Bueno aquí les dejo otro cap espero les guste.

Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen.

Solo algunos que he inventado para ayudar en la trama.

Es ranking M porque tendrá lenguaje fuerte y más adelante lemón.

Géneros - Romance/Drama/Humor.

- Blablablabla - diálogos

" Blablablabla " - pensamientos.

[ Blablablabla ] - recuerdos.

¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶ - cambio de escena.

España era muy bonito, Helga que ya estaba acostumbrada a lugares así, se sorprendió al ver la casa que su padre les había alquilado, era veraniega, tenía un lindo jardín en la parte de atrás, con árboles frondosos, estaba ubicada en un barrio tranquilo, había un parque cerca y un supermercado también, en fin muy bonito lugar. Se instalaron en silencio, desde su salida de Hillwood, no habían cruzado palabras, Helga no sabía que demonios haría, según su padre el viaje duraría al menos tres meses, pero que harían esos meses, ella no podía, no, no sabia, como manejar la situación.

Ya tenían dos semanas ahí y casi no se miraban, ella salía a caminar en las tardes y Gerald quien sabe que hacía, cruzaban palabras por cortesía en las comidas y nada más. En ese tiempo se había dado cuenta de algo, le gustaba, sí, le gustaba el idiota moreno, pero admitirlo en voz alta, no, eso no pasaría, no era tan tonta, que tal si se burlaba de ella, la gran Helga G. Pataki, admitiendo que le gusta un idiota.

Eres un idiota Gerald - susurró tirada en el pasto.

Gracias, no lo sabía - Gerald estaba parado junto a un árbol.

De nada melenudo - cerró sus ojos sintiéndo el viento.

No era en serio Pataki - la miró molesto.

¿Crees que me importa ?- ella se levantó y caminó hacia él.

No, ya se que no te importa - él miró hacía el cielo - la verdad no sé que hago aquí.

¿Por qué no sales? - ella se detuvo y bajó la mirada - deberías conquistar una española.

No me interesa - él la miró de nuevo - ¿Por qué aceptaste venir? o mejor dicho ¿Por qué venir conmigo?

No de nuevo Geraldo - ella lo miró desafiante - ya te dije, quería irme.

Sí, ya lo sé - él también la miró desafiante - pero, ¿Para que venir conmigo?, si parece que te estorbo... Estarías mejor sin mi.

No lo niego - ella sonrió - sería mejor sola pe...

Él no la dejo terminar, pasó a su lado, siempre era lo mismo, ella siempre haciéndole ver que estorbaba ahí,"¿Para que venir?, ¿Para hacerme sentir así?, mierda, ¿Porqué me afecta?"

Pues, regresaré a Hillwood este fin de semana - se detuvo en la puerta - así disfrutas tu viaje sola.

No... Espera Gerald - caminó hasta él - lo siento ¿si?

¿Para que quedarme Helga? - el trato de seguir, pero ella tomó su mano.

Acepte venir para... - desvío su mirada.

¿Para? – la miró expectante.

Yo...- suspiró pesadamente – no, no te vayas.

Gerald la miró un momento, sabía que seria difícil, pero se estaba ahogando en esa situación y ni sabía porque se sentía tan mal.

Iré al supermercado - se soltó del agarre de ella.

Salió de ahí rápidamente, no entendía que le pasaba, y eso lo molestaba, más que no saber que le pasaba a la chica, miró el cielo que empezaba a tornarse oscuro anunciando lluvia, más no le importó y caminó por las calles algo vacías hacía el supermercado.

Helga entró a la casa, se preparó un té, encendió la televisión, y se dejó caer en el sillón, no podía creer lo que pasaba, había dicho que lo intentaría, bueno le prometió a su madre intentar conocer a Gerald, pero cada vez que el chico se acercaba, ella lo alejaba - suspiró frustrada – "Puedo llegar a quererlo, no, no, no... si, si,puedes, no, no puedo, que si puedes", un trueno la sacó de su debate interno, se acercó a la ventana y miró el cielo, nubes negras, desvío su mirada al lado de la puerta, donde ponían los paraguas, ahí estaba uno negro.

Excelente Gerald - miró de nuevo el cielo y suspiró - que se moje por idiota.

