Capitulo 3
Neji
Este estúpido baile que estaba haciendo alrededor de Tenten estaba volviéndose viejo y agotador jodidamente rápido. Cuando al principio me mudé a su casa, pensé que tener a Ino y su gran boca allí lo haría más fácil. Cuando no pasó, pensé en tener una puerta giratoria en mi habitación y que eso haría el trabajo, pero nada parecía estar funcionando.
Ella estaba en mi mente todo el tiempo —en mi cabeza cuando estaba tratando de trabajar, bajo mi piel cuando estaba con otra chica— y juro que ese suave, acento sureño estaba diseñado para ponerme de cabeza cada vez que me hablaba. Odiaba que no supiera qué hacer con ello. Las chicas siempre venían fácilmente a mí, pero esa chica era todo menos eso.
Hace un año, tuve una oportunidad de hacerle todo lo que soñaba por las noches con ella. De hecho, creo que pude haberme enamorado un poco de ella la primera vez que la vi en The Goal Line en su sexy uniforme, llevando unos tacones muy altos. Ella tenía una actitud de "No aguanto una mierda" envuelta en sus súper largas piernas y ojos de color whisky que hacían mucho más que Jameson a la hora de ir a mí cabeza rápido y fuerte. La deseaba, la deseaba como un adicto quería una calada, pero ella estaba muy fuera de mi liga, y jugaba en un campo tan diferente al mío, que era una rareza cuando incluso manejábamos tener una relajada forma de amistad.
Sasuke me había advertido en términos muy claros que si molestaba a Tenten, y si eso, resultaba molestar a Sakura, habría un ajuste de cuentas como Denver nunca había visto en años.
Podía aguantarme en la mayoría de los casos y pasar una cantidad justa de tiempo tratando de no ser pateado en el trasero en muchos pogos a través del país, pero Sasuke era alguien con quien sabía de primera mano no te debías meter. Incluso ahora era más aterrador porque estaba todo hombre de las cavernas protegiendo a Sakura.
Así que hice lo correcto, lo más decente, y le dije que no cuando todo lo que quería decirle era sí. Ahora estaba atascado en este horrible lugar donde éramos amigos, y al mismo tiempo no, y donde tenía interminables sueños sobre esa voz y esas interminables piernas mientras ella dormía profundamente al otro lado del pasillo. Apestaba en proporciones épicas, y no sabía qué hacer al respecto además de mudarme o dejar de hablarle por completo, opciones que no eran ni prácticas o agradables. Me gustaba vivir con las chicas. Ino era divertida y Tenten estaba apenas allí, pero cuando estábamos todos juntos era divertido y fácil. No tenía que preocuparme sobre toda mi mierda terminando en una pila de basura porque le estorbara a una de ellas mientras estaba de gira.
Mi estudio estaba en un antiguo almacén en el centro de California. La acústica era genial y después de la última gira de la banda, tenía suficiente dinero para decorar.
Conocía a todos, y quiero decir a todos, en esta ciudad que no tenían nada que ver con la música. Era un hecho que, Denver no era L.A o Nueva York, pero está justo en el centro del país. Tiene una población tan grande y diversa que realmente es un destino para las bandas, algunas más famosas que otras, venían a grabar.
Mi banda era realmente popular localmente, y después de ir de gira con Artifice para el Metalfest el año pasado, nos estábamos volviendo más conocidos a nivel nacional. Lo que pagaba las cuentas era el estudio y arreglar pistas para otras personas. No me importaba, mientras consiguiera hacer música y escribir canciones, era un hombre feliz. La música era lo que me hacía levantarme en las mañanas y lo que me seguía hasta la cama en la noche. Seguro, cantaba en una banda de heavy metal, pero cuando era más joven todo había sido punk rock y la escena indie. La realidad era que a mí solo me gustaba la música. No me importaba en que forma o color viniera, incluso aunque le diera una interminable mierda a Tenten sobre su adicción al Top 40 de música country. La verdad era, que me gustaba sacarla de quicio y ver esos ojos ámbar suyos disparar chispas.
Hoy estaba planeando soltarme en el trabajo. La banda que estaba reservada era buena y ya habíamos creado un diseño sólido para la nueva pista de su álbum. Lo que no tenía planeado encontrar en la puerta era a mí padre esperándome. No podía evitar el ceño que automáticamente se formaba a través de mi rostro, y tomó un muy consciente esfuerzo envolver cada uno de mis dedos alrededor del volante con el fin de salir del auto y enfrentarlo.
Él tenía unos lentes de aviador y jeans que eran demasiado anchos para un hombre de su edad, pero ese era mi papá, rehusándose a dejar ir su juventud y todos los buenos tiempos, sin importar a quién lastimaba en el proceso.
