Nota: ¡Es 21 de Diciembre! ¡Nooo! No importa, de todas formas subí otro capítulo x3
Está vez, se avanzan días basados en competencias, para no confundir.
IV
Octubre.
Pasaron unos pocos días, los primeros de Octubre, y todavía en Otoño…
Se sentía totalmente agotado, era odioso estar sufriendo por las tonterías de una campesina, pero no podía controlarse, verla tan enfadada, roja hasta las orejas y los ojos con un chispeante azul tan profundo que se podía ahogar en la sed de venganza que reflejaban.
No sabía qué hacer, era tan obstinada como una mula, si fuera una señorita, para él sería más fácil saber cómo comportarse, pero no, lo único que salía de su boca eran palabras hirientes para ella. Por lo que veía, ninguno se detendría hasta que hubiera un ganador, y a pesar de que él es un caballero, no se dejaría ganar.
Llevaba casi una semana desde el incidente del celular, pero entre ellos no cambió nada, solo era las competencias desde las calificaciones, hasta el almuerzo. Recordó que no pudo disfrutar del todo su plato que le había dado con mucho amor la cocinera, ya que devoró todo en menos de quince minutos. A pesar de que ingería lo más rápido que pudo, la granjera tenía una gran capacidad y se devoró su plato mucho antes que él. Ahí probó su punto, no era una dama.
Soltó un gran suspiro, no sabía qué hacer, esto era ridículo y se estaba cansando, pero disfrutaba de sobremanera ver la cara de frustración de la granjera cuando él ganaba en sus tontas peleas, como cuando se encontraron camino a la escuela, el tenía toda la intención de saludarla y seguir de largo, pero no, los ojos azules le vieron y comenzó a caminar más rápido, era un desafío, por lo que él también aumentó el paso. Estaban a la par, no obstante ella comenzó a correr, de la misma manera hizo lo mismo, hasta que ocurrió el pequeño incidente. Chocó con una anciana en una esquina, la vergüenza que sufrió al caer y ver a la pobre anciana en el suelo, no sabía qué hacer. La ayudó de todas las formas que pudo, y trato de darle alcance, mientras Emily seguía corriendo con una sonrisa, hasta que en la otra esquina encontró un desastre peor que el de él, se dio de bruces en un puesto de frutas por estarse burlando del inglés. Al igual que la estadounidense, solo continuó corriendo dejándola atrás.
Sintió un pequeño pinchazo de culpa.
Llegó agitado a la escuela, el rostro de Sakura era de confusión.
― ¿Arthur-san por que la prisa? ―no tenía repuesta para esto, de todos modos no tuvo que dar una explicación, ya que venía una muy desarreglada Emily, lo más probable que Sakura entendería todo lo que ocurría― Emily-san hueles a manzanas. ―la rubia se sonrojó y su cara era de pura frustración e ira contenida.
Al parecer al chocar cayó encima de algunas frutas, recibió el regaño del vendedor y además de todo eso ahora olía a manzanas, cosa que sería agradable si no fuera por el desastre que dejo en su ropa y cabellos.
El londinense aun reía al recordarlo. Bueno, también sufrió infortunios parecidos o peor que la americana por sus burlas.
Continuó riéndose durante toda la mañana, la de ojos azules no lo soportó, por lo que en el comedor cuando se dirigía a sentarse con alguien -principal sospechosa de una rubia de ojos azules-, le dio una zancadilla por lo quedó embarrado de puré, atún, pudín de chocolate, jugo de manzana (que irónico) y entre otras cosas, era un delicioso almuerzo, pero imaginaran que al mezclarse en su ropa y rostro, no era muy agradable. Así que desde ese momento, Kirkland evitó estar cerca de la chica durante el almuerzo, no quería que ocurriera lo mismo nuevamente…además estaba enfadado, quería golpear a alguien, a Gilbert por ejemplo si estuviera cerca.
Con lo único que se encontraba feliz, era que todo esto le ayudó a sacar mejores calificaciones en los exámenes que tuvieron en trascurso, a pesar que en algunas quedó atrás de la señorita Jones, por supuesto solo por una décima, nada que la muestre como la mejor; y en otras la sobrepasó, así que esto era un buen signo para su entrada a la universidad, mas lo estaba degastando metal y físicamente, y al parecer a la granjera también.
