Disclaimer: Los personajes de esta Obra pertenecen enteramente a J.K Rowling, yo solo me limito a tomarlos prestados para escribir esta pequeña historia :)!

-Este fic participa en el reto anual "Long Story 4.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black-


La sentencia de Umbridge

El despacho del director de Hogwarts siempre había sido un misterio para la mayoría de alumnos que no lo habían pisado. Unos decían que el director guardaba allí secretos inconfesables, otros aseguraban que si te quedabas mucho tiempo allí dentro te volvías loco, y los más fantasiosos, aseguraban que el despacho tenía un sistema para que olvidases su apariencia en cuanto salieses de la estancia, pero ninguna de esas cosas era realmente cierta.

Lo cierto, es que se trataba de una estancia circular muy agradable, con muy buenas vistas. En las paredes colgaban los retratos de antiguos directores, los cuales casi siempre se encontraban dormidos. En pequeñas mesas, rezumbaban objetos de plata de aspecto complejo que nadie, exceptuando al director, conocía su funcionamiento. En una percha detrás de la puerta, se encontraba Fawks el fenix, la mascota de Dumbledore, y finalmente, descansando en un instante, se podía ver al conocido sombrero seleccionador.

Pero a Dolores Umbridge no le importaba ninguno de esos detalles, es más, si por ella fuese, habría quemado de buena gana todas las pertenencias de ese detestable director, ¿Podría alguien entender cuánto ansiaba realmente su puesto? No, seguramente nadie podría comprenderlo como ella lo comprendía. Detestaba a Albus Dumbledore con cada fibra de su ser, y haría lo imposible por conseguir expulsarlo del colegio gracias a la ayuda de su querido Ministro de Magia.

A estas alturas del curso, Umbridge pensaba que había quedado bastante claro que ella no estaba de broma, que había tomado el poder y que no permitiría ningún tipo de sublevación, ¿Cómo podía ser entonces que nadie le comentase algo tan trivial como unas clases particulares? Su cabeza la intentaba convencer de que se trataba precisamente de eso, algo tan insignificante no debía preocuparle a la Suma Inquisidora de Hogwarts, pero lo cierto, era que le preocupaba cualquier cosa en la que no pudiese ejercer poder.

Ese era precisamente el motivo por el que se dirigía a altas horas de la noche al despacho del director, aquel despacho que pronto sería suyo. Subió la escalera de caracol con evidente fastidio y pronunció la contraseña tan rápido que incluso a la gárgola de la entrada le costó entenderle.

—Profesora Umbridge —La voz tranquila de Dumbledore resonó en la sala circular. —¿A qué debo el honor de su visita a estas horas?

Él sabía que iría, por supuesto, Albus Dumbledore siempre lo sabía todo, siempre parecía estar un paso por delante de los demás y eso era precisamente lo que menos soportaba Umbridge de él.

—Profesor Dumbledore —Pronunció despacio con su característica voz chillona, mientras se acercaba hacia la mesa principal para quedarse justo enfrente de él—. Me estaba preguntando si se le había olvidado comentarme algo.

—Oh, la verdad es que no —Le aseguró—. Tengo muchas cosas de las que ocuparme por supuesto, pero no veo ningún motivo para tener que comentárselas a usted, Dolores.

Al instante sintió como el director la escrutaba por encima de sus ridículas gafas con forma de media luna, y un escalofrío amenazó con recorrer su cuerpo, pero se contuvo. Ella no tenía por que temer a aquel anciano aunque la mayoría de magos le tuviesen un insólito respeto.

—Me temo Dumbledore que se le olvida con quién está hablando —Intentó recordarle sin perder la calma—. Soy la Suma Inquisidora del colegio.

—Le puedo asegurar que no se me ha olvidado —Le respondió sin dar muestras de impaciencia—. Y ahora, estaría encantado de saber a que se debe su visita, Dolores.

Umbridge apretó los labios con fuerza, intentando no delatar el odio que corría por sus venas. A veces se preguntaba por que las demás personas no veían lo que ella veía cuando miraba al director, ¿Porque decenas de magos admiraban a alguien que parecía estar rematadamente loco?

—Me gustaría hablar sobre el sistema de clases particulares de este colegio, por supuesto —Comentó finalmente, mientras arrastraba una silla para poder sentarse en ella—. Me gustaría saber porque no he sido informada de ello, y porque se deja tal responsabilidad a otros alumnos.

—Las clases particulares son impuestas por profesores, y tan solo los prefectos pueden tener tal responsabilidad, como dice usted —Explicó—. No veo en que debía informarle, todo funciona correctamente.

—Debería tener una lista de los alumnos que reciben esa ayuda y de los prefectos que imparten esas clases —Continuó ella, ignorando la réplica del director—. Yo decidiré quien se encargará de las clases según el nivel del alumno en cuestión.

—Lamento informarle Dolores de que esa decisión corresponde al jefe de cada casa, no a usted —Resolvió sin siquiera mostrar el mínimo interés en lo expresión de ira de Umbridge—. Si me disculpa, tengo asuntos de los que encargarme.

La más pura ira asomó durante un instante en la cara de la Suma Inquisidora, pero se contuvo. Recordaba perfectamente la pequeña reunión que había tenido apenas media hora antes con Snape, el cual le aseguraba que había actuado bajo las instrucciones del director.

