Hola mis queridos lectores, ya llegamos al fin, siento que no haya habido especial de navidad, pero entre los examines unas cosas y otras dejaré la idea aparcada y me centraré en un especial de San Valentín que ya pega n.n

Una vez que he dado las explicaciones...,buenos días, tardes, noches o madrugadas si lees, escribes o estudias a mis horas ;), aquí os traigo la cuarta y última parte de la primera entrega que tendrá o no continuación dependiendo de si os ha gustado mucho o no, no se si os gustará o no porque tiene un enfoque distinto y cambios entre texto y diálogo, pero como ya anuncie es un proyecto para continuación por lo que la intención es reflejarlos desde distintas perspectivas ^^

Disclaimer: Los personajes de ésta trama no me pertenecen, sino los habría puesto juntos y habría metido algo más de salseo entre ellos, son propiedad de Yütsei Matsui.

CAP 4: INVIERNO

Ya habían pasado varios días, por suerte el temporal se había calmado bastante, aunque el frío seguía sin tener piedad, sus vidas habían dado un gran giro, no estaban seguros de si eso que estaban empezando a vivir era un sueño o su nueva y maravillosa realidad, aún debían de hablar sobre cómo actuar en sociedad, ya que al día siguiente tenía clase y por la velocidad en la que la ciudad volvía a mantenerse comunicada estaban seguros de que no cancelarían sus clases del lunes.

Sin embargo, a ninguno le apetecía hablar, no en ese momento, no en ese instante, porque para Nagisa, esa sensación era algo mucho más que agradable, las caricias del pelirrojo y el cuidado y cariño con el que se las impartía le hacía pensar que era casi imposible que tuviese tanta fuerza, además tenía que admitir que era un sueño hecho realidad estar así con Akabane Karma, el considerado chico más guapo de la clase 3E siempre y cuando se dejase de lado su comportamiento particular.

-Karma, ¿te vas a dormir?,_le pregunto divertido, realmente no creía que fuese posible tener al pelirrojo tan tranquilo y relajado sobre él, sobre todo teniendo en cuenta su tendencia a la dominación y el control absoluto de todo.

-Si lo hago la culpa será tuya y soy el cocinero, así que moriremos de hambre,_renegaba el chico de ojos ámbar con una sonrisa.

-Yo también puedo cocinar,_sonríe decidido.

-De eso nada eres mi novio y estas cojo,_se estira un poco acurrucándose de nuevo entre sus piernas, desde luego iba a dejar usar almohadas.

-Ya puedo andar, al menos deja que te ayude,_le acaricia el pelo y sonríe apuntando ese gesto como un punto débil de su chico si salía con un demonio debería de conocer ciertos trucos.

-Esta bien,_cede y lo acurruca sobre él,_me gusta que estemos así,_los tapa a ambos con una manta,_¿que te parece si hacemos una pizza y no cocinamos ninguno?,_le sonríe.

-Me parece un buen plan,_el olor de ese chico lo terminaría volviendo loco, por no hablar de lo protegido que se sentía entre sus brazos y caricias o de sus adictivos besos sin los que seguramente no podría vivir, sin duda cuidar de él o dejar que lo cuidase, ambas cosas las haría de por vida.

-Nagisa, ¿vemos una peli de miedo?,_pregunta torciendo una sonrisa divertida.

-Bu-bueno si te apetece,_palidece un poco, realmente Karma acabaría con él.

-Tranquilo, yo te protegeré de todos los monstruos y espíritus malos,_caturrea seleccionando una con el mando, cualquier cosa excepto moverse de su posición.

-¿Te estás riendo de mi?,_frunce el ceño y le revuelve el pelo.

-No, ¿estas buscando pelea?,_lo observa divertido para revolverle el pelo deshaciéndose las coletas.

-¡Karma!,_hincha las mejillas, lo mira molesto para escuchar un click característico.

-Te ves muy bien cuando te enfadas,_canturreaba el delincuente a medio tiempo con el móvil en la mano.

-¡No me hagas fotos!,_frunce el ceño viéndose adorable a los ojos del chico que estaba debajo.

-Pero si sales bien, te queda mejor el pelo suelto Nagisa_le sonríe, definitivamente Karma acabaría con el.