La única solución factible y rápida era alejarse por un tiempo de Emily, aunque fuera poco caballero, no estaba dispuesto a sufrir algún colapso.
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No podía evitar ver al de cabello rubio y alborotado tan cabizbajo y dando suspiros, yacía demasiado tranquilo.
¿Estaría planeando algo en contra de su persona?
Emily se sentía un poco degastada, ya llevaban muchos días con los absurdos acontecimientos, solo esperaba que dejaran de ocurrir, y poder descansar, a demás aun tenía la preocupación de esos correos extraños, teniendo una idea de quien podría ser. Claro, no era perfecta su deducción, le faltaban pruebas, muchas pruebas. No podía acusar a cualquiera, incluso Gilbert lo haría por bromear. Debía tener cuidado.
Así, los siguientes días fueron aburridos, no solo para ella, si no para la escuela en general. Se escuchaban comentarios de distintas teorías del por qué se acabaron los escándalos en las horas de clases, almuerzos y los insultos en los pasillos. Estaba un tanto aliviada, no tenía que estar cambiándose de ropa en la escuela por los accidentes con el británico, que ya en sí era vergonzoso, pero todo era demasiado tranquilo. Por lo menos los tiempos de practicar en el Club de Béisbol Femenino le ayudaba a despejarse.
Particularmente, lo más extraño…
Arthur parecía ignorarla. Pues, no se encontraban durante el camino, en las clases cuando daba su opinión no la contradecía, ni siquiera cuando se equivocaba. No sabía sí temer que el muchacho le estuviera planeando algo grande y solo le daba tiempo para que no sospechase por donde caería la bomba, sin embargo ella estaría lista, únicamente observaría.
Para Arthur, la semana parecía eterna, era perturbador sentir la mirada de la granjera observando cada paso, como si esperaba que algo ocurriera, ¿acaso no se daba cuenta que se sentía agotado de pelear con ella? Sin mencionar las vergüenzas que tenía que pasar por aquellas tontas y ridículas competencias.
Pero no todo es perfecto, y la rutina de ignorarla se acabó demasiado rápido, esa campesina era muy obvia. Cuando se encontraba en su práctica de fútbol, ella fijaba la vista en él desde la ventana del segundo piso. Enserio, no podía ignorar esa mirada, era desmesurado, era como si estuviera pidiendo a todos los Dioses que algo le ocurriera.
Alzó la vista verde y vio a la rubia con sus ojos rebosantes de malicia. Se asustó y pidió a todas las hadas que no le pasara algo malo o callera en la trampa que ella deseaba.
Continuó la práctica sin más remedio, confiando que la joven no fuera muy lista, y si planeaba algo no le afectaría
Desde el campo de práctica de tenis de las chicas, salió una pelota disparada, parecía ser que la gemela mayor de las Vagas mostraba su gran derecha, no obstante con una muy mala coordinación ojo-mano salió disparada de la cancha. Se oyó el estruendo de la ventana y vio el cristal roto de donde Emily estaba mirando.
La práctica se detuvo, uno porque salió corriendo a dirección al edificio a ver si la estadounidense estaba bien. Y dos, como se enteró después Antonio, éste fue a ver a una muy avergonzada Chiara.
Da igual la razón que él estuviera corriendo, no lo entendía, solo sentía que debía llegar rápidamente. Cuando entró, vio a varias chicas tratando de auxiliar a la herida. Se puso pálido, si algo le pasaba a Emily, ésta le echaría la culpa sin tener algo que ver directamente. Al acercarse la vio, limpiando algunos cortes que hirieron en la mano de la japonesa, Sakura. Esto estaba mal, su amiga herida. Sin mucho reparo, se dirigió donde las espectadoras, corrió un poco a Emily y tomó en brazos a Sakura.
―A-Arthur-san ―la asiática tartamudeó muy sonrojada mientras era levanta en frente de todas―…yo…yo puedo caminar. ―dijo mostrando lo mínimo de orgullo. El europeo sonrió ante esto.
―Lo sé, pero es mejor que no camines, hay que llevarte a enfermería. ―sin esperar respuesta, ni escuchar sus reclamos, se dirigió a la enfermería con la rubia detrás de ellos, muy preocupada.
― ¿Cómo pudo ocurrir esto? ―se preguntaba así misma― Es mi culpa, Sakura quería ir a estudiar a fuera, pero yo no quise… Por Dios, discúlpame Sakura. ―yacía histérica, porque realmente era su culpa en quedarse en el segundo piso.