Suspiré y empujé la puerta, viéndolo cautelosamente mientras él se acercaba al capó del auto.
—¿Qué estás haciendo aquí, papá? Tengo trabajo que hacer. No puedo estar por aquí y tirar la mierda.
A veces era mejor solo cortarlo antes de que lograra empezar, pero hoy aparentemente eso no iba a funcionar.
—Regresaste de la gira hace tres meses ¿y no pensaste en darle a tu viejo una llamada? He estado muriendo por escuchar sobre el Metalfest. ¿Ustedes chicos no han conseguido firmar con una gran disquera aún?
Hubiese parecido una pregunta típica de un padre a su hijo, si hubiese sido cualquiera menos el mío. Hizashi Hyuga había vivido su vida como un profesional encargado del transporte y montaje del equipo e ido de gira con todos desde Metallica hasta Neurosis y cualquier banda que pudiera encontrar en medio. Y ahora, todo lo que quería para su único hijo era que triunfara a lo grande. No para que me pudiera encargar de él o comprarle una mansión en las colinas de Malibú, sino para que pudiera regresar de gira y vivir los salvajes días de sexo ilícito y drogas, como si todavía estuviera en sus veinte. Lo volvía loco que yo fuera feliz quedándome local, que hiciera mucho dinero grabando discos y haciendo una ocasional gira, y que la idea de fama y reconocimiento mundial me asustara como el infierno.
Sin mencionar que él nos abandonó a mamá y a mí una y otra vez y que fue menos que un candidato ideal para esposo o padre del año. Nunca entendí por qué mi mamá, mi dulce, amorosa, amable, y generosa mamá, permaneció casada con tal basura. Pero sin importar cuán fuertemente presionara o cuánto le rogara, ella se negaba a dejarlo, lo que, a cambio, hacía muy difícil para mí no odiar su perezoso, infiel, y mentiroso trasero.
—No hablo con disqueras importantes, papá. Te he dicho eso un millón de veces.
Él resopló.
—¿Esos otros chicos en la banda saben que estás manteniendo encerrado su futuro? ¿Qué tienen ellos que decir sobre decisiones así?
Esta no era una conversación que me importara tener con él. En realidad no me importaba tener ningún tipo de conversación con él, pero no iba a irse a menos que lo obligara. La banda con la que iba a grabar iba a estar aquí en cualquier minuto, y la última cosa que quería era que él actuara como un groupie de mediana edad.
—Los chicos saben mi posición y saben dónde está la puerta si no les gusta. He tocado con Boone y Von desde que teníamos catorce años, así que dudo mucho que les sorprenda. Catcher vino de una banda que ya golpeó la corriente principal y lo odió, así que la última cosa que quiere es estar en otra que esté ampliándose. Mantente fuera de mis asuntos, papá. No es tu problema, al menos que me estés pidiendo dinero prestado, es cuyo caso, mamá me habría llamado. Se lo transfiero a ella, no a ti.
Él empujó sus lentes de sol a la cima de su cabeza por lo que ya no podía verme a mí mismo con el ceño fruncido en el reflejo. Obtuve mis ojos y cabello oscuro de él, pero hasta ahí es donde todo el parecido llegaba. Él estaba desgastado. Una vida de muchas drogas y muchas noches duras habían hecho estragos, y todo en lo que podía pensar cuando lo miraba era preguntarme cómo alguien tan horrible era capaz de convencer a alguien tan maravillosa como mi mamá para casarse con su lamentable trasero. Él me ponía furioso de una manera que no podía expresar con palabras normales. La única forma en que lo conseguía era derramándolo todo en el escenario, en una despiadada vocalización y melodías ensordecedoras.
—Mejor cuidas lo que me dices, hijo. Todavía soy tu padre y yo voy a casa con ella, a diferencia de ti.
Había un millón de cosas que quería decir a eso, pero no las dije; nunca lo hacía. Tanto como amaba a mi mamá, no había manera en que pudiera quedarme en esa casa y verlo desgarrarla una y otra vez. Ella se alteraba mucho cuando el viejo y yo nos peleábamos por la evidente indiferencia de él a los sentimientos de ella por lo que tuve que mudarme cuando apenas tenía quince. Era eso o poner a mi papá contra el suelo. Afortunadamente, el tío de Naru, Minato estaba prácticamente manteniendo una casa de rehabilitación para desdichados adolescentes y no tenía ningún problema en agregarme a la familia.
Sabía que a ella le molestaba que no viniera a casa más seguido, considerando que ellos vivían solo a unos kilómetros en el camino. Pero no podía soportar ver cómo la engañaba y estaba constantemente hiriéndola. Sabía que él había hecho una cuota en su estado emocional, y no me extrañaría que él lo llevara más allá, a un nivel que ninguno de nosotros sería capaz de ignorar más, pero yo estaba perdido en hacer algo al respecto. Mi mamá era una increíble señora y merecía a alguien que la tratara como si fuera una reina, no un premio de consolación.
