Wthc, I know, I love the Flashbacks :3
Lo sabrás en su momento, Kykyo... Muhahaha
Regina Mills
Se suponía que aquellas sesiones debían ofrecerme claridad de espíritu, ayudarme. Pero la verdad es que cada vez estaba más confusa. Aquellos recuerdos me parecían cada vez más reales, aún sentía el calor de la mejilla de la Emma adolescente sobre mis labios. El recuerdo había sido muy vivido. A mi lado, Emma había guardado silencio mientras yo rememoraba. Aquello no parecía parte de un plan maligno. Y eso me despistaba.
_ Emma… ¿Qué opina tu marido de que vengas a tratarme?
Ya está, había hecho la pregunta clave. Aquello rompería mi fantasía. Aquellos extraños sentimientos que estaba empezando a percibir desaparecían, pues eran falsos, y podría volver a centrarme en salir de aquel edificio.
_ Regina… yo jamás me he casado._ Dijo Emma, cogiéndome la mano.
Sentí que iba a decime algo más, pero se llevó la mano al anillo del cuello y se mantuvo en silencio. Negó con la cabeza y suspiró.
_ No, aún es muy pronto._ Murmuró, mordiéndose el labio.
_ ¿Muy pronto para qué?_ Le pregunté, mirándola con fijeza.
_ Regina… tenemos que ir paso a paso. No puedo decirte las cosas de golpe o… bueno, lo estropearé todo._ Apartó la mirada._ Quizá no es tan buena idea que te trate yo.
Sentí que se me hacía un repentino nudo en el corazón. La tomé de la mano y negué con la cabeza.
_ Sí, si es buena idea. No recordaba nada hasta que llegaste._ Lo dije sin pensar.
Se suponía que yo no debía recordar nada de aquello, que sólo fingía. Pero aquellos sentimientos, mezclados con mi curiosidad por querer saber qué había sucedido, me estaban jugando una mala pasada.
_ Te menosprecias, estás haciendo un gran trabajo._ Dije, mirándola.
_ Entonces… ¿Nos vemos mañana?_ Preguntó, algo más animada.
Emma sonrió y sentí que me contagiaba. Me hacía ilusión volver a verla y eso me asustaba. Porque estaba ansiosa por recordar, por volver a sentir esa sensación cálida en el estómago. Me pasé la mano por el pelo mientras la observaba irse. Sentí cómo el corazón se me encogía y me di cuenta de algo… algo difícil de aceptar.
Y es que no sabía si los recuerdos que tenían eran reales… quizá fueran falsos, producto de una maldición… pero podía estar segura de que los sentimientos que tenía eran reales. Estaba enamorada de Emma.
Tilly
Regina me tenía preocupada. Llevaba ya varios días sin verla y eso no era normal en ella. Por eso, cuando se adentró en el comedor, me acerqué en seguida y me senté a su lado. Estaba sonriendo… mal asunto.
_ ¿Cómo va nuestro plan? ¿Emma cree que estás decidida a "curarte"?_ Pregunté, alzando las cejas._ Porque el plan de Mérida para fugarnos se ha ido a la mierda. Le han tapiado el túnel.
_ Sí, se lo ha tragado por completo._ Me dijo.
Aunque había algo en sus palabras que me tenía preocupada. Por un momento se me pasó por la cabeza que Regina pudiese estar cayendo en la trampa. Pero lo deseché rápidamente. Regina no era tan tanto como para negar la verdad por un par de conversaciones. Confiaba en que no se dejase convencer.
Regina estaba jugando con la comida. Movía una col de Bruselas con el tenedor, haciéndola bailar por el plato, mientras resoplaba.
_ ¿No tienes hambre?_ Le pregunté, curiosa.
_ En realidad ya he comido. Emma me ha traído lasaña._ Dijo, dejando el tenedor en la mesa._ ¿Quieres mi plato?
_ Eso no se pregunta._ Dije, quitándole la bandeja de las manos._ Aunque te envidio por comer comida de verdad.
Cogí la bandeja que me ofrecía y empecé a comer aquel mejunje insípido que las cocineras tenían la cara de llamar pasta con verduras salteadas. Pero no se me escapó lo distraída que estaba Regina. Su cuerpo podía estar conmigo, pero su mente estaba en otra parte.
