Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Nada, la continuación, me comentan que les parece la historia hasta ahora? Arigato!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, bla, bla, Isayama, bla, bla, loco como una cabra, bla.

Advertencia: Escenas fuertes, angs, momentos de tensión, violencia doméstica.

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"Me entenderás... cuando te duela el alma como a mí..."

Frida Kahlo

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-: Eren… - el alpha sonrió complacido al notar que había reconocido su nombre, por lo que se acercó presuroso, el pelinegro retrocedió algunos pasos.

-: ¿Dónde está? – Dijo Eren emocionado.

-: ¿Dónde está? – repitió Levi sin entender, aún aturdido del sorpresivo encuentro.

-: Nuestro hijo – dijo sin dudar el alpha y Levi abrió grande sus ojos – Vamos, quiero verlo, realmente necesito verlo, ¿dónde está?

-: Wow, wow, tranquilo, tranquilízate – Le habló Levi sintiendo que le dolía el vientre – Mi-mira, vamos a tomar un café, amm, hablaremos con tranquilidad entonces.

-: Lo siento, estoy algo ansioso – dijo Eren refregándose las manos – de acuerdo, vamos.

Caminaron lado a lado, Levi tratando de ordenar la casada de pensamientos que se ceñían sin parar. ¿Por qué? ¿Cómo? No entendía, pero esperaba que el alpha contestara a todas sus preguntas. Entraron al primer local que encontraron y Levi buscó una mesa al fondo casi en la obscuridad. Tomaron asiento y Levi pidió agua con hielo, Eren un café recargado. Levi sentía que hacía demasiado calor ahí dentro. No sabía qué decir, solo quería que ese molesto alpha desapareciera de una vez. O que desapareciera su ropa, para poder lamer esa piel bronceada masculina, firme y… Cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz. ¡Maldita sea! Debía apurarse porque su celo estaba aproximándose veloz. Inspiró y trató de mantenerle la mirada, se sorprendió de ver que Eren no le sacaba los ojos de encima desde hacía un buen rato.

-: Bueno, verás Eren, ha pasado mucho tiempo – empezó el pelinegro – Más de dos años, casi tres.

-: Sí, empecé a buscarte hace dos años – admitió el castaño – catorce de febrero, día de los enamorados – dijo el alpha y Levi lo miró desconcertado – El día que nació nuestro hijo, lo sé, sentí tu dolor… me llamaste desesperadamente.

Levi se ruborizó aunque intentó no hacerlo, pero es que era una información sorprendente.

-: Entonces me di cuenta.

-: ¿De qué?

-: Estamos hechos para estar juntos… parejas destinadas…

Levi se echó a reír, bajo la mirada seria del ojiverde. Justo el mesero les trajo los pedidos. El pelinegro tomó la copa de agua y bebió un buen trago, finalmente miró al otro con algo de burla.

-: Realmente, parejas destinadas, Eren ¿realmente eres un adulto? Es decir, podías creer en esas tonterías de niño, pero ahora… no existen las parejas destinadas, ¿pero sabes qué es lo que sí existe? Alphas egoístas que son capaces de inventar cualquier cosa para seguir dominándonos, los omegas no somos la raza débil, eso es lo que ustedes nos quieren hacer creer… - Levi suspiró, no se estaba controlando para nada – En resumen, no existe nada como una pareja destinada.

-: Los he estado buscando por dos largos años, Levi, me haré responsable de ti y de mi hijo.

-: Demoraste demasiado – dijo con un dejo de tristeza Levi.

-: No fue fácil, después que decidiste huir con los otros dos omegas, ¿por qué hiciste eso?

-: No lo sé… será porque… tengo conciencia, tengo corazón, y porque… ¡no soy un maldito hijo de puta que lucra con los omegas como si fueran caramelos!

-: Ya no pertenezco a la organización – aclaró el ojiverde.