—¿Qué quieres? —Mi paciencia estaba acabándose.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro en silencio por un largo minuto antes de que él bajara sus lentes de sol y torciera las esquinas de su boca hacia arriba en una sonrisa que me hacía querer golpearlo en el rostro.
—Esa banda que ayudaste a que firmaran, Artifice, ellos son bastante famosos ahora. Tú escribiste la mayor parte de su álbum, ¿cierto?
—¿Y?
—Y estoy pensando que ellos te deben bastante, y no te mataría si los llamas y ves si ellos quieren alguna ayuda en la gira europea que se acerca.
Estaba a dos segundos de agarrarlo por el cuello de su estúpida camisa de bolos y lanzarlo contra el lado del edificio, cuando él alzo una mano y me sonrió.
—Sé que amas a tú mamá, hijo. ¿Qué hay de ella? ¿De verdad quieres dejarme con mis propios recursos por una cantidad de tiempo desconocida donde ella se preocupe? ¿Quién sabe cómo lucirá esta vez? Ninguno de nosotros se está volviendo más joven.
El reto en su voz era claro, como lo era el trato a mi mamá. Lo observé y conscientemente me imaginé arrancando su cabeza del cuello y pateándola a través del estacionamiento como una pelota de futbol.
—Estás jodidamente mal de la cabeza, viejo. Ya te odio a muerte. ¿De verdad quieres tomar esa ruta conmigo?
—Ella jamás va a dejarme, hijo, y lo sabes. No hay una maldita cosa que puedas hacerme mientras estés preocupado sobre ella en casa conmigo, y ambos lo sabemos. Organiza algo con Artifice. No estoy pidiéndote ser su director de gira, o incluso técnico de sonido, pero quiero estar dentro del show. Necesito un poco de aventura y un montón de ratos agradables.
Iba a despellejarlo vivo y luego usar los restos sangrientos como utilería. Lo empujé mientras pasaba al lado de él con un gruñido.
—Veré lo que puedo hacer, pero si ella me llama y suena ligeramente molesta o siquiera algo alterada, te juro que te perseguiré en la calle como el perro que eres. Si piensas que chantajearme es la manera en que esta relación va a funcionar, no me conoces en absoluto.
—Claramente no te conozco. Ningún hijo mío debería estar desperdiciando su talento dado por dios en esta ciudad, cuando podría estar por todo el mapa haciendo millones y bajando bragas en cada ciudad.
Lo mire sobre mi hombro y desbloqueé la puerta.
—Es mi más grande deseo no ser tu hijo, pero ninguno de los dos es tan afortunado. Vete, papá, antes de que me hagas hacer algo de lo que uno de nosotros seguramente se arrepentirá.
Caminé dentro del espacio oscuro, encendiendo las luces mientras caminaba. Tomó un esfuerzo real calmar toda la irritación y resentimiento que siempre salía a la superficie cuando tenía que lidiar con el viejo.
Me molestaba en un nivel inexplicable que él insistiera en que éramos muy similares. Había nacido con el talento que él tan desesperadamente quería. Prácticamente tenía la vida que él anhelaba vivir tocando a mi puerta, y le enfurecía que todo lo que yo quería era que mi pobre madre reconociera que merecía algo mejor y se alejara de él. Nunca declararía que yo era un ángel cuando iba de gira, y nunca negaría que estar en una banda era un éxito seguro para tener sexo por las listas y dispuestas chicas. Pero nunca dejé a alguien atrás con la promesa de que me comportaría, y nunca he dejado a nadie en particular esperando por mí cuando llegara a casa. No hacía promesas que no podía mantener. Aprendí eso de primera mano con él.
Arreglé el área de grabación y hojeé a través de la lista de canciones que los chicos de Black Market Alphas dejaron. Era un nombre estúpido, pero los chicos eran talentosos y tenían bastante potencial para hacerlo a lo grande. Ellos eran más alegres de lo que me gustaba, cayendo más dentro de las líneas de Avenged Sevenfold. Eran lo suficientemente rudos para que a los adolescentes les gustara, pero con suficiente armonía y melodía para que las chicas adolescentes pudieran rockear también. Además ellos eran bastante jóvenes, el cantante principal solo tenía como dieciocho o diecinueve, así que tenía una larga vida para mejorar o desgastarse y morir, lo cual era lo más probable. Accedí a trabajar con ellos porque el baterista que escribió todas las canciones tenía una tonelada de talento y me recordaba bastante a mí cuando era más joven.
