Nota del autor:
Cuarto y chifloreto capítulo de esta cosa rara. Agradezco todos sus comentarios, y en especial debido a mi flexibilidad en cuanto al tratamiento que le puedo dar a mis historias: si, puedo decir que abarco muchos géneros como el drama, la comedia, la cursilería. Y espero que puedan seguir disfrutando de esta locura extraña que puedo decir claramente, que ha sido una historia con un éxito muy rápido.
Milenka: si, es raro que un hombre escriba yaoi, slash, o boyslove, pero de todo se ve en la viña del señor. A mí me gusta el bara… y puedo decir que mis historias gustan porque no busco encasillarme en el cliché de semes y ukes que se orientan por cerrados estereotipos de una pareja heterosexual (un seme posesivo y muy macho, un uke muy dulce y mimado, o con una actitud algo fastidiosamente melosa), sino porque en primera son hombres y todo hombre, sea heterosexual u homosexual es consciente de su hombría, y por eso no se anda con, perdonen la expresión, maricorenías cursis. Ejemplos de una relación así es la que he planteado entre Francia y Navarra, en la que Francia es tirante, insoportable e irritante y Navarra es distante, hostil y seco, pero sin embargo estas actitudes no impiden que tengan una relación salida del convencionalismo cursi del yaoi común y corriente: ellos se desean, y siempre, siempre terminarán juntos teniendo sexo salvaje y brutal, tan brutal que siempre terminan dos o tres muebles destrozados.
En respuesta al comentario anónimo, lo único que puedo decir es que no puedo dar spoilers sobre las parejas… solo del Santos/Piñera. Por lo pronto, todos los vecinos aparecerán, se conocerán entre todos (tanto los tigres como los vecinos), se desatará el pandemonio… en fin. Y puede que aparezcan unos cuantos personajes de algunas series de animé (no diré cuales, ustedes los reconocerán), algunos mangakas, seiyuus, y una que otra nación de Asia aparezca en este capítulo.
Dato de la alianza: para ingresar a la alianza, el país solicitante deberá de suscribir un tratado de libre comercio entre los países miembros. Su ingreso empezará cobrar vigencia cuando los tratados empiecen a regir. En este momento Costa Rica es uno de los países que tiene más opciones para ingresar a la alianza como miembro de pleno derecho, si el TLC que suscribió con Colombia (era el último TLC que necesitaba para poder integrarse al bloque) es ratificado por los parlamentos de ambos países, y las altas cortes colombianas. Otra condición, está en que solo pueden ingresar los países que tengan costa sobre el pacífico.
Así que disfruten de la lectura.
Capítulo 4
Unos raros, raros y extraños vecinos.
CROCRO, CROCRO, CROCRO!
Las lastimadas del VAPOR, de la serie de TV amo de casa (Colombia, la transmite el canal RCN)
De regreso al restaurante, que aún no tiene nombre…
—y entonces, ¿Quién se encargará de qué? —inquirió Ryutaro.
Silencio. Naturalmente, ninguno de ellos había previsto la distribución de las tareas, se habían concentrado tanto en los detalles del restaurante que habían pasado por alto ese detalle "sin importancia".
—sencillo, yo me encargaré de la cocina, Pedro de las cuentas y los demás serán los meseros —dijo entonces Perú.
—aaaah, no, tú no tienes cuando… Miguelito de mi alma, soy YO el que se va a encargar de la cocina. —exclamó Colombia.
—aquí el único que puede hacer maravillas en la cocina seré yo!, y nadie más que yo…—intervino chile
—noooooo, señor… no, tu mínimo aprendiste a cocinar del cejudo de Arthur. —dijo México de forma aterrorizada— si tu cocinas nos expondremos a que nos demanden por intoxicación de alimentos.
Y sin dudarlo ni un segundo, empezaron los cuatro una discusión épica y sin control, en la cual parecía no haber orden ni concierto de ninguna clase o tipo. Que despelote, dirán algunos, pero como esto es el mundo de Hetalia, todo este desastre es normal. Total, nana estaba bastante desesperado, sin saber cómo hacer entender a esas cuatro naciones que podrían rotar las tareas. Y eso era de por sí difícil. Muy difícil. Demasiado difícil.
