EL Deseo de una Venganza…

Basado en Electra ©Sófocles

Personajes Katekyo Hitman Reborn© Akira Amano


Bueno puedo ver la alta audiencia que crece a cada momento, y el conocimiento que Dios permite leer, conocer o entender. Transportarse en el sentimiento de aquella vida en los antiguos siglos, me hace recordar que así como en este tiempo también hubo maldad y miseria como en esta época…aun así muchos vivieron por ello luchando con cada centímetro de sangre de sus vidas, cerca de Dios.


Capítulo 4: Familia Clandestina

Inglaterra, 1862

El tic tac del gigantesco reloj resonaba en las paredes oscuras de la mente de Hibari le hacían ver cada instante, desde que había conocido a aquella mujer sonreír sin siquiera un atisbo de burla en sus ojos negros. De pie ante la ventana de su sala, con las manos cruzadas tras la espalda observo la nube de polvo que se aproximaba lentamente a lo lejos.

La ventana, situada frente de la casa, daba al camino que serpenteaba más allá de su finca rural. Tenía características inspiradas en un templo clásico griego con un frontón triangular sostenido sobre cuatro enormes columnas. Recordándole al mausoleo que estaba mas allá donde estaban los restos de sus padres.

Habían pasado muchos meses desde aquel entonces, pensativo observo la nube de polvo lejana que se levantaba por el camino serpenteante. Aquella visita esperada durante semanas y escuchando los pasos que se acercaban por el pasillo pensó que su agonía podría terminar aquella noche con la persona que llegaría pronto.

– Mi lord, ¿Necesita algo?–comento Kusakabe con su traje negro de mayordomo, elegante mientras le ofrecía en una bandeja la taza de té caliente y humeante que tomaba sin problemas. Negando con la cabeza, Kusakabe se inclino en una formal reverencia comenzó a alejarse hacia la puerta.

–Prepara las caballerizas, y las habitaciones para nuestros invitados–espeto mientras este asentía cerrando la puerta al salir tras el, y dejando la taza de te sobre la mesa cercana. Solo ahora, saco desde su cuello oculto en su negro atuendo un relicario donde de oro que contenía en el un retrato del único familiar que verdaderamente apreciaba además de su padre: su hermana.

Desaparecida muchos años atrás, su pequeña hermana se había ido de su vida después de un ataque a su padre y sus opiniones en la cámara de los lores. Por supuesto su padre la había enviado al campo resguardándola del peligro que al final había llegado hasta ella, eso lo había sabido en su lecho de muerte unos diez años atrás.

Su única pista había sido, Steepwood donde ella había vivido para encontrarse con las ruinas de una pequeña casa de campo alejada del pueblo.

No había llegado a tiempo, y el remordimiento, la culpa, junto a una nebulosa de dolor al enterarse de aquello casi lo lleva al borde de la locura. Lo único que lo mantenía cuerdo era la gente que dependía de él y ese sentimiento de necesidad se hallaba entre las balsas que lo mantenían a flote.

Cuando sucedió el asesinato de uno de sus protegidos, por aquel fantasma protegido en el bajo mundo de Londres. Pero, aquella mujer le había dejado un mal sabor de boca y molesto por ello deseaba encontrarla después de todo ella seguía el rastro del Phantom Knight y sabia donde encontrarlo rápidamente.

El sonido de los caballos abajo deteniéndose frente a su casa, solo le devolvió la mera alegría de saber por fin la ubicación de la famosa asesina Farfalla y atraparla sin remedio alguno.

–Oh, Por fin me has pedido ayuda ¿eh?–comento la voz burlona de aquel albino que le había causado tantas molestias y uno de los guardianes de aquella clandestina familia creada por unos jóvenes ingenuos que ahora eran hombres poderosos: conocido como el Guardián de la Tormenta y mano derecha de Vongola.

Gokudera Hayato, el mejor en información. La encontraría sin dudas, y parecía que nada se le escapaba junto a la mujer de cabello gris con aire burlón su esposa conocida como Shit-P.

