Capítulo 4: I Love Rock N Roll.
Edward me miraba indeciso. Podía ver que estaba debatiéndose entre ser mi presa, o ser mi captor. Lo que el no sabía, era que yo estaba acostumbrada a seducir hombres desde que me crucé con Madame Mayer, en un internado en Francia, cuando tenía apenas 13 años. Ella compartía mi condición. Prometida.
Esa era mi situación. Desde que mi padre supo que era una niña- en la ecografía- me asignó un esposo: Jacob Black, el hijo de su socio y mejor amigo; lo que me parecía injusto, ya que habían estipulado que al cumplir los 18 años, debía casarme con él. O perdería toda mi herencia , el respeto de mi familia, y me enviarían lejos.
Jacob era un buen chico, lo es. Lo suficientemente guapo como para enamorar a cualquiera. Creo que esta enamorado de mí desde antes de que naciera y Es apenas tres años más grande que yo. Pero él no debe llegar virgen al matrimonio. ¡Tan injusto! Por eso Madame Mayer me enseñó a obtener lo que sea de un hombre, sin siquiera tener que besarlo. Y ahí estaba. Edward, como todos, había caído. Pero de una manera diferente. Era extraño que aún no tratara de seducirme. Debía de haber algo malo con mis encantos.
Estuvo a punto de pillarme con mis ingeniosas mentiras en varias ocasiones. Vamos, ¡el parecía todo menos un estudiante de pediatría! Pero me salvé cambiando de tema. Era un chico de pocas palabras. Cuando le preguntaba algo, apenas y respondía. Eso no le quitaba lo sexy. Aunque todo era sexy en él. La manera en que hablaba, coducía y su sonrisa torcida, diabólica ¡esos dientes! Yo quería que me muerda. ¿Eso lo había pensado yo? Debían de ser las hormonas pr mi período. ¡Mi período! Debíamos ir a una estación de servicio con urgencia.
-¡Muévete!- le ordené.
Desde que había comenzado a atardecer estábamos yendo más despacio y nos encontrábamos en el medio del campo. Él me miró indeciso pero finalmente se movió. Tomé el volante, y atrapé el acelerador correctamente.
-Debes irme dando indicaciones-le advertí. Él asintió, pero no dijo nada. Se veía verdaderamente agotado. Calcule que al paso que íbamos, llegaríamos a California en unas 16 horas, si no parábamos a dormir. Imágenes de una habitación en un hotel, que involucraban a Edward en bóxers en una cama invadieron mi cabeza otra vez ¡Malditas hormonas! Mi padre hacía bien en enviarme a internados estrictos. Más bien se parecían a Alkatraz u otras carceles; pero yo era una buena escapista. Me pregunté si estaria preocupado. Supuse que no, al fin y al cabo el debía imaginarse a donde me dirigía.
Una hora después llegamos a una estación de servicio. Como el lugar no se veía muy confiable, le pedí a Edward que se quedara en el coche. Tomé mi bolso de mano y fui primero al tocador. Estaba asquerosamente sucio, pero pude encontrar un cubíulo aceptable. Fui al lavabo y miré mi rostro. Asqueroso. Lo lavé y me puse bálsamo labial. Decidí quitarme la musculosa que apestaba a malteada, y e quedé solo con la camisa-no la até a mi cintura porque no queria provocar de más- Vacié medio frasco de perfume en mí, y solté mi cabello. Cuando estuve lista, fui al freeshop. Los muchachos que trabajan allí se peleaban por atenderme. Mis encantos volvían a mí.
Compré: dos conos de patatas fritas. Una bolsa de Cheetos. Una botella de aua mineral. Una bolsa de servilletas. El paquete de cigarrillos que me encargó Edward. Y el toque para mantenernos despiertos: una botella de Vodka. Me gaste U$49. Metí todo en unos paquetes y salí. Edward acababa de pagar la gasolina.
-Oye Patty-me llamó por ese horrendo apodo-Voy al baño, quédate en el auto.
Asentí y lo observé entrar a los sanitarios. Aprobeché para sacar la botella de Vodka y esconderla entre mi asiento y la puerta. Unos minutos después volvió, con su cabello mojado, y una gorra sobre él. Encendí el auto y salí a la carretera. Manejé unos 20 minutos, hasta que mi estómago excigió atención. Fue vergonzoso. Él sonrió.
-¿Quieres que cambiemos para que comas?-me pregunto divertido.
-Gracias pero puedo hacer ambas cosas-le nformé algo ofendida. Silvó por lo bajo y volteó al asiento trasero. Tomó un cono de patatas para él y me extendió el otro a mí. Yo lo puse entre mis piernas. Él me imtió y tomó la botella de agua mineral enarcando una ceja.
