Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sensei, él es el dueño, lo único mío aquí es la historia. –

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Protegiéndote

Capítulo 4:

Se sentía un completo idiota. La primera secretaria que no está interesada en lo más mínimo de él y se dedicaba a trabajar, hacer sus cosas bien le tenía que interesar. No se comprendía aún…

–Aunque todavía no compruebo que me guste, solo… Me interesa –Creo…

Decidió dejar el tema de lado y dedicarse exclusivamente a sus deberes laborales, pero cuando Hinata entró para ayudarle a organizar el papeleo en su oficina no pudo evitar volver a pensar que ella e Itachi…

–¡No! –Explotó en un grito nuevamente asustando a Hinata que en esos momentos le daba la espalda organizando un montón de carpetas en un mueble en la esquina.

–¿P-pasa algo malo Sasuke-san? –Preocupada deja todo de lado para ir al encuentro con su jefe.

Sasuke le queda mirando… –No… No vallas… –Susurro tan bajo que ella no logró escuchar.

–¿Eh? No logro entenderle, ¿Se raspó, se cortó, se lastimó con algo? –Hinata inocentemente chequeaba con su mirada algo fuera de lo normal de su jefe, pero no había nada…

–Vete.

–¿Qué? –Ese cambio drástico de actitud en el chico enfrente le tomó desprevenida.

–Sal de aquí.

–P-pero… –¿A qué se refería, la estaba despidiendo o le decía que saliera de la oficina?

–Ven después, quiero estar solo.

Solo asintió sumisamente y se retiró de la oficina. Sasuke solo pudo apreciar su marchar. Se sentó en el sillón de cuero y reflexionó mirando la cadenita con las iniciales de la chica. No estaba dispuesto a que otro la tuviese, menos Itachi… Estaba decidido.

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Terminado el trabajo, se marchó rápidamente a arreglarse. Hoy era su cita con Itachi-san. Escogió un hermoso vestido azul marino que caía como cascada hasta el piso, con un tajo que mostraba la pierna izquierda, muy seductor, su cabello lo amarró a un tomate dejando dos mechones a los lados. La puerta sonó indicando que su cita había llegado.

–Buenas noches señorita Hinata. –Itachi se reverenció ante la belleza que tenía enfrente. Hinata tenía un leve rosa en sus mejillas al escuchar que por primera vez le llamase por su nombre.

–B-buenas noches Itachi-san.

–¿Nos vamos ya?

–S-si. –Cogiéndole del brazo, en un auto último modelo se dirigieron al restaurant más caro en Konoha, ese al que solo iban gente famosa.

Una silueta negra los iba siguiendo por todas partes. –No me la quitarás Itachi.

Luego de la cena romántica se dirigieron al mirador, apreciaron juntos el paisaje, Itachi le dijo unos cuantos piropos a Hinata que poco a poco sus mejillas se coloreaban. Sasuke supo que su hermano tenía sus mismas intenciones con su Hinata y eso no lo permitiría.

–Hinata-san, usted es una mujer muy hermosa.

–G-gracias, yo… –Pero sus palabras quedaron en el olvido al ver cómo Itachi se aproximaba lentamente a sus labios, petrificada no hiso nada más y se dejó hacer.

¡Itachi la estaba besando! y enfrente de él. Esto era una pesadilla, antes de que Hinata volviera en sí y comenzase a responder el beso un tono muy conocido para Itachi se hiso presente. Su celular estaba sonando, Itachi se separó rápidamente de ella observando cómo sus mejillas se teñían en rojos fuertes.

–Qué –Itachi contestó, comprendió todo desde que sonó el teléfono. Para que Hinata no entendiese se alejó un momento con el teléfono para hablar libremente. –Sasuke... ¿Por qué siempre quieres lo que yo quiero?

–… –Sasuke solo colgó. Decidió irse a su departamento, un pequeño pero agudo dolor en el pecho se le hiso presente. Era verdad, siempre quería lo de Itachi, pero esta vez Hinata decidirá, eso no significaba que no se las jugará por ella.

– ¿Q-qué pasó?

–Nada… Vamos, la iré a dejar.

–Hai.

Al momento de llegar al departamento Hinata iba a abrir la puerta cuando. –Gracias por todo Itachi-san, la pasé muy bien con usted.

–No lo agradezcas… –Antes de que ella se despidiese de un beso en la mejilla le dijo… –Hinata-san, respóndame con la verdad…

–Hai.

–¿Usted está interesada en mi hermano? –Esa pregunta la descolocó un poco, ¿qué tenía que ver Sasuke aquí?

–Eh… N-no, él es mi jefe, por su puesto pero nada m-más.

–Oh, me alegra que diga eso, una relación de oficina entre secretaria y jefe no está permitida en nuestra empresa.

–Oh, lo decía por eso… Hai, lo sé y lo tendré en mente. Adiós Itachi-san.

–Adiós. –Hinata se acercó a darle un beso en la mejilla pero Itachi fue más rápido y le robó un corto beso en los labios dejando a Hinata muy roja. Se retiró igual de sereno que siempre, como si no hubiese sucedido nada.

