Bienvenidos a un nuevo capítulo, me ha costado algo escribirlo, más que nada porque tengo muy claro lo que se viene, pero no como llegar a ello sin que se me pase nada por alto.
Además estoy en un nuevo puesto en mi trabajo y muy junto a mis jefes, así que me siento observada cuando escribo y claramente uno no quiere dar la imagen de un fan del yaoi, no es algo que la gente promedio pos 40 años entienda o al menos no quiero arriesgarme D=
Capítulo 4 "Parte de tu equipo"
Rin iba con los brazos cruzados en la parte de atrás de un elegante automóvil negro con los vidrio polarizados, la mudanza había resultado mucho más rápida de lo que la planeo, claro, si al llegar a su casa Gou ya tenía todas las cosas ordenadas, era increíble como podías dejar toda una vida atrás de golpe sin mirar atrás, así al menos en el caso de su hermanita. A él le había costado salir de ahí mucho más de lo que creyó, al cruzar esa puerta había dejado atrás todos los recuerdos palpable de su padre y eso le dolió, tristemente no podía decir lo mismo de su madre, siempre le guardaría rencor a aquella mujer por no ser más fuerte, por no querer luchar por Gou y el. A veces se ponía a pensar si él se volvería igual de inútil al enamorarse, pero no lo creía, simplemente no podía entender algo así.
Sin embargo no era eso lo que lo tenía tan molesto mientras se acercaban a la mansión, si no, que aún no se podía quitar el mal sabor de boca que le habían dejado sus vecinos al partir, maldición, la mayoría de esas personas lo habían ignorado en sus peores momentos, y ahora, que los habían visto partir a aquel lugar, pues no era difícil reconocer los dos vehículos que habían enviado, todos se creían con derecho de hablarle y aconsejarlo. Por Gou no había hecho un escándalo en la calle, sin embargo había quedado sumamente fastidiado.
Miro de reojo y vio a su hermana apoyada en la ventana mirando el camino que rodeaba la colina, era diferente al que él había tomado, pues aquel que conocía no era lo bastante amplio para que transitara un auto, pero aun así, era un paisaje agradable, más para alguien como Gou que hace mucho no salía más allá de la plaza central, para ella resultaba todo un espectáculo, era tal su sonrisa que incluso pudo espantar el mal humor de Rin.
El pelirrojo no noto que habían llegado hasta que Russell, un hombre adulto de cabello claro abrió la puerta de su hermana, había charlado un poco con el cuándo llego a buscarlos, era el chofer de la propiedad, de acento extraño, lo que llamo la atención e Rin, este le conto que no era de Japón, aunque sus rasgos lo delataban inmediatamente, vivía en Australia, pero conoció a Sasabe-san en un viaje de este y ese hombre lo ayudo mucho, en gratitud termino trabajando para él, de eso ya más de 10 años. De entre toda la extraña gente que trabajaba en esa mansión Russell parecía por mucho el más normal, de hecho le inspiraba mucha confianza, algo había en la mirada de ese hombre que le provocaba una calidez que no había sentido desde niño. Simplemente algo de química, pensó Rin.
Gou bajo emocionadísima del auto y cuando vio a tres jóvenes en el pórtico guardo compostura de inmediato. Por lo que su hermano le había descrito, advirtió de inmediato que se trataba de los dueños de la propiedad, y no deseaba dejar mal a su hermano con un comportamiento inadecuado.
Rin agradeció a Russell el cual se llevó al auto de inmediato, probablemente a las cocheras de la propiedad, y luego camino junto con su hermana a la entrada principal, llevaban sus manos libres, pues todas sus partencias habían sido llevadas con anterioridad ese mismo día.
Se detuvieron a unos pasos de la entrada tras subir el último de los escalones y con disimulo Rin vio como una cortina por dentro se movía, lo cual lo llevo a fijar su mirada a los ventanales del primer piso, claramente el personal de ahí tenía mucho tiempo libre para estar espiando a un nuevo compañero de trabajo.