Estar en una banda era un trabajo difícil y estar en una buena banda era a menudo más trabajo de lo que valía la recompensa. Era afortunado de que los chicos con los que tocaba entendieran que yo era feliz siendo un gran pez en una pecera pequeña, en lugar de un grano en el océano que devoraba bandas nuevas en cualquier lugar.
Quizá sea interpretado en otras formas, pero sabía que ese no era el caso cuando se refería a mi habilidad para tocar buena música. Sabía que podía cantar y podía rockear con cualquier guitarra que pusieras en mis manos. Tenía suficiente furia con mi viejo y rabia y angustia acumulada durante toda una vida para inspirarme a escribir canciones que eran tanto poderosas como relevantes.
También sabía que tenía suficiente pavoneo y actitud para apoderarme de cualquier escenario por el que caminaba, y que si quería que mi audiencia sintiera lo que yo estaba sintiendo, podía empujarlos dentro y rehusarme a dejarlos ir hasta que yo estuviera listo. Era un buen líder. Lo que no tenía era la paciencia para jugar el juego, o el deseo para dejar a otros pensar que tenían derecho a lo que yo había creado. No tenía la tolerancia necesaria para la mierda y besar culos que se requería para ser un mejor artista en la industria.
También estaba aterrado por la idea de qué pasaría con mi mamá si mi papá alguna vez averiguaba que había firmado con una disquera importante. Eso solo sacaría al viejo de sus ejes, y se la llevaría junto con él. Ella simplemente merecía más que eso. Él no lo pensaría y la dejaría en un abrir y cerrar de ojos. Se engancharía a mi sombra, con toda la pompa y circunstancia que vendría con estar en una gran banda en una gran disquera, y yo siempre me preguntaría si alguna vez ella sería capaz de perdonarme si yo era la causa para que el viejo en última instancia, se alejara de lo que él consideraba su justa recompensa.
Miré arriba cuando la puerta de enfrente se abrió y el grupo empezó a pasar con sus instrumentos. El cantante principal era un chico llamado Ryan, que era un chico decente pero lleno de sí mismo que fácilmente podía ir por el mal camino. Tenía mucha actitud y la presencia precisa para guiar una banda, pero era inmaduro y mucho más interesado en el dinero y chicas que sacar un producto de calidad. Me di cuenta de que tenía su brazo envuelto en celofán y cinta médica cuando llegó al otro lado de la mesa de mezclas para chocar puños en señal de saludo. Asentí hacia el obvio tatuaje y pregunté:
—¿Fuiste con uno de mis amigos? —Cuando habíamos estado en la gira, todos los chicos en BMA se enamoraron de la pieza artística que la banda Enmity lucía cortesía de Marked, la tienda de tatuajes donde todos mis amigos trabajaban.
El ángel que se extendía de un lado de mi clavícula hasta la otra e iba por debajo de mi ombligo era probablemente mi más reconocida pieza. También tenía un dragón japonés que cubría todo mi brazo que Naru había hecho cuando recién empezaba, y mi otro antebrazo estaba cubierto del codo hasta la muñeca en una complicada mezcla de una de las pinturas de Salvador Dalí que Gaara había recientemente terminado. Lucía más como una pintura sobre carne que un tatuaje.
Todos los chicos tenían sus fortalezas. Sasuke era todo sobre líneas pesadas y piezas góticas que cubrían gran cantidad de piel, y tendía más hacia el estilo tradicional. Naru amaba los colores llamativos y diseños audaces. Era fácil ver su estilo callejero y la estética de la nueva escuela en todo lo que hacía. Gaara, aunque el más irreverente de todos nosotros, realmente trataba su trabajo como arte. Él se mantenía en crear diseños que nadie más tenía, perfeccionaba su talento como un verdadero artesano. Tatuar simplemente era otra forma de arte para él, y creo que tomaba lo que hacía más en serio que los otros chicos. De hecho, le había encargado diseñar todas las portadas de nuestros álbumes y los diseños de camisetas para la banda.
Las agujas y manos de Ino habían estado en lugares que no me atrevía a pensar, pero todo el personal en Marked hacía un excelente trabajo. Tenía cero quejas y no dudaba en referir a cualquiera que preguntaba por ellos.
—Sí, amigo, fue rudo. Yo totalmente me di a conocer, y el sujeto con las flamas tatuadas sobre su cabeza trabajó conmigo en su lugar. —Puso sus ojos en blanco dramáticamente y me miró como si yo debiera haberlo dado información pertinente antes de sugerir que fueran a la tienda—. No me dijiste que el lugar estaba lleno de talento. La rubia que está en el mostrador, santa mierda, hombre, ella era como mi chica ideal.
