Bueno, es domingo, así que hoy tengo otro cap. más de esta historia, dando los primeros indicios a dos subtramas y mostrando algunos lazos más entre los personajes.
Espero que les guste.~
Gold solo podía pensar en una cosa en ese momento. Un pensamiento profundo sobre la situación en la que se encontraba, que influía completamente en su vida y posiblemente lo llevara a consumirse en sí mismo. Era algo de lo cual quería librarse a toda costa, necesitaba sacárselo de encima fuera cual fuera el precio, pero necesitaba hacerlo ya. No podía simplemente pensar en otra cosa, era lo único que abarcaba su mente.
Gold estaba aburrido, horriblemente aburrido.
"Tío, saldré un rato."
"¿A dónde?"
"A donde sea que pueda encontrar una mujer bonita." Dicho esto salió por las puertas del bar, extrañamente no estaba muy lleno el día de hoy, tampoco había mucho personal, el chico de ojos rojos y el lavaplatos no habían ido a trabajar. Pensó a donde ir, podía dirigirse al parque o también al pool a jugar un rato, al revisar sus bolsillos en busca de dinero notó que no tenía ni un centavo. Ya estaba demasiado lejos del bar como para darse la vuelta, unas dos calles eran demasiado para él, iría sin dinero, si tenía suerte encontraría algún billete tirado en el suelo. Caminó a paso lento, el frío nunca lo hizo sentirse muy enérgico, además de que aún permanecía cansado por la ausencia de horas de sueño, aunque no se quejaba, Secret Base había sido un boliche más divertido de lo que pensaba.
Cuando menos se dio cuenta ya se encontraba en el parque. Había niños jugando, personas corriendo por allí, un grupo de adolescentes jugando baloncesto, un vagabundo durmiendo en una banca, lo de siempre. Mientras iba caminando chocó accidentalmente con alguien, iba a disculparse con el rubio, entonces reconoció quien era.
"¿Pearl?" Preguntó, el muchacho se le quedó mirando en silencio, intentando recordar al oji-dorado, éste le dio unos segundos y cuando notó que no lo recordaba intentó refrescarle la memoria. "Soy yo, Gold, el chico que secuestró a tu prima tres semanas atrás." Pearl sonrió, ahora ya sabía quién era, era al tipo que casi molió a golpes cuando estaba en Palace's Night por sobrepasarse con su prima. Dos días después de esa noche se reencontraron, hablaron un rato y terminaron por llevarse bien, compartieron sus historias de noche y diferentes anécdotas.
"¿Qué haces aquí?"
"Estaba aburrido."
"Vamos." Fue lo único que dijo el rubio, Gold no entendió al principio entonces el muchacho le mostró una ficha del arcade. El moreno sonrió, hacía tiempo que no iba a uno y no desperdiciaría una invitación en un día como ese. "Un amigo me está esperando, apúrate." No se dijo más, ambos comenzaron a correr, les quedaban un largo trecho antes de llegar a su destino y no querían desperdiciar ni un minuto.
"¡Volveré a visitarlos!" Gritó el niño desde dentro del auto, todos se habían dirigido a la entrada para despedirlo, ahora solo quedaban 11 personas en el lugar, 12 contando a la chica voluntaria. El auto lentamente se fue dirigiendo a la esquina y dobló, escapándose de la mirada del grupo.
"Listo, puedes llorar." La directora quien tenía una gran sonrisa en el rostro lentamente se fue poniendo seria e hizo una mueca. "No intentes aguantarte." En cuanto el chico dijo esto la rubia estalló en llanto, siempre que un niño era adoptado Lucy lloraba como si alguien hubiera muerto, Silver le prestó su hombro para que llorara en él y se desahogara, le dio unas palmadas en la espada para consolarla, ya estaba más que acostumbrado a la situación. Crystal hizo entrar a los niños al orfanato y los llevó a la cocina para que pudieran merendar, ninguno se sorprendió de la escena que se armó segundos atrás, para todos ya era algo más que normal.