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Los hermosos jardines de Vauxhall no eran tan deshonrosos, pero, no se podían considerar refinados en cierta forma. Parecía un ostentoso festival que parecía durar todo el año, y servían como una estrategia para ver y ser vistos sin ningún recato. Todos conocían quienes eran, dejando sus modales de las estrictas reglas del recatado Londres.

Allí los ánimos se alborotaban, la moral era algo ligero, y las cortesanas eran reinas.

La mezcla brillante de excitación en el aire, causaba una emoción en el cuerpo de Haru y sintió una embriaguez al avanzar con paso decidido por la entrada desfilando por el gran paseo del brazo de uno de los mas codiciados solteros de la aristocracia Yamamoto Takeshi.

Hacia un par de semanas que había regresado de su viaje en el pacifico, ahora un hombre rico, su hermano. Sonrío, mientras sentía la alegría que le causaba tenerlo a su lado aunque muchos creyeran que era su fulana a ella menos le importaba.

–Oh, las cosas han cambiado mucho ¿Eh?–comento con una sonrisa y el brillo de alegría en sus ojos dorados mientras veía a las cortesanas deambular de un lado a otro–En serio, ¿Me he perdido este lado de Londres tanto tiempo?

Ella soltó una sonrisita, no podía dejar de lanzar breves miradas de alegría a Yamamoto, alto, sofisticado y elegante con aquel oscuro traje con un corbatín blanco. Llevaba su orgullosa barbilla con una cicatriz que le amenizaba el rostro caminando con un natural contoneo, conduciéndola mas allá de las artificiales ruinas góticas y de la pequeña cascada.

–Por supuesto, después de todo el mar no admira estas hermosas vistas–comento ella sonriente al mirar el orgullo en sus ojos, vestida con un hermoso vestido de color azul oscuro sabia que su hermano estaba orgulloso de estar con ella. Su escote para cualquier refinada dama muy pronunciado, solo podía sentirse hermosa al saber que susurraban a su alrededor y los miraban.

–No puedo negarlo–comento con una sonrisa, mirando con una intensa alegría mientras la tomaba entre sus brazos levantándola para girar con ella soltando una carcajada. Su hermano, siempre hacia que cualquier mujer se sintiera hermosa fuese quien fuese–Te extrañaba mucho, querida.

–Yo igual, Yamamoto–comento mientras enlazaba sus brazos alrededor de su estomago apegándose con todas sus fuerzas. Su vestido de muselina de gasa parecía ondear alrededor de sus piernas dándole un margen de movimiento continuo al caminar, parecía como las danzantes nubes vaporosas. Las diminutas rosas blancas junto al negro pañuelo que cubría sus hombros con bordes blancos, haciendo juego con el ramito blanco de rosas hechos de diamantes prendido en su cabello.

Debajo del vestido, tenia unas correas donde siempre escondía sus armas y con las usuales medias de seda negra con un hilo de oro dorado realzándolas. En su pecho se veía el rubí en un cinto en su cuello que se ajustaba suavemente mientras su cabello negro ondeaba en su espalda.

Sonrío, sabia que Yamamoto no era su hermano y tampoco es que ambos se trataran así cuando se trataba de experiencia. Pero, siempre conservaban su amistad una tan fraternal que no dejaba paso al deseo entre ambos y eso le daba un encanto trivial.

Justo entonces el toco su mano que había posado en el antebrazo.

–Bienvenido, querido–comento ella mientras se encendía unas luces en el cielo y las velas de los farolillos se encendían uno tras otro. Se escucho la explosión de un globo al ascender debajo de los arboles que bordeaban las anchas avenidas. La música de la orquesta comenzó a sonar en el pabellón, mientras las tenues luces de los farolillos iluminaban en un ambiente mágico los principales caminos.

Los dos se miraron con afecto, Haru le dedico una deslumbrante sonrisa, señalando a las múltiples cortesanas que parecían inclinarse ante el con una sonrisa. Entonces ella dejo que se deslizara de entre sus dedos dándole una palmada para dejar que se acercara a alguna de aquellas maravillosas chicas que podrían darle una noche de placer después de tanto tiempo.

