'Perdona por lo de ayer. ¿Tomamos una cerveza?'

Creo que nunca antes el hecho de ir a tomar una cerveza me había emocionado tanto. Empecé a montar muchas piezas en mi cabeza, recuerdos que empezaron a encajar por primera vez como en un interminable puzle. Recordaba cuando en los últimos años de instituto y durante la universidad salía con chicos. Cuando los chicos que me gustaban me invitaban a salir por primera vez no me emocionaba tanto como me había emocionado al recibir el mensaje de Maggie.

Representa que en esas edades es cuando todos los sentimientos están magnificados; todo parece más emocionante de lo que realmente es, todo es nuevo, todo es increíble. O al menos así parecía para los demás, yo nunca me sentí así al salir con nadie. Siempre pensé que era culpa mía, que yo era extraña en ese sentido. Nunca disfruté tanto como la mayoría de personas de mi edad que tenía a mi alrededor.

Por eso ahora creía que me sentía como me debería haber sentido en aquel entonces; como una quinceañera enamorada. Me habría gustado haber prestado más atención a mi mundo interior para haber podido comprender todo esto que estoy comprendiendo ahora.

Nunca había querido estar tan cerca de alguien tan desesperadamente, nunca había deseado tocar a alguien como lo deseaba ahora… Nunca había pensado en alguien tantas veces en un día como ahora. Nunca había deseado a nadie tanto como la deseo a ella…

El timbre me distrajo de mis pensamientos. Parece que el mundo se pone de acuerdo para sacarme de mis nuevos pensamientos románticos.

-¡Cielo! ¡Cómo me alegro de verte!

-¡Mamá! ¿Cómo ha ido el vuelo?

La abracé, y tuvimos una agradable charla sobre los últimos días en los que no habíamos hablado. Después de ponernos al día empezamos a comer lo que había preparado con mucho cariño para ella, aunque no con todo el talento que desearía, y mientras comíamos hubo un breve silencio, mi mente seguía en su misma línea.

-Hija, ¿te preocupa algo? -me preguntó, lentamente mientras dejaba su cubierto a un lado del plato como si eso la ayudara a concentrarse mejor en mi rostro.

-Ah, no, nada. Bueno, solo que he estado pensando… Cuando conociste a papá, ¿cómo supiste que él era el indicado? -dije como excusa, aunque realmente quería saberlo.

Mi madre quedó visiblemente impactada con la pregunta.

-Vaya, no me esperaba eso… Es una pregunta bastante difícil. -contestó retirando su mirada un momento y quedando ausente durante un corto instante.

-Lo siento…

-No, quizás es más fácil de lo que creía. Es difícil de explicar, pero cuando lo sentí lo entendí perfectamente.

Mi corazón pareció entender también a la perfección a lo que mi madre se refería. Eso me asustó, pero me emocionó aún más. Vi cómo me sonreía y vi su mirada volar hacia el pasado hasta el momento al que conoció a mi padre. Yo conocía la historia, pero quería escuchar su explicación de cómo ella se había sentido. Pareció entenderlo y prosiguió.

-Había tenido otras parejas antes de salir con tu padre. Sobre todo, la más importante que tuve antes de Jeremiah fue aquel otro estudiante de la facultad llamado Thomas. Thomas me gustaba muchísimo y creía que estaba enamorada de él; cuando estaba con él pensaba que aquello era todo lo que una chica podría querer. Un chico inteligente, atractivo, detallista, amable…

Tuve que aguantar una carcajada al imaginarme a mi madre en su juventud perdiendo la cabeza por un chico que parecía salido de una película Disney. Seguro que no era tan perfecto.

-Pero tiempo después conocí a tu padre y con él sentí algo que nunca había sentido antes, ni siquiera con Thomas. Parece una tontería, lo sé, como amor a primera vista o algo así.

La idea de mis padres conociéndose, y enamorándose me llenaba de felicidad. Hay tantos millones de personas en el mundo, infinitas posibilidades… Y aun así ellos fueron tan privilegiados que se encontraron el uno al otro. Parecía algo imposible, por eso su historia me llenaba de esperanza.

-Incluso antes de conocerlo bien, era como si mi corazón, o algo dentro de mí me dijera que era él. Cada día que lo conocía más solo me servía como confirmación de lo que sentí al verlo por primera vez.

¿Era aquella sensación lo que yo he sentido por Maggie? Pero…es imposible… Ella nunca…

-¿Por qué me preguntas esto ahora? -dijo, volviendo a poner los pies en la tierra después de contar su historia.

-Alex, ¿te has enamorado?