-¿No parezco una chica así?,_le pregunta ladeando la cabeza, dejando sin querer que algunos mechones azules le hicieran cosquillas en las mejillas a un pelirrojo que lo miraba embobado.

-No lo creo, yo te sigo viendo como un novio, no como una novia,_le aparta un mechón para verlo mejor, esa posiblemente fuera otra de las pocas ocasiones en las que Shiota agradeciese tener el pelo largo.

-N-no me mires así Karma, me da vergüenza,_se esconde en su hombro, aprovechando para morder su clavícula levemente.

-Oye Nagisa,_lo observa algo más serio, cosa poco característica del chico.

-D-dime,_estaba nervioso y mucho, casi tanto como la primera vez que lo beso "a escondidas".

-¿Qué les voy a decir a todos cuando vean que estoy lleno de arañazos y de mordiscos?,_pregunta divertido observando como el tono pálido de su chico se vuelve completamente rojo.

-N-no lo sé,_tiembla ligeramente y le muerde el cuello esta vez con algo más de fuerza.

-A mi me da igual dejarles a todos claros que eres mío y que soy tuyo,_le sonríe dejando escapar un pequeño gemido que Nagisa había aprendido a reconocer,_pero no es algo que no corre prisa decir, a fin de cuentas somos una pareja, ¿no?, depende de los dos,_le ataca directo con un beso para dejarlo sin aire.

-Entonces supongo que podemos manejarlo en secreto y luego contárselo a todos, cuando llevemos un par de meses_recupera algo de aire para atacar esta vez él, a fin de cuentas una serpiente nunca deja a sus presas.

-Me parece buena idea,_sigue el beso y le muerde el labio, para Karma había ciertos límites y su juicio se empezaba a nublar a esas alturas, pero tenía claro que no se iba a sobrepasar con su querido novio.

-¿Pasa algo?,_lo conocía lo suficiente como para saber que algo fallaba.

-No quiero descontrolarme y acabar sobrepasandome contigo,_le susurra.

-Karma, no te preocupes, es cosa de dos, además confío en ti_le contesta en el mismo tono.

Esas palabras eran casi órdenes, no quería sobrepasar esa fina línea entre los besos y las caricias y algo más, una parte de él no podía resistirse a ir más allá mientras que otra parte no paraba de gritarle que ya habría tiempo para eso, que sería demasiado precipitado y que alguien como Nagisa no se merecía algo así.

-Lo sé, pero quiero hacerlo bien,_le sonríe y le da un tierno beso en la mejilla.

-Nunca dejarás de sorprenderme,_se acurruca sobre el para acariciarle el pelo, jugueteando con los mechones pelirrojos.

-¿Por qué lo dices?,_le sonríe.

-P-por nada, no te preocupes, íbamos a ver una peli, ¿no?,_le pregunta ladeando la cabeza.

-Si,_selecciona una que sabe que lo tendrá sin dormir el tiempo suficiente,_¿qué te parece esta?

-N-no esta mal,_tiembla ligeramente, como siguiera poniendo ese tipo de películas las iba a llevar claras para dormir.

-Vale, pues esta misma,_le sonríe divertido.

Decir que la película daba miedo era quedarse cortos para el peliazul, no sólo daba miedo, era incluso peor, no sabía que pasaría a continuación y para colmo no podía apenas moverse de su posición, estaba tan alterado que Karma le había acariciado la espalda, a cambio el le había acariciado el pelo consiguiendo que se terminara quedando dormido, y se veía demasiado adorable, pero esa maldita película lo tenía atrapado por culpa de el misterio de no saver quien era realmente el culpable de todo y no podía evitar verla.

Sólo necesito un susto lo suficientemente grande como para gritar y esconderse en el pecho de Karma que se puso en modo ataque rápidamente, pero no tardo demasiado en analizar la situación y borrarle unas lágrimas de terror que empezaban a correr por sus mejillas.

-Perdona, me quede dormido, lo estabas pasando mal, ¿verdad?,_le sonríe mientras lo abraza mientras asiente.

-Pones pelis para que me den miedo y luego te quedas dormido,_hincha las mejillas.

-Lo siento, lo siento, pero la culpa es tuya,_le da un tierno beso en la mejilla, la termino de ver contigo aunque no me entere de gran cosa, le sonríe.

-Vale,_se acurruca y se sonroja al recordar la pose protectora que había puesto hasta antes de ver lo que pasaba, era precioso.

