Capitulo 4: La confianza de la amistad
La estadía en el bosque se prolongó alrededor de una semana, Hinata por siempre atesoraría en su memoria esos días, la compañía de Jiraiya y Naruto fomentó en ella una mentalidad de autovaloración que se fortalecía conforme estrechaba su relación con ellos. Desde hace mucho debió ver que las limitantes a sus capacidades estaban únicamente en su cabeza, pese a los intentos de Kurenai, Shino y Kiba, hasta ahora fue incapaz de superar ese aspecto, al pensarlo detenidamente se dio cuenta de que realmente nunca quiso intentarlo, era más fácil darse por vencida, achacando la culpa al sometimiento que su Clan ejercía sobre ella, incapaz de ver que gran parte de la culpa era suya, compadeciéndose siempre de su miserable existencia.
Jiraiya le puso bien claro que palabras como "rendirse", "no puedo", "difícil", "inútil", "imposible", no tenían cabida si quería permanecer a su lado, no perdería su tiempo en alguien que no tuviera una fuerte determinación de superarse.
Teniendo presente sus prioridades, Hinata trabajó arduamente en su entrenamiento los últimos días, otra cosa que Jiraiya le aclaró fue que mejoraría gradualmente y que no se desesperara si no veía resultados inmediatos, cada persona era distinta, por lo tanto sus aptitudes y cualidades también, no sería de extrañar que desarrollara técnicas diferentes a las de Naruto, eso marcaría su individualidad como persona y como ninja, Hinata aceptó sus palabras aún cuando su sensei no le explicó lo que él denominó como "el verdadero entrenamiento".
Realmente a Hinata no le importó lo que Jiraiya tuviera en mente, estaba dispuesta a someterse a cualquier rigurosa prueba con tal de fortalecerse, con la convicción de que está vez lo haría por ella, y no para complacer a terceros.
Habiendo visualizado las funciones que Hinata desempeñaría en adelante, Jiraiya decidió llevar a cabo la segunda parte de su plan, Naruto y ella debían trabajar estrechamente en equipo, el único inconveniente para que todo engranara a la perfección, era que ambos debían crear un significativo lazo de confianza, cuidarse las espaldas, confiarle incluso su vida al otro, tenían que ser honestos y no guardar secretos que los hicieran poner en duda su lealtad, algo difícil, pues bien sabía del gran temor de Naruto de confesarle a Hinata la verdad sobre el Kyubi, algo indispensable en el entrenamiento que planeó para los próximos tres años, precisamente éste consistiría en ayudar a Naruto a controlar a la bestia.
- Y bien chico, ya pensaste ¿cómo se lo dirás a Hinata? – aprovechando que estaban a solas, Jiraiya creyó prudente abordar a Naruto y retomar el tema que el Uzumaki postergaba intencionalmente. Naruto se tensó al escuchar el comentario y accidentalmente se cortó con el kunai que afilaba, mantenimiento que a menudo daba a su armamento.
- No… no sé de qué me hablas Ero-senin – el chico lo evadió con una afectada sonrisa, fingiendo estar concentrado en la herida en su dedo.
- Sabes muy bien a lo que me refiero –el mayor empleó un tono más grave, Naruto no lo eludiría tan fácilmente – Hinata debe saber sobre tu prisionero – los vivaces ojos azules de Naruto se ensombrecieron por la tristeza, le tomó un minuto a la herida sanar por completo, un recordatorio latente del poder del terrible ser que residía en su interior.
- Será mejor si no lo sabe – confesó en un murmullo, consciente de que solo él podía confiarle su secreto.
Naruto estaba empeñado en no decirle la verdad, le preocupaba que terminara temiéndole y repudiándolo como todos en la aldea, aquel viaje estaba resultando muy divertido y sabía que la causante de ello era Hinata, le agradaba tener a alguien de su edad con quien compartir esa experiencia, también le gustaba su trato, tan distinto y considerado a lo que conocía, en los cinco días que llevaban juntos, Hinata nunca se mostró enojada o fastidiada por sus ocurrencias o la ingenuidad de sus comentarios y cuando se equivocaba en los entrenamientos por desconocer algunos términos shinobi, no lo veía como si fuera idiota, al contrario, con un afable sonrisa encontraba la forma de simplificar las explicaciones de tal forma que las entendiera fácilmente, siempre dispuesta a resolver cualquiera de sus dudas y recurrir a Jiraiya-sensei cuando no lo sabía ó ella misma no lo entendía.
