Capítulo Cuarto ¿Lo odiara?
Después de que se entra en el lobby por la puerta, se ve de frente el comedor, que apenas está cubierto por una esquina, donde está la entrada de la sala, a la izquierda del comedor. A la izquierda de la mesa del Comedor, hay un muro que sirve de minibar, que además separa la sala con el Comedor. A la derecha se encuentra un ventanal no muy grande, de un par de metros, de arriba hacia abajo, lo suficiente para que entre un hombre con facilidad, pero que recorre, horizontalmente todo el comedor de la pared que va del lobby hasta la pared del fondo del comedor, por donde hay una entrada donde está las escalera donde se accede a la planta superior, que no es más que un pasillo, con las puertas de tres espaciosos cuartos y dos baños, con una ventana al fondo del pasillo. Desde ahí se podía ver el jardín, que estaba a oscuras, pero no había nadie ahí. Nadie que alertara.
-¡DSM, al suelo todos!-grito Calamy después de irrumpir, en el lobby, apuntando con su varita a una de los Falschirmjagers que estaba en el comedor, pero ya estaban tirándoles maldiciones a los agentes y poniéndose en cubierto cuando todos los del grupo entraron por la puerta. 2 segundos después, las ventanas volaron y varias personas entraron por ellas, con gran agilidad, (una de ellas una mujer castaña) y saltando sobre los Conciglieris, mientras recibían varias maldiciones verdes por parte de los Falschirmjagers. Frank vio como uno de los que saltaba sobre los Conciglieris eran atravesando por una maldición anaranjada. Estaba tan cerca que vio la pequeña nube roja esparcirse por el comedor.
"¿Dónde demonios esta Broderick? ¡Dios mío! ¿Hay mas en ese cuarto?"- pensó antes de que una maldición impactara a 2 cm de su cabeza., cosa que lo devolvió a la realidad.
Entro en la sala para derribar con un Desmaus, a uno de los emisarios, mientras que Briggs intentaba cargar contra uno de los guardias que estaba en la sala, y Jonathan Dillon más atrás los cubría de los guardias que estaban en el comedor. El otro Falschirmjagers de la sala, le tiro una maldición anaranjada Briggs, que había derribado a su oponente, se escucho un grito ahogado al tiempo en que Frank le abrió un agujero en el cráneo del guardia, con el mismo hechizo anaranjado llamado "Cramercourt". El hombre cayo inerte en el suelo.
-¡Frank al suelo!- grito Jonathan, al tiempo en que una parte del muro del mini-bar volaba en pedazos, con una explosión horrible, que impacto muy cerca de Frank, haciéndole que cayera al suelo sobre los codos y las rodillas, gritando:
-¿De dónde demonios salió eso?- grito al tiempo que se cubría en el muro con Dillon, sentía un extraño zumbido en el oído derecho,- ¿Quién ha hecho eso? ¡Se supone que el resto del grupo mantiene ocupado a los tres Falschirmjagers que faltan!
Veía que el rubio le hablaba, pero no escuchaba nada, solo un silbido. El se preguntaba "Que demonios pasa", Dillon le gritaba, pero no oía nada.
-¿Qué pasa?- pregunto otra vez. Pero nada, aunque el volumen del fragor de la batalla aumentaba poco a poco.
-¿Qué pasa?- volvió a preguntar. El volumen subía, rápidamente.
- ¿Qué demonios vamos a hacer?- escucho por fin que gritaba Dillon.
-¿Qué demonios paso? ¿De dónde salió eso?- pregunto Frank, llevándose las manos a los oídos y cerrando los ojos, pues todavía escuchaba ese fuerte zumbido que lo desorientaba.
-¡Frank, hay dos guardias en las escalera! ¡Salieron de la nada!-explico Jonathan- ¡Están haciendo pedazos al grupo de la Directora! ¡No tienen como cubrirse!
-¡Demonios!- grito Connor al tiempo que se paraba apuntando a las escaleras, movió la varita y un rayo rojo impacto en las paredes de las escaleras. Vio a los cuerpos volar, antes de tirarse al suelo otra vez, para cubrirse.
- Señor, ¿está bien?- pregunto el rubio británico.
- Vamos al comedor, a ver como estas esa fiesta- le dijo a Jonathan antes de saltar el muro, cayó sobre el ultimo guardia que se cubría con el comedor, este reflexivamente le golpeo con el codo en la cara, se puso sobre Frank, y empezó a estrangularlo, este intentaba buscar a tiendas su varita, pero en ese momento un hechizo anaranjado dio en la espalda del guardia. Vio saltar a Jonathan sobre el muro, que lo ayudo a ponerse bajo cubierto con el comedor.
-¿Por qué tardaste tanto?- le reclamo Frank con voz ahogada, frotándose con las manos, su marcado cuello adolorido. Vio a su alrededor y vio los cuerpos inertes de los 3 Falschirmjagers.
