N/A: Holaaaa mil gracias a las seis personas buena onda que comentaron el capítulo anterior, muchas caritas kawais para la simpática mabelen07 que siempre deja un review dándome su opinión, a Micaela que salió del anonimato jajajajaj (abajo está la respuesta a tu review linda), también agradezco a mi hermanita hermosa: Vidian, sin duda dejaste el review más que lindo de todo el universo, por supuesto al talentoso M Bidden, cuyos reviews siempre me hacen reír y le doy la bienvenida a Shade10White y a Andy123 más conocida como "La floja" XD Gracias a ustedes traigo este nuevo capítulo, el cual les dedico con mucho cariño.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a MARVEL© y creo que a Disney también (?) En fin, no pretendo lucrar con esto.


Capítulo 4

"¿Todo esto lo estás haciendo por celos?"

Aún le costaba trabajo asimilar que la mujer que caminaba a su lado era la misma con la cual había compartido sus primeras incursiones románticas; pero eso no era lo que más sorprendía a Bruce Banner, habían otros aspectos que le tenían realmente intrigado y ante todo confundido… extremadamente confundido.

Miró el libro que llevaba en su mano, dentro de éste habían papeles que pertenecían al folder con los antecedentes de Darcy Lewis, los había cogido para tener una idea de cómo se llamaba la madre de ésta y también para estar al tanto de otros datos y antecedentes importantes de la alumna, sin embargo, ya no los necesitaba… conocía demasiado bien a la castaña que tenía a pocos centímetros de distancia, aunque pensándolo bien, quizás nunca la conoció como creyó hacerlo.

El profesor se detuvo frente a una puerta y rápidamente la abrió, con un gesto le indicó a Amber que entrara, no habían hablado desde que Darcy les dejó a solas, lo que hacía que el extenso silencio se tornase a cada segundo más insoportable. La fémina ingresó al pequeño cuarto siendo seguida por Bruce, quien se encargó de cerrar la puerta para que estuvieran tranquilos.

Sin decirle nada, tomó asiento en la sencilla silla tras su escritorio y colocó las hojas sobre la superficie lisa. Amber arqueó una ceja, aunque ya creía saber a dónde quería llegar Bruce con todo eso, se quedó parada en su lugar mirándolo con un poco de nerviosismo, pero él sólo soltó una leve carcajada socarrona en respuesta.

—Así que, ¿Amber Stone…? —musitó escéptico, se quitó los lentes ópticos enseriando el semblante en su rostro — ¿qué hay de Betty Ross?

La pregunta le incomodó notoriamente, de hace muchísimo tiempo que no escuchaba su verdadero nombre, curvó sus labios con desagrado, no le agradaba platicar sobre el pasado.

—No estoy aquí para hablar de eso, vine como apoderada de mi hija, supongo que es de ella de quien deberíamos charlar, ¿no? —Bruce no respondió, se quedó en silencio mirándola fijamente, la mujer suspiró con agobio y procedió a sentarse frente a él —. No te sientas mal por lo que dije hace un rato en frente a Darcy, disculpa, Bruce, pero esto es algo muy sorpresivo para mí.

—¿Crees que para mí no lo es? —Refutó—, también ha sido muy sorpresivo volver a verte después de tanto tiempo, y mucho más como la madre de una de mis alumnas.

—Sé que esto es muy incómodo, pero somos adultos… podremos manejar esta situación.

Bruce no pensaba exactamente igual, estaba sintiendo muchas cosas tan sólo recordando lo que habían vivido juntos.

—¿Estás… casada? —Inquirió. Ella negó con la cabeza —, dime la verdad…

Entornó los ojos ante la insistencia de su ex – novio, comenzaba a enfadarse.

—No tengo motivo alguno para mentirte. Hace mucho tiempo que estoy sola, pero eso es algo que no viene al caso y… no tiene nada que ver contigo, te lo aseguro.

—Entonces te felicito por haber superado tan fácilmente lo nuestro.

El reciente comentario del docente sacó una chispa de rabia en los orbes azules de la anteriormente conocida como Betty. Sabía bien que si él le estaba soltando todos esos comentarios irónicos era porque nunca le dio una oportunidad para conversar sobre ello, pues cuando se alejó de Bruce, ni siquiera se despidió, y entendía que existían muchas cosas que él se guardó durante todos esos años. No obstante, ese no era el mejor sitio ni momento para tocar aquel tópico.

—Por favor, Banner… este no es minuto para que tengamos una conversación de esa índole —se puso de pie, era mejor que saliera de ahí antes de que la situación se escapase de sus manos —. Es tarde, y debo regresar a mi trabajo. En cuanto a Darcy, verás… ella es un poco arrebatada, pero te darás cuenta de que es muy inteligente y una excelente muchacha, sólo necesita que la escuchen.

Estaba por irse, pero la voz del experto en ciencias la detuvo.

—Tenemos mucho que hablar aún, Betty…

—No —negó con la cabeza decidida —. Este no es un reencuentro ni nada que se le parezca, y por favor… a Darcy mantenla al margen, no quiero que se entere de lo que hubo entre nosotros.

—No has cambiado nada… siempre dices la última palabra, ¿verdad?

—Adiós, Bruce —articuló secamente.

Esta vez él no hizo nada por detenerla, pero se quedó con la cabeza repleta de interrogantes, quizás no sería hoy, ni mañana, pero Betty Ross le iba a responder todas las dudas junto a las cuales le abandonó hace veinte años.


Las amigas rubias, habían salido hace escasos segundos del baño púbico femenino de la preparatoria, sin embargo, Sharon continuaba perpleja por toda la información recibida, y Sigyn se vio en obligación de intentar hacerla reaccionar antes de que entraran a su próxima clase. La tomó por los hombros en tanto la miraba con seriedad.

—Sharon, no debes decir nada ¿entiendes? —la mencionada asintió —. Si llegas a abrir la boca, me van a expulsar, y si no reaccionas de tu estado de shock, la gente comenzará a sospechar y….

—Está bien, ya entendí. Tranquila, soy tu cómplice ahora.

