Hoooola, mi de nuevo x aki, sorry x haber dejado así como así el fic, sinceramente no recordaba d él, pero ps ahora gracias a Alo (ALO THNKS) recordé de nuevo el fic, y ps aki stoy, espero pronto subir el sig cap, y continuar con el q le sigue a ese xD.

En fin disfruten y dejen coments

PD- Favor de ejercer presión para poder adelantar xD

--

EMOSIONES

Forks era un lugar maravillosamente raro, aunque casi siempre llovía cuando el sol tocaba su verde naturaleza cubriéndola de un jade brillante intenso.

Caminé sin temor sobre el bosque interno detrás de nuestro jardín, no se cuanto tiempo fui a paso humano sobre el húmedo pasto hasta que la brisa llamo a mis sentidos y corrí como el viento dentro de el bosque, tenia entendido que no debía pasar los limites de la Push, pero... ¿dónde quedaba? ya no lo recordaba, así que me adentre mucho, contemplé el sonido de las olas rompiendo sobre el acantilado y el olor a mar rompió mis esquemas de protección, camine a paso lento, cautelosa ya por encima de la rivera, quería contemplar el choque de las olas, debía ser tan fantástico y emocionante que no podía dejarlo pasar. Y en eso momento ahí lo vi… han pasado más de 58 años y el seguía con su altura tempestuosa y su piel brillante y rojiza.

- "Billy " - susurraron mis labios al ver aquel muchacho de tan solo 19 años corriendo para tirarse del acantilado

Su cabello ya no era el de antes, esa cortina de seda negra que lo caracterizaba ya no estaba, solo era satén negro sobre su cabeza sin llegar hasta sus orejas, su cuerpo atlético y musculoso contrayéndose mientras daba un aventón a su cuerpo para tirarse.

- "No Billy" - grite llena de espanto, no pude frenarme... era él... o mi mente estaba jugando conmigo.

El muchacho giro para mirarme con un rostro lleno de intriga que luego paso a ser molesto

- "¿Que haces aquí?" - gritó furioso saliendo del limite entre él y las olas.

El se parecía tanto... pero… ¿era él?.

- "Yo solo" - mis nervios me traicionaron y comencé a balbucear cosas sin sentido, sin poder apartar mis ojos de su ira repentina

- "Lárgate de aquí... lárgate monstruo chupasangre... si fueras macho ya estaría sobre ti para matarte" -

Su ira me acobardo por momento, di tres pasos para atrás y si pudiera haber llorado lo hubiera hecho. Levante mi barbilla en defensiva, si él lo quería así, perfecto, seria uno a uno.

- "Venga niño lobo, ¿ya no recuerdas la promesa?" - dije en vos alta, pero después dije en mi fuero interno - "No estúpida, borraste su memoria como va a recordarlo" - hice una pausa – "Billy" - dije con voz quebradiza pero audible.

- "¿Qué quieres de mi padre?" - preguntó con voz seca y en posición defensiva.

- "¿Tu... tu no eres Billy?" - ya confundida a más no poder.

Él se había casado... claro ahora lo recordaba, le había borrado todo conocimiento de mi persona, era lo justo, yo por su libertad, no podía quejarme, yo lo había decidido así.

- "Chupasangre estas alterando mis nervios o te vas o…" - él no pudo terminar de hablar, mi rostro me delato, me miro extrañado mientras yo agachaba mi cabeza y daba media vuelta.

¿Como había sido tan estúpida?, la vida siguió sin mi, él tenia derecho, pero ese joven era tan parecido a él, que por un momento la felicidad me inundo. Sabía que me estaba prohibido pero, con tan solo verlo me hubiera sido suficiente. En su lugar su hijo ocupaba la majestuosidad de su cuerpo hoy en este presente, mientras yo... maldita en mis 18 años eternos no pude verlo madurar como había sido mi sueño una vez.

Camine con la agonía palpante en mi cuerpo, juraría que si mi corazón hubiera estado latiendo estaría totalmente desangrado, los sollozos salían de mí pecho con ahogados suspiros, como añoraba poder llorar y descargar mi sufrimiento en ese momento.

Cuando llegue a mi nuevo hogar el abraso de mi hermano me reconforto, deposite mi sufrimiento en su hombro mientras Alice acariciaba mis frías manos temblorosas, ellos no tenían idea de lo que había hecho, supongo que vieron mi rostro y actuaron por… la verdad no estaba segura de nada, sólo de que había roto el tratado, pisé la Push… pero parecía que Jacob aun no ha dicho ninguna palabra, pues de haber sido lo contrario los licántropos ya estarían rodeando la casa.

El crepúsculo marcaba el final del día y el comienzo de una nueva noche, noche donde nuestros cuerpos tenían libre albedrío, pero mi mente se quedo estancada.

