Siento mucho no haber podido darles un update de Volverte a Ver, peeeeero el writer's block pudo conmigo y no podía encontrarle un sentido a ésta historia. Además, estar en quinto año de Derecho no es fácil y el poco tiempo que queda lo dedico a dormir.
Disclaimer: Glee no me pertenece. Si lo hiciera, existiera Smytheberry y todos sabemos que no existe. *lágrimas en vertical*
¡Disfruten!
Una semana después.
Se movían suavemente al compás de la música, ella con su vestido rojo, que se arrastraba por el suelo con cada movimiento que daba, con una sonrisa que ni se comparaba con la que recordaba en sus sueños más locos, su cabello rubio recogido, y los ojos color avellana que brillaban con la dulzura del amor puro.
Así, como siempre la había recordado.
Sólo que a quien le sonreía tan hermosa, y a quien miraba con adoración no era él. Era su pareja de baile, quien resultaba ser su novio/casi prometido/casi esposo, que había llegado de Madrid horas antes como una sorpresa para ella; y él se preguntaba cómo de besarse cálidamente, con el candor de los últimos años de la adolescencia pero con la gracia de sentirse adultos, se habían convertido prácticamente en extraños, y en donde ahora él se encontraba en la barra tomando whisky tras whisky con un cigarrillo entre los dedos, mientras ella se veía como una princesa de cuentos de hadas bailando con su Príncipe Azul.
Que no era él.
Seis años y dos días atrás.
Su memoria volvía a hace 6 años, en esa misma época, semanas antes de que ella dejara la ciudad para no volver hasta ahora. Recordaba que la fiesta de graduación de varios de sus compañeros que habían empezado la carrera antes, incluyéndola a ella, que había terminado Derecho con honores, y con varias ofertas de trabajo; y él que aún estudiaba Administración de Empresas y que le faltaba un año para su propia graduación. En esos días llegó Ane, su prima desde Atlanta a pasar unos días con la familia, y le dijo que sospechaba de la fidelidad de Quinn, y plantando la semilla de un desastre.
"Te digo, Noah, esa Quinn" –dijo Ane con desprecio-, "no te es fiel. Es una zorra, se le nota por encima". Y así, poco a poco la duda fue permeando en él hasta que un día vio a Quinn conversando con Finn, sonriente y coqueta, como le hablaba a él. Dolido, enojado y en busca de venganza, ideó un plan con Ane para la noche de la fiesta.
Esa noche, recogió a Quinn en su casa, saludó a sus padres, y al verla salir de su habitación con su vestido de coctel negro strapless y tacones del mismo color, su cabello rubio suelto y liso bajando por sus hombros hasta su cintura, y su sonrisa preciosa hacia él, casi se arrepiente de aquello que iba a hacer esa noche.
Cuando llegaron a la fiesta, se encontraron con Rachel –quien se recibía como Licenciada en Bellas Artes-, Brody –quien se graduaba de Ingeniero Civil-, Kurt –que se titulaba de Diseñador de Modas-; Finn, Santana y Blaine, quienes aún eran sus compañeros de facultad y se recibirían junto con él en un año. Los saludaron a todos, y ella se quedó hablando con Rachel y Kurt por un rato. Entonces, decidió buscar a Ane y poner en marcha el plan para hacer a Quinn arrepentirse por haberlo engañado de esa manera. Encontró a Ane charlando con Matt, e inmediatamente la envió en busca de Quinn, antes de enviar aquel mensaje de texto que haría inolvidable aquella noche.
Ane, cuando llegó donde se encontraba Quinn hablando con Rachel, la saludó con falso cariño, y la llevó al centro del salón mientras conversaban; en ese momento apareció él mientras todos los teléfonos sonaron al mismo tiempo, incluyendo el suyo. Ella lo revisó y su cara palideció, sabiendo que era víctima de una injusta mentira por parte de alguien malintencionado; él al ver su rostro triste, sonrió feliz y lanzó la última orden de aquella noche de desastre, e inmediatamente, litros de pintura roja cayeron sobre Quinn, haciendo que todos menos Rachel, Kurt, Brody, Santana, Finn y Blaine rieran ante la humillación que estaba sufriendo ella.