El final abierto de la dichosa película había animado al pelirrojo a hacer suposiciones, pero el cartelito de basado en hechos reales, junto con información del caso real había hecho que el más bajo temblase de verdad, ya que el típico "solo es una peli" no serviría para consolarlo.

-Puede que fuese el marido de la vecina, aunque era demasiado estúpido para un plan tan complejo, ¿tú que crees, Nagisa?,_le pregunta mientras revisa las pizzas que tenía en la nevera.

-N-No lo sé,_le respondía el más bajo pegado a él, mientras temblaba ligeramente.

Nagisa era adorable, al menos se veía adorable en cualquier situación para el de ojos ambarinos y verlo así asustadizo, con pequeñas lágrimas en los ojos de puro terror y sin separarse de él lo más mínimo por una parte le agradaba y por otra le hacía sentir culpable.

-Perdona, no debería haberte puesto esa peli,_le da un tierno beso para finalmente dejarle ver las posibles opciones,_¿qué te apetece?

-¿Por qué dices eso?,_le contraataca aún temblando con las mejillas hinchadas el ojiazul,_la que tu quieras de todas formas no tengo mucha hambre.

-Pues haré estas dos,_eso de no tener mucha hambre no entraba dentro del vocabulario de Karma Akabane y menos en el almuerzo.

-Karma estas exagerando y no me has contestado,_le reprocha sin separarse de él, por su parte el más alto se dedica a encender el horno, no le agradaba demasiado la cocina precocinada, pero había perdido el tiempo de una forma demasiado agradable como para arrepentirse.

-Hay que comer y te lo digo porque estás temblando y no te despegas, ¿o es que te duele el pie?,_le pregunta burlón, bajando hasta su altura como si él fuera un adulto y Nagisa un niño pequeño.

-N-no me duele,_contesta avergonzado y con un hilo de voz, mira que SU chico era de trato difícil.

-Anda ven aquí,_extiende los brazos a los que la serpiente cede de inmediato, lo envuelve y le acaricia la espalda mientras que su querido novio le abraza la cintura,_eres precioso Nagisa Shiota,_le murmura en el oído para darle un tierno beso en la frente.

-Tú si que eres precioso,_aprieta algo más el abrazo y se pone de puntillas en busca de los labios ajenos que corresponden de inmediato.

Pensar que esos días de vida de parejita feliz estaban por terminar los enfermaba de cierto modo, además de que ya no nevaba y por tanto al día siguiente habría clase y la madre de Nagisa regresaría sin problema porque los aeropuertos se reabrirían en cuanto terminase el estado de alerta, por lo que no les quedaba otra que disfrutar del poco tiempo que tenían sin pisar la calle, porque las bajas temperaturas eran inaguantables, se pasaron el día hablando, besándose, jugando a la consola, cocinando juntos y curándose las lesiones mutuamente, aunque ya estaban prácticamente curadas.

-Te he vuelto a ganar,_sonreía el peliazul mirándolo con cierta diversión, realmente Karma odiaba perder.

-¿Cómo te has vuelto tan bueno en tan poco tiempo?,_hincha las mejillas en un gesto infantil que se ve adorable a los ojos del otro.

-He tenido un buen maestro,_le sonríe,_volví a ganar, ¿estas enfadado?,_le pregunta divertido y le responde con la revancha,_ya veo que si.

En cuento estaba seguro de que estaba concentrado aprovecho para darle un beso y quitarle el mando para ganarle.

-Ahora gané yo,_le sonríe divertido.

-Eso es hacer trampa,_hincha las mejillas pero le sigue el beso.

-Puede, pero todo se vale en la guerra y en el amor,_le acaricia la mejilla con cuidado,_ya han bajado el grado de alerta, los vuelos siguen cancelados hasta mañana,_se levanta para empezar a preparar la cena.

-¿Seguro que todo vale?, te tengo que curar de nuevo la herida, yo ya estoy bien y tú aún tienes la costra sin formar del todo por bruto,_le regaña con cierto recelo y cariño.

-Que si, que si, lo pillo,_suspira con cierta rabia, detestaría siempre estar herido o enfermo.

-Venga, sabes que lo hago con cuidado para que no te duela,_le recuerda para darle un beso en los labios.

