Bueno, espero les guste este capitulo, para mi es muy especial porque lo hice con una amiga Dramione18 .-. Gracias por sus comentarios, criticas y demás, siempre los tengo presentes...
Besos
Isa
Gritos en la oscuridad
Capitulo 3
Aterrados
Segundos después, la pareja salió de la habitación sorprendiendo a Carly, mucho más de lo que esperaban. Ambos esperaban que su amiga entendiera todo lo que había sucedido, no era fácil para ellos explicar tal situación.
-Tenemos que hablar contigo –dijo Freddie con seriedad en su voz.
-Algo está sucediendo… -informó la rubia, que mordía sus labios con nerviosismo.
Sí, algo pasaba, algo más grave y peligroso de lo que podían pensar o imaginar.
- ¿Qué es lo que pasa? Me están asustando -decía la castaña confundida al ver el nerviosismo de sus amigos. Entonces, Carly se percato del golpe que su amiga tenía en la frente-. Dios, Sam, ¿qué te sucedió? -se apresuro a decir la castaña asustada.
-De eso es de lo que tenemos que hablar -informó Freddie un poco preocupado.
-Entonces hablen, que no ven que me están asustando –chilló Carly con desesperación. Ese aire misterioso le estaba cansando.
-Será mejor que hablemos en otro lugar, por ahora no me gustaría que mi madre se alterara más –la voz del castaño salió más baja de lo que pretendía, sin embargo, Carly asintió sin dejar de mirar a su amiga que parecía algo perdida, como si algo muy malo le hubiera pasado.
El camino hacia los licuados locos fue en silencio total, nadie se atrevía a hablar. Freddie tomaba la cintura de la rubia con cuidado y aferrándose un poco a ella, Sam era su prioridad y no iba a permitir que nadie nunca la lastimara. Él estaba seguro de que, si ese hombre había lastimado a Sam y se cruzaba nuevamente en su camino, no dudaría en matarlo.
Llegaron a los licuados locos y se sentaron en una de las mesas que estaban cerca de la ventana, desde niños siempre había escogido ese lugar como su favorito. Hubo un silencio prolongado, ni Sam o Freddie hablaban, él solo se limitaba a abrazar a la rubia con mucho cuidado y eso alteraba más a Carly, ya que ella quería saber lo que estaba sucediendo.
-¿Van a decirme lo que paso? No soporto que estén callados -dijo la castaña rompiendo el silencio.
Freddie volteó para ver a su novia y ella solo asintió con la cabeza. Antes de hablar soltó un suspiro.
-Recuerdas… ayer en la tarde dije que iría a comprar unas cosas para mi mama… -La castaña solo afirmo con la cabeza. -Pues antes de llegar a la tienda, sentí que alguien me arrincono a una pared y… - la rubia hacia todo el esfuerzo por no llorar al recordar lo que había vivido-, y el comenzó a decirme que me cuidara y que mi cuerpo le pertenecía -Ante eso Freddie no pudo evitar sentirse furioso, no podía creer como alguien se hubiera atrevido siquiera a tocar a su novia. -Me dijo que me veía hermosa haciendo iCarly y que yo debería hacerlo sola… y que eso se podía arreglar.
Cuando la castaña escuchó esas palabras abrió sus ojos completamente, no le estaba gustando nada eso -¿Arreglarlo? ¿Acaso me quiere hacer algo? -Preguntaba ella aterrerada.
No lo sé, Carly -dijo la rubia un poco asustada y con voz rota. –Ni siquiera pude pensar en nada, ya que antes de que pudiera reaccionar el tipo me había golpeado la cabeza.
-¿Él… él te hizo algo? ¿Él acaso abu…? -Sam no dejó que su amiga terminara la pregunta, no podía permitir que ella se atormentara de esa manera.
-No, él no me hizo nada. Yo alcance a liberarme se sus brazos y corrí… no me importó nada, solo quería huir - ya para ese entonces la rubia lloraba, mientras que Freddie la abrazaba con todas sus fuerzas.