Dado su retraimiento e inseguridad, Naruto siempre consideró a Hinata como una persona débil, tan frágil como una muñeca de porcelana, tanto su personalidad como aspecto contribuían a reforzar esa idea, pequeña y menuda, el traslucido tono de su piel blanca le daba un aspecto desmejorado, casi enfermo, gran lección se llevó al verla enfrentar a Neji, Hinata estaba lejos de ser una persona débil, incluso él no estaba seguro de haber salido airoso si entonces hubieran intercambiado lugares, Hinata se mantuvo firme hasta el final, incluso sabiendo que estaba en desventaja ella no se rindió, Naruto llegó a respetarla, esa fue la primera vez que reparó seriamente en ella y la valoró como algo más que una mera conocida.
La simpatía de Naruto crecía a medida que conocía más aspectos de ella, evolucionando al instinto protector que seguramente le profesaría a una hermana, porque actualmente eso era Hinata para él, su dulce hermanita pequeña.
Al amanecer recogieron el campamento y se pusieron en camino hacia la próxima aldea, donde se abastecerían de provisiones y aprovecharían para descansar. El siempre entusiasta Naruto guardó silencio todo el trayecto, pasó la noche en vela, pensado en su conversación con Jiraiya, sin decidirse a hablar o no con Hinata, ésta última notó de inmediato que algo preocupaba a su amigo, desde aquella vez en que recogieron leña en el bosque no había visto a Naruto tan ensimismado, quería preguntarle, lastimosamente no encontró una buena oportunidad para hacerlo, ciertamente tuvieron muchos avances en su trato, pero ella en especial aún no tenía la suficiente confianza como para abordarlo de la nada.
Al mediodía divisaron la entrada a la aldea de Kusatsu, un bonito y pintoresco pueblo turístico que era reconocido por sus bellos paisajes y manantiales de aguas termales, Jiraiya parecía conocer el lugar como a la palma de su mano, sin titubear los guió hacía una posada que se encontraba en los límites, donde terminaba las edificaciones y comenzaba un denso bosque, frente a la posada corría un arroyo artificial, tuvieron que pasar un puente curvo de madera antes de estar frente a la imponente fachada de arquitectura tradicional. En la recepción encontraron una bella joven ataviada en un kimono color ciruela, que atendió a Jiraiya con una cordial sonrisa.
- Bienvenido sea Jiraiya-san, sus habitaciones ya se encuentras dispuestas – dijo la joven luego de hacer una cordial reverencia, evidentemente familiarizada con el sanin.
- Gracias, pero ¿cómo sabían que vendría? – dijo Jiraiya mientras llenaba el papeleo de registro que la joven le había facilitado.
- Hace unos días recibimos una carta para usted de Konoha, Nodoka-sama dedujo que nos visitaría en poco tiempo – explicó amablemente la joven, mientras le entregaba la carta mencionada.
- Ya veo… – sonrió al pensarlo, la carta debía ser de Tsunade, antes de partir le informó cuál sería la primera parada de su recorrido, acordaron mantener correspondencia regular para tenerla al tanto de los progresos de Naruto – muchas gracias – tomó la carta sonriéndole sugestivamente a la muchacha, acostumbrada a su coquetería por anteriores visitas, Mio, la recepcionista, lo ignoró cambiando de dirección su mirada. Dado su estatus de empleada no podía tratar mal a los clientes, eso y que Jiraiya era amigo intimo de Nodoka-sama, la dueña de la posada.
- Satomi-san ¿podrías por favor mostrarle sus habitaciones? – antepuso rápidamente la joven antes de que Jiraiya le hiciera uno de sus acostumbrados comentarios subidos de tono, al instante una joven mucama de kimono morado se acercó a los huéspedes, invitándolos a seguirla para mostrarles el camino.
El lugar era bastante lujoso, no había muchos adornos, pero los pasillos eran amplios y los pisos de madera pulida relucían casi como un espejo, las puertas corredizas de las habitaciones tenían grabados de paisajes y uno que otro jarrón de porcelana complementaban la decoración.
El lugar era enorme por dentro y por fuera, la habitación que Satomi les mostró tenía una espectacular vista a las montañas y el bosque que cercaba la pensión; en uno de los costados había un armario de madera de nogal empotrerado a la pared, donde podían guardar sus cosas, no había más muebles que una mesa con un elegante arreglo floral en el centro y cuatro cojines de seda desplegados a los costados, algunos pergaminos colgaban de las paredes y un biombo estampado en flores de cerezo apostado en una de las esquinas. Mientras Satomi le mostraba la habitación contigua a Jiraiya, separada de la suya por una puerta corrediza, Hinata y Naruto exploraron un poco, encontrando en el armario dos cómodos futones, mantas y varias almohadas de plumas.