-: Pero perteneciste Eren, cuando me viste la primera vez me llamaste "omega 7", ¿lo olvidaste? Sólo somos números para ustedes, un agujero para vender. Y que ahora no formes parte no cambia tu pasado. Es como si fueras un maldito asesino serial recuperado: "Oh, pero ahora ya no mato" – agregó con sarcasmo, para dar a entender su punto, se empezaba a enojar mucho, sentía que toda la pasividad que tenía que fingir se quebraba en mil pedazos. Lo miró de manera amenazante, y Eren reconoció esos brillantes ojos azules, la misma fuerza, esa que le había quitado el aliento en aquel entonces, que lo había cautivado, su corazón se aceleró.

-: Bien, entiendo lo que dices, pero lo cierto es que me encarcelaron, mi padre estaba muy molesto conmigo, de manera que primero me encarceló cerca de seis meses, y luego me echó, me quitó su protección y herencia… En realidad… primero quiso casarme con un omega de buena posición, dijo que era la última oportunidad que tendría para reivindicarme… Pero… yo sólo podía pensar en ustedes… Contraté detectives, moví influencias, pude seguirles el rastro hasta Sheifeld (pueblo a 1200 kilómetros de allí). Luego tuve que hacer una investigación minuciosa. Hubo momentos en los que quería darme por vencido, pero… deseaba tanto ver a mi hijo…

-: De acuerdo, lo verás – dijo Levi suspirando un poco y cediendo otro tanto – pero no será hoy, mí… mi celo está muy cerca, cuando mi celo termine haremos los arreglos para que ustedes se vean.

Eren tomó la mano de Levi refregando los blancos nudillos con delicadeza.

-: Hueles bien, Levi…

El omega retiró rápidamente su mano, porque una descarga de electricidad hizo que se empezara a humedecer, no, eso no era nada bueno. Se daba cuenta que teniendo así de cerca a Eren su cuerpo reaccionaba sin poder controlarlo.

-: Debo irme – dijo el pelinegro.

-: Te acompañaré hasta tu casa – agregó Eren.

-: ¡No! No… te veré en siete días aquí, a esta misma hora, de-debes es-esperar.

Eren sacó un billete de su bolsillo, lo dejó sobre la mesa y tirando con firmeza de la muñeca de Levi lo arrastró a los baños, donde los metió en un cubículo.

-: No aguanto más, Levi – le dijo Eren clavando sus poderosos ojos en la menuda figura acorralándolo en un rincón. El pelinegro temblaba y se sentía débil, empezaba a notar como su cuerpo liberaba las feromonas, aunque él no quisiera.

-: Bas-bastardo, no te a-aproveches… - Levi puso sus mano en el pecho de Eren intentado alejarlo con fuerza – No me toques…

-: ¿Por qué? – Susurró Eren en su oído – Tu cuerpo me llama, ¿no lo sientes?

-: No lo hagas… es mi ce-celo, pe-pero no soy yo mi-mismo… si no… si no te de-detienes… jamás te lo perdonaré… - Levi estaba luchando con todas sus fuerzas, pero sabía que si ese terco alpha no colaboraba, no podría contra él. Su cuerpo era como manteca derretida, blando, débil, cada vez más caliente, gotas de transpiración empezaron a caer de sus sienes. No quería llorar, pero se sentía tan inferior, le generaba tanta impotencia… Cerró los ojos tratando de retener las feromonas lo máximo posible. Pero si Erwin no lo respetaba, menos ese alpha que se había aparecido reclamando sus derechos como si nada. Se sentía muy frustrado, demasiado…

-: Ey… tranquilo… - Eren acarició su cabeza repetidas veces, logrando que el pelinegro se relajara – No te obligaré a nada… el Eren que conociste en el pasado tal vez lo hubiera hecho… ahora las cosas cambiaron, no quiero volver a hacer las cosas mal, esta vez quiero que empecemos bien. Quiero ser un buen ejemplo para mi hijo – Besó su frente, gruñó un poco y retrocedió. Levi lo miraba completamente sorprendido, y Eren supo que eso era algo bueno – No puedo dejar que te vayas así a tu casa, ¿al menos me permites llevarte en mi auto? Prometo que no iré a verte, ni a molestar, sólo quiero estar seguro que llegarás a salvo - Levi asintió con suavidad.