Unos minutos después Lucy volvió a aparecer, parecía como si lo sucedido antes nunca sucedió. Se quedó cuidando a los niños, haciéndole señas a oji-plata de que podía marcharse, éste asintió y se dirigió a su habitación junto a Crystal, tenían que hacer un trabajo para la escuela y si bien ya habían avanzado aún les quedaban cosas por terminar. Silver abrió la puerta, como siempre su pequeña habitación se encontraba ordenada, aunque no había mucho en ella, solo su guardarropa, su cama y una pequeña mesa que le servía de escritorio. Trabajaron en silencio durante un gran rato, hablando solo para pequeñas preguntas, antes que se dieran cuenta ya habían terminado.
"No pienso poner el nombre de Gold en esto." Fue lo primero que dijo Crystal, el oji-plata la miró un rato. "¿Qué?, él no ha escrito ni tan solo una palabra de éste trabajo."
"¿Y cómo piensas pagarle toda la comida gratis que nos da cuando vamos al Lobo Blanco?" La muchacha suspiró, entonces escribió el nombre del chico de ojos dorados junto al de los demás integrantes, odiaba hacerlo pero debía pagar su deuda del bar de alguna forma. Notó a su compañero suspirar frustrado, parecía estar molesto por algo, le lanzó una mirada de curiosidad pero éste solo negó con la cabeza. "Puedo decirte un secreto."
"Claro."
"Encontré a mi padre." Crystal se alegró de escuchar esas palabras, era una gran noticia, abrazó a su amigo con fuerza, realmente era algo bueno. Pero el chico no sonreía, se mantuvo serio, delicadamente deshizo el abrazo y miró a los ojos a su amiga. "Chris, él es un criminal, maneja gran parte de la mafia de la ciudad." La muchacha se impresionó, siempre supo que la ciudad tenía más problemas de lo que aparentaba, pero por un momento dejó de sentir todo eso tan distante. No sabía cómo responder, muchas preguntas comenzaron a formularse en su mente, por el momento lo mejor sería apoyar a su amigo. "No le digas a nada a Lucy o a los niños, Gold ya lo sabe."
"¿Hablaste con él?, me refiero a tu padre."
"La semana pasada cuando lo conocí, estaba en el Lobo Blanco y comenzó a hablarme, primero me llamó por mi nombre y luego me mostró una foto mía de pequeño, antes del secuestro. Hice muchas preguntas, como el por qué no me había ido a buscar al orfanato o quien era mi madre." Le explicó, la chica oji-cristal escuchaba atentamente. "Me dijo que no quería arrastrarme a su mundo, que era peligroso, y que mi madre murió cuando yo tenía dos años, la asesinaron." Crystal lo abrazó en un intento de consolarlo, o de al menos de demostrarle su apoyo, Gold había hecho lo misma, el pelirrojo sonrió, realmente estaba feliz de tener tales amigos.
"¿Qué piensas hacer?" Le preguntó, conociéndolo como lo conocía ella sabía que no se quedaría de brazos cruzados. "Puede ser peligroso."
"De momento investigaré, nada más, no tienes que preocuparte. ¿Guardarás el secreto?"
"Lo haré."
"Realmente no estoy teniendo buenos momentos en casa." Dijo la persona con la máscara del ciervo, ese día solo se habían reunido algunos integrantes, faltaban el tigre, el ratón y el pingüino, sin embargo se habían reunido varios nuevos miembros, como la serpiente, el delfín, el águila y el conejo, los integrantes más antiguos estaban felices de que hubiera más gente en el club. "No paro de discutir con mi madre, cada vez las peleas son más intensas y mi padre es bastante ausente."
"Entiendo el sentimiento de la ausencia." Dijo el conejo.
"Igualmente." Estuvo de acuerdo la serpiente. "Sin embargo pienso que no podemos reclamarles nada, digo, es gracias a ellos que tenemos una buena vida."
"Ciervo, si te hace sentir mejor, en mi casa también no tenemos el mejor ambiente, mi padre es un completo idiota y mi madre no se opone a nada." Dijo el gato, ciervo asintió y aunque no le podía ver la cara tenía la seguridad de que sonreía. "A veces simplemente quiero escapar de casa, entonces me voy por ahí."