Gou se enderezo de golpe y luego hizo una pequeña reverencia en señal de saludo, se estaba esforzando en ser la perfecta señorita y Rin estaba orgulloso de ella, sin embargo todo ese aquel renacentista momento se arruino cuando el pelirrojo abrió la boca.
- Aquí estamos ¿Contentos?
La pelirroja miro de reojo a su hermano y piso sin mucha sutileza el pie a su hermano.
- Rin, esa es no es manera de comportarse.
El pelirrojo exclamo una grosería por lo bajo y frunció el ceño. – Buenos días respetables jefes. – No podía negarse a nada que dijera Gou, sin embargo el sarcasmo siempre era un arma contra ella.
Makoto dio un paso adelante para saludar a la jovencita, cuando Nagisa se le adelanto y tomo ambas manos de la muchacha.
- Gou-chan! Estamos muy felices de que hallas llegado, deja que te muestre la casa.
La chica giro a ver a su hermano mientras era arrastrada hacia dentro de la casa por el rubio de baja estatura que se escabullía entre Makoto y Rei sin que alguno pudiese decir algo. Rin vio cómo su hermana se perdía en el interior a paso presuroso y en cuestión de segundos los siguió empujando a Rei que no alcanzo a quitarse de su camino ¿Cómo demonios arrastraba a su hermana así? Él había sido claro con Makoto sobre su salud, más aun, este parecía muy interesado del tema, y supuso que los demás también, estaban siendo irresponsables, se detuvo en el recibidor que estaba vacío y pensó hacia donde ese chico se había llevado a su pobre hermanita, pero toda duda quedo disipada cuando escucho su voz de lo que debía ser el salón de fiestas. Acelero el paso siendo seguido por Makoto y Rei ambos disculpándose por el actuar de Nagisa, sin embargo se quedó en la entrada del salón cuando escucho reír alegremente a Gou. Nagisa estaba a un lado haciendo un puchero aparentemente le habían robado la atención de la pelirrojo la cual estaba siendo sepultada en preguntas y comentarios, principalmente del pelinaranja que había visto ayer y de otro chico del cabello del mismo color pero más pequeño, asumió que debía ser el hermano menor al cual se había referido ayer, se quedó quieto ahí, admirando la sonrisa de su hermana, este lugar en definitiva no iba a ser malo si ella se lograba mostrarse así de feliz. Sin embargo todo atisbo de simpatía por la situación acabo de cuando ese tal Seijurou tomo parte de la cola de caballo de su hermana y la llevo a su rostro para oler su cabello, Rin apretó los puños y se acercó pisando más firme de lo que recordaba que podía hacer, tomo a Gou del brazo y la arrastro fuera del salón rumbo a las escaleras sin saludar a ninguno de los empleados de la mansión que estaban allí, no sin antes lanzar un mirada de advertencia al mayor de los hermanos y el pequeño también solo por si acaso.
Cuando llegaron al piso superior Rin agradeció los miles de recorridos que le habían dado los días anteriores, luego miro a Gou con arrepentimiento por sacarla tan apresurado del lugar, estaba siendo igual de irresponsable que el resto de esa gente, solo que él siempre era cuidadoso sobre su hermanita. Sin embargo la pelirroja lo miro con una sonrisa, algo agitada, pero sonriendo de todos modos.
- Me has traído al paraíso. – Le dijo y soltó una risita coqueta.
El pelirrojo la miro unos segundo sin entender, y luego se mordió la lengua para no explotar. – Te quiero lejos de todos esos tipos Gou.
- Lo que tú digas hermano. – Volvió a sonreírle. – ¿Me llevaras tu a mi habitación? Considerando que interrumpiste mi tour por nuestro nuevo hogar.
- De nada. – Respondió e hizo un gesto para que la siguiera. – Te llevare a tu habitación, está cerca de la mía, y de todos modos, te aseguro que alguno de los personajes que viven aquí llegaran a vernos en cosa de minutos.
Caminaron por toda el ala izquierda hasta llegar a la que sería la habitación de Gou, la puerta estaba cerrada, pero sin cerrojo así que ambos entraron, Rin ya la había inspeccionado, y aunque se sorprendió la primera vez que entro ya se había mentalizado que así serían sus habitaciones de ahora en adelante.
