Me tarde mucho, perdónenme, la escuela me esta ahorcando, tarea por aquí, trabajo por hay, servicio becario en todos lados… Dios mío, me quieren matar.
Bueno, pues hoy es sábado 10 de Marzo de 2007, y son las 1:31 p.m. en que estoy terminando el fic, así que todavía faltan bastantes horas para el domingo, por lo consiguiente, no falte a mi promesa xD…
Estoy feliz con el capitulo, será algo extraño, pero, me gusto, espero que a ustedes también.
Quiero agradecer a todos los que me enviaron un review, en los tres capítulos que lleva la historia he recibido 29 reviews, y eso me alegra mucho.
Bueno, mejor los dejo leer.
¡¡¡DISFRUTEN EL CAPITULO!!!
Oigan, una cosa mas, lo de que el fic ya no iba a ser Zutara y se volvería Kataang, ¡¡¡ERA UNA BROMA!!!... Solo lo digo por si alguien esta confundió. Además, no me atrevería a romperle el corazón a Toph, jejeje.
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Capitulo 4.- Dentro del Fuego.
Camino por los largos y solitario pasillos, arrastrando los pies con pesadumbre, dejándose llevar por pensamientos cada vez más tontos.
¿Cuando caímos en esto? ¿Cuando me di cuenta que estaba enamorado? ¿Cuando supe que te amaba?... ¿Cuando te deje ir?
Se encontró con unos sirvientes, que le hicieron unas caravanas, el se limito a hacer un gesto con la mano, pidiendo que se vayan.
Estar contigo era una sensación diferente… Era raro y agradable… ¿Cuando supe que te amaba?... Lo supe cuando me besaste, cuando me entregaste tus suaves labios, fue ahí donde lo supe, por que en ellos encontré algo que me habían arrebatado… Amor.
Entro a lo que fue la habitación de su madre. Al entrar dio un pequeño suspiro. Tal vez nunca encontrara a la que fue dueña de esa pieza, pero aun cuando los años habían pasado, su aroma, su alma, su recuerdo, es decir, todo de ella estaba ahí.
- Mama- Dijo en un susurro el joven- ¿Qué debo hacer?
¿Deber o sentimientos?... Ese es un dilema. ¿Instintos o razón?... Si eso era la cuestión, no sabia ya que hacer.
Se sentó en la cama y se quedo viendo un punto fijo del cuarto, aunque su mente estaba en otra parte.
Unos calidos brazos rodearon al joven por la espalda y le dieron un tierno beso en la mejilla.
- ¿Que estas haciendo?- Dijo una voz femenina – ¿Estas leyendo esos aburridos pergaminos otra vez?
- Podrán ser aburridos, pero son importantes- Dijo el chico con voz seria- Tengo que saber todo lo que dice estos papeles… Es necesario si voy a ser el Señor del Fuego.
La joven sonrió divertida y empezó a depositar suaves besos en su cuello.
- No Katara…- Dijo con voz susurrante el príncipe- Tengo que estudiar.
La aludida dejo de hacer lo que hacia y dijo en voz queda.
- Entonces… Estúdiame a mí.
Zuko volteo a verla y sonrió maliciosamente.
- Si tanto insistes- Dijo con voz insinuante, se levanto de la silla y se acerco a la chica, Katara le dedico una hermosa sonrisa antes de que sus labios fueran sellados por lo del maestro, en un fogoso beso.
Todavía recordaba el sabor de sus labios, la suavidad de su piel… Juraría que podía sentir su calido aliento en su rostro, antes y después de sus besos. Su mente, le jugaba bromas crueles en las noches, cuando no podía dormir, cuando los recuerdos lo llevaban a un mundo en el que lastimaba el simple hecho de mirar lo que sucedía. Por que era ahí, donde escuchaba su voz en el viento, un viento que quemaba, que dañaba, dejando grabado en todo su cuerpo, la esencia de cierta maestra agua.
-Dime que me quieres- Susurro la voz cansada de Katara.
- No te quiero- Le respondió Zuko- Te amo- Mientras una sonrisa se formaba en los labios de ambos.
Se hallaban en la habitación del joven príncipe, ella acostada sobre le pecho desnudo de Zuko, con una delgada sabana de seda roja cubriendo sus descubiertos cuerpos.
La chica se abrazo más de maestro fuego, mientras este acariciaba su ondulado cabello.
El joven se levanto de la cama y salio de la pieza. Hecho a andar por los largos pasillos castillo, hasta llegar a un cuarto de entrenamiento.
Se saco la elegante túnica que tenia, dejando a un lado todo el ropaje innecesario. Quedándose con una vestimenta como las que solía usar cuanto entrenaba con su tío, en los tiempos de guerra, cuando quería capturar al Avatar.
Sus doradas orbes recorrieron el lugar, observando algunas marcas negras de quemaduras que resaltaban en las rojas paredes. Su expresión seria cambio a una de cólera.
Un gran líder sabe controlar sus emociones, pero es mas grande el que no sabe, pero lo aparenta… Es mayor el que sabe donde descargar su negatividad… Y los muros de esta habitación son mudos testigos de esta afirmación.