Emma Swan
Estaba cantando. Cantando mientras tamborileaba los dedos sobre el volante. Porque… estaba celosa. Conocía a Regina mejor que nadie y tenía por seguro que la idea de que yo me hubiera casado, absurda, por otro lado, la habría puesto verde si la magia en la que cree realmente existiese.
Y si estaba celosa significaba una sola cosa, algo importante. Y es que significaba que Regina aún me quería para sí. Y esa idea era suficiente como para hacer que mi corazón botase como lo estaba haciendo. Añoraba tanto a la morena… ella no podía siquiera imaginarlo. Los celos… ¿No eran a su forma maravillosos? Eran la forma que teníamos dos personas cabezotas y orgullosas de dar ese paso tan difícil. Justo como aquella vez.
Emma Swan (Flashback)
Era difícil. Rechazarla, quiero decir. La hermana mayor de Elsa, Ingrid, no sólo era guapísima, si no que además era universitaria, tenía coche y me miraba con un fuego que no había visto en ninguna chica de mi edad.
_ Vamos, Emma. Mi hermana me ha hablado muy bien de ti._ Puso su mano sobre la taquilla._ ¿Qué te ata para decirme que no?
Vaya autoestima. Decididamente no le había pasado por la cabeza que no pudiera gustarme. Aunque también es cierto que me gustaba bastante. Era pura dinamita, por decirlo así. Y me había quedado congelada.
_ Vamos… contéstame…_ Me susurró. Me estremecí._ ¿Qué te tiene tan distraída?
_ Yo la tengo distraída.
Me giré y ahí estaba Regina, que quizá ya no llevase un uniforme de otro colegio, pero sí que llevaba nada más y nada menos que un traje con su americana bien abrochada. Madre mía, pero qué… apropiado, parecía en ella.
_ ¿Qué dices? ¿Quién es esta?_ Preguntó Ingrid, mirándonos alternativamente.
_ Pues resulta que soy su novia._ Dijo Regina, encarándola._ Así que deja de intentar ligarte a mi chica.
Estaba segura de que Regina jamás había dicho nada parecido. Sonaba increíblemente raro saliendo de sus labios y al mismo tiempo… muy sexy… tremendamente sexy. Era gracioso porque la presencia de Regina hizo retroceder a Ingrid.
_ Sí, es verdad. Regina es mi novia._ Dije, con más valor del que sentía._ Eso me ata. ¿Te parece poco?
_ ¿Tú y esta pringada?_ Ingrid abrió mucho los ojos._ Creía que tenías mejor gusto.
_ Retira eso o te parto la nariz._ Le dije, esta vez enfadada de verdad.
_ Vale, vale… Te dejaré con tu chica. Que sí, que es mona._ Dijo, dándose la vuelta.
Me quedé un poco aturdida. La actitud de Regina me había sorprendido. Y más aún cuando me tomó por los hombros y se me quedó mirando a los ojos. Había furor en su mirada.
_ ¿Significa eso que… te van las chicas?_ Regina se puso como un tomate.
_ Nunca había hecho nada parecido._ Admitió, bajando la mirada._ Pero te imaginé saliendo con esa macarra y me puse enferma.
_ ¿Estabas celosa?_ Se me escapó una sonrisa confiada.
_ No… que va._ Se dio la vuelta, evitando mi mirada.
_ Sí que estabas celosa._ La abracé por la espalda._ Pero no deberías. Esa tía no tenía nada que hacer… Es un adefesio comparada contigo.
_ ¿Aunque sea una pringada?_ Me dijo, haciendo un mohín.
_ Tú no eres ninguna pringada._ Le dije, estrechándola con fuerza.
_ Bueno… ¿Cuándo vienes a recogerme?
_ ¿Cómo?_ Le pregunté._ ¿De qué hablas?
_ Ya he dicho que eres mi novia así que… Tendrás que invitarme a cenar. ¿No?
_ Pero… Regina… yo no…
_ Tranquila… que pago yo._ Le dije._ Es una formalidad, ¿Comprendes?
_ Eh… Sí, claro._ Le dije, pasándome la mano por la nuca.
Regina Mills (Flashback)
Estaba loca. Aquello era un absoluto despropósito. Si mi madre llegase a ver a Emma lo cierto es que toda mi vida podría llegar a irse al traste. No podía imaginar su cara cuando supiese que me veía no con otra chica, que irónicamente sería lo de menos, si no con una macarra huérfana que llegaba doblando la esquina con una moto que seguramente diría que era robada a pesar de que estaba hecha a piezas… y hacía un ruido infernal que probablemente hubiese despertado a media urbanización.
