Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.


CAPÍTULO 3

Emmett llegó a tiempo para la cena, los señores Cullen no querían festejar antes de tiempo, pero querían motivar a Edward así que ambos hermanos se encontraban en la sala. El mayor no pudo controlarse y fue el primero en hablar.

"No te recordaré nada que no quieras, pero ¿te das cuenta que fue una estupidez lo que hiciste?" el cobrizo conocía ese discurso y en realidad lo había hablado con su psicólogo, ahora sabía que había actuado impulsivamente. "Tu vida no es un juego" añadió.

"Emmett detente" le pidió con irritación. "Lo siento, ¿de acuerdo? Tu no lo comprenderías, pero en ese momento sentía que no había razón para seguir" se defendió.

"¿Tu familia no es un motivo suficiente?" inquirió en un tono tenso.

"No en ese momento, lo único en que pensaba era en que Victoria me dejo por estar en esta maldita silla" escupió con ferocidad." ¡Que tuve que abandonar mi carrera!¡Mi vida!"

Emmett se quedó en silencio por unos segundos antes de hablar con desdén. "Esa relación ni siquiera tenía futuro como para poner en riesgo tu vida".

"¿Qué quieres decir?" Edward enarcó una ceja en su dirección.

Aunque su familia no aceptó del todo la extraña relación que mantenía con Victoria al menos la soportaban. Emmett fue siempre el más neutro así que no entendía porque hablaba tan fríamente al respecto.

"Emmett" insistió, su hermano soltó un suspiro y con la mano le restó importancia. "No puedes empezar a hablar y luego detenerte. Sea lo que sea, quiero escucharlo".

"Bien" se rindió. "Ella empezó a ir a mi gimnasio, acompañada" entonces Edward lo comprendió; ella tenía un nuevo novio, uno que probablemente no tenía impedimentos físicos. "Hermano…"

"Estoy bien, lo superaré" murmuró, enfadándose consigo mismo.

«•»

"¡Edward! ¡Arriba!" el chico dejo salir un gruñido de fastidio al sentir a su hermana moviéndolo deliberadamente para despertarlo.

"Alice, odio que hagas eso" la regañó con molestia. "Ya no somos niños".

"Lo sé" le regaló una dulce sonrisa a su hermano. "Buenos días, Edward".

Acercó la silla de su hermano a la cama y salió de la recamara sabiendo que a Edward le seguía incomodando que lo vieran subirse en ella. Cuando volvió su hermano ya estaba duchado y vestido.

El día al fin había llegado, Edward conocería al profesor de música y también a los alumnos. Tan serio como era, tenía que aceptar que estaba nervioso ante lo que podría suceder, tanto que apenas era consciente de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Su familia se despidió de él deseándole solo cosas positivas. Su hermana fue quien se ofreció a llevarlo y recogerlo con la excusa de que el colegio le quedaba de camino.

"Edward, has estado jugando con la radio por diez minutos, si lo descompones pagarás el arreglo" le informó con seriedad. "¿Por qué estás tan nervioso?"

Él se encogió de hombros. "Supongo que es normal tomando en cuenta que no estoy seguro de que funcioné como profesor" respondió con voz monocorde.

"Funcionará, Ed" ella le brindó una sonrisa. "Siempre has confiado en tus habilidades, no dudes de ti ahora. Pero si tienes alguna complicación mi amiga prometió ayudarte en lo que pueda".

Edward resopló. "¿Algo así como una niñera?"

Su hermana negó rápidamente. "Es tu primer empleo y todos necesitan ayuda la primera vez, pero si no es así entonces no se lo pidas" le aclaró. "Solo te pido que no seas grosero con ella" le suplicó.

Él no respondió, pero asintió mientras se distraía con la vista. Cuando llegaron en el colegio y estacionó le dio tiempo a su hermano para colocarse en su silla. Estaban más temprano de lo normal pues Edward aún tenía que pasar por la oficina del director.

"Mi amiga te acompañara con el director" le informó, preparándolo para cuando se conocieran.

"Puedo encontrar la oficina sin su ayuda" declaró con terquedad.

Su hermana lo ignoro porque en ese momento el chevy de Bella entró en el estacionamiento. Alice se movió con antelación y se acercó a ella viéndole tomando los materiales para su clase. Sin una palabra de por medio la abrazó haciéndola reír.

