Capítulo 3

- Mi -mi Aome...-

Caminó lentamente hacia ella. Hipnotizado, como no queriendo creer lo que estaban viendo sus ojos, cuando estuvo cerca la abrazó, recostando su cabeza en su hombro; ella permanecía inmóvil, sin ningún sentimiento reflejado en su rostro, lo cual el hanyou extrañó, ya que normalmente se le hubiera colgado o algo así, ese simple hecho la hacía notarse distinta y la apretó más contra su pecho y hombro…y las palabras que escucho después, fueron las más hirientes de toda su vida….

- Quita tus asquerosas manos de mí, hanyou repugnante – Sus ojos se abrieron en impresión y se separó de ella, tomándola por los hombros y la vio directamente a la cara; ahora su mirada expresaba una sola cosa: odio.

- Aome, por favor déjame explicarte…-

- ¿Y qué me vas a explicar Inuyasha? Aquella noche dejaste todo muy claro, yo sólo era un instrumento para ti – respondió en tono de sarcasmo

- ¡Yo no dije eso!

- ¡No me quieras ver la cara de tonta, estúpido¿Quieres que te repita exactamente lo que dijiste? "¡ESA NIÑA BOBA NO ME IMPORTA¡SÓLO ME SIRVE PARA RECOLECTAR LOS FRAGMENTOS, NADA MÁS¡TU ERES LA MUJER DE MI VIDA!" ¿Acaso ya lo olvidaste?

- ¿E - es cierto eso Inuyasha? –El aludido miró hacia atrás y se encontró con una sorprendida Sango y en un momento se encontró en el suelo, resultado de un golpe que le había propinado la persona que menos se esperaba…Miroku

-¡DESGRACIADO¡¿CÓMO PUDISTE HACERLE ESO A LA SEÑORITA AHOME?! – Y se abalanzó sobre el antes de que pudiera levantarse, tomando con ambas manos el cuello del hanyou, dispuesto a matarlo - ¡ASESINO!

- ¡Excelencia, basta, lo va a matar! – gritó la exterminadora, desesperada.

- ¡Eso es lo que quiero Sango¡Tu y yo mejor que nadie sabemos todas las lágrimas que la señorita Aome derramó por el, creyendo que le importaba¡Y mira cómo le paga! – y apretó más sus manos

- ¡Suéltame monje!

- ¡Miroku basta! – El monje volteó a ver a Aome y se calmó – el placer de acabar con el sólo nos pertenecerá a nosotros- Y es entonces cuando todos los presentes se percatan de la presencia de cierto youkai, quien había observado toda la escena sin moverse y, obviamente, divertido.

- ¡¿Qué haces con ese bastardo?! – Se levantó y le preguntó furioso, sintiéndose con el derecho de saberlo

- Eso no te importa, pero… si tanto deseas saberlo, estamos juntos – Se acercó hacia Sesshomaru y tomó su mano, el la miró desconcertado, pero luego entendió la indirecta y apretó más fuerte la de ella, vaya, sí que había tenido razón al decir que ella era el punto débil de su hermano menor.

- ¡Aléjate de ella!

- Ja, no tienes derecho a pedirme eso, querido hermano. Después de todo, ella es MI mujer…- sonrió con burla

- ¡¿Qué?! Eso no es cierto…- Y volteó a ver a la pelinegra, quien, aunque estaba desconcertada por las palabras de Sesshomaru, se apegó más a este, de modo que el hanyou creyera que sus palabras eran verdad.

-¡feh! De ninguna manera tú serías capaz de amar a una humana -

- ¿Ah no? No me subestimes, Inuyasha –

Y la besó. La muchacha quedó aún más desconcertada que antes, tanto que ni siquiera tuvo tiempo de cerrar sus ojos. El la tomó por la cintura y la acercó más hacia sí, pegándola contra su cuerpo, y ella, al fin reaccionando se puso de puntitas y rodeo su cuello con sus brazos, profundizando más aquel desconocido, pero a la vez delicioso contacto. Hasta que al fin se separaron

- ¡¡¡MALDITO!!!

Inuyasha desenfundó a Tessaiga y se puso en pose de pelea, pidiéndole así a su hermano que peleara con el; pero no fue Sesshomaru quien dio un paso adelante. Aome sacó su arco y flecha y los apuntó justo hacia el corazón de su antiguo amor.