–Hasta que te dejas ver, Farfalla–un susurro en su oído, hizo que se deslizara en su cuerpo un escalofrió de temor. Se volvió para encontrarse con la oscura mirada de aquel hombre cuyo odio y lujuria parecía percibir en toda su postura.

Trago en seco, cerca pudo ver a Gokudera Hayato en un lado junto a una dama intrépida y malsonante que conocía de tiempo atrás. Chasqueo la lengua conociendo quien había llevado a ese aristócrata estúpido tras ella, entonces, el pertenecía a la clandestina familia Vongola.

Se sintió mareada, no había visto en que momento tomo su codo arrastrándola con suave presión al centro del salón donde las parejas de amantes comenzaban a girar en cercanía tan distante de Almacks. Sus ojos se encontraron uno en los del otro, era como si el resto del mundo no existiera, ni siquiera Takeshi.

– ¿Y, Bien?–comento ella mientras trataba de zafarse, cuando vio que era inútil al girar ambos para mezclarse entre los amantes aristócrata entre muchos mas que danzaban en aquella noche carnal donde los rudimentarios saludos se habían dejado atrás–. ¿Qué es lo que planea hacer ahora?

El se mostro impasible, mientras su mano se afirmaba en su cadera sosteniendo su mano con fuerza. Pululaban entre las parejas y no se había dado cuenta que la había llevado hacia las sombras hasta que sintió la fría pared atrás de su espalda, trago en seco para ver su gélida mirada y avistar en la comisura de sus labios una sonrisa sardónica.

–Simplemente terminar lo que habíamos comenzado–comento con voz gruesa mientras sostenía sus manos sobre su cabeza, se sintió indefensa con una de sus rodillas inmovilizándola y con la otra mano descaradamente tocaba su cara para que no desviara su rostro–Además, tienes la información que necesito del Phantom Knight…y, disfrutare de esto…

Ella se sintió asqueada por un instante y cerro los ojos con impotencia, entonces sintió sus labios sobre su cuello disparando su pulso. Lentamente sintió que languidecía y eso le molesto mientras el continuaba con su mano acariciando sus muslos levantando su falda, tomo un hondo suspiro cuando sintió su aliento sobre su rostro al sentir su mano entre sus muslos y soltando un gemido se arqueo hacia el.

– ¿Esto es lo que necesitas, Querida?–comento burlón, mientras ella se revolvía. Nunca había sentido aquella agitación solo cuando sentía la adrenalina correr por sus sangre durante su trabajo, pero, un hombre como este podía agitar su sangre y hacerla bullir sin mas en un instante con sus manos fuertes en su piel–Dime…

El parecía juguetear con el broche sobre su pecho que sostenía su pañuelo que cubría su pálida piel aunque dejaba otra expuesta. El sonrío y solo pudo sentir sus labios sobre su pecho con sus dientes apartaba el pañuelo para llevar su mano a su pecho acariciándolo lánguidamente.

– ¿Debería decirle que se aparte de ti, Haru?–comento una voz masculina detrás de Hibari y molesto pudo ver como se sobresaltaba la mujer en sus brazos, se volvió para encontrarse con el rostro bronceado de un hombre casi de su altura sobresaliendo su silueta en las sombras.

Ella se sintió confusa por un instante, mientras Hibari le susurraba en su oído que negara su petición.

–Yamamoto…estoy bien…–comento ella aturdida, lo que a Hibari satisfacía mientras miraba de soslayo aquel hombre que parecía no moverse. Cuando pudo darse cuenta que se había movido cerca de el y en su cuello se apretaba un puñal bastante sutil de mango negro por ello tal vez estar deseando a la mujer no se había percatado. Apretando los labios se retiro y soltó a la mujer sensual que se mantenía con dificultad de pie mientras la pasión remitía en su cuerpo– ¿Qué…sucede…?

–Supongo, que es un amigo ¿No, Haru?–comento el mientras lo apartaba de ella, y lo miraba con una gélida mirada mientras se colocaba frente a ella ignorándolo, Hibari se pregunto ¿Dónde ocultaba el puñal en aquel traje tan remilgado?

