Capitulo 3:Guerra 1
El dia era uno especial en todos los aspectos, el clima era molesto y el viento azotaba con fuerza cada persona presente, casi recordándole al dia prometido de amestris.
Izumi podía detectar un evento a gran escala en su actual ubicación, la famosa y orgullo de la marina: marineford, con su gran defensa en el mar con 50 acorazados y en tierra con sus cañones de largo alcance.
La alquimista meditaba el área con ojo crítico, poniendo su mano debajo de la barbilla ante la estrategia de acomodo y como el terreno se prestaba para una buena defensa, después de todo era una isla en forma de media luna que la hacía perfecta para el inicio de una guerra… o el desastre.
Se encontraba en la plaza principal agrupada con otros marinos listos para la lucha que se avecinaba, estaba todo preparado para la ejecución publica, estructuras diversas en el entorno para que fuera visible de todos los puntos con una torre que tenía dos niveles… para que todos los presentes y el mundo observara.
Como un escenario listo para comenzar el espectáculo resguardado por las mayores fuerzas del cuartel general, sentados en el primer nivel como lo mejor del público los almirantes Kizaru, Akainu y Aokiji.
Más arriba en una estructura de madera y acero, obligado a ser hincado con dos filosas espadas en cruz y encadenado... era el comandante de la segunda división de barbablanca, Portgas D. Ace, con heridas secas o sucias.
Debía admitir que tenía una buena vista desde ahí, justo abajo donde Ace era obligado a estar, suspiro y se cruzó de brazos golpeando ausentemente su hombro para relajarse, cerro sus ojos ampliando más sus horizontes.
Detecto presencias y sentimientos de emoción, miedo, ansiedad y odio, todo era a montones embotando un poco sus sentidos además de afectar su actitud al ponerla tensa con anticipación, su habilidad otorgada por su "voluntad" tenía también su negativa en un tipo de evento con tanto en juego… y tantas personas.
Mihawk aún lejos podía notar siendo observada por este de manera discreta y el mismo Akainu, sonrió confiada abriendo de nuevo sus ojos para observar todo con un gesto casual.
Se sentía como un público esperando a que algo emocionante pasara y lo va a pasar, no todos los días declaras la guerra al más antiguo de los Yonkou.
La alquimista detectaba a Coby y Helmeppo a sus costados tragando grueso –relájense- fue lo único que pudo decir a estas alturas, todo fue repentino y aun la incredibilidad de estar en esta situación no era procesada por su cerebro.
Tantas eventualidades, que poco a poco se va acostumbrando a la irracionalidad de este mundo… si no es que ya se acostumbró.
Fue espantosamente rápido el suceso de eventos después que se enteraron de la captura de Ace, el cambio en su superior era el más evidente siendo la sombra del energético hombre que los levantaba temprano a entrenar.
-Esto es inhumano- susurro más para sí misma ausente sintiendo un poco de pena por el decaído preso que no era nada igual a como lo conoció, peculiar como todo en esa familia.
3 horas antes de la ejecución pública, todos comenzaban a ser testigos del inicio de la transmisión a todas las islas dentro y fuera de la grand line en un relato de algún reportero que detallaba la seguridad además de la presencia de las grandes fuerzas de la marina (Shichibukai y almirantes/vicealmirantes, etc).
Exhibido como un espectáculo a través de diversa tecnología a la cual se había acostumbrado, la antes ama de casa mantuvo fija su atención al cambio de ambiente entorno a sus superiores, al parecer algo iba a iniciar.
No sabía que pasaba pero Sengoku intercambio algunas palabras con Garp, para comenzar a ascender donde el prisionero se encontraba causando un revuelo entre los marinos ansiosos.
Posicionándose justo al lado ordeno que le trajeran algo para hablar -Tengo algo muy importante que contar- la voz de su superior se escuchaba a través del den den mushin, clara y fuerte –algo acerca de Portgas D. Ace que encontrara su fin-
A Izumi no le gustaba el rumbo en que estaban tomando las cosas, más cuando el hombre en cuestión se encontraba en una actitud de narrador que aunque le dio una buena impresión ahora conocía lo cruel que podía ser.