—YA BASTAAAAAAAA! —gritó nana al borde de la loca histeria, al ver que las cuatro naciones que debía de supervisar estaban ya agarrándose entre sí de una forma espantosamente bochornosa. — YAMETTE, PONGANSE DE ACUERDO DE UNA VEZ O SI NO, NO PODRÁN EMPEZAR NUNCAAAA
Nana estaba encolerizado. Su rostro estaba rojo de la ira, y su expresión era de desesperación. Y todos cinco tenían los ojos en blanco (expresión de ojos en blanco estilo animé, ustedes saben de lo que hablo).
Bueno, después de que todos se pudieran serenar y tranquilizar después de semejante griterío tan escandaloso (aunque en el conjunto el escándalo era peor), las cuatro naciones y su supervisor-nana empezaron a analizar todo con cabeza fría. Y nana, dios sabe de dónde sacó un pizarrón, un birrete ridículo y una tiza, y empezó a distribuir las ocupaciones del restaurante de una forma equitativa y justa.
—bueno, minna-san, empecemos con la distribución de las labores de la cocina —dijo entonces Ryutaro— son cuatro, así que me he tomado la molestia de sortear los días que les tocarán.
En un sombrero de charro, pone cinco papelitos en donde escribe claramente los días de la semana. Cada uno de los cuatro saca uno. Y la repartición de la cocina ha quedado de esa manera:
Lunes: México
Martes: Perú
Miércoles: Colombia
Jueves: Chile
—saben, los viernes los dedicaremos como un día especial en el que los cuatro juntarán todos sus menús en una oferta más variada. —dijo Nana de forma ecuánime— así habrá más variedad.
—nana, eres un genio —exclamó el mexicano.
Prosiguieron con el dinero. Y eso fue otra polémica, aunque todos se pusieron de acuerdo en una cosa al final: confiar la administración del dinero que entrase al restaurante a Ryutaro. Necesitarían más ayuda, y quizás podrían ponerse de acuerdo para repartirse entre todos las utilidades. Así nana no sufriría por el salario que le pudiesen deber sus adorados jefecitos, en especial México que después de todo no confiaba en su copetudo y poco avispado jefe.
Lo de los meseros, simplemente quedaron repartidos de esta manera.
Lunes: Colombia, Perú y Chile.
Martes, Chile, Perú y México
Miercoles: Perú, México y Chile.
Jueves, México, Colombia y Perú.
Viernes: Los cuatro. Nana se encargará de la cocina.
Era una repartición justa.Y después de todo, nana trajo una botella de sake, sirvió para todos unos cuantos tragos, brindaron y se dirigieron cada quienes al conjunto. Nana tendría que empezar a acordar las citas para el día de mañana, además de empezar a escribir los informes para los jefes de las cuatro naciones que tenía bajo su cargo. Como todo buen japonés, no podía dejar eso por alto.
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"!Mi Peña no es pendejo!. Podrá ser mentiroso, idiota, puerco, comunista, pendejo, pero nunca una estrella de porno"
el padre de Enrique Peña Nieto en declaración exclusiva al canal RCN[1].
Un par de horas más tarde, en el Tetsuya Place Building.
Entre tanto, en el conjunto Tetsuya todo era paz y tranquilidad,… de forma aparente. Porque a pesar de que no estuvieran algunos de los residentes, a razón de que estaban en el trabajo, o en el gakuen, o en la universidad, los problemas no faltaban.