Sigyn le dedicó una sonrisa tierna al tiempo en que decidía abrazarla, justo en el instante en que la de cabellera rizada la envolvía en sus brazos, Sharon pudo ver con claridad como Loki salía disimuladamente del baño de las chicas, ahogó un grito y de inmediato apartó a Sigyn de la vista del hermano menor de Thor, quien no se percató de que ellas estaban ahí.

Su amiga le miró interrogante, no entendía por qué de pronto la de apellido Carter la estaba ocultando tras el muro más cercano que encontró.

—¿Qué sucede? —Preguntó divertida, pero borró su sonrisa en cuanto advirtió el rostro pálido de su compañera.

—Aca-acabo de… de ver a Loki saliendo del baño de nosotras —tartamudeó

—¿A quién? ¿Qué dijiste? —Exclamó horrorizada.

Loki comenzó a alejarse tranquilamente, sin tener consciencia de que las muchachitas aún continuaban rondando cerca de ese lugar, un error que pagaría con creces, pero de momento, él caminaba triunfante pensando que todo iba marchando a la perfección.

Y, como caído del cielo, o del mismo infierno para ambas rubias, en el pasillo, caminando distraído, apareció Nick Fury. Loki de inmediato se le aproximó, debía darle la información pronto, mientras más rápido hablase con el director, más temprano se rompería la especie de acuerdo que había pactado con él.

—Director —le llamó Loki, el aludido le miró —. Tengo algo muy importante que decirle…

Sigyn sintió que en cualquier momento se caería al suelo, maldición… ahora sí que estaba acabada, sus posibilidades de salir victoriosa de ese embrollo eran técnicamente nulas. Maldijo al engreído hijo de la orientadora estudiantil, ¿por qué de todos los estudiantes de la escuela esto tenía que precisamente sucederle a ella? Y ¿qué rayos ganaba Loki delatándola?

Se llevó una mano a la frente pensando en qué hacer.

—Le contará —aseguró Sharon asustada.

—Ese comentario es muy alentador de tu parte—masculló con sarcasmo.


Luego de ser expulsado por el propio director de la preparatoria S.H.I.E.L.D. Steve se dirigió a su respectivo salón de clases a recoger sus pertenencias, más tarde se encargaría de desocupar el casillero que le habían asignado. Lamentaba en profundidad lo que acababa de suceder, sobre todo por su padre.

Cuando Tony Stark y varios de sus compañeros vieron lo que estaba haciendo, no titubearon en preguntarle qué había sucedido y para qué el director le había llamado a su oficina, el rubio les relató todo con lujo de detalles, haciendo énfasis en que lo estaban culpando de algo que no había hecho, alguna de las chicas del décimo grado también se enteraron y se dirigieron al salón de los varones sin importar que el inspector Coulson les reprochase su actuar. La mayoría creía en la inocencia de Rogers, pese a llevar poco tiempo conociéndolo, consideraban que era muy injusto todo lo que estaba ocurriendo.

Steve se colgó la mochila en su hombro, jamás pensó que su estadía en ese bachillerato fuese tan corta.

La pelirroja le miró con nostalgia, no quería que se fuera, mucho menos de esa manera, no merecía el trato que se le estaba dando y no pretendía quedarse de brazos cruzados frente a esa injusticia, pero debía pensar bien antes de actuar.

—No puedo creer que mi tío haya hecho esto —manifestó Natasha pensando en voz alta. Tony, que estaba a su lado también decidió intervenir.

—No sé ustedes, pero a mí me encanta lo que hicieron en la oficina de Fury. ¡Vamos, se lo merecía! Aunque yo habría dibujado algo viril que completase ese mensaje… de todos modos, Rogers junior, si es que hiciste eso, quiero que sepas que tienes mis respetos.

—Chicos —Steve retomó la palabra—, quiero que les quede claro que yo no hice nada.

—¿Entonces por qué te están echando? —Intervino Jane, con gesto preocupado.

—Porque el señor Fury cree que fui yo y fin de la historia.

Varias exclamaciones en contra del director se manifestaron. Era muy vil lo que le estaban haciendo a Steve y nadie podía ignorarlo.

—Yo creo que el señor Fury se está percatando de que la situación se le puede ir de las manos —meditó el hijo de Joseph —, y bueno… alguien tenía que pagar las consecuencias —. Finalizó apuntándose así mismo.

Darcy exclamó un chillido de frustración guiando las manos hacia su cabeza, revoloteó unos mechones castaños de su ondulado y largo cabello con afán de tranquilizarse un poco. Le dolía presenciar injusticias, pero más le dolía no poder hacer absolutamente nada y quedarse atrapada por la impotencia.

—Pero… ¿por qué tú? —Farfulló enrabiada —, disculpa Nat, pero tu tío es una mier…

Las palabras de Darcy fueron interrumpidas por la fulminante mirada que Romanoff le otorgó. Prefirió silenciarse a tener una discusión con su amiga al respecto, el director era despreciable la mayoría del tiempo, pero seguía siendo el tío de su compañera a final de cuentas.

Steve cogió su chaqueta, debía irse pronto antes de que le resultase más complejo distanciarse de Natasha. Porque si había algo que extrañaría de ese lugar, definitivamente serían eso agradables momentos que compartió junto a ella.

—De todas maneras —los miró a todos esbozando una pequeña sonrisa, pero se detuvo específicamente en los orbes verdes de Natasha —, me hubiese encantado conocerles más.

La sobrina de Fury le devolvió la mirada, pero ningún vocablo salió de su boca, tenía demasiadas cosas en la mente como para decir algo. Esta vez el rubio comenzó a caminar hacia la salida del aula, pero Thor no se lo permitió y fue por él impidiendo que continuara con su camino.

—Hey, detente amigo… —posó su mano en el hombro de Steve y se posicionaron juntos en medio del cuadrado salón de clases —. Compañeros, no podemos permitir que esto pase.

Todos estuvieron de acuerdo con el hijo de Odín, éste prosiguió con sus palabras.

—Lo que le sucedió a Steve, le puede pasar a cualquiera de nosotros. Si lo defendemos, en el fondo nos estamos defendiendo a nosotros mismos…

Jane Foster posó sus ojos almendrados sobre la figura de ese atractivo rubio, se preguntó por qué no había fijado antes su atención en Thor, pues además de ser indiscutiblemente guapo, tenía un fuerte espíritu por la justicia y el compañerismo, algo que ella compartía sinceramente.