- ¿Aquí viviré? – Exclamo sin ocultar la sorpresa.
- Si no te sientes cómoda podemos hacer cambios. – La voz que escucho era nueva para ella, volteo y ahí estaba el chico alto de cabello castaño que no alcanzo a presentarse, pero ella estuvo atenta a todo lo que Rin le hablo sobre los dueños de la casa.
- ¿Makoto verdad? – Menciono con duda.
- Te dije que alguno llegaría. – Murmuro Rin.-
- Así es, Makoto, es un gusto Kou. – le ofreció la mano de la forma más cordial de la pelirroja había visto en su vida, luego miro a Rin. – Ahora que estarás en la casa ya no tendré la necesidad de estar en todos lados, lamentablemente no puedo asegurarte lo mismo con Nagisa. – Luego devolvió su atención a Gou. – Eres nuestra invitada permanente, y como tal esperamos que estés cómoda, lo que sea que no te guste o necesites no dudes en pedírnoslo o hacerlo saber por medio de tu hermano. – Al terminar soltó la mano de la chica.
Gou lo miro completamente impresionada, y trato de hablar sin tartamudear. – No, digo, esta todo perfecto, mi habitación es perfecta, todo, muchísimas gracias. – Hizo una reverencia nerviosa, no sabía cómo Rin se desenvolvía con tanta calma.
- Como toda dama debes necesitar privacidad para instalarte. – Volvió a hablar Makoto. – Te esperamos dentro de tres horas para la cena. – Dando por concluida la conversación camino a la salida de la habitación. – Rin, me acompañas, tenemos cosas que adecuar.
Rin miro a Gou, y esta le hizo un gesto con la cabeza para que fuera, así que este salió detrás del castaño cerrando la puerta de su hermana. - ¿Y bien Makoto, dime cuando comienzo?
- ¿Me invitas a tu habitación?
- ¿Eh? – Rin no entendió a qué iba a esa pregunta.
- Tengo algo que mostrarte allí y aclararemos tu pregunta.
Rin levanto los hombros y camino un par de puertas hasta su cuarto, abrió con la llave que le habían entregado ayer y espero que Makoto lo siguiera. – Tú dirás.
- Sobre tu cama este tu uniforme, me gustaría que te lo probaras y me dijeras si te acomoda. – Camino al ventanal. – Creo que esta habitación tiene la mejor vista de la casa, Haru siempre ha querido tenerla.
- ¿Haru? – Pregunto Rin sin saber de quien hablaba.
- Haruka, el cuarto dueño de la propiedad, es algo esquivo, ya lo conocerás en la cena. – Salió al pequeño balcón de la habitación esperando que Rin lo siguiera. – Desde mañana empiezan tus deberes, hoy cenaras con nosotros, no hemos tenido la posibilidad de hablar todos contigo.
Rin no dijo nada respecto a Haruka, no pudo evitar recordar sus palabras "Que Makoto no sepa que nos encontramos". – Esta bien, estaré a la hora acordada.
El castaño volvió a entrar y tomo el uniforme entre sus manos. – ¿No te lo probaras? – Y se lo entrego a Rin.
- ¿Qué? ¿Ahora?
- Me parece lo más prudente, para mandarlo a ajustar si no se adaptara a tu talla. – No dejo hablar a Rin. – Estaré en el balcón, en realidad la vista de la playa desde aquí es increíble.
