Bueno, por fin tengo listo otro capítulo, espero que este sea de vuestro agrado, ya que, según el word, me ha salido algo aceptable y larguillo (maldita sea la anchura de las pag. del Word).
Primero a responder reviews. Gracias por tu comment, zarkan, es más, así si se le agota un arma tiene otra.
Por lo que decías, Sariss, que quieres que te diga, son mis colores favoritos, pese a que no tengo fetichaje con esos dos... Y sí, ya miraré otros colores. Respecto a lo de que contra quien irá a la guerra es contra Voldemort, simplemente lo he armado hasta los pelos ya que los magos, al encontrarse frente a armamento desconocido, les costará más enfrentarse a él, además, siempre debe tener algún recurso si pierde las armas blancas, está cansado o hay demasiada gente. Y bueno, sí que aprenderá a luchar cuerpo a cuerpo, es más, el entreno físico también le mejorará la magia. Y sobre la moto sí, es muy parecida a la de Sírius, solo que esta lleva armas extra equipadas y es mejor tecnológicamente.
Y gracias, Benjamin, espero que te guste este también.
Bueno, dale Hell Cold!
Cap. 4: El Castillo Volcánico.
Harry sacó su varita y realizó el hechizo Brújula para buscar su castillo, pero al presentar el volcán magnetita, la varita se le volvió loca, así que paró. Decidió dar una vuelta y respirar el aire puro de la zona. ¡Estaba limpísimo! Metió la moto en uno de sus bolsillos y empezó a ir al trote (aprovechando para ejercitar las piernas) hasta que se encontró con una extraña cueva que le picó la curiosidad. La cueva parecía un portal gigantesco en medio del volcán. Se acercó. Un poder mágico impresionante provenía de allí adentro. Sacó su baúl, lo engrandeció y se colocó la lanza en su espalda junto con sus dagas y su pistola MP4500 (la que usa balas explosivas) en la cintura. Si había algún enemigo, al menos iría armado. Entró en la cueva, y descubrió una inscripción en islandés antiguo que ponía.
"Entra heredero, si tienes el valor. Pon la mano en la piedra, y el acceso se abrirá".
Harry no entendía el idioma. ¡Menuda mierda! Aun así, puso la mano en la inscripción, cuando algo increíble pasó. Una fisura se creó en el muro y las dos mitades se fueron corriendo hacia fuera, como si fueran las puertas de un ascensor. Tras formar una hendidura de cinco metros, una luz blanca emergió. Harry, shockeado por el espectáculo, se dirigió a la luz. Lo que pasó fue algo increíble. Una fuerza le hizo un gancho por el obligo como si fuera un traslador y le llevó a un lugar impresionante. Una pasarela de un quilómetro de largo labrada en la misma roca, y en el fondo unas murallas negras se alzaban imponentes, como si quisieran asustarle. Pero lo que más le sorprendió fue el fondo. No había ningún cielo o prado. No, estaba completamente rodeado de roca fundida. Harry supuso que algún escudo debía estar aguantando la lava, evitando que cayera y achicharrase el lugar. Harry se subió en la moto y se dirigió hacia las murallas. Parecía que iba a chocar contra la puerta cuando esta desapareció, dejando un arco por donde pasar. Harry se adentró y casi se cae de la moto de la impresión que había. Un castillo, de más de 20 quilómetros de ancho y uno de alto, se levantaba delante de él. Su cara estaba para hacerle una foto y colgarla en el Facebook. Pero lo que más le sorprendió fue cuando el portal de entrada se abrió y cinco elfos domésticos aparecieron.
-¡Oh, mirad! ¡El joven Potter ha vuelto! –dijo el que los encabezaba.
-¿Quiénes sois? –preguntó Harry sorprendido.
-Somos los jefes de los elfos del castillo. Me llamo Henlark, para servirle, señor Harry Potter.
-Llámame Harry, por favor. Lo de señor me hace parecer muy viejo.
-¡Oh! ¡El amo es tan benevolente! ¿Le gustaría comer algo?
-Sí, por favor. Guíenme hasta el Comedor y preparen lo mejor que sepan hacer, por favor.
-¡Oh, gracias! ¡Nuestra cocina le va a encantar!
