Era un día soleado en la famosa aldea de konoha, el sol resplandecía fuertemente sobre cada uno de los habitantes, el viento soplaba cálidamente sobre el lugar, era pintado un ambiente muy agradable, no quedaba registro de la fuerte tormenta de la noche anterior, los gritos de emoción sobresalían sobre toda una multitud, definitivamente algo singular estaba pasando; eran los exámenes de Chuunin realizados dos veces al año en el país del fuego, pero ese día se estaba dando las últimas eliminatorias, lo que significaba mucho trabajo para los joven chuunin y jōnin.
Mientras en el estadio había un gran alboroto, Ino se encontraba en las sala de enfermería atendiendo a los estudiantes, como aprendiz de ninjutsu médico tenía que hacer horas practicas, el día anterior le había tocado a su compañera Sakura, ahora le tocaba a ella atender a cada ninja herido.
A pesar del duro trabajo, Ino estaba muy concentrada en lo que hacía, mejor dicho demasiado para ella, simplemente se limitaba a curar sin decir ninguna palabra más que el tratamiento que debía seguir el paciente, estaba muy seria, algo muy raro en ella, ya que con su personalidad espontanea y extrovertida siempre les hablaba y les daba ánimos al paciente, les ayudaba Psicológicamente a sentirse mejor pero ahora era completamente diferente.
Tras unas cuantas horas sin parar de trabajar Ino decidió tomarse un descanso, fue al pasillo se apoyo un rato sobre la pared y empezó a meditar lo mismo acerca de la noche anterior.
No pasaron muchos minutos del descanso de Ino cuando pasaba por ahí una hermosa mujer, alta, de cuerpo muy bien formado, ropa muy sexy, la corta falda resaltaban sus caderas, la blusa de red destacaban las curvilíneas formas de su busto las cuales eran disimuladas un poco por su larga chaqueta, ella al ver a Ino no pudo resistir acercarse para darle sus saludos.
– ¿Cómo te va Ino? –preguntaba mientras le sonreía.
– Ah… muy bien, algo cansada. –decía mientras fingía una sonrisa.
– ¿Te pasa algo? ¿Actúas algo extraña? –Preguntaba mientras la veía detenidamente, realmente le parecía algo extraño que una chica tan extrovertida le contestara de esa manera.
– Ah… no me pasa nada ¿extraña yo? para nada –respondía mientras volvía a fingir una sonrisa.
– Está bien si tu lo di…–se interrumpió al notar un detalle en Ino que le llamó mucho la atención.
– ¿Pasa algo? ¿Por qué me mira de esa forma Anko sensei? –preguntó Ino algo confundida.
– Tienes una singular marca en el cuello, parece que te has divertido con Kiba últimamente. –respondió Anko con una sonrisa algo pícara.
En esos instantes Ino no pudo evitar el sonrojo de sus mejías, era la primera vez que tenía ese tipo de "marca", el problema es que el autor de ella era Sasuke y no Kiba, y el pensar que este último se diera cuenta de esto le aterraba u poco.
– ¿Se nota mucho? traté de disimularlo con un poco de maquillaje. –dijo Ino mientras se tocaba una zona del cuello.
– Típico, deberías probar con un Henge o un Genjutsu, aunque gastarías una cantidad considerable de chakra si lo haces permanente, yo eso hacía cuando tenía tu edad. –decía, mientras sonreía por la gracia que le producía al venirse a la mente ciertos recuerdos.
– Me saldría más fácil usar mi técnica de confusión mental, para hacerlos creer lo que yo quiera, decía mientras se dibujaba una sonrisa en sus labios.
– Eres lista, buena táctica, veo que aprendes rápido; que envidia te tengo, pareces diviertirte mucho, hace tiempo que no hago lo mismo con un hombre. – decía anko con un poco de nostalgia.
– Anko-sensei no es necesario que me cuente ese tipo de cosas. –decía Ino un poco avergonzada.