Reprimo una risa porque Ino era la chica soñada de cada cantante de rock hasta que abría la boca. Con sus ojos dispares y su ternura innegablemente en general, era una imagen engañosa. Los tipos como Ryan se sentían atraídos por ella debido a su cabello desgreñado, el lado izquierdo de su brazo completamente tatuado y pequeños pendientes sólidos negros en cada oído. También porque ella era gritona, mandona, y nos trataba a todos como si fuéramos niños rebeldes de preescolar sin llegar a humillarnos hasta que el pobre tipo no era consciente de que estaba completamente enamorado de ella.
Negué con la cabeza hacia él advirtiéndole:
—Ella es demasiado mayor para ti y es mucho más problemas de lo que vale. Confía en mí. ¿Qué fue lo que te hizo?
Se quitó la cubierta protectora mostrando con orgullo una amenazadora gárgola. Era genial, bien hecha, pero sinceramente de tipo de genérica. Me di cuenta de que Naru había hecho todo lo posible para que fuera único poniéndole un poco de fuego, pero en realidad era solo otro tatuaje que un chico tenía porque pensaba que un gran pedazo de tinta le haría parecer genial en el escenario y en las fotos. Debido a que me estaban pagando más que una gran hora de mi tiempo, me limité a asentir y le dije que entrara en el estudio con el resto de los chicos de la banda. Me di cuenta de que él quería más apoyo, pero yo estaba casi fuera de la paciencia para tratar con la mierda de la gente hoy en día, así que mantuve mi boca cerrada antes de decir algo que me metiera en problemas.
Durante las siguientes tres horas afiné voces e instrumentos mixtos para conseguir las primeras cinco canciones hechas. El resto de los chicos de la banda estaban bastante comprometidos con la elaboración de un sólido álbum debut, pero Ryan era difícil, y me di cuenta de que estaba irritado debido a que lo mantuve relegando por Jorge, el baterista de la banda, porque él era el principal compositor.
Necesitaba entender lo que estaba detrás de una canción antes de que pudiera hacerle justicia, pero Ryan quería claramente toda la atención en él haciendo que no pudieran establecerse con fuerza. El chico tocaba decente y con una carga a tope de carisma, pero si él no sacaba la cabeza de su culo todo lo que ellos iban a hacer era ser el acto de apertura de bandas mucho mejores.
La sesión de grabación duró tanto tiempo que cuando los chicos de mi propia banda comenzaron a aparecer para nuestra práctica, yo todavía estaba trabajando en conseguir el puente para el coro en la canción número dos. Mis compañeros estaban acostumbrados a tener que esperar mientras yo pagara las cuentas, y cuando los chicos vieron que tenían un público real para impresionar, lo lograron juntos, y me las arreglé para conseguir elaborar hasta la pista cinco.
Von era mi guitarrista principal y socio de composición de canciones, Catcher tocaba el bajo, y Boone tocaba la batería. Éramos un grupo muy unido, seguramente era porque pasamos mucho tiempo juntos. Así que no tengo que decir nada de ellos, solo ofrecía un gruñido y una mirada con los ojos entrecerrados cuando en tono de broma me preguntaban cómo iba.
Los chicos llegaron saltando fuera del estudio para decir hola a todos, y quise golpear a Ryan cuando preguntó si podía quedarse por ahí y ver nuestra práctica. Estábamos en la cima de las bandas metaleras y solo había querido eliminar una práctica rápida para que pudiéramos ir a tomar una cerveza y comer unas alitas y molestar a Tenten. Sabía que tenía que mantenerme alejado de ella, pero no era capaz de hacerlo por mucho tiempo. La banda tenía un gran espectáculo previsto para el día de San Valentín el próximo fin de semana y pensé que sería más fácil estar de acuerdo en que se quedaran que discutir al respecto.
Guie a todos a la trastienda que utilizábamos para practicar y los chicos y yo nos sentamos en los lugares que teníamos al menos dos veces a la semana durante los últimos cinco años.
Éramos una máquina bien engrasada, sabíamos lo que estábamos haciendo, ninguna banda funcionaba cuando el ego de alguien era la fuerza impulsora. Pensé que a lo mejor viendo lo que una banda real parecía podría ayudar a Ryan a bajarlo de su pedestal. Boone tocó una pista en ritmo y me miró por encima de su kit.
—¿Vamos a tocar el set para el espectáculo o necesitas hacer algunas cosas más difíciles?
Ellos sabían que cuando yo estaba de humor, realmente primero éramos amigos y segundo una banda, simplemente entendían dónde estaba yo.
Pasé mis manos por el cabello oscuro y generalmente desarreglado y rodé mis hombros en círculo. El micrófono se sentía como una extensión de mi brazo cuando lo saqué del soporte. Encontré miradas curiosas alrededor y asentí con la mirada.
— Sí, vamos con Black y luego hacemos el set normal.