Y parecía brotar más sangre de las manos de la de cabello oscuro.
―Emily te equivocas, no es tu culpa, fue un accidente. ―su amiga le contestó seria, sin restarle ni nada, únicamente no borró la expresión de simpatía.
― ¡No!… Es mi culpa, yo debí a verte hecho caso, pero por una tontería como-
―No es tu culpa, fue un accidente, siempre puede pasar ―Arthur simplemente no soportó y cortó la conversación―, además Sakura no va a morir, es solo un corte, así que deja de llorar ¿quieres? Es desesperante. ―dicho esto sin lamentarse con sus palabras, llegaron a la enfermería y depositó a la herida en la camilla. Enseguida buscó un botiquín y se dedicó a curar el corte en la mano.
La joven Jones no sabía qué hacer o decir, tan solo se sentó junto a su amiga, viendo como las ágiles manos de Arthur limpiaban el corte. La verdad se asustó bastante, de repente el ruido de vidrios rotos, los gritos de las chicas, y ver a su amiga herida, no sabía cómo reaccionar, quedó impactada cuando vio a un agitado Arthur empujarla para ver a Honda y actuar tan rápido. Y ahora verlo curando a su amiga era tan diferente a su normal, tal vez era este Arthur que todas veían: alguien preocupado, sus palabras de consuelo, quizás muy duras pero que fueron capaz de llegar y hacerla sentirse menos culpable.
―Gra... ―la norteamericana trató de hablar, pero fue interrumpida nuevamente.
―No lo hago por ti, así que no agradezcas, además no quiero escucharte, me estresan tus lloriqueos ―sin mirarla, preocupado completamente en atender y limpiar la herida de su amiga, Emily iba ir a la defensiva, mas el joven prosiguió―. ¿Y por qué siempre me miras con cara de pocos amigos? No te hecho nada. ―dijo cortante y seco.
― ¡Hey! ¿Quién iba a decir gracias? ―frunció el entrecejo, muy molesta, bastante con las ganas de patearlo si no fuera por la presencia y respeto de Sakura, quien los observaba― Eres un tonto, y yo no te miro, solo cuido mis espaldas. Sé que planeas algo cejotas, no me engañas con tu actitud de chico bueno. ―lo apuntó enfurecida.
Miren nada más, y ella que pensaba agradecer y tratar de llevarse mejor con él por Sakura, pero tenía que abrir la boca el anglosajón.
En tanto, la japonesa miraba el intercambio de quejas, y no pudo evitar soltar un suspiro de cansancio. Bajó la vista a su mano, y curvó los labios. Agradecía que Kami-sama le diera dos amigos tan preocupados, pero tan lentos para algunas cosas, y aunque estuvieran discutiendo.
Unos segundos más dentro de la enfermería, Sakura le pidió que se fuera a casa, ya era tarde, y que no era necesario quedarse más tiempo, estaría con Arthur, él la cuidaría y la llevaría a casa. Emily quería contradecirla, mas al fin y al cabo se le hacía tarde y no deseaba regaños de su padre, ya que le podía preocupar más de la cuenta. En estos días, problemas en ciertas escuelas y universidades donde había tiroteos en el país, a ninguna familia las mantenían con calma pensando que sus hijos estarían en una de ellas.
Bien, estando Arthur con su amiga no le pasaría nada malo. Se despidió amablemente de ella y malhumorada en él, quien le contestó de la misma forma ante la vista fija de la azabache, intentado retarlo por su mala actitud con la americana.
Emily se fue caminando por los pasillos directo a su aula a recoger sus pertenencias. Se colocó la mochila sobre su hombro y salió sin olvidarse de su amiga. Seguía preocupada. La llamaría al llegar a casa, y preguntar si Kirkland le dijo algo malo y mentiras. Tampoco era como si le interesara lo que diga o no ese chico.
Se apresuró y chocó sin querer a Toris. ¿Aun en la escuela? Ella tenía su explicación por estar aquí tan tarde, ¿y él? ¿Qué hacía?
―Oí lo que sucedió, y quería ver si estabas bien. ―respondió un tanto agitado, pues corrió sobresaltado cuando unos compañeros le dijeron que una pelota entró por la ventana del segundo piso, provocando que el vidrio se hiciera trizas, y que se encontraba Emily en ese lugar. Al mirarla, la vio sin ningún rasguño. Era un gran alivio.