Mamá Kirume estaba arreglando la casa como toda buen ama de casa japonesa. Horuko estaba practicando guitarra en el semi insonorizado estudio de grabación del apartamento (pues era tan tacaño que solo pagó por la insonorización del apartamento y no la insonorización del estudio). Ya papá Minatsu, los niños, las locas gemelas Hazeyama, el sufrido de Ian-kun, Ichiru-san, y Kenichi-san se encontraban en sus respectivas ocupaciones (Minatsu en el trabajo, Koji y Risato en el colegio, las gemelas e Ian en la universidad, Ichiru-san estaba en gentosha coordinando todo para el lanzamiento de la tirada del tomo tercero de su manga, y Kenichi… bueno, Kenichi mantenía más tiempo en las salas para jugadores de Mahjong ubicadas en Kabukishu y otros barrios calientes de Tokio, apostando el sueldo que se gana como consejero, o mejor dicho, por holgazanear como un buen político japonés en la dai Saigen[2] del muy honorable Kokkai), por lo que la mañana era tranquila… o eso aparentaba.
Había llegado el mediodía. Y ciertamente, la señora Kirume después de todo el agobiante trabajo de casa deseaba tranquilidad. Ascendió al último piso, al jardín, el cual era ciertamente muy bonito, y esmeradamente cuidado. El jardín era un espacio de quietud, de paz y de calma, y a Kirume Taeda le encantaba estar allí aunque sea unos cuantos minutos del día, mientras esperaba el regreso de sus hijos y su esposo.
Por lo pronto, Horuko estaba practicando algo de guitarra e intentando componer… pues era su día libre. Pero estaba solo. Mortalmente solo.
Y algo que detestaba Horuko Mishida, era la soledad[3].
Estaba sudoroso por el infernal calor que estaba haciendo en el estudio. También era muy tacaño como para gastar en un aire acondicionado, y también estaba el impedimento de que Tenjou-san era muy jodido con respecto a la instalación de aires acondicionados en el conjunto. Lo había considerado cuando instaló su estudio de grabación privado, además de la insonorización parcial que había hecho en el apartamento (para que los vecinos no se quejaran, a pesar de que tuvieron que desembolsar entre ambos, si, entre Ichiru y Horuko, aparte de los gastos de la obra, los 16.000 yenes de multa que Tenjou-san les había impuesto por las "modificaciones estructurales" del apartamento), pero era ganarse más problemas con Tenjou-san. De hecho, Tenjou-san tenía problemas con todos los vecinos, porque sencillamente a veces podría llegar a ser un administrador molesto. Eficiente pero molesto, en cuanto a la aplicación despiadada de las reglas del conjunto se trataba.
Bueno, puede intentar socializar con los nuevos vecinos, pero no quiere ser fastidioso ni confianzudo. Apenas habían llegado el día anterior, y ciertamente después de que los viera salir por el pasillo (pues había tenido que salir a la tienda de abarrotes de la esquina por unas cuantas cosas que faltaban en la alacena), había sido demasiado prudente en no entablar contacto con ellos. Cuestiones culturales que no vienen al caso. Se fijó extrañamente en uno de ellos: de cabello negro azabache, penetrantes ojos color avellana oscuro, vestido de manera informal con camisa de polo color azul claro, pantalones de jean gastados y tenis converse sencillos. Debía de ser latino, más específicamente mexicano. Y tampoco no podía negar una cosa de aquel chico mexicano: era atractivo.
Pero eso era harina de otro costal. Recostó la guitarra eléctrica en su base, había sido un regalo especial de Shotaro-kun, el bajista de HOLOGRAM el día de su cumpleaños. A pesar de las riñas entre los demás miembros de esta banda, Shotaro Tsushima y Horuko Mishida llevaban una buena relación, podía decirse que eran íntimos amigos. Tomó una toalla, y se secó el sudor del cuerpo (pues estaba totalmente desnudo, ya que debido al excesivo calor le era más cómodo practicar así), salió del estudio, cerró la puerta de este, se enrolló la toalla a la cadera (no quería darle gusto a los paparazzi) y se dirigió hacia el baño para darse una refrescante ducha, que necesitaba de urgencia.
