atención a la mujer mayor que se encontraba parada frente a él – He terminado de traducir uno de los antiguos libros sobre energía vital y quisiera saber si me ayudarías a practicar algunas técnicas, para poder implementarlas en cosas de utilidad, ya que se necesitan varias personas para llevarlas a cabo.
- Claro, cuando gustes. Sabes donde ubicarme, sólo avísame e iré a tu casa.
- Bien – respondió Shikamaru y miró de nuevo a Temari – cuando vengas trae a la pequeña – agregó señalando a la chica.
- Mi nombre es Temari, no pequeña – dijo ella frunciendo el ceño.
Shikamaru sonrió – Bien, Temari. Adiós. – Y dando media vuelta desapareció entre los árboles.
- Quién era él abuela? – preguntó Temari.
- Él, mi querida niña, es uno de los magos blancos que desciende de la línea de sangre de los Nara; su nombre es Shikamaru, conocido como el mago de las sombras.
- Un mago? – se sorprendió Temari.
- Así es – agregó Chiyo – y cada vez que viene a verme algo sucede – la miró – la última vez que me visitó a los pocos días fue que los encontré a ti y tus hermanos – y diciendo esto Chiyo entró de nuevo en la casa dejando una muy pensativa Temari.
Esa noche Temari se convirtió en mujer (le vino la regla por primera vez).
Y así pasaron 3 años más donde todos los viernes de cada semana Chiyo iba con Temari a la casa del mago Shikamaru para practicar las diferentes técnicas de energía vital. Éstas técnicas se basaban en la transferencia de energía de una persona a otra con el fin de curar enfermedades o heridas. Este conocimiento era muy útil para cualquier persona que supiera como manejarlo, aunque no dejaba de ser peligroso para la persona que cedía la energía, pues si no manejaba a la perfección la técnica podría acabar perdiendo la vida, o en el peor de los casos tanto el que cedía la energía como el que la recibía podían morir.
Shikamaru había sentido el tirón del enamoramiento en cuanto había visto a Temari 3 años atrás, motivo por el cual le había pedido a Chiyo que la llevara con ella cada vez que fuera a su casa. La chica se había mostrado un tanto reacia y temperamental al principio, pero en cuanto tomó la confianza suficiente con el mago su curiosidad por él se disparó, y las veces que lo visitaba no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Ella empezó a frecuentarlo más seguido por cuenta propia, y secretamente fue enamorándose a él, fascinada por las historias que éste le contaba y por los trucos de magia que le enseñaba.
Por su parte, él la adoraba completamente. No había instante en que no pensara en ella, y cuando ella lo visitaba atesoraba cada momento a su lado como si fuera el último.
Unos días antes de cumplir los 16 años Temari se encontraba sentada a la orilla de un arroyo con sus pies metidos en el agua, y mirando a la nada. Se había caído y lastimado una de sus rodillas cuando iba camino a visitar, como todos los días, a su amado mago; y ahí su mente había comenzado a divagar sobre muchas cosas que su cuerpo venía sintiendo en compañía del susodicho, lo cual la tenía bastante confundida. Desde que lo había conocido el mago no había envejecido ni un poco y se preguntaba si ella tendría alguna posibilidad de estar a su lado; dado que no era como él. Él era un mago, una criatura de magia, viviría mucho tiempo; mientras que ella era una simple humana que con el tiempo envejecería y terminaría yéndose de su lado. Temari suspiró. Estaba completamente enamorada de ese hombre y no sabía qué hacer al respecto; además la situación del día a día entre ellos sólo la confundía más. Dejó sus interrogantes de lado al sentir una familiar voz a su lado.
- Sabía que te encontraría aquí – dijo Shikamaru sentándose a su lado. Miró su rodilla la cual sangraba y agregó – Tienes una herida.
- Sí … - respondió ella mirándolo al fin, pensando no sólo en la herida de su rodilla sino también en la que tenía en su interior al pensar que quizá nunca podría estar junto al hombre que amaba – pero no importa, no me duele. Qué haces aquí?
- Como te demorabas salí a buscarte … y recordé que hace un tiempo me comentaste que en este lugar sentías mucha paz, así que vine derecho aquí – explicó él mirándola – Estaba preocupado por ti – añadió acariciando la mejilla de Temari tiernamente con un brillo especial en sus ojos.
Temari cerró sus ojos ante su caricia deseando quedarse así para siempre. Shikamaru la levantó en brazos dejando a una Temari muy sorprendida y muda ante su acción. Viendo la cara de desconcierto que puso la chica Shikamaru atinó a explicarse.
- Vamos a casa a curarte esa rodilla – y partió con ella hacia su hogar.
Al llegar la sentó sobre la mullida alfombra de la sala, hecha de una textura un tanto extraña pero muy suave al tacto. Shikamaru acercó su mano a la herida y de ésta comenzó a emanar una luz azul, haciendo que la herida se cerrara. Acarició con sus dedos el lugar antes lastimado y la piel de Temari se erizó. Ella estaba sentada apoyándose en sus manos y Shikamaru estaba arrodillado junto a sus piernas. El mago deslizó su mano a lo largo de la pierna de la chica y ella suspiró. Él siguió con sus caricias un poco más; luego tomó la cara de la chica entre sus manos y la besó con infinito amor. Temari correspondió el beso pasando sus brazos por el cuello del chico, a la vez que el iba recostándola en la alfombra y situándose sobre ella.