- Ahora sí que ese viejo pervertido se esmeró, nunca me había traído a un lugar tan lujoso como éste 'ttebayo – decía Naruto sin dejar de husmear aquí y allá.
- Es muy bonito… – lo secundó Hinata con una tímida sonrisa, cuando de repente se escuchó un gritito en la otra habitación, los chicos se apresuraron a entrar, encontrándose con una escena que a Naruto no le sorprendió en lo absoluto.
Una indignada Satomi se encontraba de pie al lado de Jiraiya, éste estaba tumbado en el suelo, sobándose la mejilla izquierda, algo hinchada y enrojecida, aunque ciertamente el rostro de Jiraiya no denotaba la menor muestra de abatimiento, todo lo contrario, una feliz sonrisa curvaba sus labios.
- Co-con su permiso me retiro… – la chica echaba lumbre por los ojos, costándole de sobremanera comportarse y no acribillar a Jiraiya ahí mismo luego de pellizcarle descaradamente el trasero – hagan sonar la campanilla si necesitan algo más – sin agregar nada, salió apresuradamente de la habitación.
- ¿Qué pasó…? – preocupada por Jiraiya, Hinata se acercó a él, arrodillándose a su lado – ¿Jiraiya-sensei está bien?
- Déjalo Hinata, seguro que se tenía bien merecido el golpe – la jovencita se volvió a ver a Naruto sin entender su comentario, después de todo su sensei había sido agredido – ¡eres una vergüenza Ero-senin, si sigues así nos van a correr otra vez!
- Bah, solo quería divertirme un poco, necesito inspiración para mi nuevo libro – el Uzumaki entrecerró los ojos, mirándolo con cara de pocos amigos, por alguna extraña razón quería evitarle a Hinata la vergüenza de saber que tenían por maestro un hombre tan descarado y libidinoso.
- Así que por eso nos trajiste aquí, ya se me hacía demasiado bueno para ser verdad que fueras tan generoso como pagar una habitación de lujo – el hombre se encogió de hombros, sin dar importancia a las acusaciones de Naruto.
- Relájate chico, ya que estamos aquí porqué no disfrutamos un poco y tomamos un baño en las termas – propuso, poniéndose calmamente de pie – ¿qué dices Hinata?, ¿no te gustaría tomar un baño con nosotros?
- ¿Eh? – Hinata, que hasta el momento no comprendía lo que pasaba, miró a Jiraiya interrogante, antes de que cualquier respuesta saliera de su boca Naruto se interpuso entre ellos.
- ¡Ah no!, ¡eso sí que no…! – el chico se puso frente a Hinata protegiéndola con los brazos abiertos – conozco suficientemente bien tus mañas Ero-senin, no dejaré que te le acerques y te aproveches de ella.
- ¡¿De qué diablos hablas mocoso? – replicó Jiraiya genuinamente indignado – de ninguna forma me aprovecharía de Hinata, me tomas por un pedófilo ¿o qué?, a mi me gustan las chicas maduras y bien formadas, con curvas, nunca me acercaría a una niña…
- ¡¿En serio?, pues déjame dudarlo – lo retó con la mirada, y desconfiado, entrecerró más los ojos para escudriñarlo – sabes qué, decidido, no pienso dejarte a solas con ella – repentinamente la tomó de la mano y salió apresurado, jalándola consigo – vámonos Hinata, o de lo contrario éste sucio viejo terminará por pervertirte.
- Pero… pero… – Hinata fue arrastrada sin poder replicar siquiera, dejando a Jiraiya con la palabra en la boca.
- ¡Estúpido mocoso, ya he dicho que no pienso aprovecharme de ella! – gritó furioso, nadie lo escuchó, ambos niños habían desaparecido por el pasillo, el viejo maestro exhaló sulfurado antes de que el furibundo gesto fuera reemplazado por una sonrisa algo traviesa al darse cuenta de la protectora postura adoptada por Naruto, tal vez no significaba nada, pero quería creer que Hinata estaba ganando un especial lugar en el corazón del receloso chiquillo. Feliz por su descubrimiento, se dirigió a las termas para llevar a cabo su minuciosa investigación de anatomía femenina, olvidando momentáneamente la carta de Tsunade.
