ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO ME PERTENECEN
HECHO CON FINES DE ENTRETENIMIENTO Y NO LUCRATIVOS
Abrí los ojos al sentir una calidez en mi frente, era Nowaki acomodando mis cabellos para despertarme sutilmente.
Gruñí levemente.
-Lo siento… la cena está lista, ¿Desea Hiro-san seguir durmiendo?
Me incorporé perezosamente, frotándome los ojos.
-No… iré en seguida – respondí
-¿Lograste descansar un poco?
-Sí – mentí
La verdad es que no había podido conciliar a causa de las pesadillas que tuve con Shinoda-san pero no quería preocupar a Nowaki.
Estaba por agregar algo más cuando sonó el teléfono celular de él.
-Disculpa – salió de la habitación para responder a la llamada
Doblé las rodillas para apoyar mi cabeza entre estas, poniendo mis brazos encima, ¿Debía contarle a Nowaki mis temores? No, temía que algo malo ocurriese de decirlo.
-Hiro-san… - ingresó nuevamente en la habitación – Oh, Hiro-san… ¿Estás bien?
Me incorporé rápidamente.
-Ah, sí… ¿Qué sucede?
Se sentó a mi lado, escudriñando mi rostro muy de cerca.
-Estás pálido, Hiro-san, ¿Qué sucede?
Mi interior era un remolino de emociones… tenía miedo, mucho miedo… Hice un enorme esfuerzo para contener las lágrimas.
-Estoy bien… es sólo que me siento aún un poco cansado
-No parece ser eso – refutó seriamente
Tomé su manos entre las mías, agachando la mirada.
-Nowaki… confía en mí, ¿Sí?
Sentía su mirada de preocupación sobre mí, esa mirada suya que siempre descubría la verdad. Una mirada que indicaba preocupación.
-Hiro-san… - suspiró resignado – Confío en ti, es sólo que a veces… a veces temo por que algo malo esté pasando, ¿Algo te preocupa?
Deseaba esconderme entre sus brazos y llorar… descargar mi miedo y tratar de hallar una solución con su ayuda pero Nowaki tendía a ser demasiado impulsivo y eso representaba peligro para él.
-En verdad, no es nada – me aferré a esa idea
Me estrechó entre sus brazos.
-Me llamaron del hospital porque hay muchas emergencias y poco personal pero… tal vez deba de quedarme contigo
Se me dificultaba el controlar el llanto.
Lo aparté ligeramente de mi para poder encararlo.
-No seas tonto – traté de sonar como siempre – Es tu deber como futuro médico, ¿O me equivoco?
Me miró confundido para luego esbozar una ligera sonrisa.
-Eres tan lindo, Hiro-san…
Me sonrojé ligeramente, cruzándome de brazos. Debía de actuar como siempre para evitar el que Nowaki sospechara.
-¡Mocoso engreído! Soy bastante mayor como para cuidarme yo solo – hablé
-Está bien, Hiro-san… no puedo contra ti, iré al hospital – me besó fugazmente – trataré de regresar cuanto antes. La cena está servida, cómela antes de que se enfríe
Se puso en pie, saliendo de la habitación. Aguardé hasta que escuché la puerta principal cerrarse, indicando que Nowaki se había marchado. Al fin pude dejar que mis lagrimas rodaran libremente.
Me recosté en posición fetal en la cama, abrazando la almohada.
-Lo siento, Nowaki…. – me sentía realmente mal al mentirle a Nowaki
El timbre sonó, seguido de unos leves toques a la puerta. Rápidamente limpié las lágrimas que surcaban mi rostro, poniéndome en pie para abrir la puerta. Se me cayó el alma a los pies al ver a esa persona frente a mí.
-Es muy conveniente que ese médico tenga que salir muy a menudo, ¿No crees?
-Tú… ¿Qué haces aquí? – realmente estaba molesto
-Es obvio – dio un paso hacia el frente – Vine a acabar con lo de la otra vez
Tomó mi rostro con su mano, acercándolo al de él.
Lo aparté con furia.
-¡No molestes! – espeté -¿Por qué? ¿Por qué yo? ¡Maldita sea!