Yo me había puesto un vestido negro, que mi madre en su día me compró para una gala y unos pendientes algo discretos. Emma vestía su habitual chupa de cuero rojo. No era nada femenina… y eso, en parte, me gustaba. Emma era sensual sin pretenderlo.
_ Puede que me perjudique decir esto…_ dijo, mirándome._ Pero eres mucho más guapa que yo y me siento celosa.
_ No seas tonta._ Le dije, notando cómo se me encendían las mejillas._ Bueno, ¿Dónde vamos?
_ A un sitio en el que ese vestido arrebatador no va a pasar desapercibido._ Bromeó._ Vamos, sube.
Me coloqué tras ella y me sujeté a su cintura. La moto avanzaba a trompicones por la carretera, así que me aferré con fuerza.
Emma Swan (Flashback)
Aunque me hubiera gustado llevar a Regina a un restaurante elegante, lo cierto es que dudaba que me dejarían entrar en ninguno. Había pasado la mayor parte de mi adolescencia robando sobras de sus cubos de basura. Y no podía permitir que Regina supiera la opinión que esa gente tenía de mí.
Así que fui al único lugar en el que me servirían sin hacer preguntas. A comer tacos. Así que allí estábamos, sentadas en un parque, con un taco en la mano y sintiéndome particularmente ridícula. Regina parecía una princesa y a mí sólo me faltaban unos guantes rotos para que me etiquetaran de vagabunda.
_ ¿Qué tal está el taco?_ Pregunté, desanimada.
_ La verdad… nunca había probado uno tan bueno._ Dijo Regina.
La miré y vi que sonreía. Claro, estaba sonriendo, pero lo más probable era que por dentro se estuviera preguntando qué hacía perdiendo el tiempo conmigo.
_ Espera te has manchado._ Dije, ayudándola a limpiarse la boca, manchada de queso.
_ Gracias, Emma._ Dijo, cogiéndolo todo y tirándolo a la basura.
_ Siento que la cita no sea cómo esperabas._ Dije, bajando la cabeza._ Soy un desastre.
_ ¿Qué dices?_ Preguntó, mirándome._ Me lo estoy pasando bien.
_ No hace falta que me consueles, Regina._ Bufé._ Mira cómo vas vestida. Está claro que no esperabas que te invitara a comer tacos en un parque. Y encima has pagado tú.
_ No, no lo esperaba. Pero eso no significa que me lo esté pasando mal._ Dijo, tomándome del mentón.
_ No sé, Regina. Resulta difícil de creer._ Dije, encogiéndome de hombros.
_ Si quieres, te lo demuestro._ Regina me mostró la sonrisa más sensual que nadie me había enseñado nunca y mi corazón debió saltarse varios latidos.
_ Pues… demuéstralo._ Dije, en un murmullo.
Regina se adelantó, entrecerrando los ojos, y al saber lo que iba a hacer, y aún sin ser capaz de creerlo, entrecerré los ojos y nuestros labios conectaron. Fue un beso torpe, de dos novatas que lo hacían sin tener ni la menor idea.
Pero aun así, estaba segura de que ese beso era mejor que el que me pudiera dar cualquier universitaria. Tomé a Regina de la cintura y la continué besando. Sentía que si me despegaba de ella iba a lamentarlo profundamente. Mi corazón latía con fuerza, con furia, y mi deseo era incontenible. Por un momento pensé que a lo mejor me estaba propasando. Pero Regina me rodeó con los brazos y me invitó a seguir con sus gestos. Cuando le acaricié la espalda no se opuso.
Pero cuando mis manos trataron de bajar hasta de su trasero, Regina me detuvo. Lo hizo con una delicadeza que creía imposible. Lejos de darme un golpe o apartarse, me tomó de la mano y, con la más extrema de las delicadezas, me volvió a colocar la mano en su sitio.
Regina Mills
Aquella sensación no podía ser un sueño… no podía ser falsa. Quería creer que sí que era todo una maquinación, un hechizo. Era lo que tenía sentido. Y sin embargo, estaba tumbada en la cama, con los ojos muy abiertos, porque aquel recuerdo… aquel beso infantil con Emma Swan… era el recuerdo más excitante que tenía guardado en mi memoria, fuese falsa o auténtica.