-o-
Se encontraban ya lejos de la pensión cuando Hinata salió de la confusión y reparó por primera vez en lo que estaba ocurriendo, el fuerte agarre de Naruto provocó que sus pálidas mejillas se colorearan de rosa, obligándola a tomar de inmediato la decisión de alejarse antes que el calor aumentara más y terminara por desmayarse.
- Na… Naruto-kun – balbuceó lo suficientemente alto como para que él la escuchará.
- No hay de qué preocuparse Hinata, yo te mantendré a salvo de las garras de ese viejo – volteó a verla con una amplia sonrisa que acaloró más a la jovencita.
- N-no es… no es eso… yo… – trataba de explicarse, tarea difícil al fracasar en el control de su tartamudeo.
- Te debes estar preguntando ¿por qué…? ¿cierto? – no la dejó hablar, parloteaba tan rápido que a Hinata se le dificultaba encontrar una oportunidad para interrumpirlo – es mejor que lo sepas de una vez para que mantengas la guardia alta, ese viejo es un pervertido de primera, la única razón por la que nos hospedamos en esa posada es porque cuenta con aguas termales y eso facilita su tarea de espiar a las clientas…
- Si, pero… ¿dijiste espiar a las clientas?, Jiraiya-sensei no sería capaz – reparó de pronto, perdiendo su oportunidad de hablar.
- No Hinata, no intentes defenderlo, es algo que tarde o temprano veras con tus propios ojos… – adoptó un tono solemne – y es mejor que estés preparada para enfrentarlo…
- Como sea, no es eso… – infructuosamente Hinata trató de razonar con un Naruto que no se callaba ni para tomar aire
- Hinata, eres demasiado inocente, Ero-senin tiene una reputación de lo peor…
- Na-Naruto…
- Y lo que más odio es que siempre termino involucrado…
- Naruto-kun por favor…
- Pero esta vez no me dejaré engatusar por él…
- ¡¿Naruto-kun? – exclamó tan fuerte que Naruto paró en seco por la impresión, mirándola nervioso – yo… – avergonzada, el rostro de Hinata adoptó el color de un tomate maduro – l-lo siento… yo solo… yo solo quería decirte que ya puedes soltarme… – terminó en un susurro apenas audible para Naruto.
- ¡Oh…!, si, claro… – acató inmediatamente, soltándole la muñeca que sujetaba.
Un silencio un tanto incomodo siguió a eso, inseguros de cómo actuar después de lo que acababa de pasar. Hinata se sentía tan avergonzada por su comportamiento que ya no pudo decir nada más, en cambio Naruto, creyendo haberla ofendido, quiso hablar pero no encontró las palabras adecuadas para expresarse, algo nuevo para él, quien siempre tenía qué decir, incluso en los momento de mayor tensión. Por suerte para ambos el silencio fue roto por otro factor, un fuerte retumbo de tambores y cantos se hizo cada vez más cercano, seguido por la algarabía de una multitud, que entre los rezos y cantos de los sacerdotes pedían la bendición divina para la prosperidad de la aldea.
- ¡Vayamos a ver! – Naruto se adelantó hasta quedar en primera fila de la valla humana que cercaba las calles, Hinata lo siguió de cerca, quedando ambos en el frente – disculpe señora ¿qué sucede? – Naruto se apresuró a preguntar a una mujer mayor que estaba de pie a su lado.
- Es el festival del arroz – contestó calma la anciana – todos los años en Kusatsu se llevan a cabo varias actividades para pedir la avenencia de los dioses – prosiguió encantada de tener un público dispuesto a escuchar – se cuenta que hace muchos años una sequia azotó toda la región, los cultivos se perdieron y la gente comenzó a morir de inanición, fue entonces cuando la princesa de la aldea fue ofrecida como sacrificio al dios de la lluvia, se dice que Taka-okami quedó inmediatamente prendado de la belleza de la joven y se enamoró tan perdidamente de ella que, por petición de la princesa, decidió perdonar al pueblo, regresando la prosperidad a los campos, desde entonces se celebra el día de Mizuho.
- ¿Mizuho ha dicho? – interrumpió Hinata inquieta.
- Si, ese era el nombre de aquella princesa – dijo gentilmente la vieja – hoy por la noche termina el festival en el templo, habrá varios puestos de golosinas y fuegos artificiales, es realmente divertido… – puntualizó, antes de volverse a ver de nueva cuenta el desfile.
- ¿Sucede algo Hinata? – cuestionó Naruto al distinguir el brillo emocionado en sus ojos perlados.