—Sé que lo de la reja y la separación no lo podemos solucionar ahora —continuó Thor —, pero tampoco podemos abandonar a uno más de los nuestros, Steve nos necesita y debemos unir fuerzas para ayudarle.

Le dio unas fuertes palmadas en la espalda luego de finalizar su discurso, si Steve no tuviese una estatura considerable, probablemente hubiese terminado tirado en el piso a causa del brusco, pero reconfortante gesto de su compañero, sonrió agradecido por el gran apoyo que todos le estaban otorgando. Los demás aplaudieron entusiasmados, no dejarían que en esta ocasión Fury se saliera con la suya.

Entre medio de la ovación, Jane alzó su mano pidiendo ser oída.

—Estoy muy de acuerdo con Thor —manifestó, formando una enorme sonrisa en los labios.

Sif frunció el ceño, no le gustaba como esa tipa estaba viendo a su novio, era evidente que intentaba coquetearle.

—También estoy de acuerdo —apoyó Pepper.

Clint se adentró al salón, en cuanto Natasha advirtió su presencia, corrió hacia él y lo tomó por el brazo.

—¿Te enteraste de lo que sucedió con Steve?

—Sí, de algo me enteré —respondió calmadamente —, ¿por qué?

—Porque como representante de nuestros derechos, tienes que hacer algo, Clint… es muy injusto lo que está pasando. Cuentas con todo nuestro apoyo para gestionar una solución, pero no permitas que Steve se vaya de esta manera.

El de apellido Rogers no pudo evitar formar una sonrisa mordaz ante las inocentes palabras de Natasha, pues él estaba más que seguro de que Clint había sido quien lo posicionó como el sospechoso número uno.

Barton tuvo que reprimir la cólera que experimentó, la petición de su novia no le gustaba en lo absoluto, no obstante, y sin otra alternativa rió con cinismo y asintió en tanto la miraba.


—¿Descubriste algo? —Preguntó Fury.

Lo cierto era que precisamente en esos momentos, no tenía tiempo para ocuparse de ese asunto, debía planificar el calendario académico y asistir a una reunión, entre otras tantas tareas acordes a su cargo.

—Sí, es algo que a usted le interesa bastante —contestó Loki.

—Mira chico, si es con respecto a quien hizo el rayado en mi despacho, ya sé quién fue…

Al joven le sorprendió oír eso, no creía que Fury pudiera descubrir al culpable tan pronto, pero al parecer lo había subestimado. En fin, no le importaba saber quién era el responsable de rayar la oficina, sólo deseaba entregarle la grabación y recibir información de su interés a cambio.

—No —negó con la cabeza —, no se trata de lo del rayado, pero es un tema tan delicado como ese.

—Loki, tengo una reunión muy importante ahora —miró su reloj y al instante se alarmó, estaba muy retrasado —. Hagamos lo siguiente, cuando salgas de clases, ve a mi oficina, te estaré esperando.

—Está bien —aceptó el joven.

Sigyn sintió que su pecho era presionado angustiosamente, su sentencia estaba firmada, no había nada que pudiera hacer para revertir los fatídicos resultados que arrojaría esa charla entre Fury y Loki…

El tío de Natasha se dirigió hacia la sala en donde se llevaría a cabo una reunión que personalmente debía monitorear, y el estudiante por su parte orientó sus pasos hacia su respectivo salón de clases. Las chicas observaron todo en silencio y con expresión de horror.

—Estoy muerta, Sharon ¡Muerta! Van a expulsarme, maldición, van a expulsarme…


No pretendía ayudar a Rogers, pero Natasha tenía razón, como representante de todos los alumnos de la preparatoria, simplemente no podía ignorar lo que estaba ocurriendo con Steve, hacer caso omiso, esta vez no era una alternativa que estuviera a su disposición.

Clint rodó los ojos, hace más de cinco minutos que estaba esperando que la multitud de estudiantes se quedase en silencio, pero era evidente que sus compañeros no querían detener sus diálogos, Barton deseaba comunicarles lo que tenía en mente, pero para eso necesitaba que lo escuchasen con atención.

—¡Silencio por favor! —Gritó el castaño, y automáticamente se ganó la atención de los presentes —. Sé que están sorprendidos por lo que pasó, pero tengamos en cuenta que eso que hicieron en la oficina del señor Fury es muy grave.

—No importa lo grave que sea —replicó la pelirroja—, el punto es que todos sabemos y confiamos en que Steve no lo hizo.

Su novio prefirió fingir que no había escuchado eso.

—Hey, Clint… —le llamó Thor —, ¿no crees que esta situación ya sobrepasó el límite? No podemos permitir que nos sigan pisoteando. No debemos aceptar vivir reprimidos y amenazados todo el tiempo.

Darcy fue la primera en aplaudir, luego la mayoría se le fue sumando, las palabras de ese simpático rubio eran muy ciertas, estaba completamente de acuerdo con él. Miró de medio lado a Jane, únicamente para descubrirla infraganti babeando por el mayor de los Odinson. Tomó como nota mental molestarla con eso más tarde, aunque no la culpaba, esos hermanos eran bastante guapos, aunque lo que Loki tenía de atractivo, también lo tenía de pedante.

—Bien, bien —habló Barton, al tiempo en que hacía un gesto con sus manos para que se calmaran —. Pondré en marcha un plan junto a los demás estudiantes de la asociación, pero no les prometo nada… de todos modos haré lo mejor que pueda para ayudar a Steve.

Natasha sonrió contenta mientras rodeaba con sus brazos el cuello de su pareja, Clint la sostuvo por la cintura y Steve apartó la mirada, prefería no ver lo que vendría a continuación.

—Sé que lo vas a lograr —pronunció con sinceridad.

Redujo la mínima distancia que los separaba y se apoderó de sus labios siendo correspondida al instante. Varios exclamaron expresiones de ternura presenciando el beso de la pareja más conocida de la escuela.

Steve no le creía nada, incluso le provocaban nauseas tanta hipocresía de parte de Clint.

—¿Se puede saber, qué significa esto?

La reconocida voz de Phil Coulson hizo que instantáneamente todos los estudiantes bufaran con indiferencia. El castaño se apartó de Natasha mientras que otras parejas hicieron lo mismo.