Ichiru llegaría a eso de la de la tarde. El jueves, (pues era miércoles) tendría reunión con los ejecutivos de Sonya para que grabara dos demos para el opening de Barjoona Bombers, serie de anime basada en el manga del mismo nombre, propiedad de Hidekaz Himaruya, aquel mangaka del que Ichiru tanto hablaba. De hecho, había visto dos o tres veces a ese tal Himaruya: según decían por ahí, había trabajado en Nueva York como asistente de diseño gráfico, mientras que a la vez en sus tiempos libres dibujaba manga y publicaba un web comic colegial llamado Barjoona Bombers, que pronto tuvo un éxito meteórico[4], y que después había sido adquirido por el estudio DEEN, para su producción y realización como serie de anime, después del fracaso de la cuarta temporada de Kuroshitsuji.
Y la inspiración no le llegaba.
Posteriormente salió, se vistió de forma sencilla con unos pantalones pesqueros hasta la rodilla, tenis reebok, medias altas, una camiseta sencilla de tonalidad blanca con un estampado del Hard Rock Café de Yokohama, una camisa sencilla para complementar y unos lentes oscuros. Tomó las llaves del apartamento, cerró la puerta y salió hacia el pasillo, dirigiéndose hacia el jardín de la terraza. Quizás el aire fresco le serviría para refrescarse y poder inspirarse. O quizás, ir al gimnasio, que quedaba en el piso 12 y trabajar un poco los abdominales.
Entre la terraza y el gimnasio, entonces optó por el gimnasio.
Y de Tenjou-san… (pues Tenjou-san vivía también en el conjunto, en el apartamento 705, un piso más abajo de los tigres) bueno, como buen administrador estaba haciendo la inspección diaria por los pasillos del conjunto, verificando que todo estuviera en orden (pues Tenjou-san era un psicópata obsesivo del orden).
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Yo creo que el hombre, se complementa al hombre… la mujer, a la mujer… hombre con hombre, mujer con mujer, así como de hombre a mujer, y de mujer a hombre, de mismo modo, pero en el sentido contrario… porque la mujer es el complemento del hombre, en un sentido muy bello, y eso que hasta ahora en Colombia, los hombres eran muy machistas… muchas gracias.
La señorita Antioquia, en el concurso nacional de belleza de Colombia del 2008, descrestándonos con su enorme sabiduría cofcofcofbrutacofocofcof
Bueno, después de una muy tediosa mañana, todos cuatro se decidieron simplemente a regresar al apartamento. Los demás, excepto Pedro, estaban cansados por todo el trabajo que habían tenido que hacer para el montaje del restaurante (que aún no tenía nombre). Nuestro azteca favorito sencillamente quería salir un poco, pero no conocía a nadie en el conjunto, a excepción de nana, pero él estaba ocupado llenando el informe para sus jefes.
Socializar no se le daba fácil, pero tenía que empezar a conocer a los vecinos. Tenjou-san les había dicho que había un gimnasio y un jardín en la terraza, así que simplemente se decidió a explorar un poco el conjunto.
Salió, se despidió de todos los chicos, les dijo que volvería en 15 o 10 minutos.
—Pedro… no salgás del conjunto —le advirtió el colombiano— no conocemos a nadie excepto a nana y a Kiku, pero Kiku no está a la mano y no podemos depender de nana todo el tiempo.
—si mamá —exclamó el mexicano con sarcasmo— no saldré del conjunto.
—es en serio, Pedro. —le insistió Colombia a México.
Y a veces Colombia podía pasarse de sobreprotector.
Salió y merodeó por el pasillo. Posteriormente se dirigió al ascensor, entró y al mismo. Se dirigió al gimnasio, quería sencillamente curiosear un poco y desahogar toda esa rabia contenida contra su copetudo e idiota jefe, Enrique Peña Nieto, alias el "copetón".
Horuko estaba en ese momento haciendo abdominales en una de las máquinas del gimnasio. En ese momento, era el único que se encontraba en las espaciosas y muy cómodas instalaciones, sonando de fondo unas cuantas tonadas de Asian Kung/Fu Generation (más precisamente su sencillo REWRITE). Pedro entonces hizo acto de presencia, entró a las instalaciones del gimnasio y miró todo de forma atenta. Necesitaba desquitarse con algo, canalizar toda esa rabia que tenía adentro de sí golpeando algo.