Makoto volvió a salir hacia la terraza del balcón, dejando a Rin parado en medio de la habitación con las ropas en la mano, suspiro y se encamino al baño que tenía su cuarto, bufo con algo de molestia y abrió el forro que protegía al ropa, tampoco era un momento dramático, era probarse su uniforme de trabajo, la mitad de la humanidad debía trabajar usando algún uniforme, además este se veía bastante digno, toco la tela, claramente era de calidad, no como la ropa típica que uno compraba en el pueblo, era obvio que no había sido confeccionado allí, saco toda la ropa de su funda y miro por donde iniciar, nunca se había vestido así de elegante, ni siquiera para los funerales de sus padres, sin embargo no era malo, se quieto su ropa informal y se puso la camisa, y los pantalones, luego tomo le corbatín entre sus manos y lo sujeto lo mejor que pudo, finalmente se puso la chaqueta y agradeció que en la costa siempre sopla una brisa helada, noto que al fondo había una caja con lo que debían ser los zapatos, termino de ponerse esas ultimas prendas y se miró al espejo. Lucia bien, lucia muy bien, aunque fuera algo egocéntrico decirlo. Al ver su reflejo se sintió más seguro y salió del baño con tranquilidad.
Su habitación seguía vacía, así que supuso que Makoto continuaba en el balcón, corrió las cortinas para pasar y noto al castaño muy pendiente de la vista hacia la playa. Hizo sonar su garganta para captar la atención del dueño de casa quien se sobresaltó pero inmediatamente recupero la compostura, analizo a Rin de pies a cabeza y luego camino hacia el con una sonrisa.
- Déjame ayudarte con esto. – Sin entender a qué se refería el castaño, Rin vio cómo se acercaba demasiado a él para su gusto. – ¿Nunca antes has usado corbata?
Rin se sentía apenado mientras Makoto armaba el nudo alrededor de su cuello, se sentía como un crio. – No, en realidad no recuerdo haber usado una antes.
- Pues no hay hombre que no luzca bien con un traje. – Se aleja un paso de Rin y lo vuelve a observar. – Ahora sí, listo. Permíteme decirte que te ves excelente, será un placer verte deambular por la mansión.
El pelirrojo sintió como el calor se acumulaba en sus mejillas y se sintió aún más avergonzado por el hecho de avergonzarse, pensó en decir algo al respecto y de su boca solo salieron balbuceos inconexos, parecía que su cerebro había decidido que era buena idea dejarlo como alguien estúpido a la vista de su jefe, por lo mismo agradeció que fuese el mismo Makoto quien cambiase el tema.
- Bueno, hoy es tu día libre, solo deseaba saber cómo quedaba en ti el uniforme, puedes refrescarte y cambiarte, después de todo hoy no trabajas, de hecho te esperamos en la cena en el comedor principal, queremos que Kou y tu sean nuestros invitados esta noche. – Diciendo esto último entro a la habitación. – Te dejo para que descanses, recuerda que los horarios de las comidas son impostergables. Nos vemos en el comedor Rin.
Si Rin debía de decir algo, lo olvido, solo escucho al castaño y vio cómo se marchó, quería estar solo por un rato, se había ganado el derecho a una ducha y a descansar un rato, mañana empezaría un trabajo de tiempo completo y quería aprovechar estas horas libres para algo que no solía hacer, darse tiempo para él.
Abrió sus ojos rojos lentamente y de un segundo a otro se sentó en la cama de golpe analizando donde estaba, su cerebro adormilado tardo un par de segundos en reconocer su habitación en la mansión, y recordar que ahí vivía ahora. Miro por la abertura entre ambas cortinas como el sol ya había bajado casi por completo, había tomado un baño, un largo baño como nunca se lo podía permitir y luego se recostó en la cama, solo quería descansar un poco, pero se había quedado profundamente dormido, esa cama era demasiado cómoda y había tanto silencio en el lugar que no supo en que momento quedo completamente sumido en sus sueños, recordó la cena, pero se relajó al ver que aún quedaba más de media hora para tener que presentarse abajo, se puso de pie y se preparó para la cena, aunque le dijesen que esa noche iba a estar en plan de invitado, quería verse presentable. Era bastante pretencioso, aunque nunca lo reconocería en público.