"Hacer eso es genial." Concordó el mapache.
"Todos hacemos eso, o sino no estaríamos aquí." Habló por primera vez el lobo, todos asintieron, entonces un pequeño silencio se formó "Delfín, águila, ¿algo que quieran decir?"
"Bueno, yo veo a mis padres todos los días pero realmente no tengo ningún buen recuerdo junto a ellos, se la pasan trabajando y yo solo estoy ahí, en casa, entonces salgo. Luego vuelvo a horario y me quedo esperando." Explicó el águila.
"Yo hago lo mismo." Dijeron al mismo tiempo el zorro y el delfín, entonces otra vez se silenció el lugar.
"Después también está la escuela, demasiada expectativa." Habló nuevamente la serpiente, cambiando el tema. "No es como si fuera imposible, pero a veces nos ponen metas muy altas."
"Es cierto, pero pienso que solo no quieren que tiremos la toalla o nos distraigamos demasiado, nuestros padres vienen de una generación que a veces se dejaba la escuela para ir trabajar." Exclamó el conejo. "Bueno, al menos ese fue el caso de mi padre."
"Concuerdo, mi padre ni siquiera fue a la secundaria." Dijo el águila. "Tuvo que dejar los estudios para ayudar a mi abuelo."
"Debe de ser difícil." El lobo miró la hora, solo quedaban tres minutos. "Ya casi termina la reunión, alguna última pregunta o algo que quieran decir."
"Yo tengo una pregunta." El zorro levantó la mano, todos se giraron su mirada para escuchar. Sería breve, ya casi era de noche y sabía que todos tenían un horario que cumplir. "Últimamente ha estado muy peligroso, ¿alguien sabe si está sucediendo algo dentro de la ciudad?"
"Vamos a tener que subir el aumento de tus lentes." Esas palabras resonaron en su mente, era el segundo aumento en dos meces y medio, realmente le preocupaba. Hoy se había saltado la escuela, debía retirar sus lentes nuevos y probárselos correctamente.
"¡Yellow!" Sintió un grito a la distancia, al girar la mirada vio a red, notó el uniforme así que supuso que estaba trabajando, cruzó la calle y fue a visitarlo. Si estaba trabajando significaba que no había ido a la escuela, se preguntó si le dejaban faltar, tal vez tenía una situación que desconocía. Miró el almacén, luego el camión y entonces la bolsa que cargaba el muchacho en el hombro, la cual no se veía para nada ligera, sospechó que era harina, después de todo estaban al lado de una panadería. "¿Cómo estás?"
"Bien, estaba de camino a recoger mis lentes nuevos."
"¿Tienes algo importante o…?
"Solo soy miope." Le interrumpió, no iba a preocuparlo por nada, el chico de ojos rojos asintió y le hizo una seña para que esperara. Llevó la bolsa, fue a hablar con quien la rubia supuso que era su jefe, se marchó a quién sabe dónde y volvió con su ropa de siempre a donde se encontraba ella, con su mano mostraba un pequeño fajo de billetes. "¿Día de pago?"
"Día de pago." Confirmó el chico sonriente. "Vamos, te acompaño a la óptica. Luego si no tienes nada que hacer podemos ir a pasear a algún lugar." La rubia iba a negarse, no quería molestarlo, de seguro él debía tener cosas más importantes que hacer, pero algo dentro de ella la detuvo. Con tal de mirar sus ojos y su sonrisa cedió, tal vez no podía evitarlo, y si podía tampoco iba a hacerlo, salir a pasear se convirtió en una oferta más tentadora de lo que pensó. Ella asintió, fue lo único que pudo hacer, de repente también se había quedado sin palabras, no podía ni hablar por los nervios. "¿A dónde vamos?"
"Sígueme, no estamos lejos." Dicho esto comenzaron a caminar, Yellow notó su rostro ruborizado y su caminar tenso. Dirigió su mirada al muchacho, éste se encontraba completamente despreocupado, tarareaba alguna canción mientras caminaba con sus manos en sus bolsillos. La pequeña sonrió, casi olvidado que el chico era así, no tenía sentido estar nerviosa cuando estaba a su lado.