- Mizuho, ese era el nombre de mi madre… – expresó ella sonriendo de singular forma, era una mezcla agridulce de añoranza y orgullo que no le pasó desapercibido al Uzumaki.
- Tenía un bonito nombre – la animó, dando por sentado el significado de sus palabras, de pronto se sintió identificado, Hinata era huérfana de madre al igual que él, la única diferencia era que él no conocía el nombre de la suya, ni siquiera tenía un retrato o una lapida a la cual llorar – ¿oye Hinata? – apartando la nostalgia, se dirigió a la aludida, captando de inmediato su atención – ¿por qué no vamos al festival?, Ero-senin está tan ocupado con sus investigaciones que no le importará.
- Me… me gustaría…. pero, no tengo nada apropiado para usar – confesó apenada, jugando con sus dedos índices para evitar verlo a la cara.
- No te preocupes, tengo algunos ahorros de las misiones y de seguro que podremos encontrar algo que te quede – Hinata enrojeció ante la idea de que Naruto hiciera algo como eso.
- Po-por supuesto que no, yo también tengo ahorros, pero si los gastamos indebidamente, luego no podremos ayudar a Jiraiya-sensei con los gastos – se excusó, esa moción venía inquietándola desde hacía varios días.
- No hay de qué preocuparse, Ero-senin tiene dinero suficiente como mantenernos el resto de nuestras vidas, gana muchísimo con esas estúpidas novelas que escribe – dijo despreocupado, cruzando los brazos tras su rubia cabeza, sin terminar de convencer del todo a Hinata.
- Ci-cierto Naruto-kun, tú y él siempre hablan de sus libros, pu-puedo saber ¿qué clase de libros son? – habiendo tomado la conversación un rumbo tan confianzudo, Hinata encontró prudente exteriorizar su curiosidad por aquel tema.
- ¿Huh?, ¿no sabes qué tipo de novelas escribe Ero-senin? – algo sonrojada, la joven negó con la cabeza, sintiéndose tonta de su ignorancia, por la forma en que Naruto se lo planteó, Jiraiya debía ser una especie de celebridad en el mundo de la literatura – ¿has oído hablar de Icha Icha Paradise? – la niña siguió mirándolo confusa, el titulo le sonaba, aunque no recordaba exactamente dónde o cuándo lo había visto – el libro que Kakashi-sensei siempre lleva consigo – añadió; entonces Hinata abrió mucho los ojos, sabiendo finalmente a lo que se refería. Un rojo carmesí cubrió su rostro por completo, incapaz de relacionar la conexión entre ese horrible libro que Kurenai-sensei catalogaba como basura y su sensei – bien, pues Ero-senin es quién los escribe – la estupefacción de Hinata no pudo ser mayor, despejándose muchas de las dudas del por qué Naruto siempre se refería a su sensei de manera tan irrespetuosa, aún así una parte de ella se reusaba a creer que fuera verdad.
- ¿Es…?, ¿es enserio? – el tono de su voz denotaba recelo, se negaba a aceptarlo, de ser cierto ¿qué futuro le esperaba bajo la tutela de alguien así?
- Si…., lo que digo es totalmente cierto – afirmó tan serio que no dejo lugar a dudas.
- Ya… ya veo… – en cierta medida Hinata se sintió decepcionada, hasta entonces creyó que Jiraiya era una persona de reputación intachable y sin embargo no podía juzgarlo, algún defecto había de tener, suspiró apesadumbrada y prefirió cortar por lo sano, se propuso no darle más vueltas al asunto, sin importar la verdad ella seguía confiando ciegamente en él, sintió que las palabras de Jiraiya eran sinceras cuando minutos atrás había jurado que no se aprovecharía de ella, confiando en ello, decidió aceptar la propuesta de Naruto, ya lidiaría con las mañas de Jiraiya cuando llegara el momento – de acuerdo Naruto-kun, vayamos al festival.
- ¡Estupendo! – celebró ruidosamente el rubio, dando incluso unos saltitos. Y poniéndose de acuerdo, ambos se dieron a la tarea de buscar un atuendo adecuado para la ocasión, él tampoco contaba con algo apropiado, pues nunca creyó que tendría la oportunidad de asistir a un festival de esa índole.
Toda la tarde se la pasaron en las tiendas del pequeño poblado, Hinata se probó muchos kimonos y al final fue atraída por un bonito kimono color azul oscuro con bordados de flores rojas, marrones y ocres, Naruto, ocupado en la búsqueda de una yukata para él, no tuvo oportunidad de ver su atuendo hasta la hora en que tuvieron que marcharse al festival del templo.