Su rostro se descompuso, y entre lágrimas empujó a Ane y se dirigió a él. Cuando llegó a estar a 50 centímetros de su cuerpo, lanzó la promesa que se había cumplido hasta hace poco tiempo:
"Esta es la última vez que sabes de mí, Noah Puckerman. Nunca jamás me verás de nuevo".
Se fue goteando pintura roja de su cabello y su vestido, con la cabeza gacha y sollozando, humillada por quien amaba, acompañada de Rachel, Kurt y Brody.
Puck y Ane reían sin parar, cuando frente a él apareció Finn y le dio un golpe en la cara, luego otro y otro más; cuando él respondió sus golpes, los separaron y gritó:
"Eso te pasa por meterte con la novia de tu amigo, imbécil".
Finn lo miró con odio, y le dijo algo que le hizo comprender lo que había hecho: "Ella no te estaba engañando, nunca lo haría, te amaba tanto que te iba a pedir que te mudaras con ella". Él miró a Ane, quien tenía una pequeña sonrisa y cara de no haber matado a una mosca, y entonces se dio cuenta que había cometido un gravísimo error, pero al salir al parking, ya se había ido.
La había perdido para siempre.
Tomó un taxi hasta su casa, pero en la entrada se encontró con Brody y Rachel, quienes le dijeron que había perdido toda posibilidad de verla de nuevo, y que era mejor que se marchara. Él les hizo caso con la sensación de haberlo perdido todo.
A Ane no volvió a hablarle después de aquella noche, al cabo de un par de días y después de haberse enterado de lo sucedido en la fiesta, su madre la envió de vuelta a Atlanta, y le recomendó a su hermana que era mejor que la enviara a un psicólogo.
Unos cuantos días después, se enteró que un club de fútbol de Madrid la había llamado a hacer parte de su Dirección Jurídica, cosa que después de haberle roto el corazón en mil pedazos era lo mejor.
Volvió a la realidad cuando la canción que tocaba la orquesta terminó y todos aplaudían sonrientes ante la interpretación de aquella canción que parecía de los '40, sublime y suave. Su mirada se cruzó con la de ella, que de repente se endureció, a lo que su acompañante lo miró enfurecido. Él vio que iba a acercarse, pero ella le agarró de la mano y le susurró algo al oído que le hizo calmarse un poco y al darle un beso, caminaron juntos hacia donde se encontraban Rachel y Brody hablando felices.
No es que el no haya intentado recuperarla, él había intentado hablar con ella, lo intentó muchas veces; pero al tratar de hacerlo, no lo dejaban entrar a su casa, o Rachel y Brody ni lo dejaban verla.
Incluso, el día que dejó la ciudad para irse a Madrid fue a buscarla al aeropuerto, pero Brody lo interceptó antes que pudiera llegar hasta ella, y lo hizo comprender que la había perdido para siempre.
Ella subió al auto de Brody goteando pintura roja aún, con la moral destruida, y con el corazón roto, las lágrimas corrían por sus mejillas en silencio y miraba el suelo desesperanzada. ¿Cómo podía haberle hecho una cosa tan horrible? Noah era su novio –ahora su ex-, pero ¿por qué había pasado? ¿Quién le había inventado eso?, se preguntaba.
Brody aparcó el auto afuera de su edificio, y todos bajaron, con Kurt entrando al edificio con ella, pero Rachel y su novio se quedaron afuera por si acaso a Noah se le ocurría llegar. Al llegar a casa, sus padres ya estaban dormidos, por lo que nadie le haría preguntas incómodas, ni nadie le tendría lástima por haber sido lastimada de esa manera.