Dejó la taza en el lavabo de la cocina, miró de nuevo por la ventana, primero el cielo, luego a la calle "Tal vez pueda llevárselo y regresar antes que llueva"- suspiró pesadamente - "Mierda Helga, sólo llevale el puto paraguas"

Tomó sus llaves, el paraguas y salió corriéndo rumbo al supermercado, no estaba tan lejos, ni tan cerca, pero claro la naturaleza no estaba de acuerdo con ella, a medio camino se derrumbó el cielo, maldijo por lo bajo, ni siquiera se puso un suéter o algo encima, todo por evitar que el moreno se mojara, y a ella que le importaba que se mojara, estaba molesta, con él por idiota, por gustarle, por ser él, con ella, por ser débil, por dejar que le gusté él, con el tiempo, por tener los cojones de arruinarle el día, le gustaba la lluvia, pero no cuando se trataba de él, y ahí iba de nuevo pensándo en él.

¡Mierda! Gerald ¿Por qué tenías que ser lindo? - suspiró de nuevo ya toda mojada.

Ya no pudo pensar más, porque chocó con alguien "La historia de mi vida"cayó al suelo, y peor, alguien cayó sobre ella, levantó la vista, "No de nuevo", unos ojos chocolate la miraban sorprendidos.

¿Helga? - no podía creer que ella estuviera ahí, en medio de la lluvia.

No, la reina Isabel - lo miró molesta.

¿Que haces en medio de la lluvia? – aún asombrado.

Daba un paseo ¿no ves? - contestó con sarcasmo.

Como digas... - rodó los ojos.

Y piensas levantarte o nos quedamos disfrutando de la lluvia - de nuevo sarcasmo.

Ya Pataki - se levantó y le tendió la mano, pero al intentar levantarla resbaló y cayó de nuevo sobre ella.

Helga estaba llegándo al límite, mojada, enojada, confundida, sintiéndo calidez,"¿Qué? ¿Calidez?"levantó la vista y se maldijo por hacerlo, esa mirada chocolate estaba ahí, esa sonrisa dulce y tierna estaba ahí, esos labios "¿Qué? ¿Esos labios?"miró a Gerald que la miraba confundido, por las caras que hacia ella"Ha de creer que estoy loca", él se acercó un poco más, un poco más, hasta que unió sus labios a los de ella, sorprendida no supo como reaccionar, "Me esta besándo, Gerald me esta besando, ¿Qué?, ¡Gerald me esta besándo!" unos segundos después, correspondió el beso.

No pudo evitarlo, tenerla así tan cerca, lo confundió, los gestos que hacía eran graciosos, pero cuando se detuvo en esos labios,"Tan apetecibles, ¿Cómo será besarlos?" se fue acercándo, un poco más, "Solo un roce", más cerca, unió sus labios a los de la rubia, primero no correspondió, pero luego, "La estoy besándo, ¿Qué?, ¡Estoy besándo a Helga!", ella correspondió el beso, "Espero salir vivo", se besaron despacio, sin prisas, saboreándo los labios del otro, bajo la lluvia, él sobre ella, el tiempo se detuvo, hasta que, un rayo cayó, se separaron asustados, sus respiraciones aceleradas, se miraron sonrojados, él se levantó, la ayudo a levantarse, la tomó de la mano y corrieron a casa, un paraguas quedó en el suelo, como único testigo de aquel beso entre los prometidos.

Entraron a la casa cansados y mojados, tomados de la mano, Helga al darse cuenta soltó la mano de Gerald y corrió a su habitación, él se quedo un rato sin comprender, hasta que recordó, "Bese a Helga, oh por Dios ¡Bese a Helga! , soy hombre muerto"- suspiró cansado -dejó las bolsas con los comprados sobre el desayunador, se encerró en su habitación, se cambio y se tiró en su cama.

Helga no podía respirar bien " Gerald me beso " - tocó sus labios - "Y le correspondí, no, no, esto no puede pasarme a mi", fue al baño, se quitó la ropa mojada, "Tomare una ducha, debo despejar mi mente, no creo me haga daño " , estuvo un buen rato bajo el agua fría, hasta que sintió mucho frío, se secó con una toalla, se puso una camisa sin mangas, que le llegaba arriba de las rodillas, salió hacía la cocina, necesitaba un té, puso agua a calentar, pero cuando giró para buscar la bolsita de té se mareo.

Mierda, ¿Qué me pasa? - se tambaleó un poco y trató de sostenerse de el desayunador, las bolsas que Gerald dejó ahí cayeron al suelo, provocándo ruido.

Gerald estaba acostado en su cama, escuchó ruido en la cocina, se puso su camiseta, y se asomó por su puerta, no vio a nadie, se metió de nuevo, pero más ruidos se escucharon, salió de su habitación y fue a la cocina.