-Sam, pero ¿le viste la cara o algo? –preguntó de nuevo, esta vez su voz tenía un tinte de desesperación.
-Sí mire su cara, pero el solo recordarla yo... yo -el nudo que tenía en su garganta no le dejaba continuar, en verdad el solo recordar lo que había pasado anteriormente la hacía sentir indefensa.
-Tenemos que hacer algo con esto, ese hombre no se puede salir con la suya… lo mejor sería ir a buscarlo -decía Freddie completamente furioso.
-¿Acaso eres idiota o qué? ¿Y si ese tipo te hace algo? –dijo Carly completamente furiosa.
-¿Pero acaso quieres que siga atacando mas chicas? Tal vez deberíamos ir al lugar en donde ataco a Sam y…
-Freddie, ¿no crees que será mejor llamar a la policía? –dijo la castaña un poco asustada
-¿Y si no lo encuentran, Carly? ¿Acaso no escuchaste que él le insinuó a Sam que te podía hacer algo? Yo no viviría tranquilo si algo les pasa a ustedes -decía el castaño abrazando con cuidado a su novia que lloraba en su pecho.
Freddie no podía permitir que nadie más ataque a su novia. Nunca se había asustando tanto en su vida, ni cuando Sam suponía ser un peligro en su vida. Sí, lo asustaba hasta la muerte, pero sabía que la chica no haría otra cosa, solo pegarle y luego disculparse, era lo suyo y se había acostumbrado a eso. Pero el saber que alguien la quería, no de una forma muy buena más bien grotesca, le hacía hervir la sangre.
La noche anterior, había tenido que luchar con todo para que ella no se largara a llorar; para que con sus besos y caricias olvidara ese mal rato. Era la primera vez que ese acto se había convertido en algo desenfrenado y sin control. Freddie siempre fue de esas personas en pensar que el acto sexual, debía hacerse con respeto y amor. Sin embargo, la otra noche se saltaron varios pasos, la lujuria y placer nublaron sus mentes para unir sus cuerpos como nunca lo habían hecho, pero sus sentimientos estaban presentes.
Sam por otro lado, se sentía diferente, por primera vez se sintió indefensa. Jamás alguien se había atrevido a tocarle o hacerle daño como ese hombre, sintió tanto asco que necesito algo para borrar ese recuerdo. Gracias al cielo su novio la iba a ayudar, no solo físicamente ya que el placer sexual pasaba a un segundo plano cuando estaba a su lado, pero si psicológicamente.
-¿Todo bien? –Freddie preguntó en medio de un susurro.
-Sí, solo estoy un poco cansada. ¿Podemos ir a tu casa? –preguntó la rubia de vuelta.
-Está bien –dijo con una sonrisa en los labios. –Carly, llevaré a Sam al apartamento, estamos hablando… cuídate –la morena asintió con nerviosismo.
Cuando se fueron, la morena decidió quedarse un rato más para pensar. No le gustaba nada la noticia que le habían dicho sus amigos, alguien estaba amenazando a su mejor amiga y eso no era bueno. Sí, estaba molesta porque le habían ocultado la verdad, pero jamás estaría de acuerdo con algo así. Después de un rato, decidió irse a su apartamento, quería llamar a Brad y contarle todo lo que estaba sucediendo, él era parte del grupo y merecía saber la verdad, necesitaba que todos estuviesen atentos.
Cruzó la calle y caminó rápidamente hasta la entrada del edificio. Se aguantó los gritos de su loco portero hasta llegar a los elevadores. Quiso gritar cuando vio un cartel indicando que estaban fuera de servicio. Suspiró y comenzó a subir las escaleras, ignorando por completo los gritos del portero, él nunca iba a cambiar. Su teléfono comenzó a repicar y notó que no era un número familiar.
-¿Hola? –Respondió mientras subía las escaleras.