―A mí no me pasó nada, fue a Sakura ―nuevamente el castaño sobresaltó, no tanto como fue con Emily―. Ella está bien. Tuvo cortes en su mano, ahora está en la enfermería con Arthur.
―Uff, me estaba asustando. ―relajó su cabeza y sus músculos que yacían tensos. A ninguna le sucedió nada malo, sobretodo a su amiga Emily.
La estadounidense no le quedaba más tiempo en quedarse. Se disculpó porque tenía que regresar a casa, a lo que Toris se ofreció en acompañarle. Ella agradeció pero no era necesario, podía ir sola.
Se despidieron y cada uno fue por su camino, claro que el castaño se quedó parado viendo a la rubia alejarse.
Aun dentro de la escuela, la japonesa acarició su mano estando vendada justo en el momento que la enfermera apareció. Arthur se levantó de la silla tomando la mano no curada de su mejor amiga, la llevaría a casa sin querer un "No te preocupes" como respuesta.
Se fueron caminando. El inglés llevaba los dos bolsos sin inconvenientes, la suya en su mano, y la de la chica en su espalda. Ésta, tenía en su cabeza las preguntas del comportamiento de él con Emily, y al revés. Ellos dos se llevarían mejor si no fueran tan impulsivos en competir por tonterías. Algo debió suceder con Arthur, ese cambio tan drástico en haber sido amable con ella para luego ser arisco y sarcástico. La reacción que tuvo consigo misma al verla con la mano ensangrentada, y el empuje hacia Emily para que se corriera, sus palabras en no hacerla sentir culpable, pudo haber sido el momento indicado en entablar una amistad. Pero no fue así. Su amigo salió con un desagradable comentario. Pues notó que su amiga estadounidense quería conversarle tranquila y llevarse mejor con él.
Arthur no era bipolar, eso lo tenía claro. ¿Entonces qué era? Ni así fue con ella al conocerla, tal vez algunos sarcasmos viniendo de su naturaleza, sin embargo no el hecho de tratarla tan dura.
Y ni Emily le había hecho algo malo, Arthur tampoco, hasta lo que sabía.
― ¿Sakura? ―Kirkland sacudió la mano frente a la mirada oscura de la nombrada, la notó ida y sin dejar de caminar llamando su atención.
― ¿Eh? ―pestañeó confundida deteniendo el paso. ¿Dónde se encontraba ahora? Comenzó a mirar a todas partes. No estaba tan lejos de casa― Perdón, estaba pensando.
El chico ya la había notado, accediendo a preguntar qué pensaba. Curiosidad, aunque no era en demasía.
―De ti y Emily ―dijo mirándolo directamente, sorprendiéndolo arqueando una ceja―. Tú actitud con ella.
―Ah, bueno… ―se rascó la cabellera buscando una respuesta.
―Arthur-san ―lo nombró asertiva, ladeando un poco la cabeza sin parecer agresiva ni nada por defender a su amiga, solo quería saber lo que sucedía entre ambos―, ¿por qué es así con ella? Emily-san es una buena chica.
El rubio desvió la mirada esmeralda, sentía nervios por la pregunta de Sakura, y si no le respondía, le haría más preguntas. Ni siquiera sabía qué contestarle, no poseía la respuesta a su comportamiento. A veces la recordaba cuando la molestaba y le veía la expresión de enojo causada, haciendo curvar los labios inconscientemente, sintiéndose bien con hacerle el día fastidioso, otras ocasiones era fastidio puro, tratándola mal, más de la cuenta y mandarle unas palabras en su defensa con la intención de mantenerse alejado de ella.
Actualmente, se mantenía alejado, más por él mismo. Se sentía cansado de competir. Además que…competir le era divertido.
Demonios, esto era complicado.
― ¿Me creerías si no tuviera una respuesta clara?
―No ―fue totalmente sincera. Arthur exhaló derrotado―. Emily-san te iba a dar las gracias, y tú le interrumpiste, no fue cordial.
― ¿Qué es lo que quieres? ―se adelantó percibiendo que todo esto era una introducción por parte de la japonesa.