—Acaso… ¿están conspirando? ¿Contra quién?

El silencio fue la respuesta que recibió, nada que no esperase realmente. Echó un vistazo a la pantalla de su celular y al instante lo guardó en el bolsillo de su pantalón de vestir.

—Ya se terminó el receso, por lo tanto, todos deberían estar ya en sus salas de clases.

Tony se arrimó hacia el inspector y como si de un amigo se tratase, pasó su brazo por encima de los hombros de Phil.

—¿Por qué eres tan aburrido, Coulsi? —El mencionado le miró de soslayo.

—Si no quiere tener que asistir a clases extraordinarias de reforzamiento el día sábado, le recomiendo que se aleje ahora mismo, Stark.


Steve odiaba con toda su alma ver triste a su padre, en parte sentía culpabilidad por no haber hecho lo que él le pidió, pero sinceramente no se arrepentía, como decía la popular frase "quien nada hace, nada teme" y él confiaría en eso; aunque de momento no le sirviera de mucho.

Apoyó la mano en el hombro de su padre, Joseph mantenía la cabeza gacha. Ambos integrantes de la familia Rogers se encontraban en la entrada de la preparatoria, lugar por donde también salían de la escuela, y eso era precisamente lo que iba a realizar Steve en breves segundos, irse de allí.

—No te pongas triste…

—¿Y cómo quieres que esté, hijo? —Refutó en fonación baja, movió su cabeza de lado a lado.

—Bueno, quizás este lugar nunca fue para mí. Lo mejor que puedes hacer es subir ese ánimo y volver al trabajo, yo estaré bien, ya te lo dije… así que no te preocupes.

Sus ojos azules se focalizaron en la figura de cierta pelirroja que caminaba en dirección hacia ellos, Natasha llegó al lugar en donde estaban y les sonrió levemente.

—Steve, yo…

—Señorita Romanoff —le interrumpió el mayor, Nat le miró —, por favor… hable con su tío.

—No, no la metas en esto, papá.

Lo último que deseaba Steve era inmiscuir a la pelirroja en sus problemas, ella no tenía motivos para verse involucrada en ese desagradable asunto. Sin embargo, el rubio había notado a Natasha muy incómoda respecto al tema.

—Descuida, Steve, tu papá tiene razón —se mordió el labio inferior, se sentía avergonzada y no precisamente por las actitudes de Fury, suspiró y retomó la palabra —. Lo importante es hacer entender a mi tío de que Steve no hizo ese rayado, además contamos con el apoyo de Clint y la asociación estudiantil, ellos se comprometieron a ayudar.

—Siempre he creído que el muchacho Barton es buena persona —dijo el conserje —, él averiguará lo que realmente sucedió. Te ayudará, Steve.

Su hijo asintió en silencio, pero en el fondo, no creía en nada de lo que Clint prometía hacer, aunque claro, obviamente no diría lo que pensaba de él en frente de Natasha.

—Estuvimos hablando —continuó Joseph —, me preguntó quién había estado aquí anoche.

Y esa era toda la confirmación que Steve estuvo esperando escuchar, al fin podía decir con certeza que Clint era quien le había acusado ante Fury, miró a Natasha y por el gesto de ésta, comprendió que ella también había legado a la misma conclusión.

La muchacha se aclaró la garganta, y se removió incómoda, no podía creer que Clint, su novio, la persona en que más confiaba hubiese hecho algo tan bajo. Sin embargo, disimuló su reacción, pues el señor Rogers no parecía haber caído en cuenta de la mala acción cometida por el castaño.

—Usted, ¿qué le dijo? —Averiguó la joven arqueando una de sus cejas.

—Que solamente había estado yo, como es habitual. ¡Ah! Y también le mencioné que Steve vino a visitarme, pero que se fue rápidamente.

Sorprendida, la sobrina del director separó sus labios mientras sopesaba la información recibida.

—O sea… —se acomodó un mechón rojizo tras la oreja —, o sea que Clint se enteró de que Steve estuvo aquí.

—Así es, pero él también sabe que mi hijo es incapaz de hacer algo así, por eso lo ayudará, ¿verdad?

La muchacha asintió ante la inocencia del padre de Steve, prefería que él continuase pensando así, le dedicó una mirada sería a su compañero y éste se la devolvió entendiendo a lo que se refería. Natasha tenía muy claro lo que haría a continuación, así que se devolvió en sus pasos y fue directamente hacia el salón en donde estaba su novio.


El sonido del timbre se manifestó y con eso todos se aliviaron, las clases habían finalizado, por lo menos durante ese día. En el salón de los varones, los muchachos rápidamente se pusieron de pie, ni siquiera esperaron a que Odín les indicara que podían salir, pero él se encontraba tan agotado como ellos después de aquella clase de geometría, así que no les reprochó absolutamente nada, sólo se despidió de sus hijos y se encaminó hacia el despacho de los maestros.

Tony se colocó su chaqueta y tomó los libros que fingió haber estado usando en la reciente clase, porque siendo sincero; no había escrito ni siquiera el título de la materia que estaban viendo. James, su compañero de pupitre, guardó sus pertenencias dentro de un bolso en tanto se apresuraba.

—Rápido, deja estas cosas en los casilleros pronto, y recuerda que debes contactar a la gente que asistirá —susurró Tony.

—Lo sé, lo sé —contestó su amigo.

Una vez estuvo listo, recibió los libros del adinerado adolescente y también las llaves de su casillero.

—Quiero que sea como la isla de la fantasía, ¿entendido? —el chico de apellido Rhodes soltó una risa por lo bajo —. Espérame en donde siempre — le indicó.

—¿Orgía el día miércoles? Podrías esperar hasta el viernes al menos —habló Thor, en tanto se disponía a irse.

Tony prefirió no responder, tal vez no se iba a una fiesta de esa calaña, pero tampoco era un panorama muy distinto, sin embargo prefería ser discreto, porque ese era un plan que incluía exclusivamente a su amigo James y a él, no era nada personal en contra del rubio musculoso, es sólo que los cupos de esa fiesta eran reducidos. Además, Loki aún continuaba en la estancia y no era recomendable hablar de esa clase de asuntos frente a él.