- ¿Frank?, ¿Eres tú?-pregunto una voz femenina, que reconoció en seguida, y que provenía del otro lado del comedor.
- ¡Frank, 4 Falschirmjagers bajan por las escaleras!- grito Dillon, mientras se acercaban arrastrándose David Calamy y Thomas Baddington. Los vio irrumpiendo por las escaleras, tirando maldiciones verdes y anaranjadas a todas partes, sobre todo al lado del Comedor, donde estaba la Directora Hermione Granger.
- ¿De dónde demonios salen estos tipos?-grito Frank, al tiempo que Jonathan y Baddington empezaban a devolverles maldiciones- ¿Cómo está la situación al otro lado, Calamy?
- Mal señor, muchos heridos, nos dieron duro los guardias, pero los Conciglieris, están en el suelo y creo que con vida. ¡Demonios!
En ese momento, vieron a 5 hombres bajar por las escaleras, Frank sintió como si le pegaran una patada en el estomago, pero les apunto mecánicamente con la varita, pero esos hombres saltaron sobres los guardias, mientras que Calamy gritaba, ¡Broderick!, ¡Broderick! 2 se rindieron de inmediato, pero los otros 2 se incorporaron e intentaron cargar contra el grupo de William Broderick, pero muchos hechizos volaron hasta ellos, muchos de ellos provocando que salieran nubes rojas de los cuerpos de esos pobres diablos. Cayeron al suelo y no se movieron más. Sus compañeros los llamaban, pero ellos no respondían.
Frank no había participado en eso último, pues ya sabía que la cosa estaba decidida, su oído derecho todavía molestaba, y en ese momento empezó a sentir un fuerte dolor en el hombro y antebrazo derecho, la explosión había sido más fuerte de lo que pensaba. Se levanto y vio a su alrededor. Había un gran hueco en las paredes de las escaleras y mucha sangre. Los primeros cinco guardias estaban tirados en el suelo, tres en el comedor y dos en la sala. Calamy los reviso, muertos. Después reviso a Briggs.
-Está muerto señor.
- Madam, ¿esta Ud bien?- pregunto Frank caminando hacia el otro lado del comedor.
-Sí creo que sí, pero hay muchos heridos Frank, muchos- respondió ella al momento de pararse, tenía mucha sangre en la franela, Frank la vio y ella se dio cuenta. Se dio cuenta de cómo empalidecía- No es mía.
La castaña noto como él se relajaba, más Frank no dijo nada, solo asintió. Sus ojos grises se movieron para ver 2 cuerpos inertes, uno era el del Conciglieri Marconi, que parecía desmayado, y el otro era el del Jack Aubrey. Tenía los ojos medio abiertos mirando fijamente al suelo. Hermione se agacho para revisarlo.
- ¿Co… como está Jack?- pregunto Frank. Ella movió negativamente la cabeza. No había más nada que decir. Estaba muerto.
-Lo siento mucho Frank- le dijo Hermione, al ver como el suspiraba y se llevaba las manos a la cabeza para despeinarse con vigorosidad su negro cabello.
- Señor, Miller esta recostado en la esquina del lobby, está muy mal herido. O`Brien esta muerto- le dijo Calamy, acercándose a Frank, quien volteo para verlo automáticamente, con una expresión seria- En el grupo de la Directora hay 4 heridos nada más.
- Yo no tengo bajas señor- dijo Broderick, bajando las escaleras- Pero tengo 2 heridos, y ya han sido trasladados por los grupos de Ben Wade y John Broke. Junto con los prisioneros y los rehenes rescatados. No reportaron bajas señor.
Medito un momento. "Jack muerto, ¿Como rayos se lo voy a decir a Emily?" Era lo único que podía pensar en ese momento, pero con gran esfuerzo se quito ese pensamiento de la cabeza, no era el momento. Todavía las cosas no estaban seguras. Podían venir más Falschirmjagers, pues ya habían dado la alarma. Tenía que salir rápido y poner bajo custodia a los prisioneros.
Vio que el grupo de la Directora tenía muchos heridos, "No podrán escoltar a estos bastardos a la oficina" Pero repentinamente, esta pregunta volvió... ¿Cómo se lo voy a decir".
-Broderick, debería escoltar a los Conciglieris y a los emisarios de la Banda de los Garret, ¿no cree Madame?- Le sugirió volteándose repentinamente a Hermione, con un tono más recompuesto y decidido- el resto de su grupo y el mío podrán movilizar a los heridos.
