EL MOMENTO DECISIVO
Stefan
Mystic Falls, 3 de enero de 2016
Hace bastante que no escribía pero han pasado tantas cosas desde la última vez… Incluyendo un tiempo de falsa calma que nos engañó a todos.
La existencia de los vampiros, hombres lobo y brujas, ya no es ningún secreto para los humanos. Después de que lo descubrieran durante el ataque zombi que sufrimos el 19 de abril, convocamos la reunión. Apenas quedaban setenta supervivientes humanos y estaban aterrorizados por la doble amenaza sobrenatural a sus vidas. Algunos de ellos intentaron matarnos durante la reunión pero los detuvimos sin herirles, mostrándoles que nosotros sí podíamos razonar. Necesitábamos una alianza para que esto funcionara, sin secretos.
Pero el miedo a lo desconocido era más fuerte, nos habían visto movernos, matar a más zombis uno solo de nosotros que cinco de ellos juntos. No nos querían a su alrededor.
Hasta que Hope lloró.
A la reunión asistimos todos, menos Rebekah y unos humanos que se quedaron haciendo guardia. Cuando la niña comenzó a llorar Klaus la cogió en brazos y la dio el biberón. Creo que ese fue el momento en el que nos dejaron de ver como una amenaza, para vernos como a unos seres a los que había que tener vigilados, sí, pero que tenían humanidad. Sinceramente, creo que ver a Klaus, el ser más poderoso del mundo, dándole el biberón a su hija de una año, nos afectó a todos.
Klaus se aprovechó del espectáculo que estaba dando y habló con fingida tristeza de la muerta de Hayley, la joven madre que había muerto protegiendo a su hija para después intentar comérsela. Cómo le había dolido en el alma la decisión de matarla. Creo que consiguió que se le llenaran los ojos de lágrimas. Algunos se seguían oponiendo, pero la mayoría del pueblo había hablado.
Nos aceptaban.
En una semana más, terminamos la muralla. Revisamos y sellamos las entradas al pueblo, dejando una puerta de madera y hierro como única forma de entrada y salida. A los vampiros no nos afectaba porque podemos trepar la construcción fácilmente pero para el resto, zombis incluidos, supone una auténtica barrera.
Todo iba bien, era primavera así que recolectamos todo lo que pudimos para el invierno. Construimos sótanos donde almacenábamos la comida, alimentábamos a los animales… Todos ejercimos de granjeros. De vez en cuando hacíamos partidas de búsqueda a otros pueblos para encontrar provisiones como medicinas y comida. A pesar de habernos organizado pronto, íbamos justos de comida si el invierno se alargaba. Por eso establecimos el primer grupo de búsqueda, íbamos Rebekah, Damon, Alaric, la doctora Meredith Fell y yo. Klaus, debido a su condición de híbrido era demasiado peligroso para que saliera a misiones como estas, que se convirtiera era lo último que necesitábamos. El primer pueblo que visitamos fue White Oak, el que vimos arder. Como había sido muy pronto pensamos que aún quedarían bastantes recursos en el pueblo, pero no habíamos sido los únicos en pensarlo. Habían saqueado el pueblo. Encontramos algunas latas de comida enlatada y armas, pero ninguna medicina. Esto se volvió en rutina y salíamos cada semana en busca de suministros. No tuvimos mucha suerte y solo en tres ocasiones encontramos medicamentos. Sin embargo, no fuimos atacados por ninguna horda numerosa de no muertos.
Hasta septiembre. Estábamos durmiendo cuando los guardias dieron la señal de alarma. Había cientos de zombis alrededor de nuestras murallas. Al principio intentamos matarlos uno a uno con flechas y balazos pero nos dimos cuenta que lo único que estábamos haciendo era malgastar munición, eran demasiados.
No puedo evitarme preguntarme qué habría pasado si no hubiéramos construido la muralla.
Se amontonaron tantos que con los días, al subirse unos sobre otros, sin darse cuenta, iban llegando a la altura de la muralla. No tuvimos descanso, prácticamente dormíamos cuatro horas al día, como mucho. Los vampiros las recorríamos matando a aquellos zombis que subían demasiado, les lanzamos rocas, aplastándolos, para evitar que alcanzaran la cima.
Lo teníamos bastante controlado hasta que llegaron ellos, los hombres lobo que se había convertido en zombis. Apartaban a los demás cómo si de papel se trataran, eran una manada de diez. Sus golpes contra la muralla se sentían por todo el pueblo, temíamos que la pudieran destruir. Las rocas que lanzábamos no hacían nada contra ellos, con las balas solo conseguimos matar a dos de ellos, y gastamos mucha munición. Solo quedaba esperar o atacar.
Optamos por lo segundo. Al ser licántropos, estos no muertos eran más rápidos que el resto, y en ese momento era una ventaja para nosotros. Los podríamos alejar del resto. Sería más fácil matar a 8 hombres lobos aislados que a ellos junto con una horda de zombis.