-¿Qué? No, no. Ya sabes, estoy demasiado ocupada en el trabajo para ni siquiera salir por ahí con alguien… Eh… Simplemente me había acordado de papá últimamente, más de lo normal.

Me pregunté si ella se había tragado mi mentira, y después continuamos hablando de papá. Incluso algunas de nuestras frases parecían ser planes, planes de futuro que compartir con él, todos juntos como una familia otra vez. Esperando poder reunirnos con él, pronto…

Mis sentimientos por Maggie me habían distraído de la búsqueda del DEO por encontrar a mi padre. Durante la conversación con mi madre sentí la necesidad de poder devolverlo junto a ella, sentí que no estaban haciendo suficiente. Mi mente y mi alma no podían con todo eso a la vez, así que agradecía que mi cabeza se centrara en un solo tema a la vez. Pero últimamente era imposible evitar el torbellino de sentimientos que se estaban formando en mi interior.

Aquella noche había quedado con Maggie para tomar esa esperada cerveza. Era como irla a visitar por primera vez, después de aceptar mis sentimientos por ella… Ésta vez era un lugar nuevo, me invitó a otro bar para 'cambiar de aires', como ella misma había dicho.

Cuando llegué a la dirección indicada, nada más entrar por la puerta y con el corazón palpitándome en el oído, la busqué con la mirada por todo el local, y no la encontré.

'Quizás como es pequeñita no la he podido ver', pensé, y reí para mí misma.

Le mandé un mensaje.

'No te veo.'

'Estoy en la azotea. Las escaleras están al fondo.'

Azotea…

Encontré las escaleras después de cruzar el local que estaba más abarrotado que nuestro usual lugar de encuentro. Rocé y me topé con algunos al pasar, y aquel tacto no era el que yo estaba deseando precisamente.

Empecé a subir por unas estrechas escaleras de caracol, imaginé a Maggie subiendo por esas mismas escaleras momentos antes. Con cada peldaño me sentía más cerca de ella, con cada peldaño las frases que había estudiado para decirle se volvían más borrosas en mi cabeza. Con cada peldaño mi corazón se aceleraba más, sintiendo la presencia de aquella mujer tan especial, cada vez más cerca. Miraba hacia arriba impaciente, la escalera se me antojaba eterna y yo quería verla. Quería hablarle. Quería decirle tantas cosas.

Por fin llegué arriba del todo y la vi, la azotea era enorme y ella estaba dándome la espalda. Seguramente no me había oído llegar, estaba apoyada en la barandilla con los brazos cruzados mirando hacia abajo, concentrada en los sonidos nocturnos de una ciudad que no dormía.

Iba vestida con una camisa blanca, metida por dentro de los pantalones tejanos oscuros estrechos. Era un look bastante usual en ella, por lo que yo conocía. Su melena azabache ondeaba ligeramente con la brisa nocturna. Pude observar su cara de medio perfil y me quedé fascinada al ver como lo único que la iluminaba eran las luces de la ciudad, ya que la azotea estaba totalmente oscura y no había nadie más.

No pude evitar observarla así durante un largo rato… Sentí unos irremediables deseos de acercarme a ella y abrazarla por detrás, esconder mi cara en su pelo y perderme en su fragancia.

Pero no lo hice.

'Maggie.'

Se dio la vuelta un poco sobresaltada.

'Alex. Sí que has tardado.'

Además de llamarme por mi nombre, lo hizo con una suavidad inquietante. La noche me impidió ver con claridad, pero me pareció ver rastros en sus ojos de lágrimas. ¿Maggie Sawyer llorando? Está claro que era humana, que sentía y padecía, pero…

'¿Cómo estás? ¿Mejor?'

Dejé mi mano en su hombro durante un instante, apretando ligeramente para reconfortarla.

'Estoy mejor, creo…Gracias.' Echó una rápida mirada a mi mano, la retiré.

Hubo un momento de silencio, ella miró las calles que se encontraban dejando de nosotras, como grandes arterias luminosas que fluían en todas direcciones sin parar.

Levantó la vista y me miró.

'¿Y tú cómo estás? Lo siento por lo del otro día, me metí donde no debía.', dijo sinceramente.

Me sentí culpable de escuchar aquella disculpa.

'¡No! No pasa nada… De verdad', exclamé con demasiado entusiasmo. A ella le pareció gracioso.

Me puse demasiado nerviosa y olvidé todo lo que quería decirle; y cuando nuestros ojos se encontraron nuevamente sentí como si fuera la primera vez que la veía. A pesar de no haber una clara iluminación a ella la vi más claramente que nunca. Mi mente grabó esa imagen cuidadosamente como para no olvidarla nunca.