"Alice pareces uno de mis niños" mencionó divertida y alegre. "¿Tomaste mucho café?"

"No" alargó su respuesta. "Solo estoy ansiosa por presentarte a Edward" dijo arrastrándola hacia su hermano.

Bella detuvo su paso al encontrarse con esa mirada tensa que reconoció al instante. El deseo de desaparecer volvió junto a la vergüenza. ¿Por qué él tenía que ser el hermano de Alice?

"Edward te presento a mi mejor amiga, Bella".

"Buenos días, un gusto conocerte" saludó en un susurro, pero lo suficientemente perceptible. Pero eso era mejor que un «¿te acuerdas de mí?caí encima de ti hace unas noches».

Alice aceptó que esa reacción era preferible a imaginarse a su amiga huyendo con vergüenza.

"Buenos días" Edward rompió el encanto sonando incómodo. Sabía que Forks era pequeño, pero había dado por sentado que nunca volvería a ver a esa chica torpe.

"Tengo que irme. Edward estaré aquí a las dos, ¿de acuerdo?" se puso a la altura de su hermano y le dio un beso de despedida. "Adiós, Bells" además de un beso también le sonrió.

Cuando ella se alejó, ambos seguían sin moverse. Edward no quería ser grosero como aquella vez y Bella no quería incomodar más la situación.

"Entonces vamos hacia la dirección" notificó ella, reaccionando.

Hubieran deseado que el transcurso fuera menos. Para él ya era tenso estar con la amiga de su hermana como para soportar algunas miradas curiosas del personal que, aunque eran rápidas, le hacían sentirse fuera de lugar.

"Las clases empiezan dentro de una hora, pero los maestros llegamos temprano" explicó, haciendo alusión al silencio y falta de alumnos.

Ella se detuvo frente a una puerta de cristal y Edward le hizo un ademán para que pasara primero. Bella no se rehusó, Alice le había comenta lo sensible que era ante que lo cuidaran o trataran como alguien vulnerable o con preferencia. La secretaria les hizo esperar por lo que Bella tomó asiento.

"Puedo esperar solo si tienes algo que hacer, no soy un niño" Edward reprochó en tono plano.

"Lo sé" declaró sin moverse, podía ver que era capaz de hacer muchas cosas solo escuchando su terquedad y orgullo. Luego le sonrió con cautela. "¿Le gustaría un café?"

"Te lo agradezco, pero no" respondió. "Sé que Alice te pidió que me ayudaras, pero…"

"De verdad, no es una molestia" replicó, con un suspiro. "Lamento haber caído sobre…"

Él la miró con disgusto y la interrumpió. "¿Entonces estás actuando así conmigo por caer sobre mí?"

"No, solo quería disculparme porque está siendo un poco incómodo".

"De nuevo, no es necesario" aclaró queriendo sonar honesto. "Lamento si soy grosero, no es fácil para mi estar con desconocidos."

Así fue como Isabella se dio cuenta que Alice no exageraba respecto a la terquedad de su hermano o su apatía. A pesar de su primer encuentro y el reciente, se alegraba de conocerlo y se lo hizo saber, lo cual a él le tomó por sorpresa.

"¿Por qué nunca te conocí?" le cuestionó él con extrañeza.

"Viví por años con mi madre y solo pasaba algunos días con mi padre, me mudé a Forks cuando mi madre se casó. Conocí a tu hermana en el último año de preparatoria cuando tú estabas en la universidad" le explicó fácilmente. "En el transcurso de estos años, aunque venías de visita, en realidad nunca estabas en tu casa" añadió encogiéndose de hombros.

Él recordó sus días de exceso, días en que si hubiera tenido la suficiente precaución y conciencia no estaría inmovilizado.

El director apareció en ese momento y Edward trató de ser serio con el hombre. Bella se despidió de él, dejándolo para arreglar los asuntos del contrato. Él conoció al profesor Newton un poco después, el hombre realmente se veía enfermo. Él le mostró el salón de música y le contó varias anécdotas así que Edward tuvo que escucharlo con atención.

"Extrañaré este lugar" soltó con evidente sentimentalismo, llamando la atención de Edward.

Él enarcó una ceja hacia el hombre. "¿Extrañará?"

"Sí. En estos días enfermo me he dado cuenta que no soy inmortal, decidí que es hora de conocer el mundo" confesó, haciendo ademanes con la mano. "El director aun no lo sabe, el probablemente te necesitará para el resto del ciclo escolar" finalizó con seriedad.