Entre peinar su cabello y poderse una muda de ropa más apropiada para la noche noto que ya era hora de bajar. Salió de su habitación y se encamino a la de su hermana, toco la puerta, espero, nada, toco de nuevo, espero, nada, toco y la llamo a través de la puerta, pero no hubo señales alguna de su hermana, la preocupación le gano, ¿le habría pasado algo? ¿Se habría sentido mal de repente? A paso presuroso fue al estudio a buscar a Makoto, él debía tener llaves de la habitación de Gou, pero nadie estaba allí, ya debía de estar en el comedor, bajo las escaleras corriendo y cuando se acercaba a esa sala escucho por segundo vez en el día la inconfundible risa de su hermana. La joven pelirroja ya se encontraba sentada en la mesa conversando animadamente con Nagisa y con Rei. El primer pensamiento de Rin fue regañar a la joven, pero esta se veía tan alegre que respiro profundo y camino hasta un puesto libre que estaba frente a su hermana. Noto que había dos puestos más, uno en la cabecera y el otro a su lado, probablemente para Makoto y el chico de la playa.
- Tome asiento Rin.- Fue Rei quien le hablo cortésmente al verle de pie tras la silla que había elegido. Rin agradeció que Rei se lo indicase, pues no sabía cómo actuar o si tenía algún puesto asignado.
- Muchas gracias. – Fue la escueta respuesta del pelirrojo al unirse a la mesa.
La charla continuo de inmediato siendo Gou y Nagisa quienes la llevaban con pequeños aportes de Rei, Rin permaneció en silencio, sin poner real atención a lo que hablaban, su cabeza estaba en otro lado y allí se mantuvo hasta que la voz del castaño interrumpió.
- Me alegra que estén ya todos aquí. –
Aunque pareciera imposible, la voz de Makoto sonaba más alegre de lo habitual. Rin siguió la voz de Makoto para saludar cuando noto que este no venía solo, entraba al comedor con Haruka, el chico de la playa. Se quedó estático recordando el claro comentario que este hizo en referencia a que ellos jaman se habían topado allí.
- Rin, al fin podré presentarte a Haruka, no habían tenido la oportunidad de conocerse los días anteriores.
Rin se puso de pie y se acercó educadamente al moreno de su estatura, lo quedo mirando fijamente por un par de segundos buscando algún indicio de cómo actuar en su mirada, al no encontrar nada extendió su mano hacia él. – Mucho gusto Haruka, soy Rin Matsuoka, trabajare para ustedes de ahora en adelante. – Quizás Rin estaba loco, pero le pareció ver un pequeño dejo de gratitud en la mirada del ojiazul.
- El gusto es mío Rin. – Fue la escueta respuesta del moreno quien camino de inmediato al puesto al lado de la cabecera.
- No es muy hablador, pero te agradara. – Le murmuro Makoto a Rin con su típica sonrisa y también camino a la mesa, siendo él, quien se instalaba en el puesto principal. – Toma asiento Rin, te espera la mejor cena de tu vida, no has vivido si no has probado la comida de la señorita Amakusa. – Cambio la dirección de conversación para dirigirse a Gou esta vez. –Además no siempre tenemos la posibilidad de tener a una dama en nuestra mesa, de verdad espero que te sientas a gusto entre nosotros. – Dio un sorbo a la copa de aparentemente agua que estaba frente a él. –Esperamos tenerte aquí cada noche.
El solo ver le trato con el que se dirigían a su hermana, hacía que cualquier cosa pudiese valer la pena para Rin, para cuando llego la cena, el pelirrojo descubrió que se sentía extremadamente incomodo al ser atendido, esta vez por el chico de cabello plateado, Alichino Ai, y el pelinaranja pequeño que había acosado a su hermanita al llegar, Mikoshiba Momotarou, tenía claro que debía estar atento ante ese par de hermanos. Por otro lado, Makoto no había exagerado, la comida era más que estupenda, y aunque desde mañana el ya no se sentirá en esa mesa a comer, realmente no le importaba mientras pudiese seguir comiendo así de bien.