Que sorpresa: había una pera de box, un saco y un par de guantes. Al menos podría desquitar un poco esa rabia, si no es que se le iba a la mano: era el segundo día, y no quería echarse encima al administrador del conjunto.
Horuko decidió entonces acercarse a él. Pedro se fijó entonces en el chico de cabello rojizo, vestido de pantalones pesqueros y una camiseta del Hard Rock de Yokohama. Tal vez tendría que empezar a socializar.
—¿primera vez? —le dice Horuko al mexicano.
—no, no es primer vez que entro a un gimnasio pero… el administrador como que es muy jodido.
Horuko se echó a reír. Sencillamente coincidía con el mexicano con respecto al señor Nuruyama con todas esas molestas e insistentes reglas de convivencia que podrían sacar el quicio a cualquiera.
—ah,… el viejo Tenjou-san puede ser a veces muy irritante, mi amigo. —le dijo Mishida a la representación de México— pero no deberías preocuparte en exceso, simplemente no le haces caso y ya.
—mmm… ya veo —exclamó entonces México— ustedes los japoneses no son tan serios y acartonados como yo creía.
—hay muchos así, pero no todos.
Le extendió la mano.
—Soy Pedro Eduardo Sánchez, del 805.
A pesar de todo, se la dejó extendida, y respondió con una venia algo sutil, casi como un asentimiento. Etiqueta oriental.
—Horuko Mishida, del 806.
Y al parecer, habían hecho buenas migas este par.
—oye, ¿me puedes asistir con el saco de box?, es que quiero entrenarme un poco, ya que estoy algo oxidado.
—claro, Eduardo-kun. —respondió Mishida.
Era extraño… ¿lo llamó por su segundo nombre?, por lo general lo llamaban por su primer nombre, o por su apellido. Nunca usaban el nombre Eduardo, a menos de que le quisieran llamar la atención. Así que simplemente sonrió, se puso los guantes de box, puso una fotografía de su copetón jefe en el saco, y con una agilidad pasmosa, empezó a golpearlo con saña, como si tuviera al Peña mismo enfrente.
Después de todo, la compañía de Horuko Mishida era agradable.
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QUE PASE EL DESGRACIADO!
Laura Bozzo, más conocida como "Señorita Laura", al idiota de turno.
Miguel estaba en el balcón, mirando el paisaje. Ya habían pasado apenas 24 horas desde la cumbre en Cali, y ahora estaban en Tokio, al lado del chileno baboso, el colombiano psicópata, el mexicano irritable y una molesta niñera contratada por su adorado jefecito, el "general" Ollanta Humala.
Bueno, al menos debía abonarle una cosa a su jefe: que no era tan idiota como el copetudo de Peña. Pero una cosa era cierta. Su jefe podía inspirar miedo. Mucho, pero mucho miedo. Tanto o más miedo que el propio Rusia, y eso que Rusia era aterrador de por sí con su sola presencia, e incluso cuando sonreía se volvía el doble de terrorífico.
Y un detalle de "mi general" Humala era que jamás, jamás de los jamases sonreía.
Bueno, eso y las analogías militares que lo hacían ver más macabro. Tenía que abonarle que tomaba decisiones sensatas, y que no era comunista.
Decidido, se dirigió al balcón del apartamento, mirando el skyline de la ciudad. Resopló de cansancio: primer día y ahora estaban medio varados, con un restaurante montado y sin saber que era lo que se advenía en el horizonte. Lo único bueno de todo eso (si lo había) era sencillamente estar lejos de ese ecuatoriano insoportable y medio paranoico, aunque no podía negar que lo extrañaba. Lo malo de todo eso tenía nombre propio: Manuel. O chile. Por obvios resquemores y conflictos de vieja data (cofcofguerradelpacificocofcofcof), además de un diferendo fronterizo sin saldar, en el que parecía que Miguel quería arrancarle de cuajo una buena porción de mar a Manuel (o era al contrario), y otros conflictos que no viene al caso relatar.
Compartían cuarto, pero no cama. Una suerte. Pero no tanta para el peruano, pues tenía que soportar los patadones que le daba el chileno a veces, o que extrañamente Manuel terminara al pie de su cama, caído, con un hilillo de saliva saliendo de su abierta boca, y quien diría: verlo dormido era un trauma, no se sabía si estaba vivo o muerto.