– No te avergüences es plática de chicas ¿acaso no hablas este tipo de cosas con Sakura? sino lo haces deberías, definitivamente ésta noche me iré a "divertir" con alguien –dijo mientras una sonrisa algo pícara se dibujaba en su rostro.
– Anko sensei hay estudiantes cerca, la podrían escuchar –dijo rápidamente Ino.
– Eso es lo de menos, y recuerda algo, solo tienes que disfrutarlo y siempre trata de estar un paso más adelante que los hombres –decía mientras le guiñaba un ojo, y siguió agregando –adiós, te veo otro día. –decía mientras se alejaba de la rubia.
– Adiós…–se despedía Ino, tratando de sostener la risa causada por el tipo de plática con su sensei, era la primera vez que se reía desde lo ocurrido la noche anterior, al parecer esa conversación la había hecho olvidar su confusión.
La noche caía sobre la aldea de konoha, la gente regresaba cansada a sus moradas, otros festejaban producto de los resultados de los exámenes, cada quien tenía un plan distinto para esa noche, en el caso de Anko estaba segura de lo que quería, una "compañía" casual que supiera satisfacer sus necesidades; El problema radicaba en encontrar a la persona más indicada.
Tras unos minutos de caminar mucho bajo la hermosa luz de la luna, Anko encontró a alguien que llamó mucho su atención, definitivamente anteriormente había pensado en él, pero por razones profesionales no había intentado nada, pero esa noche eso era lo que menos importaba, lo único que le interesaba era "divertirse" un poco así como ella misma lo llamaba.
Definitivamente era Él el elegido, y por ningún motivo lo dejaría escapar, el solo verlo aumentaba la temperatura de la chica, el pensar que lo haría suyo en su cama la excitaba. él era tan atractivo, tenía ese algo que a muchas mujeres les fascinaba, era alto, fuerte, poseía una voz muy singular y seductora, sin nombrar que era un caballero con las damas.
Tras unos minutos de observarlo ella se le acercó muy seductora, y le dijo lo siguiente:
– Buenas noches sempai… –decía con un tono muy coqueto y seductor, interrumpiendo a éste la actividad que realizaba.
– Buenas noches Anko-san… –decía de manera muy cortés el jōnin.
– Te invito a tomar sake en mi casa… –le decía con una mirada lujuriosa, mientras tocaba el pecho del jōnin y con la otra acariciaba su rostro, la seriedad del hombre la excitaba mucho, el rosarlo con sus manos le gustaba mucho, esto le producía desearlo mucho más.
El jōnin rápidamente entendió el mensaje , estaba acostumbrado a ese tipo de insinuaciones pero él sabía cómo tratar esas situaciones, pero esa noche era diferente, era una mujer que conocía muy bien y que aparte de eso le atraía mucho, era tan sensual como ella lo tocaba pero antes que los deseos estaban su deber ninja.
– Me halaga tu invitación, pero tengo cosas importantes que hacer, otra vez será. –decía el jōnin, un poco nervioso.
En ese momento Anko se acerco aún más logrando así que la calidez y suavidad de sus pechos rozaran el cuerpo del hombre, ella prosiguió a decir lo siguiente:
– Serás capaz de rechazar la noble invitación de una dama, pensé que serias más caballero¬ – le decía mientras se acercaba a su rostro.
Al ver su mirada tan cerca, al sentir sus suaves pechos contra su cuerpo, el hombre no pudo resistir más, para él también había pasado mucho tiempo desde la última vez que hizo "eso" que muchos disfrutan con fervor.
– Está bien, creo que no podre resistir más a tus encantos. –le respondió al mismo tiempo que le daba un apasionado beso.