La comida trascurrió sin inconvenientes, entre la incesante charla de Nagisa, las risas de su hermana y Makoto y algún otro comentario de parte de Rei, sin embargo él no sabía en que aportar a la conversación, y noto que el pelinegro tampoco parecía interesado en participar en esta, cuando se fijó en aquello inconsciente dirigió su mirada a este, y noto algo incómodo que el pelinegro tenía su vista clavada en él. Cuando sus miradas se cruzaron, Haruka movió sus labios para decir una palabra, una que Rin entendió claramente "gracias" y en cuanto la dijo volvió su atención a su plato abstrayéndose esta vez del todo de la charla, finalmente terminaron el postre, pero la charla parecía no tener intenciones de acabar, Nagisa estaba muy emocionado por tener "nuevos compañeros de piso" un término muy gracioso cuando pensabas en la clase de "piso" que vivían.
De todos modos Rin debía admitir que escuchar la "estúpida" charla de Nagisa resultaba incluso entretenido, sin embargo la hora trascurrió y tras un sermón de Rin de los horarios de Gou y lo importante que es para su salud dormir bien terminaron por retirarse, además, al día siguiente Rin debía madrugar y no quería hacer nada mal su primer día.
Rin siempre ha sido amigo del verano y los días cálidos, amaba la primavera porque pasaban dos de sus cosas favoritas, el frio quedaba atrás, y los cerezos florecían, además, era una persona muy poco tolerante a las bajas temperaturas, quizás fue por eso que despertó molesto. Un frio infernal, para su gusto entraba por la ventana, el recordaba haberla dejado cerrada, pues sabía bien que la brisa nocturna le resultaría demasiado fresca desde la colina donde estaba la mansión, camino al ventanal para cerrarla y sonrió para sí, era jodidamente exagerado, debía admitir que incluso la noche estaba agradable, debió ser el cambio brusco de temperatura lo que le molesto, pues ese "frio infernal" en realidad era la típica brisa de aquella época, salió al balcón para disfrutar de la tranquilidad que le daba la noche, tranquilidad que en pleno pueblo jamás sentía, y se quedó escuchando atentamente el sonido de las olas y de las enredaderas. El pelirrojo abrió los ojos de golpe y bajo su mirada siguiendo el porta enredaderas que pasaba por las paredes junto al balcón hasta abajo, se apoyó en la baranda y pudo distinguir una silueta que llegaba al suelo y que claramente había bajado desde su balcón.
¡Un ladrón! Fue el primer pensamiento de Rin y antes de notarlo se vio bajando por los escalones del porta enredaderas igual que la sombra que iba por delante, mientras bajaba noto lo estúpido e irresponsable que estaba siendo, bien debió alertar a Makoto, ya no estaba en su casa ¿y si estaba armado? Pero bien, ya estaba llegando al suelo cuando termino de razonar, y al voltear agradeció no haber llamado a Makoto, pues el ladrón lo estaba esperando con los brazos cruzados a que terminase de bajar.
- Eres muy ruidoso. – Sentencio la persona que había salido de la mansión antes de él.
Rin ya había reconocido esa voz inexpresiva incluso antes de voltear. - ¿Y te quejas? Debí hacer un circo después de que alguien pasara por mi habitación que por cierto estoy seguro cerré con llave, para usarla de salida de emergencias. – Soltó con sarcasmo.
- Baja la voz. – Al menos esta vez había emoción en su voz, fastidio, pero el fastidio era una emoción, Rin la conocía bien.
- Maldición. – Se quejó con un tono bajo obedeciendo. - ¿Ser dueño de la casa no te da derecho a invadir mi privacidad.
- Ni que fueras una damisela en vergüenza. – Haruka dio por terminada la conversación y comenzó a caminar.
- Oye, espera. – Rin le siguió en paso. – No hemos terminado de hablar.
Haruka no detuvo el paso, sin embargo si le respondió. – Puedes seguir hablando todo lo que quieras, pero yo no pretendo perder mi precisado tiempo discutiendo contigo.
- Pues tu precioso tiempo de no sé qué cosa, destruyo MI precioso tiempo de sueño, y ¿sabes cómo hiciste eso? – Lo sujeto del brazo. – Entrando a MI habitación, me debes una disculpa y una explicación.
- Que ruidoso. – Fue toda la respuesta que tuvo de parte de Haruka el que sacudió el brazo para soltar el agarre. – Quería nadar.