Una vez ya con el pijama de conejitos, recostada en su cama se dispuso a pensar… Ella interesada en Sasuke Uchiha… Ella interesada en Sasuke Uchiha, Ella interesada en Sasuke Uchiha, Ella interesada en Sasuke Uchiha, Ella interesada en Sasuke Uchiha… Después de tanto repetirlo estalló en carcajadas, ella jamás se fijaría en el Ogro de jefe que tenía, era absurdo. Con el humor bueno de nuevo se permitió dormir…

Se levantaba en una cama que no era la de ella, de hecho nunca había visto esa cama… Era una cama matrimonial ahora que la veía bien. Se encontraba en una casa que a pesar de no haber visto nunca la reconocía y sabía todos los rincones. Salió al jardín y pudo divisar un hombre al fondo, un hombre con un buen físico. Le hablaba a un pequeño y una pequeña de no más de tres años, los pequeños a penas la vieron corrieron a su encuentro. El pequeño le recordaba a ella, tenía su misma carita y todo, la pequeña era idéntica a… ¡Sasuke Uchiha!

Hasta que despiertas dormilona. –El hombre que hasta hace poco le daba la espalda se da vuelta era nada más ni nada menos que Sasuke.

Sasuke se le acercó lentamente haciendo que se sonroje al darse cuenta que este no tiene camisa puesta. Se puso nerviosa, su corazón comenzó a latir desbocado por la cercanía. Quería alejarlo, eso era tan irreal, pero su cuerpo no reaccionaba, al contrario se acercó también al cuerpo del chico enfrente.

Sus labios se encontraron en lo que fue el beso más apasionado que había dado Hinata en toda su corta vida. Lo peor de todo es que respondía con la misma intensidad, Sasuke le abrazaba por la cintura y ella colocó sus brazos alrededor de su cuello y sus manos acariciando los puntiagudos cabellos del moreno.

Tranquila amor, los niños… –Sasuke le hablaba entre el beso.

Reaccionó al darse cuenta que los pequeños les miraban con caras de asco haciendo que una sonrisa inconsciente apareciese en los labios hinchados de los dos. Se miraron un momento y se abrazaron confortándose con el cuerpo calentito del otro.

El despertador sonó casi matándola de un infarto, estaba sudando como nunca y su corazón latía rápidamente. No lo podía creer… Tuvo un sueño romántico con su jefe ¿Cómo le miraría ahora a la cara siquiera?

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Llegó un poco más tarde al trabajo, estaba tan ida pensando en el raro sueño que tuvo que se le olvidó bajarse en la parada correcta. Ahora se secaba las gotitas de sudor que aparecieron por la carrera hecha.

Mientras en la oficina de Sasuke…

–¿La pasaron bien anoche?

–Hmp. Excelente… –El duelo de miradas no tenía ganador alguno.

–¿Qué opina?

–Que solo eres su jefe y no se fijaría en ti. Sasuke, esa relación está prohibida incluso desde antes y lo sabes.

–Tsk.

–Deja que ella decida, es lo mejor… Ya me voy. –Itachi se retira serenamente.

Al encontrarse con Hinata, esta recuerda lo sucedido la noche anterior. Sus mejillas apuntan un rojo intenso lo que provoca una sonrisa ladina en el mayor de los Uchiha, al momento de acercársele la saluda con un beso en los labios dejando más choqueada a Hinata que ya no sabía si podría seguir de pie o en pocos momentos se desmayaba.

Sasuke, quien desde una pequeña abertura en su puerta vio todo creía que se estaba volviendo loco. ¿Por qué ella no se fijaba en él como todas las demás? ¿Por qué sí en Itachi? ¿Qué debía hacer para que ella le tomase siquiera como hombre y no como un tipo el cual es su jefe?

Al momento en que Itachi iba a comenzar una serie de besos interminables con la ojiperla el teléfono suena sacándolo de sus planes. Sin nada más que hacer Itachi se retira un poco avergonzado, estaba a punto de… Con Hinata… ¡En el trabajo!, debía controlarse.

–Diga… En un momento Sasuke-san. –Hinata no sabía qué hacer en el mismo instante en el que colgó el teléfono recordó el maldito sueño con Sasuke. Respirando lentamente, tratando de tranquilizar sus nervios entró a la oficina del Uchiha, pero en esta no había nadie, y las cortinas incluso estaban cerradas, eso era muy raro. –¿Sasuke-san?

Pero de repente Sasuke que estaba detrás de ella la toma del brazo, mientras la arrincona contra la pared más cercana al tiempo que cierra la puerta con pestillo. Hinata que no entendía nada pensó lo peor hasta que vio los negros ojos de Sasuke.

–Hinata… –Sasuke se le acerca poco a poco, su boca buscan los labios de la morena, pero al momento de siquiera rosar sus labios se aleja rápidamente para luego volver a acercarse. La estaba tentando, pronto Hinata comenzó a respirar más dificultosamente, los recuerdos tan vividos la noche anterior le hacían querer probar inconscientemente sus labios. Hasta que al recordar en el lugar en el que estaban a punto de hacer no sé qué aún y con la persona Hinata terminó desmayándose.

–Hmp. –Dijo sonriendo ladinamente.