―Que te lleves mejor con ella ―respondió enseguida juntado las manos delante de su vientre, sonriendo a la vez en hacer entender al inglés que no deseaba tener a dos de sus mejores amigos que se llevasen mal―. Eres un chico bueno, Arthur-san. Si aún sigues con ese miedo, no pasará nada, no sucedió conmigo, menos con ella. Los tres seremos buenos amigos. ―continuó sonriente. Kirkland no podía decirle que no, tampoco decirle que sí sería bueno y amable con la campesina esa.
Que problema.
―Haré el intento. ―dicho esto sin prometer en ser de ningún lado, solamente trataría de ser amigable. Si la rubia le insultaba, no se quedaría callado.
Para mantener más tranquila a Sakura, retornaron el camino hasta llegar a casa. Observaron las paredes, también las ventanas encendidas. Hasta aquí llegaban.
― ¿Publicarás lo que pasó en el periódico de la escuela? ―Arthur se interesó, pues se armó un alboroto al aparecer en ayudar a la asiática, y de seguro la voz corrió por toda la escuela. Lo que menos quería, era aparecer como el héroe, porque escucharía los chillidos femeninos destruir sus tímpanos todo el día…de mañana. Si tan solo fuera viernes…
―No podré escribir, le pediré a alguien del Club que lo haga. ―la joven miró su mano por un segundo, no podría teclear en los computadores del Club del Periodismo Escolar, no existía otra posibilidad que relatar y ser la entrevistada por sus compañeros, teniendo cuidado en no dejar a su amigo como el salvador.
Justo antes de despedirse, el británico recordó algo importante, según él.
―Y algo más, deja de llamarme con ese "san" aunque seas de Japón, estamos en Estados Unidos. ―le comenzaba hacer un poquito fastidioso, pero simplemente Honda no dejaba de llamarle con esa palabra extraña pegada a su nombre que eligió su madre. Es decir, llevaban tres años de amistad y todavía la chica no eliminaba esa costumbre, tampoco le exigía olvidar todas sus costumbres. Tan solo deseaba que lo llamara "Arthur".
Para Sakura, era inevitable. Le complicaría en acostumbrarse en nombrarlo como lo hacían los occidentales. Tenía que hacer un esfuerzo.
Sabía que sería inevitable…
―Como mirar a ese chico griego, por ejemplo ―mencionó el de cabello rubio, sonrojándola y sorprendiéndola. ¿Cómo sabía eso?―. Es bastante obvia tu mirada… ¡Ay! ―Arthur sonrió lascivo, divertido y burlón en frente de los orbes oscuros, recibiendo un tirón en la oreja izquierda.
Se sentía avergonzada. No quería que nadie supiera esto, ni que se burlara de su colorido en las mejillas. Mucho menos hablaba con el griego.
Y soltó a Arthur, ya que se quejaba bastante. Le dolió, sintiendo hervir su oreja, casi se la arrancó.
Sakura se disculpó, echándole la culpa. Posteriormente, él le regresó la mochila. Se despidieron con un beso en la mejilla, distanciándose. El joven tomó otro camino a su casa, teniendo en mente las palabras de su amiga, si ser amigable con Emily, sin sentir las ganas de decirle sarcasmos o querer competir. Hablando de eso, mañana habría un examen de vocabulario. No entendía por qué ese examen, era para niños pre-escolares, por el cual no estudiaría. Vamos, escribir una palabra no era tan complicado.
Y regresando al tema anterior y juntándolo con el reciente, solo esperaba no caer en la competencia con la campesina por un examen de vocabulario. Si quería ser amable con ella, claro.
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Adelanto:
Al frente de sus ojos azulados apareció una amable mano para ayudarla a levantase, la cual aceptó sin alzar hacia arriba, y al hacerlo vio a quien pertenecía. Enseguida la apartó como si quemara, poniendo su mejor cara de indiferencia.
―Puedes moverte, no dejas que me levante.
Arthur, ante las frías palabras de la chica, solo atinó a dar un paso atrás y la observó como se levantaba. Sí, era él quien se ofreció a brindarle una mano como todo caballero. Mas no podía evitar mostrar preocupación, tenía que saber.
― ¿Te duele algo, Emily? ―la joven solo lo ignoró. La húngara vio con algo de preocupación aquella actitud.
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N/A: Ahora sí las cosas se pondrán buenas, jujujujuju. Vamos Arthur, sé amable y lindo con Emily :3
Besitos, nos vemos!