Exhibiendo al chico ante todos, este solo miraba el suelo -Ace- Sengoku se dirigió al prisionero sin voltearlo a ver –dime el nombre de tu padre- exigió.
La alquimista perdió el color y su boca se abrió en impresión ante lo que después sucedió, estaban obligando al chico a decir el nombre de su padre por más que este aseguraba era Barbablanca con una desesperación que ella no esperaba ver.
Frunció el ceño en desaprobación pero se mantuvo tranquila, aunque su temperamento comenzaba en erupción conforme continuaba la escena.
Transformándose en rabia silenciosa que quemaba sus entrañas al escuchar el relato de una persecución a un no nato, de un esfuerzo de una madre por amor a su hijo, del cómo murió al retenerlo inhumanamente en su interior para esconderlo del mundo que lo perseguía.
Las palabras eran acusadoras dichas con una libertad de que era lo correcto eliminar a un bebe del mundo, como si este hubiera tenido la culpa de quien era su padre.
Aun las palabras de Ace de rechazarlo, su rostro desesperado aclamando ser hijo de Barbablanca que caían en oídos sordos, mientras la culminación de esta narración era un alto y claro -TU PADRE ES EL REY PIRATAS, GOLD D. ROGER- rugió Sengoku ante todos los de la marina boquiabierta y el mundo testigo a través de las diversas proyecciones.
El tiempo se detuvo mientras todos alzaban la voz incrédulos en su entorno, Coby y Helmeppo también susurraban a sus espaldas pero ella no le prestó atención, simplemente sus ojos fijos en el escenario donde el almirante de flota continuaba con la experiencia.
El temor de la sangre de un niño… un bebe, era lo único que su mente registraba, el rostro de Izumi irradiaba cólera de la más pura mientras sus puños apretaban con una fuerza capaz de sacar sangre… ahora entendía el dolor a través del gesto firme de Garp, él lo había protegido pero su alcance estaba limitado y hoy era la prueba de ello.
No eran parientes de sangre, pero el vicealmirante lo había criado siendo esto más fuerte que ese lazo por el cual perseguían al chico.
Su aura era la más feroz al pensar una y otra vez en esta noticia, estaba dispuesta a sacar su propia ira ante tal bajeza, tanta era el conflicto de su mundo interior que no detecto como el lugar cambiaba de sorpresa a incertidumbre por una interrupción –ESTAN AQUÍ… TODO EL MUNDO PREPARESE- se ordenó prontamente en lo que fue un mar de movimientos interrumpiendo su propio instinto salvaje hacerse cargo.
Ella se mantuvo quieta por un momento para mirar al horizonte donde el mar comenzaba a engalanar diversos barcos con banderas piratas, acercándose temerarios a su territorio.
Saliendo debajo del mar era el más grande de todos ellos, con un hombre de avanzada edad y gran presencia –ese es barbablanca- expreso oscuramente, pero sintiendo respeto al llamar a Ace su hijo enfrente de todos y sin vergüenza.
-IZUMI-SAN- la voz de Coby fue escuchada pidiendo ordenes conforme todos comenzaban a invadir la isla de la marina.
Ella volteo con un gesto salvaje que casi obligo a dar un paso atrás a su entorno–mantenerse todos juntos, cada uno cuide la espalda del otro y si no pueden más, resguárdense y resguarden- ordeno al dar la espalda.
-A dónde va- pidió Helmeppo nervioso pero atento a su alrededor.
Señalo hacia arriba –ser de apoyo para el vicealmirante- indico al comenzar su camino, meditando para regresar a su cordura "no era momento" pensaba una y otra vez pasando entre la multitud ignorando el inicio de la guerra tan cerca de su persona.