Mi cuerpo no podía dejar de temblar solo con pensar que podían volver a exiliarme o peor aun... la muerte... sería demasiado, me aferré al cuero del sofá negro de la habitación de Edward y me oville sin querer abrir los ojos, no quería ver llegar nada más, solo la oscuridad detrás de mis parpados.

El tiempo paso, no estaba conciente de él hasta que escuche abrirse la puerta y una figura imponente como un olvidado dios pagano de la belleza camino frágilmente y se sentó a mi lado sin decir palabra alguna.

- "¿A que el temes?"- escuche su vos aterciopelada, tan dulce pero con un toque de rigidez.

Me sobresalte y ahí estaba él, Edward Cullen sentado con sus piernas cruzadas frente a mí y mirándome con sus ojos de color topacio liquido.

- "Yo… no me encuentro bien"- dije susurrando.

Él en marcó una de sus cejas y hablo - "No creo que estés enferma ¿no?" - masculló sarcásticamente mientras tocaba con su mano derecha mi frente - "No, estás más fresca que una lechuga" - dijo mientras se reía entre dientes

- "No, no estoy de humor señor sarcasmo" -

Él se inclino mas ante mi, podía sentir su extraño y perfecto aroma sobre mi rostro.

-" Entonces, ¿no me dirás lo que tienes señorita terremoto?" -

Le mire disgustada y con mis manos lo empuje hacia atrás lo que no pude ver fue su rápida respuesta. Sujeto mis oídos y me fui con el al suelo, yacía sobre su cuerpo de mármol y a centímetros de su boca.

Él me regalo una sonrisa picara mientras acomodaba mis cabellos detrás de mis oidos

- "No te confíes de mi, soy muy rápido cariño" -

Dijo con voz cautelosa, tomo de mi cintura y me giro a su lado y quedamos los dos tendidos en el suelo mirando el gran techo.

Mi mente giraba a mas no poder, ¿qué había sido todo eso? Podia escucharlo claramente reír entre dientes mientras colocaba sus brazos encima de su nuca y suspiraba tranquilamente

- "Fue interesante" – murmuro.

Giró su rostro y me miro de forma significativa.

- "Para ser un terremoto…" - susurro – "Eres muy lenta" - dijo y beso mi frente mientras se levantaba del suelo y salía de la habitación sin antes decirme que saldríamos de caza.

Me embarré yo sola... pero ¡¿como podía ser posible?! Bajé con furia las escaleras y Emmeet me jalo para no estampar a edward sobre la columna que había casi cerca de la puerta principal

- "Tranquila Bella" - me dijo Emmet sobre sus barazo para no terminar matando a Edward - "Te ha hecho enfadar, ¿a que si?" - dijo entre dientes divertido.

Mientras tanto Jasper se situaba mas a mi lado.

- "Esta ves Jasper no... no utilices tus embrujos conmigo quiero darle su merecido" – masculle.

Alice rió y arrincono a edward sobre la comuna.

- "Venga Bella es tu oportunidad" - grito Alice.

Emmett lanzo una carcajada y me soltó presa de sus brazos, entonces corrí como viento a su encuentro. Edward ágilmente se soltó de Alice y corrió saliendo por la puerta principal conmigo a sus espaldas.

La noche era fría, pero no importaba, era una de esas raras noches frías donde la luna brillaba en todo su esplendor.

Su risa era música mientras corría ágilmente como puma sobre el bosque. Seguí su carrera hasta escuchar un suave murmullo de agua correr y frene mis pasos, él desapareció de mi vista, y no me importo camine agudizando mi oído para encontrar el arrollo o rió que cruzara por ahí.

La noche traía el resplandor de la luna reflejada en ese arrollo, camine a paso lento y me senté con las rodillas ya tocando mi mentón y me deje llevar por esa música natural.

- "Es tranquilizante verdad" – susurro a mi oído, no hizo falta girar o abrir mis ojos para saber quien era.

- "Si... lo es… pero si perturbas esta tranquilidad te mato" - masculle en vos baja.

Rió divertido y se sentó a mi lado. No pude evitar mirar de reojo, ahí estaba él mirando el mismo arrollo que yo pero, con una mirada diferente... ¿Añoranza?, ¿tristeza?, ¿qué era lo que reflejaban sus ojos?

- "El cause de este arrollo es similar a nosotros... pero tan diferente a la vez" - dijo con vos pagada como si estuviera hablando par el mismo.

- "¿Porque?" - le pregunte. Quise mantener una conversación seria aunque sea por un momento.

- "Es eterna como nosotros... en eso somos similares, el agua siempre se mantiene igual…. pero a la vez es diferente, en ella se genera vida, algo que nosotros jamás podremos" -

Ahí entendí... él sufría en esta vida… ¿pero por qué?