¿Helga? - vio a la chica parada sosteniéndose del desayunador.

¿eh? Ge... Ge... - trató de hablar pero su garganta dolía.

Helga ¿Qué pasa? - se acercó, el rostro de la rubia estaba rojo.

Ge... Yo... - trató de caminar pero otro mareo la invadió.

¡Helga! ¿Qué tienes? - sostuvo a la rubia antes que cayera al piso.

Estás ardiendo - preocupado la cargó y la llevó a la habitación de ella.

Buscare medicina - la acostó en la cama y fue al baño, buscó en el botiquín, encontrando un termómetro y aspirinas.

Esto ayudara - le puso el termómetro en la boca y palpó su frente - iré por paños húmedos.

Salió de la habitación y buscó lo necesario, un recipiente con agua fría y toallas.

Veamos cuanto de temperatura tienes - tomó el termómetro y lo revisó - vaya no es mucha, pronto bajara.

La chica abrió los ojos, escuchaba como susurros y miraba borroso, sentía que hervía, movió sus manos buscando algo.

Tranquila aquí estoy linda - tomó la mano de la rubia sonriendo - pronto estarás mejor.

¿Ge... rald? - susurró bajito.

Sí, acá estoy, tranquila - el chico besó su mano - te cuidaré.

Gra... cias - ella sonrió.

De nada linda - puso un paño húmedo en su frente, ella frunció el ceño.

Es... ta frío - trató de quitarlo.

Dejaló ahí - tomó la mano que ella usaba para quitar el paño húmedo.

Ge... rald - se sonrojó, pero él no lo notó.

Tranquila - él acarició su mejilla suavemente - eres tan hermosa Helga.

Ger... Gerald tú... –

¿Yo? - él le sonrió.

Gerald... me... gustas - ella sonrió.

¿¡Qué!? - él se puso rojo - creo que deliras.

Me gustas... - volvió a repetir suave.

Tú también a mi linda - él le siguió la corriente - iré por mas agua.

No te vayas - ella apretó su mano.

Solo iré por mas agua ¿si? - trató de safarsé.

Yo... - ella susurró.

¿Qué pasa linda? - él se acercó mas a ella.

Tengo miedo... - bajó la mirada.

No temas, aquí estoy - él la abrazó.

Tengo miedo... de ti... - ella susurró en su oído.

Helga... - la abrazó más fuerte.

No quiero... volver a sufrir... no más - lágrimas salieron de sus ojos.

No sufrirás linda - se alejó un poco y la miró - no llores.

Es... que yo... - desvío su mirada.

Nunca te haré daño... no con intención Helga - tomó su rostro y pegó su frente a la de ella - no dejare que nadie te dañe nunca más.

Ella lo miró sorprendida, de pronto cerró sus ojos, se acerco más a él y lo besó.

Gerald se sorprendió por la acción de ella, pero correspondió el beso, la envolvió con sus brazos acercándola más a él.

Se separaron por falta de aire, se miraron sonrojados, ella lo acercó de nuevo para besarlo, él no quería aprovecharse de la situación, pero ella estaba tan dócil entre sus brazos.

Tratare de hacerte olvidar Helga - susurró sobre sus labios.

Ella asintió y se recostó en su cama, se sentía tan cansada, cerró sus ojos, su respiración era relajada a pesar de la fiebre.

Duerme conmigo por favor - dijo ella sin abrir sus ojos - no quiero estar sola.

¿Estás segura? - ella asintió.

Aún dudando se colocó a su lado en la cama y la abrazó, "Espero no morir mañana ", besó el cabello de ella y cerró sus ojos.

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Arnold Shortman no era el mismo de antes, ahora ya no era tan buen samaritano, además si se proponía algo, no descansaba hasta conseguirlo. Debido a su aspecto físico era popular entre las chicas, además su forma de ser dulce y tierno tambien ayudaba, aunque muchas lo habían intentado, eran pocas las que conseguían salir con el rubio.

La casa de huéspedes seguía casi igual, aunque sus abuelos ya no estaban con vida, eso también ayudó a su cambio y no se quejaba, ahora todo era mejor, sus padres administraban la casa aunque también tenían otros trabajos, casi no los miraba, pero eso no importaba, para él mejor así, porque estar dando explicaciones no era su estilo.

Salió de su habitación y bajó a la cocina a desayunar, esperaba que el próximo año en la escuela fuera diferente, tal vez llegaba una nueva conquista, sonrió al recordar a la última chica, después de ella ninguna había llamado su atención.