-¿No había Coca Cola?
-Es demasiado cara
-Nos vamos a dormir-advirtió molesto.
-Tengo algo que te mantendrá despierto
Su expresión era de lo más divertida. Parecía que su mandíbula se iba a descolgar. Solté una risita.
-Esa no es la forma en la que habla alguien de ayuda humanitaria ¿No?
Lo estudié cuidadosamente ¿Estaba dudando de mí o me estaba retando?
no pareces un pediatra-le devolví.
Asintió y comenzó a comer sus papas. Yo lo imité. Eran las mejores papas del mundo. La forma en que estaban hechas... eran un manjar. Amaba las papas.
-Asique...¿Tienes hemanos?- inquirió con voz extraña.
Lo contemplé confundida, pero supuse que le habían dado ganas de charlar.
-No, soy hija única. Lamentablemente- confesé.
-¿Lamentablemente?
-Sí. Toda mi vida quise un hermano mayor que me proteja de los abusadores, o de quienes jugaran conmigo. O una hermana que me enseñe a ser mujer. En fin, para eso están los amigos, ¿no?
_Supongo- me contestó encogiendose de hombros- a decir verdad, yo tengo un hermano. Es más grande que yo -en edad y estatura- pero no en madurez. Es guardavidas y le tiene miedo a los... delfines.
No pude evitar soltar una carcajada, ocasionandome un ahogo con una papa. Empecé a toser, por lo que solté el acelerador y el volante. Edward me daba golpecitos en la espalda mientras trataba de controlar el auto. Cuando me recuperé, lo ví realmente preocupado.
-¿Estas bien?- inquirió con el seño fruncido.- lo lamento...
-¿Lamentas qué? ¿Hacerme reír?
-Hacerte ahogar. Estabas azul. Juro que por un momento temí que debería meterte en la baulera y arrojarte al mar.
Me reí otra vez, y volví a ponerme en marcha, mientras comía mis papas, ahora que era seguro para mis pulmones.
-Asique... ¿estudias en la NYCU o en Columbia?- le interrogué.
-Columbia. Me queda más cerca de casa. Ahora estoy en Williamsburg. ¿Conoces New York?
-Por supuesto. El Times, la 5° avenida, y Greenwich Village. Mi mejor amiga trabaja en Manhattan. Es genial, adoro NYC. Pero prefiero el sol de California.
- No suenan como lugares donde iría alguien de Ayuda Humanitaria- me recordó.
-ok, de algun lado hay que recolectar los fondos ¿no?- escupí algo molesta. ¿Acaso iba a cuestionar cada mentira que le decía? ¡Necesitaba relajarse un poco! Encendí la radio y busqué una buena estación. ¿Bob Dylan? No en esta ocasión. ¿Justin Bieber? No gracias, aún poseo neuronas. Por fin la encontre. Britney al rescate.
-¿Estás bromeando?- inquirió en sun pose de Rude- Rock-Boy
-Es I Love Rock N Roll. No me digas que no te la sabes- afirmé comenzando a contonearme en el asiento al ritmo de la música. Momento de poner en funcionamiento el plan B. Busqué la botella de Vodka, y con los dientes le saqué el precinto, destapándola.
-¿Qué crees que haces?- inquirió desesperado. No le hice caso y tomé un trago. , ya me sentía mas distendida. Le extendí la botella.
-Vamos chico, necesitas relajarte- lo animé con mi sonrisa seductora. El caviló un poco al principio, pero finalmente tomó de la botella y bebió un gran trago, mientras me miraba a los ojos de una manera que encendería un bosque. Esto se estaba poniendo bueno.
Mis bellaaaas niñas! Me he demorado, pero es que soy pobre y trabajo. Además de que ODIO tipear. Ya les dije, prefiero escribir en papel. Les dejo esto de las netbooks a ustedes, que son jóvenes :B Muchas Gracias por las reviews (son pocas, pero se aprecian Mucho) loS follows, favorites, y todo eso. Los REVIEWS sirven para que yo vea qué les gusta y qué no, si explique mal algo, etc. Me gustaría mucho conocerlas. ¿Tienen twitter? ¿Las sigo? ¿Facebook? ¿Paloma mensajera? Hahaha. LAS AMO, DE VERDAD. SEAN HERMOSAS E INTELIGENTES, SIEMPRE.
PD: Perdonen los errores ortográficos o de tipeo. Soy Humana ( Hasta que se hace de noche y me convierto en Vampiresa)
Las Ama, Sam.