Mientras la noche apasionada de una joven mujer comenzaba; en otra parte de la famosa aldea, una hermosa rubia se disponía a realizar un ritual muy relajante para dormir. La habitación del baño estaba a oscuras, solamente unas cuantas velas permitían un poco el paso de la luz, el agua tibia llena de múltiples pétalos emitían un bello aroma casi irresistible; era el secreto de suavidad de su cuerpo y de su hipnotizante aroma, prácticamente era un hermoso escenario el cual se resaltaba más con la presencia de Ino.
Muy pronto Ino dejó caer el largo cabello que siempre tenía sostenido por una coleta, luego agarró un pequeño espejo dorado que poseía y apreció fijamente su rostro, se veía muy hermosa, estaba consciente de ello, el saberlo la hacía sentir mucho mejor, era una chica vanidosa en verdad cuando era pequeña lo era aun más, pero ahora sabía controlarlo, ese ritual le ayudaba a despejar su mente cada vez que lo hacia descubría parte de sus más profundas emociones.
Entró a la amplia tina, era tan grande que podría estar hasta cuatro personas a la vez, en uno de su cumpleaños le pidió por capricho a su padre que la hiciera más grande, y éste no tuvo más remedio que complacerla.
Estando en la tina sumergida sintió un escalofrío en su cuerpo, podía sentir de nuevo un chakra muy singular, que aunque quisiera no podía evitar el miedo que éste producía sobre ella; decidió salirse de la tina, pero antes que lo hiciera de repente escuchó una fría voz que le habló.
–Ino…–decía mientras observaba detalladamente a la chica.
Se Veía muy hermosa, la luz tenue del ambiente resaltaba la belleza de cada centímetro de su cuerpo, la forma de sus pechos y caderas formaban una armonía sin igual, el tamaño de éstos eran perfectos, definitivamente formaban una composición muy exquisita.
El Uchiha no paraba de observarla, veía como las gotas de agua bajaban lentamente por sus cabellos pasando por su suaves pechos, rosando a la vez lo plano de su abdomen, el solo mirarla lo excitaba, el mezclar ese deleite visual con su deliciosa esencia, ese aroma que tanto lo enloquecía desde la última vez era irresistible.
Pronto no pudo evitar el desear entrar, rápidamente se quito la ropa que poseía, dejando ver su perfecto y masculino cuerpo, la tenue luz también resaltaban sus bien formados pectorales, al igual que sus bien definido abdomen, la musculatura de sus brazos y piernas reflejaban muy bien su fuerza, su miembro erecto era clara muestra de su gran virilidad, era tan atractivo su rostro a pesar de ser frio y no mostrar emoción, tenía ese algo que a Ino le parecía muy deseable.
Entro a la tina y sin dejar de observar a Ino se le acercó lentamente, mientras tanto Ino trataba de controlar los nervios, él la atemorizaba a la vez que la excitaba, tenía muchas sensaciones inexplicables al estar cerca de él.
Muy pronto sus miradas se cruzaron, él siempre frío y ella siempre con un poco de temor, después de mirarla un rato, besó y lamió entre medio de sus pechos a la vez que la tomaba con sus fuertes brazo, él podía sentir la humedad y calidez de su cuerpo incrementando cada vez más su deseo, Ino al sentir eso no pudo evitar dejar ir un gemido de sorpresivo placer.
– ¡AH!... –gimió con fuerza.
Lentamente subía su lengua de entre sus pechos hacia arriba, llegando hasta su cuello, empezando a besarla con sus labios al mismo tiempo que jugaba un poco con su lengua en su oreja.
Ino no podía evitar la excitación, se aferraba a la espalda del Uchiha acercándose con fuerza a su cuerpo, podía sentir el cálido miembro del chico rozar cerca de su entrepierna, deseaba mucho sentirlo de nuevo dentro de ella.
Sasuke la agarró de la cintura con fuerza y sumergió a la chica junto con él en la tina mientras estaban bajo el agua lentamente acariciaba la entrepierna de Ino, ella se excitaba aun más, cada segundo que la tocaba era un eternidad para ella, realmente quería ser penetrada.