Se besaban apasionadamente demostrándose al fin lo que por años habían mantenido en secreto. Shikamaru la desnudó primero memorizando los detalles de su agraciado cuerpo, y ella le sacó la ropa a él con un poco de timidez al principio. Si bien sería su primera vez con un hombre no sentía vergüenza porque estaba con la persona que ella amaba. Entre besos donde sus lenguas jugaban ansiosamente y caricias ardientes Shikamaru fue preparando su cuerpo, para entrar en ella convirtiéndola en mujer; en su mujer. A ella le dolió un poco su intromisión pero al poco tiempo comenzó a disfrutar del vaivén que su amado mantenía al entrar y salir de ella. Suspiraban y gemían, dejándose llevar por el placer que sus cuerpos estaban experimentando. El orgasmo golpeó a Temari como una explosión de energía dentro de su cuerpo aferrándose con fuerza a Shikamaru, y gimiendo su nombre. Él la siguió al clímax enseguida enterrando su cara en el cuello de la chica y susurrándole palabras de amor al oído.
A los pocos días cumplió los 16 años y se fue a vivir con Shikamaru. Desde entonces han estado juntos y su amor sólo ha sabido crecer con el tiempo.
El día en que Temari perdió la virginidad, Kankuro se encontraba puliendo su última creación; una marioneta de una niña que sería lo que le regalaría a su hermana el día de su cumpleaños. A sus 13 años Kankuro había superado a Chiyo en el arte de la fabricación de muñecos. Decidió tomar un descanso de su tarea y fue rumbo a la cocina. Allí se encontró con Matsuri, la cual al verlo le sonrió haciendo que el chico se ruborizara. Y es que Kankuro se había dado cuenta de que se había enamorado de la muchacha; esa era la única explicación que encontraba para explicar las reacciones de su cuerpo ante ella, así como los sueños húmedos que había comenzado a tener desde hacía unos meses marcando su entrada en la pubertad.
La chica se acercó a él; se la veía sonrojada y un poco nerviosa y parecía estar debatiéndose entre decirle algo o no. Hasta que al fin se decidió.
- Kankuro … yo … quería decirte algo – dijo sin mirarlo a los ojos. Tomó aire y luego agregó – me gustas – y cerró los ojos fuertemente esperando una respuesta. Al ver que el tiempo pasaba y el chico no decía nada abrió sus ojos, y malinterpretando el silencio del chico añadió – sólo quería decirte eso, disculpa, no quise molestarte – y aguantando las lágrimas en sus ojos y un nudo en la garganta comenzó a alejarse.
Kankuro estaba en shock. Sus oídos no daban crédito a lo que habían escuchado. No le salían las palabras para expresar lo felíz que le había hecho la declaración de la chica. Por lo que al ver que ésta se iba corrió tras ella abrazándola por la espalda. Un momento después le dio la vuelta y le dio un casto beso en los labios.
- Yo también te quiero – confesó. La chica sonrió.
De esa manera había comenzado su historia de amor. Un par de años después Kankuro comenzó a construír su propia cabaña para poder irse a vivir allí con Matsuri. Cuando el joven cumplió los 18 años la cabaña estaba terminada, por lo que se casó con Matsuri en una ceremonia oficiada por Shikamaru, el cual los unió bajo el pacto de la naturaleza; y enseguida de eso los enamorados se fueron a vivir al que sería su nuevo hogar.
Chiyo estaba muy felíz, esos pequeños le habían traído mucha dicha a su vida, y estaba orgullosa de ellos.
Gaara había sentido los latidos de su corazón por primera vez desde que tenía memoria, el día que su hermana Temari había cumplido los 16 años. Ese día, luego de la pequeña reunión que se había llevado a cabo en la casa de la anciana Chiyo y del anuncio de que su hermana se iría a vivir con el mago, Gaara se había alejado del lugar, yéndose de caminata. Era una costumbre que había adquirido con los años, por lo que cada atardecer desaparecía de su hogar. Esa caminata era la única manera de mantener a raya sus demonios internos.
Desde que era pequeño escuchaba extrañas voces en su cabeza, las cuales le incitaban a lastimar a otros y a él mismo; por años había logrado mantener el control sobre ellas, hasta ese día. En cuanto escuchó el anuncio de que su hermana se iba a vivir con el mago casi se sale de control y comete una locura contra el mago. Por eso no había esperado a que terminara la reunión para iniciar su acostumbrada caminata.
Se había convertido en un muchacho de 11 años muy retraído y callado que siempre buscaba la soledad, no por gusto, sino porque de esa manera cuanto más lejos estuviera de alguien, su familia estaría a salvo de él; a salvo del monstruo que habitaba en su interior.