—Cierra la boca y ve a complacer a tu novia, Shakespeare… debe estar deseosa.

Thor rió ante ese estúpido apodo que el hijo de Howard Stark le había dado, pues el año pasado, había tenido como actividad, relatar las biografías de Dioses nórdicos vistiéndose como ellos, pero en cuanto Tony le vio con su disfraz, de inmediato se burló diciéndole que se parecía al destacado dramaturgo y que esa capa que estaba usando era similar a las cortinas de su madre… y como consecuencia de ello, toda la prepa se rió de él durante una semana completa.

—Loki…

El aludido suspiró, estaba leyendo y odiaba que lo interrumpieran cuando lo hacía, más aun cuando la persona implicada era su hermano. Entornó los ojos y luego le miró

—¿Tomarás el autobús? ¿O… te irás junto a mamá y Pepper o caminarás conmigo y Sif?

—Ninguna de las anteriores, tengo asuntos que resolver.

Thor no realizó más preguntas y no insistió en el tema, sencillamente salió del salón junto a Tony, su hermano era muy extraño y prefería no indagar de más en sus asuntos personales.

Sigyn, quien había estado esperando a que Loki saliera del aula de estudio, se aproximó hacia la puerta al notar que éste se encontraba a solas allí, lo que resultaba aún más conveniente para sus planes. Entró en el sitio cerrando la puerta en el proceso, el de orbes verdes oyó la puerta cerrarse e inmediatamente levantó su vista para encontrarse con la rubia, dejó su lectura a un lado mientras arqueaba una ceja y se preguntaba ¿qué hacía ella ahí?

—Hola —le saludó sonriendo.

Loki no respondió y los nervios de la muchacha aumentaron al triple, sin mencionar que la estaba mirando fijamente sin articular ningún monosílabo. Tragó saliva, los ojos de ese chico eran realmente intimidantes y también muy verdes… llamativamente verdes y contrastaban perfectamente bien con su cabellera oscura, sacudió su cabeza sintiéndose estúpida, ese no era momento para fijarse en esos detalles.

Al parecer tendría que recurrir al plan más radical.

—Lamento molestarte, pero es que… necesito hablar contigo.

Vio con desconcierto como el muchacho se ponía en pie y tomaba sus cosas dispuesto a salir.

—¿Me estás escuchando? —Preguntó indignada —, en verdad debo platicarte de algo importante.

¿Qué se creía ese idiota? Cualquier tipo de la escuela daría lo que fuera por tener oportunidad de cruzar alguna palabra con ella. Loki se volteó y posó sus pupilas una vez más en Sigyn.

—Lo siento, no tengo tiempo ahora, debo reunirme con un amigo que se llama "no me interesa" y se apellida "en lo más mínimo"

La joven abrió su boca ofendida. El muchacho no le dio importancia a su reacción y posó la mano en el picaporte con claras intenciones de largarse, pero la de caballera rizada se lo imposibilitó colándose en medio del pequeño espacio que separaba a la puerta del cuerpo de Loki.

Claramente él no esperó ese atrevido movimiento, habían quedado demasiado cerca para su gusto, así que retrocedió un paso ante la violación de su espacio personal.

—Sé que te sonará extraño, pero ya no puedo seguir guardándome esto.

¿De qué estaba hablando esa loca?

—Mira… ¿cuál es tu nombre? —formó una mueca indignada ante la pregunta.

¿En serio? ¿En serio no sabía su nombre? ¡Por Dios! Era una de las chicas más populares de toda la maldita escuela ¿y el tipo antisocial del bachillerato no la conocía?

—Sigyn —masculló mortificada.

—De acuerdo, Sigyn, escucha… no te conozco, ni tú a mí, así que hagamos como que este precario intercambio de palabras nunca ocurrió. Estoy apresurado y me estás estorbando, ¿serías tan amable de apartarte de la puerta por favor?

—Te equivocas, yo a ti sí te conozco —Loki soltó al aire con pesadez, esa chica comenzaba a exasperarlo en serio —. ¿Y sabes por qué te conozco? Pues porque me gustas desde que ingresé a esta escuela.

Soltó un sonoro bufido ante esa patética declaración, pero antes de que pudiera impedirlo, Sigyn atrapó su rostro con ambas manos para impulsivamente proceder a besarle los labios.


—Yo también te extrañé mucho hoy —admitió Thor tomando una de las manos de su novia. Sif en cuanto lo vio, corrió a sus brazos diciéndole lo mucho que le había extrañado.

Juntos atravesaron las enormes puertas dobles de la preparatoria y salieron de ésta en dirección a las calles. Un poco más atrás venía Tony atosigando a Sharon, siempre la molestaba y ese día no podía ser la excepción. La tomó por el brazo y la obligó a que lo mirase de frente.

—Yo igual te eché de menos… —enunció en tanto imitaba el mismo tono de voz de Thor.

—¡No es cierto! —Voceó ella.

Sabía que como siempre, Stark le estaba tomando el pelo.

—Pero esta vez hablo en serio, créeme… —insistió, quien valía su fama de playboy millonario —. Sobre todo en la clase de geometría correspondiente al día de hoy — añadió.

Eso le pareció muy extraño, la de apellido Carter alzó ambas cejas sin entender a qué se refería.

—¿Por qué me extrañaste en esa clase?

Tony se acercó a su oído y le susurró algo, pero por la expresión indignada y las mejillas sonrojadas de Sharon de seguro no se trató de algo digno de sentirse valorada.

—¡Eres un puerco! —Chilló al tiempo en que lo empujaba con fuerza y se distanciaba ofuscada de ahí.

El futuro dueño de las industrias Stark victima del empujón, colisionó su espalda con la de otra persona, se giró para ver a quién había golpeado accidentalmente y se sintió bastante torpe al percatarse de que se trataba de una chica, ésta le dedicó una mirada de pocos amigos, pero Tony no le dio mayor importancia a eso, tan sólo se quedó inmóvil contemplando a su compañera, pues nunca antes la había mirado tan de cerca.


Aún no podía creer que Clint hubiese culpado a Steve sin contar con las suficientes pruebas para hacerlo, porque al menos ella, estaba muy segura de que el rubio era absolutamente inocente y, no se merecía haber sido expulsado de esa forma.