'Realmente… Quería decirte algo.' Me miraba atentamente. Ella podría haberse dedicado a la psicología o a alguna cosa relacionada; no había conocido a nadie que escuchara tan atentamente, con cuerpo y alma.

'Creo que…Bueno, lo que dijiste el otro día…' Desviaba mi mirada de ella de vez en cuando y la volvía a mirar, pero me volvía más incapaz de hablar. Aun cuando no la miraba directamente sabía que ella me seguía observando atentamente.

'¿Sí?', dijo en un tono de voz infinitamente amable y paciente.

Mi boca se abría, pero al principio no me salían las palabras.

'Creo que había algo de cierto… No ibas mal encaminada.', pude decir.

En su rostro se esbozó una dulce sonrisa y con un suave gesto afirmativo me animó a seguir hablando. Mi corazón palpitaba más rápido y fuerte que en los momentos que había temido por mi seguridad física en medio de algún de los combates más peligrosos. ¿Cómo era aquello posible?

'He pasado noches sin poder dormir, pensando en todo esto…'

'¿En qué?'

'Pues… Mira. Siempre he intentado esforzarme mucho en todo lo que he hecho.' Le conté como mi madre me había educado para cuidar de Kara para poder convertirme en una buena hermana; como había acabado dedicándome a la ciencia como mis padres, estudiando interminables horas…

'Creo que en algún momento de mi vida me olvidé de vivir por mí misma.'

Los nervios iniciales desaparecían poco a poco al ver la mirada de tierna comprensión que Maggie tenía.

'Últimamente… Y con últimamente me refiero a un periodo bastante largo, no he salido con nadie. Ni siquiera me lo he planteado, no lo he deseado ni lo he buscado…' Hasta ahora, quería decir. Analicé sus ojos, para comprobar si ella podía entender las palabras que yo no estaba diciendo en voz alta.

Sentí vergüenza al decirlo, pero ella no parecía juzgarme para nada.

'La verdad es que nunca me gustó todo ese tema. Citas, intimidad… Llegué a pensar que todo eso no iba conmigo, que yo estaba destinada para muchas otras cosas, pero no para esas…'

'Hm-mm' Ella seguía escuchando, se dio la vuelta para poderme ver y escucharme mejor. Todo el interior de mi cuerpo reaccionó; imaginando, deseando que ella me abrazara. Aquello no iba a pasar. Yo me pregunté por qué estaba contándole todo aquello, y por qué de repente me sentía tan cómoda contándole todo aquello.

'Y… ahora cuando me pongo a reflexionar siento miedo. Miedo de no poder amar a alguien de esa manera algún día. Miedo de que vayan pasando los años y quedarme…'

Hice una pausa dramática, sin querer. Sentí que mi voz se empezaba a quebrar. No pronuncié mi miedo, pero ella lo comprendió a la perfección. ¿Cómo era posible…?

'No estás sola, Alex.' Me acarició el brazo y se acercó más a mí, recibí su abrazo posando mi cabeza en su hombro. La rodeé con mis brazos e inspiré hondo, inspiré tan profundamente como si fuera la primera inspiración que hubiera tomado en mi vida entera. Intenté memorizar cada segundo de aquel abrazo. Sus manos me acariciaban la espalda, intentaban reconfortarme. Noté en su tacto que ella también necesitaba ser reconfortada, ella tenía el corazón roto por una ruptura muy reciente.

Sentí como sus brazos parecían aferrarse a mí; me pareció maravilloso como ella me estaba haciendo sentir tan bien convirtiéndome en la prioridad de aquel momento, como ella me había hecho sentir mejor incluso cuando ella estaba herida. Intenté imaginar como de enorme sería su corazón, quería descubrirlo. Quería…

'Sé cómo te sientes. Estoy aquí para lo que necesites.' Escuché el dulce sonido de esa frase pronunciado contra mi ropa, sentí su respiración al hablar cerca de mi cuello.

Aquel era el primer abrazo que Maggie me dio, pero durante todo el rato que duró ese abrazo sentía una inquietante e incomprensible familiaridad. Cómo si la hubiera abrazado por primera vez después de mucho tiempo. Era como un reencuentro, al menos para mí. Susurré un 'gracias' con mis labios apoyados a un lado de su cabeza, cerca de su oído.

El abrazo termino al cabo de unos minutos, pero no se rompió el contacto totalmente. Nuestros brazos se quedaron unidos en un ligero contacto. Después entrelazó sus dedos en la barandilla mientras me seguía mirando, la suave brisa seguía moviendo su pelo, y pensé que aquel era el momento. Mi piel aún seguía recordando el tacto de sus manos en mi espalda.

