Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 3

BELLA POV.

Después de hablar con Jake no sabía si estar más tranquila o más nerviosa, él me aseguró se encargaría de que nadie supiera que estaba en Forks, y estaba segura de que lo haría, pero no era eso precisamente lo que me preocupaba; lo que me preocupaba es que tarde o temprano voy a tener que decirles, tanto a Jacob como a los Hale, lo que ocurrió y estoy segura de que querrán matar a James. Rosalie vino a avisarme que la cena estaba lista pero me disculpé con ella y le dije que estaba cansada, gracias a Dios ya no había insistido en saber lo que me ocurría y Jake no debió decirle nada a Jasper, si no ya me hubiera preguntado algo. Me puse el pijama y me acosté, por ahora podía dormir tranquila.

Al día siguiente Rosalie me despertó demasiado temprano, me dijo que me apurara pues Alice no tardaba en llegar y salió de la habitación dejándome confundida, por varios minutos me quedé viendo fijamente la puerta sin entender a qué se refería; de pronto recordé que Alice había dicho ayer que hoy iríamos de compras, así que salí de la cama y tomé lo necesario para ducharme. Me duché con calma, dejando que el agua caliente se llevara la tensión acumulada en estos días, después me vestí y desenredé mi cabello dejándolo suelto, salí de la habitación y bajé las escaleras.

—Buenos días Bells —me saludó Jasper en cuanto me vio, me llamó la atención que miraba de una forma distinta, como si quisiera preguntarme algo y no se atreviera.

—Buenos días Jazz. ¿Dónde está Rosalie?

—Está terminando de arreglarse, me dijo que irán de compras con Alice —ahora me veía con diversión.

—Sí, ¿por qué me vez así? —negó un par de veces y sonrió.

—Por nada, y bueno sólo me resta desearte suerte, digamos que Alice es algo… ¿Cómo decirlo? ¿Compradora compulsiva? Sí, eso es precisamente, una compradora compulsiva —me dio una última sonrisa y se perdió rumbo a la sala.

—¿Estás lista? —preguntó Rosalie que venía bajando las escaleras.

—Aja, ¿ya desayunaste? —le pregunte, la verdad yo sí que tenía hambre, después de todo no había comido nada desde la hora de la comida ayer.

—No, desayunáremos en el centro comercial con Alice —nada más pronunciar la última palabra, se escuchó el sonido de un claxon afuera—. Debe de ser mi cuñada, vamos —Rosalie gritó un "ya nos vamos Jazz, regresamos en unas horas" y salimos de la casa.

Al ver el coche de Alice no pude evitar que mi boca se abriera con asombro, era un hermoso porche de color amarillo, algo extravagante pero sin duda hermoso. Nos subimos y sólo habían pasado unos minutos cuando yo ya me quería regresar, Alice no dejaba de hablar de todo lo que teníamos que comprar y las tiendas que teníamos que recorrer, las palabras de Jasper llegaron a mi cabeza: "Sí, eso es precisamente, una compradora compulsiva"¿Compradora compulsiva? Sí claro, era una loca maniática compradora compulsiva mejor dicho. ¡Dios en qué me he metido!

Llegamos al centro comercial de Port Ángeles más pronto de lo que me hubiera gustado; por suerte, decidieron que primero fuéramos a desayunar y se los agradecí internamente, necesitaba fuerzas para poder soportar lo que me esperaba. Desayunamos tranquilamente y, por alguna extraña razón, Alice no dejaba de hablar de Edward ni un momento, ayer no había podido conocerlo bien y hoy gracias a Alice descubrí que teníamos algunos gustos en común. Media hora después entramos a la primer tienda, me separé de las chicas y comencé a buscar algo que me gustara.

—Bella, necesito que te pruebes esto —dijo Alice entregándome una enorme pila de pantalones y blusas, eran por lo menos seis conjuntos. ¿En qué momento escogió todo, si no hace más de cinco minutos que entramos?

—Alice esto es demasiada ropa, además, solamente compraré un par de cosas —dije haciendo malabares para que no se me cayeran las prendas.

—Nada de eso, ve al probador en este mismo instante y no quiero escuchar una negativa más —me ordenó molesta señalando el lugar donde se encontraban los probadores.

Suspiré con resignación y comencé a caminar rumbo al probador, no tuve el valor de replicar, pues la verdad Alice molesta daba miedo. Entré y dejé la ropa a un lado, tomé un conjunto al azar y me lo puse, salí del probador y tanto Rosalie como Alice centraron su atención en mí.