El pelirrojo se rinde asiente, ya era lo suficientemente tarde como para pensar en darse un baño y demasiado temprano aún para cocinar, por lo que la idea de dar prioridad al baño y aprovechar la excusa de la cena para librarse de las curas del más bajo, odiaba el desinfectante, por mucho cuidado que tuviera su novio eso no cambiaría nunca. Pero la idea de observar a su chico desnudo sin reparos no le desagradaba así que subir al baño para relajarse no le parecía una mala proposición.

-Karma, no te pienso dejar bajar hasta que te cure,_le recuerda el peliazul mientras se desnuda, con las mejillas totalmente sonrojadas, observando a su acompañante con toda la discreción posible.

-¿Seguro?, ¿vas a retenerme?,_le sonríe pícaro devorándolo con la mirada, para darle un beso en la frente.

-Pu-Puede que lo haga,_se sonroja completamente.

-Me comportaré,_le promete,_ahora date prisa o te vas a congelar.

Había estado en más de una ocasión en la casa del más alto, pero nunca se había fijado en lo grande que era en su conjunto y sobre todo el baño, era el baño más grande que el había visto, era cómodo y acogedor, demasiado grande para uno solo según Karma y un verdadero peñazo a la hora de limpiar, pero por otro lado merecía la pena.

-Tiene mejor pinta,_le sonríe el ojiazul.

-Porque te has pasado todos los días echándome esa cosa, tú ya puedes andar sin problema, pero igual no te sobreesfuerces,_le sonríe para empezar a enjabonarle la espalda sin pedir permiso.

En un principio el más bajo tembló, pero después se relajó, Karma era mucho más atento de lo que nunca podría sospechar, llegaba a ser dulce y adorable, además eso de darle un masaje así de la nada le había pillado completamente desprevenido, sin contar los pequeños besos que le repartía por la espalda, nuca y hombros.

-No te pienso dejar salir sin curarte, por mucho que intentes distraerme,_le recuerda el ojiazul con una sonrisa.

-No tienes piedad,_le contesta para darle un mordisco no demasiado fuerte en el hombro y enjuagarlo.

-Te estoy cuidando, no seas así,_le regaña,_le da un tierno beso en la mejilla para indicarle que se siente.

-¿Eres tan bajito que lo llegas?,_se burla mientras obedece.

-Cállate Karma,_lo regaña hinchando las mejillas, para empezar a enjabonarle la espalda con mucho cuidado,_quédate quieto.

-Si me haces cosquillas no puedo estarme quieto,_le contesta para morderse la lengua, ese punto débil debería de haber sido secreto hasta el día de su muerte.

-¿Cosquillas?,_lo observa divertido desde detrás para toquetear zonas concretas, provocando que al pelirrojo se ría y le suplique parar.

-Me vas a dejar sin aire,_le dice una vez en el suelo del baño, dandole un pequeño tirón haciendo que se caiga sobre él.

-Eres adorable,_le murmura,_tendré que descartar de la lista darle masajes en la espalda a mi novio,_le acaricia el pelo acurrucándose sobre él, olvidando la vergüenza que le provoca al estar desnudo.

-N-no digas eso, tú si que eres adorable,_se sonroja levemente, le acaricia el pelo, apartándoselo del rostro para atraerlo y besarlo con ternura.

Se quedaron así por unos minutos más hasta que el suelo frío y duro se hizo poco atractivo, y la bañera llena de agua caliente se veía ideal, se terminaron de enjuagar para meterse dentro.

-Karma no metas la herida en el agua, no es bueno,_le regaña.

-Ya lo sé, ya lo sé,_suspira para acomodarlo sobre él.

Después de un agradable baño, y de secarse correctamente, teniendo en cuenta toallas y un secador que nadie entiende, y hacer las curas procedentes, sin importar lo mucho, mucho, mucho que se quejase el chico de ojos ámbar llego el momento de cocinar, había parejas de casados desde hace años, que no tenían la misma complicidad que ellos dos en cualquier momento del día, en cualquier actividad, más que amigos o novios parecían una pareja que llevasen años y años saliendo.

-Karma ya he picado las verduras,_le sonríe.

-Genial, échalas en la olla, yo voy a terminar de freír esto, ten cuidado y no te quemes, Nagisa,_le pide con cariño.