Incluso antes de terminar la frase, ritmos profundos venían de los tambores y los tonos graves del bajo temblaban en el suelo bajo mis botas de combate. Von hizo que el aire sonara con acordes de guitarra que eran lo suficientemente afilados para agrietar la pintura de las paredes y empecé a cantar. Dejé salir toda la ira contra mi papá. Dejé que la frustración por intentar disputar con jóvenes con talento explotara en coros que menguaban y fluían con todas las emociones que estaban tratando de estrangularme. Con el tiempo habíamos pasado a la segunda canción, los chicos de BMA habían tomado asientos sobre las cajas de los instrumentos vacías y nos estaban mirando con los ojos muy abiertos y las mandíbulas flojas. Cuando pasamos a la materia más suave, lo que tocábamos para la gente del bar, me di cuenta de que Jorge estaba escuchando el poder detrás de las letras que significaban algo. También pude ver que Ryan probablemente iba a tratar de emular a la perfección todo lo que hice en su próxima actuación.
Después de haber gritado, goteado, y purgado todo lo malo que me había sucedido hoy, dejé caer el micrófono en el suelo y tiré el borde de mi camiseta hasta limpiar mi cara. Me sentía vacío, pero mejor.
Me di la vuelta hacia los chicos y les dije que iba a salir con Gaara por una cerveza por si querían venir. Por lo general, tratábamos de salir una vez a la semana y mantener el contacto, pero Catcher estaba haciendo una demo para otra banda, Von y su novia acababan de tener un bebé, y Boone estaba luchando con un muy breve episodio de sobriedad. Últimamente había estado haciéndolo cada vez más y más con Gaara y los chicos de la tienda.
Conocía a Sasuke y Naru desde la secundaria, pero esos dos eran muy unidos, y cuando el hermano mayor de Sasuke, Itachi, estaba en la ciudad, era peor. Casi siempre cuando ellos hacían los planes yo acababa en cualquier lugar de los suburbios. Estaba entusiasmado desde que Gaara había comenzado a estar alrededor porque él era poco común, impredecible, y siempre un infierno de momentos agradables. Eran buenos amigos, y pensaba que sentían lo mismo por mí, solo que Gaara y yo teníamos mucho en común y nos entendíamos por lo que terminó siendo mi amigo.
El resto de los chicos de ambas bandas salió en fila por la puerta, pero Jorge se quedó detrás mientras yo bebía una botella de agua y comenzaba a guardar todo el material.
—¿Qué pasa?
Se frotó la nuca y miró la punta de sus zapatos de tenis en vez de a mí.
—Ustedes son mucho mejores que nosotros, mucho mejores que la mitad de las bandas con las que estuvimos de gira en el Metalfest. ¿Por qué nos estás ayudando, y no estás en el estudio haciendo álbumes por tu cuenta? Solo me preguntaba por qué
—Ustedes son bastante buenos, pero si no consiguen bajarle los humos a Ryan, van a terminar separándose antes de llegar a ninguna parte. Tienen un montón de atención desde el Metalfest, por lo que deberían sacar provecho de ello. Me están pagando para ayudarlos, Jorge, pero eso no significa que no reconozca el talento cuando lo veo. Escribes muy buenas canciones, pero necesitas alguien que las cante. No necesitas a un testaferro que no aprecia eso.
Él me miró y sonrió.
—Gracias.
—No hay problema.
—Esa canción con que cerraste, "Whisky in the Morning", es acerca de una chica, ¿no es así?
Suspiré y le di una palmada en la nuca mientras lo dirigía fuera del almacén.
—¿No son la mayoría de las canciones acerca de una chica? No importa si es metal, country, blues o rock and roll, todas las canciones que nos hacen recordar y nos hacen cantar son acerca del mejor tipo de chica, la clase de chica sin la que no puedes vivir pero a la que no puedes conseguir.
—¿Has conseguido una de esas?
Solté una risa amarga y me detuve por el desafió.
—Oh, sí.
Le envié un mensaje a Gaara para hacerle saber que estaba en camino, y él replicó de vuelta que me diera prisa porque el lugar estaba lleno. Las chicas estaban buenísimas vestidas con atractivos y pequeños uniformes en temas deportivos que hacían que las chicas de Hooters pareciera que estaban vestidas para la iglesia. El bar por lo general estaba lleno así que no era nada nuevo. Íbamos allí lo suficiente como para que Lou, el tipo de la puerta, por lo general nos encontrara un asiento, aunque no hubiera espacio o el bar tuviera una larga espera.
Cuando entré, me di cuenta que la rubia con las gigantes tetas falsas me miraba, pero yo ni siquiera parpadeé en su dirección. Sabía que Tenten la odiaba y era mi deber como su buen amigo, Dios, odiaba esa palabra cuando se trataba de ella, mantener a todos los enemigos comunes a raya, incluso si dicho enemigo parecía que quería darme un baño con su lengua en la primera oportunidad que tuviera.