'La verdad es que no me había sentido atraída por nadie en mucho tiempo…Hasta ahora.', dije, mis ojos sin recibir órdenes directas de mi cerebro contemplaron los labios de Maggie.

Maggie me miró sorprendida, intentó leer mi mirada. No tuvo mucho tiempo porque mis manos volaron hacia los lados de su cabeza y la atrajeron hasta mí.

Cerré mis labios alrededor de los suyos, y la besé durante unos instantes. Al principio noté como sus labios no se movieron, ella estaba bloqueada. Pero rápidamente respondieron y se adaptaron a la forma de los míos. Sentí su respiración en mi piel, una fuerte exhalación cuando me devolvió el beso.

Después de este pequeño pero intenso arrebato, separé mis labios de los suyos. El beso hizo un tierno sonido al romperse. Ella echó su cara hacia atrás y me miró con la boca abierta, totalmente ruborizada.

'Alex…', suspiró, haciendo una pequeña negación con la cabeza.

'¿Pasa algo?', dije con el mismo tono de voz. Hablamos susurrando. El tenue sonido del tráfico de la noche era casi más alto que nuestras voces en aquel momento. Quizás ella aún seguía dolida por su ruptura, pero yo no podía evitar el deseo que tenía dentro que crecía cada día más sin que yo pudiera controlarlo.

Acaricié su pelo siguiendo la forma de su rostro. La noté algo tensa así que eché mi cuerpo para atrás ligeramente, para darle espacio. Entonces pensé que lo había fastidiado todo…

Pero de repente Maggie extendió sus brazos hacia mí llevó sus manos a mi abdomen y agarró mi camiseta. Tiró de la tela intensamente y me besó. Apretó sus labios contra los míos y sus manos acariciaron todo mi torso hasta llegar a mis hombros. Aquel beso no me lo podría haber imaginado ni en mis mejores fantasías. Sentí todo su cuerpo pegado al mío, cada vez más cerca. Peligrosamente cerca. Había imaginado mil veces como sería besar a Maggie; la realidad era infinitamente mejor.

Nuestras bocas se abrían cada vez más, con cada beso. Me dejé llevar, ella tomó el control de ese apasionado momento. Pronto me faltó el aire. La besaba intentando recuperar mi aliento, alimentándome del suyo. No me di cuenta de lo carnosos que eran sus labios hasta entonces. Su delicioso sabor era casi indescriptible. Cuanto más avanzaba el beso más sentía que mis labios se convertían en algo nuevo. Como si sintiera mis propios labios por primera vez. Por unos instantes todo mi ser se concentró en ellos.

Con cada beso sentía que la descubría más, a toda ella. Cada beso era más intenso que el anterior, sentía que ella desnudaba mi alma cada vez que mis labios se envolvían alrededor de los suyos. No sabía que sería de mi después de aquel intercambio. Estaba enloqueciendo, cuando pensaba que no podría ir a más Maggie resiguió la forma de mis labios con la punta de su lengua. Dejé que explorara y entonces mi lengua se encontró con la suya. Al principio fue un contacto leve, casi tímido, pero despertó cada célula de mi cuerpo. Era una sensación eléctrica. Pero la lengua de Maggie no era tan tímida como la mía, y pronto entró dentro de mi boca, sobresaltándome. Creo que sin querer emití un pequeño quejido que se perdió cuando mis labios rodearon su lengua delicadamente, en señal de aprecio de aquella deliciosa exploración. Mi espalda estaba apoyada en la barandilla y el cuerpo de Maggie estaba totalmente pegado a mí. Sentía el aire que cada vez era más fresco en mi nuca, ella como si fuera adivina acarició todo mi cuello dándome calor. Mis manos iban cada vez más abajo, llegaron a su cinturón y lo agarraron, manteniendo el contacto.

Nuestras lenguas se exploraban, en un intercambio húmedo y cálido. Nos separamos unos segundos para recuperar el aliento, sus manos ahora sujetaban mi cabeza implorando que no me moviera. Respiramos el mismo aire, nuestros labios a escasos milímetros.

Rodeé su cintura con mis brazos.

'Maggie…No sabes cómo he deseado esto…'

Después mis manos jugaban con el extremo bajo de su camiseta, queriendo descubrir lo que había debajo, pero sin intentarlo aún.

Pero por unos momentos pareció que el brillo de sus ojos se disipaba.

'Pero Alex… ¿Estás segura de esto? Dijiste que-', preguntó, pero la interrumpí.

'Estoy totalmente segura.'

'¿De qué?'

'De lo que siento por ti. Nunca…Nunca había sentido algo así'

'¿Por una mujer?', siguió preguntando.