Por ahora solo disfrutaría el momento.
Sapphire estaba de buen humor, el sol brillaba y no había ni una nube en el cielo, podría salir a cazar sin problemas el día de hoy. Se ató su pañuelo en la cabeza, buscó su campera de siempre, se dedicó a elongar unos minutos antes de salir y entonces salió de su departamento. En el pasillo vio a Ruby, ya era como una especie de ley no escrita que ellos se encontraran ahí, cargaba con un gran bolso y una mochila, no era necesariamente poco equipaje. El chico la saludó con la mano y ella respondió de la misma manera, entonces entró en su departamento. La oji-zafiro siguió su camino, bajo todos 4 pisos que debía para llegar a la planta baja, salió del edificio y comenzó a trotar a donde la llevara el viento.
Nunca había tenido una buena sensación del tiempo, por lo que no supo cuantos minutos habían pasado cuando llegó al parque, no era como si le importara tampoco, aunque estaba segura que bastante teniendo en cuenta donde quedaba su casa. Se sentó en una banca para descansar un poco, no tenía sentido desgastarse demasiado, desde donde se encontraba vio a unos niños jugar, esto le trajo recuerdos. Cuando ella era pequeña siempre había sido una niña tímida y mimada, recordaba haber jugado con un niño durante mucho tiempo, aunque no lo recordaba a él, entonces sucedió el accidente y no lo volvió a ver. Se lamentó, si ella hubiera actuado antes nada hubiera salido mal.
Intentó sacarse esos pensamientos de su mente y volvió a trotar en una dirección diferente esta vez. No pasó mucho tiempo antes de que notara algo raro, sintió un sonido entre el murmullo de la ciudad, intentó concentrarse, cuando lo encontró comenzó a correr. Cruzo de calle y vio a una muchacha gritando por ayuda, poco más delante de ella un hombre encapuchado corría, era rápido, pero no lo suficiente. Sapphire se colocó su capucha, desató su pañuelo y lo utilizó para taparse la cara, entonces empezó a correr, el ladrón no llegaría demasiado lejos.
No sabía cuánto tiempo había pasado, pero estaba segura que el tipo no era normal, no al menos el recorrido que había hecho, giraba en círculos la mayor parte del tiempo y luego se desviaba en calles estrechas, antes de darse cuenta se encontraba en una calle abandonada, tenía un mal presentimiento. Vio al desconocido entrar en un callejón, se acercó cautelosamente y revisó el lugar, pero no había rastro del ladrón, caminó lentamente, tensa, preparada para cualquier cosa que pudiera suceder en los próximos segundos.
Escuchó unos pasos detrás de ella, de reojo notó a alguien acercarse con la mano en alto, notó que tenía un cuchillo, lo siguiente fue casi instintivo. Dio un paso a su derecha, giró la cintura para poder tomar los brazos de su agresor, adelantó su pie izquierdo e insertó un fuerte rodillazo en el estómago del desconocido. Aprovechó que el golpe lo tomó por sorpresa, digirió su mano a las muñecas, las torció en un rápido movimiento desarmándolo, luego lo rodeó posicionándose a su lado. Con una pequeña patada detrás de la rodilla lo obligó a arrodillarse, antes de que el ladrón se le abalanzara retrocedió otro paso, dejando al hombre en el piso tras su fallido intento de emboscada. Sapphire simplemente lanzó una patada como si la cabeza del desconocido fuera una pelota, lo noqueó instantáneamente, cuando finalmente todo se calmó suspiró, eso había sido terrorífico, miró sus manos, no dejaban de temblar y aún no podía normalizar su respiración.
Se sentó sobre una caja que había allí mientras buscaba algo con lo que atar al tipo, al no encontrar nada se conformó con su chaqueta. Se acercó al hombre inconsciente, le sacó el abrigo, acomodó sus brazos juntos detrás de su espalda y le colocó nuevamente el abrigo pero al revés, con el cierre en la espalda. Le sacó su cinturón y lo utilizó para amarrar sus pies, definitivamente no iba a escaparse. Estaba por llamar a la policía cuando sintió unos aplausos, al darse vuelta vio a un pequeño grupo de personas acercándose, algo le decía a la muchacha que no eran personas amigables.