Caminaron hasta el auto, Levi aún con la bolsa con frutas. Le explicó el camino y Eren lo dejó a una cuadra, antes que se bajara le tomó la mano y besó sus nudillos con suavidad.

-: Levi… esta vez no voy a irme…

-: Escucha, Eren… entiendo si quieres formar vínculos con Vincent…

-: ¿Ese es su nombre? – preguntó el alpha sin poder evitar una sonrisa en su rostro.

-: Sí… bueno como te dije… con él sí… pero… conmigo… no será posible – Eren lo miró con seriedad pero sin soltar su mano – Yo… voy a casarme en unos días…

-: ¡¿Qué?! – Eren sintió que una enorme ira lo dominaba y miró con seriedad a Levi.

-: Si… el dueño de esta casa – dijo señalando a la mansión – será mi esposo…

-: Eso no sucederá – acotó Eren muy pagado de sí mismo – Yo exigiré mis derechos sobre ustedes, él no puede hacer nada, ya verás…

-: Dos cosas Eren, la primera… ¡yo también decido! ¿Sabes? Estuve solo todo este tiempo, pensando en qué futuro tendría Vincent, viviendo angustiado de que algún agente del gobierno lo arrebatara de mi lado, Erwin le dio-

-: Erwin… - pronunció el alpha en una voz que parecía un rugido, Levi lo miró algo asustado - ¿Entonces él puso las manos sobre ti? ¿Ese era el olor diferente en tu cuerpo? Lo destrozaré.

-: No, él… él quiso ayudarme, no le hagas daño, no… - El castaño lo tomó con algo de brusquedad de la nuca y revisó su cuello hasta ver las marcas que estaban desapareciendo.

-: ¿Te marcó? No, no hueles a marcado…

-: Mi… mi cuerpo rechazó su marca… - dijo Levi temeroso, odiaba que el alpha lo dominara con tanta facilidad, sin duda era su puto celo.

-: Pues claro que lo rechazó, porque aguardaba para que yo lo hiciera, debí hacerlo desde aquella vez – Eren se acercó y lo besó con fuerza. Levi intentó resistirse, pero finalmente terminó abrazándolo por el cuello y acoplándose a su beso mientras las feromonas se esparcían profusamente. Su cuerpo estaba tan complacido, tan necesitado, era lo que siempre había esperado, lo que necesitaba justo en ese momento. Con la poca lucidez que le quedaba se alejó dolorosamente para intentar abrir la puerta.

-: ¿Por qué luchas? – le susurró Eren en su oído – Me deseas a mí, Levi…

-: Sí… es cierto… - aceptó el pelinegro – Pero… yo… estoy… estoy esperando un hi-hijo de Erwin…

Eren se alejó de inmediato y Levi sintió como si miles de agujas se le clavaran en el vientre, dolía esa reacción, dolía mucho.

-: Si-siete d-días Eren… - dijo Levi mientras se bajaba del auto – Y de-dejaré que co-conozcas a Vincent… adiós…

Se encerró en el baño de su cuarto apenas ingresó a la casa, llorando como si estuviera por morir alguien querido, sentía como si le desgarraran el alma. Maldito celo, maldita naturaleza sumisa, maldito alpha que lo hacía sentirse tan necesitado. No supo cuánto tiempo estuvo dentro de la tina, pero estaba ya el agua bastante fría y la piel arrugada cuando salió. Se secó y se miró el vientre en el espejo, colocó una mano allí mientras las lágrimas lo atacaban de nuevo.

-: Perdóname… - susurró – Perdóname pero no puedo quererte… Lo siento…

-: ¡Levi! – Los golpes por fuera lo alertaron, su corazón latió apresurado, muy asustado - ¡Ábreme! ¿Qué esperas?

-: Erwin – dijo tratando de que su voz sonara firme – No quiero estar contigo ahora, dame mi espacio por favor… dijiste que me respetarías… ¿lo recuerdas? Solo dame tiempo, ¿sí? Es… es mi primer celo junto a un alpha – Todo quedó en silencio, pero luego con estrépito repentino la puerta prácticamente se partió en dos y un muy serio Erwin se metió mirándolo con molestia.