Edward pensó que el profesor podría estar teniendo algún síntoma psiquiátrico mas no se lo expresó. Cuando se fue, él pudo apreciar mejor el salón en tonos claros y dibujos infantiles. Revisó los instrumentos y se familiarizó con las melodías de los villancicos.

Él tenía una formación avanzada en piano y guitarra debido a los cursos y talleres donde su padre lo inscribió cuando vio su potencial musical. El director le había dado el horario y programa del evento, lo más complejo sería adaptarse al ritmo de los niños en un solo día.

El timbre sonando le tomó por sorpresa, un par de minutos después empezó a recibir a los grupos de mayor a menor grado, una hora con cada grupo con un promedio de veinte alumnos. Los más grandes le facilitaron su trabajo ya que querían destacarse, los de cuarto fueron un respiro pues eran tranquilos y lograron concentrarse.

La parte complicada inició con los de tercer grado, cada niño que entraba lo miraba con curiosidad por un tiempo nada corto, aunque fueron tímidos como para animarse a preguntarle sobre sus dudas. Cuando fue el turno de los de según grado se sorprendió al encontrarse con niños entrando al salón animados por conocerlo.

"Chicos saluden primero al profesor Cullen" Bella intentó calmarlos, ellos la obedecieron y empezaron a saludar con energía. Ella le dio una breve indicación a su grupo y luego se despidió de él, dejando su grupo a su cargo.

Después de muchos lapsos de frustración para los niños y Edward al fin lograron una conexión. Al final de la hora asignada Bella volvió por su grupo encontrándose con los niños haciéndole preguntas al nuevo profesor, ella los había preparado para no hacer preguntas que pudiesen desagradarle. Aunque en realidad a ellos no parecía importarles que estuviera en silla de ruedas cuando era más importante saber sobre si prefería a un hámster o a un perro.

Ella se detuvo en el marco de la puerta observando que no estaba acostumbrado a estar rodeado de niños, aclaró su voz y los llamó logrando que empezaran a despedirse para correr hacia ella. Para Edward fue un verdadero alivio, al menos momentáneo antes de que el grupo más pequeño entrara.

Al final de las clases Bella entró al salón de música encontrándose a Edward concentrado en partituras. "¿Fue un buen día?" preguntó con consideración.

"Considerando que nunca había dado clases creo que sí" frunció su frente.

"Es bueno escucharlo" comentó ella de regreso, entrando al aula por completo. "¿Está listo para irse, profesor?"

"No soy demasiado viejo, puedes tutearme" expresó, mirándola fijamente.

"Lo siento, solo pensé que era más educado" se encogió de hombros, después de caer sobre él ser educada era lo menos que podía hacer.

"Puedes hablarme cómodamente, aunque después no nos volvamos a ver" sugirió.

"De acuerdo, pero te recuerdo que seguirás siendo el hermano de Alice" repuso.

Él tomó el resto de sus cosas y se dirigió a la salida. Bella se las arregló para tomar sus materiales y caminar a su lado y ritmo, todo iba bien hasta que sintió un toqué en su brazo.

"Déjame ayudarte" Edward señaló su regazo.

Contrariada le permitió tomar parte del material y colocarlo en sus piernas, más que nada porque no estaba acostumbrada a una acción así. Al llegar al estacionamiento Alice estaba esperándolos con evidente interés.

"Alice luce aterradora cuando no está saltando" comentó él, logrando que Bella le sonriera.

"Hola, estoy aquí" Alice les respondió haciéndose la ofendida, aunque por dentro quería correr y contárselo a su madre. "¿Estás listo para irte? ¿O quieres continuar burlándote de mí con mi amiga?"

Bella y Edward cruzaron unas palabras antes de despedirse mientras Alice guardaba la silla en la cajuela, ella se despidió de su amiga también antes de irse a su chevy.

"¿De qué estaban hablando?" Alice preguntó con curiosidad cuando ingresó en el auto.

"Le di las gracias por ayudarme en mi primer día" dijo distraídamente mientras jugaba con la radio.

A su hermana dejo de importarle que su radio dejara de funcionar.

«•»

Para cuando Bella llegó al colegio esta ya estaba adornada con guirnaldas de color verde y rojo. Ella espero pacientemente a sus alumnos y respectivos padres en la entrada.