Ella no dijo nada, lo miro fulminante.

–No, Lord Kyoya simplemente deseaba información–espeto mordazmente y se volvió hacia el, colocando su mano enguantada en su brazo. Ambos lo miraron fijamente, mientras parecían una pareja aunque la familiaridad con que se trataban parecía decir mucho mas–Desea conocer el paradero del Phantom Knight para atraparlo.

El rostro del hombre pareció relajarse un poco, ella suspiro mientras le hacia una seña para que los siguiera.

Llegaron a los palcos privados donde se reunían muchos de los ilustres caballeros de la cámara de los lores, se encontraban con las más cotizadas cortesanas de sociedad. Cerraron la puerta y las cortinas para dejarles apartados del bullicio que abajo continuaba, ella tomo asiento en la butaca mientras el permanecía de pie tras ella.

–Tome asiento, Lord Kyoya–comento mientras el se sentaba frente a ella aun frustrado, pero, debía mantener su impasibilidad como un arma que no dejaba penetrar su coraza a nadie para conocer sus pensamientos a los ojos de otros. Ella continuo–Como puede ver, estamos en el mejor lugar para hablar del Phantom Knight.

El asintió, mientras el tal Yamamoto se mantenía con una mano sobre la butaca de cuero. Un tenue silencio se asentó entre ellos, entonces el hombre se inclino con un susurro en su oído mientras ella asentía y con asombro pudo ver como el salía de la estancia cerrando la puerta tras el.

–Genkishi como es su verdadero nombre, se encuentra en un pequeño poblado francés–comento ella cruzando sus piernas dejando ver sus medias de seda negra, el trago en seco y respirando normalmente la volvió a mirar con el rostro de lo que el resto del mundo la veía–Aun no he confirmado tal hecho, por ende debe saber que el hombre tiene la costumbre de estar en algún Pub en el puerto conocido como The Ne´er Do well en el corazón de Londres.

El asintió, ella se levanto caminando hacia el.

–Supongo que deseaba esto, ¿eh?–comento deslizando su mano sobre su figura, el entrecerró los ojos mientras el apretaba los dientes. –Ahora, que ya tiene la información ¿Qué es lo que hará?

– ¿No esta siendo muy recatada?–comento el con su voz impasible.

–No se haga el estirado conmigo, Mi lord. Además, tenemos que resultar convincentes–musito ella, riéndose mientras se colocaba a ahojarcadas sobre el acariciándole el pecho–No creo que nuestro deseo se apague así de fácil ¿eh?

– ¿Eso me debería convencer?

–Hum, eso suena a invitación–En un arranque de osadía, ella deslizo su mano mas abajo, rozando suavemente su cuerpo. El tomo aire cuando ella lo toco pero no hizo movimiento alguna para detenerla–Me halaga, desgraciadamente nuestro tiempo se ha terminado. Será mejor que se comporte, mi lord.

Ella se comenzó a levantar cuando sintió, sus manos apretándola para dejarla caer contra el y en un frenesí sus labios se apretaron contra los de ella. Deslizando sus manos sobre sus muslos de arriba abajo y luego dejando sus labios la miro a los oscuros ojos.

– ¿Y que pasara si no lo hago?

–Supongo que mi hermano entrara por esa puerta a mi señal y le cortara el cuello–Se encogió de hombros, mientras colocaba una mano en su mejilla y lo atrajo hacia si para darle un beso lento y profundo. Ella no sabía lo que pasaba, pero, este hombre parecía complacerla en este frenesí de lujuria y pasión que los envolvía cada vez que ambos se encontraban. Ella se aparto con una sonrisa, se levanto con picardía dejando ver por un momento sus delicados tobillos cubiertos con medias y sabia que sobre aquellos suaves muslos se encontraban algunos mortales cuchillos.

El sonrío irónicamente sin quitarle ojo. Consciente de que aquella inaudita mujer con modales de una cortesana no era más que una fachada para lo que en verdad hacia, suspiro, se recostó en la butaca mientras la veía irse en dirección a la puerta.