Nos armamos, nos protegimos todas las extremidades y salimos a cazar. Llevamos a Alaric y a Bonnie, eran los únicos humanos y era arriesgado, sí, pero habíamos descubierto que los humanos atraían más a los zombis que los vampiros, y eran los únicos que estaban lo suficientemente preparados para tener una oportunidad de sobrevivir. Klaus y Rebekah se quedaron en Mystic Falls con Hope para no dejar el pueblo desprotegido ni a sus habitantes, a ninguno de ellos les gustó la decisión pero todos éramos conscientes de algo que durante siglos no llegamos a apreciar: el bien común.
La treta funcionó y los zombis licántropos fueron los primeros en abandonar la muralla para buscarnos. Estábamos preparados, Alaric y Bonnie se encontraban subidos a unos árboles, el primero armado con una ballesta y la segunda con un montón de piedras que lanzaría mediante su magia. Los demás estábamos en el suelo.
Cuando llegaron los dos primeros, Damon y yo les disparamos. Las balas en el cerebro no funcionaban igual que con los zombis humanos, una no bastaba, había que destrozarles el cráneo. Lo más efectivo eran las armas de corto alcance, aunque fueran más peligrosas. Apareció una no muerta licántropa que se acercó a gran velocidad. Caroline salió a su paso con una katana y le cortó la cabeza por la mitad en un suave golpe y fluido que nos dejó a todos con la boca abierta.
"¡¿Desde cuándo sabes hacer eso?!" le preguntó sorprendida Elena, asombrada de la nueva habilidad con la espada de su amiga. Todos supimos la respuesta antes de que contestara, la media sonrisa y el sonrojo eran suficientes, "Klaus me ha enseñado, un poco". Esos dos pasaban cada día más tiempo juntos, a veces me pregunto si no estarán tratando recuperar el tiempo perdido.
No tuvimos más tiempo para preocuparnos por las aventuras amorosas de Caroline, esto no era un conflicto como los de antes, ahora necesitabas estar centrado para sobrevivir. El resto de los hombres lobo llegaron a la vez, nos cogieron por sorpresa. Uno se me abalanzó y me mordió en el hombro, de haber tenido su forma licántropa ya estaría muerto. Pero yo llevaba una cota de malla que impidió que los dientes humanos la traspasaran, lo empujé e intercambiamos posiciones, busqué mi cuchillo pero lo había perdido por el golpe. Con una mano mantenía la cabeza del hombre lobo pegada al suelo, haciendo uso de toda mi fuerza. "¡Stefan!" oí gritar a Caroline a mi derecha. La mire justó a tiempo para ver cómo un segundo hombre lobo se abalanzaba sobre mí. Me retiré a velocidad vampírica, haciendo que el no muerto se diera de lleno contra el suelo. Ahora eran dos los que se abalanzaron contra mí pero antes de que pudieran llegar, Caroline le cortó la cabeza a uno con su katana y Damon apareció a mi lado con un pequeño hacha, clavándosela al licántropo en el centro del cráneo. Ambos me miraron enfadados, "te he dicho que mires por donde caminas, hermanito. La próxima vez te vas quedar de niñera de Hope", me volvió a regañar mi hermano. Le mandé a la mierda, sabiendo que tenía razón, tenía que estar más atento.
Un grito desgarrador surcó el bosque, todos miramos en su dirección y vimos a uno de los zombis mordiendo la pierna de Alaric. Había conseguido trepar hasta agarrarle una de sus extremidades. Nos acercamos a velocidad vampírica y le clavamos y lanzamos multitud de objetos al no muerto, que cayó desplomado al instante. Era el último que quedaba. Bajamos a Alaric del árbol a tiempo que Caroline hacía lo mismo con Bonnie. Comprobamos el estado de la pierna de Alaric, se le veía el hueso del tobillo, estaba infectado.
Nos miramos entre nosotros, sin saber qué decir.
Elena sollozó al verle y Damon apartó la vista, para evitar que su amigo viera las lágrimas en sus ojos. Elijah estaba examinando la herida cuando habló: "tal vez podamos hacer algo… Si le cortamos la pierna, podríamos impedir que la infección avance". Damon le miró furioso "¿La pierna? ¿Quieres mutilarle antes de morir?" pero Alaric intervino "hazlo". Elijah no esperó a oír ninguna otra opinión, cogió un cuchillo que llevaba en su cintura y estaba sin usar y lo clavó en la pierna de Alaric. Hizo un corte limpio, separando inmediatamente la extremidad infectada. El grito del cazador se debía de oír a kilómetros de donde estábamos. "Tenemos que volver para curarle, si no morirá desangrado" sentenció Elijah. Damon cogió el cuerpo de su amigo desmayado y corrimos a toda la velocidad que pudimos hasta llegar a Mystic Falls.