Lo agarró con fuerza del cuello y lo arrastró a la habitación, Levi intentó resistirse y se clavó varias astillas en los pies en el intento, no podía superar en fuerza al rubio, ya que su celo lo doblegaba y lo tenía débil, estaba afiebrado, pero aun así, dio batalla, Erwin decidió someterlo en el pasillo, ese omega entendería cuál era su lugar. Apretó su cabeza contra el duro suelo y le arrancó la toalla, Levi intentó patearlo, Erwin le respondió con una trompada que le partió el labio, pero si el rubio pensaba que con violencia iba a dominar al omega, estaba equivocado, puesto que su rebeldía se incrementó más, Levi no sentía miedo, se estaba enojando y mucho.

-: ¡Ya basta! ¡Detente, Erwin! – Dijo mordiendo ferozmente su brazo, Erwin deslizó dos dedos en el interior del omega con brusquedad. Levi sintió como si lo atravesaran con un hierro caliente - ¡No, no, no! ¡Vas a lastimarlo! ¡Mierda! – Erwin se detuvo resoplando y quitó sus dedos, mientras Levi se alejaba y tomaba la toalla para taparse un poco, lo miró molesto, iracundo - ¡Estoy preñado, cabrón! ¡Me preñaste! ¿Lo entiendes ahora? ¿Por qué no puedes ser un poco más suave? Me engañaste, Erwin… dijiste que serías bueno, que nunca me forzarías… ¿ya lo has olvidado?

Erwin se acercó con cautela, intentó tocar a Levi quien lo alejó con un brazo.

-: Lo-lo siento… lo siento… - lo abrazó con suavidad, pero Levi no cedía, mantenía sus brazos contra el hombre – Tienes razón, tienes razón, perdí la cabeza… te amo tanto… ¿es verdad? ¿Me harás papá?

-: Ya lo hice… - replicó Levi mirándolo con reproche y el ceño fruncido – Vincent…

-: Dis-disculpa, es verdad, es verdad… sí, también lo amo… pero, aquí – dijo poniendo una mano sobre el bajo vientre de Levi que se sintió incómodo – Aquí está mi semilla germinando, es un milagro – a Erwin se le llenaron los ojos de lágrimas y besó al omega en la frente.

-: Quiero vestirme, me hace frío – replicó el más bajo. Erwin quiso ayudarlo pero él rechazó toda ayuda. Una vez vestido completamente fue a la cocina para servirse comida, Erwin se sentó a su lado y comió en silencio. Levi intentaba dominar su celo con todas sus fuerzas, pero le costaba bastante. Sin embargo, y cosa que agradecía al cielo, Erwin había retrocedido, y a pesar que quería tener sexo con él, lo estaba respetando, al parecer la noticia de que iba a ser padre lo había hecho tomar conciencia de su vulnerabilidad.

Lo acompañó a su cuarto, lo arropó, lo besó delicadamente en la frente y le entregó una llave.

-: Cierra por dentro por favor, así dormirás tranquilo, y cualquier cosa que necesites, a la hora que sea, te pido que me lo hagas saber… Levi… me haces inmensamente dichoso – luego se fue.

Levi echó llave y volvió a acostarse. Durante los siguientes tres días, Erwin solo se acercó para llevarle refrescantes jugos, casi no podía comer todo lo devolvía, le atribuía el malestar a su celo, aunque no le hubiera pasado antes, y extrañaba horrores a Vincent. También se preguntaba qué estaría haciendo Eren, si volvería al cabo de los siete días, o si se iría definitivamente. Le dolía el pecho al imaginarse que repudiaría a su hijo y a él por haber elegido otro alpha. Lo cierto era que si no estuviera embarazado… probablemente hubiera aceptado su compañía… sacudió la cabeza, no, no, tenía que pensar racionalmente, su mente debía ser más fuerte que su cuerpo. Pero se daba cuenta que reaccionaba muy fácil a sus roces… roces que probablemente ya no tendría nunca más… Abrazó sus rodillas contra su pecho y suspiró muy fuerte. Si tan sólo hubiera aparecido antes… Miró a un costado donde su traje de casamiento reposaba en una funda. Era un frac blanco, con levita en el cuello y algunos vivos en color marfil. Le gustaba mucho, pero no le gustaba lo que significaba… en apenas tres días se estaría casando, estaría uniendo su vida a Erwin, a quien no le había contado aún lo de Eren. "No le pertenecemos a nadie, nunca dejes que te hagan creer eso…" Las palabras de su madre, los ojos de Eren, la sonrisa de su hijo, las exigencias de Erwin, sus propios anhelos escondidos en una caja fuerte dentro de su pecho, todo, todo le pesaba demasiado y se preguntaba cuanto más podría resistir…