Sonrió sarcástico.
-De todas las personas que conocí, tú eres quien más llamó mi atención, además…¿No fuiste tú quien permitió que entrara en tu vida?
Me acorraló contra la pared.
-Será divertido esta vez, podemos llevar a cabo lo que no hicimos aquella vez, ¿O debería emborracharte para lograr mi objetivo?
Estrellé mi puño contra su rostro.
-No eres nadie como para meterte en mi vida, ahora ¡Largo!
Con su dedo índice y de en medio tocó su mejilla con molestia.
-¡Tsk! Esta es la segunda vez – comentó molesto – Pero…
Con sus manos apretó mis brazos contra el muro.
-Me gustas cada vez más – continuó, acercando su rostro peligrosamente
-¡Suéltame! – protestaba, tratando de controlar el temblor de mi voz
Se detuvo a escasos centímetros de mi boca, volviendo a sonreír. ¡Me sentía como un estúpido ratón con el que juega un gato!
-Tal vez debería de exigir un mejor pago cambio del golpe que me diste, ¿Qué me dices? ¿Debería de ser algo mejor que un simple beso?
-¡Idiota! ¡Como si fuera a suceder!
-Oh, créeme… yo sé que sucederá tarde o temprano – susurró a mi oído
Lo miré atónito, ¿A qué se refería con ello?
-Y podría ser antes de lo que imaginas – finalizó, saliendo a paso calmado del departamento – Buenas noches… Disculpe…
Estaba totalmente paralizado, apoyándome contra el muro.
-Oh… ¿Hiroki? ¿Estás bien? – era la inconfundible voz de Akihiko
-Sí… - respondí aún absorto en las palabras de Shinoda-san
-¿No era… el tipo de la otra vez?
-Sí…
"Y podría ser antes de lo que imaginas…" ¿Qué se tenía entre manos con decir eso?
Cuando sentí la penetrante mirada de Akihiko en mí, levanté la mirada hacia él.
-¿Qué sucede? – pregunté inocente
-¿Quién es exactamente ese tipo?
Me tomó desprevenido esa pregunta.
-Un… amigo… - respondí titubeante
-Es obvio que mientes, ahora dime la verdad – me sorprendió su tono firme
-¡¿Qué?! ¡Te estoy diciendo la verdad!
Igual que Shinoda-san hace algunos momentos, me acorraló contra la pared, mirándome fijamente a los ojos.
-Mírame a los ojos y niégame que mientes – fue la primera vez que vi una expresión semejante en su rostro
Nowaki era mi pareja desde hacía 6 años y Akihiko me mejor amigo de la infancia, ¿Qué debía hacer? ¿Debía contarle a Akihiko en lugar de a Nowaki?
Suspiré profundamente, desviando el rostro ligeramente con la duda marcada en él.
-De acuerdo, cuéntame todo y no mientas, ¿Entendido?
Era de madrugada cuando escuché la puerta principal abrirse. Nowaki había vuelto.
-¿Hiro-san? ¿Duermes? – preguntó apenas en un murmullo desde la puerta
Me encogí bajo las sábanas, "¿Se los has dicho a Nowaki?" preguntó un Akihiko consternado luego de que le conté a grandes rasgos el problema que me estaba atormentando.
-¿Hiro-san? - escuchaba sus pisadas acercarse con cautela
Sentía la forma en que mi cuerpo temblaba de miedo, "Deberías de decírselo" fue su consejo.
Sí, en efecto, debía de habérselo dicho desde un principio pero, siendo francos, tenía miedo de que Nowaki se enterara de lo patética que era mi vida antes de conocerlo. ¿Seguiría amándome después de saber la forma en que había tocado fondo por amor a Akihiko?
Nowaki ya se hallaba sentado al borde de la cama, despojándose de sus ropas para ponerse su pijama.
Fingí dormir, conteniendo lo mejor que podía las lágrimas… estaba muy asustado como para contarle a Nowaki…
Etto… perdón por la tardanza pero ps ya saben… maestros malvados… (y acosadores XD)
Bueeeno… espero que les guste ˆ -ˆ