Al regresar a la posada Naruto le contó a Jiraiya de su aventura y de los planes para esa noche, éste no le prestó mucha atención, concentrado en leer la carta de Tsunade, que hasta ese momento tuvo tiempo de leer, las palabras ahí escritas no fueron gran sorpresa para él, tenía la leve sospecha de que algo así estaba ocurriendo, quizás lo único que le sorprendió era el hecho de que Hiashi estuviera de acuerdo e incluso fuera el promotor directo de aquel viaje.
Al terminar de leer dejó escapar un cansado suspiro, dudaba si hablar o no al respecto con Hinata, se quedó pensativo, mirando detenidamente interactuar a sus pupilos, ella se veía realmente feliz al lado de Naruto, sonrió satisfecho al darse cuenta cómo su relación se iba estrechando, tal vez no era el momento oportuno de revelar aquella información, decidió no presionarla y confiar en que tarde o temprano sería ella la que les confesara la verdad.
- ¿Entonces irán a ver los fuegos artificiales? – dijo Jiraiya a Naruto, luego de un rato de permanecer absorto en sus pensamientos.
- Si, estoy emocionado, es la primera vez que iré a un festival acompañado de alguien jeje – respondió Naruto, mientras terminaba de vestirse con la yukata de color naranja y remolinos negros que había comprado para el festival, Hinata se estaba arreglando en la otra habitación.
- La primera cita siempre es emocionante – su comentario fue un tanto sugerente, pero como siempre, Naruto no entendió la indirecta del mayor – y por otro lado creo que es una buena oportunidad para que tú y Hinata hablen de una vez de "ese" asunto – antes de que Naruto protestara nada, Hinata los interrumpió desde la otra habitación.
- Ya… ya estoy lista Naruto-kun, ¿pu-puedo pasar? – la silueta de Hinata se distinguía a través del papel de las puertas de madera que dividían ambas habitaciones.
- Por supuesto que si Hinata, ya terminé de vestirme – expresó con su habitual entusiasmo el Uzumaki, Hinata corrió la puerta, dejando lentamente al descubierto su pequeña figura, tanto Naruto como Jiraiya quedaron asombrados con el radical cambio de apariencia, acostumbrados a su holgada chaqueta, fue toda una revelación la esbelta cintura de la que era poseedora, el cabello recogido despejaba su rostro, dejando ver mejor sus bonitas facciones.
- ¡Wow Hinata!, no pareces tú, te vez rara… – aunque sin ánimo de ofenderla, Naruto logró que ocultara avergonzada sus ojos tras el flequillo de su frente.
- ¿Ta-tan mal me veo? – murmuró quedito, decepcionada por el recibimiento, se había esmerado mucho en su arreglo tratando de agradar a Naruto, todo para obtener el efecto contrario.
- No…, es que no te pareces 'ttebayo – trató de enmendarse, pero lo único que logró fue que Hinata se deprimiera más.
- Lo que éste tonto quiso decir es que te ves muy bonita – finalmente intercedió Jiraiya, no sin antes darle un coscorrón al rubio por ser tan imprudente en sus palabras.
- ¡Auch!, ¡eso duele Ero-senin! – se quejó sonoramente pero Jiraiya no le hizo caso, Hinata rió por lo bajo al ver el esfuerzo de su maestro por hacerla sentir bien, sabía que no era verdad y agradecía su amabilidad.
Jiraiya no mentía, a su corta edad Hinata era una de las más preciosas criaturas que él jamás hubiese visto, aún le faltaba madurar, pero definitivamente cuando sus rasgos se acentuaran, sería poseedora de una admirable belleza. Se preguntó si para entonces Naruto seguiría viéndola con los mismos ojos ó si por el contrarío, le prestaría una atención diferente al alcanzar su máximo esplendor, la respuesta acudió rápidamente, con lo despistado que era su alumno, sería un milagro si lo notaba.
- Ahora váyanse y traten de no regresar muy noche ¿de acuerdo? – los chicos asintieron y se marcharon al templo donde se llevaría a cabo el festival, cuya ubicación averiguaron durante su viaje de compras.
La entrada al templo estaba adornada por una larga hilera de farolas multicolores, los jovencitos miraban fascinados la decoración y los diferentes puesto instalados en el interior, había tanto que ver y los dos se mostraban tan emocionados que el tiempo se fue volando, con el resto de sus ahorros Hinata compró algunas golosinas para Jiraiya y Naruto le invitó a ella una manzana acaramelada, posteriormente buscaron un lugar desde el cual pudieran ver mejor los fuegos artificiales.