—¡Te queda de maravilla! —chilló eufórica Alice dando un par de saltitos—. Bien, creo que no es necesario que te pruebes lo demás, son de la misma talla así que no tiene caso.

—Nosotras vamos a pagar esto mientras te cambias —dijo Rosalie sacando la ropa que, hace unos minutos, acababa de dejar en el probador.

—Está bien, toma —le tendí a Rosalie mi bolso para que pagara, pero ella negó.

—Yo pagaré esto, será mi regalo por tu cumpleaños, un poco atrasado pero eso no importa —abrí la boca dispuesta protestar, pero no me alcancé a decir nada, ya que ella y Alice desaparecieron de mi vista.

Resoplé con molestia y regresé al probador para cambiarme. No tardé más de un par de minutos en salir y ambas me estaban esperando con una sonrisa, me acerqué a la caja y pagué la blusa y el pantalón que me había probado. Después entramos a diez tiendas más, entre las cuales compré, o mejor dicho, Alice y Rosalie me compraron a pesar de mis negativas, zapatos, más blusas y pantalones, chaquetas y maquillaje; el cual no sé ni siquiera para qué, ya que a mí no me gusta maquillarme muy a menudo.

—Solo nos falta una tienda por visitar —dijo Alice parándose frente a Victoria Secret's.

—Yo las esperaré aquí afuera, no pienso entrar a esa tienda —ellas sólo me dieron una mirada que decía: vas a entrar por las buenas o por las malas—. No, ni aunque me vean de esa forma, en esto no me podrán hacer cambiar de opinión —les dije y me crucé de brazos muy segura de mí misma.

Una hora después salimos las tres de la tienda con lencería nueva, me pregunto ¿alguna vez podré hacer lo que quiera? La respuesta es obvia, mientras esté con Alice y Rosalie siempre terminaré haciendo lo ellas quieran. Pero hay algo que ellas no saben, pudieron haberme convencido de comprar la lencería pero eso no significaba que la fuera a usar, esas prendas terminaría en el fondo de mi cajón.

Nada más llegar a casa de Rosalie, subimos directo a mi habitación para acomodar mi nueva ropa, Alice era sin duda la más emocionada con todo esto, se nota que su debilidad es la moda.

—Bien, ya que prácticamente renovaste tu guardarropa, puedes deshacerte de lo que no vas a usar —dijo Rosalie y Alice asintió.

—Pero mi ropa está casi nueva, no puedo deshacerme de ella y...

—Bella, Bella, Bella, esta ropa solamente estará estorbando aquí ya que no la vas a usar. ¿Qué te parece si la donas a una institución benéfica? —dijo Alice con un tono de voz demasiado dulce y viéndome con ojos de cachorro abandonado.

—Está bien —suspire pesadamente y comenzamos a sacar lo que donaría.

Estuvimos casi toda la tarde acomodando ropa y, cuando terminamos, nos quedamos a charlar en la habitación; cerca de las ocho de la noche llegaron Jasper, Emmett y Edward con pizzas para cenar y bajamos a la sala, donde cenamos viendo una película.

—¿Cómo te fue en tu primera salida de compras con Alice? —me preguntó Emmett sonriendo con burla.

—De maravilla, fue una experiencia realmente emocionante —respondí con sarcasmo provocando que todos rieran, incluida Alice.

—Ya te acostumbraras Bella, créeme —me dijo Alice guiñándome un ojo.

—Por cierto Bells, hoy llegaron los documentos que mandó Jake para que puedas ir al instituto —me informó Jasper y asentí.

—¡Es genial! Estaremos todos juntos en el instituto —dijo una muy emocionada Alice.

Yo no podía hacer más que verlos confundida, sabía que Jasper y Rosalie tenían la misma edad que yo, pero los hermanos Cullen no parecían tener la misma edad que nosotros; Emmett parecía ser mayor por tal vez un año o dos, Edward tal vez sí fuera de nuestra edad, pero Alice sin duda era menor. Por lo tanto, no podíamos estar todos en el mismo grado.

—No te confundas Bella; Alice y Edward tienen la misma edad que nosotros, son mellizos —aclaró Rosalie. Vaya, no lo hubiera imaginado pues no se parecen tanto como Rosalie y Jasper, que también son mellizos.

—Y Emmett cumplió dieciocho, pero aún está en el instituto, aunque ya debería estar en la universidad —continuó Jasper.

—¿Por qué aún estás en el instituto? Claro, si puedo saber —le pregunté a Emmett, que golpeó ligeramente su barbilla con el dedo indice de forma pensativa.