"No pensé que funcionaría, pero al parecer mordiste la carnada." Sapphire no tuvo que pensar mucho la situación para comprenderla, esos eran tipos a los que había golpeado antes, los reconoció fácilmente, y estaba segura de que no tenían buenas intenciones. Sabía que esto podía pasar, por eso siempre tenía cuidado cuando perseguía a alguien, en ese preciso momento se sentía estúpida, suspiró, debía estar calmada si quería salir de a salvo de esta situación. Analizó su alrededor en busca de algo que pudiera ayudarla, miró al grupo, eran tres, uno debía de tener su edad, pero los otro dos claramente eran adultos, un buen golpe y estaría acabada. Se acercó al cuerpo inconsciente y tomó el cinturón, no era la mejor arma del mundo pero era todo lo que tenía, no era momento de ser exigente.
"Que sea rápido, ¿de acuerdo?"
Los tres agresores se abalanzaron contra ella, sin embargo ni se inmutó, tomó una bolsa de basura del piso y se los lazó, se deslizó al lado del grupo agitando la hebilla en un intento de golpear a alguno. El más joven de los desconocidos gruñó cuando la parte de metal lo golpeó en el ojo, la chica sacó ventaja del momentáneo 2 vs 1 y se lanzó contra uno de los dos hombres, le lanzó un golpe corto para cortarle el aliento, entonces rápidamente conectó un duro codazo ascendente. Vio algo venir a su lado, instintivamente levantó sus brazos en un intento de bloquear el golpe, recibió el puñetazo y retrocedió, no sentía su extremidad, aunque no era nada nuevo. Por un instante el desconocido se encontró solo contra la muchacha, dio un paso adelante e intentó conectar un golpe, lo siguiente que supo es que estaba mirando el cielo y que estaba recibiendo una palanca.
Sapphire estaba segura de que ya había asegurado la victoria, el muchacho había salido corriendo hace rato, uno de los hombres estaba inconsciente y el último estaba con un hombro a punto de ser dislocado. De repente perdió el equilibrio y cayó al piso, sentía algo caliente en su cabeza, al revisar descubrió que sangraba, giró su mirada y vio al más joven con un tacho de basura, de seguro lo había utilizado para golpearle. Intentó levantarse pero otro golpe, esta vez en su espalda, la obligó a permanecer en el piso. Logró girarse, cuando lo hizo su agresor estaba por volver a golpearla con el tacho de acero, levanto su pierna y conectó una patada desviando el objeto. Volvió a incorporarse furiosa, fue fugaz, dio un pequeño salto y conectó un golpe descendente de lleno en el rostro del chico, no llegó ni a reaccionar. Sapphire suspiró, cuando pensó que todo había terminado sintió unas manos en su cuello, sin embargo inmediatamente la soltaron.
"No pensaba que te podías meter en este tipo de problemas." Reconoció inmediatamente esa voz, al darse vuelta observó a su vecino estrangulando al hombre, unos segundos después cuando notó que ya no respondía lo soltó, la chica simplemente lo miraba conmocionada. "Tranquila, no lo maté."
"Sí, lo sé, practico judo." Ruby asintió lentamente, no sabía que su vecina sabía artes marciales, aunque luego de ver el desastre que había hecho no le sorprendía mucho. "¿Cómo llegaste aquí?"
"Creo que no es el mejor momento ni lugar para hablar." El chico escribió algo en su celular, entonces volvió a mirar a la muchacha. "Vamos, tengo que atender esas heridas."
"¡Volví!" Gritó emocionada la oji-azul abriendo la puerta de la casa, sin embargo no recibió respuesta, los presentes solo la miraron en silencio. "Hola Green."