Comenzó a cuestionarse si es que había dado motivos suficientes como para que Clint experimentara tantos celos y llegase a actuar a tal extremo, pero no encontraba puntos en su contra, porque procuraba ser muy cuidadosa cada vez que conversaba con Rogers a solas. Definitivamente no entendía las razones que habían llevado al castaño a cometer esa bajeza.

Barton vio a su chica apoyada en el barandal de la escalera, sonrió con amplitud, pues no esperaba que la pelirroja fuese a buscarlo hasta el tercer piso, lugar en donde estaba su actual sala de clases, sin dudarlo, Clint comenzó a acercarse. Ella no le regresó el gesto risueño como normalmente solía hacer, el representante del alumnado se detuvo en frente a Natasha, iba a besarla, pero ésta lo rechazó formando un gesto duro en el rostro.

—¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? ¿Quieres que te lleve a tu casa?

—No, no quiero que me acompañes a ninguna parte, Clint —frunció el entrecejo sin entender el enfado de la joven —. Quiero que me respondas algo y por favor dime la verdad.

—Pero, ¿qué es lo que pasa? —Preguntó turbado.

—¿Fuiste tú quien acusó a Steve por lo que pasó en la oficina de mi tío?

La pregunta fue como un golpe directo a su estómago, pero Clint no demostró que aquello le afectó, le dio la espalda y soltó una risa sarcástica.

—¿De dónde sacaste esa idea? —Cuestionó, al tiempo en que regresaba su vista hacia ella.

La pelirroja lo pulverizó con su mirada.

—¡No me mientas, odio que lo hagas! Sé que estuviste haciendo averiguaciones para mi tío y ¡claro! Como te enteraste que Steve había estado aquí esa noche, fuiste corriendo a contárselo…

—¡Está bien! —la interrumpió abatido —. Sí, tienes razón, yo fui quien acusó a Rogers con Fury, ¿estás contenta ahora?

Al menos había tenido el valor suficiente para reconocerlo, pero eso no quitaba la desilusión que Natasha sentía ante la confirmación de su mal actuar. Varios de los compañeros de Clint observaron como la pareja discutía a viva voz, pero se alejaron rápidamente en cuanto recibieron una penetrante y nada amistosa mirada provenir del presidente de la asociación estudiantil.

—Nat, debes admitir que no existían más posibilidades de que el culpable fuera otra persona, y aunque no lo creas, no me agradó ver a Steve en medio de todo eso.

—Él no ha hecho nada, Clint…

—¡¿Y por qué diablos lo defiendes tanto?! —Espetó, perdiendo por completo la poca calma que le estaba quedando —, ¿acaso de repente te hiciste tan cercana con él?

La muchacha miró hacia el suelo formando una sonrisa nerviosa. Y es que realmente esas eran preguntas que incluso a ella misma le costaba trabajo responder, pero ese no era el tema que estaban abordando en ese minuto.

—Me mentiste, Barton… ¡Me mentiste delante de todo el mundo! Tú mismo lo acusaste de haber hecho ese rayado, ¿cómo se supone que le ibas a ayudar entonces? ¿En qué estás pensando, Clint?

Esta vez el chico sonrió con sorna.

—¿Y qué hay de ti, Nat? Tú también me mentiste, ese día que nos reunimos en casa de Tony, me dijiste que después de eso te habías ido a tu casa, ¿verdad? ¡Pero no me dijiste que te habías ido junto a Rogers! —Le increpó.

—Y… ¿todo esto lo estás haciendo por celos? —Sonrió incrédula—, no puedo creerlo…

—¿Qué, qué es lo que no puedes creer?

—Que no me conozcas, que no confíes en mí. ¡Que seas capaz de hacer que expulsen a uno de nuestros compañeros por esto! ¿Sabes todo el daño que estás provocando? ¡Además, si quiero estar con otro, ya sea Steve, Thor, Loki, Tony o quien se te cruce por la mente, te lo voy a decir en la cara! Es mucho más fácil.

Se alejó de ahí sumamente furiosa, Clint pasó una mano por su rostro procurando calmarse un poco. Pese a que esa no era la primera discusión que tenían, sin duda era la más fuerte durante todo lo que llevaban de noviazgo, y no podía culpar precisamente a Steve, era su desconfianza lo que a final de cuentas estaba matando su relación con Natasha.

Tenía que hallar alguna forma de solucionar el daño que había hecho, mas no ahora, de momento, debía esperar a que las aguas se calmasen.


Antes de dar por finalizada su jornada laboral, Phil Coulson realizaba una rutinaria revisión en los salones de clases. Transitaba calmadamente por el último pasillo del establecimiento, casi todos los estudiantes se habían marchado, así que se debatió internamente si era necesario revisar las aulas o no… pero al final optó por hacerlo, no quería arriesgarse a que un suceso como el del año pasado volviera a ocurrir.

Justo cuando se disponía a cumplir con su deber, la alumna Carter apareció desde la escalera trayendo encima un semblante preocupado.

—¿Qué está haciendo aquí?

—Emm… yo estaba esperando a Sigyn —se justificó de inmediato —, me dijo que charlaría unos momentos con Loki, pero desde hace bastante que no la veo.

—Lo más probable es que ellos se hayan ido —razonó el inspector —, y usted debería hacer lo mismo, Carter.

Sin esperar a que la chica le respondiera, se adentró por la primera puerta a su derecha, Sharon y él abrieron los ojos como platos al ver la escena con la cual se encontraron en el salón de los varones del décimo grado.

—¡¿Pero qué significa esto?! —Vociferó escandalizado al ver como esa joven besaba al hijo de la consejera Frigga.

Loki posó ambas manos en los hombros de la rubia y la alejó de inmediato, pero eso no fue suficiente para sacársela de encima, ella lo abrazó por la cintura apoyando el peso de su cuerpo sobre el del muchacho, quien por cierto, estaba tan perplejo como Coulson con todo lo que estaba pasando, pero cuando vio la sonrisa de autosuficiencia que ella le dedicó supo que acababa de caer sucumbido ante una trampa.

—Saben perfectamente bien que está estrictamente prohibido manifestar esa… esa clase de acciones.