—Veamos, fue más o menos cuando tenia trece años, en mi clase había un chico llamado Royce, él era por demás presumido, altanero, en pocas palabras era todo un dolor en el cu…

—Su hermana Maria era mi amiga —interrumpió Alice el relato de Emmett, al ver el rumbo que estaba tomando—. O al manos eso creía, como sea, un día en la escuela Royce se acerco a mí y me comenzó a decir cosas un tanto ofensivas…

—¿Un tanto ofensivas? Más que ofensivas diría yo, él te estaba diciendo que tú en vez de crecer todos los días te encogías, que un día alguien no te iba a ver y te pisarían. Yo estaba escuchando todo y como tu "amiguita", María, se reía de las tonterías que te decía su hermano…

—Sí, pero no tenías porque golpearlo, por eso te suspendieron y perdiste el año escolar —le recriminó Alice, aunque en sus ojos podía notar cierta admiración—. Y así fue como Emmett, Edward y yo terminamos en el mismo grado —terminó Alice.

Sin duda, me hubiera gustado tener un hermano como Emmett que me protegiera de todo y de todos, y así tal vez no hubiera pasado lo que pasó.

—Discúlpenme yo... estoy cansada y quisiera dormir —me puse en pie y salí rápidamente de la sala.

Mientras subía las escaleras no pude contener más las lágrimas, nada más entrar a la habitación me tiré sobre la cama y oculté mi rostro entre una de las almohadas para acallar mis sollozos; todo habría sido tan diferente si hubiera habido alguien que me defendiera, o si Renné me hubiera creído a mí y no a él. No sé por cuánto tiempo estuve llorando, sólo sé que lloré hasta que no pude más y me quedé dormida.

ROSALIE POV.

—Discúlpenme yo... estoy cansada y quisiera dormir —dijo Bella y salió como alma que lleva el diablo de la sala.

—¿Qué le pasó? —preguntó Edward con demasiado interés.

—Nada, sólo está cansada como dijo, salir de compras con Alice es agotador cuando no se está acostumbrado —me encogí de hombros restándole importancia al tema.

Estaba preocupada por Bella, ella era tímida y reservada, pero ahora había algo más; definitivamente ya no era la misma Bella que Jasper y yo dejamos en Jacksonville. Los chicos y Alice se fueron un momento después, Jasper dijo que tenía algo que hacer y subió a su habitación, así que yo también subí a la mía.

Me puse el pijama y me acosté, mañana pasaríamos el día en casa de los Cullen y espero que Bella no se niegue a ir, no me gustaría dejarla sola. Unos minutos después me quedé profundamente dormida, hasta que unos gritos me despertaron.

—¡Noooo! ¡Déjame por favor! —esa era la voz de Bella.

Tiré las mantas a un lado, me levanté rápidamente y salí de la habitación corriendo sin detenerme ni siquiera a calzarme mis pantuflas, en el pasillo me encontré con Jasper que me veía con preocupación, sin pensarlo dos veces entramos a la habitación y yo entendí la luz.

—¡Suéltame, no te me acerques! —gritaba mientras manoteaba, como si quisiera sacarse algo de encima, pero estaba dormida.

Me acerqué a la cama para tratar de despertarla y pude notar que estaba llorando.

—Bella despierta —le dije y la moví un poco, despertó sobresaltada y demasiado agitada.

—Rose... yo... discúlpenme, yo no… no quise despertarlos —dijo con voz entrecortada por el llanto, la abracé y froté su espalda tratando de reconfortarla.

—Tranquilízate Bella. Nosotros queremos ayudarte, pero no podemos hacerlo si no sabemos qué es lo que te pasa —le dijo Jasper acercándose a nosotras.

—Lo sabrán... cuando venga Jake... no quiero hablar de ello dos veces —murmuró aún sin dejar de llorar y no insistimos más.

Jasper no se fue a su habitación hasta que Bella se calmó un poco y dejó de llorar, yo en cambio me quedé con ella, sabía muy bien que cuando tenía pesadillas no podía volver a dormir fácilmente, y menos si estaba sola, así que me quedaría con ella.

EDWARD POV.

Dos meses, dos meses habían pasado desde que Bella llegó a Forks; en este tiempo su actitud había cambiado con todos menos conmigo, siempre que trataba de acercarme a ella levantaba una barrera impenetrable entre los dos. A veces cuando estábamos platicando esa barrera caía, pero sólo por unos breves minutos, ya que después la volvía a levantar.