- ¿Qué haces? – preguntó desconcertado

- Yo seré tu oponente –

- De ninguna manera voy a pelear contigo

Ella estira la flecha

- Entonces morirás…- Y la lanza, e Inuyasha apenas alcanza a saltar para esquivarla, ya que esta traía una precisión impresionante, de haberse quedado ahí un poco más, hubiera muerto. Y ese hecho lo sorprendió

- Tú nunca quisiste ser sacerdotisa ¿Qué te hizo cambiar de parecer? – preguntó con cierto sarcasmo

- Ah, no lo sé, odio quizás, resentimiento por ser un plato de segunda mesa, o más bien, por haber abandonado este mundo de esa forma ¿Tú que dices? – responde en el mismo tono

- ¡Mentirosa¡Dime donde tienes a mi linda Ahome!

- Yo soy Aome, "cariño" –

- ¡Mientes! – La toma por el cuello, y con Tessaiga apunta hacia su cara

- Ay Inuyasha, no pensé que fueras tan idiota, tu sabes reconocer mi aroma, así que dime ¿Soy yo? – Se concentró, esperando captar otro aroma que le dijera que tenía razón…pero no halló nada, nada más que a una chica sedienta de venganza, una chica a la que una vez amó.

Bajó el rostro, queriendo ocultar sus lágrimas, a la vez que la bajaba a ella, ya no había rastro de aquella niña dulce que le devolvió la alegría, y aunque sabía perfectamente que él era el culpable, no quiso admitirlo, quiso creer que esta era otra de sus tonterías y así se lo dijo...

- ¡¿Otra de mis tonterías?!- gritó exasperada sintiendo su corazón caerse a pedazos - ¡¿Te parece que morir por tu culpa fue una tontería?! Tú no sentiste cómo atravesaban mi cuerpo, cómo se me iba la respiración segundo a segundo, pensando en aquellas dolorosas palabras, cómo mi vida pasó ante mí sin que pudiera hacer nada. No sabes, no conoces el verdadero infierno, Inuyasha, pero no te preocupes, yo misma me encargaré de enviarte hasta allá – Colocó una nueva flecha en su arco, apuntándola de nuevo hacia él, haciendo parecer que repetiría el mismo truco.

- Vámonos –

- ¿Qué? – volteó su mirada hacia Sesshomaru, quien se había puesto a su lado

- Estás llena de rabia, así que no estás en condiciones de pelear, será mejor que dejemos esto, por ahora. Además, lo más importante es encontrar a Naraku.

- Supongo que tienes razón – responde ya más calmada – Inuyasha esto no se quedará así –

- Cuando quieras…tú volverás a mí Aome, ya lo verás –

- Que no se te olvide que soy la mujer de tu hermano, querido – respondió con sarcasmo – además, yo ya no te amo…- por supuesto que mentía, aún con todo lo amaba locamente, pero su rencor era más grande . Tanto ella como los niños se montaron en a-un emprendiendo el vuelo, mientras Sesshomaru y Jaken los seguían; y a lo lejos pudo oír como Miroku y Sango les pedían a ella y los pequeños que se cuidaron, y les devolvió la petición.

Ahora sólo quedaban ellos tres, Miroku y Sango miraban con furia a Inuyasha, y luego se dieron la vuelta.

- Esperen ¿A dónde van?

- Después de lo que pasó no queremos seguir viajando contigo, Inuyasha. Busca a Naraku por tu cuenta – contestó Miroku, luego, Sango y él se perdieron en el bosque.

Dejando al Hanyou completamente solo.

Pero...nadie se dio cuenta de la presencia de un niño de cabellos blancos, quien había observado todo desde un principio

- Así que...estabas viva querida, jajaja...esto será muy beneficioso para Naraku -

SESSHOME...


Y bien ¿Qué les pareció¿Bueno¿Malo¿Pésimo¿Excelente? háganmelo saber plis...que mi cerebro ya se está quedando sin neuronas (Cerebro: Noooooo!!!!! Mis neuronas!!!!!!) y bueno pues les cuento que sigo sin inter

Cerebro: Nooooo!!!! el internet!!!!!

Adry: Ya cerebrito, me vas a hacer llorar...snif,snif.

Cerebro: Adriana...de hecho yo mando que lloras, así que ya deberías estar llorando

Adry: Cállate

Cerebro: perdón

Ustedes se preguntarán 2 cosas ¿Qué fue eso? una extraña locura que se me ocurrió de repente y la segunda ¿Dónde anda la tarada de blacklady? sigue de vacaciones...aunque creo que más bien ya huyó de mí.

Por cierto ¿Ya les dije que me casé con Sesshomaru? sino¡¡¡¡ME CASÉ CON SESSHOMARU!!! y soy la mujer más feliz del mundo...la lady de las tierras del oeste.

Y ya me voy pk después el fanfiction me regaña.

Dios Los Bendiga, Saiop!!!

Atte: La nueva lady de las Tierras del Oeste