Mientras uno de los elfos desaparecía con un sonoro crack, los demás guiaron a Harry hasta el comedor. Debido al calor que hacía, Harry tuvo que quitarse la túnica e ir solo con los pantalones. Si alguna chica hubiese echado alguna miradita al torso del adolescente, se le hubieran subido los coloretes hasta alcanzar el rojo Weasley, ya que mostraba una buena definición. A los cinco minutos, diez platos deliciosos estaban delante de Harry. Sonrió, no solo porqué, por primera vez, podría comer una buena cantidad a inicios de julio, sino por que le habían hecho platos bastante nutritivos, como macarrones, un variado surtido de las mejores carnes del país y una botella de Brennivín (la bebida nacional islandesa, hecha a base de licor de patata) para que aliñase los platos o se la tomara "con moderación". Con el estómago saltándole de alegría, Harry se dispuso a llenarlo.
Mientras nuestro joven se daba un buen banquete, la cosa iba bastante diferente en Inglaterra. Primero, vayamos a un lugar oscuro, donde había dos figuras. Una de ellas con el pelo grasiento, una napia ganchuda y que parecía que necesitaba su esfuerzo para que no lo tirase para adelante, ojos negros y piel cetrina.
-Verá, mi señor, no sé como, pero parece que Potter ha escapado de Privet Drive –dijo esta figura
-¿QUÉ? ¿POTTER SE HA ESFUMADO DE PRIVET DRIVE? ¿ALGUNA PISTA DE DONDE PODRÍA ESTAR? –gritó su acompañante, un hombre (a falta de palabras adecuadas para describirlo) muy alto, con la piel casi blanca, ojos rojos con las pupilas parecidas a un gato y, justo lo contrario que la otra, no tenía nariz y tenía los labios muy finos. Además, no tenía pelo.
-Ni la menor. Supongo que, en el peor de los casos, habrá salido de Inglaterra. El viejo tampoco sabe donde está.
-Ve y espía al viejo. Yo me encargaré de que mis Mortífagos lo encuentren antes que él.
-¿Qué? ¿Harry se ha ido? –preguntó un anciano alto, ojiazul, con el pelo largo y blanco y una barba igual de larga.
-Sí, Albus. Debió utilizar algún traslador o algo así, por que no salió a la calle. Estuve escuchando a los señores Dursley cuando dijeron algo de una nota firmada por Harry –dijo una figura de pelo rubio gris, alta y con pinta de estar enfermiza. "Harry, espero que estés bien", pensó.
-¿Pero donde puede haber ido? Es un niño, apenas conoce Inglaterra –dijo una mujer pelirroja y algo regordeta.
- Al Caldero Chorreante, a Hogsmeade, a casa de algún amigo suyo… las posibilidades son muy amplias –dijo Albus Dumbledore. Estaba asustado, pese a que no lo denotaba. ¿Y sí Harry había descubierto su herencia? No solo podría estar bien escondido de él, sino que podría acumular demasiado poder y escaparse de su control. –Escuchad, necesito que lo encontréis. Si alguien lo encuentra, debe convencerlo de llevarlo a los cuarteles. Puede que tenga malos recuerdos de allí, pero es el lugar más seguro que tiene fuera de Hogwarts. "a parte de donde puedo controlarle mejor".
-Bueno, cambiando de tema. ¿Cómo va la actividad Mortífaga? –preguntó Nimphadora Tonks, una mujer joven y pelo rosa chicle bastante atractiva.
-Parece estar muy tranquilo. Por si acaso he mandado a Alastor y su protegida a Islandia, por si hay que negociar allí. Pero a parte de eso, nada más –dijo el anciano.
Una vez hubo llenado el buche, uno de los elfos lo llevó a la habitación principal. Harry se tumbó en la cama doble que había, recibiendo un gustirrinín debido a lo blandita y suave que era, y se dispuso a echarse una siesta. Por hoy tenía planeado hacer un tour por el castillo, ya entrenaría mañana. Pero como por arte de magia, un mapa del castillo apareció. Se lo miró detalladamente. En el noroeste del recinto de la muralla había instalado un campo de Quiddich con una sala para escobas. Al norte, un polideportivo muggle con gimnasio incluido se levantaba, El polideportivo tenía pista polideportiva para deportes varios (baloncesto, balonmano, futbol sala…), un ring de boxeo, una piscina cubierta, una sala de masajes con jacuzzi y spa incluidos y, en la planta superior, un gimnasio con equipamiento de última tecnología. En el oeste y suroeste había un lago de aguas termales volcánicas, y en el este se alzaba un bosque exuberante. Dentro del castillo, en la planta baja, mirando de frente, se encontraba una sala médica de urgencias equipada con equipamiento de muy alta tecnología (tanto muggle como mágica) por si se hacía daño, un laboratorio para hacer pociones a la izquierda, el comedor a la derecha, una biblioteca comunicada con el laboratorio a primera puerta a izquierda y una sala de estar debajo del comedor. En las mazmorras había más de mil celdas de 2 x 2 x 2 metros de dimensiones, y en la primera planta había una sala equipada para práctica de hechizos. El resto de plantas estaban dedicadas a las habitaciones. Aburrido, abrió su baúl y saco un libro de magia negra y empezó a leer. Sabía, gracias a Hermione, que conocimientos era sinónimo de poder, así que se dispuso a aprender todo lo posible para que, cuando llegase el día, pudiese derrotar fácilmente a su Némesis.
