Camino truncado
Al día siguiente de haber desistido a su misión más importante por no haber suficientes motivos para llevarla a cabo, Naruto salió a la calle tratando de aclarar su mente. La gente que lo veía pasar podía describirlo como un chico serio que había perdido algo, nada lejano de la realidad. Había perdido una razón, un motivo para avanzar. Y sin una razón solo podía caminar con la cabeza baja, los brazos cruzados y una expresión seria. Ahora era momento de buscar una nueva razón, un objetivo a corto o mediano plazo diferente al objetivo principal: ser Hokage. Aunque ahora no sabía si eso era realmente lo que deseaba. Había conseguido ser respetado y amado por la aldea mucho tiempo atrás.
–¡HAAARG! ¡No debería pensar nuevamente, o me provocaré daño emocional! Ya suficiente tengo con buscar un nuevo objetivo para ahora renunciar a mi meta. Debo arreglar esto con un buen psicólogo… o un trago de sake. Tsunade… ¡Eso es!
Naruto salió disparado hacia la oficina de la Hokage, la única amiga real con la que podía contar esto. Sakura también era una opción viable, una muy buena amiga. Pero esto debía consultarlo con alguien experimentado. ¿Y quien más experimentado que la abuela Tsunade? Pasarían unos cuantos minutos a paso de shinobi cuando Naruto llegó a las oficinas centrales. Dentro se encontró con que Kakashi y Anko pasaban las horas bastante juntos, trabajando el uno al lado del otro… obligados a ordenar los archiveros por castigo de la Hokage por una situación embarazosa que produjo prejuicios a Tsunade y Shizune. Esta última los coordinaba para evitar que fuesen a ordenar mal los archivos a propósito o por error.
–Shizune-neechan.
–¡Naruto! Es una sorpresa que vengas a visitar. ¿En que puedo ayudarte?
–¿Qué pasó con ellos dos?
–Ese es el problema de ellos. Mi maestra Tsunade no me permite hablar de eso, aunque cada que los recuerdo me avergüenza demasiado. –Shizune comenzaba a colorarse completamente. –Aunque supongo que tienen derecho, no es correcto. No aquí. Si buscas a Tsunade, ella está en el techo, tratando de relajarse después de terminar una milésima parte de su trabajo. Celebra esos momentos de descanso con demasiada algarabía.
–Gracias, Shizune. Nos vemos pronto.
Naruto tomó camino hacia la azotea, donde pronto se encontró a Tsunade sentada bajo la sombra bebiendo un poco de té (curioso que no se trate de sake, pero esta vez se necesita que esté en sus cinco sentidos). Sentándose a su lado, Tsunade ya se sabía lo que deseaba tratar con ella.
–Dime tus problemas, Naruto.
–¿Qué te hace pensar que…?
–Abandonaste la lucha por regresar a Sasuke, por lo que no vienes a exigirme tu permiso de salida. Sakura me contó demasiado el día de ayer, lo que me retrasó una hora mis deberes. Además, no siempre me visitas solo para charlar. Te sucede algo y por eso has venido.
Naruto se sorprendió de escuchar a Tsunade tan serena. Quizás esa charla con Sakura había causado poco más que un tema de charla.
–Suena como si estuviese preocupada. Ya sabe a lo que vine y cree que sabe como contestarme. ¿No es así, abuela Tsunade?
Al acertar, Tsunade decidió mejor cerrar los ojos y ocultarse tras de la tasa de té. Esa era la razón por la que no estaba bebiendo, puesto que sabía que él necesitaba un consejo, y tarde o temprano llegaría con ella a pedirlo. Aún así, después de meditarlo toda la noche y parte de ese día, no lograba encontrar palabras para dirigirse a {el.
–¿Como te sientes al respecto?
–Siento un vacío en mi corazón. Como si todo cuanto hice estos últimos años simplemente dejaron de tener sentido. De verdad deseo traer de regreso a Sasuke, por que es mi amigo. Sin embargo, si lo traigo puedo producirle infelicidad a mi mejor amiga. ¿Cómo puedo resolverlo? Jamás se verá en una situación tan enredada como la mía.
–Te juro que te sorprenderías.
–¿Qué dices?