–Oh, Lord Kyoya–comento de soslayo con una sonrisa–Le da mis saludos al Guardián de la Tormenta, después de todo mi hermano es el Guardián de la Lluvia.

El abrió los ojos con sorpresa cuando ella cerró la puerta, apretó los puños sobre la butaca y pensó en el nombre Yamamoto Takeshi. ¡Dios mío! ¡El Lobo del mar! Había regresado después de tantos años casi irreconocible y era hermano de aquella mujer tan descarada. Ahora sabia de donde tenia la costumbre de usar armas con ella, ¿por eso conocía a Tsunayoshi?

Solo, en la estancia decidió darse un respiro después de todo ya sabia donde encontrarla mas fácilmente.

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La Sonrisa que Yamamoto le indicaba su postura de picardía y consentimiento, mientras se adentraban en las sombras del salón. El arqueo una ceja para ver como se sonrojaba y apretándola en la pared cerca de media hora salió el duque de Yorkshire que se hallaba en el palco reservado.

– ¿Hibari?–pregunto el sonriente, negando con la cabeza mientras veían la figura alta de cabello negro desaparecer del conocido festival nocturno de Vauxhall–Supongo, que fue Gokudera quien le dijo donde nos podría encontrar. Aunque, no lo esperaba ver después de tantos años…sigue siendo igual.

Ella desvió la mirada, mientras el miraba la multitud.

–Sabes, Querida–musito con una sonrisa aun mas grande– puede que ahora seas una mujer de mundo, pero, aun te falta reconocer la obstinación de un hombre cuando desea algo.

Ella arqueo una ceja volviéndose mientras la besaba en la mejilla.

–Dime, ¿Qué sabes?–comento ella para preguntarle con frialdad a lo que el se puso serio e inclinado aun cerca pudo murmura: Lo suficiente. Ella se estremeció para volverse y agarrar la manga de su camisa arrastrándolo mas allá de todo ello, la luz de la luna lo ilumino resaltando su varonil fuerza la que atraía como moscas a la miel a las mujeres.

–Se que la familia que tiene la fortuna de tu madre, se encuentra aun con vida–comento el mientras su mirada sombría hacia cambiar la alegría de su rostro–también puedo decirte que aquella mujer murió hace dos años, y ahora quien heredo todo es su hijo.

Ella apretó los puños, Yamamoto suspiro mientras se relajaba.

–Puede que suene extraño, pero, hay motivos para pensar que tu padre consideraba a tu madre una mujer infiel y sea el quien la haya mandado a matar–comento el–Pero, no obstante todo lo heredo su segunda esposa y no estamos seguros de los rumores de que todo esto fue planeado para matar a tu madre. Mira Haru, puede que hayan pasado muchos años y que la vida no fuese la mejor contigo, pero, tienes amigos que están dispuestos a ayudarte contra aquel hombre...

Se acerco a ella abrazándola frustrado porque no estuvo allí.

–Si, tal vez te hubiera protegido...no estarías pasando por este momento–comento el mientras la apretaba y sentía sus brazos deslizándose alrededor de su cintura–Serias una ilustre señorita bailando en Almacks y no estarías viviendo con las sombras en tus ojos cegando tu futuro. Nuestra familia clandestina no es diferente de otras, siempre te apoyaremos, pequeña.


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¡Ciao, a todos!

Dios les bendiga.

En este capitulo solo podía darle un momento de felicidad con Yamamoto y uno tan intimo con Hibari-sama en fin, espero os guste este capitulo. Nos vemos pronto y para conmemorar que este mes el grupo D. Gray Man en Facebook cumple que cuatro años de estar molestando vigentes con la serie y muchos Artbooks e imágenes puedo colocar mí otra historia nueva de D. Gray Man como me gusta.

En fin, espero que mas adelante avance más y esta historia es un poco más lenta que las otras. En fin, pronto tercera parte de Lazos de odio y capitulo de mi Fic de pandora XD