—¡No, no se confunda inspector! Esto no es lo que cree que es, yo no quería hacerlo, ella…

La palma de la mano de Sigyn se posó sobre su boca haciéndolo callar automáticamente.

—Tranquilo, cariño, yo se lo explicaré —habló la chica.

¿Cariño? El muchacho rodó los ojos pensando en el embrollo en el que esa arpía acababa de meterlo. Se maldijo internamente… No podía permitirse tropezar en equivocaciones de ese nivel ¿cómo diablos había llegado a cometer semejante error?

—Lo que pasa es que, él no quería caer en esto, ni tampoco yo, pero… —el único adulto ocupante de la estancia la miraba con atención al igual que su amiga —, no es la primera vez que nos sucede…

El hermano menor de Thor intentó zafarse de la mano femenina, esa desquiciada estaba a segundos de decir una calumnia y no iba a permitirlo, pero quitársela de encima no era tan fácil como parecía.

—Cada vez que nos vemos, sentimos deseos, ¿usted me entiende, no? —Loki le apartó la mano con brusquedad, pero eso no bastó para hacerla callar —, debe ser por nuestra edad, las hormonas entran en juego y es inevitable no caer en tentación, más ahora que estamos separados por una reja…

—No, no es cierto… —intervino Loki.

—Ya no tiene sentido negarlo —refutó la estudiante mirándolo amenazadoramente.

Loki formó un gesto estupefacto, no podía creer que una tipa de cerebro hueco como esa, manipulase incluso mejor que él.

Phil en realidad no sabía qué hacer, si iba donde Fury a informarle de lo acontecido; probablemente éste terminaría responsabilizándole a él por no haber tomado las medidas pertinentes para impedir que aquellas demostraciones hormonales se manifestaran. Pero por otro lado, si no lo hacía, corría el riesgo de que esos dos volvieran a caer en lo mismo.

Lo meditó durante unos segundos y finalmente accedió a tomar la opción menos compleja para todos.

—Bien, comprendo lo que sienten, yo también tuve su edad —musitó el inspector —, esto se quedará entre nosotros, pero si vuelvo a sorprenderlos en lo mismo, me veré en obligación de informárselo al director, ¿entendido?

Sigyn asintió, pero Loki no lo hizo, cosa que tampoco fue del interés de Coulson, simplemente salió del lugar dejando a los tres jóvenes mirándose las caras.

—Me las vas a pagar —profirió Loki, en tanto la asesinaba con su mirada. Su compañera arqueó ambas cejas ante la amenaza.

—¿Qué harás acaso? ¿Contarle al director lo que sabes de mí?

Al de cabellera negra le fue imposible reprimir su sorpresa, porque definitivamente nunca esperó escuchar aquello.

—Así es, Loki… te vimos saliendo de nuestro baño y sabemos que escuchaste todo lo que confesé, pero no te sirve de nada el hecho de conocer la verdad, porque no tienes pruebas para demostrarlo, ni siquiera un testigo, sin mencionar que ahora posees en tu contra lo que acaba de presenciar el inspector, algo que no es muy diferente de lo que pretendes acusarme.

—Al menos puedo decir a mi favor que estoy vestido —replicó con burla.

La rubia se abalanzó dispuesta a golpearlo, pero Sharon la detuvo afirmándola por la cintura.

Bien, lo admitía, el plan de la tal Sigyn no era malo, pero no lo suficientemente bueno como para haberle superado y eso era algo que lo relajaba en exceso, no le diría que contaba con la grabadora de voz como evidencia, sólo dejaría que esa crédula pensara que por ahora; ella era quien triunfaba.


Luego de haber comprado uno de esos sabrosos productos, Pepper recibía tranquilamente el cambio en monedas que el vendedor de chocolates le estaba entregando, pero de pronto, un fuerte choque sobre su espalda interrumpió su tranquilidad provocando que el delicioso bocadillo fuese a parar directamente al piso. La rubia se giró de inmediato y con un semblante nada simpático miró a quien le había empujado, si su memoria no fallaba… ese chico era Tony Stark, nunca había cruzado palabra alguna con él, pese a ya haber estado en su mansión hace unos días. Frunció el ceño, ¿por qué la estaba mirando de esa manera?

—¿Tienes algún problema? —Le preguntó a la defensiva.

—No —negó él de inmediato —, disculpa… es que me empujaron.

Pepper de inmediato cambió su expresión seria a una más relajada.

—Bien, entonces te disculpo —se agachó a recoger las monedas, que para su mala suerte también se habían caído, y con respecto al chocolate, simplemente asumió que ya lo había perdido.

Se levantó y con un poco de estupor vio que el moreno todavía seguía ahí.

—Si quieres… puedo comprarte otro de esos —mencionó apuntando al alimento estropeado.

Se sentía malditamente nervioso y no sabía bien por qué, bueno, quizás sí lo sabía, pero se negaba a aceptar que el motivo de sus nervios fuese esa muchacha y no el hecho de haber provocado que botase sus monedas junto a ese estúpido chocolate. Por favor, esa idea era insólita, ninguna mujer intimidaba a Anthony Stark.

—Tranquilo, Tony, no es necesario.


Darcy vio a Natasha a la distancia, la pelirroja caminaba en solitario hacia la salida de la escuela, no lo dudó y decidió aproximarse a ella, le debía una disculpa por la manera en que se había referido a su tío durante la conversación acerca de la expulsión de Steve. No es que hubiese cambiado de opinión respecto a Fury, de hecho su odio hacia él había aumentado en magnitudes colosales, no obstante, eso no justificaba su error, porque el director era casi como un padre para su amiga y obviamente el insultarlo en presencia de ella iba a generar una discusión.

Alcanzó a la joven y se posicionó a su lado notando de inmediato su semblante iracundo.

—Nat, ¿estás enfadada? Quería disculparme por lo que dije de tu tío esta mañana…

—No te preocupes, no estoy enfadada contigo —respondió dedicándole una sonrisa débil —. Sé lo impulsiva que eres. Cambiando de tema, ¿ya te enteraste de lo que habló tu mamá con el profesor Banner?

—No, de hecho lo estaba buscando para preguntarle, pero no lo he vis… —interrumpió sus palabras en tanto apuntaba con su dedo hacia una dirección —, allá está.