Alejándose de la algarabía del templo y ayudada una vez más de su byakugan, Hinata condujo a Naruto a un lugar alto y apartado desde donde tendrían una vista privilegiada del espectáculo.
- Estoy emocionado, es la primera vez que veré algo así en primera fila… – le confesó entusiasmado mientras le daba una mordida a su manzana – en Konoha tenía que ver los fuegos artificiales desde mi apartamento – la sonrisa se borró tan pronto como apareció al recordar el motivo del por qué estaba obligado a permanecer recluido durante los festivales de la aldea, lo que inevitablemente le hizo pensar en la conversación pendiente entre Hinata y él.
- ¿Sucede algo malo Naruto-kun? – Hinata se inquietó un poco al ver decaer nuevamente el ánimo de su amigo y sin pensarlo, tocó conciliadoramente su brazo.
Naruto respingó al sentir el contacto de Hinata y al volver el rostro y encarar sus ojos un perturbador sentimiento lo sacudió, en los ojos de Hinata pudo ver reflejado lo mismo que había visto en los ojos de Iruka-sensei la noche que descubrió la verdad sobre el Kyubi, preocupación, Hinata estaba preocupada por él.
- He notado que has estado muy triste estos días, sé que no soy muy cercana a ti, pero puedes hablar conmigo si lo deseas… – indeciso, Naruto la miró largamente en silencio – la carga es más liviana cuando son dos los que la llevan a cuestas – una bella sonrisa se curvó en su labios al repetir la frase que Kurenai-sensei utilizaba cuando quería levantarle el ánimo.
Naruto la analizó con mayor detenimiento, podía percibir la sinceridad de sus palabras y su amistosa sonrisa lo alentaba a confiar en ella, pero sus demonios internos eran persistentes y esa molesta vocecita en su cabeza no paraba de decirle que ella lo aborrecería si conocía la verdad. La confianza que tuvo al principio la abandonaba conforme pasaban los segundos, iba a retirar su mano convencida del terrible error que estaba cometiendo cuando sintió la calidez de Naruto aferrándose a ella, apretando su mano con suavidad.
- Quisiera decírtelo…, pero no quiero que me odies – confesó el Uzumaki, en el azul de sus ojos se reflejaba una profunda tristeza, algo que no le pasó desapercibido a Hinata.
- Yo nunca podría odiarte Naruto-kun – esa última frase terminó por derribar las barreras del chico, extrañamente Hinata le transmitía la suficiente confianza como para sincerarse.
Ya no titubeó, Naruto cerró los ojos y aspiró hondamente, sería la primera vez que confesaría abiertamente su secreto, tuvo la sensación de que Hinata lo comprendería, así que decidió arriesgarse.
- Hay… hay algo en mí Hinata, algo a lo que todos temen – Hinata asintió suavemente con la cabeza, alentándolo a continuar – es algo lo suficiente malo como para que todos en la aldea me odien… – sin atreverse a encararla, Naruto posó sus ojos azules en el despejado manto celeste – como sabes, hace trece años el Kyubi fue sellado en el cuerpo de un recién nacido – los ojos de Hinata se abrieron por la sorpresa al entender el rumbo que iba tomando la conversación – ese niño era yo Hinata, dentro de mi vive ese terrible demonio – esperando lo peor, cauteloso, Naruto se volvió para ver la reacción de Hinata, ésta se había quedado callada, inmóvil en su sitió, con una expresión que no supo interpretar, el corazón de Naruto dio un doloroso vuelco al sentir como ella dejaba caer la manzana recubierta de caramelo y apartaba la mano de su brazo, pero eso no fue lo peor, sino ver su sombrío semblante, oscurecido por el flequillo que le cubría los ojos, impidiéndole así ver a Naruto el temor que seguramente sentía.
Hinata apretó ambas manos contra su pecho, comprendiendo finalmente tantas cosas que antes le resultaban inexplicables, sobrecogida por el dolor de él, una solitaria lagrima rodó por su mejilla al recordar todos y cada uno de los momentos en que Naruto fue tratado cruelmente por los demás.
- Debiste sentirte tan solo Naruto-kun – la niña alzó el rostro, dejando ver la tristeza que su dolor le provocaba. Naruto no la comprendió y terminó malinterpretándola.