La luna llena de esa noche lo sorprendió caminando y haciendo un esfuerzo por no colapsar ante la violencia de las imágenes que su mente estaba proyectando cuando la vio junto al arroyo; quedando petrificado en el lugar. Frente a él se hallaba el ser más divino que sus ojos hubiesen visto jamás. Su cabello rosa caía en una cascada sobre su espalda; se encontraba sentada en una roca haciendo círculos con sus pies en el agua dejando parte de sus piernas al descubierto. Gaara no pudo hacer más que admirar la blancura de su piel, la cual resplandecía bajo la iluminación de la luna, y pensó si esta sería tan suave como lo estaba imaginando.
Sakura lo miró y le sonrió, y Gaara creyó que moriría de felicidad. Extraño sentimiento ya que nunca antes lo había sentido. Ella se paró de la roca donde estaba y caminó hacia él.
- Tu angustia y tu lucha interna hacen llorar mi corazón – dijo mirando ella con ternura mirando al chico.
- Lo siento? – contestó Gaara dudoso, y sorprendiéndose en el acto por haber hablado por primera vez con alguien más que no fuera el mismo. Simplemente las palabras habían salido de su boca sin pensarlas siquiera.
- Eres muy valiente Gaara – continuó ella y se agachó para quedar a su altura – Tu corazón es noble, digno de un rey – agregó – por eso es que tengo un regalo para ti.
Gaara la contempló un momento maravillándose ante la visión que ese ser le proporcionaba. Las palabras de la chica resonaban en su cabeza mientras él intentaba comprender el significado de las mismas – Quién eres? – le preguntó él.
- Mi nombre es Sakura, y soy un hada – y diciendo esto se acercó al muchacho y rozó sus labios con los de él.
Gaara se quedó muy quieto disfrutando del contacto con la chica. Tenía los ojos muy abiertos pues no podía creer lo que estaba sucediendo en ese momento. Sakura se levantó y le sonrió. Gaara estaba sonrojado.
- Ahora tendrás la paz que tanto te mereces – agregó el hada acariciando la mejilla del chico. Y tras hacer eso comenzó a alejarse.
- Espera! – gritó el chico – te volveré a ver? – preguntó esperanzado.
Sakura se giró para verlo – Ya veremos … estate atento – y sonriendo desapareció de su vista.
Gaara se quedó un momento mirando el lugar por donde Sakura se había ido y sonrió para sus adentros, "eso es un sí" pensó. Y en ese momento se dio cuenta que las malignas voces que siempre lo atormentaban habían desaparecido. Sus ojos brillaron con una gratitud infinita y lloró. Al fin después de tantos años de sufrimiento y soledad sentía paz. Ella le había dado el regalo más preciado.
Todos se habían mostrado muy confundidos y hasta sorprendidos por el cambio de actitud de Gaara, todos excepto Shikamaru. Él sospechaba que algo había sucedido la noche que Gaara había desaparecido del cumpleaños de su mujer, y estaba casi seguro del responsable de dicho cambio.
Gaara se mostraba más comunicativo con su familia y hasta parecía más humano que antes. Cada luna llena desaparecía de su casa y pasaba toda la noche en una de las ramas de un viejo árbol que se erguía junto al arroyo donde había visto por primera vez al ser que le había devuelto la vida; esperando volver a ver a su querida hada.
Y fue a los pocos meses de su primer encuentro que Sakura volvió a aparecer. Gaara estaba quedándose dormido en el árbol cuando sintió un particular aroma activar sus sentidos. Abrió sus ojos y la vio sentada frente a él, en una rama paralela a la suya, contemplándolo sonriente.
- Viniste – dijo él ilusionado.
- Así es, el llamado de tu corazón era demasiado poderoso como para evitarlo por más tiempo.
- Quería agradecerte el regalo que me hiciste. Realmente … - su voz se entrecortó por la emoción.
Ella apareció junto a él y lo abrazó. Él se aferró a ella con la vida – Tranquilo…-susurró ella en su oído mientras el chico comenzaba a sollozar – ya te dije que lo merecías. Ahora – le dijo limpiando sus lágrimas – debes irte, hoy es una noche muy especial para los seres del mundo mágico y no deben encontrarte vagando por el bosque – agregó ella más seriamente pero sin perder su dulzura. El chico asintió y bajó del árbol obedientemente, se volvió para contemplarla una última vez antes de irse, e iba a decir algo cuando ella se le adelantó – Hasta pronto Gaara.
Los ojos del muchacho destellaron de felicidad ante la promesa implícita en las palabras del hada de que seguramente se volverían a ver. Ella sonrió y él se fue.
A lo lejos, Shikamaru sonrió. Su amiga había hecho de las suyas de nuevo. No le sorprendía haber estado en lo cierto ante la sospecha de que había sido ella la responsable del cambio que había experimentado Gaara; después de todo era parte de su naturaleza.
Salió de su escondite y se dirigió hacia donde Sakura estaba sentada, después de todo la reunión no tardaría en comenzar.
Hasta aquí el capi, espero que les haya gustado y en nuos días estaré subiendo el próximo, que creo les va a gustar o al menos parecer un poco interesante.
hasta la prox actualizacion, no olviden regalarme un RR!!
besotes!!!!
gracias por leer!!
Juli!!!