Natasha miró al profesor quien se preparaba para retirarse, estaba a escasos segundos de subirse a su vehículo y marcharse, así que su alocada amiga se despidió rápidamente de ella y corrió hacia el estacionamiento.

—¡Bruce!

El nombrado reconoció instantáneamente a la dueña de esa voz, la chica se percató de que le había llamado por su nombre de manera muy informal y confianzuda, se llevó ambas manos a la boca en señal de arrepentimiento y Banner sonrió por eso.

—Descuida, Darcy, no me gustan las formalidades —la tranquilizó.

—Entonces, ¿puedo llamarte por tu nombre? —El docente asintió —, genial… es bueno saberlo. Yo… sólo quería saber cómo te había ido con mi madre.

El hombre la miró un poco incómodo y velozmente en su mente resonaron las palabras de Betty pidiéndole que por favor no involucrase a Darcy en nada.

—Bien… —contestó tratando de no sonar nervioso.

—O sea, no van a expulsarme de la preparatoria, ¿verdad? —Bruce negó mientras abría la puerta correspondiente al conductor y procedía a sentarse dentro de su auto. La muchachita sonrió al tiempo en que una brillante idea llegaba a su cabeza —. ¿Tú… vas hacia el sector poniente?

—Sí, ¿por qué?

En cuanto asimiló la pregunta de su alumna, el profesor de ciencias dejó a medio camino la acción de colocarse el cinturón de seguridad, miró a la joven ladeando un poco el rostro ¿acaso estaba pidiéndole que la llevase con él? Definitivamente no había sido buena idea dejar las solemnidades de lado con ella.

—Es que… tal vez te parezca un poco confianzuda, pero, yo también voy hacia allá. Entonces pensé que, quizás me podrías acercar a mi casa.

Lo meditó unos segundos, en ninguna parte era bien visto que una estudiante y su profesor se subieran al mismo auto, pero por otro lado, llevando a Darcy hasta su casa, podría conocer el lugar en donde vivía con su madre… Y, ¿a quién quería engañar? Le concedería ese favor a cualquiera de sus alumnos, era demasiado noble y las personas muchas veces se aprovechaban de esa virtud, pero simplemente era su forma de ser.

Resopló y finalmente accedió.

—Está bien, súbete.

La chica se sorprendió, no esperó que le diera un "sí" como respuesta. Esas eran oportunidades que la vida no le regalaba todos los días, así que sin indagarlo de más, abrió la puerta del copiloto e ingresó al carro de su profesor de ciencias.


Adelanto del próximo capítulo…

—Si no hubiera ido a enseñarle a mi papá esa fotografía que me regalaste, quizás no me hubiesen culpado, pero no me arrepiento de haberlo hecho.

Natasha hizo que la ligera sonrisa que se asomaba en su rostro se hiciera mucho más amplia. Ambos habían tomado asiento en un rincón alejado del resto, estaban literalmente sentados en el suelo porque el club estaba a reventar de gente y la mayoría de las mesas yacían colapsadas.

La música estilo dubstep se oía de fondo y fuertes luces fluorescentes de varias tonalidades caían sobre ellos. La pelirroja no podía dejar de admirar a su compañero, podría hacerlo el resto del día y no se aburriría, Steve no tenía idea de lo atractivo que era… había registrado por lo menos a cinco chicas mirándole de manera indecorosa y poco discreta, pero él no se percató de ninguna, y la descendiente de Rusia no quería ilusionarse creyendo que eso se debía a que él estaba absolutamente concentrado en ella.

—¿De verdad fuiste a la escuela ese día, sólo para mostrarle a tu padre la fotografía que te di?

—Sí, porque él siempre se queja de que no tiene recuerdos materiales de mi madre, esa foto le alegró el día, te lo aseguro, pero todo salió mal al final —comentó Steve.

—Pero eso no fue tu culpa, Steve, tú no hiciste nada.

El rubio la miró fijamente y Natasha se inquietó, esos ojos azules la contemplaban con interés, como si pudieran leer con facilidad su mente… pero cada vez que Steve la veía con esa intensidad, en la mente de la joven se extinguía toda clase de razonamientos, pues en lo único que podía pensar era en que lo tenía demasiado cerca de su cuerpo.

—¿De verdad crees eso? —Le preguntó.

—Por supuesto que sí, te creo y no tengo ninguna razón para no hacerlo.

—Eso es más que suficiente para mí, Nat.

No estaba preparada para conversar con Steve a distancia tan mínima, intentó que su inquietud no se manifestase y lentamente se puso de pie.

—Me tengo que ir —anunció, él la imitó y también se incorporó.

—¿Por qué? —averiguó notoriamente desilusionado. Justo cuando la conversación comenzaba a ponerse interesante ella decidía marcharse.

—Resulta que cuando llegaste, yo estaba por irme —admitió, tragó saliva y apretó sus labios —, pero… me quedé un rato más para conversar contigo, en verdad tenía muchas ganas de verte.


Ni yo puedo creer que haya actualizado tan rápido ¡Vamos pidan un deseo! Jajajajajajaj miren que esto no sucederá con mucha frecuencia, menos cuando regrese a clases :c Bien, espero que les haya gustado este capítulo. No se desesperen si aún no hay interacción Romanogers tan explícita, llegará más pronto de lo que imaginan.

Respuesta al review de Micaela: Eres tan dulce conmigo, amo tus reviews con todo mi corazón. Ok luego de ese momento cursi, me dedicaré a responder tu lindo review. La intriga es un ingrediente que todo escritor amateur de FanFiction utiliza jajajajaja ayyyy me encanta Loki y su sonrisa maliciosa *babea* Fury es un loquillo, estoy segura de que puede llegar más lejos todavía, las parejas poco a poco se irán mostrando, estimada Micaela, Bobby mmmm…. Nunca digas nunca, pero de momento no la tengo en mente para el fic :,( aunque si hay otra chica que entrará en la vida de Clint. Ok, eso fue un spoiler muy grande jajajajajajaj pero sea como sea, él está enamorado de Natasha hasta el momento. Estoy escribiendo un testamento, en fin, no te aburro más. Un besote linda y gracias por comentar.

Abrazotes de oso y recuerda que un review siempre anima a seguir con esto.

Besos, nos estamos leyendo.