"Oh, Bella. ¡Se ven tan adorables!" Alice parloteó llegando a su lado.

"Lo sé, pero ni se te ocurra tocar las mejillas de mis niños" le advirtió con media sonrisa.

"Isabella, eres egoísta" le dijo con diversión. "Mis padres, Em y Rose están adentro, puede que Jasper también venga. ¿Crees que estamos exagerando al venir todos?"

"No lo creo, es muy lindo que todos vengan a apoyar a Edward" comentó ella.

"Oh, no solo a él" la pelinegra negó con una sonrisa. "También venimos por ti, eres parte de la familia, Isabella" le recordó con simpatía.

Bella le sonrió abiertamente de regreso. "Es bueno escucharlo".

Ellas entraron en el auditorio juntas, pero se separaron al interior, Alice para irse con su familia y Bella con su grupo. Los niños estaban nerviosos, pero también entusiasmados porque después del evento empezaban oficialmente las vacaciones de invierno.

"¿Preparada?" Edward se había acercado a ella, sacándola de su ensoñación. Su voz fue firme, más que interesado estaba siendo amble, pero ella lo agradeció en el fondo.

"Sí, pero no estoy segura sobre los niños" respondió con sinceridad.

No hablaron más ya que el director dio inicio al festival. A partir de eso hubo risas y lágrimas entre alumnos y padres. Después de la presentación del grupo de Isabella ella se les acercó y los felicitó, asegurándole que fueron sus favoritos.

Bella se encontró con los Cullen en su respectiva casa después de finalizar el evento y las despedidas, obviamente para festejar el logro de su hijo mediano. Empezó a conversar con Rosalie quien además de la prometida de Emmett también era nutrióloga en su gimnasio, sabía que se habían conocido en un curso de alimentación y no se separaron desde entonces.

Más tarde Alice la llevó al jardín para conversar con privacidad.

"¿Debo de tener miedo?" ella se acomodó mejor en su asiento y miró fijamente a su amiga, intuía que vendría algo importante.

"No, solo hay algo de lo que quería hablarte" ella le respondió con calma.

Bella trató de relajarse y no pensar en la lista de cosas negativas que su amiga podría decirle, Alice se apresuró a responderle ante su expresión angustiada.

"Nada malo, sólo..." hizo una pequeña pausa, "es Edward".

"¿Qué ocurre con él?" preguntó.

Alice tardó un poco antes de responderle. "Ya sabes, desde el accidente se ha vuelto más cerrado, hoy vi un gran cambió en él"

Bella asintió, comprendiendo el discurso. "Entonces estás feliz por eso ¿no?"

"Claro que lo estoy" aceptó rápidamente. "Pero quiero pedirte que lo ayudes a seguir cambiando para bien" terminó con seriedad.

La castaña se puso seria y con mucho pesar se negó. No sabía cómo Alice podía pedirle algo como aquello sobre todo porque su hermano no estaría de acuerdo.

"No sé por qué piensas que es una buena idea y no entiendo cómo podría cambiarlo para bien" inició con inseguridad. "Alie, eres mi mejor amiga y entiendo que te preocupes por tu hermano, pero a él no le agradará lo que me pides".

"Sé que no le agradará" aceptó. "Pero eres paciente, inteligente y por alguna razón no ha sido tan grosero contigo. Tú eres alguien que él necesita, la amiga aparte de Jasper" Alice miró a su amiga con insistencia y un brillo de esperanza.

"Eso suena muy manipulador, Alice" externó con un suspiró. "¿Cómo pretendes que haga algo así sin su confianza y aceptación?" cuestionó con duda.

"Solo tienes que ser como eres con todos, creo que iniciar una amistad ganará su confianza y él no tiene que saber que te pedí que te acerques a él" explicó.

"¿Eso no sería engañarlo?" se aventuró a decir. "¿Qué hay de malo en proponerle una amistad sincera?"

"Él no lo verá así, creerá que te acercas a él porque mí" expuso.

"Eso es lo que estás haciendo" puntualizo.

"No exactamente, te estoy dando la oportunidad de decidir, pero Edward realmente necesita a una persona como tú a su lado".

Isabella la miró fijamente y se rindió. "De acuerdo, pero lo haré a mi manera".

Alice asintió, no tenía una certeza de a donde se dirigía su plan, pero estaba segura de que algo bueno surgiría.