No tardo mucho en acariciarla, cuando abrió sus piernas e introdujo fuertemente su miembro, la chica no pudo evitar dejar salir el poco aire que tenía, las burbujas de aire no pudieron evitar rosar el masculino rostro de Sasuke. al sentir ésto la agarró y la sacó del agua.
Él estaba sentado bajo el agua, ella sentada sobre él, Sasuke tenía su miembro todavía dentro de ella, Ino trataba de tomar un poco de aire mientras su rostro estaba muy cerca frente a él.
Él empezaba a moverse cada vez más fuerte dentro de ella, al mismo tiempo ella con cada movimiento no podía evitar incrustar sus uñas en la espalda de Sasuke, el leve el dolor que sentía en su espalda lo excitaba aún más aumentando a si la intensidad de sus movimientos. Ino no paraba de gemir.
– Más…más… Sasuke… –pedía con ansia Ino mientras lo agarraba del cabello.
Al escuchar las suplicas de la chica la volvió a sumergir y empezó a jugar de nuevo con los pechos de la chica, los acariciaba con su lengua y los besaba lentamente, lo hacía más fuerte con sus labios, ella trataba de gemir pero era reprimida por el agua que la cubría, deseaba soltar el aire y gritar de placer.
No pasaron muchos segundos cuando la chica no pudo aguantar más, gritó bajo el agua y dejó salir el poco aire que le quedaba, en ese instante el Uchiha la volvió a sacar poniéndola contra la pared de la tina.
Él empezó a moverse con más fuerza, entrando y saliendo de ella, con cada movimiento que sentía ella gemía del placer, estaba tan agitada que apenas podía respirar, pero aun así no podía dejar de disfrutar la acción de ser penetrada por el Uchiha.
Después de los sucesivos movimientos de Sasuke, Ino no pudo evitar sentir los fuertes orgasmos que la invadían, definitivamente Sasuke era un experto en complacer a las mujeres, al mismo tiempo Sasuke no pudo evitar sentir el placer del fuerte orgasmo y eyaculación, obligándolo a salir de la chica.
En ese instante Sasuke decidió retirarse de la tina vistiéndose rápidamente, en cambio Ino quedó tan fatigada que se quedó siempre dentro de la tina.
No tardó mucho en vestirse cuando Sasuke liberó su espada Chokuto, descargando en ella una gran cantidad de energía eléctrica. Ino al ver esto quedó muy sorprendida, el miedo invadió de nuevo su cuerpo.
– ¿Sa…Sasuke, qué haces? –preguntó muy asustada la chica.
– ¿Qué acaso no lo notas? es obvio lo que pienso hacer, debo de felicitarte, me has hecho disfrutar infinitamente, nunca había sentido tanto placer en mi vida: pero realmente no me deja parecer divertido verte morir en ese bello escenario, sumergida junto esos pétalos, creo que sería un lindo funeral para ti. –dijo Sasuke fríamente.
– Pero Sasu… –fue interrumpida por la acción del Uchiha.
Antes de dejarla terminar de hablar Sasuke sumergió su espada eléctrica dentro de la tina estando la chica dentro de ella, después de un leve silencio fue notable el grito agudo de Ino.
La intensa luz que producía se veía reflejado en los fríos ojos de Sasuke, una leve sonrisa se dibujaba en sus labios, el ver como la electricidad invadía el bello cuerpo de Ino mientras ésta se retorcía del dolor le excitaba, era tan sádico, disfrutaba mucho del sufrimiento de los demás y mucho más si éste se realizaba un escenario verdaderamente interesante como en el que se encontraba en ese momento.
Después de unos cuantos minutos, retiró su espada y no pudo resistir ver como el cuerpo inerte de la chica flotaba lentamente sobre el agua, a pesar de ya no poseer vida ella no dejaba de verse hermosa, era digno de admirar su belleza; Sasuke no pudo evitar acariciar por última vez su rostro antes de retirarse.