Habían pasado cuatro días en el mundo real desde que Harry recibió su herencia, y todavía no había sido encontrado. Pensó que quizás el viejo estaría buscándole, al igual que el caraserpiente. En esos cuatro días (que para él había sido el equivalente a un mes de entrenamiento), había aprendido bastante. Su nivel en pociones era digno de una E en los EXTASIS, y descubrió que, en realidad, se le daban estupendamente, solo que el imbécil de Snivellus se pasaba todo el día insultando a los de Gryffindor y solo daba clases para Slytherin. Harry lo tachó de inmediato como enemigo del cual vengarse (al igual que Bellatrix Lestrange, Peter Pettigrew, la familia Malfoy entera y Lord Voldemort, entre otros). También mejoró mucho en Encantamientos y Transformaciones, y en DCAO y duelos era casi un maestro. También aprendió mucho de Oclumancia. Sin duda, Snape era un inepto total como maestro. "Una de las muchas manipulaciones del viejo", pensó. Ahora, pese a que el barbudo y el caraserpiente podrían penetrar aún en su mente, su nivel era bastante alto. Además, ya no tenía pesadillas cuando dormía. También leía teoría de Legeremancia (lo contrario de la Oclumancia), ya que, desgraciadamente, no tenía cobayas con quien entrenar. También entrenaba con su adaptador y las armas muggles, con las que descubrió un buen punto, y a la hora de manejar la lanza, las dagas o la espada tenía una habilidad casi innata. Pero en lo que más énfasis puso fue en las artes marciales muggles. Sabía que uno de los muchos vicios de los magos y, en especial, los sangre pura, era el depender mucho de la magia, volviéndose muy débiles una vez desarmados de su varita o incapaces de usarla por haber muggles en su alrededor. Además, su poder había llegado al nivel de poder usar magia sin tener que hablar y, muy pocas veces, sin usar la varita. Esos, para Harry, eran objetivos muy importantes para él, ya que le ayudarían bastante. También mejoró mucho físicamente. Ahora podía aguantar cuatro horas corriendo, a parte de que cada día que pasaba sus músculos estaban más marcados. Como suplemento, utilizaba pociones fortalecedoras de vez en cuando, y llevaba consigo un hechizo gravitatorio. Ahora, su peso era 2 veces el que tendría sin el hechizo.
Ahora se encontraba en el gimnasio haciendo press en banca. Su pelo había crecido hasta la mitad de la espalda, y un poco de barba le empezaba a crecer. Además, todo el ejercicio y sus carreras lo habían bronceado bastante y su poder mágico era, como mínimo, el doble de lo que era anteriormente. Dejó las pesas en su lugar y, tras irse al ring, empezó a practicar puñetazos y patadas. Allí tenia varios muñecos con los que practicar técnicas, desde llaves de judo hasta combos de golpes, a los que había animado con un hechizo. Además, ya podía realizar hechizos de nivel bajo-medio sin necesidad de usar varita, y podía dominar malamente su elemento, el fuego. Desgraciadamente, aún no podía crearlo o usarlo para atacar, pero algo era algo. Miró la hora. En el mundo real serían las once de la noche. Se puso un pantalón de cuero negra, una camiseta de Iron Maiden (su grupo favorito) y decidió ir de juerga.
Conocía un pequeño garito en Reikiavik, el cual lo llamaban Asgarður um Helvíti, el cual se especializaba en heavy metal. Se subió en la Harley y se dirigió hacia allí mientras iba sonando "Run to the Hills" a máximo volumen. No tardó mucho en llegar, si bien tuvo que esquivar un par de coches patrulla. Sacó un cigarrillo, lo encendió, entró al garito y se fue a la barra.
-¡Ey, tío! –Saludó el camarero -¿Algo pa' privar?
-Pasa'm una litrona de birra negra y unes tapes –respondió Harry mientras daba una calada.
-Ya voy.
Al acto, Harry recibió una jarra de 75 cl. de cerveza negra y un platillo de Hakarl y empezó a beber. Durante sus "vacaciones" a Islandia le había pillado un buen gusto por la carne curada de ese tiburón y otro por las bebidas alcohólicas, especialmente vino, cerveza, whiskey, vodka, ron y sus cócteles, aunque podía beber cualquier cosa. Bebió la copa lentamente, para luego echar la última calada a su cigarrillo y picar un poco de Hakarl. Cinco minutos más tarde, le trajeron unos Gravlax deliciosos.