No presto atención a las palabras dichas entre los piratas y el cautivo mientras caminaba ante la atenta mirada de sus compañeros en la dirección a la torre, tampoco tembló por el golpe a la nada de Barbablanca ni parpadeo ante las olas levantándose a los lados en tsunamis gigantescos para inundar la isla.
Ella estaba tranquila con un porte casual, su capa ondeando con el viento cuando todos comenzaban a saltar de sus posiciones para defender del ataque de los piratas, vicealmirantes y almirantes se lanzaban con amenazas… el viento de ataques aterradores soplaban y el helado poder de congelar mareas altas no le llamo su atención.
Como si fuera caminando en el parque, pero con una fuerza que solo pocos notaron en medio de la refriega y escenas asombrosas de choques de poderes.
-Porque estás aquí- la voz de Garp cuestiono al ver a su teniente acercarse sin una pizca de emoción alguna, pero su pregunta fue muerta cuando un derechazo lo tumbo al suelo haciendo temblar la torre.
Izumi se cruzó de brazos mirando al hombre sobarse el área afectada, no hubo palabras simple comprensión en un aura demasiado intensa que provoco algunos jadeos para los testigos y bocas abiertas.
Algunos almirantes voltearon decididos a regresar pero Sengoku desde la parte principal negó, ordenando que continuaran.
El entorno se tensó pero la carcajada del vicealmirante desestimo alguna traición –me lo merecía- expreso al levantarse como si nada, escupiendo algo de sangre en consecuencia –haz mejorado- afirmo.
No se hablaron simplemente comenzaron a subir sin alguna expresión, sin temor ni prisa siendo silenciosos testigos del gigante que moría a causa del Shichibukai, el grito de Ace y uno de Barbablanca alentando el continuar.
Llegaron a la parte más alta, Izumi siempre detrás de su superior con una actitud fría y profesional mirando al chico que conoció levemente –buenos días, señor pirata- saludo con normalidad su sonrisa hogareña haciéndose cargo de la situación.
Aunque se sentía con ganas de perforar a Sengoku que estaba ahí parado como si todo fuera parte del plan, suspiro llamando todo su temple… no debía saltar a escena, no debía por más dolor del corazón que tuviera.
Ace la miro mordiéndose su labio y bajando la mirada con algo de vergüenza destilando en su ser provocando un poco de remordimientos que se obligó a callar –abuelo- llamo después de un rato.
-Porque estás aquí Garp- exigió el estratega marino -¿algún problema con el plan?- continúo.
Los gritos y explosiones comenzaban a la orden del dia, mientras en la plataforma parecía una escena aparte alejada de cualquier conflicto que quisiera llegarles.
La alquimista se paró detrás de Garp cuando este comenzó a hablar con Sengoku acerca de no tener piedad por los criminales, sentándose pesadamente al lado de Ace –pero… con la familia es diferente- su tono cambio levemente -¿Qué debería hacer?- cuestiono al aire.
Ella se mantuvo firme aun viendo la figura de su superior temblar –Ace, porque no viviste como te dije- recrimino con ligeros sollozos.
Ace miraba incrédulo de ver a su siempre intimidante abuelo en ese estado, no volteaba a verlo pero desde su posición miraba las lágrimas correr libremente –abuelo- un hilo de voz cargada de pesar.
-Si haces alguna estupidez, no voy a contenerme- amenazo Sengoku.
Izumi cruzo sus brazos molesta por la interrupción pero sabiamente se mantuvo en silencio, observando la batalla desde ese punto en un amplio panorama.
Toda batalla se detuvo por unos momentos en shock ante el acorazado que literalmente cayó del cielo, ahí el escandaloso de sombrero de paja alertaba a todo el mundo de su presencia junto con diversos prófugos de renombre.
Se golpeó la frente con fastidio ante la impresión de Garp-san por este repentino rencuentro familiar en el lugar menos indicado -Genial- murmuro no sabiendo si era valentía o estupidez.