-0-

El día del casamiento todo estaba perfecto. Farlan estaba en primera fila con Isabel, ambos vestidos esplendorosamente. Isabel estaba al lado de una hermosa chica, de su altura, de cabellera rubia y ojos azules, una muñequita, otra omega como ellos. Vincent estaba en brazos del rubio que había llegado con su pareja, Annie. A Levi le parecía que ella era demasiado sombría para su querido y brillante amigo, pero ni modo, él era feliz y eso era lo que contaba. Había tenido que maquillar el corte que le había quedado en el labio de días atrás, casi que no se notaba.

Estaba revisando los arreglos finales cuando Isabel se le acercó, tenía un bellísimo vestido de gaza en colores en degradé desde un aguamarina a un violeta obscuro, le quedaba hermoso, y por primera vez el cabello suelto y con sus ondas, era en verdad preciosa.

-: Ey, bro… - dijo la chica suavemente y Levi sintió que se le revolvía el estómago, la miró con algo de melancolía, y acarició su cabello como hacía tantas veces antes. La chica lo abrazó con sentimiento – Te amo, bro, te deseo la mayor felicidad, te la mereces… y perdóname… he sido una cabrona en verdad.

Levi le devolvió el abrazo suspirando.

-: Sí, eres una cabrona… pero yo también… y también quiero tu felicidad… prométeme que vendrás a visitarme, por favor…

La joven lo miró sonriendo y enjugando una lágrima traviesa.

-: ¡Por supuesto que sí! Antes que nada eres mi hermano favorito.

-: Te veré más tarde en la fiesta – le dijo Levi y apretó sus manos antes de ir cargar unos segundos a Vincent, besarlo y retirarse.

El párroco llegó tarde y un poco bebido, pero al menos lo bastante sobrio como para presidir el acto. Erwin estaba con una brillante sonrisa, la mayor parte de los invitados eran de él. Había ido su hermano Mike, otro alpha grandote, con su familia. Sus padres ya no vivían.

El salón estaba adornado por flores blancas, jazmines, azahares, tulipanes blancos y rosas blancas. Globos transparentes, llenos de helio y con cintas rojas pendiendo de sus bases llenaban el cielorraso dándole un aire romántico al lugar. Levi revisó una vez más la mesa en el patio, con la enorme torta de cuatro pisos, la cascada de champagne a un costado, el fotógrafo dando vueltas. Suspiró pesado, ese iba a ser un día demasiado largo.

Un brillante sol resplandecía afuera, ya era poco más del mediodía y seguramente los invitados ya estaban hambrientos, el buffet estaba ya colocando las piezas de carne en las brasas. A Levi le hubiera gustado algo más recatado, más humilde, sin tantas personas desconocidas. Este iba a ser el comienzo de una vida sometido a Erwin, se sintió algo descompuesto y se tuvo que sentar, ganas de vomitar le venían de tanto en tanto.

-: Señor Levi, ya está todo listo para empezar la ceremonia – le dijo la organizadora.

-: Bien, Bettie, ahora voy.

-: Está algo pálido, ¿quiere un vaso de agua con azúcar?

-: No hace falta, pero muchas gracias.

Caminó hasta el lugar indicado y esperó. Erwin tomó posición junto al altar. El padrino era un amigo suyo que Levi no conocía, de todas maneras le daba igual. Una música suave de violines comenzó a sonar, con lo cual Levi enfiló hacia el pasillo. Cada vez se sentía peor, empezaron a darle punzadas en el vientre, muy dolorosas, pero no era momento de mostrarse débil, caminó con firmeza, mientras todas las miradas lo seguían. Nunca había disfrutado demasiado de ser el centro de atención, pero ni modo tendría que poner su mejor cara y seguir adelante.