-Oye, ¿podrías col·locar la de "Diferent World"? –Pidió Harry al camarero.
-Y tanto. Tú pide, que mientras sea heavy lo pongo –recibió como respuesta, y pronto empezó a sonar uno de los temas favoritos de Harry.
-Gracias.
Empezó a mover la cabeza en círculos, haciendo ondear su cabellera al ritmo de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers y sus guitarras, a la par que soltó un rugido del que un león estaría orgulloso. Cuando la canción llegó a su fin, sacó una guitarra eléctrica, la enchufó al ampli portátil que siempre llevaba a encima y empezó a tocar, mientras cantaba, uno de los temazos de Viron (Liberator)
Still they are fighting the servants of evil
And bring people freedom - bomb attack!
And if someone asks for the reason
Make him believe it's a liberation act
Turning their hearts stone cold
In wars for black gold
Lies and deception in every paper
Brainwashing the minds of the average man
Vendors of doom are the makers
Feed their machines with black gold if they can
Turning their hearts stone cold
In wars for black gold
See the heroic raiders - blood on their hands, still liberators
Cruelly playing their game, truth and lies ate the same
Which force advocates them to raid other nations?
They say that they kill in the name of the lord
And in their final desperation
Will they be afraid of an atomic war?
Turning their hearts stone cold
In wars for black gold
See the heroic raiders - blood on their hands, still liberators
Cruelly playing their game, truth and lies ate the same
Warfare is everywhere - the war for black gold!
Our children are dying there - the war for black gold!
Pronto un aplauso generalizado empezó a sonar y el camarero se giró. Sin duda ese muchacho tenía una gran habilidad con la guitarra. Además, seguro que habría dejado sordos a los vecinos.
-¡WOAH, TÍO, QUE BÉ TOCAS! ¿ME FIRMAS UN AUTÒGRAFO, POR FAVOR? –Pidió a coro un grupo de tías que había en una esquina. Tenían unos 19 años, eran altas, delgadas y con unas curvas hipnotizantes. Iban vestidas con top negro bastante ajustado, resaltando sus bien formadas tetas, junto con pantalón de cuero negro igual de ajustado. Una de ellas llevaba un bajo. Harry se acercó a ellas y, tras unas fotos, se fue con la del bajo y tocaron un par de temas más.
-¿Vols privar algo? Invito yo –sugirió Harry.
-Pillémonos un par de kalis –respondió la muchacha que, encima, era rubia natural.
-¡Camarero! –Llamó Harry
-¿Qué? –Le respondieron.
-¡Un parell de kalis de 75! –Respondió.
Al minuto recibió dos cachis bien llenos, brindó con la tía y privaron.
-Oye, chava, ¿en que grupo toques? –Preguntó el joven.
-Un grup local. Se llaman "Illa um Ásgarður", de Death Metal Melódico. ¿Y tú?
-No toco en cap grupo. Suficiente faena tengo con los estudios. Tal vez cuando los acabe me dedique a guitarrear pel mundo con un grupo y tot eso.
-Emmmm, me llamo Karla. Karla Sigurðardottir, ¿y tú?
-Clieggson, Ralph Clieggson. Encantado de conocerte.
-Igualmente. Bueno, nos hem d'anar. Hasta otra.
-Adiós.
Harry miró la hora. Eran las 3 de la madrugada. Iba algo bebido, así que fue al lavabo y se aplicó un útil hechizo desborrachador, aunque le provocó un dolor de cabeza donde NO ERA la cicatriz. Se asustó un poco, pensando quizás que Voldy tratara de visitarle o estuviera cerca, pero resultó ser que le empezaba a pillar la resaca. Ahora sí, pagó al camarero (aunque este insistía en decir que invitaba por el mini-concierto) y volvió a su castillo para sobar algo.
Quedaros, e insisto, quedaros, con el nombre de Ralph Clieggson, ya que aparecerá mucho en esta historia Pues bueno, aunque es cierto que pondré a un Harry serio y que se preocupa mucho por su entreno, no significa que de vez en cuando no salga por algún bareto de juerga, ¿no creéis? Si alguien tiene alguna idea, que mande review o mp que será bienvenido. Y bueno, que os dejo el resto a vuestra imaginación, como siempre.
Catalán Castellano
Vols Quieres
Hem d'anar Hemos de ir
PD: Hay que sumar las palabras que traducí en el capítulo anterior