La alquimista se cruzó de brazos pero un tic nervioso imperceptible de apretarlos con demasiada fuerza, viendo como aquel chico que invadió enies lobby corría por todo el campo de batalla en su dirección.
-Tu hermano es temerario...- expreso sabiendo que un incrédulo prisionero la escuchaba -eres una persona importante para ellos- ofreció con un tono demasiado consolador provocando que no solo Ace y Garp la voltearan a ver con sorpresa o agradecimiento, sino el propio Sengoku con sospecha.
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Todo empeoro conforme el tiempo pasaba a los ojos de una tranquila testigo de los horrores de la guerra, piezas movibles por ambos estrategas hasta que la traición de uno de sus hijos casi vuelca la balanza a un solo lado.
Reclamos, artimañas y controles, cada momento veía con tristeza como Sengoku enveneno a uno de los propios de barbablanca, pero aun así lo perdono... aun así lo llamo hijo en una actitud paternal.
Izumi negó, debía mantenerse firme en su posición aunque el nudo en el estómago creciera, debía estar aquí... debía aspirar a mas por conocimientos... ¿eso era más importante que sus principios? se preguntó en reclamo.
Frunció el ceño ante esta revelación, ella no era un jodido perro del gobierno... ella no era alguien para quedarse ahí parada de espectador, viendo la sangre correr.
Sonrió siniestramente, demonios ella misma se veía reflejada en Edwards en cuanto a lo impertinente, entonces porque estaba ahí parada, ¿esperando su momento?
Suspiro con sus ojos fijos en la batalla, no era momento para este tipo de pensamientos era un alquimista estatal y como tal estaba preparada emocionalmente para esto.
Maldito sea su Haki, eran en estas ocasiones que prefería estar como antes de decidir entrenar las artes de este mundo.
La alquimia no necesitaba emociones… simples conocimientos de ciencias exactas.
No sabía cómo Sengoku la miraba de reojo, levemente impresionado por el temple de la mujer cuyo ascenso fue rápido y repentino.
-AOKIJI- ordeno al momento de que los piratas se acercaban peligrosamente a su área asignada para la ejecución.
Las paredes eran alzadas para aislarlos de los piratas, sonrió ante este plan ¿funcionara? Tarareo ausente Izumi, contando los segundos para su participación.
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Las paredes fueron fácilmente superadas, Luffy fue el primero en llegar a los pies de los almirantes que gracias a sus habilidades mantenían la torre de ejecución indemne a pesar de todo el desastre que fue provocado por Barbablanca al literalmente mover la isla.
-FINALMENTE LLEGO LA HORA DE RESCATAR A ACE...- el rugido de un herido y viejo pirata no mostraba algún atisbo de debilidad, alzando su espada en orden a sus diversos tripulantes -DERRIBAR A LA MARINA- el grito retumbo a través de todos los presentes.
Algunos marinos retrocedieron por la fuerte marea de invasores, espadas contra espadas y los ataques de diversos usuarios de las frutas del diablo salían a relucir.
Cada acción presenciada por los que se encontraban junto al silencioso Ace, que se había rendido de rogar que no lo salvaran.
-Teniente Curtis... Garp- el almirante de flota rompió el silencio entre los ecos de guerra en la parte inferior.
-Si...- dio un paso obediente mientras el vicealmirante contestaba al unísono.
El mismo Sengoku se preparaba acomodándose los guantes con sus ojos críticos en la zona de batalla -creo que esta guerra, nos está obligando a participar- comento con su expresión decidida.
Los almirantes luchaban por detener el avance siendo interceptados por diversos piratas, pero la alquimista sabía que era cuestión de tiempo…. Decir que estaba emocionada era poco.
Dio un paso enfrente -Garp-san- expreso al ponerse justo al filo de la plataforma, mirando todo desde esa posición podía intimidar a cualquiera al sentir el vértigo, pero ella se mantuvo expectante con una sencilla sonrisa.
Su actitud temeraria y su actual estatus podía provocar que la subestimaran, pero ella simplemente cruzo sus brazos en la espera, a su espalda estaba Ace mientras sus superiores los custodiaban.