- ¿Eh? - Rin no entendió a qué iba ese comentario hasta que noto que había seguido a Haruka hasta la bajada a la playa. - ¿Querías nadar? – Por algún motivo cuando Rin lo repitió no le pareció tan estúpido, es decir, claro, meterse en una habitación ajena, en la madrugada, bajar trepando como un ladrón en tu casa, a eso si no le veía mucho sentido, pero recordó que cuando niño el también escapaba de clases para ir a nadar a la playa. – Eres raro Haruka, pero, no tan raro. – El sentimiento de nostalgia que embargo a Rin lo hizo pasar por delante del ojiazul y bajar a la playa delante del dueño de casa.
- ¿A dónde vas? – Pregunto de forma retorica Haruka. – Es mi playa y es mi tiempo.
- Hasta donde recuerdo, me dijeron que podía bajar en mi tiempo libre, y considerando que estoy despierto en la madrugada, cuenta como tiempo libre. – se detuvo y miro al pelinegro. – Además, me la debes Haruka-sama. – Dijo esto último en modo de burla y termino de bajar dando pequeños saltos.
Llego a la arena y le dio de golpe la brisa nocturna, inconsciente se abrazó a sí mismo, estaba helando pero la sensación de estar allí de noche era impagable, casi quería agradecerle a Haruka el haberlo despertado, volteo a mirarlo y vio como este se quitaba mientras caminaba la parte superior de su ropa, las zapatillas que llevaba y caminaba directo a la orilla, y en cuestión de segundos lo vio adentrarse en el mar. Camino también hasta la orilla, pero se detuvo allí y observo a la distancia nadar al pelinegro, en otra época el habría hecho lo mismo, incluso ahora deseaba seguirlo, pero en lugar de eso, recogió las prendas que el otro chico había dejado en el camino y se sentó junto a ellas a observar nadar a Haruka. Solo podía ver su silueta, pero envidiaba esa sensación de libertad que le trasmitía, estaba tan perdido en sus pensamientos que no noto cuando el chico ya estaba sentado junto a él.
- No dirás nada ¿verdad? – Fue la frase que saco a Rin de sus pensamientos.
- ¿De qué hablas? – Pregunto el pelirrojo sin entender.
- Si no le dirás a Makoto o a alguien que me he escapado por tu habitación. – A pesar de lo descabellada que sonaba la situación para Rin, pudo detectar cierto grado de ansiedad en la pregunta que le estaban haciendo, no pretendía hacer daño injustificadamente, sin embargo la molestia de la situación lo hizo hablar mordazmente.
- Eres mi jefe, podrías ordenarme que cierre la boca. – dijo Rin con molestia.
- Podría, pero no haré. – Cualquiera diría por el rostro con que Haruka miro a Rin, que este comentario lo había ofendido.
- Entonces yo tampoco haré nada. – Rin medito unos segundos si continuar o no, pero era curioso, siempre lo había sido. - ¿Por qué hiciste todo esto? Digo, salir de tu propia casa como un ladrón, sin mencionar que estoy seguro que cerré con llave mi puerta, no seré una damisela como tú dijiste. – Ese comentario había resentido al pelirrojo. - Pero sabes, no es educado meterte a la habitación de alguien de esa forma. – A pesar de que hablaba en serio, no pudo evitar soltar una pequeña risa por lo ridículo de la situación.
- La culpa es tuya, yo siempre he salido por ahí, el abuelo Eric me ayudaba a salir, así que tú fuiste el que llego a mi pasadizo, no yo a tu habitación. – Termina decir Haruka gesticulando con ambas manos un entre comillas al decir la palabra "habitación"
- Tu lógica no tiene sentido. – Se dejó caer sobre su espalda mirando el cielo. - ¿Aun así no me explicaras?
Haruka miro fijamente a Rin analizando si responder o no, tenía varias opciones, congraciarse con el chico parecía la más sabia, así no perdería acceso libre a salir por las noches, también simplemente podía hacer lo que el mismo pelirrojo le había dicho, abusar de su autoridad y exigirle salir, pero corría el riesgo de que Rin hablase con Makoto, finalmente podía mandar todo al diablo y asumir que era ilógico montar tanto problema solo para poder nadar un rato tranquilamente. Claramente la última opción estaba descartada, no dejaría por nada del mundo ese tiempo de libertad que había luchado por ganarse.