El fuego-control del Zuko se encontraba en el máximo, haciendo ejercicios muy complejos para un maestro común. No importaban los riesgos, nada en el mundo lo podía calmar… Nada, solo alguien, pero esa persona no lo haría.
Sin darse cuenta, el joven quedo rodeado de fuego, su rabia lo controlaba, eso hizo que el elemento lo vaya rodeando cada vez mas, hasta llegar a poco menos de metro y medio de el. Fue en ese momento que sintió el calor, la tormenta que había estado en su interior se iba apaciguando, pero cuando esta ya estaba calmada, ya era demasiado tarde.
Por raro que parezca, en el momento que las llamas tocaron mi piel, no sentí miedo, no fue como en el Agni Khai, no hubo el característico ardor o dolor. Solo fue calor…
Un extraño… Casi agradable… Calor…
- Es muy raro que no este gritando de dolor- Se escucho la voz de una anciana.
- Si, es muy raro- Dijo otra mujer mayor
- ¡Dejen de parlotear y véndenle las heridas!- Dijo enojada Mai.
Zuko abrió lentamente los ojos, se le dificultaba mirar, lo primero que vio fue a Mai, discutiendo con Li y Lo, aquellas mujeres que fueron maestras de Azula, por que estas, además de maestras fuego, eran curanderas.
-¿Que sucedió?- Dijo con voz entrecortada, intentándose sentarse.
Mai se lo impidió y luego le dijo con un tono de voz triste -Descansa… No entiendo como, pero te quemaste mientras entrenabas- Zuko volteo a ver hacia otro lado, sintiéndose culpable por hacer que su esposa sufriera.
Es obvio que no la amo, pero he pasado mucho tiempo con ella, no podría sentirme ajeno a sus sentimientos…
La puerta se abrió de repente -¡¡¡ Mi Señora!!!- Dijo una voz- ¡¡Mi señor!!... Yo… Yo… - Decia la joven sirvienta bastante alterada- No puede impedirlo, entro de repente… y…-
-Ya basta- Dijo una voz llena de fastidio- Quítate de en medio, quiero ver con mis propios ojos lo inepto que puede ser- Una mujer de unos 19 años entro a la habitación con una sonrisa socarrona, sus ojos dorados buscaron a alguien, y al encontrarlo, dijo en un susurro malicioso- Hola…. Zuzu.
Zuko quedo pasmado, llevaba 3 años de no ver a Azula, y ahora la encontraba parada en la puerta de su pieza, tan campante y con esa sonrisa tan típica de ella.
- Zula- Dijo el Señor del Fuego, dirigiéndole una sonrisa sincera a su hermanita -Mucho tiempo sin verte-
- Los años corren rápido… Se supone que mejoras con ellos, por lo que veo… Para ti es lo contrario- La princesa se fue acercando a la cama de su hermano- Eres un tonto Zuzu- dijo tomando un paño empapado en una solución medicinal que tenia en la mano Lo- ¿Quemarte tu solo? ¿Y te haces llamar "Señor del Fuego"?- Puso la tela sobre las heridas de Zuko, de un modo casi maternal- Se suponía que controlabas tus emociones, pero no lo lograste- Solo los hermanos entendían de que hablaban, la voz de Azula se convirtió en algo mas bajo que un susurro, mas bien era un movimiento de labios que solo Zuko comprendía -…Es por ella… ¿Verdad?
- Para que mentir, si es cierto- Le dijo el.
Se que la actitud de Zula es rara, pero ella cambio, es cierto que sigue siendo cruel, pero ahora sabe con quien serlo.
Azula se volteo hacia Li y Lo, se levanto he hizo una reverencia a sus maestras.
- Sifu Lo, Sifu Li… Perdonen la intromisión, simplemente… No me pude resistir de burlar a mi hermano- Dijo con una sonrisa de fingida inocencia, "Tan de Zula" pensó Zuko.
Zuko miro a Mai, tal vez... si el no… Si el no se hubiera enamorado de… Solo tal vez así, hubiera llegado a amar, aunque sea un poco a Mai.
-Por favor salgan de mi habitación- dijo Zuko mientras cerraba los ojos- Deseo descansar, avísenme cuando lleguen los mandatarios- Dijo el chico, mientras caía en un profundo sueño.
Un sueño… Un sueño que se mezclaba entre unos bellos ojos zafiro y mucho calor… Por que desde el momento que en que volvió a ver a Katara, el se encontró… Dentro del fuego.
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Que le pareció, por favor… No me intenten matar por quemar a Zuzu, no le va a quedar cicatriz, lo prometo… bueno, no le quedaran cicatrices como la del rostro, solo pequeñas huellas, en verdad.
Me tarde mucho escribiendo, lo siento, pero como les había dicho, no tenia tiempo.
Los reviews los contesto en el profile.
Pero antes de eso, que voy a contestar si no me manda cuando menos uno xD, supongo que esta de sobra decir… DEJEN REVIEWS!!! Jajá.
Subo por ahí del miércoles o antes del domingo, a lo máximo subiría el lunes 21, ya que hay puente, asÍ que ¡¡¡¡¡BYE!!!!!