-Ve a luchar, Teniente... que nadie se acerque- Garp ordeno cerrando sus ojos, se mantuvo en silencio mientras recuerdos de la infancia lo golpeaban fuertemente -es momento que te muestres a estos bastardos como uno de mis pupilos- concluyo fuertemente.
-Por supuesto señor- sonrió de manera salvaje acomodándose unos guantes oscuros con un símbolo alquímico que solo ella conocía bordados de color blanco, torciéndose el cuello ansiosa.
La burla estaba presente ante los piratas que la observaban como una persona desconocida un novato quizás con suerte de ascender, otros lanzaban miradas cuidadosas al saberla pupila de una leyenda como Monkey D. Garp.
Esperando, vistazos de un lado a otro como pensando donde iniciar… ignorando insultos que acallo con un solo desplante.
Hasta que algún tipo de pájaro en llamas se acercaba a su dirección sin prestarle la debida atención, ella no lo pensó y justo en la altura indicada dio un salto rápido que hizo crujir la madera por la fuerza, con una sonrisa temeraria golpeo con todas sus fuerzas mientras sus ojos dejaban el rastro del destello rabioso.
El impacto fue profundo, el silencio se instaló por unos momentos mientras la voz de algunos incrédulos exclamaba la facilidad con la que desvió al comandante de la primera división de barbablanca.
Aterrizando con un impacto que a cualquiera dejaría invalido, la alquimista ni se inmuto -ahora bien, que tenemos aquí- se sacudió las manos con las que había apoyado en el suelo -dime, señor pirata... es acaso que te has perdido- pregunto casual.
Marco maldijo por lo bajo mientras levantaba el rostro a la mujer que lo miraba en una actitud dominante, se levanto adolorido -lo siento, señorita marino... pero no tengo tiempo para juegos- su rostro comenzó a expulsar llamas azules mientras se sacudía el polvo ajeno.
Ambos puños conectaron estando al nivel provocando una ventisca por el choque que atrajo jadeos diversos, el pirata abrió sus ojos en sorpresa podía con su esfuerzo seguir tratando pero sentía que no sería la situación victoriosa por completo, se movió con rapidez y agilidad tratando de quemarla para quitarla del camino.
Pero su mano fue interceptada siendo sus habilidades anuladas -Kairoseki- susurro ante el material de los guantes ¿era posible manipularlo a tal nivel? se preguntó ausente ¿qué significaba esos símbolos?
Un gancho derecho le saco el aire haciéndolo titubear hacia atrás para caer de espaldas -maldita sea- expreso tratando de levantarse pero un pie se lo impidió clavándolo en el suelo.
Se mantuvo encima de él agachándose para verlo más cerca, Marco iba a actuar pero la piedra de mar tenía sus efectos imposibilitándole sus habilidades así que cuando usaría la fuerza ella lo detuvo -Mantente lejos de aquí... tu capitán te necesita- el marino advirtió en un susurro inaudible, el pirata no entendió esto hasta ver más allá.
Barbablanca estaba vulnerable –demonios- se levantó cuando ella dio un paso hacia atrás, le lanzo una mirada cuidadosa pero no tuvo tiempo de meditar lo ocurrido y la facilidad con la que era dejado libre.
Izumi se encogió de hombros ajena, la orden era mantener alejados a los piratas… no detenerlos o eliminarlos.
-No estas siendo demasiado blanda- la voz de Mihawk acercándose a su costado, su mano desenfundo la gran espada para dar un gran corte de distancia acabando con varios de los piratas algunos saltando del camino otros siendo víctimas atroces.
La alquimista sonrió con descaro –quitar el reto- expreso afiladamente al patear un escombro a otro pirata a distancia llevándose a algunos de encuentro.
El Shichibukai no comento nada continuando su caminata tranquila a través del campo de guerra, ambos se dieron miradas de reojo para pasar de largo.