–Nada… Un vacío en el corazón. ¿Sabes? La medicina y la poesía tienen algo en común. El corazón y el cerebro es lo más difícil de tratar. Ni siquiera tengo un consejo que darte. Por lo general cuando deseas un consejo acudes a Sakura…
–Es inútil que ella me ayude ahora. Además del vacío en mi cabeza…
–Hay otro en el corazón. –Tsunade le dio un sorbo extra a su tasa de té, tratando de buscar un buen consejo. –Sakura no puede amarte, y la chica que te amaba está casada con Kiba. La única solución que encuentro es "castrato."
–¡Si no quiere ayudarme solo dímelo! ¡No estoy de humor para sus estúpidos consejos!
Naruto estaba a punto de retirarse cuando…
–Sin embargo, si fuera yo quien pidiera un consejo, tal vez ya sabría que hacer, pero desearía escucharlo de otra persona. Tu respuesta puede ser buscar una nueva ruta. Encontrar aquello que llene ambos sitios vacíos. Prueba lo opuesto a lo que hacías.
Retenido en sus pasos, Naruto comenzó a tomar en serio ese consejo. Entendía bien a lo que se refería Tsunade. Pero siendo aún un genin, pese a que podía equipararse con Tsunade en cuanto a habilidad y talento para su rama, no podía concebir un nuevo camino Ninja fuera al que había tomado durante tanto tiempo.
–De verdad te hizo daño la promesa a Sakura, ¿No es así, Naruto?
–De muchas maneras.
–Te propongo esto. Mañana algunos jounins y anbus te probarán en habilidad, inteligencia y poder. Hibiki, Kakashi y yo seremos los jueces, y conforme a lo que veamos, te clasificaremos en algún rango shinobi. Has perdido demasiado tiempo buscando a Sasuke, y perdiste mucho de tu carrera. Deberás reunir un equipo al cual dirigir. Solo tres miembros más. ¿Qué te parece?
–Puedo intentarlo.
–Comienzas a ser molesto. –comentó Tsunade la falta de entusiasmo en Naruto. –Muy bien, nos veremos mañana al amanecer para comenzar el examen. En la puerta principal del bosque de la muerte.
–De acuerdo.
–Y, Naruto… –Un ligero suspiro de Tsunade le dio las palabras que en verdad necesitaba pronunciar. –No te decepciones del amor. Date la oportunidad cuando esta se presente. Jamás soportarás una vida amando a una persona que no puedes amar. Yo sé de eso.
Ante ese último consejo, Naruto se retiró de las oficinas en la pequeña misión de buscar un equipo. Según su experiencia, para triunfar en una misión se necesitaba de las habilidades de diferentes tipos de shinobis. Recordando algunos de los miembros de su generación comenzó a idear algunas combinaciones que pudieran ayudarle en su objetivo. Dependiendo la misión, Naruto podría determinar sus variantes, pero con el único aviso de que habría jueces y guerreros incluidos, era bastante difícil escoger gente. Además, muy posiblemente habría algunos de ellos en misión en este momento. Con un poco de estrategia, lo mejor sería invitar a un shinobi de diferentes especialidades.
–Necesito un shinobi rastreador, un shinobi medico y un shinobi espía. Con ello… solo tengo algunas personas en mente.
De inmediato, Naruto se puso en busca de su rastreador, el heredero del clan Inuzuka y primer amigo de colegio, Kiba Inuzuka. No pasó mucho tiempo para encontrarlo, pues este se encontraba en las afueras entrenando con su mejor amigo. Solo que ahora era Hinata quien les ayudaba a prepararse para una misión futura. A la llegada de Naruto, Hinata se distrajo haciendo que Akamaru le atacase. En un relámpago naranja Naruto detuvo el colmillo salvaje del can Poco antes del impacto.
–Lo siento, a ambos.
–Naruto, ¿Qué se te ofrece? –Kiba aterrizó en tierra al ver que Hinata se había distraído por ver llegar a Naruto.
–Verás, mañana tengo una misión de prueba, con la que… podría subir de rango. Y me preguntaba si te interesa participar conmigo. No sé de qué se trata. Pero…
–No puedo. Tsunade me pidió escoltar a un mercante. Lleva consigo pólvora, y necesita protección total. No envió a mí y a Shino.
–Au, entiendo. Bien, ahora…
–¿Buscabas un shinobi rastreador?
–Pues… La verdad sí, pero no importa…
–Porque Hinata es buena rastreadora.
–Es que yo…
–¿No soy suficientemente buena para ti? –Preguntó Hinata al verse mal colocada en la charla.