Al cabo de una hora, ya había podido sacar los restos de pintura de su cabello y su piel, pero las lágrimas seguían bajando rápidamente por sus mejillas, y por mucho que hiciera para secarlas, todos los esfuerzos eran infructuosos. Cuando salió del baño, le entregó a Kurt su vestido y sus tacones, éste los metió en una bolsa y le preguntó preocupado:
"¿Qué quieres hacer con esto?".
Quinn estaba a punto de agarrar una papelera de acero, líquido de encendedor y una caja de fósforos cuando escuchó un escándalo desde el primer piso.
"¡DEJENME VERLA! NECESITO HABLARLE, DEJENME", ella reconoció la voz inmediatamente, era Noah, y quería verla. Se asomó a la ventana, y vio que Brody se llevaba a Noah a la calle, donde se encontraba su auto, y le dijo que ella no deseaba verlo nunca jamás; cuando él escuchó eso, subió al taxi y se fue, dejándola con ganas de morirse, lo cual ya era común en las últimas horas.
Volvió a agarrar la papelera con lo que le había puesto por dentro, le dijo a Kurt que la acompañara; y bajando el ascensor, se encontró con Rachel y Brody, les pidió que la acompañaran y cuando estuvieron fuera del parqueadero, Quinn puso la caneca en el suelo, empapó el vestido y los tacones con líquido de encendedor, y encendiendo un fósforo, empezó a quemar la ropa que había utilizado aquella noche de pesadilla. Para ese entonces ya había dejado de llorar, pero ya no era la misma Quinn Fabray de hacía apenas 6 horas, su alma se había endurecido por la traición de Noah Puckerman. Ahora más que nunca quería irse y dejarlo todo atrás, empezar desde cero.
Cinco años, Once meses y Quince días atrás.
Unos cuantos días después, estaba en su casa, viendo televisión, cuando sonó el teléfono. Su madre contestó, y al cabo de unos minutos la llamó, la llamada era para ella.
"¿Diga?"
"¿Quinn Fabray? Me llamo Manuel García Santos, Director Jurídico del Real Madrid Club de Fútbol, tu universidad nos envió tu hoja de vida hace unos pocos días, y nos gustaría que entraras en nuestra convocatoria para contratar a un abogado. ¿Qué te parece nuestra propuesta?"
Quinn estaba más que sorprendida, agradecida. Nunca pensó que su sueño de ser una gran profesional fuera de su ciudad, y olvidarse de Noah Puckerman fuera a cumplirse tan pronto.
"Sí, claro, estaría encantada de entrar al proceso de selección. ¿Puede decirme el día y la hora?"
"Excelente, es mañana en horas de la tarde. La esperamos, señorita Fabray"
"Muchísimas gracias, señor García. Hasta luego"
Quinn colgó el teléfono y empezó a saltar de la felicidad, dando gritos de alegría hasta que su madre salió de la cocina preguntando cuál era el escándalo que tenía.
"Mamá, me llamaron del Madrid, ¡tengo una entrevista mañana con ellos!", gritó feliz.
Su madre la abrazó fuertemente, y le dio un beso en la cabeza. Ella sonrió tristemente, y agachó la cabeza.
Pero Quinn también recordaba aquella noche hace ya 6 años, mientras bailaba junto con Josema y sentía la mirada de Noah en su espalda, rogando que dejara de mirarla y la dejara en paz por una vez en su vida. Sus ojos se llenaron de lágrimas, se aferró fuertemente a su novio con la esperanza de tranquilizarse, llenando su mente de los recuerdos que traía consigo su trágica historia de amor con Noah Puckerman.
Volvió a la realidad cuando la canción estaba terminando, y Josema le dio un dulce beso en la mejilla. De verdad lo amaba mucho, su novio la salvó cuando todo parecía ir peor, y su corazón parecía estar mejor ahora; pero Noah lo había revuelto todo, sacó aquellos sentimientos enterrados en un ataúd de plomo y ahora se sentía vulnerable y sin defensas.
De nuevo.
¿Qué les parece éste capítulo? Haganmelo saber en éste recuadrito de aquí abajo.
Nos vemos el próximo capítulo.
Ms. Independent Ninja