Lou me dio un asentamiento con la cabeza y señaló con su dedo carnoso hacia el costado de la barra. Era el más cercano a la terraza que estaba abierta en el verano, y no tuve problemas para encontrar tanto la oscura cabeza de Tenten como la mucha más prominente pelirroja de Gaara. No sé cuándo él decidió que un copete, largo con cortes perfectamente arreglados, era un estilo que podría oscilar en el mundo real, pero en el último año o así había estado usando su cabello como James Dean y vistiéndose como un tipo de los años cincuenta. Gaara era excéntrico, le gustaba llamar la atención y exhibirse, así que pasé de eso porque era parte de lo que era y no mucho me hacía gracia como a él lo hacía.
Miré hacia Tenten y le sonreí. Ella me miró por un segundo y luego miró hacia otro lado sin ni siquiera una contracción de sus labios. Me hizo fruncir el ceño mientras me acomodaba en el taburete frente a Gaara.
Aunque había cierta tensión sexual grave entre nosotros generalmente siempre estaba feliz de verme.
—¿Qué le pasa esta noche?
Todavía me sentía mal por tirarla en el rellano, pero ella había insistido en que estaba bien, así que no sabía lo que la había hecho enojar entre entonces y ahora. A no ser que ella hubiera sentido el instante en que estuve encima de ella y me produjo una erección. No podía ser considerado responsable de esa respuesta incontrolable. Ella era hermosa, y si tuviera alguna idea de lo mucho que quería estar encima de ella todo el tiempo, estaría obligada a mucho más que fruncirme el ceño.
Gaara empujó una chupito de líquido ambarino del mismo color que los ojos de Tenten en mi dirección y utilizó un dedo que estaba tatuado con una imagen de una calavera y huesos cruzados en miniatura para apuntar hacia el bar.
—Se presentó hace unos veinte minutos, y ella ha estado actuando como si tuviera un poste de metal embutido en su culo desde entonces.
Giré mi cabeza y maldije en voz baja cuando lo vi a través de la multitud reunida en el bar. No sabía lo que ella había visto en ese tipo. Seguramente él estaba matriculado en la misma escuela que ella. Claro, él estaba haciendo una pasantía con el gobierno, haciendo algún tipo de investigación innovadora con combustibles bioquímicos o alguna mierda. Por supuesto, él era todo correcto, yogurt natural, tostada seca y arroz blanco sin dudarlo. Obviamente, él era, a todas luces, un hombre perfectamente agradable y por si fuera poco un caballero, pero todo en él gritaba ¡aburrido!
Aparte de todo eso, llevaba un chaleco de mierda y no se veía como si tuviera alguna idea de qué hacer con todo lo que era Tenten Ama. Ella era algo especial, algo por lo que los hombres de otra época habrían luchado hasta la muerte para ganar con pistolas o con brillantes espadas. Pero este hombre, este nerd idiota que llevaba un chaleco ni siquiera me mandaba a la mierda o a donde no brillaba el sol, aun cuando él sabía que yo tenía sueños sucios, eróticos, no aptos para menores de dieciocho sobre la chica con la que estaba saliendo. Por más que intentaba bajar el tono, estaba seguro que se reflejaba en mis ojos cuando la miraba.
—Increíble.
Me tomé de un trago el chupito y agarré el de Gaara que aún no había tocado, y bebí ese también. Él me miró y se echó hacia atrás para cruzar sus brazos sobre su amplio pecho. Éramos de la misma altura, más o menos de un metro ochenta, pero él parecía que podía luchar con un toro en el suelo debido a su pasado como jugador de fútbol estrella. Nunca hablamos sobre por qué había dejado de jugar a la pelota, pero pensé que desde que él había encontrado su lugar en el mundo del tatuaje, realmente eso no importaba, y si él quería decirme, sabía que iba a escuchar.
—Él le trajo un enorme ramo de flores y una estúpida caja de chocolates o alguna mierda con forma de corazón. Pienso que él trata de asegurarla para el día de San Valentín.
Un escalofrío corrió por mi espalda y sentí mis ojos endurecerse involuntariamente.
—Se supone que ella iba a venir al espectáculo en Fillmore con Sasuke y Sakura.
Era un gran contrato para la banda. Un gran contrato para mí, y la quería allí. Había asumido que estaría.
Gaara encogió sus anchos hombros.
—Ellos han estado saliendo desde hace un tiempo. Apuesto a que esa noche él estará pensando darlo todo. Ya sabes lo que quiero decir, cena de lujo, regalo caro, y el cierre de la noche un viaje a una habitación de un hotel de alta gama. Me parece de ese estilo y ha estado presionando fuerte en los últimos meses, si he entendido bien todo el molesto griterío femenino que Ino nos ha estado dando en la tienda.