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-DETENER LA EJECUCION DE ACE... CABRONES- la voz de sombrero de paja hizo eco cuando las espadas estaban por descender en el cuello del criminal.
Los débiles caían inconscientes siendo parte de estos los mismos que alzaban las armas para terminar con la vida del hijo del rey de los piratas, repentino e inesperado que los diversos conocedores admiraban con morbo por la fuerza de un Haki poderoso que barrio por completo la escena de batalla.
Izumi se mantuvo en la parte inferior la torre de ejecución con sus brazos cruzados pero la sorpresa del poder de Luffy le provoco lanzar una sonora carcajada -ese chico tiene suerte- expreso divertida.
Tenía diversas heridas pero en general se mantenía inmune o cansada, tantos piratas que habían intentado seguir por el camino, hasta el punto en que desvió un proyectil lanzado por el mismo Barbablanca, aunque este último todavía sentía sus músculos temblar demostrando que aún estaba lejos del nivel monstruoso de un Yonkou.
Pero se empezó a preparar conforme el sombrero de paja se acercaba corriendo, con una expresión desesperada en su dirección-TIA DE RASTAS QUITATE- ordeno el joven sin siquiera titubear, había dejado a Coby inconsciente en la estela por lo cual se presumía a hacer lo mismo con la siguiente conocida (de alguna forma).
Ella arqueo la ceja por el apodo, cerrando sus ojos mientras una vena crecia palpitante en su cien, en un rápido movimiento su sandalia salía disparada golpeando con puntería la barbilla del sombrero de paja -NO ME LLAMES ASI- regaño molesta sin importarle quedarse descalza.
Piratas y marinos miraron la escena incrédulos de que al parecer se conocieran, mirando como el chico se retorcía con un grito de dolor -PORQUE ME GOLPEAS- reclamo impertinente el pararse con su área afectada tapada, siguió lloriqueando pero comenzó a correr nuevamente decidido.
La alquimista sonrió siniestramente, sus ojos brillaban cual infierno mientras su boca mostraba de alguna forma dientes puntiagudos… temeraria e intimidante que si hubiera sido en otra situación sin tener nada de importancia a juego haría retroceder al pirata, hoy era diferente y lo sabían ambos.
Dispuesta a interceptar el avance del sombrero de paja, comenzó a correr a su encuentro a grandes zancadas mientras sacaban del camino a piratas o marinos que fueron lanzados fuera como simples piedras.
-Gomu gomu no….- flexionando su brazo el sombrero de paja se preparaba.
Tensionando sus músculos para apretar su puño para ser lanzado.
Pasos para el choque y chisteando los dientes la antes ama de casa tuvo que desviarse al costado esquivando una patada de una pierna torneada del Shichibukai Boa Hancock -como te atreves a golpear a mi amado- la señalaba con unos ojos brillando peligroso –aun cuando seas una hermana, no te lo perdonare- escupió prepotente -escoria marina-
-GRACIAS HANCOCK- luffy pasó corriendo al haber liberado el camino provocando un cambio sumiso de la gran mujer sonrojada.
Suspiro al enderezarse viendo con una ceja levantada el ligero intercambio y la estela de polvo de su leve enemigo-¿Traicionarnos?- pidió divertida sacudiéndose el polvo–cuidado con los insultos- los ojos dieron un desplante peligroso.
La gran belleza paso de su rostro sonrojado a uno irritado a su dirección –no se a quien le hablas, hermana…. Pero yo no perdono- expreso arrogante.
Si algo se sabía de Izumi es que no era delicada, por el contrario demasiado violenta para ser del género femenino, por lo cual el siguiente enfrentamiento quedaría grabado en la mente de testigos como algo digno de presenciar, un dúo de bellezas tan distintas chocaban de manera impresionante.
Patadas, saltos y derechazos unos con agresividad el otro con gracia pero pronto la diferencia era remarcada -eres buena, hermana- alabo Hancock con diversos sentimientos brillando en sus ojos, sus ropas por primera vez desde que empezó el evento estaba rasguñada y diversos raspones adornaban su hermosa piel.