Cuando terminó de comer salió un rato, estaba de vacaciones, después de todo, buscaría a los chicos de la pandilla "La pandilla, vaya que ha cambiado, Gerald ya no me habla, no entiendo su molestia", caminó hasta el parque y ahí encontró a Sid y Stynky, se acercó a ellos comenzando una plática.

Hey Arnold - dijeron los dos chicos.

Hola Sid, Stinky ¿Qué hacen? - preguntó con curiosidad.

Nada Arnie, esto es tan aburrido - Sid miraba a todos lados.

¿No tienen planes? – metió sus manos en los bolsillos de su pantalón.

Sí Arnie, quedamos con Harold y Gerald para ir al cine pero sera más tarde ¿Quieres venir? - Stynky caminaba en medio de ellos.

Yo... No se si sea buena idea... Gerald no me soporta - bajó la cabeza apenado, no lo iba a aceptar frente a todos, pero extrañaba a su ex mejor amigo.

No te preocupes - Sid sonrió - irás con nosotros no con él Arnie.

Bueno, si es así me apuntó - eso le gustaba de sus amigos siempre contaba con ellos.

Los chicos habían cambiado mucho, Sid cambió su peinado por uno mas juvenil, estaba en el equipo de béisbol, Harold por otro lado estaba en el de fútbol americano, había bajado de peso, era el más musculoso de todos, Stynky era miembro de la banda musical, había crecido, no era tan musculoso como sus amigos, Arnold pertenecía al equipo de basketboll, era el co-capitán, había crecido, tenía músculos sin exagerar, su cabello era más largo ahora, lo peinaba hacía atrás y casi siempre usaba lentes negros.

Harold se unió a ellos más tarde en el centro comercial, les comentó que no encontro a Gerald, no respondía su celular y le daba pena buscarlo en su casa, así que decidieron ir al cine sin él.

Es raro que Gerald no responda - Sid estaba preocupado.

Lo sé, pero si mañana no responde ire a su casa - Harold también estaba preocupado.

Nos avisas cualquier cosa - Stynky se unió a la platica.

Claro chicos yo les aviso - Harold sonrió a sus amigos.

Asi entraron a la sala, miraban el estreno de una película de terror, de la cual el único que no sentía temor era el rubio, los demas temblaban con las escenas, Arnold reía al verlos asi.

Cuando salieron de la sala el rubio los molestaba, ellos solo decian que él era un insensible, no sentir ni pena por las víctimas, él solo reía más argumentando que era ficción, el rubio paró en seco y dejó de reír, frente a ellos una rubia estaba de espaldas, su cabello dorado era corto, era alta, su piel blanca, Arnold como en trance se acercó a ella, los demas sólo estaban estáticos, no podía ser ella.

¿Helga? - pasó saliva cuando ella se giró.

¿Arnold? - ella lo miró seria.

Olga - susurró él saliendo del shock.

Vaya, aún me recuerdas - sonrió falsamente.

Yo, lo siento, te confundí - bajó la mirada apenado.

¿Si?, bueno no preguntó con quién, ya lo sé - dio media vuelta dispuesta a irse.

Ella - trató de sonar tranquilo - ¿Esta en la ciudad?

No, esta de viaje con su prometido - se giró y lo miró sonriente.

¿Prometido? - la miró asombrado.

Sí, están de vacaciones - sonrió aún más.

¿Desde cuándo? - quería saber, no, necesitaba saber.

Eso no te importa - ella lo miró fijamente - ellos vendrán en unos meses.

¿Ella vendrá? - sonrió ante la noticia.

Sí, con su prometido - hizo énfasis en la última palabra.

Ya veo - la miró dudoso.

Arnold - ella sonrió y se dio media vuelta para irse - ella lo ama.

Y diciendo eso se fue dejando a un rubio destrozado, "la perdí, para siempre", sus amigos se mantuvieron al margen de todo, sabían lo que aquello significaba para el rubio, se sentían culpables, y lo eran.

Arnold se despidió rápidamente, corrió a su casa, se encerró en su habitación, sacó un libro rosa, lo hojeó lentamente, era el libro de ella, el único que había conseguido, en su corta relación con la rubia.

Helga – suspiró -"fui un idiota"

Bueno espero que les guste, todo esta tomando su curso en la historia, y se pondrá más interesante.

Tarde un poco en actualizar pero estoy sin pc, tratare de no tardar tanto.

Gracias por sus reviews, favoritos y por seguir la historia.

Hasta la próxima.