No nos costó mucho entrar en el pueblo, con Damon por delante, Caroline y Elena llevaron a Bonnie hasta llegar a la cima de la muralla. Seguimos el rastro de sangre hasta la casa que hacía de hospital.
No le dimos sangre de vampiro, pues desde el comienzo de la epidemia nos lo advirtió, prefería estar muerto a volver a ser un vampiro otra vez. Cuando llegamos, Meredith lo estaba atendiendo con ayuda de Rebekah.
Alaric pasó la noche y, aunque estuvo en el improvisado hospital durante casi un mes, sobrevivió al ataque. Se apoyaba en una muleta y tenía dolores constantes por su miembro fantasma. Sorprendentemente, Rebekah fue de mucha ayuda. "Vi muchos hombres mutilados durante la guerra". Fue ella la que se encargó personalmente de supervisar la recuperación de Alaric. Mucha de sus terapias era cuestionables puesto que no dudaba en recurrir al alcohol para ayudarle a superarse. No era raro verlos en el bar emborrachándose desde primera hora de la mañana, Alaric se lamentaba por todo lo que había perdido y Rebekah por Matt.
Sin embargo, el ataque nos sirvió para estar más atentos y entrenar a la gente del pueblo. Habíamos perdido a Alaric, su experiencia en combate era única, todo debían aprender a defenderse.
Según iba acercándose lo crudo del invierno notamos que los zombis se volvían más lentos, sumidos en una especie de letargo, hasta que algún ser vivo pasaba cerca de ellos. Al ser previsores la falta de comida no se convirtió en ningún problema, sin embargo sí lo fueron las enfermedades, no teníamos medicamentos para todos. Fue un invierno duro, sin las comodidades de la calefacción y el agua caliente al girar un grifo. A todos nos dio la sensación de que era uno de los inviernos más fríos que recordábamos.
Tuvimos que hacer más excursiones para buscar las medicinas. Uno pensaría que al estar los zombis en una especie de letargo era más fácil moverse y conseguir lo que necesitamos, pero era todo lo contrario. Al no moverse, muchas veces no nos dábamos cuenta de que estaban allí y nos sorprendían por sorpresa. La sheriff, Meredith y varios humanos tuvieron que salir en diferentes partidas para encontrar las medicinas.
Ojalá pudiera decir que no murió ninguno.
Pero lo peor que nos podía pasar, ocurrió hace tres días. Los zombis habían atacado el grupo de caza de Liz, Damon estaba con ellos y pudo traer a la madre de Caroline. La habían mordido en el cuello, no podíamos hacer nada por ella. Caroline, Damon, todos nos despedimos de ella. Cuando falleció, su propia hija le clavó un cuchillo en la sien para evitar que resucitara.
Ese mismo día celebramos el funeral, quemando su cuerpo. Caroline se quedó en su casa acompañada únicamente por Klaus.
Nadie sentía ganas de celebrar el año nuevo.
Al día siguiente, Klaus llevó a Hope al hospital. La niña estaba ardiendo, tenía muchísima fiebre. Jamás he visto unos ojos tan preocupados como los del híbrido viendo cómo su hija lloraba en sus brazos. Meredith probó a darla alguna de las escasas medicinas que eran apropiadas para el bebé, pero no funcionó. A las seis horas de llevarla al hospital, la niña empezó a toser sangre mientras a cada hora que pasaba se volvía más y más pálida.
Todos habíamos reconocido los síntomas pero Klaus se negaba a aceptar que su niña estaba infectada.
No se separó de ella en ningún momento, transmitiéndola palabras de consuelo. Por la noche, Hope murió.
Fue una noche devastadora, su pequeño cuerpo descansaba en la cunita cuando despertó de nuevo, Rebekah Alaric, y yo éramos los únicos presentes. Al ver a la niña en ese estado, Rebekah abrazó a Alaric hundiendo la cabeza en su pecho. Él y yo nos miramos, sabíamos lo que había que hacer pero ninguno nos atrevíamos. Cuando di un paso adelante, entró Klaus seguido por Caroline. No nos dirigió ni una mirada, con los ojos clavados en su hija. Sacó un pequeño cuchillo y se acercó a ella, la pequeña intentaba morderle con sus dientes de leche. Klaus sin apartar la mirada cortó la cabeza a su hija. Se dio la vuelta para marcharse pero la pequeña, aun sin cuerpo, seguía intentando morder.
Cuando clavó el cuchillo en su cabeza, ninguno fuimos capaces de verlo.
Después, Klaus salió del pueblo para irse a cazar. Caroline salió a buscarle ayer.
Aún no hemos tenido noticias de ellos.
Continuará...
NdA: me ha dolido en el alma matarla, lo juro. Pobre de mi Klaus.
Francisca si en el capítulo anterior me dijiste que ya estaba todo líado, lo de este te va a parecer una locura xD ¡Gracias por tu comentario! :)