Total, decidió salir un rato. Era agobiante estar en el apartamento todo el tiempo y quería conocer el vecindario cercano. Después de las advertencias semiparanoicas y sobreprotectoras de Juan, Miguel sencillamente salió del conjunto y saludó al portero del mismo, Sarutobi-san, a quien siempre pasaban por alto por alguna extraña razón. Aparte del conjunto había una tienda de abarrotes cercana, unas cuantas casas residenciales, un parque infantil, una casa de baños que quedaba convenientemente cercana al conjunto, un colegio y un puesto de prensa. Todo lo necesario de un vecindario común y corriente.
O eso creía él.
Por curiosidad, Miguel se dirigió hacia el puesto de prensa, para ver que había en las últimas noticias. Nada nuevo, ninguna cosa del otro mundo, excepto tal vez imágenes de Japón junto a una bola de pandulfas morsas… ah, no, no eran morsas, sino que eran los honorables representantes del Kokkai debatiendo un proyecto de ley para privatizar por enésima vez el servicio postal, cosa que no había podido hacer Koizumi-sama, y que a fin de cuentas le había quedado grande al actual primer ministro, Abe-sama[5], unos cuantos títulos de farándula y demás.
Haruka y Tetsuka regresaban de las agobiantes clases en la universidad. Ian, como "esclavo personal" e "idiota útil" de las gemelas, cargaba con las maletas de estas. Tenía que hacerlo, pues esperaba que aunque sea ellas estuvieran con un temperamento más tranquilo. Pero eso era mucho pedir.
Un charco traicionero estaba en plena calle, listo para cualquier incauto que cayese a su muy mojada trampa. Y ya había fijado un objetivo: Haruka-chan, la cual no se percata del charco, por lo que de forma precipitada cae a este.
Miguel la ve. Corre rápidamente hacia Haruka. La detiene. Se miran fijamente.
—PERVERTIDOOOOOOO —gritó la chica de cabello negro recogido en dos coletas, golpeando de forma inmisericorde al peruano.
Miguel se quejó del golpe que había recibido, por lo que tiró a la tsundere al charco, para más inri.
—¿Qué hice de malo señorita?
—y para más colmo me tiras a un charco, ERES UN IDIOTAAAA
Otro golpe, encajado en "lima". Y ahí el peruano quedó dolido de lo lindo, agarrándose sus regiones vitales, mientras se quejaba.
Qué carácter tienen las mujeres japonesas.
Continuará…
[1] Este chiste es de Alonso, (a quien tengo la fortuna de conocer por Facebook-sama), y está basado en un episodio de Los Simpson (de hecho, la frase es de Abraham J. Simpson).
[2] La dai Saigen es la denominación de la cámara de consejeros o cámara alta del parlamento japonés, o Kokkai.
[3] Horuko tiene unos cuantos traumas de infancia que no viene al caso relatar. Aunque puedo decir dos cosas de Mishida-san: tiene una relación muy mala con su padre (no le habla) pero es muy unido a su madre. De hecho, antes de lanzarse al estrellato, Horuko fue al registro civil para retirar el apellido paterno de su nombre, Ryuhane, quedando solo con el apellido materno: Mishida.
[4] Este fue el origen de Hetalia. Pero como estamos en mundo Hetalia, Hetalia, como serie de animé y manga no existe. En este semi AU (casi similar al nuestro, excepto por este detalle) Himaruya es reconocido por Barjoona Bombers y Chibi-san date. De acuerdo al Himaruya Headcanon, Hidekaz es contratado por Gentosha al mismo tiempo que Ichiru. Incluso, Himaruya colabora con Ichiru y ha introducido un personaje parecido a su colega en el manga de Barjoona. Ichiru ha hecho lo propio, introduciendo a un personaje muy parecido a Himaruya en su propio manga.
[5] Desde diciembre del año 2012 Shinzo Abe es el primer ministro de Japón.