Horas más tarde, Freddie estaba en la cocina preparando la cena para su novia. Haría todo lo que estuviese en sus manos para hacerla sentir mejor. Él había tenido una conversación con su madre, algo molesta debía admitir, pero no cambiaría su forma de pensar, no ahora que podía gritar a los cuatro vientos que la amaba y que no la dejaría por nada en el mundo, así tenga que enfrentarse mil veces a su madre.
Ella no estaba de acuerdo con la estadía de su novia en el apartamento, menos en su cuarto, pero no iba a permitir que la alejaran de su lado. Sintió los brazos de Sam rodear su cuerpo y abrazarlo sobre su pecho desnudo, eso lograba enloquecerlo, más de lo que ella podía imaginar. El tacto era tan inocente y provocativo al mismo tiempo, pero no podía permitirse ese tipo de reacciones, no con su madre vigilándolo.
-Dentro de poco estará lista la cena… -susurró Freddie tratando de controlarse.
-Tengo mucha hambre… -susurró Sam mordisqueando su espalda. –Lástima que tu mamá este aquí –susurró antes de deshacer su agarre y regresar a la habitación.
Él comenzó a reír, no podía creer lo que estaba a punto de hacer. Apagó la hornilla y comenzó a caminar hacia su habitación, pero el repicar del teléfono lo detuvo, Sam tenía que esperar.
-Buenas noches, Familia Benson…
-Soy Spencer… Carly está hospitalizada… algo sucedió –el corazón se le detuvo al escuchar la voz desesperada de su amigo, un hombre que consideraba como su padre.
-¿Qué le paso? Dios, Spencer, no te preocupes. Estaré con Sam allá en quince minutos –colgó la llamada y corrió hasta la habitación. Sin decirle nada a su novia comenzó a vestirse y a buscar la ropa de ella en su closet. –Vístete, tenemos que salir urgentemente.
-¿Qué paso? ¿Sucedió algo? –chilló la rubia preocupada y él no podía culparla. La verdad era que estaba muerto de miedo, primero fue Sam y ahora Carly. ¿Sería él el próximo en la lista?
-Carly… -respondió escuetamente. No hacían falta palabras, ella había entendido bien.
Cinco minutos más tarde, se encontraban en el auto, Freddie manejaba a toda velocidad saltándose algunos altos en el proceso. Sam, por otro lado, movía su pie insistentemente, la preocupación y el miedo la superaban. ¿Qué pasa si ese hombre iba atrás de ella de nuevo o peor, atrás de Freddie? Ella no sería capaz de soportar el dolor y la incertidumbre de perderlo, no otra vez.
El castaño estacionó su auto y bajaron rápidamente del mismo, necesitaban saber lo que había pasado. La pareja corrió por todo el lugar hasta conseguir a Spencer y a Brad con rostros abatidos.
-¿Qué sucedió? –gritó Sam con voz rota. -¿Está bien? Dime que no le ha pasado nada…
-Tranquila, Sam, está golpeada y algo sedada… -dijo Spencer con una mueca en los labios. Para Freddie no fue desapercibido el descontento en su voz, algo estaba pasando.
-¿Podemos pasar a verla? –Preguntó el castaño con voz neutra. Algo no cuadraba.
La rubia se precipito hacia la habitación donde se encontraba su mejor amiga. La verdad era que los hematomas se regaban por todo su rostro y brazos, él no se quería imaginar que otras partes estaban en igual condición. Su novia ahogo un sollozo y él solo pudo mantener sus labios separados, al igual que sus ojos.
-Esto no está pasando… -susurró Freddie horrorizado.
-¿Carly? –La voz de Sam era entrecortada y con un tinte de miedo en ella.
-¿Sam? –susurró la morena con lágrimas en los ojos, pero su rostro cambio. Mostraba horror y mucho miedo. –Freddie… Freddie tienes que… ¡Cuidado!
Y antes que pudiera girarse, todo a su alrededor oscureció.