En este tiempo también mis sentimientos hacia ella habían cambiado, al principio solamente quería su amistad, pero ahora me he dado cuenta de que desde el primer momento en que la vi se robó mi corazón, y estoy completamente enamorado de ella. Razón por la cual he tomado una decisión, hablaré con ella, le diré lo que siento y le pediré que me de la oportunidad de ganarme su amor, sólo espero que no me mandé a la mierda.

—¿En qué piensas Eddie? —preguntó Tanya sacándome de mis pensamientos.

—En nada, y por favor no me llames Eddie —terminé de guardar mis cosas y me levanté.

—Estabas pensando en Isabella, ¿cierto? —dijo con demasiado veneno en su voz, cosa que no me gustó para nada.

—Sí, estaba pensando en ella, específicamente en la forma en que le pediré sea mi novia —sus ojos se abrieron con sorpresa, pero segundos después su expresión cambió a una de total furia.

—No puedes estar hablando en serio, tú no pudiste haberte fijado en alguien como ella.

—Pues sí, lo hice. Me enamoré de ella desde el primer momento en que la vi, porque ella tiene todo lo que yo busco en una mujer —le dije y caminé hasta la puerta.

—¡Yo sé que esa zorra esconde algo y te aseguro que lo voy a descubrir! ¡Te quitaré la venda que tienes en los ojos! —gritó antes de que saliera del salón.

En el estacionamiento me estaban esperando mis hermanos, Rosalie y Jasper, nada más verme Alice frunció el ceño.

—¿Qué te pasa Edd? Parece que quisieras golpear a alguien.

—Es Tanya... ella... ¡argh! ¡Ya no la soporto! —gruñí y pateé con rabia uno de los neumáticos del mi Volvo.

—Tranquilo hermano, sólo tienes que ignorarla —para él es muy fácil decirlo.

—Emmett tiene razón, sé que es difícil pero al menos intentalo. Nosotros nos adelantaremos, Esme nos a encargado algo que le falta para la comida, ¿puedes esperar a Bella? —dijo Alice y asentí en respuesta.

Respiré profundo un par de veces, tenía que calmarme antes de que Bella llegara pues no quería que me viera así; Tanya tiene que entender que no es el centro del universo y que no me interesa. Unos minutos después llegó Bella, buscó con la mirada a los demás y al no verlos se tensó notablemente.

—Se fueron, Esme necesitaba algo y ellos se adelantaron —le dije.

—Entonces vámonos, ya nos deben de estar esperando —su voz sonó un tanto nerviosa.

Le abrí la puerta del coche y se subió, me subí y arranqué. Íbamos sumergidos en un silencio demasiado incomodo, faltaba poco para llegar a casa pero tenía que hablar con ella, así que me armé de valor y me detuve.

—¿Por qué te detienes? —preguntó con pánico, ¿acaso pensaba que le haría daño?

—Tengo que hablar contigo. Dime, ¿te caigo mal? ¿He hecho o dicho algo que pudiera ofenderte de alguna forma? Porque sinceramente no entiendo por qué cuando estás conmigo, levantas una muralla que no me deja acercar —le dije y clavó la mirada en sus manos, que reposaban sobre su regazo.

—Edward yo... no es por eso, no me has dicho ni hecho nada y no me caes mal —al menos eso es un avance, sus palabras me dieron el valor para continuar.

—Bella, yo siento algo por ti, algo que va más allá de una simple amistad. Me gustas y... —no pude terminar de hablar, Bella abrió la puerta del coche y salió.

Confundido por su reacción vi como se hecho a correr hacia el bosque, unos segundos después reaccioné y salí tras de ella. Cuando la alcancé, me puse frente a ella para que se detuviera y vi que estaba llorando.

—Bella, perdóname yo no…

—No digas nada Edward —me interrumpió y respiró profundo antes de continuar hablando—. Yo levanté esa muralla que dices entre los dos, porque tú también me gustas, me gusta y me haces sentir cosas que pensé nunca podría sentir... pero tengo miedo.

—No tengas miedo Bella, yo nunca, nunca haría nada que pudiera lastimarte. Dame la oportunidad de demostrarte que te quiero, ¿quieres ser mi novia? —le pregunté, mi corazón latía furiosamente dentro de mi pecho esperando su respuesta.

Continuará...


Hola! Acá les dejo un nuevo cap, espero que les haya gustado. Las actualizaciones serán semanales, al igual que con mis otros Fic's (solamente con "Utopía" no podré publicar cada semana, pero haré lo posible para subir capítulo cada 15 días)

Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...

Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's

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