–¡No, jamás pensaría eso de ti! Es solo que…
–Entonces ella es quien más te conviene ahora. No se diga más, mañana estarán juntos en el mismo equipo. Te encargo a mi Hinata, Naruto. No la arriesgues demasiado.
–No, claro que no.
En el hospital Ino volvía inconcientemente a jugar con el pincel, tratando de hacer que el tiempo pasara. Antes de que notase lo que estaba haciendo en realidad, Sakura se acercó a ella. Sabía que ahora no era aburrimiento, sino que la rubia estaba soñando en la lejanía.
–Fue una hermosa rosa la que te dio el día de ayer.
–Si. –Seguía soñando sin darse cuenta de lo que hacía. –Era hermosa.
–Tal vez deberías pedirle cuanto menos una cita.
–No, él ama a otra persona.
–Tal vez debas cambiar su forma de ver esto del amor. Solo tú podrías hacerlo.
–Tal vez. Pero no creo que quiera…
–Si no lo intentas, jamás sabrás la verdad. Anda, sal a buscarlo y dile que tendrás el día libre mañana.
–Tienes razón… espera, ¡Por que estás tan interesada en verme con Naruto.
–Por que de verdad deseo la felicidad de los dos. Yo soy feliz si sigo como estoy, con dos buenos amigos y una profesión como la mía.
–No es verdad.
–Soy infeliz por no poder amar a Naruto como él desea. El amor no es lo mío, pero ustedes podrían ser felices juntos.
En ese momento entró el rubio al hospital con una mirada seria que incluso le hizo cambiar el semblante. Al ubicarse en la recepción, de inmediato fue directo a lo que venía.
–Necesito un shinobi medico y un shinobi espía para una misión importante el día de mañana. ¿Es posible que puedan apoyarme?
–¿Saldrás nuevamente a buscar a Sasuke? Creí que había quedado claro que no era necesario que…
–Necesito un equipo para subir mi rango. Soy el único de nuestra generación que permanece como genin. Es hora de que cambie eso completamente. ¿Qué dicen? ¿Ayudarían a un pobre genin anciano a acceder a otro rango más alto?
–Cuenta conmigo. –Ino salió de recepción y se unió a Naruto. –Yamanaka Ino, Jounin espía y enfermera.
–Haruno Sakura, Medico de batalla y especialista en demolición.
–Muchas gracias, amigas. –Naruto les tomó las manos a ambas. –Les prometo compensarles este favor. Nos veremos mañana al amanecer en la puerta uno al bosque de la muerte. Cuídense.
Así, Ino consiguió lo que realmente deseaba, volver a pasar tiempo con Naruto. No obstante no era nada parecido a una cita. Era una misión de prueba y evaluación inmediata.
Tratando de prepararse para el día siguiente, Ino terminó su turno y de inmediato se puso a entrenar, un ligero entrenamiento de autodescubrimiento, Tratando de espiar a otros con tal de recuperar su habilidad y ver sus alcances. Con su patentado jutsu de posesión trataba de descubrir secretos diminutos, como la situación en la que se encontraba Ayame en ese momento o la ubicación de Neji, lo que no le gustó para nada encontrándose besando a Tenten. Tras de practicar por horas, un pequeño deseo llegó a su cabeza. Con el estomago vacío, comenzó a buscar a Naruto. Éste se encontraba con Teuchi, comiendo algunos fideos. Al verlo allí, y regresando pronto a su cuerpo seguía el entrenamiento de habilidad. Ahora, lanzándose desde el techo del edificio más alto hacia el vacío, dejando detrás el miedo y dejándose dominar por el vértigo y la adrenalina. Con la habilidad de un gato, comenzó a correr y saltar el camino hacia el Ichiraku. Ya cerca del puesto se retuvo en una barra horizontal, y cual graciosa flor se amortiguó con sus pétalos blancos, frenando su travesía al dejarse caer en libre descenso, Aterrizando silentemente detrás del Rubio, que poca atención tenía. De improvisto fue acercándose hasta poder abarcarlo del cuello.
–Naruto…
–Puf. –Naruto casi que se atraganta, de no ser por el elástico esófago que durante años había estado desarrollando comiendo como pordiosero. –Ino, Me asustaste.
–Menudo Hokage serás. Si te asusta el abrazo de una chica, poco puedes hacer contra los rebeldes. –Ino comenzó a sentarse, saludando cordialmente a los dueños de Ichiraku. –Señor Teuchi, un especial Ichiraku.