Cuando llegó al lugar tenía la frente perlada de una fina capa de transpiración, sentía que se sofocaba.

-: ¿Estás bien? – preguntó Erwin disimuladamente. Levi asintió sin mirarlo.

-: Señores y señoras, jóvenes, bienvenidos a esta hermosa ceremonia que llevaremos a cabo – comenzó el sacristán, le llegaban de a oleadas los vestigios de alcohol de su garganta y Levi tuvo que hacer un gran esfuerzo por no ponerse a vomitar, aunque no tuviera nada en el estómago – Hoy es el feliz día en que Erwin Smith aceptará cuidar y proteger de su omega Levi Ackerman ¡Un aplauso para los novios!

Levi sonrió muy poco, casi forzadamente, porque empezaba a sentirse levemente mareado. "Vamos, maldito viejo, termina de una vez", pensaba.

El anciano cantó, repasó pasajes de la biblia, e incluso contó una graciosa anécdota, hasta que finalmente fue a la parte importante de la ceremonia.

-: Ahora, los novios recitarán sus votos.

Erwin tomó de las manos a Levi, se dio cuenta que estaba mortalmente helado.

-: Levi, yo te acepto como mi omega, para protegerte, estar a tu lado en la adversidad y en los buenos momentos, te acepto para formar una amorosa familia contigo. Seré tu sostén, el pilar que necesites de ahora en más. Te amo – todos suspiraron sentidamente en esta parte.

-: Erwin, te acepto en este acto, como mi esposo, te ofrezco fidelidad, cuidar y luchar por el bienestar de nuestra familia junto a Vincent. Y te agradezco que me hayas elegido.

Todos se quedaron esperando que dijera algo más romántico, pero ni modo, esas fueron las palabras del más bajo. Ambos miraron al párroco, que retomó la lectura.

-: Muy bien, por el poder que me otorga esta embestidura, y ante los ojos de Di-

-: ¡DETENGAN ESTO! – una voz descomunal, casi como un rugido resonó en el recinto. Levi abrió grande sus ojos cuando vio a Eren caminando hacia el altar. Venía con otro chico, un poco más bajo de rubia cabellera, corte carré y preciosos ojos celestes, en un traje de diseñador y con un maletín. Todos lo conocían, Armin Arlert, beta, de profesión abogado.

Isabel abrió grande sus ojos mirando a Farlan quien tenía la mandíbula desencajada. Vincent comenzó a llorar.

-: ¿Quién eres y quién te crees para entrar de esa manera tan grosera? – dijo Erwin iracundo, pero Eren no le prestó la más mínima atención, el abogado habló por él sacando un papel sellado de su portafolio.

-: Mi cliente, el señor Eren Jeager – habló el beta – viene a reclamar sus derechos de paternidad sobre el infante Vincent Smith – Erwin abrió grande sus ojos y luego miró a Levi que estaba más pálido que antes – Y también sobre su omega, el señor Levi Ackerman.

-: ¡¿Queeeé?! – Erwin le arrebató el papel y leyó apresuradamente.

-: Levi – ordenó Eren con "la voz" – Ven aquí inmediatamente.

El omega sintió escalofríos recorrerle la espina y una imperiosa necesidad de obedecer, casi que sus pies se movieron solos.

-: ¡No! – Gritó Erwin – Levi, te quedas aquí – y lo retuvo agarrándolo con fuerza de la muñeca – Este es mi omega, y no se lo entregaré a nadie, ¡este papel no significa nada! – Vociferó – Dime, ¿conoces a este tipo? – Levi no reaccionaba estaba en shock, entonces Erwin lo sacudió de los hombros con cólera - ¡Responde de una vez, maldita sea!

-: Es… es el padre de Vincent… - atinó a decir el omega mientras se sentía cada vez más débil, le estaba costando respirar.

-: No me importa quien mierda seas, Levi no irá a ninguna parte, hoy mismo terminaremos la ceremonia de matrimonio, ¡EL ES MIO! – Amenazó Erwin con los ojos inyectados en sangre.