-Si, no te preocupes, voy a ir poniendo la mesa,_se pierde entre tanto plato, vaso y cubiertos.

-Coge los que más rabia te de,_termina de freír el pescado y echa algunas especias en la olla.

-Huele muy bien,_lo felicita para ayudarlo a terminar de cocinar.

Después de poner la mesa, servir comida y bebida, cenar y recoger llegaba la parte más difícil, esa sería la última noche que pasarían juntos hasta que la madre de Nagisa se fuera y no coincidiese su ida con una de las esporádicas visitas de los padres del pelirrojo, así que después de jugar por un breve rato a la consola y buscar sin suerte algo decente en la tele ahí estaban, en la cama, sin el pijama del que se habían despojado por las escaleras con casi desesperación mientras se devoraban a besos.

-Oye, Nagisa, no se si esto está bien,_le susurra, para morderle el lóbulo de la oreja.

-Yo tampoco, pero no quiero que pares,_le responde para gemir levemente por culpa de sus caricias.

Karma no tenía una gran experiencia al igual que él, pero era bueno experimentando y aprendía rápido, quizás demasiado, las llamas de los dedos de ese demonio recorrían su abdomen, espalda, cuello, brazos, piernas, cara, cada milímetro de su piel estaba captando la atención de esas dos manos que con suaves e indescriptible caricias le hacían sentir un intenso pero agradable calor.

Decidido a no quedarse atrás y con suaves y torpes movimientos la serpiente empezó a despertar suaves gemidos del contrario, no estaba seguro de hasta que punto llegarían, aunque si tenía que llegar al final no le importaría que Karma le hiciera suyo, pues era el único que podría hacerlo, el único con el que podría romper tantas barreras, con esa idea en la cabeza comenzó a demorar el cuello del ojiámbar.

-No creo que sea bueno seguir,_le dice con casi desesperación, no quería hacer perder la virginidad a su pareja por un calentón y tampoco le apetecía perderla en esas condiciones.

-Yo tampoco,_su chico era alto, guapo, con un cuerpo atlético, un autentico dominante, pero en algo tenía razón, si seguían se arrepentirían.

-Eres tan irresistible,_lo besa con más ternura,_me harás llegar siempre al límite,_le sonríe para acurrucarlo sobre él.

-Tú si que eres irresistible,_le acaricia el pelo y se deja acurrucar,_Karma, ¿no deberíamos ponernos el pijama o algo así?,_pregunta para cerrar los ojos por el cansancio.

-No creo que sea necesario,_le acaricia la mejilla,_así también se está bien,_le acaricia la espalda hasta quedarse dormido.

Odiaba el invierno, Karma Akabane lo odiaba y a los árboles en invierno también, hacía un frío horrible, apenas se podía mover cómodo con tanta ropa y cada vez que le daba por llover llegaba empapado a las y cuando nevaba se quedaba atrapado y aburrido en casa, pero tenía que admitir que ese año le había traído algo bueno, lo mejor que le había pasado en su corta vida, a Nagisa, tampoco le agradaba demasiado el frío, pero estaba seguro de que ahora amaría el invierno y como Karma lo atraía para darle calor, la calidez que desprendían sus besos y la forma en la que lo mirase como si sólo ambos existieran en el mundo. A partir de ese momento relacionarían el invierno con el amor, la calidez, los besos a escondidas, las pelis en las tormentas, las primeras y torpes caricias y los baños de agua caliente.

Muchas gracias mis queridos lectores por llegar hasta aquí, eso significa que lo habéis leído entero (o has aburríais tanto que habéis llegado hasta aquí del tirón u.u), recordad que DEPENDE DE VOSOTROS que continue con otra parte o no, es decir otro fanific, como continuación de como manejan la relación a escondidas si los descubren o no, etc., avisare por este fic de mi decision y el título de la continuación para que nadie se pierda n.n

Muchas gracias por el like a maley507, a Alien-San y a Ao Fushicho, y muchas gracias por seguir esta historia a maley507, a 8059forever, a Alien-San, a Ao Fushichos y a MANDA-CHAN7w7, gracias por vuestro apoyo ^^

Y bien, ¿qué os pareció?, podeís dejar un review o un mensaje privado si queréis que continúe, respondo a todo ^^

MUCHAS GRACIAS POR LEER Y COMENTAR n.n