–Trabajando.
–Naruto, no entendí bien la misión de mañana. ¿Desde cuando te importa el rango shinobi que tienes?
–Tuve una charla bastante seria con Tsunade. En parte tiene razón, pero no estoy seguro de si es el mejor camino. Va en contra de mi religión rendirme en algo. Pero creo que siempre hay una primera vez.
–¿Rendirte? –Ino intentó recuperar el objetivo pasado: hacer sonreír a Naruto. Para ello tal vez fuera necesario darle un momento no tan agradable. –¿Quieres contarme?
–No creo que sea necesario. Verás, se trata de un pequeño cruce de objetivos. Sakura renunció completamente a la idea de ver a Sasuke de regreso en la aldea. Ha pasado poco más de cinco años desde que comencé a buscarlo, a luchar por regresarlo de buena o mala manera. Y al final fue ella quien nó desea verle más. De verdad quiero a Sasuke en la aldea de regreso. Él era mi amigo. Pero traerlo de regreso sólo le producirá infelicidad a mi mejor amiga. Es tan extraño. No puedo hacer nada sin molestar a un tercero. Y Tsunade… La anciana sólo pudo decirme que seguir otro camino diferente al anterior.
–Suena a un buen consejo.
–Es el peor de todos. Seguir un camino diferente no es nada fácil. Durante cinco años de mi existencia he dedicado cada uno de mis actos a cumplir una promesa a la mujer que amo. Siendo que para ella solo puedo ser su mejor amigo.
Inoahora entendía. Todo este asunto derivaba y se originaba con Sakura. No era un secreto, ni siquiera para los nuevos genins, que Naruto estaba enferma y perdidamente enamorado de Sakura. Cuando Teuchi le entregó el tazón de Ramen especial a Ino, ella simplemente se dispuso a comer. Fue hasta el primer bocado que se dio cuenta que Naruto no tenía tazón frente a él. Era raro verlo allí sin alimentarse de ramen como un maniático. Ahora sabía que pese a la enorme sonrisa que mostró en el hospital era solo que una máscara que ocultara lo que realmente sentía.
–Señor Teuchi, un poco de Ramen para Naruto. Yo me encargo de la cuenta.
–No es que no tenga dinero para pagar. –Dijo Teuchi. –La mayor parte del tiempo la pasa aquí tratando de que el aroma del ramen le saque de su nube gris. Al menos eso es lo que dice él.
–No importa lo que hagamos, simplemente se queda allí respaldado y tratando de pensar. Es muy frecuente verlo allí pensativo. Aunque le regalemos un tazón, no hace más que pensar.
Las palabras de Ayame le aclararon algunas dudas, pero otras muchas se desarrollaron. Tratando de hacerlo reaccionar, ella se acercó a Naruto hasta lograr besar su mejilla y sacarlo de su mundo gris. La sorpresa que invadiera el consciente del rubio hizo que Ino se sonrojara, sin dejar de mostrarle una sonrisa real.
–Deja la depresión de lado. Si no estás enfocado mañana, quizás provoques accidentes. No te olvides que las tres dependeremos pronto de ti.
Al fin Había salido de su mundo, y entró en razón. Era cierto, él las dirigiría mañana en la misión examen y sería la mejor de todas. Era una prueba solo para él.
–Es cierto. –Naruto se levantó por fin enfocado en lo que debía hacer. –Debo centrarme en cada una de ustedes. Necesito irme y planear las estrategias, mostrarles mis planes y la mejor forma de…
Una cinta color azul le tomó de la cintura y le obligó a sentarse. Nuevamente Ino pidió un tazón de Ramen para Naruto, siendo ahora obedecida por los tenderos.
–Ino.
–Te debo un Tazón de Ramen por lo del otro día. Después podrás planear tus gambitos. Por ahora, acompáñame con un tazón de Ramen.
Hasta ahora no me siento del todo mal, pero tampoco muy cómodo con esta relación. Siendo un defensor del Narusaku siento como si estuviese formando un nuevo destino. Sin llegar a blasfemar, por primera vez siento que en la computadora puedo ser dios, o el diablo. Como sea, Hay que terminar de buena manera y Voluntariamente lo iniciado. Pese a lo raro de la situación, lo hago con el corazón. Josébudokai, esto se originó por ti, y lo voy a terminar. No pronto, pero algún día antes de este siglo.
Kaito J.