"Vete." Respondió el castaño inmediatamente, había sido un día largo y no quería tener que soportar a la muchacha también esa noche. "Esta no es tu casa, es tarde y tu madre debe estar preocupada." Enumeró, se dirigió a la puerta y la cerró, dejando a la castaña en la calle. "Mándame un mensaje cuando llegues." Dio unos pocos pasos antes de escuchar que golpeaban la puerta, suspiró, la chica no iba a darse por vencida tan fácilmente. Entreabrió la puerta un poco, Blue le estaba con su celular en mano, mostrando una conversación.
"Mamá piensa que me quedaré a dormir de una amiga."
"¿Y esa amiga es?"
"Daisy." Green estaba por negarse cuando sintió a alguien detrás de él, al darse vuelta su hermana lo miraba. El muchacho suspiró, luego de una conversación silenciosa mediante miradas abrió la puerta y dejó pasar a la oji-azul. "Gracias."
"Tener a alguien más en la mesa siempre es agradable." Respondió la universitaria, dicho esto volvió a la cocina, debía terminar lo que estaba haciendo. "Green, ve a llamar al abuelo." El oji-verde asintió y se dirigió a las escaleras, la castaña siguiéndolo de cerca, intercambiaron unas palabras, entonces la chica volvió a la sala de estar. Daisy se rió, no se cansaba de ver a esos dos juntos, un día de esos le terminaría por dar un ataque a su hermano. Sintió unos pasos y vio a Blue acercándose a su lado, sonriente.
"¿Puedo ayudarte?" Daisy negó con la cabeza, ya casi había terminado, además sabía que la castaña no era cocinera, solo quería hablar. "Otra vez, gracias, no quería quedarme en casa hoy."
"Esta casa siempre será un hogar para ti, solo avísame con tiempo." La mayor de las dos sonrió, la chica siempre había sido como una hermana menor para ella, aún más teniendo en cuenta el tiempo que se conocían, ya era prácticamente de la familia. "¿Algo de lo que quieras hablar?"
"Más tarde, todavía tengo que molestar a Green un rato más." Dicho esto se marchó a buscar al castaño, Daisy se rió, simplemente no podía cansarse de ella. Pasados unos minutos escuchó gritos provenientes desde el segundo piso, realmente la presencia de la muchacha animaba el ambiente de la casa.
"Nunca cambies Blue."
"¿Qué pensará tu padre de esto?" La muchacha gruñó mientras su vecino trataba un pequeño corte en el brazo, estaba llena de moretones luego de la pelea y el chico la había obligado a dejarse ser ayudada.
"Por favor no le digas." Lo último que quería hacer era preocupar a su padre, Ruby pareció meditarlo un rato, eso o simplemente estaba demasiado concentrado en atender las heridas, entonces sonrió. El chico se fue a su habitación, volvió poco después con un papel y se lo entregó, la chica lo miró con curiosidad, entonces leyó el panfleto. "11vo Concurso de moda juvenil. ¿Para que me lo das?"
"Es un trato, tú serás mi modelo y yo mantendré silencio sobre tu cacería de brujas." Sapphire quedó incrédula, ¿Modelo?, ¿ella?, tendría que vestir ropa completamente femenina, posar y eso, miró al muchacho.
"No lo voy a hacer, por nada en el mundo voy a ser tu modelo." La simple idea le parecía estúpida, ella de por sí odiaba todo lo relacionado a la moda, jamás haría algo como eso.
"No fue una pregunta." Replicó el muchacho arrogantemente. "Tú serás mi modelo y yo me quedaré callado, digo, tengo tu secreto, no tienes mucha opción." La oji-zafiro estaba por responder pero se quedó callada, fue recién en ese entonces que se percató de su situación, si no quería que su padre se enterara de nada tenía que aceptar las condiciones del chico. Apretó los dientes, sentía muchas ganas de golpearlo en ese instante, pero estaba en jaque, no tenía con que atacarle de momento.
"¡Me estás extorsionando!"
"Prefiero decirle cooperación, forzada sí, pero cooperación." Nuevamente se dibujó una sonrisa arrogante en su rostro. "¿Trato?"
"Acepto."
Como siempre gracias por leer, si te gusta espero tu comentario y si ves algo que no te gustó tanto, también espero tu comentario, toda crítica es bienvenida.
Saludos, BlackCat~.