-Gracias- Izumi contesto con descaro tronándose los nudillos se veía más intacta con una sonrisa divertida -ahora, si vas a traicionarnos por amor... deberías estar a la altura ¿no?- expreso al acomodarse en una posición marcial, sus manos enfrente mientras se tensaba.
Haciendo una expresión oscura la Shichibukai se acomodaba no dispuesta a aceptar que subestivo a su contrincante –serias una hermana perfecta en nuestra isla- murmuro lanzando su cabello negro hacia atrás en porte elegante –lástima que convivas con hombres… serias bienvenida- complemento mientras su serpiente siseaba por encima de su hombro.
Dispuestas a lanzarse en lo que podría concluir el encuentro que todos catalogaron como una competencia de rivalidad femenina (no pensando que si era traición por Boa), pero esto fue interrumpido cuando Garp caía justo en medio de este encuentro de mujeres.
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Las pantallas parpadeaban encendidas en las diversas islas recibiendo poco a poco una tenue señal que conforme el tiempo transcurría proyectaba una imagen de Marineford.
Jadeos de entre los civiles, ojos de sorpresa de los diversos piratas y desconcierto en general ante lo que se veía.
-Oh, esto se está poniendo interesante- Kid uno de los tantos espectadores y parte de la peor generación se había levantado de su silla ansioso con sus ojos abiertos en interés.
Nada era como cuando empezó la transmisión, desastre por donde las cámaras fijaban su atención, cuerpos tendidos de marinos y piratas… hasta restos de barcos adornaban el piso resquebrajado o quemado.
Pero en estos momentos su escena principal era la que se llevaba a cabo… enfocando y poniendo en cada pantalla para una mejor visión, Portsgas D. Ace de espaldas mientras la sombra de uno de los Almirantes, Akainu se imponía… podía haber sido un golpe de muerte pero esto fue lo que a todos obligo a abrir la boca.
Un marino que por sus ropas no era de una categoría alta, interponiéndose para bloquear el impacto con sus manos desnudas con sus pies ¿descalzos? Clavados en la tierra… una mujer cuyo gesto era severo con tintes de esfuerzo cumpliendo con el de su superior en intensidad aun con la diferencia de estatura.
-Vas a traicionarnos, por escoria pirata- la voz molesta hizo temblar a los diversos espectadores, hasta los propios testigos del otro lado habían detenido cualquier encuentro para observar embelesados el intercambio –Tu, teniente Curtis- expreso irguiéndose con una cara molesta aun con sus manos ejerciendo fuerza contra su antes aliado.
Ella no respondió con un barrido marcial a rápida velocidad, el almirante era levantado con facilidad para ser lanzado fuera de rango violentamente, el vapor de las áreas donde toco al hombre soltaban un poco de vapor al ser quemadas con levedad aun cuando el contacto fue fugaz.
Los testigos del mundo solo podían admirar con diferentes tipos de emociones como un marino protegía al hijo de Gold D Roger, enderezándose sin mostrar alguna molestia por las áreas quemadas de su cuerpo donde se encontraba enrojecido.
Acomodándose su cabello ajena, mientras se sacudía las manos con una actitud indiferente con ojos intensos mirando hacia las cámaras que enfocaban la escena y el rostro de ella junto con el del almirante en cuestión.
-Los voy a traicionar…no por esta escoria pirata- afirmo con su voz inflexible una sonrisa formándose poco a poco de una ira que parecía contener –si no por todos los niños que siguieron en su nombre- escupió asqueada señalando a un congelado Ace con una intensidad que podía ser detectada y proyectada.
Si, el mundo estaba procesando este sucedo de eventos todavía con la escena de Izumi Curtis en pantalla.
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¿Continuara?
Bueno, ¡este oneshot se esta haciendo demasiado largo!
Ya el que sigue será el final, por fin.