- Makoto, de por si no le gusta que entre al mar, si supiera que lo hago de noche, sé que no le gustaría.
- Creo que lo puedo entender. – Murmuro Rin sin dejar de mirar el cielo. – Yo no estaría nada contento si Gou anduviese solo por ahí a estas horas, se ve que eres bueno nadando, pero uno nunca sabe, el mar es más traicionero de lo que crees. – Eso último lo dijo más para sí que para Haruka.
- No soy su hermanita.
- Vamos, en total no llevo ni un día entero aquí y ya he visto que Makoto es la mamá gallina de todos sus polluelos. – Dijo casi divertido.
- Te equivocas. – Intervino bruscamente Haruka. – El y yo somos…
Pero Rin no lo dejo continuar. – No deberías cuestionar la preocupación de quienes te quieren, sé que Gou debe pensar como tú, pero créeme te aseguro que si hablaras con Makoto no tendrías que hacer el tonto como un delincuente en las noches.
El ojiazul abrió la boca para responder, pero se mordió los labios y decidió callar, no le veía mucho sentido a esta charla, y tampoco iba a ahondar más en el tema, ya había abierto la boca más de lo que el mismo acostumbraba a hacerlo, era frustrante, pero quizás este chico tenía razón, Makoto solo se preocupaba por él, se preocupaba por el más que nadie y él lo sabía.
- Te ofrezco un trato. - Haruka levanto la mirada al escuchar a Rin, y se quedó observándolo esperando que este continuara. – Sé que al menos para mí, hay cierre de puertas, y francamente no le había visto lo malo, hasta que vi lo maravilloso de estar aquí, se podría decir que entiendo tu necesidad. - Se detuvo buscando con cuidado las siguientes palabras. – No termino de entender porque si eres parte dueño de esta propiedad no puedes llegar a un acuerdo con Makoto. – El moreno abrió la boca para hablar, pero Rin continúo. – Sin embargo tampoco me interesa, tú sabrás porque haces lo que haces. – Esa pequeña frase logro que un sentimiento de simpatía hacia el pelirrojo se formara en Haruka. – Tú puedes seguir usando mi habitación como tu pasadizo secreto, pero, tendrás que admitir a un nuevo integrante en su círculo privado de la playa.
Cuando termino de hablar volvió a sentarse y quedo mirando fijamente al moreno, esperando su respuesta, la culpa era de él al fin si al cabo, este lugar había despertado un sentimiento de libertad que no recordaba haber sentido desde niño, y quería exprimirlo al máximo. Noto como Haruka fruncía levemente el ceño, era un hecho que no le gustaba la propuesta de la compañía, pero si el chico no era tonto, sopesaría que su compañía era un buen negocio a cambio de su tan preciada actividad nocturna.
- Pasare a la 1 de la mañana igual que hoy, si no me es posible te lo haré saber cuándo supervises la cena, así que estate atento. – Había molestia en su voz, pero eso a Rin lo tenía sin cuidado. – Y procura ser menos ruidoso que hoy.
La cara de molestia de Haruka otorgo cierta sensación de victoria a Rin, el que con una sonrisa socarrona en su rostro tomo la mano del moreno y la agito en forma de acuerdo. – Entonces tenemos un trato Ha-ru.
Continuara…
Yey! Voy en el capítulo 4! (de como 87 XD) Pero estoy orgullosa de mi por seguirlo XD Normalmente me rindo de todo lo que requiera constancia.
Y me demore como 9 páginas en que Haruka se volviera Haru, pero es que quería que se diera la instancia ;0;
Muchas gracias a todo el que pasa por aquí, ya sea , amor yaoi o wattpad, en si me hace feliz que esto resulte interesante para alguien, aunque sé que no es el típico fic del fandom.
Nos vemos