-: Saca tus mugrosas manos de MI omega, o no responderé de mis actos – Esta vez Eren se dirigió al rubio con una fría y estremecedora voz.

-: Él está esperando un hijo mío, nadie lo arrebatará de mi lado – dijo Erwin agarrando al omega con brutalidad, tanta que Levi resopló dolorido, sintiendo que los huesos de sus brazos se comprimían ante el agarre de Erwin.

-: Señor Smith – intervino el abogado – No es necesario recurrir a la fuerza, será necesario que todo esto se aclare en la corte, puesto que mi cliente llevará su reclamo hasta las últimas consecuencias, por el momento y por orden de la jueza Carrier, que preside este distrito, no podrá consumarse ninguna unión, ni civil, ni religiosa con el omega en cuestión – Miró al párroco, quien cerró el libro y habló.

-: Lo siento, pero ante la intervención de la justicia nada puedo hacer.

-: Suelta a Levi – volvió a pedir Eren mientras avanzaba un paso y Armin lo intentaba detener agarrándolo de un brazo.

-: Levi se quedará conmigo, porque lleva a mi hijo en su vientre, si quieres ir a una corte, está bien para mí, pero se quedará conmigo hasta que se determine lo contrario. Yo también tengo influencias y buenos abogados y también llevaré esto hasta las últimas consecuencias.

-: Bien, puede conservar al omega hasta el juicio – dijo el abogado, mientras Eren gruñía y miraba con un aura de muerte al rubio – Pero la custodia del menor quedará con mi cliente.

-: ¡No, no, Vincent! – gritó Levi zafándose del agarre del alpha. Pero Erwin lo jaló de un brazo con brusquedad haciendo que cayera sentado en el suelo.

-: ¡Tú te quedas aquí! – le gritó Erwin, mientras Armin se acercaba a Farlan, que intentaba calmar al bebé.

-: Tenemos una orden judicial – trató de hablar el abogado con el otro que lo miraba preocupado, Farlan movía sus ojos del abogado a Levi y viceversa.

-: ¡No, no, No! ¡Eren, Eren! – Suplicaba Levi exaltado - ¡No lo hagas, no te lo lleves, Eren!

El alpha se giró dándole la espalda y dirigiéndose a su hijo. Cuando los ojos del pequeño hicieron contacto con el infante, éste comenzó a llorar menos.

-: Tan… hermoso… - dijo extasiado, olvidándose por completo de lo anterior, desaparecieron todos en el salón, sólo podía ver a esa hermosa criatura, más brillante que el mismo sol, acaparando toda su atención, su corazón saltó dichoso en su pecho y estiró los brazos instintivamente para sostenerlo. Farlan se lo entregó no muy conforme. La criatura se calmó del todo y lo miraba con curiosidad, sus ojos grandes y esmeraldas como los suyos. Eren lo acercó a su rostro olisqueando suavemente, su olor junto al de Levi, mezclados perfectamente en esa criatura que merecía ser llamado querubín.

Levi recibió una feroz cachetada de Erwin que resintió el golpe de días antes y le hizo abrir la herida de su labio, gruñó enardecido y se puso de pie veloz para dirigirse donde estaba su hijo. Pero no pudo hacer más de cuatro pasos que cayó arrodillado, doblándose de dolor, apoyando sus manos en el suelo.

-: ¡Levi! – gritó Farlan y entonces Eren se giró.

-: ¡Bro! – dijo Isabel para ir junto a él.

Levi temblaba, sintió una arcada profunda y vomitó una gran cantidad de sangre.

-: ¡Levi! – Eren se acercó presuroso y asustado.

El omega volvió a vomitar, dos, tres veces, más y más sangre.

-: ¡Urrgh! – Sintió como si su estómago se desarmara y sus pantalones antes blancos empezaron a teñirse de bordó.

-: ¡Una ambulancia, maldición, llamen a una ambulancia! – gritó Eren desesperado.

Levi levantó su mano para tratar de tocar a Vincent, y luego se desvaneció por completo en la total obscuridad…

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By Luna de Acero… temblando debajo de una manta…