- No tienes que quedarte a mi lado, puedes irte ahora si lo deseas – aquella situación le estaba resultando ciertamente molesta, no sabía cómo tomárselo o qué pensar de ella.
- ¿Por qué lo haría? – se escuchó serena, pero esa pasiva actitud terminó por sacar a Naruto de quicio.
- ¡Porque soy el Kiuby maldita sea! – en un arranque de frustración lanzo lejos la manzana acaramelada – ¡por qué si permaneces a mi lado tarde o temprano saldrás lastimada!¡PORQUE SOY UN MONSTRUO HINATA! – de un salto se puso en pie, exasperado y confuso, sin entender ¿por qué rayos ella seguía ahí?. Hinata se sorprendió al ver a Naruto tan exaltado, no por ello se sintió asustada y luego de pensarlo detenidamente se decidió a hablar.
- Te equivocas… – imitándolo se puso en pie, rodeándole hasta quedar frente a él – Naruto-kun es Naruto-kun, nadie más – dijo decidida – quien no vea la realidad es un idiota… – Naruto no supo que le asombró más, si escuchar a Hinata defenderlo de sí mismo o utilizar una palabra ofensiva – a mi no me importa si hay un demonio o lo que sea dentro de ti, quien me preocupa eres tú Naruto-kun, porque eres mi amigo – un tenue sonrojo coloreo sus mejillas, pero no vaciló al verlo directamente a los ojos – un amigo muy preciado, al que respeto y quiero.
- Hi-Hinata – algo cedió dentro de Naruto, algo que había contenido los últimos años, la careta de insolencia finalmente había caído, dejando al descubierto la vulnerabilidad que tan celosamente trató de ocultar con sus falsas sonrisas.
Impulsivamente Naruto se dejó caer sobre ella y la abrazó, escondiendo su rostro en el hueco de su cuello, Hinata reprimió las ganas de desmayarse al escuchar los quedos sollozos de Naruto, cerró los ojos, y sin dudarlo correspondió el abrazo con la ternura que se le tendría a un pequeño niño indefenso, podría parecer un rebelde autosuficiente, pero la verdad era que por dentro Naruto seguía siendo un niño, un solitario e incomprendido niño que por primera vez en su vida estaba recibiendo el consuelo de alguien que lo quería y se preocupaba por él, todo esto ocurría a la luz de los espectaculares fuegos artificiales, que con su resplandor multicolor iluminaron el cielo de aquella especial noche.
Continuará…
(Dudas, sugerencias, felicitaciones y jitomatazos favor de dejarlos en un review, gracias =3)
NOTADE SALEM:
Aquí reportándome luego de tanto tiempo sin actualizar, pero es que por fin se me encendió la luz y pude concluir el capitulo, porque miren que ya tenía un buen tiempo con él escrito a medias, gracias por sus lindos reviews a:
- Fernando-Urashima: No creo que Hinata aprenda el Rasengan, pero sí que le daré algunas técnicas muy útiles para ayudar Naruto y mira que tomé en cuenta tus recomendaciones XD
-TODOKE: Podría considerársele al anterior y éste como capítulos de transición, pero eran necesarios para el avance de la relación entre Hinata y Naruto =D
- Kyoko Nakamura: Sip, digamos que los sentimientos de Naruto apenas florecen y es que me gusta llevar las cosas con calma, porque con lo despistado que es Naruto no creo que se fije en Hina así porque si, y me agrada la idea de Jiraiya de Cupido XD
ANIYASHA: Gracias =D
Namikase Rock: Muchas gracias =3
Alinita28: Gracias y pues por el momento Jiraiya no intentará nada con Hina, al menos no hasta que se desarrolle un poco más XD
Ridesh: Me alegra que te haya gustado ;)
Irasue Zira: Muchas gracias =D
Mitsuki-chan17: Si, yo también he pensado lo mismo, creo que por eso terminé ideando éste fic XD
UNAFAN: Muchas gracias X3, daré todo mi esfuerzo para que el fic avance de la mejor forma y aunque me tarde, no quiero dejarlo abandonado jeje.
hiNAru Aburame: Gracias n-n
hidan051293: Muchas gracias =D
sakima: Hola!, muchas gracias owo, lo cierto es que los comentarios siempre ayudan, al menos le levantan a una la moral XD, lamento haber tardado tanto pero es que llevo como cuatro fics y dibujo un doujin al mismo tiempo XD.
Saludos para toda(o)s, besos y abrazos, nos estamos leyendo ja né=D