Apreté los dientes y reprimí el impulso de salir de mi asiento y estrangular al tipo con su propia ropa de abrigo de rombos. Otro vaso se dejó caer en frente de mí, junto con un plato de alas. Una jarra de cerveza aterrizó frente a Gaara, y estreché mis ojos para emparejar la mirada cuidadosa de Tenten cuando noté que ella me fruncía el ceño.
—Basta.
Traté de parecer inocente, pero tenía que admitir que incluso en un buen día, no era una mirada que pudiera fingir.
—¿Qué?
—Deja de hacerle muecas a Lee. Solo se detuvo a saludar. Le dije que viniera a tomar una copa con ustedes, pero luego vi a Neji mirándolo como si estuviera tramando el asesinato de alguien, y decidí no hacerlo.
No iba a negarlo, así que agarré el chupito y barrí una mirada en su atuendo. Hoy era de porrista, mi uniforme personal favorito. Su diminuta falda plisada era de color naranja y azul, los colores de Bronco, y estaba coronada con un ajustado suéter blanco que dejaba poco a la imaginación. Ella era más alta de lo normal y cuando se ponía esos tacones de fóllame, estaba casi cara a cara conmigo, lo que hacía que sus piernas —las que merecían su propio canto a la grandeza— se vieran incluso mejor. Yo estaba perdido en algún lugar de mi propio mundo, donde las piernas se envolvían alrededor de mi cabeza o en mi cintura —no era exigente— cuando me sacudí de nuevo a la realidad.
Tenten me golpeó en un lado de mi cabeza.
—Ya basta. No sé lo que está mal con ustedes esta noche, pero tienen que dejar de pensar mal. ¿Estás seguro que no recibiste un golpe cuando nos caímos?
Me froté el oído que tenía el pequeño pincho en donde resaltaba la parte superior del mismo, donde ella lo había hecho arder. Me tomé de un trago el chupito que ella trajo y empujé el plato de alas en la dirección de Gaara. Tal vez lo que necesitaba era emborracharme, así tendría una excusa para culpar mi súbita necesidad de actuar equivocadamente.
—¿Estás largándote del espectáculo de San Valentín? —Escuché la intensidad en mi tono y lo odié. No se suponía que me importara lo que ella hiciera, o a quién eligiera para pasar su tiempo, pero lo hacía. Quería que me escogiera, a pesar de que sabía que no tenía permitido escogerla. Ella se removió en sus zapatos y jugueteó con el borde de su falda.
—No lo sé. Sakura estará absorta con Sasuke, y Ino generalmente sale y hace lo suyo. Tú —señaló con el dedo a Gaara— siempre me abandonas en algún bar por cualquier zorra de mierda, y Naru se ofreció a ser el conductor designado, por lo que él no beberá y estará malhumorado y desagradable en toda la noche. —Esos ojos que brillaban con todos los colores del oro y bronce se posaron en mí y se mordió el labio—. Tú vas a estar en el escenario, por lo que me deja a mí para valerme por mí misma. Lee me pidió cenar con él y tiene una noche entera planificada, así que simplemente no lo sé.
Nos miramos fijamente el uno al otro en silencio durante un rato, tan largo que en última instancia se convirtió en incómodo y tenso. Quería pedirle que abandonara a Lee y viniera, y creo que ella quería que se lo pidiera porque ella lo haría. Pero si quería una cita aburrida y predecible en San Valentín con un idiota en un chaleco, ¿quién era yo para detenerla? Nunca iba a ser un tipo que tenía un grado avanzado y un plan fiscal de cinco años. Nunca iba a ser un hombre que valora la seguridad por encima de la pasión y la creatividad. Y seguro como la mierda que nunca iba a ser un chico que llevaba un chaleco con rombos en público.
—Seguro pasarás un rato agradable. Deja que Lee te saque y te dé una buena noche romántica. Te lo mereces. —Casi me atraganté con las palabras, pero salieron.
Algo se movió en su bonita cara que no lo pude leer. Tenten era realmente buena en eso, ocultando sus emociones detrás de una sonrisa coqueta y una reaparición sarcástica. Independientemente de lo que fuera desapareció mientras agarraba el vaso vacío y me preguntaba si quería llenarlo. Asentí en silencio y me giré hacia Gaara. Él me miraba desapasionadamente y empujó toda su pinta de cerveza en mi dirección.
—¿Tenemos que emborracharnos?
Traté de exhalar alrededor de la banda que se había endurecido en mi pecho, y asentí con la cabeza bruscamente.
—Sí, suena bastante bien.