—No sé qué clase de broma es esta Dumbledore —Dijo mientras se levantaba de la silla despacio, dispuesta a irse, pues no se sentía capaz de permanecer mucho más tiempo allí—. Pero le puedo asegurar que lo solucionaré cuanto antes.

Le dio la espalda al director y se dirigió a la puerta con paso firme y la cabeza alta, pero cuando rozó el pomo, la voz de Dumbledore resonó en la sala circular.

—¿Tal vez se avecine un nuevo decreto de enseñanza? —Preguntó.

Umbridge no contestó, se limitó a mirarlo con la más desagradable de todas sus sonrisas de sapo, y acto seguido, desapareció tras las puertas dobles.


Draco Malfoy se despertó con un dolor de cabeza tan inmensamente fuerte, que no recordaba haber sentido nunca algo tan complejo. Se había vestido despacio, con una lentitud muy poco propia de él, pero no deseaba ponerse en pie, y menos asistir a clases.

«Todo sería más fácil si dejasen de mirarme de esa forma», pensó de mala gana al sentir las miradas de sus amigos clavadas en él.

Al parecer se habían despertado bastante antes que Draco, porque Crabbe, Goyle, Nott e incluso Zabini estaban ya vestidos y arreglados cuando el rubio abrió los ojos. Draco no los culpaba, entendía perfectamente que querían escuchar todo lo sucedido con aquella sangre sucia, y él no podía retrasarlo mucho más, así que en cuanto tomó su mochila y se la colocó sobre los hombros, decidió soltarlo.

—Esa Granger es una asquerosa sabelotodo, y además prefecta —Informó, aunque sabía que ellos lo tenían muy claro—. Y por eso es ella la que va a darme las clases particulares.

Las caras de asco y de horror aparecieron poco a poco en el grupo de chicos.

—¡Tiene que ser un error! —Exclamó Nott—. No puedes permitir que esa escoria te de clases a ti, Draco.

—Es una deshonra —Comentó Goyle de pasada, pues él realmente deseaba que acabasen con aquella conversación cuanto antes, tenía demasiada hambre contenida.

Pero todos sabían que un Malfoy que se precie no permitiría algo así, por eso, cuando Draco les informó sobre su reunión con Umbridge no pudieron evitar aplaudir su idea.

Bajaron a desayunar charlando animadamente sobre lo que haría la profesora para cancelar las clases. Nott sugirió que castigaría a Granger, Zabini, al contrario, pensaba que simplemente usaría uno de sus decretos de enseñanza, y Crabbe y Goyle sugirieron que tal vez usaría su poder para expulsarla.

—No digáis tonterías —Se apresuró a decir Draco, mientras se dirigían hacia un rincón de la mesa de Slytherin—. Por mucho que nos agrade la idea, no podemos esperar que la expulse.

Informaron a Pansy sobre lo sucedido, y la joven morena no pudo evitar preocuparse excesivamente por su seguridad, aunque en realidad, eran más los celos que la consumían poco a poco al no poder soportar que otra mujer pudiese pasar tiempo a solas con él, incluso aunque fuese una asquerosa sangre sucia.

—Deberías ir con cuidado Draco —Le advirtió—. Esa Granger podría darte cualquier poción para controlarte…

El rubio frunció el ceño, le parecía demasiado poco probable que Hermione Granger intentase cualquier cosa que no estuviese estipulada en sus adoradas normas del colegio, pero no le pareció sensato admitirlo.

—Tendré cuidado —Le aseguró, mientras volvía a centrarse en su desayuno pues se moría de hambre.

Pero todos sus amigos se quedaron en silencio repentinamente, y Pansy tocó su hombro, obligando a Draco a alzar la cabeza una vez más.

—¿Qué demonios pasa ahora? —Preguntó, soltando el tenedor con fuerza sobre la mesa.

Buscó con la mirada el motivo del silencio y, justo en frente suya, una niña que parecía de primer año, un tanto nerviosa y preocupada, tenía la mano estirada hacia él, tendiendole un trozo de pergamino. Lo tomó sin siquiera darle las gracias y lo desarrolló nervioso, pues se imaginaba perfectamente de quién podía ser.

Pansy, Nott y Zabini se inclinaron disimuladamente para poder captar al menos parte del mensaje.

"Señor Malfoy, lamento decirle que de momento no puedo posponer sus clases con la señorita Granger, pero me enorgullece decir que pronto podré asignarle el profesor que se merece. Mientras tanto, tendrá que acudir regularmente el jueves a las seis.

Dolores Jane Umbridge, Suma Inquisidora."

El bufido de resignación de Pansy expresó a la perfección lo que Draco sentía. Estaba ya cansado de leer "Jueves a las seis" por todas partes, estaba cansado de las malditas clases, y sobretodo, estaba cansado de Hermione Granger, o al menos eso era lo que se obligaba a sentir.

Tendría que acudir a aquellas clases, todo su esfuerzo no había servido de nada. Estar con Granger a solas, lejos de producirle asco, le producía un nerviosismo que pocas veces había sentido, pero se reprochaba demasiadas veces esas actitudes como para dejar que su cara lo reflejase. Draco Malfoy sabía fingir muy bien, y si tenía que estar con ella a solas, al menos podía hacer que aquella Gryffindor se sintiese como en el mismo infierno.


En el próximo capitulo tendremos la primera clase de estos dos ! ¿Qué pasaraaaa? xD

Muchas gracias a todos los que leéis :) y sobretodo gracias por los reviews :)!