Ella lo medito, si, las cosas habían cambiado, muchos heridos, producto de que habían más guardias de lo que habían sospechado. Pero ella quería escoltar personalmente a los Conciglieris. Ella quería asegurarse de que nada les pasara. "Y si los interceptan, ¿podrá Broderick protegerlos? El no les hará daño, no se deja dominar por la rabia como Frank"
- Madame, debemos decidirnos rápido- dijo impacientemente Frank- han dado la alarma, solo tenemos minutos antes de que esto se llene de problemas. Y Miller nece…
- Ya lo sé Connor, no necesito que me lo digas- interrumpió Hermione cansinamente- Broderick te quedaras con el señor Connor, para asegurar que las bajas y los heridos sean trasladados rápidamente. Yo me llevare a tu grupo, para asegurarme de que los Conciglieris lleguen a salvo.
- Pero Directora yo…-empezó Broderick, miro después a Connor en busca de ayuda- Frank yo puedo…
- Ya oíste a la Directora, William- le corto Frank, muy serio- te quedaras conmigo, la Directora se hará cargo de tus hombres y de los Conciglieris. Váyase los más pronto posible Madam, ya su grupo están listos para ser trasladados- le aconsejo, volviéndose a Hermione.
Ella no esperaba eso, como siempre, Frank Connor demostraba cuan impredecible era. Como podía cambiar de un tono autoritario a uno de completa subordinación a ella. Tardaba pocos segundos en ser la persona que controlaba todo, a la persona que seguía sus órdenes. Era su mejor hombre, el más eficiente, el que nunca le fallaba y aun así le sacaba de quicio. Tardo un momento en procesar la información, pues se miraban a los ojos fijamente. Esos ojos, que tanto la inquietaban, que no le permitían descifrar a ese Frank Connor, pero que tenían un gris que no admitía que la derretían. El aparto la mirada y ella también hizo lo mismo, dirigiéndola a sus zapatos.
-Está bien- dijo la castaña despacio, sin apartar la mirada de sus zapatos, pues sabía que había enrojecido. Pero el tenía razón, había que moverse y rápido- trasladen a los prisioneros. Quiero verlo después en la oficina Connor.
Dicho esto, se fue junto con los hombres, dejando en la casa al grupo que se encargaría de trasladar a los heridos. Frank se quedo viéndola como desaparecía en la oscuridad. Salió un momento a tomar aire fresco, delegando las cosas a Broderick. Se hombro lo estaba matando. Tenía la mano sobre la cabeza, peinándoselo y despeinándoselo, mientras seguía pensando en cómo le iba a explicar a Emily Aubrey lo que hoy había ocurrido. Encendió otro Habano.
-¿Por qué la dejo ir, señor?- Pregunto poco después William Broderick en confidencia en el jardín- ¿No confía Ud en mi? Yo podía hacer el trabajo.
-Yo no quien debe confiar en ti. Yo no doy las ordenes acá William, las da ella- respondió secamente- Debes aprender a saber cuándo se puede discutir con la Directora y cuando no.
- Algo que Ud sabe bastante bien, ¿no señor? Ud es capaz de decir y hacer cosas que a ningún agente se lo toleraría. Ud sabe cómo hacer que ella cambie de opinión.
- No, yo sé cómo hacerle ver cuando una idea es estúpida, yo sé cómo hacerle ver que está equivocada- explico el norteamericano despacio- Y creo que es por eso que me odia.
- Si bueno, ella no está acostumbrada a que le digan que hacer señor. Pero sé muy bien que ella no lo odi…
- ¿Como van las cosas?- interrumpió cansinamente, para así cambiar el tema- ¿Cuánto falta para irnos de esta maldita casa?
- Ya listos, señor.- respondió Broderick- ¿Pero qué hacemos con los guardias muertos? ¿Los dejamos?
- Por supuesto, que sus jefes se encarguen de esos cerdos ¿O quieres quedarte para ocuparse de eso?- lo miro y sonrió con tristeza- No, claro que no quieres ¿Listo entonces?
- Si señor.
-¿Pues qué espera? A movernos, no quiero quedarme para darles la bienvenida a los refuerzos, o Dios nos cuide, la prensa Italiana.
Siguió fumando su habano en silencio, mirando al oscuro horizonte, y guiándose por la bóveda de estrellas, apunto la vista al Sur, su lejano hogar, mientras esperaba hasta que estuviera todo listo, y después de que salieron todos los agentes, hizo la última canalada antes de tirar el habano al suelo y desaparecieron todos en la oscuridad. Iba a ser una larga noche para muchos.
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Quiero darle las gracias especialmente a malizagranger y a alastor82 por haber leído y comentado el capítulo pasado, espero que les haya gustado este. Muchas gracias en verdad, porque sois la fuerza que mueve esta empresa.
Cualquier duda, opinión o crítica, pues les agradezco mucho si me lo hacen saber con un Review, pues sería un placer para mi leerlo y responderlo.
Sin más que decir, además de muchas gracias a todos los que me leen y... ¡Saludos!