'Por nadie…' , confesé.

'Alex… Me gustas, pero creo que—', la palabra 'pero' generó un terror repentino en mi interior.

Sentí que su cuerpo se separaba ligeramente del mío, rompiendo aquel tierno y perfecto contacto. Para que no se alejara del todo llegué a tomarla de una de sus manos y acaricié sus dedos con mi pulgar. No sabía porque todo aquello me salió tan natural, todo aquello era desconocido para mí, pero mi cuerpo y mi alma se habían puesto de acuerdo y sabían lo que tenían que hacer.

Ella aceptó ese suave contacto con una media sonrisa, aunque algo amarga.

'Lo siento…No tendría que haberte besado.', dije de repente, '¿Aún piensas en ella?'

'No lo sientas, no has hecho nada mal.', me dijo, devolviendo mi caricia, dando un tierno apretón a mi mano. Siguió hablando después de una breve pausa en la que me miró directamente a los ojos, y vi como la más diminuta de las sonrisas se formó en su rostro al ver como la observaba.

'No es solo eso. Bueno, la verdad… Hoy ha sido el primer día que me he podido olvidarme de ella.'

Mi corazón dio un vuelco de felicidad, asumiendo que había sido yo la responsable. Me habría gustado ver la sonrisa de imbécil que se me había quedado.

'Entonces, ¿cuál es el problema?', pregunté, intentando suavizar la curiosidad que me estaba comiendo por dentro.

'Alex, estamos en situaciones y momentos totalmente diferentes…', volví a ver como su mirada se distanciaba. Intenté devolverla y acercarla a mí, tirando suavemente de su brazo. Ella lo entendió y tomó mi mano en las suyas.

'Lo sé, pero, a mí me encantas.', dije, sintiéndome como una adolescente que se enamoraba por primera vez.

Se rio dándome un golpecito en el brazo.

'Es verdad', repetí, 'últimamente he tenido un montón de dudas y preguntas que no han tenido respuesta.'

'A eso me refiero', comentó, 'yo después de otra ruptura necesito estabilidad, necesito tener algo más seguro...'

Nunca había imaginado a Maggie tan abierta, tan vulnerable. Quise guardar aquello que me estaba entregando y guardarlo muy dentro de mí. Quería ser su 'algo seguro', su estabilidad. Aunque quizás todos estos sentimientos eran demasiado precipitados, demasiado intensos. Pero así es como me sentía.

'Lo entiendo. Aunque nunca he estado en tu situación, tienes razón. Pero todas esas dudas que he tenido se me han resuelto.', intenté explicar.

A ella le hizo ilusión escuchar eso, como a mi antes me había hecho ilusión escuchar que yo había sido el motivo de que ella se olvidara de su ruptura por unos momentos.

'¿Se han resuelto? Y, ¿quién te las ha resuelto?', preguntó riendo.

Nos unimos en una agradable carcajada y volví a abrazarla para sentir su cuerpo pegado al mío. Me gustaba aquella nueva sensación, no quería perderla.

'Usted, detective Sawyer.', dije con una voz exagerada para hacerla reír aún más, lo cual surtió efecto.

'¡No me hables de usted! ¡Que grima!', bromeó, pero supe que lo decía en serio.

'Detective Sawyer, entonces.', pronuncié, bajando mi voz, de una manera algo seductora, siguiendo con la broma.

'Eso ya es más sexy…'

Volvió a besarme, y sentí que había sido una eternidad desde el último beso. Ahora mis labios habían ganado confianza y se amoldaban perfectamente a la forma y el ritmo de sus besos.

'Que me dices sí…Vamos poco a poco.', anunció, pidiendo mi opinión.

Mi mente se bloqueó por unos momentos. ¿Era aquello algo bueno, o algo malo? Parecía algo incierto, algo de ambos, negativo y positivo. O quizás dependería simplemente de cómo se desenvolvieran las cosas entre nosotras.

'¿Cómo es eso?', pregunté, no sé si soné totalmente inútil o no. No sabía de qué otra mejor manera responder.

'Pues…Quiero decir que quiero conocerte más, y mejor. Y para hacerlo bien se necesita tiempo.', dijo de la manera más madura, comprensiva y tierna que yo jamás había escuchado. Así que realmente parecía algo bueno. Ella quería conocerme. Maggie Sawyer quería conocerme más.

'¿Qué me dices, Alex?', preguntó con una gran sonrisa.

'¿Tú que crees?', sonreí igualmente, 'Claro que sí. Tengo todo el tiempo del mundo.'

Todo el tiempo del mundo, si es para conocerte a ti.